martes, 16 de abril de 2019

El arte del cortometraje: Imprime a tu chico ideal


Tras la buena y sorprendente acogida que tuvo en Cine y críticas marcianas la entrada dedicada a El arte del cortometraje en el cine con el film Kismet Diner, he decido que la sección sea ya oficial y de vez en cuando traer a este espacio algunos cortometrajes curiosos, entretenidos o reflexivos. En esta ocasión se trata del filme de animación francés Print your guy (Imprime a tu chico ideal) creado por seis estudiantes de la Escuela de Arte Bellecour situada en la localidad de Lyon.

Los alumnos llevaron a cabo el proyecto tras un año de trabajo para rodar los 6 minutos de duración del corto y fue presentado con éxito en diferentes foros, y festivales de cine.


La premisa de salida parte de las nuevas tecnologías, las redes sociales y las aplicaciones de citas que convergen de alguna manera en la creación del hombre, o de la mujer ideal a partir de la impresión en 3D. Dicha tecnología, parte de una idea de los años 80 del siglo pasado y cuyo "padre" fue el estadounidense Chuck Hall que en el año 1983 ya creo el primer artilugio con su impresora casera.

Más de 30 años después de este feliz hallazgo, ya se habla incluso de crear órganos humanos artificiales a través de la nueva impresión en 3D que parece no encontrar fronteras en su desarrollo. ¿Pero es posible crear al hombre o a la mujer perfecta a través de una aplicación? Ese es el juego que propone el corto a través del personaje de Pamela que busca en su ordenador lo que probablemente pueda encontrar hablando cara a cara con las demás personas de su entorno social.

Incluso hubo una época en la que en algunos puntos del planeta Tierra (o incluso en Marte), la gente se reunía en las plazas de los pueblos para hablar o incluso los chicos sacaban a las chicas a bailar en una práctica que hoy se podría considerar casi excéntrica.

De todo esto y un poco más, nos habla el corto de hoy aplicando la sonrisa y la siempre eficaz animación.

viernes, 12 de abril de 2019

Mia y el león blanco: Champán, niños y leones


El otro día me encontré con dos leones y los sometí...los sometí a una serie de ruegos y llantos. -Groucho Marx. 

La historia: Mia (Daniah De Villiers) es una niña de 11 años que vive junto a sus padres en una granja de Sudáfrica dedicada a la cría y a la conservación de leones nacidos en cautividad.

Sin embargo, la niña echa de menos Londres que era la ciudad en la que tenía a todos sus amigos. Pero todo cambia con el extraordinario nacimiento de un precioso cachorro de león blanco que es bautizado con el nombre de Charlie. A partir de ese momento, Mia y Charlie, se hacen inseparables lo que facilita la integración de la niña en su nuevo entorno.

Cuando el león se hace adulto y su padre piensa en venderlo, Mia se escapa junto al león en una huida a través de la hermosa sabana africana.


La crítica: Alguna vez he comentado que el maestro Alfred Hitchcock solía decir: "Nunca ruedes una película ni con niños, ni con perros, ni con Charles Laughton". Pues bien, el cineasta francés Guilles de Maistre, no solo se atreve con los niños, sino que además osa a sustituir a los citados perros por una manada de leones.

Eso sí, lo que no ha tenido valor es de sustituir a la figura del pobre Laughton, por la de Mario Casas y adornar el elenco actoral con Penélope Cruz dando gritos por la selva. El espectáculo hubiera sido inenarrable y merecedor de un Oscar honorífico a la valentía.

Vamos con la parte seria.

Mia y el león blanco llega este 12 de abril a los cines españoles tras el enorme éxito de taquilla en Francia con un millón de espectadores que han avalado la propuesta. La idea del filme surge de una experiencia del cineasta galo cuando rodaba para la televisión francesa una serie documental sobre niños con estrechos vínculos con animales salvajes.

Cabe recordar que en Sudáfrica existen granjas para criar leones con el propósito de conservar la especie, y su teórica finalidad debería ser venderlos a zoos o a reservas naturales, sin descartar su reinserción en su hábitat natural. ¿Es bello verdad? ¿Pero es cierto?

La producción a través de una narrativa enternecedora, pero muy poco creíble, trata de abordar que se esconde detrás de este extraño negocio de las granjas de leones. Y es que según deja ver Guilles de Maistre detrás de dicho negocio se esconde la caza ilegal. Es decir, estas granjas lo que hacen es criar leones para dar lugar a las "cacerías enlatadas".

¿Qué es esto? Básicamente es soltar a un león delante de uno o varios cazadores armados para que estos "valientes" los maten con sus armas de precisión, y puedan llevarse un trofeo a casa. El mensaje de la producción por lo tanto es lícito, efectivo, y valiente. ¿Pero funciona como película? 

Pues a medias. Enfocada hacía un público infantil, la historia se centra en la amistad y en los lazos afectivos que se crean entre un cachorro salvaje y la niña que lo cría a base de biberones, y juegos. La belleza del león absorbe todo en la producción. En esa parte y en la dulzura narrativa poco se puede objetar. Sin embargo, las situaciones, y conflictos planteados suenan impostados y faltos de credibilidad. Quizás la cinta hubiera funcionado mejor como un documental. Los adultos deben afrontar la experiencia desde esa perspectiva, mientras los más pequeños disfrutarán de una narración más asimilable para ellos en forma de ficción.


En el reparto cabe destacar a la niña Daniah De Villiers que hace un estupendo papel interpretando a Mia, y que ha dedicado tres años de su vida a este empeño que es lo que ha durado el rodaje. De hecho, mientras ella iba cumpliendo años (desde los 11 hasta los 14 años), el león pasaba de ser un cachorro a un pedazo de tío como vemos en la imagen de portada.

Los padres son interpretados por Mélanie Laurent (Malditos bastardos) y por Langley Kirkwood (Dredd) con profesionalidad sin más. Lo más destacable que dejan se resume en una frase de Mélanie Laurent cuando viendo a su hija feliz pronuncia un: "Champán, niños, y leones" como paradigma de la felicidad. Completa el reparto el niño Ryan Mac Lennan en un pequeño papel como el hermano de Mia.

En el aspecto técnico cabe destacar el trabajo de Kevin Richardson que fue el responsable de que los leones no sufrieran malos tratos, y a la vez de que no pudieran atacar a los actores. Durante la producción, se criaron juntos una manada de 6 leones, entre ellos, Thor, el león que encarna a Charlie, así como otro macho y cuatro leonas. Una vez acabada la película los seis leones han seguido juntos, y viven en la reserva de Kevin Richardson gracias a unos fondos creados por el equipo de producción.

