viernes, 22 de febrero de 2019

Destroyer: Nicole Kidman, el cine negro y la redención


Quizás el sufrimiento y el amor tienen una capacidad de redención que los hombres han olvidado o, al menos, han descuidado.
-Martin Luther King.

La historia: Erin (Nicole Kidman), es una detective policial que trabaja en el departamento de homicidios de Los Ángeles, y que está marcada por un siniestro pasado. Además de su actividad profesional, debe lidiar con su hija adolescente y con el conflictivo novio de esta última. Pero como todo es posible de empeorar, y más en el cine, reaparece en en este "idílico" panorama, el lider de una banda criminal con el que tuvo una tormentosa relación en el pasado.


La crítica: Creo que es la primera vez que voy a comenzar una crítica cinematográfica haciendo referencia al reparto y centrándome específicamente en la actuación de Nicole Kidman que arrasa, apabulla y brilla en la gran pantalla. Su interpretación es absolutamente colosal en un cambio de registro con el que demuestra la excelencia en la composición artística. No sé como hubiera sido Destroyer sin ella, pero lo que si puedo afirmar es que la película, la historia y la narrativa, no tendrían sentido sin ella. En mi opinión, es la mejor actuación de su carrera artística y no son pocas la veces que ya ha brillado con luz propia. En lo personal, siempre he pensado que una actriz o un actor no pueden salvar a una mala película o a un mal argumento, y de hecho lo sigo pensando. Por ello, quiero poner en valor la actuación de Kidman, aunque además nos encontramos ante un impactante thriller de buen cine negro americano.

Destroyer es la quinta película de la cineasta estadounidense Karyn Kusama que tras su paso por la Escuela de Cine de la Universidad de Nueva York, alcanzó cierta popularidad con su peculiar largometraje Jennifer's Body, que además supuso para Megan Fox el salto definitivo al estrellato mundial. Bueno claro, si entendemos por estrellato las "cosas" cinematográficas que perpetra la citada actriz. Pero volviendo a la directora de la película reseñada hoy, y apoyada en un buen libreto de Phil Hay y Matt Manfredi, se puede concluir que da el salto de calidad definitivo y comienza a jugar en la liga de los grandes realizadores estadounidenses (con realizadores incluyo a todos los géneros, géneras, y géneres, incluidos marcianos, marcianas, y marcianes).

La cinta se desarrolla de una manera inteligente en dos tiempos narrativos en el que predomina la acción situada en el presente, pero retrocediendo mediante logrados e intermitentes flashbacks hacia la juventud de nuestra protagonista. De esta manera, vamos desmadejando los oscuros e inconfesables secretos que esconde y que la han convertido en una mujer presa de sus errores, pero dispuesta a resolver de una vez por todas las cuentas con su pasado. Así es como vemos una evolución en su personaje, que transita de una cierta fragilidad hasta llegar a convertirse en una verdadera "tipa dura" que hubiera firmado el mismo Clint Eastwood.

En Destroyer, Karyn Kusama trata y logra dibujar a la perfección la figura del anti héroe -en este caso anti heroína-, que tan buenos resultados a otorgado a la cinematografía y a la literatura estadounidense.


Nicole Kidman, que por cierto está irreconocible gracias al buen trabajo de caracterización de su personaje, eclipsa por completo a sus compañeros de reparto y solo deja lucir buenas maneras a su rebelde hija adolescente en pantalla. Esta es interpretada con picardía y apuntado alto por la joven actriz californiana Jade Pettyjohn, que a sus 18 años tiene el descaro suficiente para hacerse un hueco en la industria cinematográfica.


El otro "personaje" secundario, pero muy importante en la producción, es la misma ciudad de Los Ángeles que actúa como paisaje urbano de los conflictos de los personajes. Estos, se mueven en los bajos fondos de la ciudad y en ellos vemos a abogados corrompidos por la mafia, ladrones de poca monta, traficantes de armas, y otras angelicales criaturas que reflejan una parte poco conocida de la ciudad californiana. En contraste, cuando viajamos al pasado mediante flashbacks, aparece el desierto de Mojave. Esta localización exterior, con su luz deslumbrante y maravillosamente fotografiada por Julie Kirkwood, actúa como metáfora de una juventud que pudo ser brillante para Erin. Ahora en su madurez, ya solo busca redimirse como modo de expiación personal y profesional a sus pecados.


En definitiva, Destroyer, es un pequeño tratado sobre la redención, muy bien manejado y narrado por Karyn Kusama, que nos habla de una manera eficaz de las miserias del pueblo estadounidense y de como no siempre el sueño americano es posible. Pero por encima del mensaje de fondo que todo cineasta trata de transmitir, la cinta consigue envolvernos con una narrativa moderna, eficaz y vanguardista.

