martes, 28 de enero de 2025

El brutalista: Cine con Mayúsculas


El brutalista dirigida por Brady Corbert se ha estrenado el 24 de enero de 2024 en cines españoles. Con Adrien Brody de protagonista la cinta es una de las favoritas para los Premios Oscar. 

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La historia: Huyendo de la Europa de la posguerra, el visionario arquitecto László Toth llega a Estados Unidos para reconstruir su vida, su obra y su matrimonio con su esposa Erzsébet tras verse obligados a separarse durante la guerra a causa de los cambios de fronteras y regímenes. Solo y en un nuevo país totalmente desconocido para él, László se establece en Pensilvania, donde el adinerado y prominente empresario industrial Harrison Lee Van Buren reconoce su talento para la arquitectura. Pero amasar poder y forjarse un legado tiene su precio...(A24).


La crítica: Overture. Así comienza esta grandiosa película. Nominada a 10 Oscars de la Academia en competencia con la ridícula Emilia Pérez (13 nominaciones), veremos si se opta por un premio político o por premiar al Cine. Voy a aclarar varias cosas que no todo el mundo tiene porque conocer. El movimiento brutalista surgió en la década de 1950. Liderado por el arquitecto franco-suizo, Le Corbusier, sus principios básicos eran el uso del hormigón, materiales industriales inacabados, elementos estructurales fuertes, formas rígidas y colores monocromáticos. (El nombre derivaba del término francés para el hormigón en bruto: béton brut). Los edificios brutalistas pretendían proyectar una imagen utilitaria, con ejemplos famosos como el ahora Frick Madison de Nueva York, el Barbican de Londres y la Catedral de Santa María de la Asunción de San Francisco. Nuestro protagonista, que es ficticio, se inspira en este modelo para desarrollar su carrera. 

El brutalista, sin embargo, no es una película sobre arquitectura aunque esté muy presente. Es un filme que nos habla de inmigración, de las paradojas del sueño americano y del derecho a la dignidad. Sus tres horas y media de duración con descanso incluido, sería la parte más polémica del planteamiento. En parte, hablamos de un hueso duro de roer y a su vez de cine para paladares exquisitos -y muy pacientes-. 

Cine en definitiva para ver en pantalla grande y más teniendo en cuenta que está rodada en celuloide. Su director con 36 años da un recital de planos, narra parte de la historia de Estados Unidos y se convierte por derecho propio en un maestro del cine. Incluso a aquellos que la cinta no pueda convencer del todo, reconocerán las grandiosas formas y miradas de un cineasta con muy largo recorrido. 

La película es para verla y menos para leer sobre ella por lo que no me extenderé demasiado. Las claves están dadas: la inmigración, arquitectura, sueño americano a veces invertido y una historia que también nos habla de la familia, de las raíces y de los sueños por lograr. También del miedo, el desdén hacia el que viene de fuera o los apátridas cuyas voces que en el caso judío llegan hasta nuestros días.


Brody da un recital interpretando a László Toth. Un personaje que está basado en una persona que no existió con lo que la cinta gana alejándose del biopic al uso. Lo que encuentra el personaje a su llegada al mundo occidental es una América muy diferente a la que esperaba. La promesa del sueño americano demuestra ser una mera ilusión y su reputación como arquitecto de éxito en Budapest no parecen resonar en el aristocrático entorno de Pensilvania. Su esposa está muy bien interpretada por Felicity Jones. Su personaje Erzsébet, está atrapada en la Europa oriental de posguerra y su mayor deseo es volver a estar con su marido. El otro personaje importante lo hace el genial Guy Pearce interpretado a Lee Van Buren que da trabajo a Tóth para construir un monumento conmemorativo a la difunta madre de este en la enorme propiedad del oligarca, en el estado de Pensilvania. En el transcurso de la película, ese monumento se convierte en todo un símbolo de la genialidad de Tóth, de todo el sufrimiento que le acarrea la guerra y de la épica batalla en la que se enzarza con el capitalista para poder construirlo.

La parte técnica es sobresaliente. La fenomenal banda sonora se acopla al montaje o viceversa. Fotografía, diseño de vestuario y espacios brutalistas son igualmente perfectos. Se recrea con destreza la vida urbana y rural de Estados Unidos en la Pensilvania de mitad de siglo, lo que requiere un diseño de producción específico en cuanto a la época y el enclave. También fue necesario crear la imponente visión arquitectónica del proyecto que László va construyendo en diferentes fases y que comienza sobre una colina de Pensilvania para para luego ir desarrollándolo en el transcurso de muchos años.