En conclusión, Mia y el león blanco es una película que aunque nunca acaba de funcionar como una experiencia cinematográfica plena, nos deja mensajes bastantes positivos sobre la integración en el medio natural a través del mundo animal. También nos regala la belleza de la sabana africana y, denuncia con firmeza esas cobardes cacerías enlatadas.

Nota: 6/10.

Nacionalidad: Francia, Sudáfrica, Alemania.

Dirección: Guilles de Maistre.

Guión: Prune de Maistre, William Davis.

Reparto: Daniah De VilliersMélanie
Laurent, Langley Kirkwood,
Ryan Mac Lennan.

Música: Armand Amar.

Fotografía: Brendand Barnes.

Duración: 98 minutos.

Estreno Francia: 26/12/2018.

Estreno España: 12 de abril de 2019.

Estreno USA: 12 de abril de 2019.



martes, 9 de abril de 2019

La España vaciada, y Proyecfilm: "Cine donde no hay cine"


La España vaciada fue el lema de la manifestación celebrada en Madrid el pasado domingo 31 de marzo. Con él, se trataba de reivindicar el medio rural, denunciar la cada vez más alarmarte despoblación de los núcleos rurales del interior de España, y se pedía entre otras cosas, la imprescindible mejora en la conexión a Internet para que el país ibérico no pasara de "vaciado" a desierto. Ahora bien, ¿cómo afecta esto al cine?

El hecho del despoblamiento rural no es hecho diferencial, ni exclusivo de España. Es ya un fenómeno mundial. México, Estados Unidos, China o cualquier país europeo, pueden ser ejemplos igual de válidos.


Proyecfilm

En cualquier caso vamos a centrar la mirada en España, y en la iniciativa de Proyecfilm. ¿Qué es y en que consiste?

Joaquín Fuentes es el gerente y fundador de esta empresa. Él, según informa en su web, en los años 60 del siglo pasado acompañaba a su padre (pintor de carteles cinematográficos de la Gran Vía de Madrid), llevando el cine a las pequeñas poblaciones con un proyector de 16mm.

La pantalla una sábana; las butacas cada uno tenía que llevar su silla y como calefacción un ladrillo caliente envuelto en una manta. A principios de los setenta, un adolescente Joaquín se dedicaba a proyectar cine por los colegios y cine clubs. Ahora con proyectores de última generación, equipos de sonido y pantallas acordes al lugar de proyección, Proyecfilm es ya una realidad que avanza en esa España despoblada de la que hablaba en la apertura de la publicación.

Actualmente Proyecfilm gestiona 14 salas de cine en diferentes provincias de Castilla y León, Extremadura, Galicia, Murcia y Andalucía. Algunas poblaciones concretas son: Daimiel (Ciudad Real), Cabra (Córdoba), Astorga (León), Quintanar de la Orden (Toledo), o Almazán (Soria).

Su lema es "Cine en el cine", para recuperar la costumbre de ver las películas a través de la gran pantalla.

Joaquín Fuentes con su padre y su hijo. Imagen de El País

Datos de salas de cine y pantallas en España

1985: 3109 salas.

1989: 1802 salas.

2018: 697 salas.

Este dramático descenso en las salas cine se ha visto compensado por la irrupción de los multicines en los centros comerciales que han elevado las pantallas a 3518.

Es decir, si en 1985 había 3109 cines en España, ahora solo hay 697.

Sin embargo, hay 3518 pantallas en esas 697 salas.

1985: 3109 cines.

2018: 697 cines, pero 3518 pantallas.

Con estos datos cabe interpretar que el cine en cierta manera se ha recuperado, y supera ya los datos de 1985. Ahora, toca apoyar con fuerza a empresarios como Joaquín Fuentes que con su romanticismo trata de que en la España vaciada también vuelva a brillar la magia del cine.


viernes, 5 de abril de 2019

Cementerio de animales (2019): Stephen King y el cine siguen con su romance


Inventamos horrores para ayudarnos a enfrentar los reales. -Stephen King.

La historia: Louis Creed (Jason Clarke), es un médico que reside junto a esposa Rachel (Amy Seimetz), y sus dos hijos pequeños en la ciudad de Boston. Agobiado por sus rutinas urbanas, decide mudarse junto a su familia a un recóndito paraje de Maine. Un vez allí, y en el entorno bucólico donde se halla su nueva casa, descubre un misterioso cementerio escondido en lo más impenetrable del bosque. Cuando el gato de la familia es atropellado en una transitada carretera, Louis recurre a su peculiar vecino, Jud Crandall (John Lithgow), para averiguar que ha podido suceder. Este contacto acabará provocando una peligrosa reacción en cadena, cuando el gato resucita tras haber sido enterrado en el misterioso cementerio de animales.


La crítica: No sé que da más miedo en el cine; pero desde luego la conjunción de un gato resucitado y chiflado, una niña que pasa de ser dulce como la miel a estar "endemoniada", y un contexto geográfico de una casa aislada en los bosques de Maine, garantizan de salida tres elementos que funcionan como una perfecta bomba sincronizada en el cine de género.

En está ocasión, y con una composición escénica muy cuidada, la nueva versión de Cementerio de animales, entierra ya de por vida a la primera versión cinematográfica del año 1989. Esta era una película muy mal rodada y con aire de telefilme de sobremesa. De hecho, dejó un sabor muy agridulce a los amantes del terror. Por tanto en este caso, el remake además de necesario, se sentía casi de carácter obligatorio para como mínimo mejorar el diseño de producción. 

La película está basada en la mítica novela homónima de Stephen King que fue publicada en el año 1983, por lo que durante el rodaje de la misma se produjo el 35 aniversario de la obra del maestro de Maine. Existe un dato que quizás mucho no sepan, y que dice mucho a favor de este autor, y  sobre su forma de escribir tan cinematográfica.

¿Sabían qué en el año 1983 ya se habían adaptado más novelas de Stephen King que de Charles Dickens? 

También cabe recordar que aunque Cementerio de animales acabó teniendo un enorme éxito, King la tuvo inicialmente escondida en un cajón durante tres años, negándose a publicarla porque era demasiado terrorífica. Además, le traía algún recuerdo que no deseaba revivir. Pero un compromiso con la editorial, y la fe de su esposa en la novela, hizo que el escritor cediera y finalmente vio la luz con 33 semanas en la lista de ventas de The New York Times.

La cinta reseñada hoy aporta como novedad un gran diseño de producción, y a diferencia de la primera versión del año 1989, cuenta además con una buena secuenciación de imágenes y planos. Para ello, es imprescindible un cadencioso manejo de las cámaras para que dichos planos siempre estén bien realizados. Otra virtud es el buen equilibrio entre las escenas diurnas y nocturnas.