Nota: 8/10.

Nacionalidad: EE UU.
Dirección: Karyn Kusama.
Reparto: Nicole Kidman, Sebastian Stan,
Jade Pettyjohn, Tatiana Maslany.
Guión: Phil Hay y Matt Manfredi.
Fotografía: Julie Kirkwood.
Música: Theodore Saphiro.
Duración: 123 minutos.
Estreno EE UU: 25/12/2018.
Estreno México: 1/01/2019.
Estreno España: 22 de febrero de 2019.



lunes, 18 de febrero de 2019

Perdiendo el este: buscando la china capuchina


Como comediante, si logro que alguien colocado se ría no cuenta, porque esos se ríen todo el tiempo. -Woody Allen.

La historia: Braulio (Julián López) es un frikazo español que decide emigrar a China en busca de nuevas oportunidades laborales. Una vez instalado en el país asiático, sus amigos Rafa (Miki Esparbé) y Hakan (Younes Bachir) deciden seguir sus pasos para probar fortuna. Es entonces, y en una noche de copas, cuando Braulio queda prendando de la belleza de Xiao (Chacha Huang) e intenta seducirla. Pues bien, la cosa consiste en que la china de la imagen superior le hace caso al español de rojo de la imagen inferior. Puro realismo mágico ibérico para la posteridad cinematográfica.


La crítica: Según la Real Academia Española de la Lengua, china escrito en minúscula significa: piedra pequeña y a veces redondeada. En otra afección, el juego de la china capuchina es definido como: suerte o juego que echan los muchachos metiendo en el puño una piedrecita u otra cosa semejante, y, presentando las dos manos cerradas, pierde aquel que señala la mano en que está la piedra. De ahí, llegamos a los trileros que se dedican al trile, que es básicamente un juego callejero de apuestas fraudulentas que consiste en adivinar en qué lugar de tres posibles se encuentra una pieza manipulada. Y por último, llegamos a la división de Atresmedia Cine y a Warner Bros Pictures España que entre trile, y trile están perdiendo el norte, el este y el tiempo de los sufridos espectadores de cine. Por hoy es suficiente. Fin.

Nota: 1/10 (el uno es por Chacha Huang, que es china pero no capuchina).

Nacionalidad: España.
Dirección: Paco Caballero.
Reparto: Julián López, Miki Esparbé,
Chacha Huang, Younes Bachir.
Guión: Nacho G. Velilla, Oriol Capel.
Fotografía: David Valldepérez.
Música: Juanjo Javierre.
Duración: 89 minutos.
Estreno España: 15/02/2019.

martes, 12 de febrero de 2019

Gloria Camarero: "Ciudades americanas en el cine demuestra que la ciudad no es solo un lugar, es una existencia"


Hoy tenemos el privilegio de recibir en Cine y críticas marcianas la visita de la escritora Gloria Camarero Gómez que nos presenta su libro: Ciudades americanas en el cine. La autora ejerce en esta ocasión de editora y escribe además el primer capítulo del libro dedicado a las escenografías y a los espacios urbanos. El resto del libro está compuesto por diecisiete capítulos más en el que a través de un nutrido grupo de especialistas el lector recorrerá el continente americano de norte a sur.

A modo de semblanza cabe decir que la escritora ejerce como profesora titular de Historia del Cine e Historia del Arte de la Universidad Carlos III de Madrid. Además, es profesora invitada en las universidades de La Plata (Argentina), Freie Universität de Berlín (Alemania) o de Pau et des Pays de l'Adour (Francia), y dirige el Máster en Gestión de la Industria Cinematográfica. Su actividad investigadora se centra en el estudio de los lenguajes visuales en relación con las artes plásticas, la arquitectura, el urbanismo y la imagen patrimonial. Entre sus publicaciones recientes destacan: "La mirada que habla. Cine e ideologías 2" (2002), "Adaptaciones de la literatura española en el cine español. Referencias y bibliografía" (2006), "Una ventana indiscreta. La historia desde el cine" (2008), "Pintores en el cine" (2009),  "Vidas de Cine. El biopic como género cinematográfico" (2011), o el exitoso Madrid en el cine de Pedro Almodóvar (2017), del que ya hablamos en publicaciones anteriores.

Agradecer también a la librería madrileña Ocho y medio, libros de cine la cesión de sus instalaciones para la entrevista y la sesión fotográfica.


Hola Gloria, ¿qué nos vamos a encontrar en líneas generales en tu nuevo libro y qué ciudades destacarías de las que aparecen en el mismo?