El brutalista me ha parecido un film grandioso aunque algo excesivo en el metraje. Hablamos de cine hecho a fuego lento y que quedará en la memoria colectiva de los espectadores. Con unas grandes interpretaciones y una imágenes conmovedoras hablamos de cine de otro tiempo. De cine clásico. Del cine que me habló mi padre y de un arte que aún merece la pena. Un arte con presente y futuro. Un arte que nos enseña, nos emociona, nos cabrea, nos duele y nos hace sentir también mucho más humanos. La cinta, en definitiva, es la celebración del séptimo arte. 

Nota: 9/10.


Nacionalidad: EE UU

Género: Drama

Director: Brady Corbet

Guion: Brady Corbet

Música: Daniel Blumberg

Fotografía: Daniel Blumberg

Duración: 215 minutos

Reparto: Adrien Brody, Felicity Jones, 
Guy Pearce, Joe Alwyn.

martes, 21 de enero de 2025

Babygirl: Nicole Kidman brilla en una mediocre cinta sobre el impulso sexual


Babygirl dirigida por Halina Reijn se ha estrenado en cines españoles el día 17 de enero de 2025. Nikole Kidman ganó la Copa Volpi en Venecia a la Mejor Actriz por su arriesgado y valiente papel. 

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La historia: Sensual thriller erótico que narra la historia de Romy (Nicole Kidman), una alta ejecutiva que inicia una ardiente aventura de sexo extremo con su joven becario, Samuel (Harris Dickinson) a espaldas de su marido Jacob (Antonio Banderas). Romy invertirá su rol habitual en el trabajo, pasando de ser quien da las órdenes a disfrutar siendo sometida en la cama. Esta tórrida relación le permitirá encontrar el camino hacia su libertad sexual, a pesar del riesgo y los prejuicios.


La critica: Sin mucha novedad que cualquier adulto ya no sepa en lo erótico, quizás lo mejor del filme es que refleja los tabúes a los que se ha de enfrentar una mujer, sus deseos sexuales y, sobre todo, la jerarquía de poder en el mundo de los negocios. En realidad, con algo más de fetichismo, nos hallamos ante un intercambio de papeles en los que miles de jefes hacían con sus secretarias lo que no se atrevían a pedirles a sus esposas. Sin la gran Nicole Kidman esto se hubiera caído. Derrumbado. 

Babygirl trata de manera episódica como el deseo es capaz de llevar a una persona con una vida feliz a ir traspasando límites sin valorar los efectos laborales, familiares o personales. Entendemos la frustración del personaje cuando le espeta a su marido que en toda una vida de convivencia jamás ha tenido un orgasmo con él. Pobre hombre. Puntería cero. Pero digo yo, ¿le podría haber dicho algo, no?

Total, que cuando en el trabajo de la señora Romy entra un becario buenorro (¿se dice así?), comienza un tórrido romance con consecuencias inesperadas muy esperadas y de las que poco puedo contar más. La narrativa es tan lineal -dentro de la supuesta transgresión- que se vuelve monótona por momentos y sobre todo muy previsible en su conjunto. 


En Babygirl, Romy, interpretada de manera genial por Nicole Kidman, es el resultado de indagar en la cuestión de las mujeres poderosas. Como una CEO educada, madre y esposa que vive en la ciudad de Nueva York, habita en un mundo de control extremo, agendas estrictas y una aguda conciencia de cómo es percibida en un campo dominado por hombres. En su propio matrimonio tampoco ha encontrado placer con su dulce y cariñoso marido artista, Jacob en un papel plano de Antonio Banderas. Mientras Romy intenta mantener su fachada, se derrumba tras conocer a Samuel (Harris Dickinson). Él percibe su deseo de perder el control, y comienza a penetrar más allá del armazón que ella ha construido con tanto cuidado. Ella se desata y supongo que el espectador empatiza con la situación que vive la mujer. 

La técnica de la película es impecable: fotografía, música, dirección de arte, vestuario o espacios escenográficos hacen que la digestión de la cinta sea óptima. En el debe toca señalar a un guion muy plano. 

Babygirl es un filme entretenido, rítmico, pero muy presumible en su desarrollo. Hablamos de un juego del gato y el ratón, en el que el eje del poder se desplaza de manera constante, y que a primera vista recuerda la época dorada de los thrillers eróticos de los años 90. A "segunda vista" la historia se cae aunque nos deja una gran actuación de Kidman

Nota: 6/10. 


Nacionalidad: Estados Unidos

Género: Thriller erótico 

Dirección: Halina Reijn

Guion: Halina Reijn

Fotografía: Jasper Wolf

Música: Cristobal Tapia 

Duración: 114 minutos

Reparto: Nicole Kidman, 
Antonio Banderas, Sophie Wilde,
Harris Dickinson.

martes, 14 de enero de 2025

Desmontando un elefante: diario de una adicta

 
Desmontando un elefante dirigida por Aitor Echevarría se ha estrenado en cines españoles el 10 de enero de 2025. La cinta ha sido la ganadora del Premio AC/E a la Mejor Dirección de película española en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. 

