miércoles, 16 de junio de 2021

Lola (Lola vers la mer): la rebeldía transgénero

Lola dirigida por Laurent Micheli se estrena en cines españoles el próximo día 18 de junio. La película fue nominada el premio César a la Mejor Película Extranjera como representante de Bélgica y participó en la 17ª edición del Festival de Cine Europeo de Sevilla.

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La historia: Lola (Mya Bollaers), es una joven de 18 años y transexual, a la que comunican que puede someterse a la operación de cambio de sexo que solicitó al verse enjaulada en su cuerpo masculino. Su madre, que es su único apoyo financiero, fallece de manera repentina. Cumpliendo con los últimos deseos de su madre, Lola y su padre (Benoît Magimel), con el que no se habla y no se han visto en dos años, tienen que emprender un viaje juntos hasta la costa belga para depositar en el mar las cenizas de la mujer que no pudo mediar en vida el conflicto entre padre e hija.

La crítica: El filme se presenta como una road movie sentimental a través de la costa belga en la que un padre y una hija dirimirán todos los conflictos que llevan arrastrando desde que Lionel cambió su nombre por Lola. El objetivo de la película, además de intentar entretener, consiste en tocar un tema muy específico, como el transgénero, pero tratado de una manera universal. Para ello, la narrativa nos lleva por el camino de las relaciones paterno filiales en un intenso melodrama con la aceptación y el perdón como principal frente discursivo propuesto por el cineasta belga. 

Laurent Micheli construye a los dos principales personajes de manera intensa y con sutiles referencias a la mirada cinematográfica creada por Pedro Almodóvar. Una aproximación a su cine, que aunque desigual por momentos, gana enteros en el tercio final de la película. Pero en ese tránsito, tanto en la premisa inicial, como en el desarrollo, el filme se estructura de manera lineal por lo que las acciones de los personajes se vuelven previsibles y repetitivas. Incluso la ira se muestra monótona. 

Lola pertenece a ese grupo de películas que surgen de la necesidad de ahondar e investigar sobre la adolescencia y sus conflictos. Un período en el que el mundo adulto parece violento, arcaico y no se encuentra en sintonía con las necesidades de los más jóvenes. Más si cabe, cuando la orientación sexual se sitúa como epicentro en la vida de éstos últimos.


El largometraje cuenta con un dúo de protagonistas que realizan un buen trabajo. Benoît Magimel, intérprete francés al que recordamos por trabajos como La pianista o La cabeza alta, y la debutante Mya Bollaers, ganadora del premio Magritte a la Mejor Actriz Revelación por su interpretación.

La actriz belga es transexual y también fue difícil para ella aceptar su identidad. De hecho, interpretar a una mujer transgénero y así defender a una comunidad de actores poco representados en el cine es un privilegio. No hay que olvidar que en la actualidad la mayoría de los transexuales viven en situaciones precarias en las que se combinan problemas sociales o políticos sin que tengan demasiado eco en los medios de comunicación. 

Lola, en conclusión, busca más la comprensión del distinto que la propia reivindicación implícita en su mensaje. Hablamos de un filme que apuesta por narrar a partir de las estructuras clásicas del melodrama nutriéndose de los afectos y de los conflictos entre padres e hijos. Con un ajustado metraje de apenas 87 minutos, Laurent Micheli consigue un filme ágil y realista aunque un tanto plano en la previsibilidad de su narrativa.

Nota: 6/10.


Nacionalidad: Bélgica

Dirección: Laurent Micheli

Guion: Laurent Micheli

Música: Raf Keunen

Fotografía: Olivier Boonjing

Duración: 87 minutos

Reparto: Mya Bollaers,
Benoît Magimel, Els Deceukelier,
Sami Outalbali, Jérémy Zagba,
Anemone Valcke, Adriana Da Fonseca

miércoles, 9 de junio de 2021

Shorta. El peso de la ley: el thriller como elemento para el debate social


Shorta. El peso de la ley dirigida por Frederik Louis Hviid y Anders Ølholm se ha estrenado en España el día 4 de junio. La película danesa tras su exitoso paso por los festivales internacionales de Venecia y Toronto también se ha estrenado en los cines de Francia y Estados Unidos. 

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La historia: Dinamarca, 2020. Talib es un joven inmigrante que estando bajo custodia policial entra en estado de coma tras la fuerza empleada en su arresto. La detención del joven comienza a generar disturbios en el gueto de Svalegarden que se ven incrementados exponencialmente cuando se anuncia el fallecimiento del muchacho. En este dramático contexto, los agentes de policía Høyer y Andersen se quedan atrapados en el suburbio mientras estaban haciendo una patrulla rutinaria. Sus vidas corren peligro y ni sus propios compañeros se atreven a entrar para poder rescatarlos. Es así como comienza el juego del ratón y el gato con consecuencias imprevisibles para vecinos, policías y para el propio país. 


La crítica: El cine danés, a la cabeza del cine nórdico europeo, está atravesando un momento muy dulce con producciones como The GuiltyWildland (Kød & Blod) u Otra ronda (Druk). Esta última, en fechas recientes, se hacía con el Oscar a la mejor película en habla no inglesa. 

Shorta. El peso de la ley es una trepidante película que generó una gran controversia en su país con motivo de su estreno en cines, cuando fue relacionada con las protestas antipoliciales sucedidas en EEUU el pasado verano. El caso narrado, y escrito antes de la muerte de George Floyd, pone los pelos de punta por las semejanzas con lo sucedido en Estados Unidos. 

En árabe, "shorta" significa "policía" y queda demostrada la mala relación que existe entre el mundo musulmán llegado a Dinamarca y las fuerzas policiales acostumbradas a vivir en un país tranquilo que se siente acosado por los nuevos flujos migratorios. Pero la cinta es por encima de todo una película de género. Está en deuda con directores como William Friedkin, Sydney Lumet y Walter Hill y sus thrillers descarnados de los años 70 y 80 poblados de antihéores muy complejos. Pero también con realizadores como Spike Lee y Matthieu Kassowitz, cuyo trabajo rezuma ira, indignación y rebeldía y ofrece un componente social muy potente.

Shorta. El peso de la ley no es una película política, sino que habla sobre la gente. El objetivo no es defender ni criticar a policías o inmigrantes, sino intentar comprender qué hay detrás de los actos y de la visión del mundo que tienen las personas. Hablamos de unos jóvenes desfavorecidos y enfurecidos, privados de su derecho de acceso a la vivienda, jóvenes que se sienten demonizados e incomprendidos, así como de policías con exceso de trabajo y mal pagados que también viven una situación difícil.