El libro se integra en una línea de estudios que investiga la ciudad desde la mirada del cine y que suscita cada vez mayor interés. Busca analizar cómo el cine interpreta o reinterpreta el espacio urbano. Eso es lo que el lector se va a encontrar: el significado que la ciudad adquiere en determinadas películas de ficción conocidas. Ciudades americanas en el cine demuestra que la ciudad no es solo un lugar, es una existencia. Forma parte del argumento.

De todas las ciudades que aparecen en la publicación, destacaría aquellas, como Seattle, que han sido un escenario cinematográfico más excepcional, y, por lo tanto, menos tenidas en cuenta en este tema, y también aquellas otras que, aunque hayan estado en numerosas películas, se analizan aquí desde perspectivas específicas, nada habituales. Por ejemplo, Buenos Aires se estudia, exclusivamente, desde la concepción que de ella ha hecho y hace el cine que alumbra el tango, y Santiago de Chile, a partir del protagonismo fílmico del Mapocho, articulado como auténtica frontera de la ciudad en la ficción y en la realidad. Son sólo algunos casos.

El libro está dividido en tres partes, ¿qué destacarías de cada una de ellas y a qué zonas geográficas están dedicadas en concreto?

Efectivamente, se divide en tres partes y contiene dieciocho capítulos, escritos por investigadores europeos y americanos. La primera, me interesa especialmente por cuanto supone de diferenciación respecto a otros estudios. Contiene cinco capítulos introductorios, no centrados en ciudades concretas y que hablan de la ciudad genérica construida en estudio, de la “ciudad imaginada”, de la ciudad del cine policíaco, de la ciudad del western y de la ciudad latinoamericana que no está en los trabajos de las capitales individuales o que, aun estando, se interpretan aquí desde otra faceta, que es la de la exclusión social, la marginalidad y los presupuestos del Nuevo Cine Latinoamericano. La segunda y la tercera recogen ya urbes reales del continente americano, desde Montreal a Usuaya. Norteamérica se incluye en la segunda y ahí tenemos Montreal, y más específicamente el Montreal de Dolan, Los Ángeles, la ya citada Seattle, Chicago y Nueva York en dos versiones, que se salen de la norma: «La Gran Manzana según Scorsese» y «Nueva York, la ciudad donde todos habitamos», inscrita, está última, dentro de los estudios más actuales de urbanismo y cine. La tercera parte se dedica a las del centro y del sur del continente americano en el cine e incluye México, básicamente el México de Arturo Ripstein, La Habana, las capitales colombianas de Bogotá, Medellín y Cali, Lima, un Río de Janeiro nada convencional, que es el Río que mostró Hollywood en los años 30, Buenos Aires y Santiago de Chile.

La documentación para editar el libro es asombrosa. ¿Cuánto tiempo has empleado para llevar a cabo Ciudades americanas en el cine y cómo has coordinado a todos los autores que aparecen en el volumen?   

La verdad es que ha sido un proyecto largo y ambicioso, al que hemos dedicado un par de años, aunque no con exclusividad. Parte del antecedente de Ciudades europeas en el cine, que también coordiné yo y que publicó, igual que este, la editorial Akal, en 2011.

Hemos seguido aquel modelo y así, cada uno de los capítulos que versan sobre urbes concretas en el cine, se cierra con una relación de los filmes de ficción más conocidos, a veces también documentales, que las han tomado como escenario, ordenados cronológicamente. Estos listados han requerido una labor de documentación compleja. Pero, ha valido la pena, ya que resultan muy útiles para el lector. Mi relación con los autores ha sido excelente. Hemos estado de acuerdo en todo y, desde el primer momento, hemos tenido muy claro los objetivos: básicamente huir de la mirada convencional sobre la ciudad en el cine para quedarnos con la excepción y afrontar el tema desde planteamientos nuevos o no tratados. Tengo el convencimiento de haberlo conseguido. Estoy muy contenta con el resultado y con la aceptación que está teniendo. Deseo que sirva a muchas personas y que disfruten con su lectura, tanto como yo he disfrutado coordinándolo.

De la filmografía que aparece en el libro y que es muy abundante, ¿qué cinco películas destacarías que conjuguen calidad cinematográfica y una buena escenografía de la ciudad americana en el cine?