Quizás como punto más flojo, cabría resaltar que paradójicamente la producción hace lo increíble creíble, pero lo mundano, y por lo tanto lo que no debería generar dudas, resulta cuanto menos cuestionable.

En este aspecto cabe destacar que la película se ha rodado en Montreal, aunque la historia se desarrolla en Maine. Esto es así porque encontraron una sinuosa carretera que separa las dos casas de los protagonistas. Sin desvelar nada importante, y aunque muchos sabrán que los atropellos tienen importancia en la historia, resulta muy complicado de creer que inmensos camiones circularan por la pequeña carretera secundaria que se ha elegido para la zona de rodaje.

Y es que King escribió esta historia basada en una experiencia real pero la carretera que se refleja en la novela era bastante más grande y mucho más transitada de lo que pudiera ser la zona de filmación. No es un detalle muy importante, pero chirría demasiado. Sin embargo, y en lo crucial de la narrativa, si cabe reflejar con notable acierto como los personajes representados si consiguen la credibilidad suficiente dentro de lo que es el género fantástico. Es decir, a pesar de que hay secuencias de resurrección, de hechos paranormales o de "apariciones", todas ellas generan un fuerte suspense y están adaptadas con firmeza.


La película, y por encima incluso del cine de terror, nos habla de la familia como vemos en la imagen superior. Con ello, nos plantea una serie de interrogantes cómo pudieran ser: ¿hasta dónde estarías dispuesto a llegar para ver otra vez a tu hijo?, o ¿hasta dónde llegarías para proteger a tus hijos? o incluso, ¿matarías a un hijo para salvar al resto de la familia?

Por ello, la emoción humana pesa tanto en la película como los sustos o el terror. Respecto a las interpretaciones son planas pero correctas en los papeles asignados a los padres (Jason Clarke y Amy Seimetz). 

Pero la verdadera estrella de la película es Jeté Laurence, que con su transformación en una una nueva niña del terror, deja el pabellón muy alto por lo que anotamos el nombre para seguir cualquiera que sea su próximo proyecto cinematográfico. 

Por último, destacar una breve pero importante intervención de John Lithgow (serie Dexter), que da vida a un inquietante vecino que es el que guarda los oscuros secretos del cementerio de los animales.


En conclusión, esta nueva, y renovada versión de Cementerio de animales depara diversión asegurada para los amantes del género, unas gotitas de humor negro que harán reír al conjunto de la sala de cine y una apuesta segura para pasar una divertida noche de terror, y palomitas.

Nota: 7/10.

Nacionalidad: Estados Unidos.

Dirección: Dennis Widmyer y Kevin Kolsh.

Reparto: Jason Clarke, Amy Seimetz,
John Lithgow, Jeté Laurence, Hugo Lavoie.

Guión: Dave Kajganich, Jeff Buhler.

Música: Christopher Young.

Fotografía: Laurie Rosie.

Duración: 120 minutos.

Estreno mundial: 5 de abril de 2019.



martes, 2 de abril de 2019

Dumbo (2019): Tim Burton resucita a Dumbo en una fábula con aromas del Romanticismo


Has visto volar a un caballo. Has visto volar a una libélula. Incluso has visto volar a una mosca. ¡Pero no has visto nada hasta que no hayas visto volar a un elefante! - Baritono Bates, Dumbo.

La historia: Max Medici (Danny DeVito) es el dueño de un humilde circo que no pasa por su mejor momento económico y que sobrevive gracias a la generosidad de sus artistas. Cuando Holt Farrier (Colin Farrell) que era una antigua estrella del circo Medici, regresa del ejercito, se hace cargo junto a sus hijos Milly (Nico Parker) y Joe (Finley Hobbins) del cuidado de un elefante recién nacido cuyas enormes orejas llaman la atención de todos los allí presentes. Pero cuando descubren que Dumbo puede volar, el circo vuelve a tener un enorme éxito. Es entonces, cuando llega hasta el lugar el empresario Vandevere (Michael Keaton), que se empeña en contratar al pequeño elefante para Dreamland que es su novedoso y deslumbrante parque de atracciones. Allí Dumbo tiene que trabajar mano a mano con Colette Marchant (Eva Green), que es una delicada y bella trapecista atrapada en el enorme imperio del malvado señor Vandevere.


La crítica: En el año 1941 Walt Disney estrenaba el clásico animado 'Dumbo' que con su poco más de una hora de duración conquistó el corazón y la memoria cinematográfica de millones de espectadores. El filme a su vez era una adaptación del libro homónimo de Helen Aberson y Harold Pearl.

En cualquier caso, es muy complicado juzgar una obra de los años 40 del siglo pasado con los criterios cinematográficos y técnicos que tenemos a disposición en la actualidad. Vista por lo tanto hoy en día solo cabe recordarla con cariño a pesar de que contaba con algunas carencias narrativas y estaba claramente dirigida casi en exclusiva hacia un público infantil en la que los adultos eran meros acompañantes. Hoy en día, el cine de animación ha evolucionado de tal manera, tanto en la narrativa como en ciertos mensajes subliminales, que parece realizado en algunas ocasiones para adultos siendo los niños meros observadores.

El nuevo Dumbo de Tim Burton solo comparte con su predecesora el nombre, el vuelo del paquidermo, y el mensaje inclusivo en cuanto a la integración del individuo que es distinto, deforme o desprovisto de los cánones de belleza aceptados por la sociedad. El resto del relato es nuevo, con mucha mayor profundidad narrativa y justificando el verdadero sentido del remake, que sería dar una nueva versión a una historia que haya podido quedar vieja, desactualizada o fuera del contexto histórico temporal o cultural en el que nos situemos.

La cinta gira sobre el mundo del circo que es un espectáculo que ha evolucionado junto a una sociedad que parece por ejemplo más concienciada en alejar a los animales de los espectáculos circenses o incluso a prohibir su exhibición en ellos. Cabe recordar por ello, que si el mensaje que se trataba de transmitir en la cinta de 1941 solo hacía hincapié en la integración del diferente, en la nueva versión de 2019, se trata además, de dar un mensaje en relación al medioambiente, y al respeto por los animales en favor de su integración en el medio natural.

Pero siendo relevante el mensaje, sobre todo en el cine de animación, lo verdaderamente importante cinematográficamente hablando es la gran película que ha realizado Tim Burton.

En la cinta reseñada hoy, no esconde sus señas de identidad como cineasta y como creador de universos singulares. En esta ocasión, y en forma de obra de arte, se lleva al pequeño Dumbo de aventuras a unos terrenos muy cercanos al viejo movimiento del Romanticismo, permitiéndose incluso realizar incursiones narrativas en el gótico, y planteando un espectáculo visual impresionante.