De hecho, la película de manera inteligente y valiente va tomando partido por unos agentes de policía que se ven sobrepasados por la falta de recursos humanos. Los cineastas no defienden las torturas o los excesos policiales que pueden acabar en la muerte de algún detenido, sino más bien tratan de mostrar el punto de vista policial de cómo y porqué pueden llegar a suceder casos que a priori pueden parecer incomprensibles. 


El núcleo del reparto pasa por los integrantes de la patrulla policial que son sometidos a una tremenda emboscada en un día que se presentaba dentro de lo cotidiano para ellos. Jacob Hauberg Lohmann, actor que antes de en Shorta, pudimos verlo en el thriller "Darkland, cumple con rigor la asignación del personaje de poli malo. En el papel de poli bueno nos encontramos a Simon Sears conocido por su interpretación sofisticada y potente de personajes complejos. Completa el reparto principal Özlem Saglanmak encarnando a la madre de Tarek Zayat que interpreta a uno de esos jóvenes inmigrantes de segunda generación que no acaban de encontrar su sitio en la vieja Europa. 

Shorta. El peso de la ley me ha parecido un filme que apuesta por el poder del cine como una invitación a reflexionar y a propiciar cambios. El objetivo de la cinematografía debe pasar por emocionar y entretener, pero también por provocar debates sólidos sobre un tema tan complejo como es la inmigración. La película convierte al espectador en un participante activo dentro de un conflicto entre policía e inmigrantes que va a más y que le obliga a no apartar la mirada de la cruda realidad. En definitiva, y parafraseando a Ester Expósito en su entrevista para Cine y críticas marcianas: "Ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos"

Nota: 6/10.


Nacionalidad: Dinamarca

Dirección: Frederik Louis Hviid
y Anders Ølholm 

Guion: Anders Ølholm,
Frederik Louis Hviid

Música: Martin Dirkov

Fotografía: Jacob Møller

Duración: 95 minutos

Reparto: Jakob Ulrik Lohmann, 
Simon Sears, Tarek Zayat,
Issa Khattab, Özlem Saglanmak,
Arian Kashef, Josephine Park

viernes, 4 de junio de 2021

Sueños de una escritora en Nueva York (My Salinger Year): sobredosis de almibar


Sueños de una escritora en Nueva York dirigida por Philippe Falardeau se estrena en cines españoles el día 4 de junio. La película inauguró la 70ª edición del Festival Internacional de Cine de Berlín  y recientemente ha participado en el Barcelona Film Festival.

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La historia: Nueva York, años 90. Joanna (Margaret Qualley) es una joven que desea ser escritora y con ese objetivo consigue un empleo como secretaria en la agencia literaria que representa al afamado escritor J.D. Salinger. Pero Margaret (Sigourney Weaver), su jefa, la relega a un puesto en la que solo debe transcribir respuestas automatizas a las cartas que recibe el aclamado autor de "El guardián entre el centeno". 


La crítica: La película, con título totalmente inventado en España, está basada en la novela autobiográfica My Salinger Year de Joanna Rakoff. Dirigida por Philippe Falardeau, cineasta de la nominada al Oscar a la Mejor película de habla no inglesa “Profesor Lazhar”, nos presenta un filme tan almibarado y buenista que provoca rechazo por la propia incredulidad que provocan los hechos narrados. Diría, incluso, que cuando Rakoff escribió la novela en la que se basa la película, se inventó una vida tan ideal, tan bonita e incluso tan surrealista como la bondad que se atribuye. 

Convertir un libro en una película generalmente significa tomar decisiones, crear personajes complejos y transformar la voz interior en acciones concretas. Pues bien, nada de esto sucede en Sueños de una escritora en Nueva York. Por el contrario, el personaje de Joanna es tan simple y cursi que llega a ser repulsivo. Hablamos de una muchacha tan ideal, cuqui y guapa que provoca casi vergüenza ajena. No ella, que de ser una mujer real sería casi perfecta. Lo que provoca vergüenza es como alguien pueda tener una imagen de sí misma tan almibarada e irreal. Pero bueno, cada uno es libre de verse como quiera. El problema surge cuando el cineasta no toma voz propia y se limita a transcribir una novela auto masturbatoria y narcista a la pantalla de cine. 

Más acertada se presenta la propuesta cuando se centra en el fanatismo de los seguidores de un escritor. Más bien de su fama. Y es que a J.D. Salinger se le idolatraba como a una estrella de rock. En el centro de la película están todos esos fanáticos que le escriben a Salinger, deseando desesperadamente que él les responda. El trabajo de Joanna es proteger a Salinger de ellos y mandarlos al carajo de manera educada. Y eso es lo que hace la protagonista durante toda la puñetera historia. Bueno, también se echa un par de novios, hace el amor de manera muy chic y alquila un cuchitril en Nueva York donde trata de escribir poesía a la vez que trata de encontrar su voz como escritora. En fin, muy romántico todo. 

La cinta está protagonizada por la actriz y modelo Margaret Qualley ("Érase una vez en... Hollywood") que cumple sin mayores problemas con lo que le exige el cineasta. Es decir, ser una chica florero que se limita a repetir como un loro los torpes diálogos de un libreto plano y sin ningún toque de humor. Sin embargo, nos encontramos con la tres veces nominada al Oscar Sigourney Weaver (saga “Alien”) que le pone algo de picante a la película. Su papel como la jefa de la editorial está mejor pensado sobre todo cuando pone en aprietos a la ideal Joanna. Nunca vemos a J.D. Salinger, ni al actor que le interpreta. Solo aparece de manera brumosa en alguna escena y su interacción con la editorial solo se produce a través de llamadas telefónicas. Es decir, el interés de la escritora al escribir sus memorias no es que conozcamos a Salinger, sino que la conozcamos a ella. Hablamos, por tanto, de una caso de egocentrismo de libro que además ha sido llevado al cine. 

Lo mejor de la película pasa por su ambientación y diseño de producción. Rodar en Montreal una historia que tiene lugar en Nueva York es muy meritorio. Se crean tres Nueva York: primero, el Brooklyn de los noventa. Segundo, en el otro lado del East River, un centro de Manhattan creíble al nivel de la calle, y tercero una intemporal agencia literaria que estaba en Madison Avenue. Fotografía y vestuario dan credibilidad a la historia ambientada en los noventa.