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La historia: Marga (Emma Suárez), una arquitecta de éxito, regresa a casa tras haber pasado dos meses internada en un centro de rehabilitación por un problema de adicción con el que su familia convivió en silencio durante años. Tras su llegada, Marga intentará rehacer su vida anterior mientras su hija menor Blanca (Natalia de Molina), verá cómo la atención que vuelca sobre su madre afecta tanto a sus relaciones como a su sueño de ser bailarina profesional. Un año después, "el elefante" sigue tan enorme como siempre. Aunque por lo menos, ahora, todos pueden verlo (Filmax).


La crítica: ¿Puede un adicto dejar de serlo? ¿Es la familia el mejor núcleo para olvidar una adicción? ¿Son los amigos los culpables? ¿Las malas compañías? ¿La soledad o la rutina? ¿Cuando empieza y cuando acaba una adicción? ¿Cómo la mentira influye en las relaciones familiares? ¿Existe el perdón o es la pena hacia el enfermo lo que nos insta a actuar? ¿Por qué no se actúa hasta que el 'elefante' ya no cabe en la habitación? Todas estas preguntas y algunas más son las que trata de responder Aitor Echevarría en su aséptica ópera prima. 

Desmontando un elefante nos habla de la adicción al alcohol, como en La sustancia nos hablaban de la adicción a la belleza. Cualquier elemento es susceptible de crear adicción: belleza, moda, drogas, sexo, alcohol, poder, dinero, juego. El ser humano siempre ha creído en su capacidad para dominar las sustancias externas. Sin embargo, son las internas como la dopamina las que dominan nuestros actos, actitudes, impulsos e ilusiones. Los demonios internos están en nuestros cerebros. 

Echevarría realiza un retrato casi perfecto, pero distante y frío sobre una madre adicta al alcohol. Hablamos de una familia de clase alta en la que el marido se presenta como el padre ausente y observamos como una hija lucha hasta la extenuación por sacar a su madre del descenso a los infiernos en los que ha incurrido. Ingresos en una clínica de desintoxicación, relaciones paterno filiales y la soledad en toda su dimensión marcan la narrativa. Una narrativa intachable, pero a la que se echa de menos más riesgo, algo de humor negro y sobre todo esperanza. 

El cineasta propone una película que habla de la adicción en una familia. De la madre al alcohol y de la hija a su madre. Un enganche que impide a las dos avanzar, que las limita y las sume en una cotidianidad llena de fidelidades silenciosas. También realiza una reflexión sobre la familia y los vínculos que nos unen con nuestros seres queridos.  A pesar de la crudeza de las situaciones, sostiene la idea de que afrontar los problemas no es fácil pero es siempre mucho mejor que evitarlos.


Correcto papel de Emma Suárez interpretando a Marga. No sabemos de manera completa por qué ha caído en las redes del alcohol, pero intuimos que la rutina familiar y laboral la ha superado. Lo tiene todo en lo material y sin embargo se ve impedida para dejar de beber. Le da réplica una gran Natalia de Molina con una interpretación más visceral poniendo el fuego que le falta a la película para prender la mecha de la emoción colectiva. Su personaje no se da tregua en la lucha invertida de hija a madre. Por otro lado y en el papel del padre tenemos a un buen Darío Grandinetti que sin embargo no sabe o no quiere afrontar lo que sucede con su esposa. Completa el reparto Alba Guilera que por razones geográficas y de maternidad no se implica en la dinámica familiar. 

La parte técnica es plana. No se utiliza música acorde a las emociones, la fotografía es plúmbea y de manera muy curiosa el metraje de poco más de 80 minutos se siente de discurrir lento. Si destacan los buenos primeros planos y la dirección de arte en interiores. De hecho, no hay apenas exteriores en un mal que se va extendiendo como la pólvora. 

Desmontando un elefante es un filme honesto, necesario y a su vez frío como un tempano de hielo. Cuesta entrar en la historia y la parte positiva es que la narrativa transcurre de menos a más dejando el conflicto entre personajes para la parte final. El elefante estalla cuando los personajes ya no caben en la habitación. En definitiva, hablamos de un correcto debut cinematográfico a la espera de que Echevarría se suelte las cuerdas y estalle en su próximo largometraje o siga una línea en la que la cadencia narrativa sea su modo de expresión preferido. 

Nota: 6/10. 


Nacionalidad: España

Género: Drama

Director: Aitor Echevarría 

Guion: Aitor Echevarría 

Fotografía: Pau Castejón

Dirección de arte: Nina Caussa

Duración: 85 minutos

Reparto: Natalia de Molina,
Emma Suárez, Darío Grandinetti, 
Alba Guilera.

martes, 7 de enero de 2025

Ciudad de asfalto: Sean Penn juega con los dados de Dios

 
¡Feliz año 2025 y que el Cine y la Suerte nos acompañe!