En este nuevo Dumbo se combina la animación CGI computerizada para dar vida a los animales, y para recrear los escenarios donde se desarrolla la acción. Sin embargo, los humanos se integran en la película con actores reales como comentaba en la sinopsis de la historia. Así es como vemos a unos personajes arquetípicos y que se corresponden con el imaginario colectivo (lleno de clichés) de cualquier fábula de animación.

Los dos hermanos huérfanos de madre son interpretados por el niño Finley Hobbins y por la niña Nico Parquer en la que nos encontramos con el nacimiento de una estrella con su esplendoroso debut cinematográfico.

Su progenitor es interpretado por un inexpresivo Collin Farrel que toma el rol del padre viudo, veterano de guerra, y perdido en un nuevo mundo que no sabe como interpretar, y que tendrá que comprender a través de la mirada de sus hijos que le proporcionan lecciones de vida. 

El rol del villano recae en Michael Keaton que parece seguir viviendo una segunda juventud al que acompaña un gran Danny DeVito como dueño del humilde circo en el que nace Dumbo. Por último, destacar a Eva Green en su papel de trapecista y con la que Tim Burton rinde homenaje a las actrices del Hollywood dorado y en la que podemos ver reflejadas características de Doris Day, Marilyn Monroe, o de la propia Charlize Theron, pero en una nueva versión gótica, bizarra, morena y afrancesada. 


Tim Burton acompañado del libreto de Ehren Kruger fija su atención en la novela de Sara Gruen: Agua para elefantes, que ya fue llevada al cine en el año 2011 con el mundo del circo como referencia. Este es uno de los muchos tributos o referencias que toma Burton que nos va mostrando guiños a distintas películas y géneros cinematográficos.

Desde Memorias de África con el vuelo exterior de Dumbo y Eva Green, hasta la mítica secuencia de El paciente inglés en la que Juliete Binoche volaba mediante cuerdas para conocer los frescos de una iglesia en el interior de Italia. También se observan referencias al mítico ya número musical Planetarium de La La Land en el que Emma Stone bailaba junto a Ryan Gosling con el universo como fondo de pantalla. Por último, y con la creación del parque de atracciones Dreamland, rinde tributo a la Disneylandia del viejo Walt Disney. Allí, toma retazos del fabuloso mundo de los muertos de Coco, y sobre todo, fija su atención en el Inside Out de Pixar con distintas islas temáticas. Vemos entonces como la consola central técnica operativa de Dreamland, bebe claramente del significado sentimental de la consola central del pensamiento que se recreaba en la citada Inside Out. 


El compositor Danny Elfman en su decimoséptima colaboración con Tim Burton crea una banda sonora mágica apoyado en una flauta baja en los momentos más tristes de Dumbo, así como cierto estilo con reminiscencias indias. Elfman también rinde homenaje al circo en la banda sonora. De hecho, compuso música temática que se oye en segundo plano durante las funciones. Sin embargo, se echan de menos más canciones como tradicionalmente se han escuchado en las películas de Disney. Para compensar esto, se realiza una poderosa versión de la inolvidable canción de cuna "Baby Mine” que fue nominada al Oscar en el clásico de 1941.

En esta ocasión la elegida para interpretarla ha sido Sharon Rooney que encarna a Miss Atlantis y que merece la pena ser escuchada de nuevo en este precioso cover interpretado por Georgia Merry.


Dumbo se parece más a una secuela que un remake, e incluso podríamos hablar de una película completamente nueva en la que Tim Burton despliega un inmenso homenaje a la cinematografía universal.

Disfrutarán con más intensidad del filme aquellas personas que puedan ver reflejadas o identificar las referencias anteriormente citadas. Además, los amantes del circo en la cinematografía, se sumergirán de una manera muy especial en este universo mágico. El cineasta mezcla los rasgos del cine de Federico Fellini, cuando este fijaba su mirada en los personajes circenses, con su propio mundo romántico y gótico que ha marcado su carrera. Por supuesto, no hay que olvidar que es una cinta enmarcada en el mundo Disney que sin dejar de lado sus frecuencias habituales, consigue a través del nuevo Dumbo crear una cinta llena de emoción.

Nota: 9/10. 

Nacionalidad: Estados Unidos.

Dirección: Tim Burton.

Guión: Ehren Kruger.

Reparto: Collin Farrel, Danny DeVitto,
Michael Keaton, Eva Green,Nico Parker,
Finley Hobbins, Sharon Rooney.

Música: Danny Elfman.

Fotografía: Ben Davis.

Duración: 111 minutos.

Estreno: 29/03/2019. 



viernes, 29 de marzo de 2019

Conociendo a Astrid: la chica con la que nadie quería bailar


Todo lo que necesitas para escribir libros sobre niños es haber sido niño.
-Astrid Lindgren.

La historia: Astrid (Alba August) es una joven inquieta que vive junto a su familia en la pequeña población sueca de Vimmerby a principios del siglo XX. Su vida transcurre entre la cotidianidad familiar del trabajo en la campiña y los bailes de fin de semana de los que suele volver decepcionada pues ningún chico la saca a bailar. Pero lejos de desanimarse, la joven se centra en la escritura que es su verdadera pasión. Pronto, recibirá la llamada de Blomberg (Henrik Rafelsen), que la contrata para trabajar en la redacción del periódico local. Es entonces, cuando surge un romance entre ambos con consecuencias imprevisibles.


La crítica: ¿Quién es Pippilotta Viktualia Rullgardina Krusmynta Efraimsdotter Långstrump? Mejor quizás, ¿Pippi Långstrump? ¿Aún no? Definitivamente mejor: "Pippi Calzaslargas", que es la verdadera razón por la que hoy nos reunimos aquí. La cineasta danesa Pernille Fischer Christensen, se ha embarcado en esta producción sueca para dar luz a la biografía cinematográfica de la escritora Astrid Lindgren.

La autora pasó a la posteridad como una de las mejores escritoras de literatura infantil del siglo XX, y su figura es indisociable de esa frenética niña pelirroja a la que bautizó como Pippi Calzaslargas y que probablemente recordarán por la serie de televisión que tanta difusión consiguió a nivel mundial.