En conclusión, Sueños de una escritora en Nueva York (tiene cojones la traducción) es una película tan bonita que de bonita ya se pasa. De hecho, provoca rechazo ante la idealización de unos personajes que parecen sacados de una historia de Disney para adultos. La parte buena de la cinta es que no es muy larga y que es poco ruidosa. Por tanto, me ha parecido una propuesta genial para conciliar el sueño sin tener que tirar de medicamentos, melatonina u otros remedios naturales.

Nota: 5/10.


Nacionalidad: Canadá

Dirección: Philippe Falardeau

Guion: Philippe Falardeau

Música: Martin Léon

Fotografía: Sara Mishara

Duración: 100 minutos

Reparto: Sigourney Weaver,
Margaret Qualley, Douglas Booth,
Colm Feore, Matt Holland,
Théodore Pellerin, Seána Kerslake

lunes, 31 de mayo de 2021

PVT Chat: sexo, mentiras y bocados de humo


 PVT Chat dirigida por Ben Hozie tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional Fantasía de Montreal y su llegada a los cines de Estados Unidos se produjo el 5 de febrero del año en curso. Filmin estrena el próximo viernes 4 de junio, en exclusiva en España, este drama erótico protagonizado por Julia Fox conocida por el filme “Diamantes en bruto”.

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La historia: Jack (Peter Vack) es un jugador de Internet que vive en Nueva York y se obsesiona con Scarlet (Julia Fox), una chica a la que conoce en una página web erótica donde ella vende su cuerpo a través de una web-cam. Su obsesión llega a un punto de ebullición cuando la fantasía se materializa en la realidad y Jack ve a Scarlet caminando por la calle. 


La crítica: PVT Chat supone el más que sorprendente debut del neoyorkino Ben Hozie que muestra una mirada cinematográfica sórdida, inteligente y sucia en el mejor sentido de este término. La cinta le emparenta de manera directa con el Steven Soderbergh de "Sexo mentiras y cintas de vídeo". Los bocados de humo que muestran la pareja protagonista, primero en linea y después en vivo, actúan como metáfora de la sociedad líquida en la que vivimos inmersos.

La película expone sin tapujos cómo la adicción a Internet y nuestra economía basada en la estimulación constante ha afectado a las relaciones íntimas y a la sexualidad de las generaciones millennial y Z. Hablamos de una historia de amor con una conexión poco convencional entre dos personas que desean encontrar alguna forma de intimidad y confianza, algo que sólo es posible desde sus respectivas pantallas.

PVT Chat pone el foco de la desconexión social a través de la prostitución online y con el telón de fondo de la vida noctámbula neoyorkina. La cinta siempre va de menos a más y acaba por enganchar al espectador con un tercio final muy superior al gris comienzo de la narrativa. Ben Hozie nos muestra como el auge de Internet ha cambiado por completo la manera en que nos relacionamos con nuestro entorno. Paradójicamente, en un mundo más conectado que nunca, todo parece demostrar que nuestra percepción de la soledad es distinta a lo que fue en el pasado. Además, la desconexión con la sociedad real se ha incrementado exponencialmente en los más jóvenes que no son capaces de establecer relaciones amorosas de la manera tradicional. Es decir, mirándose a los ojos en directo. 

Julia Fox, quién sorprendió con su debut en “Diamantes en bruto”, de los hermanos Safdie, y a la que veremos en la próxima cinta de Steven Soderbergh, da vida a Scarlet, una webcammer dominatrix que se expone en un portal para adultos. Buena actriz que arriesga su carrera al mostrar su cuerpo de manera explícita en algo no bien visto en ciertos círculos de la industria. Asimismo, Peter Vack, otro buen actor, arriesga por los mismos motivos que Fox una incipiente carrera en una secuencia final de altísimo voltaje erótico. Escena, muy bien pensada que cierra de manera circular una narrativa centrada en el deseo. 

En el debe de la producción podríamos señalar un deficiente diseño de producción debido al bajo presupuesto de una cinta independiente y con muy pocos recursos técnicos. Los movimientos vertiginosos de la cámara tampoco ayudan a la pobre técnica de rodaje. Sin embargo, la atmósfera opresiva está bien conseguida aprovechando los espacios interiores.

En conclusión, PVT Chat me ha parecido una aceptable ópera prima en la que Ben Hozie se muestra como un cineasta maduro y sin complejos. El director ha sabido cristalizar este momento histórico en el que la gran mayoría de nuestras emociones son procesadas a través de las pantallas. Además, el sexo en las películas suele ser una forma de excitación barata o un simple parche en medio del argumento. Sin embargo, en la cinta reseñada el sexo es mostrado de forma realista, directa y argumentado el porqué de cada secuencia. Por todo ello, pienso que nos hallamos ante un cineasta honesto que dará mucho que hablar si la industria no le corta las alas por sobrepasar los límites del cine convencional. 

Nota: 6/10.

Nacionalidad: Estados Unidos

Dirección: Ben Hozie

Guion: Ben Hozie

Música: Austin Brown

Fotografía: Ben Hozie

Duración: 90 minutos

Reparto: Julia Fox, Peter Vack, 

Keith Poulson, Dasha Nekrasova

Buddy Duress, Heather Allison

lunes, 24 de mayo de 2021

El año de la furia: forma, informa y entretiene


El año de la furia dirigida por Rafa Russo se estrena en cines españoles el próximo día 28 de mayo. La película es una coproducción hispano-uruguaya, ambientada en el año que precedió al golpe de estado militar ocurrido en Uruguay el 27 de junio de 1973. Distribuida por Filmax España. 

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La historia: Montevideo, 1972. Leonardo (Joaquín Furriel) y Diego (Alberto Amman) son los guionistas de un popular programa de televisión que se dedica a la sátira política. En un momento dado, comienzan a recibir fuertes presiones de la cúpula militar del país para que rebajen el tono de sus parodias. Uruguay se dirige hacia la dictadura y Rojas (Daniel Grao), un teniente del ejército, comienza a hacer méritos ante la cúpula a base de torturas a los sospechosos de colaborar con simpatizantes de la guerrilla de los Tupamaros. Es entonces, cuando Susana (Martina Gusmán), una prostituta, entra en acción con un peligroso romance junto al teniente Rojas que afectará a los demás protagonistas. 