Gracias de nuevo por acompañarme en esta senda que comenzó hace nueve años. Este año tengo pensado publicar todos los martes menos en agosto como ya casi sucedió el año pasado. Pido disculpas de antemano si algunos comentarios se quedan sin contestar, pero no dudéis en hacer preguntas directas si queréis, aunque con vuestras reflexiones aprendemos todos de cine y de la vida. Comenzamos. 

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Ciudad de asfalto dirigida por Jean-Stéphane Sauvaire se estrena en cines españoles el próximo día 10 de enero de 2025. El tercer largometraje de Sauvaire (Una oración antes del amanecer, Johnny Mad Dog), está protagonizado por el ganador de dos Oscar Sean Penn (Licorice Pizza, El árbol de la vida) y Tye Sheridan (El bar de las grandes esperanzas, Ready Player One). 


La historia: Ollie Cross (Tye Sheridan) es un joven paramédico que, mientras prepara el examen de acceso a la Facultad de Medicina, recorre con Gene Rutovsky (Sean Penn) en ambulancia las calles de Nueva York. Rutovsky, curtido en mil batallas y uno de los paramédicos más veteranos de la ciudad, será su compañero y mentor. De él aprenderá todo lo necesario para tratar a los pacientes y sobrevivir a su caos diario. 


La crítica: Con un guion escrito a cuatro manos entre Ben Mac Brown y Ryan King, el filme se sustenta en el género thriller y está basado en la novela homónima de Shannon Burke de 2008. La cinta tiene ribetes de buen policial aunque los protagonistas se dediquen a la sanidad. 

Ciudad de asfalto gira con vigor sobre la labor que los paramédicos hacen en las ambulancias de Nueva York. Su función es ejercer como médicos de urgencias, estabilizar a los pacientes y trasladarlos en ambulancia a los distintos hospitales. Dígamos que su estatus estaría un peldaño por debajo de los médicos y un peldaño superior que los enfermeros. En la práctica son doctores, policías y conductores. Todo ello en la caótica Nueva York que es mostrada de manera principal en la noche, de manera turbia y con servicios muy peligrosos o urgentes a vida o muerte.  

La cinta que es presentada en capítulos (servicios médicos) toma casi el formato de serie y se podría estirar tanto como los productores quisieran. El ritmo es frenético, se intercalan episodios de la vida sentimental de los protagonistas y el final es de una potencia inmensa. El compañerismo, los conflictos entre trabajadores y los pacientes problemáticos son el hilo conductor para presentarnos la cara más sucia y turbulenta de la ciudad. Conoceremos la parte más oscura y la que por lógica no es presentada a los turistas. Por estos lares no rodaría Allen para que nos entendamos. 

Nueva York se ha retratado a través del cine con cineastas como Scorsese, Friedkin, Schlesinger, Allen, Lumet, Cassavetes, y sus secuencias del metro, los puentes y las sirenas de las ambulancias. Aquí tenemos un recital de ese tipo de adrenalina aunque ciertas secuencias son predecibles según va avanzando el metraje. Aunque la película transcurre en Harlem o en Brooklyn, se centra principalmente en la epidemia de drogas que cada poco azota a la urbe. El guion plasma la realidad tal y como es, no  se limita a replicar el pasado. En el libro, el enemigo es la epidemia de crack que asoló la ciudad, mientras que en la película el ‘enemigo’ es un sistema sanitario fallido que en Estados Unidos se impone como otra forma de caos social. Lo cierto es que las personas sin seguro médico lo tienen muy crudo y no hay forma de implantar un sistema que llegue a todos.  


Buen trabajo de Penn que investigó con el cuerpo de paramédicos, e hizo un entrenamiento intensivo y muchos viajes afiliados al Wyckoff Heights Medical Center en la parte trasera de la ambulancia. Llevaba un sombrero y una mascarilla, por lo que nadie le reconoció. Al igual que Tye Sheridan, su compañero de reparto y de producción, Sean Penn se tomó el proyecto muy en serio, y se sumergió en el papel, asegurándose de que cada gesto fuera auténtico para un médico de urgencias. En su personaje encontramos todo el bien y el mal de la historia. Quemado, como otros paramédicos veteranos, comienza a jugar a ser Dios y a decidir quien puede ser salvado o no. Solo ocurre una vez por el hartazgo de tener que salvar a asesinos, narcos, drogadictos o criminales. Pero un médico, como un abogado no tiene opción, su misión es salvar la vida de quien sea y luego que sea la justicia la que decida. La reflexión y dilema me llega muy dentro como creo que llegará a los demás espectadores. 

En la técnica destaca la buena iluminación nocturna. Qué bien cuando una película se puede ver. Por lo demás, Nueva York es el otro protagonista principal. Su cara b. Al filmar largas escenas, sin cortes, aumenta la tensión, y funcionan muy bien las llamadas de emergencia a las que asistimos con temor de que habrá sucedido y si habrá salvación. 