Es difícil seleccionar cinco. Pero yo diría que el San Francisco de Bullitt (Peter Yates, 1968) donde la difícil orografía de la urbe define la acción y permite multiplicar la tensión de la famosa persecución de Steve McQueen en su Ford Mustang verde. También, Los Ángeles de La La Land (Damien Chazelle, 2016), teñido del tono romántico que exige el filme. La Nueva York de Taxi driver (Martin Scorsese, 1976) y de Manhattan (Woody Allen, 1979) con su transmisión de conceptos opuestos, que van desde la violencia en el primer caso, a la cotidianidad en el segundo, Nueve Reinas (Fabián Bielinsky, 2000) por su vinculación con el Buenos Aires más actual urbanísticamente hablando y reflejo argumental y Fresa y chocolate (Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío, 1994), donde La Habana juega un importante papel en la relación de maestro / discípulo que se establece entre los protagonistas. En todos los casos, la ciudad se adapta a la narración.


¿Qué diferencias observas entre las ciudades europeas en el cine y las ciudades americanas que han sido llevadas a la gran pantalla?

En el anterior libro Ciudades europeas en el cine, se estudiaban varias de ellas, desde el Norte al Sur y desde el Este al Oeste, es decir desde Helsinki a Sevilla y desde Moscú a Lisboa. Fueron quince en total: Atenas, Barcelona, Berlín, Bilbao, Helsinki, Lisboa, Londres, Madrid, Moscú, Nápoles, París, Praga, Sevilla, Viena y Roma, la cual se afrontó desde tres planteamientos distintos. Uno se centró en la Roma antigua, la de los viajeros y la de los propios romanos; otra en el barrio del Testaccio y la tercera en comparar las imágenes de la capital italiana que ofrecen los filmes de Özpetek con las que ofrecen los grabados de Piranesi. En todos los casos, se constata que la ciudad europea en el cine es más intimista y dotada de mayor identidad. La ciudad americana, especialmente algunas de las estadounidenses, ofrecen características bien distintas. Pienso en Los Ángeles. Si de las grandes ciudades europeas se tiene una imagen mental conformada a través del tiempo por la intervención de la historia, el arte, la literatura o la fotografía, nuestra idea de Los Ángeles es fruto casi exclusivo de lo que los numerosos filmes y series de televisión que en ella transcurren, nos han ido filtrando de la misma. No alberga edificios singulares e inconfundibles a los que asociarla, como el Big Ben londinense; tampoco puede relacionarse a épocas históricas siempre revisitadas, como la Roma antigua; ni con tópicos universales como en el ejemplo del binomio amor-París. Apenas existen iconos angelinos inconfundibles. Tan sólo cabría citar el mundialmente conocido letrero de Hollywood, a modo de sinécdoque visual, por el que quedaría identificado el corazón de la urbe con este distrito en torno al que ha circulado la industria fílmica. Los Ángeles es un «no lugar», el lugar donde, como dijo Marilyn Monroe con crudo realismo: «te pagarían mil dólares por un beso y sólo cincuenta centavos por tu alma».  


¿Qué representan las ciudades en el cine y cuáles son sus funciones narrativas en las películas?

Las calles, las plazas, los puentes y las edificaciones más o menos reconocidas y reconocibles de la ciudad se integran en el relato cinematográfico y se convierten en un personaje más de la trama para ser signo y significado de la acción y del sentir de los protagonistas. Adquiere función narrativa y esa cambia en base al género. Pienso en San Francisco. Sometido a neblinas y a tonalidades circundantes en verde expresa el suspense Hitchcockiano de Vértigo y con luz brillante, nuevos elementos de atrezo y dotada del aspecto de la postal turística expresa la comicidad de Señora Doubtfire, papá de por vida (Chris Columbus, 1993).

¿Qué es la ciudad imaginada en el cine?

No es una ciudad concreta ni existente. Se construye en plató y se le dan unos rasgos determinados para ser específica, en algunos casos, de los distintos géneros cinematográficos. La oscuridad la hará propia del cine negro, las atmósferas futuristas de la ciencia-ficción y los espacios infinitos del western. En el libro, Jorge Gorostiza habla de la ciudad ficticia estadounidense, la define como aquella que nunca ha existido y que nunca llegará a existir, pero que puede ser todas las que existen en la realidad. El cine la ha interpretado y le ha dado una fisonomía repetida, que recoge de la ciudad auténtica y transmite a la ciudad auténtica. Ahí encuentra su razón de ser. Tiene una morfología diferenciada y unos elementos comunes, entre los que no faltan la calle principal, la plaza o el barrio residencial.


¿Cómo ha sido la acogida en Hispanoamérica del ensayo? ¿Has tenido la oportunidad de presentar el libro allí?

Si. Lo he presentado en Buenos Aires y en Santiago de Chile y ha sido muy bien acogido. Ambas ciudades están presentes en el libro y también los directores más representativos de esos países, como Pino Solanas o Patricio Guzmán.