La crítica: Con libreto escrito por el propio Rafa Russo, el cineasta español vuelve a ponerse detrás de la cámara, tras una larga temporada en la que ha trabajado como guionista de películas como Lluvia en los zapatos, La decisión de Julia o Remember Me. El año de la furia es el vehículo que utiliza el director para indagar en las relaciones personales y en los acontecimientos que derivaron en la dictadura cívico-militar del Uruguay de la década de los setenta del siglo pasado. Se han realizado muchas películas sobre las dictaduras militares sudamericanas, aunque quizá menos sobre la del Uruguay, pequeño país encajonado entre los gigantes, Argentina y Brasil. Pero el país hispanoamericano también fue víctima de la geopólitica estadounidense. En general, todo el Cono Sur, fue afectado por la Operación Cóndor que en sí misma viene derivada de la Guerra Fría que afectó también a otros países caribeños.

En cualquier caso, El año de la furia, centra también la mirada en una historia de amor, en la amistad de los protagonistas y en las traiciones que se produjeron durante la incipiente dictadura militar. El cineasta nos inquiere con la pregunta base de si el amor es un refugio posible ante tanta crueldad. Pero también lo hace desde el lado opuesto. Así es como podemos comprender mejor como los torturadores eran piezas que no siempre estaban de acuerdo con lo que hacían. El miedo del teniente Rojas es un buen ejemplo de ello. Hablamos de hombre gris, un militar que, según sus superiores, “no tiene suficientes cojones”, y que por miedo a ser degrado o torturado se convierte en un torturador. Esto ayuda a entender cómo en los totalitarismos se utilizan todos los recursos para que todo funcione bajo una cadena de mando sin fisuras. Pero Rojas, también ama. Al enamorarse de una prostituta, baja la guardia y todos los fantasmas pasados comienzan a cernirse sobre su conciencia. 

La narrativa del filme hispano - uruguayo es sencilla con un ritmo pausado que ayuda a entender mejor el contexto geográfico y sentimental ante el que nos encontramos. Bien ambientada en los setenta por el diseñador de producción, Javier Fernández, viajamos junto a los protagonistas por un Montevideo sórdido, grisáceo y muy oscuro en lo moral.

El año de la furia, llamada así porque es el sobrenombre con el que se conoce al infausto año que precedió al golpe de estado militar en el Uruguay en 1973, puede considerarse también el reflejo americano de como obraba la moribunda dictadura española al otro lado del Atlántico. Los mismos perros, con distintos collares, que ahora y bajo distintos signos políticos, someten a los ciudadanos de diversas naciones del mundo. 


Lo mejor de la película pasa por un sólido reparto coral en el que destacaría a un sensacional Daniel Grao (El árbol de la sangre). Este teniente del ejercito es el eje que vertebra a los demás personajes de la historia. Grao expresa de manera sobresaliente el sentimiento de culpa que ronda la cabeza del personaje interpretado. También el miedo y la cobardía. Encuentra en el amor hacia una prostituta una extraña forma de redención. Ésta, es interpretada por la actriz argentina Martina Gusmán. Asimismo, ella es el enlace con el personaje de Diego (Alberto Amman). Diego y Susana viven en una casa de huéspedes, junto a otros hospedados, y entre ellos tienen una amistad digamos que especial. Además de fijar la mirada en las relaciones personales, el cineasta hace hincapié en las contrapuestas ideas políticas de los dos hombres que intentan influir o conquistar a Susana. No sabemos muy bien porque Susana ha caído en las redes de la prostitución. Esta ambigüedad del libreto quiere dotar de cierto misterio a este personaje. En la resolución, se aclara algo del pasado de la mujer y entramos también en el asunto de los bebés robados por las dictaduras.

Completan el reparto un siempre eficaz Joaquín Furriel como otro de los guionistas puestos en el punto de mira del ejercito y Maribel Verdú que regenta la casa de huéspedes que es frecuentada por personas contrarias al gobierno. Allí vive con su hija, interpretada con acierto por Sara Sálamo. La pensión, que recuerda también con fuerza a las españolas de los 60 y 70, cobrará gran fuerza narrativa en el último tercio de la película. Observaremos como la represión de las autoridades se ceba con esta familia que comienza a plantearse la huida del país para salvar sus vidas.


El año de la furia me ha parecido un filme necesario por dar a conocer al mundo un periodo histórico muy presente en los uruguayos pero quizás desconocido para el resto del planeta. Otras dictaduras sudamericanas con hechos más espectaculares son conocidas por todos. Pero la película no es estrictamente política. Más bien hablamos de un filme que nos habla de amistad, de amor y de traición en un convulso momento político. Con un reparto coral muy sólido y las clásicas estructuras narrativas del thriller bien planteadas, nos hallamos ante una propuesta que cumple con el propósito que mencionaba Manolo Munguia en su entrevista para Cine y críticas marcianas. Es decir: "Toda película debe cumplir con tres principios: formar, informar y entretener"

Nota: 7/10. 


Nacionalidad: España - Uruguay

Dirección: Rafa Russo

Guion: Rafa Russo

Música: Claudia Bardagí

Fotografía: Daniel Aranyo

Duración: 102 minutos

Reparto: Daniel Grao, Joaquín Furriel,
Alberto Ammann, Martina Gusman, 
Sara Sálamo, Maribel Verdú, Paula Cancio, Miguel Ángel Solá

lunes, 17 de mayo de 2021

Poliamor para principiantes: Fernando Colomo apuesta sobre seguro

 
Poliamor para principiantes dirigida por Fernando Colomo se estrena en cines españoles el próximo 21 de mayo. Rodada a finales de 2020 entre Extremadura y Madrid, la película es una coproducción hispano - francesa producida por Álvaro Longoria. Tras su paso por las salas, se estrenará en Prime Video que se ha hecho con los derechos de exhibición. 

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La historia: Manu (Quim Àvila) es un youtuber “unboxing” de medio pelo que todavía vive con sus padre Satur (Karra Elejalde) y su madre Tina (Toni Acosta). Éstos, son un matrimonio en el que ella aporta el dinero y él se ocupa de la casa y de su "niño" de 32 años. Es entonces, cuando Manu se presenta vestido de Power Ranger Rojo y portando un ramo de flores, a una cita con una chica, a la que solo conoce de un foro friki de Internet. Pero al llegar, encuentra a “su chica” besándose con un grandullón disfrazado del Batman de la película de Schumacher. Discuten y recibe un tremendo puñetazo. En urgencias, Manu, acompañado de Satur (que se presenta como compañero de piso), es atendido por la doctora Amanda (María Pedraza) con la que congenia al momento. Pero ella, es partidaria de las relaciones poliamorosas. ¿Aceptará Manu integrarse en el mundo del poliamor? ¿Qué consecuencias tendrá en la vida familiar?


