viernes, 18 de octubre de 2019

¡10 carteles de cine para reír, llorar o emigrar de planeta!


Lo único bueno de la película Showgirls de Paul Verhoeven del año 1995 fue que terminó con la trayectoria de Elizabeth Berkley. Una "actriz" que dio bastante la lata con la serie 'Salvados por la campana'.

Showgirls consiguió 7 Premios Razzies, incluyendo los de Peor Película, Peor Actriz y Peor Director. En el año 2004 también obtuvo un recuerdo y fue nominada como el peor drama de los últimos 25 años.

Pero hay que salvar una cosa del proyecto. El cartel. Al menos el póster era atractivo y habrá servido para que alguien haya pinchado en este post de Cine y críticas marcianas. A partir de aquí vamos con el surrealista y extraño mundo de los carteles de cine. En las últimas entradas he hecho referencia al mundo de los carteles o afiches de las películas. A veces para bien y en otras ocasiones para mal. 

Hoy vamos con 10 carteles de cine para reír, llorar o emigrar de planeta...

1. Jurassic Park se anunció así en los cines de Ghana:


2. Harry Potter en una versión pintada a mano en la India: 



3. En España se anuncio así la película que ya en el mismo título era una declaración de intenciones, "Pepito piscinas" con Fernando Esteso:



4. En México destrozaron más si cabe los ya extraños pósters originales de la película italiana Arroz amargo. Supongo que cuando los actores vieron el destrozo en sus rostros, necesitaron varios meses de psicoanálisis:  


5. En Polonia y no sabemos si por el efecto de alguna droga hicieron el siguiente cartel para presentar Los pájaros del maestro Alfred Hitchcock: 



6. Los estadounidenses tampoco se salvan de los despropósitos con numerosos ejemplos. Exposados es uno de ellos tanto por el póster como por la presentación del mismo realizada en la órbita hispana:



7. Volvemos a España con este curioso cartel presentado en 1965 para la reposición de King Kong: 



8. El cine de animación tampoco se salva y en esta ocasión título y póster de presentación en España lo dice todo: Capitán Calzoncillos de 2017:



9. Entramos en terrenos pantanosos y surrealistas con la película del año 2007 de Mitchell Lichtenstein titulada originalmente como Teeth y traducida con el inclasificable título de Vagina Dentada (observen con atención el cartel): 



10. Y por último y en uno de mis preferidos, nos encontramos con este cartel mexicano que lejos de ser una broma pasa directamente a la historia del surrealismo cinematográfico con todos los honores. Atención también a la leyenda de presentación: "Más sediento de sangre y lleno de pasión por bellas mujeres, monstruo del mal, ejerce poder satánico sobre sus inocentes victimas". Drácula vuelve de la tumba:



Aunque puede ser una tarea de fuerte desgaste, voy a hacer la pregunta obligada:

¿Cuál de ellos es tu preferido ya sea por curioso, loco o directamente disparatado?

De momento lo dejamos aquí, pero os aseguro que la documentación gráfica es tan rica y surrealista que no descarto futuras entregas de más carteles para el "recuerdo".

viernes, 11 de octubre de 2019

Día de lluvia en Nueva York: Woody Allen genial e incombustible al desaliento


Día de lluvia en Nueva York dirigida por el maestro Woody Allen se estrena en España el día 11 de octubre. La película es la número cincuenta de un cineasta legendario para la historia del cine y de las artes escénicas. 

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La historia: Ashleigh (Elle Fanning) y Gatsby (Timothée Chalamet) son una joven pareja de universitarios que han planeado un viaje a Manhattan para pasar un romántico fin de semana. Ella, además, tiene programada una cita con un reputado cineasta para hacerle una entrevista para el periódico de su facultad. Gatsby ama el Nueva York vintage, y organiza un abarrotado itinerario de lugares típicos. Pero la entrevista de Ashleigh se complica de una manera inesperada dando lugar a una situación de enredo con consecuencias imprevisibles.


La crítica: Sí, ahora más que nunca, no me cansaré de repetir lo que escribí a cuenta del estreno de Café Society. En aquellos momentos, como ahora, la sensación de estar asistiendo a un momento histórico era único. Por aquel entonces, Cine y críticas marcianas era un proyecto embrionario en el que un servidor acudía al cine como un espectador más. En la actualidad, por fortuna, he tenido el privilegio de asistir al pase de prensa previo al estreno en un hecho que jamás hubiera soñado cuando era un niño. No voy a gastar ni una sola palabra en juzgar a Woody Allen como persona. El artista, el creador y su genialidad como director es indiscutible. El resto lo dejo para las revistas del corazón o para el amarillismo que juzga, prejuzga y condena sin tener prueba alguna contra el sujeto puesto en el punto mira. Y sí, me reafirmo en que ver un estreno del maestro Woody Allen se asemejaría a ver pintar un cuadro del pintor más reputado del momento. O algo tan sencillo como ver una puesta de sol.

Día de lluvia en Nueva York cuenta con todos los elementos que han sembrado el cine de Woody Allen. La cinta es como un catálogo de todos sus deseos, frustraciones e ilusiones que han recogido ya muchas de sus películas. Y claro, algunos dirán que es una cinta que ya hemos visto antes por las situaciones creadas. Algo que sería tan estúpido como plantear que un orgasmo no es un hecho placentero por haberlo disfrutado con anterioridad. Woody Allen hace con su película número cincuenta algo parecido a lo que refleja el lema de la Real Academia de la Lengua. Es decir, limpia, fija y da esplendor a un cine tan luminoso y especial como el que nos ha regalado a lo largo de su carrera. 