Ciudad de asfalto es un filme hondo, sólido y muy trabajado. Recuerda a ese cine de los 90 que se movía entre la acción, el policial y toques de la vida personal de los protagonistas. Una vida y una amistad que cobra mucha importancia en la conclusión. La cinta retrata el día a día de los paramédicos de forma honesta y muy realista. Casi documental. En definitiva, hablamos de un filme que aunque pueda parecer una serie, creo que merece la pena ser visto en pantalla de cine. 

Nota: 7/10.


Nacionalidad: EE UU

Título original: Black Flies

Dirección: Jean-Stéphane Sauvaire

Guion: Ben Mac Brown

Fotografía: David Ungaro

Música: Nicolas Becker

Duración: 120 minutos

Reparto: Sean Penn, Tye Sheridan,
Katherine Waterston, Mike Tyson

martes, 17 de diciembre de 2024

IX Edición de los Premios Marcianos: lo mejor del cine en 2024


Me parece increíble como pasa de rápido el tiempo y sea por lo que sea este año 2024 se me ha pasado volando. Un año que dividiría en dos semestres muy diferenciados. En la primera parte del año no se vieron películas memorables. Pero a mi juicio a partir de septiembre y especialmente en la última parte del año se han visto buenas películas y de manera especial en lo que atañe al cine español. 

Sin más preámbulos vamos a recordar las normas de los Premios Marcianos

Para que una película pueda ser premiada seguiré la norma de que el filme en cuestión se haya estrenado en España en 2024. También tendrá que haber sido reseñada en la web marciana. Este año volvemos a tirar la casa por la ventana y la dotación económica de estos suntuosos premios se sitúa en 12 millones de dólares a pagar con dinero del Monopoly.

Comienza la ceremonia y al acabar se procederá al capítulo de agradecimientos.

En letra azul los enlaces a las críticas.

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Mejor PelículaEl 47 de Marcel Barrena


Mejor Dirección: Arantxa Echevarría por La infiltrada


Mejor Guion OriginalCoralie Fargeat por La sustancia


Mejor Guion AdaptadoJonathan Glazer por La zona de interés. Novela: Martin Amis


Mejor Dirección novelNoora Niasari por Shayda


Mejor Interpretación Femenina: Carolina Yuste por La infiltrada


Mejor Interpretación Masculina: Eduard Fernandez por El 47 y Marco


Mejor Actriz de Reparto:  Margaret Qualley por La sustancia


Mejor Actor de RepartoDennis Quaid por La sustancia


Mejor Actriz RevelaciónRosa Martchant por El deshielo


Mejor Dirección de arte, maquillaje y vestuarioLa sustancia


Mejor MontajeLa infiltrada


Mejor SonidoLa zona de interés


Mejores Efectos VisualesLa sustancia


Mejor Banda SonoraEl 47


Mejor FotografíaPuntos suspensivos


Mención Especial del Jurado -marciano-: Hasta el fin del mundo


Publicación más visitada del 2024El mal no existe


Agradecimientos

Como cada año a cada persona que leyó una crítica en la web. A cada persona que compartió una reseña en redes sociales. A cada persona que dejó un tiempo de su vida para comentar una crítica en el propio blog o a través de las citadas redes. Y en definitiva a todas esas personas con las que hablo casi a diario con el cine como punto de conexión.

¡Muchas gracias!

Cine y críticas marcianas vuelve el próximo martes 7 de enero de 2025 tras Navidad y Reyes. Os deseo muy felices fiestas y un buen fin de año. 

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martes, 10 de diciembre de 2024

Eduard Fernández en la cumbre con: 'El 47' y 'Marco'


Eduard Fernández ha tenido un 2024 en la que ha consumado su excelencia como interprete. Por eso hoy, y antes de proceder a la entrega de los Premios Marcianos, vamos a realizar dos mini-críticas de dos grandes películas que por circunstancias se quedaron sin reseña: El 47 y Marco: una realidad inventada

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Eduard Fernández, se formó en el Institut de Teatre de Barcelona y debutó en el teatro con la compañía Els Joglars, de la mano Albert Boadella. Ha trabajado a las órdenes de directores teatrales como Lluís Pasqual, Calixto Bieito, Álex Rigola o Georges Lavaudant. Fue con la película Los lobos de Washington (1999), dirigida por Mariano Barroso, que consiguió su primera nominación al Goya. Desde entonces, sus papeles le han valido numerosos reconocimientos: tres Premios Goya: Mejor Actor Protagonista por Fausto 5.0, dirigida por Álex Ollé y Carlus Padrissa; Mejor Actor de Reparto por En la ciudad, de Cesc Gay; y Mejor Actor de Reparto en Mientras dure la guerra, dirigida por Alejandro Amenábar. También ha sido reconocido con la Concha de Plata en el Festival de San Sebastián por El hombre de las mil caras, y ha recibido tres Premios Gaudí y tres Binazgas de Plata, entre otros. En televisión ha trabajado en series como Mano de hierro, de Lluís Quílez; Historias para no dormir, de Rodrigo Cortés; en 30 Monedas –Premio Feroz 2021 a Mejor Actor–, de Álex de la Iglesia; o en Criminal, de Mariano Barroso. 