La crítica: Entiendo que no todo el mundo pueda saber en qué consiste exactamente el poliamor así que vamos a ceñirnos a lo que dicen las fuentes de autoridad. La noción de poliamor no forma parte del diccionario de la Real Academia Española (RAE). Sin embargo, se trata de un neologismo que la Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) considera válido. Lo define así: "La palabra poliamor deriva del anglicismo polyamory y, según el Diccionario del sexo y el erotismo de Félix Rodríguez González, se define como relación afectiva, sexual e íntima establecida entre tres o más personas con el conocimiento y consentimiento de todos los implicados". Resumiendo mucho: amar sin prejuicios. 

En Poliamor para principiantes, el querido cineasta español Fernando Colomo (Antes de la quema) apuesta sobre seguro al adentrarse en un tema que provocará mucho morbo entre los espectadores. Además, en tiempos de pandemias y demás tribulaciones, la comedia es una apuesta segura. No hablamos en ningún caso de una gran película pero si de un producto que cumple a la perfección con el cine de evasión que todos en algún momento buscamos.  Además, aprenderemos de poliamor. 

Explicación compleja: Satur y Tina están casados y Berta entra para ser el unicornio, pero al final, Satur se queda fuera y Tina con Berta tienen un idilio. Manu es un pringado que intenta tener una relación con Amanda quien a la vez tiene una relación con Álex, Claudia, Marta y Esteban, con quien tiene una relación de co‐crianza de los dos hijos. Sencillito, ¿no?

Explicación menos compleja en base a la secuencia clave: Satur, el padre del youtuber, le sugiere investigar por esas nuevas tendencias que cuestionan la monogamia, como el Poliamor. Padre e hijo aparecen en una jornada de puertas abiertas en el Parque del Retiro organizada por Poliamor Madrid dispuestos a informarse a fondo y… ¡Sorpresa! se encuentran con Amanda que es una convencida poliamorosa. Amanda se sorprende también y se alegra de encontrar allí a Manu al que confiesa que se enamoró de él cuando le vio con la camiseta de Ryoga y el ojo morado en la consulta médica. Manu, que ya no entiende nada, disimula y con una excusa arrastra a su padre y se van. Esta secuencia es la más divertida e incluso tronchante de la película. Fernando Colomo saca lo mejor de sí mismo en el arte de la comedia que es su hábitat natural. 

A partir de aquí ya entramos en la narrativa clásica de chico conquista chica, chico mete la pata y pierde a chica y chico hace lo imposible para recuperar a chica. Vamos, el patrón de la clásica comedia romántica. En cualquier caso aprenderemos términos como: ADF (Acuerdo de Fluidos) o ENR (Energía de la Nueva Relación). De otras cosas no me acuerdo demasiado, pero el mensaje base se podría resumir en: follar y poliamar, todo es empezar.  O al menos, es lo que hacen nuestros protagonistas.

En resumen, Manu está en una encrucijada: por un lado, sus vídeos de Youtube poniendo en cuestión el Poliamor no dejan de crecer, pero por otro se va enamorando cada vez más de Amanda. Un conflicto entre el corazón y la cabeza. Y decide ir a por todas. Seguirá con sus exitosos vídeos e intentará lo que en la jerga del poliamor llaman “Cowboy” (el que aparta al potrillo de la manada): liberar a Amanda de su acuerdo de fluidos. 


En el reparto cabe destacar a Karra Elejalde que se luce en su mejor versión cómica como padre del  "niño" youtuber. La madre de la criatura está interpretada por la siempre solvente Toni Acosta. Este matrimonio encuentra en el poliamor un revulsivo para sus aburridas vidas. Mientras tanto, su hijo Manu -interpretado de manera correcta por Quim Àvila-, se dedica a intentar defender el amor tradicional en su canal de Youtube. Hasta que conoce a Amanda. Ella, es una médica adicta al poliamor y consigue llevar a ese terreno a un Manu que cae rendido a sus pies. Amanda es interpretada de manera sensacional por una muy sólida María Pedraza a la que ya vimos brillar en Amar. La actriz española se consolida como una de las mejores interpretes del panorama nacional. 


Poliamor para principiantes demuestra que Fernando Colomo tiene como mayor virtud la de aplicar un excelente ritmo narrativo a sus películas. El cineasta español sigue incidiendo en la comedia, y demuestra una vez más que es el género en el que se encuentra más a gusto. Con esta película nos habla de un cambio de paradigma en las relaciones sentimentales. Nuestra realidad social ha cambiado y la España ultra-católica se descompone a marchas aceleradas cuando hablamos del terreno sexual. En conclusión, la cinta española cumple a la perfección con las estructuras de la comedia romántica a la vez que consigue ser un aceptable producto enclavado en el cine de evasión.

Nota: 6/10


Nacionalidad: España

Dirección: Fernando Colomo

Guion: Fernando Colomo

Música: Fernando Furones

Fotografía: Ángel Iguace

Duración: 90 minutos

Reparto: Karra Elejalde,
Toni Acosta, Quim Àvila, 
María Pedraza, Luis Bermejo,
Cristina Gallego, Inma Cuevas

lunes, 10 de mayo de 2021

Ghosts: la cara oculta de Estambul

Ghosts dirigida por la cineasta debutante Azra Deniz Okyay se estrena en España el próximo día 14 de mayo. Escrita también por esta joven directora turca, la producción lleva una gran carrera en festivales donde ha ganado el Premio de la Semana de la Crítica en el Festival de Venecia y los premios a Mejor Película y Dirección en los Golden Orange Antalya, entre otros.

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La historia: Estambul, año 2020. Un enorme apagón deja a la ciudad sumida en el caos. En este contexto, cuatro personajes se cruzan en un barrio marginal de la urbe. Son: una madre cuyo hijo está en prisión, una joven bailarina, una artista feminista y un astuto intermediario. Sus historias se entrelazan durante un trapicheo de drogas, ofreciendo un relato turbio de la Turquía contemporánea.