Lo mejor de la producción pasa por un mágico comienzo en el que vemos a la veterana escritora cuando está abriendo los cientos de cartas que recibe de niños con dibujos, agradecimientos y felicitaciones por la creación de sus historias infantiles. Del mismo modo acaba la película en un cierre circular que aunque previsible, es de un exquisito gusto cinéfilo. El problema, o varios de los problemas con los que cuenta la producción es lo que sucede entre las más de dos horas (¿quizás fueron tres?), entre los dos intervalos temporales citados. Y es que los suecos, o las suecas, cuando se ponen intensos, se ponen intensos. Y efectivamente la cinta es intensa, desmesurada, e incluso busca intencionadamente el melodrama cuando desde la perspectiva del humor se podría haber sacado mucho más jugo a la historia. No obstante, y a pesar de dicha densidad, la historia consigue una extraña atracción por saber quién fue, cómo fue y por qué tuvo tanto éxito entre los niños la aclamada escritora Astrid Lindgren.

La historia no es un biopic al uso, si así lo hubiera sido creo que sería una invitación al suicidio. Al suicidio por aburrimiento, digo. Es por eso, que de manera muy inteligente, la cineasta danesa se centra en un segmento temporal de la vida de Astrid en la que se funden la maternidad, el amor y su vocación como novelista. Básicamente la cinta se centra en la franja de edad de entre los 15 y los 30 años de la autora, que por otra parte es cuando pasan las cosas interesantes de la vida (y no me refiero a abrir una cuenta en Instagram). Me refiero al primer amor, al primer trabajo, o incluso a las primeras decepciones que nos forman como personas.


El reparto de la película está encabezado por la joven actriz danesa Alba August que se dio a conocer en 2013 al encarnar a la protagonista Selinda en el drama Relinance de William Olsson, que cosechó excelentes críticas. Su interpretación de la escritora es cálida, profunda y fresca. Tras esta actuación, la veremos trabajar de nuevo en la órbita del cine nórdico europeo. Los otros dos personajes que marcan la trama cumplen con rigor con los papeles asignados. Henrik Rafelsen se mete en la piel del hombre maduro que dirige el diario local del que se enamora la joven Astrid, y Trine Dyrholm (una de las actrices más aclamadas de Dinamarca) hace de la madre de acogida del bebé que Astrid tiene con el director del periódico y que tratan de esconder ante la complicada situación de la pareja. Esta maternidad no deseada, pues fue un embarazo imprevisto, es el principal hilo narrativo de la propuesta, y en lo que se centra la cineasta para descubrir el porqué de la conexión emocional entre Astrid y los niños.

En la parte técnica cabe destacar la brillante partitura musical del compositor danés Nicklas Schmidt en un lujo para coleccionistas.

Conociendo a Astrid sin ser una película brillante es un bonito homenaje a Astrid Lindgren que no solo se convirtió en una de las autoras más destacadas de Suecia, sino que también fue en una de las voces más influyentes del país. Fue una incansable defensora de los derechos de los niños, y luchó contra la injusticia y la opresión de la vieja Europa.

Sus 165 millones de libros vendidos y su trayectoria, merecían ser llevados al cine para conocer quién fue esa chica con la que nadie quería bailar.

Nota: 7/10.

Nacionalidad: Suecia.

Dirección: Pernille Fischer Christensen.

Reparto: Alba August, Henrik Rafelsen,
Trine Dyrholm, Maria Bonnevie.

Guión: Kim Fupz Aakeson.

Música: Nicklas Schmidt.

Fotografía: Erik Molberg.

Duración: 123 minutos.

Estreno Suecia: 14/09/2018.

Estreno España: 29 de marzo de 2019.


martes, 26 de marzo de 2019

Dolor y Gloria: Pedro Almodóvar se hace un autorretrato plano, seco, y doloroso


Usa el dolor como una piedra en tu camino, no como una zona para acampar. -Alan Cohen.

La historia: Salvador Mallo (Antonio Banderas) es un aclamado director de cine español que debido a su delicado estado de salud no se siente con fuerzas para iniciar un nuevo proyecto en forma de película. Es entonces, cuando se reencuentra con Alberto (Asier Etxeandia), que es un actor con el que rodó una exitosa película 30 años atrás y que le introduce en el mundo de las drogas. A partir de ese instante, Salvador Mallo, cree haber encontrado la solución para sus doloridas articulaciones e incluso vuelve a reactivar su capacidad creativa que permanecía estancada desde su último rodaje. Son momentos de intimidad y recogimiento donde el cineasta recordará a través de distintos pasajes de su vida, su transcurrir vital desde su infancia en la población de Paterna, hasta llegar a los días de actualidad donde vive aislado en un lujoso piso de la ciudad de Madrid.


La crítica: Tres años después del estreno del bellísimo melodrama Julieta, Pedro Almodóvar vuelve a la gran pantalla con su cinta más personal, más introspectiva, pero también más grisácea a pesar de estar rodada con el colorido tradicional que siempre ha acompañado su filmografía.

Dolor y Gloria es un proyecto que nace para narrar la historia de un director de cine ficticio pero que claramente tanto en su guión, como en en el desarrollo del rodaje (que en los interiores transcurre en la propia casa actual de Almodóvar) va tomando forma de su propia biografía personal. Por lo tanto, nos encontramos con un biopic atípico en el que se mezclan recuerdos personales con elementos ficticios agregados, que no consiguen añadir las dosis de emocionalidad necesarias para que el espectador empatice con su alter ego en la pantalla.

La cinta gana claramente cuando el libreto recurre a los flashbacks para llevarnos a la infancia de Salvador Mallo. Aquí la trama es rural, natural, y pura. En mi opinión, esta es la parte más interesante del largometraje, y donde apreciamos los primeros deseos e impulsos sexuales del personaje principal, la relación con su madre y su formación como estudiante que marcan para siempre su trayectoria personal. Sin embargo, la cinta pierde intensidad y sobre todo emoción, cuando transita ese camino de lo rural a lo urbano, y de la niñez a la madurez, donde los traumas personales o de salud de Salvador Mallo, dejan de interesar al volverse una trama mundana, espesa y medicalizada. En esos momentos, la narrativa se convierte en mecánica y academicista girando en torno a los diversos problemas de salud del cineasta que parece querer transmitir de forma metáforica y/o hipocondríaca, el dolor que lleva el propio Almodóvar por las críticas personales recibidas en los últimos años. Quizás de ahí el título de la película que define a la perfección su última etapa como cineasta.


Lo mejor de la película pasa por un reparto dirigido con mano de hierro por Almodóvar que desde luego, en este aspecto, sigue en plena forma y demuestra que además de escribir (si es que el cineasta de turno es también el guionista), la principal función de un director de cine es precisamente la dirección de actores. Solo por el hecho de conseguir que Penélope Cruz no grite, parezca una actriz de verdad, se contenga y haga un buen papel como es en el caso de hoy, ya comprobamos la destreza y la maestría del cineasta español en dicha dirección de actores.