Me acompañaron en las presentaciones lo autores de dichos capítulos, Sandro Benedetto y Pablo Marín, especialistas de universidades argentinas y chilenas y muy reconocidos en el tema de ciudad y cine. Despertó mucho interés y se generaron interesantes debates. Ha sido una experiencia gratificante.  

Existe una creencia generalizada de que Nueva York es la ciudad más filmada del mundo, pero en el libro cuentas que está en la posición número dos. ¿Cuáles son las ciudades donde más películas se han rodado en la historia del cine?

La ciudad del mundo con más rodajes es Los Ángeles porque allí radica la industria cinematográfica desde sus orígenes. Viene a continuación Nueva York y otras dos capitales estadounidenses: San Francisco y Chicago, debido a que su versatilidad las hace factibles para cualquier género. En Europa, Paris lidera el ranking con seis filmaciones al día, como media, en 2017. Le siguen Londres, Roma y Berlín.

¿Cuál es tu próximo proyecto literario?

Estoy trabajando en la segunda edición de mi libro Madrid en el cine de Pedro Almodóvar, que saldrá en breve. 

Ciudades americanas en el cine ha sido publicado por la editorial Akal y está disponible para su adquisición a través del siguiente enlace.


CONTENIDOS

Primera parte.

1. Escenografías y escenarios urbanos (Gloria Camarero Gómez).

2. La pequeña ciudad ficticia estadounidense (Jorge Gorostiza).

3. El cine policíaco en la ciudad norteamericana: una relación singular (Ángel Luis Hueso).

4. Los espacios urbanos del western norteamericano en la obra de Sergio Leone (Óscar Lapeña Marchena).

5. Invisibilizados en las ciudades iberoamericanas a través del cine. Desde Ushuaia a Tijuana (María Dolores Pérez Murillo).


Segunda parte. Norteamérica.

6. El Montreal de Xavier Dolan: el cine de auto-conciencia (George Melnyk).

7. Los Ángeles y el cine: la construcción de un simulacro cosmopolita (Francisco Salvador Ventura).

8. Seattle: globalización y antisistema (Sergio Aguilera Vita).

9. Chicago, la ciudad transparente (Francisco Frisuelos Krömer).

10. La Gran Manzana según Scorsese: de la infancia a la madurez (Miguel Dávila Vargas-Machuca).

11. Nueva York, la ciudad donde todos habitamos (Pedro Plasencia Lozano).

Tercera parte. Centro y sur del continente americano.

12. El imaginario mexicano de Arturo Ripstein: el DF entre naturismo y pulsión en la imagen de la postmodernidad (Antonio Aguilera Vita).

13. La Habana: ciudad de tránsitos, migraciones y exilios (José Luis Sánchez Noriega).

14. Bogotá, Medellín y Cali en el cine colombiano, 1993-2012 (Vinodh Venkatesh).

15. Lima en el Cine Contemporáneo (1973-2015): Seis relatos para una Ciudad Dual (Iván Villarmea Álvarez).

16. Río de Janeiro y su relación con Hollywood: la construcción de una reputación internacional, 1930-1940 (João Mascarenhas-Mateus).

17. El río aquel: el Mapocho, eje y frontera de Santiago de Chile (Pablo Marín).

18. Buenos Aires. Una ciudad, tres miradas (Sandro Benedetto).

Ediorial: Akal

Páginas: 360

ISBN: 978-84-460-4516-8

viernes, 8 de febrero de 2019

The Prodigy: el terror tiene forma de niño


"La gente cree que soy una persona bastante extraña. Eso es incorrecto. Tengo el corazón de un niño pequeño. Está en un frasco de vidrio sobre mi escritorio".
-Stephen King.

La historia: Miles es un niño de 8 años que desde su nacimiento ha tenido un comportamiento muy extraño con sus padres y con los compañeros de su escuela. Pero todo se desborda, cuando agrede a otro niño de una manera salvaje. Además, comienza a coquetear con su madre y por las noches padece unos sueños en los que habla en un idioma desconocido. A partir de entonces, Sarah (Taylor Schilling), no descarta que el comportamiento de su hijo se pudiera deber a algún tipo de fuerza sobrenatural que esté habitando en el interior del niño. Para ello, se pone en contacto con un especialista en hipnosis que tratará de encontrar las respuestas al caso. 


La crítica: ¡Joder con Miles! El niño de los cojones me ha hecho pasar tanto miedo que voy a tener que dejar la luz encendida esta noche cuando me vaya a dormir. 