La crítica: Estambul es el principal destino turístico de Turquía ya que atrae a más de la mitad de todos los visitantes extranjeros. Pero la ciudad, al igual que otras urbes mundiales, tiene una terrible cara oculta que muestra con descarnada crudeza Azra Deniz Okyay. La cineasta opta por el cine de naturaleza social para denunciar las terribles condiciones en las que viven los más desfavorecidos. Para ello, utiliza la mirada de la joven Dilem (Dilayda Güneş) que nos guía por los suburbios de la ciudad. Los cuatro personajes principales asoman como fantasmas en una noche que se parecerá muy poco a La pasión turca legada por Antonio Gala.  

Ghosts es una dura historia metafórica de un país que se hunde en la oscuridad impuesta por Erdogan. La directora utiliza un corte de energía a nivel nacional para narrar la represión impuesta por el Gobierno tras el fallido Golpe de Estado de la noche del 15 al 16 de julio de 2016. De esta manera, nos habla de los principales problemas de los más jóvenes, de otra gente que se empobrece sin importar las edades y centra la mirada en la población que es expulsada a barrios cada vez más marginales. 

El libreto, también escrito por Azra Deniz Okyay, tiene más entusiasmo que potencia narrativa para poder enganchar al espectador de manera plena. Película, por tanto, más de crítica que de público. Asistimos a un mundo turbio en el que se pretenden abarcar demasiadas temáticas en una especie de popurrí social que se siente forzado por momentos. Quizás la ansiedad que toda ópera prima conlleva ha jugado en contra de una cineasta que no ha sabido centrar la historia en unos hechos concretos.

Así es como asistimos a un mundo donde se mezclan el feminismo, la lucha de clases, la homofobia, el tráfico de drogas, la imposición religiosa, la infidelidad amorosa, la gentrificación social e incluso las peleas de perros (2021 debería ser declarado el año del perro en el cine). Al ir viendo la película tengo la sensación de estar presenciando un batiburrillo narrativo que hace perder solidez al conjunto de la narración. 


En el reparto destaca la joven Dilayda Güneş que interpreta a Dilem. Su personaje es el de mejor construcción y sirve como hilo conductor a la trama propuesta. Dilem aspira a convertirse en bailarina mientras sobrevive con empleos de mala calidad. El filme es a la misma vez la historia de su protagonista y la descripción de un lugar, de un ambiente y de un futuro muy incierto. Nos encontramos, por tanto, con un retrato personal donde predominan los ambientes urbanos deteriorados. 

Estambul aparece como un lugar sórdido, grisáceo y plúmbeo siendo el otro protagonista destacado de la filmación. De manera alegórica la ciudad turca representa la muerte, mientras la joven Dilem sería una representación de las ganas de vivir en un entorno hostil. 

Los demás personajes tratan de sobrevivir a la vida. Así es como conocemos a Iffet (Nalan Kuruçim) buscando a la desesperada dos mil liras turcas para ayudar a su hijo que está en prisión. Es amiga de Dilem a pesar de la diferencia de edad. También conocemos a Ela (Beril Kayar). Ésta, es una activista en defensa de los niños -¿los demás no lo somos?- que aparece como un personaje impostado e incluido con calzador. En el lado masculino, aparece Emrah Özdemir que interpreta al villano de la producción. Hablamos de un tipo que trata de aprovecharse de la inmigración procedente de Siria a la vez que intenta promocionar el uso de suelo público para construir bloques de viviendas en masa.  

Observamos como se prepara una Nueva Turquía despersonalizada y gregaria. Todos estos personajes se unen en un logrado cierre circular bien ideado por la cineasta. Además, ajusta el metraje de manera inteligente en el entorno de los 90 clásicos minutos. También es cierto que en medio de tanta ruina, caos social y gente desesperada, si la película se va a los 120 minutos el que me ahorco en el baño del cine soy yo.


En conclusión, Ghosts me ha parecido una decorosa ópera prima cuya misión principal es denunciar a través del cine el nuevo fundamentalismo que se está asentando en Turquía. Dilem, nuestra protagonista,  nos guía a través de sus conflictos por la tenebrosa noche de Estambul. Los animales nocturnos retratos, como en el filme de Tom Ford, siempre están al acecho como fantasmas en busca de almas a las que poseer. En definitiva, Azra Deniz Okyay nos presenta una propuesta que destila un elegante estilo visual que contrasta con el abarrotamiento de los temas tratados. 

Nota: 6/10.

Esta crítica, con distinto formato, ha sido portada en Cinemagavia


Título original: Hayaletler

Nacionalidad: Turquía

Dirección: Azra Deniz Okyay

Guion: Azra Deniz Okyay

Fotografía: Baris Ozbicer

Música: Ekin Uzeltuzenci

Duración: 90 minutos

Reparto: Dilayda Günes, Beril Kayar,
Nalan Kuruçim, Emrah Ozdemir

lunes, 3 de mayo de 2021

Chaos Walking: una rubia en busca de planeta, un joven ruidoso y su perro pulgoso


Chaos Walking dirigida por Doug Liman se ha estrenado (por desgracia) en cines españoles el pasado día 30 de abril. La película, protagonizada por Daisy Ridley y Tom Holland, lleva una década intentando realizarse tras diversos parones y cambios en el montaje. Todo ello, solo ha servido para aumentar el caos de un libreto que parece escrito por un niño de 3 años con síntomas de embriaguez. Eso, en el mejor de los casos. 

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La historia: En Prentisstown, Todd ha crecido creyendo que la "Masilla" fue la responsable de liberar un germen que asesinó a todas las mujeres y contagió con el "ruido" al resto de los hombres...

Aunque en este apartado de "La historia" no suelo transcribir la sinopsis oficial de la película, hoy he querido colocar la apertura de la distribuidora para comprobar si alguien sabe donde está Prentisstown o me puede explicar qué es la Masilla. Lo del "ruido" ya lo explicaré luego. 

La historia real es la siguiente:

2257 d.C. Nos presentan un planeta llamado "Nuevo Mundo" al que han huido algunos habitantes de La Tierra pero en el que las mujeres no han sobrevivido. Allí vive Todd Hewitt (Tom Holland) con su perro. De repente, se encuentra a una rubia (Daisy Ridley) que ha aterrizado misteriosamente en su planeta. El resto es fácil de imaginar: muchos hombres corriendo detrás de la rubia, el muchacho se dedica a protegerla y el pobre perro corre que te corre por todo el planeta persiguiendo a los tortolitos.