La narrativa de la historia gira en torno a la búsqueda de la identidad de la pareja protagonista. Ashleigh es una chica de la América profunda que ha sido educada para montar a caballo, pescar y jugar al golf. Es dulce, muy ingenua e idealista. Gatsby es su antítesis y como polos opuestos se atraen. Él es urbano, bohemio y cuenta con un cierto aire intelectual que le hace irresistible para la muchacha. La relación viene marcada por el ensayo y error. El fin de semana en Nueva York les hará ver si están hechos el uno para el otro o si por el contrario los personajes que cruza Woody Allen en su camino les harán replantearse su situación como pareja. El tono cómico que impregna el cineasta a través de los ingeniosos diálogos hacen del filme un disfrute en el tono del discurso general. Pero sobre todo, la historia disecciona la condición humana a través de los personajes bien diseñados y mejor interpretados. 


Elle Fanning destaca de manera muy notable en escena. Su papel en La seducción dirigida por Sofia Coppola ya fue sensacional. Allí interpretaba a una joven pícara e incluso malévola. Ahora cambia de registro de manera inversa. Su personaje es ingenuo y casi virginal. Gran actriz que antes o después debería ser galardonada con el Premio de la Academia de Cine.

Timothée Chalamet que brilló en Beautiful Boy, no da la talla como alter-ego del propio Allen. El resto del reparto está formado por Jude Law y Liev Schreiber en la parte inglesa y por Selena Gomez y Diego Luna en la parte latina. Todas las secuencias en las que interviene el elenco están marcadas por la comedia de enredo al servicio de la pareja protagónica.

Todos los personajes de Día de lluvia en Nueva York tienen problemas que giran en torno a su identidad. Gatsby padece el complejo más obvio: todavía no ha descubierto quién es. Finalmente, su madre se revela como una persona diferente a aquella que su hijo pensaba que era. Una y otra vez también se nos recuerda la identidad no formada de Ashleigh. Por ejemplo, cuando se encuentra con el resto de los personajes está tan nerviosa por la fama de estos que no puede recordar su propio nombre. Incluso dos veces sostiene su permiso de conducir para identificarse. Son escenas marca de la casa e hilarantes para el espectador.

La fotografía de Vittorio Storaro es mágica. Utiliza distintas clases de luz y cadencia tras la cámara para enfatizar las diferencias de Gatsby y Ashleigh. Con ella, como es brillante y apasionada, emplea colores más cálidos. Es decir, utiliza la longitud de onda caliente para remarcar las emociones. Con Gatsby se decanta por tonos azules más distantes para remarcar su cierta frialdad. Storaro usa la Steadicam para planos de seguimiento con ella y una cámara fija para él. En definitiva una lección de cinematografía ejemplar para los estudiantes y las escuelas de cine.

Como Nueva York, la lluvia es otro personaje más de la cinta. Es un símbolo romántico. Para Woody Allen hay algo muy bello en esos días lluviosos en la ciudad de los rascacielos. Así lo hace saber a través del personaje de Gatsby que es un bohemio. Sin embargo, para Ashleigh la lluvia es tristeza.

Las localizaciones también son de cine. El cineasta de Manhattan nos lleva al Bowery Hotel del East Village, por las casas del Upper East Side, de paseo por Central Park y de bares míticos como el Bemelman del Hotel Carlyle donde Gatsby es seducido por una prostituta. 


En conclusión, Día de lluvia en Nueva York es una película pequeña, clásica y un verdadero deleite para los amantes del cine del maestro Woody Allen. Un cineasta que una vez al año vuelve a demostrar, a pesar de los vetos, que el sueño del cine es lo que mueve sus emociones y con ellas las de millones de cinéfilos de cualquier punto del planeta.

Calificación: Made in Woody Allen.


Nacionalidad: Estados Unidos

Título original: A Rainy Day in New York

Director: Woody Allen

Guion: Woody Allen

Duración: 92 minutos

Estreno España: 11 de octubre de 2019

Estreno México: 29/11/2019

Estreno EE UU: pendiente

lunes, 7 de octubre de 2019

Géminis: Ang Lee deslumbra a 120 fotogramas por segundo, pero...


Géminis dirigida por el cineasta Ang Lee tiene su estreno mundial el próximo 11 de octubre. En Cine y críticas marcianas ya está disponible la crítica de la nueva película protagonizada por Will Smith

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Henry Brogan (Will Smith) es un mercenario de élite al servicio de los Estados Unidos. De repente, comienza a ser perseguido por un agente secreto que parece ser capaz de predecir sus movimientos. El hombre que quiere acabar con su vida cuenta con unos rasgos faciales casi idénticos a Henry. Con la ayuda de la agente federal Danny (Mary Elizabeth Winstead), intentará averiguar qué está sucediendo.  



El cine, como la vida, es extraño. Cuando el director taiwanés Ang Lee dirigió la poética historia narrada en Brokeback Mountain se hacia difícil pensar que pudiera rodar un filme tan comercial como es el reseñado hoy. Pero si observamos su trayectoria, poco a poco, se ha ido deslizando por un terreno peligroso en lo narrativo aunque brillante en lo visual. 

En esta ocasión, utiliza un filme de acción con toques de ciencia-ficción para trasladar su mensaje anti-bélico. Ya lo hizo en la desapercibida producción Billy Lynn y ahora lo vuelve a intentar. La cinta se centra en el personaje de Henry Brogan. Como comentaba en la breve sinopsis, él es un legendario asesino a sueldo del gobierno. Está en el ocaso de su carrera y atormentado por el considerable número de trabajos que ha realizado. Cuando informa a sus responsables que va a retirarse del servicio activo, Henry se convierte en la presa del único asesino de todo el planeta que tiene la capacidad de acabar con él: un clon de sí mismo, de 23 años de edad, con la orden de eliminarlo.  

Géminis es una cinta con dos vertientes que no encuentran un nexo de unión. Por un lado, es brillante en la parte técnica en un filme rodado a 120 fotogramas por segundo que usa el sistema HFR (High Frame Rate). Pero por otro lado, nos encontramos con una historia con demasiados lugares comunes vistos ya en el cine de espionaje. 