¿Por qué dan tanto miedo los niños en el cine de terror? Supongo que la respuesta a esta pregunta retórica la debería responder un buen psicoanalista. Pero lo que tengo claro es que la formula sigue funcionando a efectos cinematográficos. Y en este caso, habría que añadir la sexualización del infante como algo relativamente novedoso con respecto a los últimos años en el género. Es así, como llegamos al intenso libreto escrito por Jeff Buhler, que aporta un tenue y morboso perfil edípico al personaje.

The Prodigy llega hoy 8 de febrero a los cines, coincidiendo con el estreno en USA, en una cinta muy esperado en los círculos del cine de género. Dirigida por el cineasta Nicholas McCarthy (El Pacto, Home), y guionizada por Jeff Buhler (El vagón de la muerte, Cementerio de Animales), la película está apoyada en una gran banda sonora del compositor Joseph Bishara, que utiliza como base de la partitura una sección de cuerda con violín, violón, chelo, bajo y extendida con clarinete, que proporcionan una fuerte tensión emocional sin abusar de los sustos gratuitos. 

La historia engancha, y no te suelta hasta el final en los muy bien medidos 92 minutos. Ya lo decía Baltasar Gracian: "Lo bueno, si breve, dos veces bueno". O lo que es lo mismo a efectos cinematográficos: ritmo, ritmo y más ritmo. Y es que me parece absurdo llevarse este tipo de películas a los 120 o 130 minutos, como viene pasando habitualmente, y que juegan por lo general en contra de las producciones llevándolas a incoherencias o lo que es peor, al aburrimiento.

The Prodigy puede gustar más o gustar menos, pero no provoca miradas al reloj. Y no solo eso, sino que además consigue una atmósfera opresora y de buen suspense narrativo como base central de la argumentación. 

Película complicada para reseñar antes del estreno, pues cualquier elemento que se aporte de más puede reventar la trama de una manera inapropiada. Lo que si diré, es que la filmación consigue con fuerza mantenerte pegado a la butaca o dicho de otra manera: consigue que lo pases muy mal, pasándolo realmente muy bien. 


En el reparto brilla con luz propia el niño Jackson Robert Scott que ya en el remake de 2018 de It, basado en la novela de Stephen King, interpretó al icónico personaje de Georgie. Allí, se encontraba con Pennywise, el payaso, en la aterradora secuencia de apertura. A partir de ese momento, Scott pasó a tener un papel habitual en la serie de Netflix, Locke and Key, y se le espera en nuevos proyectos cinematográficos. Con su cara de ángel, y la transformación que hace de un personaje realmente siniestro como es el reseñado hoy, se coloca como uno de los niños que más miedo han provocado en los últimos años en el cine junto a la Milly Saphiro de Hereditary.

La madre que lo parió, y nunca mejor dicho, pues la película comienza con los trabajos de parto, es interpretada con corrección por Taylor Schilling que actualmente protagoniza la serie original de Netflix, Orange is the New Black.

Su personaje en esta ocasión, representa a la contradicción humana que se divide entre el amor y el terror hacia su propio hijo, sentimiento que comparte con el padre de la criatura y que es interpretado por un desapercibido Peter Mooney (Rookie Blue) en un personaje insustancial y vacío de contenido.

Volviendo sobre la trama de la película, y dejando constancia que la misma funciona como una perfecta bomba sincronizada lista para estallar en cualquier momento, cabe decir, que cae en el abuso o en demasiadas referencias a otras películas de género. Así es entonces, como en su presentación nos encontramos con una secuencia que nos recuerda con fuerza al también inicio de Cuando los ángeles duermen. Además, en su premisa central, vemos las mismas referencias a la reencarnación que ya vimos en la también española El aviso. Pero lo más grave, y no entiendo muy bien porque no se ha eliminado esta escena del montaje final, sucede cuando observo estupefacto en pantalla, una secuencia casi calcada a la que protagonizaba Emily Blunt en la genial Un lugar tranquilo. Concretamente, me refiero a la escena de la escalera, y el famoso clavo. Sin duda, esto va a generar polémica y un debate que quizás sea buscado con fines comerciales.

The Prodigy, en definitiva, aun abusando de muchas referencias cinematográficas anteriormente vistas, me ha parecido una propuesta espectacular en cuanto al suspense que genera, creíble dentro de lo que es el género fantástico, y realmente divertida en sus 90 trepidantes minutos de un más que aceptable cine de terror.

Nota: 7/10.