La crítica: El perro se muere. Lo digo para acabar con el sufrimiento lo antes posible. Con eso, un interprete menos que analizar. Descanse en paz el pobre chucho y a ver si consigo explicar alguna cosa.  

Basada en el libro de Patrick Ness, El cuchillo en la mano, nos hallamos ante una de las películas más estúpidas que he visto en los últimos años. La cosa es que en este planeta todos pueden escuchar los pensamientos de los demás. A esto se le denomina "el ruido". Además, este ruido se puede ver a través de las exhalaciones que emiten las personas al respirar.

El cineasta le pone colores al ruido como si el espectador tuviera algún tipo de retraso mental y no supiera identificar lo que son solo pensamientos y lo que es el lenguaje oral. Aún así, el galimatías es tremendo. De esta manera nos encontramos en un poblado primitivo lleno de hombres hablando mucho y a su vez emitiendo pensamientos en voz alta. Si la cosa ya estaba jodida, para colmo, llega una terrícola rubia en una nave y como es de suponer se lía la de Dios.

La rubia lo flipa en colores y sale de allí como alma que lleva el diablo. No hay más. El resto del bodrio se resume en lo siguiente: una rubia corriendo durante toda la película acompañada de un muchacho que se recorre todo el planeta para intentar que ésta le de un beso. De follar, ni hablamos.

Al pobre perro le asfixian de tanto correr. Algunos lugareños mueren exhaustos de tanta carrera y los que quedan vivos se vuelven por donde habían venido. Total, que tras este maratón cinematográfico el cineasta tiene la brillante idea de dejar el final abierto con los jóvenes a punto de besarse. Desde luego que la rubia es dura de cojones y el chaval un plasta de marca mayor. Habrá que esperar a la segunda parte para ver si se besan, a la tercera para ver si hacen el amor y a la cuarta para ver si nace un bebé mutante que sustituya al pobre chucho. Por mi parte, no tengo nada más que añadir. 

Nota: 1/10 (el uno por el papel del perro)

P.D. Este engendro cinematográfico ha necesitado seis guionistas que merecerían la misma suerte que el chucho o al menos unos años de cárcel.


Nacionalidad: Estados Unidos

Dirección: Doug Liman

Guion: Charlie Kaufman, Gary Spinelli,
Lindsey Beer, John Lee Hancock,
Andrew Gottlieb, David Rosen

Música: Marco Beltrami

Fotografía: Ben Seresin

Duración: 110 minutos

Reparto: Daisy Ridley, Tom Holland,
Mads Mikkelsen, Demian Bichir,
David Oyelowo, Kurt Sutter,
Nick Jonas, Ray McKinnon

lunes, 26 de abril de 2021

Crónica de una tormenta: el precio del poder

Crónica de una tormenta dirigida por la cineasta argentina Mariana Barassi se estrenará en España el próximo día 30 de abril. La película se presentó en la 23 edición del Festival de Cine de Málaga y en el XIX Festival de Cine de Almería, donde Ernesto Alterio ganó el premio al mejor actor. 

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La historia: Antonio (Ernesto Alterio) dirige con mano de hierro un importante periódico de tirada nacional. Cuando cae enfermo, llega el momento de elegir a su sucesor. La partida de la sucesión se la jugarán entre Maca (Clara Lago), una joven periodista en pleno ascenso y Vargas (Quique Fernández) que es el subdirector dispuesto a utilizar todas sus malas artes para hacerse con el puesto y desbancar a su oponente. 

La críticaCrónica de una tormenta está basada en la obra de teatro 'Testosterona' de Sabina Berman. De hecho, hablamos de un filme rodado en espacios interiores y con solo tres actores por lo que se puede decir que es una representación teatral llevada al cine. De esta manera es como en la cinta se observan referencias a "Secretos de un matrimonio" de Bergman, a "Un dios salvaje de Polanski" o mirando más de cerca al cine moderno, hallamos parámetros parecidos a la estupenda cinta española "El método" dirigida por el cineasta argentino Marcelo Piñeyro. 

Los personajes principales de esta historia, Antonio y Maca, juegan los roles de mentor y discípula en el entretenido juego que nos propone la cineasta argentina. La tormenta que da título al filme es la causante de que los protagonistas se queden encerrados durante toda la noche en las oficinas del periódico. A partir de ahí, los roles de poder se intercambian y comienzan a caer las barreras con confesiones personales y una cierta tensión sexual que se acrecienta cuando los protagonistas comienzan a compartir unas copas de whisky que les desinhiben de la tensión laboral.   

Crónica de una tormenta, cuyo libreto también está adaptado por Mariana Barassi, busca explorar los límites de las personas en una situación improvisada. La cinta trata de responder hasta dónde somos capaces de llegar para alcanzar el poder y dónde queda la ética en ese camino. Asistimos a infinitos diálogos, un tanto impostados, entre jefe y subalterna que van desarrollando entre confesiones sobre aspectos de sus respectivas vidas personales que nunca compartieron a lo largo de veinte años de trabajo. Uno de los temas principales que se abordan en el filme es el del poder masculino sobre el femenino en los entornos laborales, principalmente en los periódicos (a nivel mundial, hoy en día el porcentaje de que una mujer ocupe la dirección de un medio de comunicación es inferior al 5%).

En cualquier caso, Barassi también pone en la picota al género femenino cuando las mujeres, como es el caso de la protagonista, utilizan sus encantos para tratar de ascender en el poder. Por tanto, nos hallamos ante un mensaje contradictorio en la que la cineasta parece arremeter contra todo todo lo que se mueve en un circunloquio consigo misma y que probablemente solo le interese a ella misma. 

En el reparto nos encontramos con la habitual solvencia de Ernesto Alterio aunque tengo la sensación personal de que no se encuentra cómodo con un papel demasiado teatralizado. Su personaje, Antonio, adora el poder y se divierte explorando los límites de la gente a la hora de tener que lidiar con él. Con los años se ha vuelto un manipulador aunque envuelto en una fachada de persona comprensiva y progresista. No quiere dejar de moverse en las esferas de influencia pero ahora debe enfrentarse a la tragedia de saber quién es más allá del trabajo.