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El 47: magistral retrato de la emigración a Cataluña


El 47 dirigida por Marcel Barrena se estrenó en cines españoles en septiembre de 2024 y ha conseguido ser la película en catalán más vista de los últimos 40 años en salas de cine de toda España. 500.000 espectadores y 3 millones de euros de recaudación la convierten en un éxito absoluto. Supera a Alcarràs y se queda muy cerca de 'La Plaza del Diamante' de Francesc Betriu, que registró 503.835 espectadores totales. Al cierre de esta publicación puede haber llegado a superarlos. 

El 47 cuenta la historia de un acto de disidencia pacífica y el movimiento vecinal de base que en 1978 transformó Barcelona y cambió la imagen de sus suburbios para siempre. Manolo Vital era un conductor de autobús que se adueñaba del bus de la línea 47 para desmontar una mentira que el Ayuntamiento se empeñaba en repetir: los autobuses no podían subir las cuestas del distrito de Torre Baró. Un acto de rebeldía que demostró ser un catalizador para el cambio, de que las personas se enorgullecen de sus raíces, de una lucha del vecindario, de la clase trabajadora que ayudó a crear la Barcelona moderna de los años 70.

El 47 es una cinta muy emotiva, sólida en su narrativa y refleja de maravilla como fue la emigración dentro de España. Sobre todo andaluces, extremeños y murcianos se desplazaron a encontrar una vida mejor a zonas más industrializadas del país. Hechos ocurridos en los años sesenta del siglo pasado en los que también hubo una fuerte inmigración hacia países europeos y americanos. Lo curioso es que ciertos grupos políticos o personas muy radicalizadas ahora son contrarias a que España reciba a personas inmigrantes con los mismos deseos que tuvimos nosotros. Lo bueno de la película es que se centra en un hecho muy concreto, pero que sin embargo sirve para universalizar la búsqueda de una vida mejor. Eduard Fernández está incomensurable dando vida al personaje real de Manolo Vital que siendo un humilde conductor de autobús consiguió integrar el extrarradio de Barcelona de una manera inteligente y muy eficaz consiguiendo los servicios públicos necesarios. 

Nota: 9/10. 

Marco: la gran mentira de un mediocre


 Marco dirigida por Aitor Arregi y Jon Garaño (Handia) se estrenó en cines españoles el 8 de noviembre de 2024. La cinta fue nominada en el Festival de Venecia a Mejor Película en la sección Orizzonti del certamen. Eduard Fernández por su parte ha sido nominado en los 30º Premios Forqué 2024 como mejor interprete masculino. Y todo parece indicar que puede ser doblemente nominado a los Goya lo que de manera paradójica puede dividir el voto entre El 47 y Marco restándole posibilidades. 

Marco cuenta la historia de Enric Marco que dijo ser un deportado de  Mauthausen y no lo fue, un hombre que durante años fue capaz de mantener, ante la opinión pública y su propia familia, una mentira difícil de imaginar: que había sido prisionero en un campo de concentración nazi. Carismático y convincente, Marco ascendió a la presidencia de la Asociación Española de Víctimas del Holocausto, donde se convirtió en una figura destacada y admirada por su supuesta valentía y sufrimiento. Hasta que un día un historiador descubre que su relato era completamente falso.

Marco es un filme que retrata de manera perfecta la mentira, la impostura o la vanidad. Todo en un solo personaje -real- al que interpreta de manera majestuosa, Eduard Fernández. La cinta ahonda en una persona que no solo no fue víctima de los nazis, sino que se ofreció voluntario para ir a trabajar en la Alemania de la Segunda Guerra Mundial. Su gran fantasía nace en los años 60 cuando ya empieza a inventar cosas que nunca pasaron en su estancia en el país germano. Incluida una relación con una mujer con la que tuvo descendía y ocultó a su mujer española (esto si fue real). La única debilidad que encuentro en el filme es que no llegamos a odiar a este villano, pero tampoco le llegamos a amar o comprender. Y el cine, como la política es el arte de lo posible. Quiero decir con esto que hay cientos de películas en las que amamos al villano y a las tropelías que va cometiendo. Aquí la falta de humor negro -otra pega- nos hace sentir desprecio por un tipo estrafalario, cobarde y con una historia surrealista. Sin embargo, nos hallamos ante una buena película y ante una historia digna de conocer. 

Nota: 7/10.