Y es que la historia tiene una premisa demasiado débil para llegar a provocar emociones que vayan más allá del puro entretenimiento. Es decir, un agente secreto que ha dado todo por la patria y cuando decide retirarse su gobierno se lo trata de impedir por ser portador de información demasiado relevante. Hasta ahí nada nuevo. Sin embargo, la mayor o única aportación narrativa relevante es la utilización de la clonación humana para formar al soldado perfecto. Ang Lee intenta transmitir de esa manera su visión del mundo en materia de defensa nacional. O más bien trata de adelantar un futuro en el que ya están trabajando los ministerios de defensa en buena parte del mundo. 


En el reparto, Will Smith carga con todo el peso de la cinta en un doble papel. No solo interpreta al protagonista, el sicario de cincuenta años que se jubila, sino también -a través de una vanguardista tecnología- a su antagonista. Junior es una versión de sí mismo de 23 años de edad que le persigue por tres continentes distintos. La cinta, por tanto, es también una road-movie circular que termina por donde comienza en un grato detalle.  

En la parte femenina del reparto destaca Mary Elizabeth Winstead. Una actriz, que sin ser una súper estrella, me trae gratos y buenos recuerdos personales. No es que conozca a la muchacha, sino que allá por el año 2016, cuando el blog marciano arrancaba, reseñé una gran película llamada Calle Cloverfield 10 en la que ella actuaba. Entonces, era una aprendiz de actriz y yo un aprendiz de crítico. Ahora ella es una interprete de verdad, y yo sigo siendo igual de burro. Pero la vida es así. El divulgador cinematográfico Alfredo García tuvo la gentileza de incluir a este marciano entre los críticos de Cinefilia y gracias a eso, y a los favores sexuales que voy repartiendo, un servidor asiste a los preestrenos junto a otra gente de mal vivir. En fin, sigo con la reseña. No estoy drogado. Creo...

En el papel de villano aparece un Clive Owen desdibujado e irreconocible. Su trabajo es para olvidar. El personaje, lleno de clichés, tampoco ayuda para nada en su labor actoral. Así que Owen debería ir al rincón de pensar o incluso a la cárcel. Allí hay buenos talleres de teatro para pasar el rato. 


La dirección de arte del filme, como vemos en la imagen superior de Budapest, es una obra cumbre de esta disciplina cinematográfica. La narración también nos lleva hasta la bella ciudad de Cartagena de Indias en Colombia o hasta Savannah en Georgia. Este lugar es una de las joyas del sur de los Estados Unidos. Música, sonido y efectos visuales también brillan a una gran altura. Esto que digo si es en serio. Creo...

En conclusión, Géminis es una gran obra en lo visual y una moderada decepción en su narrativa. Ang Lee, no consigue cuadrar el círculo entre el prodigio técnico y la historia tratada. En cualquier caso, nos deja una película que traspasa las fronteras técnicas con esos 120 fotogramas por segundo que ya son parte de la historia del cine. Imprescindible, eso sí, visualizar la proyección en 3D nativo para disfrutar del filme en plenitud. 

Nota: 6/10. 


Título original: Gemini Man

Nacionalidad: Estados Unidos

Dirección: Ang Lee

Guion: David Benioff, Darren Lemke,
Stephen J. Rivele, Andrew Niccol.

Historia: Darren Lemke, David Benioff.

Música: Lorne Balfe

Fotografía: Dion Beebe

Duración: 120 minutos

Reparto: Will Smith, Clive Owen,
Mary Elizabeth Winstead,
Kenny Sheard, Ralph Brown.


jueves, 3 de octubre de 2019

El crack cero: José Luis Garci imparte una lección de buen cine negro


"Sigo sin saber qué me gusta más: si ir al cine, hacer cine o hablar de cine". José Luis Garci. 

El crack cero dirigida por Jose Luis Garci llega a las pantallas de cine el próximo día 4 de octubre. Este singular proyecto es la precuela de la cinta que supuso el ansiado reconocimiento general para el añorado actor español Alfredo Landa. "El crack", a su vez, dio por sepultado el landismo.  

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La historia: Madrid, año 1975Tras el supuesto suicidio del afamado sastre Narciso Benavides, una misteriosa mujer (Patricia Vico) visita a Germán Areta (Carlos Santos) para pedirle ayuda urgente. Areta es un prestigioso detective privado y acepta la investigación que la mujer le propone. Ella, está convencida de que el sastre, que además era su amante, fue asesinado. Es entonces, cuando Areta con la ayuda de Moro (Miguel Ángel Muñoz), se percata de que lo que sospecha su clienta tiene todos los visos de ser un crimen y no un suicidio como cuenta la versión oficial. 


La crítica: En el año 1981, dos meses después del fallido golpe de Estado en España, se estrenó "El crack" con una gran recepción entre la crítica.

De manera posterior, Jose Luis Garci realizó la segunda parte de la historia con el título de "El crack 2". Nunca se sintió satisfecho con el título elegido por la comparación con "El Padrino 2". Es ahora, y 38 años después del primer filme, cuando el oscarizado cineasta español cierra la saga con una precuela de un bellísimo gusto estético y narrativo. 

La historia, coescrita junto a Javier Muñoz y filmada en blanco y negro fiel al estilo noir señalado en el titular, recrea una Gran Vía muy diferente a la que podemos ver en la actualidad. Rodada en Madrid el año pasado, la cinta cuenta con imágenes de archivo que se integran en la cinta de una manera bastante orgánica. Garcí se aferra a rodar con lentes esféricas tradicionales en contraposición a Woody Allen que ya rueda en digital. Quizás esa terquedad de Garci en no adaptarse al nuevo medio, hacen que El crack cero no brille en lo visual tanto como lo hizo la Roma de Alfonso Cuarón. Sin embargo, la narrativa supera al filme de origen.

Durante la película hay una escena que me lleva a preguntarme sobre las casualidades o la sincronía de algunas situaciones. En un momento dado, el inspector Areta escucha por la radio que el dictador Francisco Franco ha muerto. Era el 20 de noviembre de 1975. Pues bien, un servidor, a la salida del pase de prensa de la película hoy reseñada, escuchaba por radio que el Tribunal Supremo de España había acordado por unanimidad y por razones de interés general autorizar la exhumación de Francisco Franco del Valle de los Caídos. Con ello, el máximo tribunal rechazaba el recurso presentado por la familia del tirano contra la decisión del Gobierno. El cine, la historia y la actualidad se unían por momentos. 