P. D. Atención al trailer :)

Nacionalidad: Estados Unidos.
Dirección:  Nicholas McCarthy.
Reparto: Taylor Schilling, Colm Feore,
Jackson Robert Scott, Peter Mooney.
Guionista: Jeff Buhler.
Fotografía: Bridger Nielson
Música: Joseph Bishara.
Duración: 92 minutos.
Estreno mundial: 8 de febrero de 2019.


lunes, 4 de febrero de 2019

Green Book: cuando el cine es maravilloso


Lo que hace indisoluble a las amistades y dobla su encanto, es un sentimiento que le falta al amor, la certeza. -Honoré de Balzac.

La historia: Don Shirley (Mahershala Ali), es un excelente pianista que antes de emprender una gira musical por el racista sur de los Estados Unidos en los años 60, decide contratar como chófer a Tony Lip (Viggo Mortensen), que es un duro italo-americano del Bronx neoyorkino que se gana la vida trabajando en los locales nocturnos de la ciudad. Esta es la historia inspirada en los hechos reales de un viaje que cambió para siempre la vida de estos dos hombres, y su visión del mundo.


La crítica: Green Book tiene todas las cualidades con las que podríamos definir a una gran película. En primer lugar, cuenta con una excelente presentación que en menos de cinco de minutos, logra convencernos de que vamos a presenciar una obra muy cuidada en los detalles. Su puesta en escena es un verdadero regalo cinéfilo. En segundo lugar, cuenta con desarrollo argumental lúcido, entretenido y coherente, en el que se van planteando una serie de cuestiones vitales, raciales, políticas o sentimentales, que van encontrando respuesta en los momentos subsiguientes. Y en tercer y último lugar, una resolución muy cálida en lo personal, colocando la amistad como pilar fundamental en las relaciones humanas de una manera muy emotiva. De esta manera, con una narración cinematográfica clásica, y bien estructurada, es cuando el cine me parece maravilloso.

El título de la película hace referencia a ese libro verde que a modo de guía viajera se publicó en el sur de los Estados Unidos a mediados del siglo XX, y en el que se indicaba a los ciudadanos negros los alojamientos en los que se podían hospedar y los servicios de hostelería a los que podían acudir. Cabe recordar, que por aquel entonces, la segregación racial aún rugía con fuerza en dichos estados sureños. Aunque cabría decir que siendo este un tema importante en la historia, así como la amistad forjada en los momentos duros, quizás la conceptualidad del filme nos lleve más bien a tratar el qué, el cómo y el porqué de las diferencias en el comportamiento humano. Es decir, todo cambia cuando nos ponemos en el lugar del otro a través de la empatía, y es por lo tanto, un camino de ida y vuelta sin importar en la escala social donde estén situados los personajes protagonistas. Así es como por lo tanto, los estereotipos son manejados desde una perspectiva distinta a la habitual. Ahora es el hombre negro el que es es presentado en la cinta como el virtuoso, delicado, culto, y algo pedante, mientras que el hombre blanco es dibujado embrutecido, rígido e inculto, envolviendo a este en el papel de sirviente, para tal vez así, y con ese cambio de roles, afrontar una visión novedosa y enriquecedora sobre la condición humana.

Pues todo esto, y algo más, lo ha logrado el cineasta Peter Farrelly, que junto a su hermano Bobby, fueron los grandes creadores de la comedia gamberra americana contemporánea, con títulos ya míticos como: 'Algo pasa con Mary', 'Dos tontos muy tontos' o 'Yo, yo mismo e Irene'. El cambio de registro es brutal, pero a través de un excelente libreto coescrito con Nick Vallelonga (que es el hijo en la vida real del personaje que interpreta Viggo Mortenssen), consiguen un gran retrato histórico y personal haciendo cine de muy alto nivel. En la siguiente fotografía, podemos ver a uno de los niños representados, que será el futuro guionista de Green Book.


En el reparto nos encontramos con un duelo interpretativo de dos colosos en el cenit de sus carreras. Tanto Mahershala Ali, como Viggo Mortensen, han sido nominados al Oscar 2019 por dos actuaciones contrapuestas, enfrentadas, pero de un nivel superior a la media. Sus personajes son dos polos opuestos; tanto en cultura, como en carácter, como en ideales, y sin embargo, esto no supuso ningún inconveniente en la amistad que forjaron en la vida real a través de este viaje y que les unió hasta el final de sus días. En la parte femenina del reparto, cabe destacar a Linda Cardenelli que da vida a la esposa de Tony Lip y que deja los momentos más cálidos del filme. Ella es la receptora de las cartas manuscritas por su marido, mientras que él está de viaje, aunque el ideólogo de tales misivas es el refinado pianista que con una bella redacción consigue que la esposa de Lip se enamore más de su marido.