En este caso, Penélope Cruz interpreta a la que fue la madre de Salvador Mallo en la parte de la trama que nos transporta al mundo rural. Después en la parte urbana, la madre para a ser interpretada por Julieta Serrano (Mujeres al borde de un ataque de nervios) donde pronuncia una frase para el recuerdo en la que textualmente le dice a Salvador: "no has sido un buen hijo". No sabemos si este es un elemento puramente ficcionado o un reconocimiento de culpa del propio director.

Pero el verdadero protagonista en cuanto al elenco actoral es Antonio Banderas que realiza en mi opinión el mejor papel de su carrera. Tanto en su caracterización, como en su manera de hablar, o de moverse, nos hace ver que su personaje no es Salvador Mallo, sino el propio trasunto de Pedro Almodóvar. Destacar así mismo a Asier Etxeandia, en el papel de Alberto, que interpreta a un actor en decadencia que vuelve por casualidad a la vida de Salvador Mallo y que le introduce en el mundo de las drogas como comentaba al principio del texto. Otro pequeño papel, pero importante por su significado sentimental, es para el argentino Leonardo Sbaraglia que representa el significado de un reencuentro sentimental y geográfico.


En la parte técnica cabe destacar la siempre impoluta dirección de arte con la que cuentan las películas del cineasta manchego. En esta ocasión además, destaca la dirección de fotografía del maestro José Luis Alcaine que maximiza la luz cuando la acción transcurre en los exteriores coincidiendo con la niñez del protagonista y, que sin embargo, gira las lentes hacia a tonos oscuros coincidiendo con las secuencias de los espacios interiores que representan el ocaso de Salvador Mallo. Destacar así mismo que Almodóvar deja de lado o no considera necesario mostrar en esta ocasión las plazas, calles, o algún espacio escénico relevante de la ciudad de Madrid y apenas muestra algún retazo de la capital española.

La música del compositor Alberto Iglesias vuelve a acompañar con éxito el nuevo film de Almodóvar con la sorpresa añadida de un breve cameo de Rosalía que interpreta 'A tu vera' junto a Penélope Cruz.

Esta secuencia/lienzo, donde se interpreta la canción, se produce cuando un grupo de mujeres lava la ropa en la orilla del río y nos transporta a la España rural de mediados del siglo pasado.


Dolor y Gloria es en definitiva una película autobiográfica que nos muestra cómo Almodóvar se ve a sí mismo en la actualidad partiendo desde los recuerdos de su infancia y proyectándolos en un personaje imaginario como es el de Salvador Mallo que acaba por ser moldeado y encajado en su propia figura. Esto que puede ser muy interesante para él, su familia, amigos o seguidores, me da la sensación de que puede provocar cierta distancia con aquel espectador que solo busque ver una película o una buena historia sin más. Además, la nula emocionalidad de la cinta, convierten a Dolor y Gloria en una película fría y distante, sin menoscabar la perfección en la técnica cinematográfica de rodaje. Pero el cine es ante todo emoción, y precisamente sin este elemento del que adolece la cinta reseñada hoy, la experiencia pierde muchos enteros con respecto a su anterior obra Julieta que era ante todo pura belleza emocional.

Nota: 6/10.

Nacionalidad: España.

Dirección y guión: Pedro Almodóvar.

Reparto: Antonio Banderas,
Asier Etxeandia, Nora Navas,
Penélope Cruz, Julieta Serrano,
Leonardo Sbaraglia, Asier Flores.

Fotografía: José Luis Alcaine.

Música: Alberto Iglesias.

Duración: 108 minutos.

Estreno España: 22/03/2019.


viernes, 22 de marzo de 2019

Bel Canto: el síndrome de Lima llevado al cine


Nadie puede amar sus cadenas, aunque sean de oro puro. -I. Heywood.

La historia: Roxanne Coss (Julianne Moore) es una destacada soprano de ópera que es contratada para cantar en un evento privado organizado por el industrial japonés Hosokawa (Ken Watanabe) en la embajada japonesa de Lima en Perú. Pero lo que parecía una tranquila velada de música y camaradería, es interrumpida por un grupo insurgente de secuestradores armados que toman como rehenes a todos los invitados. Tras unos días de encierro en los que el gobierno hace caso omiso a las peticiones políticas de los captores, los lazos afectivos entre Roxane, y Hokosawa comienzan a estrecharse, y lo que es más sorprendente aún, empieza a surgir cierta empatía entre secuestrados y secuestradores.


La crítica: La cinta a medio camino entre el thriller y la comedia involuntaria, está basada en la novela homónima escrita por Ann Patchett que fue publicada en 2001 y que acabó alzándose con numerosos premios literarios y siendo nombrado el mejor libro del año por Amazon. La novela a su vez está inspirada en la crisis de los rehenes peruanos de 1996, que comenzó en diciembre de ese año cuando miembros de uno de los dos grupos rebeldes más grandes de Perú -el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) - atacaron una fiesta que se realizaba en la residencia del embajador japonés en Perú. El evento estaba destinado a celebrar el cumpleaños del emperador japonés Akihito. De estos hechos proviene el síndrome de Lima que consiste en una generación de empatía de los secuestradores hacia los secuestrados. Digamos que sería lo inverso al célebre síndrome de Estocolmo, que no obstante también se dio entre parte de los secuestrados y los guerrilleros que tomaron por la fuerza la embajada nipona, o al menos así lo refleja la película de Paul Weiz .

La narración se podría calificar de surrealista o poco creíble, y tiene mérito la cosa, mejor dicho desmérito, pues estando la cinta basada en hechos reales, el guionista se toma unas libertades creativas que resultan francamente increíbles. Es cierto que la película tiene algunos toques de humor relevantes, pero también es cierto que el ochenta por ciento de estas "humoradas" son de carácter involuntario y se acercan más al folletín de telenovela, que a una película que en principio parte como un thriller de suspense. Y es que las situaciones que se crean en el interior de la embajada se corresponden más a una fiesta de "follamigos" que a un secuestro real. De hecho, viendo la película le entran ganas a uno de que le secuestren para ver si pilla cacho. Sería esto entonces como una nueva versión de Con faldas y lo loco, pero sin faldas, y a lo loco, loco, loco.

El caso, es que según como se afronte la película puedes pasar un rato bastante entretenido, o desear que a un secuestrador se le escape un tiro, atraviese este la pantalla y te fulmine la sien para acabar con el sufrimiento lo antes posible. Esto es lo que se viene llamando el síndrome del marciano, que consiste básicamente en ideas autolíticas/suicidas cuando se ven determinadas cosas en pantalla. Aun así, me mola Julianne Moore, y por ella aguanté hasta el final de la peli como un campeón.