Respecto al argumento, la historia funciona de manera independiente. De este modo, no es necesario que el espectador haya visto las películas predecesoras. El filme es pura esencia noir y Garci crea una atmósfera única que nos lleva, desde el Madrid de los años 70, al Hollywood de Lauren Bacall, Humphrey Bogart, Barbara Stanwyck o Robert Mitchun. Sí, ese cine donde se fundían el sexo y el saxo, el misterio y el asesinato, la oscuridad y el rencor o los sombreros y las gabardinas. Un cine marcado por una exquisita dirección de arte que pasaba por comisarias, burdeles, hoteles o casinos llenos de humo como sucedía en la mítica Gilda. 


En el reparto, Carlos Santos (El hombre de las mil caras) protagoniza la última película de la trilogía. Gran trabajo encarnando el papel de un joven inspector Germán Areta. Este personaje es el que marcaría un hito en la carrera del genial Alfredo Landa. Santos, con este papel, tiene alguna opción de disputar el Goya a Banderas por su gran interpretación como trasunto de Almodóvar en Dolor y Gloria.  La historia, que narra los inicios de aquella clásica agencia de investigación, nos permitirá asistir también al momento en que Areta ficha a El Moro, antes interpretado por Miguel Rellán y al que en esta ocasión da vida un irreconocible Miguel Angel Muñoz en el mejor papel de su carrera. 

Estupenda también Patricia Vico en el papel de la doliente amante del sastre asesinado cuya muerte deberá resolver Areta. Pedro Casablanc, en el papel del comisario de policía al que todos llaman El Abuelo (personaje encarnado en su día por José Bódalo), y la joven María Cantuel como la delicada novia de Areta completan un reparto de gran envergadura. Mención especial para Macarena Gómez y para Cayetana Guillén-Cuervo que cumplen con roles propios del cine negro. 

Hace no mucho, comentaba el aspecto de algunos carteles de cine o afiches como los llaman en Argentina. El cartel, muy especial en esta ocasión, es obra del ilustrador madrileño Miguel Navia. Él, es colaborador habitual de la revista Fiat Lux de género negro. Sus ilustraciones se han publicado en medios como El País o en publicaciones de la editorial Planeta. El artista, que en 2011 publicó Gran Vía, recrea para este cartel la famosa avenida madrileña en la que tiene su sede Areta investigaciones. Una obra de arte que paso a mostrar antes de concluir con la crítica. 


El crack cero es en conclusión una reconciliación con el cine en general, con el género negro en particular y que pone en valor la denostada, por algunos, cinematografía española. Un filme pausado, firme y lleno de matices con el que, quizás, Jose Luis Garci haya puesto el merecido broche de oro a una carrera llena de amor por el cine. Gracias Maestro. 

Nota: 9/10.

Nacionalidad: España

Dirección: José Luis Garci

Guion: José Luis Garci, Javier Muñoz

Fotografía: Luis Ángel Pérez

Duración: 120 minutos

Estreno: 4 de octubre de 2019.

Reparto: Carlos Santos,
Miguel Ángel Muñoz,
Luisa Gavasa, Patricia Vico,
María Cantuel, Macarena Gómez,
Belén López, Raul Mérida,
Cayetana Guillén Cuervo,
Luis Varela, Ramón Langa.

viernes, 27 de septiembre de 2019

Hous3: mirando al futuro para conquistar el presente


Hous3 llega a las pantallas de cine en España el día 27 de septiembre en el debut cinematográfico del director español Manolo Munguía. La cinta está avalada para su estreno comercial por el Premio a la Mejor Película en el Festival de Cine Fantástico de la ciudad gaditana de Algeciras. 

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La historia: Un grupo de amigos deciden pasar un fin de semana aislados en una casona en los alrededores de los Picos de Europa. Son antiguos compañeros de universidad y especialistas en informática. Cuando están cenando, Rafa (Rubén Serrano) les cuenta que ha desencriptado uno de los archivos de los "Insurances Files" de Julian Assange. Con ello, ha conseguido crear una aplicación de realidad aumentada con la que es posible predecir el futuro con 30 segundos de antelación. Entonces y con la complicidad de David (Roc Esquius), intentan involucrar al grupo para desarrollar el sistema con consecuencias imprevisibles para todos ellos.  


La crítica: Con una premisa de salida parecida a la también película española El increíble finde menguante, el cineasta Manolo Munguía debuta con una más que decorosa ópera prima. Hous3 ha contado con presupuesto muy ajustado y se ha realizado en tan solo 18 días de rodaje. 800 planos y poco más de 100 minutos de duración son más que suficientes para narrar una historia que mirando al futuro nos habla de como conquistar el presente. 

Cuando una de las protagonistas femeninas dice textualmente: "Este es el peso de hacerse adultos", nos habla de como la generación millenial ya es consciente de su fuerza en la sociedad. Y esa fortaleza se puede hacer extensible a la generación posmilénica (centennials en inglés). Internet y las redes sociales han cambiado el mundo para siempre. Serán, por consiguiente, las nuevas generaciones las que tengan que soportar el peso de la nueva sociedad de la información. 

Este es uno de los mensajes más importantes que nos lanza el cineasta. Cuenta para ello con un buen pero abigarrado libreto escrito junto a Sergio Martínez. Parece ser que ambos toman como referencia las películas Coherence o The Invitatión para moldear la historia a su manera.

Hous3 combina elementos de la ciencia ficción tradicional con algo de cine experimental. Pero sobre todo, la base sobre la que se sustenta la historia bebe del tradicional cine de suspense. Así es como la cinta trata de fusionar géneros con tenues pinceladas del cine de terror.

Una de las curiosidades de la película es la presentación de la misma. Hablamos de la secuencia de la cena del grupo. La potencia de los diálogos desarrollados hacen que el espectador apenas se percate de que la secuencia cuenta con 45 minutos de duración. Munguía, desde diversos planos y enfoques, aprovecha de esta manera para presentar a los nueve personajes protagonistas.