Su contraparte femenina, está interpretada por la actriz Clara Lago en un papel en la que se la siente desbordada y tan incomoda como a Alterio. Maca, su personaje, es joven, libre y tiene un futuro que forjarse. Conoció a Antonio cuando comenzaba su carrera de periodismo, y le admiraba por su ímpetu, desparpajo y ganas de cambiar el mundo. Es leal y se preocupa por la enfermedad recién diagnosticada a su jefe. Pero una vez llegado el momento de la toma del poder en la empresa, está dispuesta a utilizar todas las armas que tiene a su alcance. 

El tercer personaje en discordia le corresponde a un buen Quique Fernández que se encarga de interpretar al subdirector del periódico. Ha compartido con Antonio sus viejos y gloriosos días de corresponsal en el extranjero. Comparten carácter, se mueven en los mismos círculos, y son cómplices de algunas decisiones muy poco éticas profesionalmente.

En conclusión, Crónica de una tormenta me ha parecido un filme con una interesante premisa de salida pero con un desarrollo y una resolución muy deshilvanada que resta credibilidad al conjunto de la obra. Y si de obras hablamos, quizás la historia cunda más en teatro que en la sala de cine. No obstante, la intensidad dramática de los conflictos planteados y la complejidad de los personajes son las bases donde descansa la construcción de una trama que no enamora pero mantiene la tensión.

Nota: 6/10. 

P.D. PREMIOS ÓSCAR 2021: La gran triunfadora de la noche ha sido Nomadland, que se ha llevado el galardón de Mejor Película, de Mejor Dirección para Chloé Zao y de Mejor Actriz para Frances McDormand. Puedes leer la crítica AQUÍ


Nacionalidad: España

Dirección: Mariana Barassi

Guion: Mariana Barassi

Fotografía: Gregory Mayo

Música: Paula Olaz

Duración: 85 minutos

Reparto: Ernesto Alterio,
Clara Lago, Quique Fernández

lunes, 19 de abril de 2021

Wildland (Kød & Blod): la familia que asesina unida permanece unida


Wildland dirigida por Jeanette Nordahl se estrena en cines españoles el próximo día 23 de abril. El thriller danés tuvo su premiere mundial en el Festival de Berlín y compitió en Sección Oficial en el Festival de Gijón. Tras su paso por los cines la cinta se podrá ver en la plataforma digital Filmin. 

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La historia: Después de la trágica muerte de su madre en un accidente de coche, la joven Ida se muda a vivir con su tía Bodil y sus tres primos mayores. Ha encontrado un refugio de protección en el que es querida y respetada. Pero Ida no tardará en descubrir que la violencia, el crimen y la crueldad no son para nada ajenos a su "angelical" familia.

La crítica: Wildland nos habla de manera principal sobre la familia aunque la retratada no sea para nada ejemplar ya que se mantiene a flote gracias al dinero de la droga y el crimen. La cinta se presenta con un flashback en el cual la joven Ida, de 17 años, pierde a su madre. La acogida en casa de su tía y de sus tres primos sustenta el primer tercio de la narrativa que se presenta alejada del melodrama apostando por el minimalismo tanto en lo escénico como en lo sentimental. No obstante, el filme atrapa desde el primer momento con un cierto magnetismo por conocer a los extraños seres que habitan en el nuevo hogar de Ida. Nada es lo que parece. 

La ópera prima de la directora Jeanette Nordahl muestra cómo el amor familiar y la violencia pueden entrelazarse peligrosamente. En el segundo tercio del filme se produce un crimen accidental en el que se ven involucrados los tres primos varones y la joven Ida. La respuesta de la matriarca ante los acontecimientos es clara: la familia que asesina unida permanece unida. A partir de ese momento la narración se adentra en el noir nórdico con cierta frialdad pero despertando la curiosidad en ver como se resuelve la trama y se atan los hilos. Ahora es todo lo que parece.

En el último tercio del filme se afronta un cierto sprint final que contrasta con la pausa en la presentación y en el desarrollo dramático. De hecho, durante muchos momentos del ajustado metraje la directora debutante se recrea en la vida cotidiana de esta singular familia. Con ecos de títulos como “Animal Kingdom” o incluso al filme italiano Sole, podríamos hablar de un nuevo movimiento que se acercaría al Neorrealismo y que si se cuida puede tener cierto recorrido al menos en Europa. 

En el reparto nos encontramos con una sólida Sidse Babett Knudsen (“Borgen”) que interpreta a la matriarca de la familia. Se trata de una mujer que mueve como marionetas a sus hijos pero no sabe muy bien que hacer con la joven huérfana llegada al hogar. La muchacha es interpretada de manera notable por la joven actriz danesa Sandra Guldberg Kampp. Ida, su personaje, es el círculo concéntrico del filme apareciendo en casi todos los planos de la película. Ella es la representación de la soledad y de la pérdida en un mundo hostil para una joven en plena transformación personal. El resto del reparto, compuesto por los personajes de los primos de Ida, cumplen con corrección con los roles de tres jóvenes marginales dedicados a los encargos mafiosos que les encomienda su madre. 

En la parte técnica la filmación es bastante plana y solo sería reseñable la correcta dirección de arte en interiores. Por otro lado, los exteriores que no aportan nada significativo a la narración han sido rodados en Særslev, Bogense, Otterup y Søndersø en la isla danesa de Fyn.

En conclusión, Wildland me ha parecido un aseado thriller en el que destacaría la buena construcción del personaje de Ida. A través de sus ojos observamos la pérdida de la inocencia de una joven que no encuentra su lugar en el mundo. Jeanette Nordahl se recrea en su ópera prima en el funcionamiento de las dinámicas familiares y juega con el subgénero de los clanes mafiosos integrándolos en la trama. No se trata, por tanto, de reinventar o subvertir la mezcla de géneros, sino más bien de adaptarlos a lo que realmente quiere contar la directora apoyada en un irregular libreto de la escritora Ingeborg Topsøe. En definitiva, hablamos de una cinta poliédrica que sin ser brillante deja buenas sensaciones y con ganas de ver como se desarrollan los próximos proyectos de la cineasta danesa.

Nota: 6/10.

 

Nacionalidad: Dinamarca

Dirección: Jeanette Nordahl

Guion: Ingeborg Topsøe

Música: Puce Mary

Fotografía: David Gallego

Duración: 88 minutos

Reparto: Sandra Guldberg Kampp,
Sidse Babett Knudsen, Joachim Fjelstrup