Y lo curioso es que la ganadora del Oscar por 'Simpre Alice' nunca fue una actriz de mi predilección. Sin embargo, su evolución como actriz nunca ha dejado de crecer. En esta ocasión, Julianne Moore es la que sustenta la propuesta con su buen trabajo interpretado al personaje ficticio de Roxanne Coss. ¿Por qué se ha metido entonces una actriz de su prestigio en este berenjenal o circo cinematográfico? Pues supongo que se deberá al "síndrome de Hollywood" (denominación inventando sobre la marcha) que consiste básicamente en que las actrices con más de 50 años (Moore tiene 58 años) desaparecen de buena parte de las producciones para dar paso a las actrices más jóvenes, más relucientes y más recauchutadas del panorama internacional. Sobre el resto del reparto es tan mediocre como la propia película. Quizás solo cabe destacar a Maria Mercedes Coroy en el papel de la soldado y secuestradora Carmen, cuya única película anterior, 'Ixcanul', se había hecho completamente en su lengua materna: el Kaqchikel. Este personaje además refleja a la perfección en qué consiste el síndrome de Lima, y a su vez el propio síndrome de Estocolmo en su interacción con otros personajes representados en el secuestro.

Bel Canto me ha parecido en definitiva una película prescindible por su narrativa cinematográfica, pero interesante por la divulgación del síndrome de Lima que casualmente desconocía, y que supe por primera vez de él, tras leer el relato de la autora Julia C. Cambil, llamado: El plan.

Curiosamente al día siguiente de leer dicho relato, me llegó la convocatoria para asistir al pase de esta película que llega a los cines este 22 de marzo en España. En fin, espero que toda esta casualidad no sea indicativo de que me vayan a secuestrar, pero si da el caso, espero que sea un secuestro como el de Bel Canto, que más que un secuestro es como una despedida de soltero pero a lo bestia.

Nota: 5/10.

Nacionalidad: Estados Unidos.

Director: Paul Weiz.

Reparto: Julianne Moore, Ken Watanabe,
Maria Mercedes Coroy, Sebastian Koch.

Guión: Paul Weiz, Anthony Weintraub.

Música: David Majzlin.

Duración: 102 minutos.

Estreno EE UU: 14/09/2018.

Estreno España: 22 de marzo de 2019.

martes, 19 de marzo de 2019

Taxi a Gibraltar: a tomar por Brexit, ¡Gibraltar español, argentino y gaditano!


Cuando escucho a Wagner durante más de media hora me entran ganas de invadir Polonia. -Woody Allen.

La historia: León (Dani Rovira) es un taxista de Madrid que vive acosado por las deudas, por la competencia de Cabify, y amargado por naturaleza como todo buen taxista que se precie. Con su esposa a punto de dar a luz, y al borde de un ataque de nervios, recoge a un cliente argentino llamado Diego Manfredi (Joaquín Furriel), que le propone un viaje hasta Gibraltar para tratar de encontrar unos lingotes de oro que según él se encuentran en el interior del peñón. Los casi 700 kilómetros de distancia del viaje, y la incorporación de Sandra (Ingrid García Jonsson) como tercera pasajera, les dará el tiempo suficiente para conocerse mientras preparan la "invasión" hispano-argentina a la colonia británica situada en el sur de la Península Ibérica. ¡Gibraltar español, argentino, y gaditano!


La crítica: Si tuviera que hacer una crítica cinematográfica convencional, ya me estarían sobrando muchas palabras, y supongo que muchos sabrán el significado de esto. No obstante, como el 99 por ciento de mi vida ha transcurrido entre Madrid, La Línea (Cádiz), y Gibraltar, tengo algunas cosas que decir, y ya puestos, las voy a decir.

Los ingleses son un tipos muy raros. Yo desde luego de gente que conduce por la izquierda, se tiran por los balcones a las piscinas cuando vienen de turismo a España, y sobre todo tienen la ocurrencia de cenar entre las cinco y las seis de la tarde no me fío ni un pelo. Pero si los ingleses son raros, los llanitos (gibraltareños) son ya la hostia en verso. Y las gibraltareñas más si cabe. Digamos que serían como mezclar en una turmix a Keira Knightley, a Lola Flores, y a Gracita Morales, y voilà: inglesita-andaluza con encanto. Pero desde luego si hay algo que llame la atención de Gibraltar son sus monos. Y es que la roca está lleno de estos macacos que están para ingresar de urgencia en un frenopático. Su principal dedicación consiste en robar sus pertenencias a los visitantes, mearse en los coches de los que se atrevan a subir al peñón en ellos, y los más salidos se dedican a tocarle el culo a las turistas al menor despiste de las mismas. Para muestra, un botón: la niña se parte de risa, la turista aguanta, y el mono a lo suyo, es decir, a ver lo que puede pillar, robar, o tocar.


Respecto a la película (bueno llamar película a esto es como llamar actor a Rob Lowe) es tan mala, que de mala es buena. ¡Pedroooooooooooooooooooooooo!

asckljashfkjasvñlk<dnfñlkadjlkñfjñlkghjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjjkdlhnshtdiuywgdgljhbsdkljbslkbkjshgdigkjdhskjfkjhkjkjnflkfhkhhhhhhhhhhhhhrñltu87t986ydhsxnsjiorure9pfokmhjlklkjlksnlknlkshfkjsfuieonrerhiuyweoidhjlkndwtrd4r3843kjbr43iudihwldcnsnegfelklñkdhajiuiarhjnjkehadyscohskcjkjslgfhfojglkjlgjsfogiogohgogho, el ordenador está poseído, un momento.

Perdón, ya he vuelto, es que estaba Penélope Cruz gritando en la televisión, y la he tirado por la ventana.....la televisión digo. Sigo.

 ¿Por dónde iba?

Ah, sí, la película. El caso es que esperaba con mucha ilusión esta cinta hispano-argentina por varios motivos. El primero era porque como decía, mi vida está profundamente ligada a Cádiz, Gibraltar y Madríd que es donde está rodada al película y son lugares que adoro desde que era un niño. Mi padre nació en La Línea de la Concepción, trabajó durante muchos años en Gibraltar, y emigró hacia Madrid junto a mi madre y hermanos cuando por motivos políticos que ahora no vienen al caso, cerraron la frontera entre España y Gibraltar y 8000 españoles perdieron sus puestos de trabajo.