Hablamos de un reparto coral compuesto por actores desconocidos para el gran público. Esto no es óbice para que hagan una buena labor con carácter general. A destacar la fuerza de Rubén Serrano al desarrollar el personaje de Rafa. Éste se convierte en líder del grupo de amigos y representa la manipulación en todas sus vertientes. Está convencido que la inteligencia artificial aplicada a la informática acabará con el mundo. Y con ello, lleva al grupo a involucrarse en un peligroso juego que no desvelaré para no destripar el misterio que prevalece en la cinta española.

Su antítesis es David. Él cree que el desarrollo tecnológico será positivo para la humanidad. Este personaje está bien interpretado por Roc Esquius. El joven tendrá la clave para la resolución del conflicto narrativo planteado. Las parejas de ambos son interpretadas de manera correcta por Diana Roig y por Cristina Raya. El resto del elenco está formado por: Anna Bertran, Miriam Tortosa, Bernat Mestre, Víctor Gómez y Mariona Tena.

Con este personaje, el de Mariona Tena (Eva), el cineasta intenta explicar el proceloso lenguaje informático utilizado en el libreto. No lo acaba de conseguir y esta parte de la producción resulta fallida. Sin embargo, para el público al que va destinado la producción este no será un excesivo inconveniente. Otro aspecto cuestionable es que la película está rodada en un solo espacio escenográfico. De alguna manera es una obra teatral llevada al cine. Cosa que no es mala de por sí. Pero lo que si es una pena es que no se hayan aprovechado los bellos exteriores de Vega de Liébana donde se ha rodado el filme.


En conclusión, Hous3 me ha parecido una innovadora apuesta que se salda con un moderado acierto a pesar de los bajos costes de producción. Desde luego, el talento demostrado por Manolo Munguía en su ópera prima está muy por encima de los defectos del proyecto. El filme, además, acierta con un tentador y sorprendente final abierto.

P.D. También puedes leer la crítica de Hous3, con distinto formato, en el siguiente enlace de Cinemagavia

Nota: 6/10.

Nacionalidad: España

Título original: H0us3

Duración: 105 minutos

Dirección: Manolo Munguía

Guion: Sergio Martínez, M. Munguía

Música: Abel Jazz

Fotografía: Iñaki Gorraiz

Reparto: Rubèn Serrano, Roc Esquius,
Miriam Tortosa, Anna Bertran,
Mariona Tena, Bernat Mestre,
Diana Roig, Víctor Gomez,
Cristina Raya, Mariola Fustier.

lunes, 23 de septiembre de 2019

Bienvenidos al barrio: París je t'aime


Bienvenidos al barrio está dirigida por Mohamed Hamidi y se estrena en cines españoles el próximo día 27 de septiembre. La película francesa ha obtenido el Premio del Público en el Festival de Cine de L'Alpe d'Huez.

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La historia: Fred Bartel (Gilles Lellouche) es el peculiar jefe de una agencia de comunicación situada en un lujoso distrito de París. Tras una rigurosa inspección fiscal, se ve obligado a deslocalizar su empresa al barrio de la Courneuve. El nuevo centro de trabajo está en una zona muy conflictiva del extrarradio parisino. Samy (Malik Bentalha) es un joven de le periferia que se ofrece a enseñarle las costumbres para trabajar de forma segura en su nuevo barrio. Tras unos días de adaptación al entorno, el empresario decide contratar a Samy obligado por las circunstancias. De esta manera es como el muchacho conoce a Elodie (Camille Lou). Ella es una joven y aplicada empleada de la empresa. ¿Sobrevivirán los trabajadores en el suburbio parisino? ¿Podrá Samy conquistar a Elodie? ¿El centro de trabajo será aceptado por los habitantes del lugar? ¿Volverán al núcleo urbano?


La crítica: Con el aval de los casi cinco millones de euros recaudados en Francia, Bienvenidos al barrio se estrena en España tras su paso por Grecia, Portugal e Italia. Y es que la cinta gala honra a la picaresca que tanto gusta en los países del sur de Europa. Casi 500 años después de las primeras ediciones de La vida de Lazarillo de Tormes seguimos siendo así.

La película es una mordaz sátira hacia el mundo de las relaciones laborales. Centra su mirada en como algunos empresarios hacen todo lo posible, mediante la picaresca, para eludir sus responsabilidades fiscales. También es una cinta que nos habla de la precariedad laboral, de los falsos contratos y de la desigualdad salarial.

Otra de las temáticas tratadas con bastante gracia es la escala social que ocupa cada individuo según la zona de París en la que resida. Esto nos hace recordar con fuerza a la comedia italiana Como pez fuera del agua de la que hablé el pasado mes de mayo. En ella también se hacia hincapié en los distintos lugares de recreo, en los desiguales automóviles utilizados, o en el dispar lenguaje de los personajes según fuera su clase social. Todo ello converge en la atracción mutua de los mismos.

Mohamed Hamidi enfoca su mirada, desde la comedia, en los muchos problemas que existen en la Francia actual. La cinta nos habla de la exclusión social, de la diferencia de clases y sobre todo de la fuerte presión migratoria existente en el país galo. El tono cómico se agradece. Pero no tanto que se lleve toda la situación a la caricatura.

Es cierto que hablamos de una comedia feel-good y por tanto el tono burlón es adecuado. Pero también es verdad es que el mundo Disney que refleja el cineasta poco tiene que ver con la realidad. Cabe decir, que esa especie de idealismo edulcorado por el que transita la historia se hace funcional a través de los hilarantes personajes representados.

¡Vaya tropa!

Gilles Lellouche está esplendido en su papel de empresario sin escrúpulos. No obstante, despierta cierta ternura con su torpeza emocional. El otro trabajo importante es para Malik Bentalha que interpreta con acierto a un timorato anfitrión de la barriada marginal parisina. Del resto del reparto coral destacaría a la actriz gala Camille Lou (¡Cásate conmigo, por favor!).