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martes, 3 de diciembre de 2024

Emilia Pérez: ridículo y vanidoso pseudomusical con ínfulas de grandeza

Emilia Pérez dirigida por Jacques Audiard se estrena (por desgracia) en cines españoles el próximo día 5 de diciembre de 2024. La "película" franco-mexicana obtuvo el Premio del Jurado del Festival de Cannes en un claro caso de chovinismo snob que deja al certamen como un concurso elitista, pedante y folletinesco. 

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La historia: Un narco mexicano apodado "El manitas", casado y con hijos, decide que ahora quiere ser mujer y retirarse del mundo criminal. Para ello tendrá la ayuda de una abogada que le asesorará con la reasignación de sexo. A partir de ahí comienza el circo con esperpénticas canciones, amoríos de folletín y surrealistas batallas entre narcos. 


La crítica: Hoy vamos a hacer amigos. Y es que el tremendo bodrio hoy reseñado no da ni para hacer comedia o sátira con la crítica marciana. Primera hora de película: el cineasta tarda 60 minutos en contar que un tipo quiere ser mujer, se opera y se retira a hacer el bien. En medio de esta simpleza reconocida y superada por la sociedad se introducen números musicales ordinarios, con canciones peor que malas y coreografías de parvulario. Esto por lo visto y el folletín posterior, ha encantado a la crítica especializada pues han visto originalidad donde solo hay mamarrachada y mal gusto en todos los sentidos. 

Por mi parte daría por acabada la crítica y aconsejaría que a nadie en su sano juicio se le ocurra gastarse 10 euros en una entrada que solo valdría para perder los valiosos 130 minutos que dura el duro esperpento presenciado. Quizás en un fuerte estado etílico o con drogas muy duras se pueda superar el trance sin tener que ir al cuarto de baño a ahorcarse para acabar con el sufrimiento. El tráiler por lo menos avisa. 

Emilia Pérez, nombre que se asigna el narco, tiene una segunda hora con vocación de telenovela turca de tercera categoría y desde luego que lo consigue. Resulta que Doña Emilia ahora se hace lesbiana, vuelve a creer en el amor y además quiere recuperar a sus hijos. Su ex mujer lo flipa, yo lo flipo, y el jurado de Cannes lo flipa. Además de todo este absurdo enredo a la nueva mujer le entra una bondad sobrevenida -la crítica llamará a esto redención- y abre una ONG para hallar los desaparecidos que se producen por culpa del Narco en México. Pues en esta parte la complejidad del ridículo sube de nivel. Ahora los números musicales ya pasan al terreno de lo aberrante. Como ven la mezcla de estupideces es insuperable. 


Karla Sofía Gascón, la dominicana Zoe Saldaña, la estadounidense Selena Gómez y la mexicana Adriana Paz, componen este universo femenino que también se han llevado en conjunto el premio a mejor actriz en Cannes. Si bien Gascón hace un buen papel y no tiene ninguna culpa del caos narrativo, lo inexplicable es que Selena Gómez sea premiada cuando en la cinta lo único que hace es intentar hablar en español y lo que hace es balbucear una especie de idioma extraño que podría recordar al español que habló Aznar cuando estuvo en EE UU reunido con Bush. Lo mejor de la película es que no hay perro, ni gente poseída que por cierto hubiera animado aún más el inverosímil cotarro. 

En la técnica me voy a reiterar de manera clara: los números musicales son una gran mierda. Esto solo puede estar pensado por gente muy puesta. 

Emilia Pérez es sobre todo una pérdida de tiempo y de dinero. Hablamos de una cosa que de manera pedante han bautizado como un nuevo subgénero: el 'narcotransmusical'. Toda la absurdez relatada, además, no hará ningún bien al movimiento transgénero que aquí en Cine y críticas marcianas defendemos, comprendemos y respetamos. Pero es que la realidad cinematográfica de la que hablamos me lleva a enjuiciar que estamos ante un sarnazo vestido con una falsa pátina de originalidad. La historia se queda en un folletín inclasificable, pedante, falsario, caótico en su narrativa y tan estúpido como ordinario. 

Nota: 0/10. 


Nacionalidad: Francia - México

Género: Drama, Musical

Dirección: Jacques Audiard

Guion: Jacques Audiard

Música: Clément Ducol

Fotografía: Paul Guilhaume

Duración: 130 minutos

Reparto: Karla Sofía Gascón,
Zoe Saldaña, Selena Gomez, 
Adriana Paz, Edgar Ramírez 

martes, 26 de noviembre de 2024

La infiltrada: potente retrato de los héroes anónimos


La infiltrada dirigida por Arantxa Echevarría se estrenó en cines españoles el día 11 de octubre de 2024. Un día mágico para el Cine ya que coincidió con la puesta de largo de La sustancia situándose ambas películas como revelaciones de la temporada y del año. 