Pero además de por los motivos personales citados, la cinta tenía todas las posibilidades de éxito pues tocaba desde la comedia temas tan de actualidad como la guerra entre los taxistas y Uber/Cabify, la salida de la Unión Europea del Reino Unido, y contaba con un buen reparto combinado a Dani Rovira, al excelente actor argentino Joaquín Furriel, y a una buena actriz proveniente del cine español independiente, como es Ingrid García Jonsson, a la que veremos con casi toda seguridad en muchos proyectos si es que este Taxi a Gibraltar no acaba de inmediato con su carrera. Todo ello, combinado con un tráiler bastante divertido, no apuntaban al estrepitoso fraude perpetrado en el largometraje.


Un guión incoherente, absurdo, y que provoca vergüenza ajena, alumbran un filme, muy mal rodado por cierto, que parece sacado de los años 70 pero grabado en la actualidad. El "Landismo" en comparación con esto, es puro arte, y delicadeza cinematográfica. Hacía mucho tiempo que no veía una película tan mala, hortera, y con tantas calamidades narrativas. Pero ojo, repito, si esto está realizado a propósito, de lo mala que es, es realmente buena. Y a los ingleses, una cosita: a tomar por Brexit.

Nota: π

Nacionalidad: España, Argentina.
Dirección y guión: Alejo Flah.
Reparto: Dani Rovira, Joaquín Furriel,
Ingrid García Jonsson, Mona Martínez.
Fotografía: Gris Jordana.
Duración: 92 minutos.
Estreno España: 15 de marzo 2019.

viernes, 15 de marzo de 2019

Beautiful Boy: los hombres también lloran


Aprendo mucho de mis películas. Aprendo a enfrentar la vida y, al hacerlo, la aprecio aún más. Perdí a mi padre cuando tenía apenas 26 años y, en muchos sentidos, mi padre aún vive en mí a través de mis películas.
-Felix van Groeningen.

La historia: Tras su separación matrimonial, David (Steve Carell), se hace cargo de la custodia del pequeño Nic (Timothée Chalamet), con el que establece unos vínculos afectivos que cambiaran para siempre su visión del mundo. Sin embargo, y una vez que Nic entra en la adolescencia, comienzan sus coqueteos con las drogas lo que desemboca en una fuerte adicción a las mismas poniendo en peligro su propia vida.  


La crítica: Escribía Susana Quadrado en el diario barcelonés La Vanguardia que: "Llorar es un verbo liberador. No nos hace más débiles sino más humanos. Fue lo primero que hicimos al nacer. Es una habilidad innata. Siendo tan natural, es inconcebible que llorar en público, cuando toca, no esté bien visto. Seguro que todos lloraríamos más a menudo. No importa hombre o mujer: si algo nos iguala son las emociones". 

Yo, como Felix van Groeningen, también perdí a mi padre siendo relativamente joven, y siempre recordaré que fue precisamente mi padre el que me transmitió su amor al cine desde que yo era un niño. Cine y críticas marcianas forma parte de ese legado, y comprendo perfectamente al cineasta belga cuando dice que en sus películas vive aún su padre. También comparto con Susana Quadrado cuando escribe que llorar es un verbo liberador. Y es que tanto en el personaje de Nic, como en el de su padre David, vemos como los lazos afectivos se refuerzan a través del llanto, las emociones o los abrazos desde que somos bien pequeñitos. 

Cierto es que nacemos llorando, y nos despedimos de nuestros seres queridos también llorando. Pero sin duda, las mejores lágrimas son las de la emoción, las del amor y por encima de todas, las lágrimas en positivo que sacan a nuestras endorfinas a pasear en los mejores momentos de nuestra vida. 

Pero la tristeza, también cumple su función en la vida como ya escribí junto a Mane Lander (psicoanalista y escritor) en la reseña de Inside Out.  La tristeza es un instrumento reparador que, en muchas ocasiones, actúa como una especie de "alarma de auxilio" que puede ser atendida por aquellos que nos aman o a quienes les importamos. Estar triste es un estado emocional necesario en ocasiones, y rechazarlo es rechazar a una parte vital de nosotros mismos. Nada es para siempre, ni la alegría, ni la tristeza porque los humanos somos un acumulado de emociones que se encienden para transmitirnos un mensaje importante que necesita ser atendido; muchas veces estar triste nos acerca a varios tipos de consuelo, nos enseña a vivir la soledad, a aceptar los cambios, a soltar, a dejar ir, a vivir el duelo de la pérdida, cosas que se viven sin importar la edad.

Beautiful Boy es básicamente un compendio de emociones que si bien cinematográficamente puede resultar demasiado densa, o incluso lenta por momentos, tiene entre sus virtudes describir con una enorme sensibilidad el inmenso amor de un padre hacia su hijo.

Hablamos con esta cinta de un pequeño y delicado tratado del significado de la paternidad en los momentos malos, y en los momentos buenos. 

Un vínculo indisoluble que yo mismo pude comprender cuando sostuve por primera vez a mi pequeña María entre mis brazos. 


Con unas interpretaciones muy trabajadas tanto de Steve Carell como de Timothée Chalamet, la película está basada en acontecimientos reales y recoge con moderado acierto las memorias que hijo y padre escribieron por separado llamadas: "Mi hijo precioso: el viaje de un padre a través de la adicción de su hijo" escrito por David Sheff y el de su hijo Nic Sheff, titulado "Tweak: Growing Up On Methamphetamines".

En un detalle cinematográfico de alto calado, Felix van Groeningen fusiona los dos libros en una sola película recurriendo a intermitentes flashbacks pero sin apoyarse en más elipsis narrativas que hubieran dado mayor fluidez a la narración.

La brillante música está sustentada en canciones de Nirvana, Sigur Rós, David Bowie, Neil Young, Tim Buckley o la misma Beautiful Boy (Darling Boy) de John Lennon y son a veces usadas como metáforas del poder de las drogas. Por otra parte, cabe señalar una excelente dirección de arte buscando la cotidianidad de los típicos hogares estadounidenses para los momentos más íntimos, y por otro lado, en los momentos públicos, se utilizan un buen número de recreaciones de las típicas cafeterías americanas que nos indican las coordenadas geográficas del filme.

Beautiful Boy quizás no sea una gran película, pero si es una gran historia.

Felix van Groeningen en su primera incursión en una película en lengua inglesa, demuestra que el cine además de un entretenimiento más o menos acertado, es también una forma de rescate emocional. 

Dedicado a Rafael y a María Pina.

Nota: 7/10. 

Nacionalidad: Estados Unidos.
Dirección: Felix van Groeningen.
Guión: Felix van Groeningen, Luke Davis,
(Memorias de David y Nic Sheff).
Reparto: Steve Carell, Timothée Chalamet, 
Maura Tierney, Amy Ryan.
Fotografía: Ruben Impens.
Duración: 111 minutos.
Estreno EE UU: 12/10/2018.
Estreno España: 15 de marzo de 2019.