Lo del matrimonio no es una petición del que escribe estas letras. Es el título de su película más conocida. Ahora bien, si se lee este texto y quiere tomar la propuesta en consideración, no será un servidor el que le haga una moción de censura. Ella interpreta con acierto a la empleada más perspicaz y popular de una empresa medio en ruinas.

 Bentalha, Lellouche y Camille Lou 

En el capitulo de hoy dedicado a los crímenes traductores...nueva cagada. En España, hemos pasado de Jusqu’ici tout va bien a Bienvenidos al barrio?? El póster tampoco ayudará a la promoción del filme francés. Sin embargo, en la parte técnica, nos encontramos con un encantador plano cenital sobre la capital francesa con el que se cierra el filme. Como diría el amigo Humphrey Bogart: "Siempre nos quedará París". 

Bienvenidos al barrio es en definitiva una comedia amable, bien realizada y que muestra de manera acertada los prejuicios del choque de culturas. No hablamos de una obra mayor, pero si de una película cuidada que demuestra una recuperación del cine francés en este año 2019. 

Nota: 7/10.


Nacionalidad: Francia

Título original: Jusqu'ici tout va bien

Duración: 90 minutos

Dirección: Mohamed Hamidi

Guión: Mohamed Hamidi

Música: Ibrahim Maalouf

Fotografía: Laurent Dailland

Reparto: Gilles Lellouche,
Malik Bentalha, Camille Lou,
Sabrina Ouazani, Hugo Becker,
Anne-ElisabethBlateau.

jueves, 19 de septiembre de 2019

El arte del cortometraje: Doce o trece tequieros al mes


"Las estadísticas entre mis amigas son desoladoras. Ninguna ha aguantado más de seis meses viviendo con sus chicos, ni con sus chicas..."

Así comienza este cortometraje dirigido por el cineasta español Roberto Pérez Toledo. En el mismo, el director trata de reflexionar sobre si la convivencia mata el amor en las parejas o lo refuerza. ¿Qué opinión tenéis sobre los ciclos en el amor y sobre si el matrimonio es la principal causa de divorcio? Así lo aseveraba sarcásticamente el mítico Groucho Marx en una de sus célebres frases.

Doce o trece tequieros al mes supone una nueva entrega de la sección del arte del cortometraje en Cine y críticas marcianas. La filmación cuenta con los actores Yerai León y Elena Martínez en los papeles protagonistas.


No me extiendo más. Os dejo con esta cápsula de cine que no llega a los cuatro minutos de duración y con la ficha técnica del filme.



Duración: 3:55

Nacionalidad: España.

Dirección: Roberto Pérez Toledo

Guión: Roberto Pérez Toledo

Reparto: Yerai León, Elena Martínez,
Pilar Baeza, Jorge Gregorio

Idioma: Español

Subtítulos: Español, Inglés

Año: 2016

jueves, 12 de septiembre de 2019

Los años más bellos de una vida: un amor para la eternidad


Los años más bellos de una vida dirigida por Claude Lelouch se estrena en cines españoles el próximo día 13 de septiembre. La cinta francesa presentada fuera de concurso en el Festival de Cannes 2019 supone la película número 49 del cineasta galo. 

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La historia: Jean-Louis es un antiguo piloto de carreras que pasa los últimos años de su vida en una residencia para mayores. Y aunque él está perdiendo parte de su memoria no hay un solo día de su vida que no recuerde a Anne. Ella fue la mujer que marcó su vida en un breve pero intenso romance que mantuvieron cincuenta años atrás. Una mañana Anne aparece en el geriátrico para conversar con Jean-Louis. ¿Cerrarán las heridas que tenían pendientes? ¿Prenderá de nuevo la llama del amor?


La crítica: En el año 1966 se estrenaba la icónica película francesa Un hombre y una mujer. El film dirigido por Claude Lelouch está considerado como uno de los filmes europeos más románticos de esa década. Obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes y dos Oscars de la Academia. Uno fue para el gran guión firmado por el propio cineasta y por Pierre Uytterhoeven. La otra estatuilla fue la de Mejor Película en Habla no Inglesa. La película hoy reseñada supone la continuación de aquella historia con los mismos protagonistas en el reparto principal. 

Para situarnos de manera adecuada en el contexto histórico del filme de 1966, y con ello en este de 2019, quiero recordar la génesis de la historia con brevedad. Anne, por aquel entonces, era una joven que después de enviudar conoce a Jean-Louis y este hecho supone un revulsivo en su vida. Pero el doloroso recuerdo de su marido, más el carácter mujeriego de su nuevo amor, impiden el avance de la relación. Un emotivo abrazo en una estación de tren dejó un final abierto en el film originario. Ahora, en Los años más bellos de una vida, aquella escena final encuentra una bellísima resolución. 

La presentación de la película es una maravilla tanto en la parte sentimental como en la parte técnica. Hablamos de una secuencia de veinte minutos de duración, sin cortes y por lo tanto rodada en tiempo real. En ella, se produce el rencuentro de los antiguos amantes con una conversación que se siente como un testimonio vital del cineasta y de los protagonistas. Se funden personajes y actores. El buen cinéfilo solo puede permanecer absorto y embelesado ante la potencia de los diálogos. 

El largometraje, por consiguiente, se siente más como una fusión de ambas películas que como una secuela. De hecho, el cineasta recurre de manera muy acertada a intercalar flashbacks por lo que no será necesario haber visto la cinta de 1966 para disfrutar de la actual. De esta manera, la película funciona de manera independiente conjugando dos épocas de una manera maestra. Cabe recordar que el director galo ya realizó en el año 1986 una película que sirve de nexo de unión entre la primigenia de 1966 y la actual de 2019. La misma se tituló: "Un hombre y una mujer, 20 años después". Sin embargo, aquella producción no acabó de funcionar de la manera esperada. Claude Lelouch, ahora sí, ha dado con la tecla exacta para fundir la trilogía en una sola película.