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La historia: Tras pasar varios años infiltrada en los ambientes de la izquierda abertzale como una joven simpatizante más de la banda terrorista ETA, una agente de policía consigue lo que buscaba: ETA contacta con ella. Necesitan que aloje en su piso a dos etarras que tienen el objetivo de preparar varios atentados. A partir de este momento empieza la misión más difícil de su vida: ir informando a sus superiores mientras convive con dos terroristas que, si en algún momento sospechan de ella, no dudarán en matarla.

La crítica: Con más de 1 millón de espectadores que han pasado por taquilla y casi dos meses después de su estreno comercial, La infiltrada se sitúa ya como la segunda película española más vista del año siguiendo aún en algunos cines en un hecho casi insólito en el panorama actual. 

Arantxa Echevarría tras Carmen y Lola o Chinas se consolida como una de las mejores cineastas españolas y ahora además arrasa en taquilla de manera muy merecida. Intuición, talento y buena narrativa marcan el sello de la casa manejándose en cualquier género como pez en el agua. 

La infiltrada está basada en lo siguiente: Aranzazu Berradre es el pseudónimo con el que en 1998 se infiltró una policía nacional en ETA con 22 años. Consiguió adentrarse en la banda presentándose como militante del Movimiento de Objeción de Conciencia de Logroño, siendo la única mujer que convivió con la banda terrorista. Durante su infiltración, que duró 6 años, no se vio obligada a cometer ningún delito e hizo posible la desarticulación del comando Donosti, liderado por Sergio Polo y Kepa Etxebarria. Se demuestra con ello que a ETA le fueron colando topos que fueron decisivos en la disolución de una banda que dejó 850 muertos y miles de heridos en el conjunto de España. 

A modo de reflexión personal, que coincide con la unidad política de aquellos momentos, la principal petición del Estado y pueblo era que ETA dejara las armas. Con ello podría defender sus postulados -la independencia vasca- a través del parlamento o sea a través de la palabra. Lo curioso y absurdo de todo el asunto es que una vez derrotada la banda con entrega de armas incluida, aún hay voces que ahora también están en contra de que esos postulados se puedan defender parlamentado. El lodo político lo embarra todo, pero no olvidemos de dónde venimos. 

Volviendo al trepidante filme ya desde su comienzo tiene un fuerte enganche para el espectador. Quizás para el espectador foráneo menos, pues hablamos de un contexto muy local y se dan por sabidos hechos que no todo el mundo tiene porque conocer. Sin embargo, para todos aquellos que vivimos la barbarie etarra no hace falta mucha explicación. Había que meter topos en la banda criminal y estos héroes anónimos así como los confidentes fueron clave para la desarticulación de ETA. 

Gran interpretación de Carolina Yuste que se coloca como clara favorita para ganar el Goya a mejor actriz. Su personaje, Aranzazu, es reclutada para infiltrarse en las entrañas de ETA lo cual consigue con un duro trabajo de seis años. Es dura, terca, leal al Estado y sobre todo una persona con valores muy sólidos anteponiendo el bien común. 

Buen papel también el de Luis Tosar que interpreta al inspector jefe que tiene la idea de reclutar a jóvenes policías para topar a la banda. Con él también observamos la rivalidad que existió entre la Policía Nacional y la Guardia Civil para detener comandos terroristas. También es terco, protector y luchador hasta la extenuación para lograr acabar con ETA. 

Respecto a los dos personajes reales del comando Donosti se encargan de interpretarlos Iñigo Gastesi y Daniel Anido que da un recital en otra majestuosa interpretación. A los etarras se los retrata con realismo puro: gente fanática, sin escrúpulos y bordeando la psicopatía en algunos casos. 

En la parte técnica destaca la fotografía y las localizaciones llevadas a cabo en San Sebastían, Pasajes o Errenteria. Otro aspecto muy sólido es el sonido y un montaje muy complejo pues no es nada sencillo narrar seis años de la vida de una persona en 118 minutos. 

La infiltrada es a mi juicio la película del año por su potente narrativa, su vigor en el género del thriller y por su despolitización del relato. Se muestran los hechos tal como fueron y se deja de manera acertada la emotividad para su tercio final. La cinta se centra en lo concreto y con ello consigue universalizar el dolor causado por un grupo terrorista que fue vencido por la unidad del Estado a pesar de los palos en las ruedas que algunos se empeñaron en colocar. En conclusión, hablamos de la consolidación definitiva de una cineasta nacida para dar grandes alegrías al cine como medio de transmisión de los buenos valores. 

Nota: 9/10.


Nacionalidad: España 

Género: Thriller

Dirección: Arantxa Echevarría

Guion: Arantxa Echevarría

Música: Fernando Velázquez

Fotografía: Javier Salmones

Duración: 118 minutos

Reparto: Carolina Yuste,
Luis Tosar, Iñigo Gastesi,
Diego Anido