Para el recuerdo quedan secuencias en las que la pareja pasea en coche por la bella campiña francesa. También hay encuentros con los hijos de ambos, e incluso retazos humorísticos a cuenta del deterioro cognitivo y la sexualidad en la tercera edad. 


En la imagen superior en blanco y negro vemos a los protagonistas en una escena del filme de 1966. En ella, observamos la pasión, la atracción física y el nacimiento del amor. En contraposición, y en la imagen inferior, podemos observar la complicidad, la ternura e incluso el sosiego que produce la llegada del otoño a la vida de las personas. Todo en el preciosista filme francés pasa por un debate en torno a la juventud, a la vejez, y a los errores o aciertos que se cometen en la vida. También está muy presente la sombra del Alzheimer y sus consecuencias para el conjunto de la sociedad. 


En 1966 la excelente actriz francesa Anouk Aimée fue nominada al Oscar por su sutil interpretación en la precuela de Los años más bellos de una vida. Tal vez, en la próxima gala de los Premios Cesar de la Academia de Francia, vuelva a estar nominada por este regalazo de interpretación. Por cierto, y aunque cinematográficamente sea irrelevante, sigue siendo una mujer tan bella como ya lo era en Un hombre y una mujer. 

Sin embargo, al actor galo Jean-Louis Trintignant el transcurso del tiempo parece que le ha hecho más daño. De hecho, en una escena de la película en la que se mezclan realidad y ficción, él le pregunta a Anne qué porque él está tan viejo, y ella tan guapa. La respuesta que da ella es graciosa y sencilla: "Será por el maquillaje". En cualquier caso, gran interpretación también para el veterano actor francés. 

Una breve, pero intensa, aparición de Mónica Bellucci interpretando a una hija fruto de los avatares amorosos de nuestro protagonista completan un reparto bien balanceado. 

Además de la preciosa fotografía en tonos pastel de Robert Alazraki, cabe destacar una banda sonora que es un lujo para coleccionistas y/o melómanos en general. Compuesta por Francis Lai & Calogero también cuenta con canciones interpretadas por Nicole Croiselle. La música consigue que la emoción sea una constante en la filmación. El tema central de ambas películas se sigue interpretando con asiduidad en los conciertos de música de cine. 


Los años más bellos de una vida es un lujo tanto por su forma como por su mensaje. Con este filme el cineasta galo Claude Lelouch nos regala una lección de como hacer cine de manera muy sencilla. Además, nos deja con enormes ganas de ver su próximo filme que será el número cincuenta de su longeva carrera. Disfruten del cine y de este amor para la eternidad. 

Nota: 8/10. 

Nacionalidad: Francia.

Título original: Les plus belles années d'une vie.

Dirección: Claude Lelouch

Reparto: Jean-Louis Trintignant,
AnoukAimée, Tess Lauvergne,
Mónica Bellucci.

Guión: Claude Lelouch, Valérie Perrin.

Música: Calogero, Francis Lai.

Fotografía: Robert Alazraki.

Duración: 90 minutos.

Estreno Francia: 22/05/2019.

Estreno España: 13 de septiembre de 2019.



jueves, 5 de septiembre de 2019

¡Qué maravilloso es el cine! Un verano con Mónica (Sommaren med Monika)


Cine como sueño, cine como música. Ninguna forma de arte va más allá de la consciencia ordinaria como el cine, directo a nuestras emociones, profundo en el cuarto crepuscular del alma. -Ingmar Bergman.

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Con estas apasionadas palabras de Ingmar Bergman sobre el mundo del cine se abre una nueva temporada de Cine y críticas marcianas. Si todo va bien, este periodo irá desde septiembre de 2019 hasta finales de julio ya en el estío de 2020. Y si de verano hablamos, nada mejor que comenzar con una película clásica que simboliza a la perfección esta estación del año. Los amores veraniegos son la esencia de la película hoy reseñada. 

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Estocolmo año 1953. Mónica (Harriet Andersson) es una muchacha de 17 años que se gana la vida trabajando en una frutería. Por otro lado, está Harry (Lars Ekborg). Él tiene 19 años y trabaja de aprendiz embalando paquetes en un pequeño comercio de la ciudad.

Ambos comparten la frustración de estar siendo maltratados en sus respectivos puestos de trabajo. Pero todo cambia para ellos cuando se conocen en una cafetería. Allí se enamoran y deciden dejar sus trabajos para irse a pasar el verano en la pequeña embarcación de Harry. ¿Qué harán cuando se les acabe el dinero? ¿Será todo tan idílico como habían planeado? ¿Seguirán su noviazgo cuando el verano llegue a su fin?

Filmoteca de Sant Joan

El cineasta sueco Ingmar Bergman siempre ha estado en el punto de mira para que algunas de sus películas fueran retro-reseñadas en la sección de: ¡Qué maravilloso es el cine! en Cine y críticas marcianas. 

Es un director que causa algunas controversias entre crítica y público. Mientras la primera lo eleva a los cielos del séptimo arte, no son pocos los cinéfilos que califican su cine como demasiado denso. Es por ello, que he querido elegir una de sus películas más sencillas para quien desee introducirse en su cinematografía. La historia está tratada de una manera frugal, recreativa y con contenidos universales. 

Un verano con Mónica es una fábula sobre el amor, la amistad, la traición, los celos, la maternidad, la sexualidad, el desengaño y los errores que nos llevan a formarnos como personas. Ingmar Bergman divide de manera natural el argumento en tres actos que se corresponden con la clásica presentación de personajes, el nudo narrativo y el desenlace de la propuesta. En el cine, como en la vida, menos es más y la sencillez en una narración es fundamental para una buena conexión con el público.


Conociendo a los personajes (presentación)

En el primer tercio de la cinta conocemos a la pareja protagonista que residen en un Estocolmo lúgubre, industrial, y con algunas bolsas de pobreza que contrastan con el poderío económico de la Suecia de nuestros días. De esta manera, Bergman bebe del Neorralismo italiano para situarnos en el contexto socio-económico del país nórdico. A su vez, podemos encontrar ciertas semejanzas en la presentación con el filme Un lugar en el sol de George Stevens.

En la presentación de la cinta el cineasta sueco nos habla de dos jóvenes con empleos no cualificados que se enamoran como tantos otros. Lo singular de la historia es que encuentran como nexo de unión el maltrato que reciben en sus puestos de trabajo. Los jóvenes también comparten la falta de comunicación con sus respectivas familias y sus deseos de llevar una vida independiente. Pero sobre todo, están unidos por una fuerte atracción sexual que los lleva a su escapada veraniega. 

Mónica y Harry son dos polos opuestos que se atraen. Él es tímido, responsable y de carácter más familiar. Ella es extrovertida, jovial, promiscua y rebelde en esencia. Con este cocktail explosivo Bergman conecta rápido con el espectador y nos lleva de huida en un verano que cambiará las vidas de los personajes representados. 


El verano de Mónica y Harry (desarrollo)

Ingmar Bergman transita en la parte central de la película desde la oscuridad de la ciudad hasta la luminosidad en los archipiélagos donde centra el romance de los dos jóvenes. Allí, despreocupados y sin pensar en el futuro dan rienda a sus instintos sexuales más primarios.

El cineasta sueco despliega un erotismo sutil, cuidado e hipnótico fijando la mirada de la cámara en la desbordante sensualidad de la actriz Harriet Andersson. Tanto fijó la cámara en ella que se enamoró de la actriz durante la filmación. De hecho, mantuvieron un romance durante la película que llevó al director a divorciarse de su esposa. Pero de manera independiente a esta situación personal, esta parte de la película está plagada de bellísimos planos que recorren palmo a palmo el rostro y el cuerpo de la actriz. Algunos desnudos de la joven interprete provocaron el escándalo en los sectores más conservadores. Hoy en día pasarían desapercibidos por la naturalidad de los mismos. 

Cuando el verano llega a su fin, Harry y Mónica, que se han bebido la vida a besos, tienen que afrontar la realidad y volver a la ciudad tras quedarse sin recursos. La edad de la inocencia ha llegado a su fin.


La vuelta a Estocolmo, la vuelta a la realidad (resolución)

El último tercio del filme es el de mayor potencia cinematográfica. En el mismo, se resolverán los conflictos planteados a lo largo de la película de una manera sorprendente. El final que por lógica no desvelaré es de cine con mayúsculas. Ingmar Bergman cumple con eficacia y brillo las estructuras narrativas naturales de presentación, nudo y desenlace de una manera perfectamente sincronizada.

Un primer plano para la historia del cine


Con este primer plano de una desafiante Harriet Andersson mirando directamente a cámara, Ingmar Bergman rompió una regla no escrita en la historia del cine. En ella, se prohibía a los actores que miraran directamente al objetivo. El director, a través de la actriz, retaba al espectador en un desafío directo que luego siguieron otros muchos cineastas. El mito Bergman ya era una realidad y sus influencias llegan hasta nuestros días.

En conclusión, Un verano con Mónica me parece una película perfecta con la que recordar o introducirse en una filmografía tan especial como es la del maestro Ingmar Bergman. Muchas gracias por vuestra compañía y bienvenidos a una nueva temporada de Cine y críticas marcianas


Nacionalidad: Suecia.

Título original: Sommaren med Monika.

Año: 1953.

Duración: 97 minutos.

Dirección: Ingmar Bergman.

Guion: Ingmar Bergman, Per-Anders Fogelström.

Novela: Per-Anders Fogelström

Música: Erik Nordgren.

Fotografía: Gunnar Fischer (B&W).

Reparto: Harriet Andersson,
Lars Ekborg, John Harryson,
Georg Skarstedt, Bengt Eklund.


lunes, 29 de julio de 2019

¡10 citas de cine, un poco de música, y nos vemos en septiembre!


Parafraseando a Woody Allen creo que soy lo suficientemente marciano como para regresar a mi cápsula marciana durante el mes de agosto. Y es que tras las primeras 50 entradas que han sido publicadas en Cine y críticas marcianas durante este año 2019 llega el momento de la desconexión también en redes sociales. 

Sin duda está siendo un año muy especial en el que también publiqué 20 entradas para Cinemagavia, y continué con mi labor en la redacción de Noroeste Madrid. Aun así, durante el mes de agosto seguiré yendo a los cines de verano en Marte que son una cosa muy loca. Algún día hablaré sobre los traductores de cine marcianos que superan con creces a españoles, y mexicanos 👽👽👽.

Pero antes, y como viene siendo ya tradicional en la última publicación del mes de julio, os dejo con diez frases de cine:

1. La televisión es muy educativa. Siempre que alguien la enciende, voy a la habitación y leo un buen libro. -Groucho Marx.

2. Me gusta estar totalmente vestida, o si no totalmente desnuda. No me gustan las medias tintas. -Marilyn Monroe

3. Ser director de cine en España es como ser torero en Japón. -Pedro Almodóvar.

4. Para mí, el cine son cuatrocientas butacas que llenar. -Alfred Hitchcock.

5. Cuando dirijo, hago de padre; cuando escribo, hago de hombre; cuando actúo, hago el idiota.
 -Jerry Lewis.


6. El sexo sin amor es una experiencia vacía, pero como experiencia vacía, es una de las mejores. -Woody Allen.

7. Las familias disfuncionales han engendrado una serie de actores muy buenos. -Gene Hackman.

8. La actuación es una mezcla de suerte y elección. Yo tuve suerte. -John Travolta.

9. La interpretación no es para mí. No me gusta que me digan lo que tengo que hacer. Sofia Coppola.

10. Las actrices, digamos feúchas, que tanto éxito tienen en Italia hoy, me lo deben a mí. Yo fui quién echó la puerta abajo. -Mónica Vitti.

Muchas gracias de todo corazón por vuestra compañía, y nos vemos a primeros de septiembre. 

¡Disfrutad del verano, y sobre todo mucho, pero que mucho La La Land!