La filmación cuenta con una brillante fotografía de Sean Porter y con un excelente diseño de producción que maneja con excelencia los coches, el vestuario, las casas, los teatros o los exteriores rodados en el Estado de Louisiana, y que acercan a la producción al entorno de la road movie sentimental con incursiones musicales. De esta manera, nos encontramos con una brillante banda sonora de Kris Bowers, con temas del Don Shirley Trio, como Lullaby of Birdland, Blue Skies, o Backwoods Blues.

Recapitulando ya, Green Book me ha parecido una excelente propuesta que hacen del cine una experiencia maravillosa en lo visual, entretenida en su argumentación central, y emotiva en una narración que merece la pena ser vista en una sala de cine.

Nota: 9/10.

Nacionalidad: Estados Unidos.
Dirección: Peter Farrely.
Guión: Peter Farrelly, Nick Vallelonga.
Reparto: Mahershala Ali, Viggo Mortensen,
Linda Cardenelli, Ricky Muse, Iqbal Theba.
Música: Kris Bowers.
Fotografía: Sean Porter.
Duración: 130 minutos.
Estreno EE UU: 16/11/2018.
Estreno España: 1/02/2019.
Estreno México: 8/01/2019.



viernes, 1 de febrero de 2019

Bajo el mismo el techo: la batalla, la guerra y el apocalipsis de los sexos


Los hechos demuestran que no hay burbuja inmobiliaria. No solo hay demanda, sino que los precios aumentan. -Ricardo Fornesa (La Caixa, año 2003).

La historia: Adrián (Jordi Sánchez) y Nadia (Silvia Abril), conforman un matrimonio que en plena burbuja inmobiliaria en España, deciden comprar un lujoso chalet embarcándose para ello en una hipoteca a muy largo plazo. Pero todo se complica cuando deciden divorciarse, los precios de las casas se desploman y no les queda más remedio que convivir juntos, pues ninguno de ellos puede "independizarse".


La crítica: Érase una vez un Reino llamado Hispania en el que campesinos, burgueses e incluso pensionistas, eran seducidos por grandes o pequeños mercaderes que a cambio de firmar unos papelitos sin mayor importancia llamados hipotecas, podían acceder a lujosos castillos, impresionantes palacetes o incluso cuevas de 20 metros cuadrados sin importar ingresos, oficios, profesiones, edad o estado de salud. Pero un buen día, o mejor dicho, un mal día, llegó desde el lejano Reino de los Estados Unidos de Disney, una misiva en el que se notificaba a todos los lugareños lo siguiente:

"La sociedad de mercaderes sin ánimo de lucro 'Lehman Brothers', ha quebrado cuando algunos de sus asociados se han percatado de extraños comportamientos en el pueblo llano. Ejemplos tan variopintos como el de un agricultor de Michigan que había puesto la hipoteca a nombre de su perro o el de una bailarina de streptease medieval que tenia tres tabernas y dos palacios avalados con un liguero y un tanga de lana "virgen", han provocado la huida de los inversores ante la monstruosidad de la burbuja inmobiliaria. Pese a ello, se comunica a los habitantes y al Gobierno de Hispania, que todo esta controlado y que con un par de fusiones entre sus mercaderes de Bankia y La Caixa, la situación no tendrá consecuencias para su economía. ¡Saludos y good luck!" (basado en hechos reales).

Y así, llegamos hasta la producción española reseñada hoy, que además de hacer hincapié en la citada burbuja inmobiliaria, vuelve a incidir -esta vez con algo más de gracia que en Miamor perdido, tampoco mucho más- en la eterna guerra de los sexos que tantos éxitos dio a la comedia americana pasando por La fiera de mi niña, La guerra de los Rose, o La batalla de los sexos propiamente dicha, con Emma Stone y Steve Carrel como estandartes de dicha propuesta.

Bajo el mismo techo está presentada inteligentemente por capítulos por la cineasta española Juana Macias (Embarazados) y sigue las aventuras y desventuras de la pareja protagonista que encerrados en el mismo hogar, se dedican a hacerse la vida imposible con serpientes, motosierras, muros en el salón u otras interferencias más personales para el supuesto divertimento del espectador. Y si como espectador puede parecerme en lo personal moderadamente divertida, como "crítico marciano", no puedo dejar de reconocer que la película es de esas que son flojas, flojitas o flojuchas. Tampoco esperaba que fuera 'Ciudadano Kane', claro.

Momento Goya de Silvia Abril

El reparto de la película consiste básicamente en un trasvase de buena parte de los actores la serie española 'La que se avecina' a la gran pantalla. Así podemos encontrar entonces a Jordi Sánchez, Silvia Abril, Daniel Guzmán, Malena Alterio, Cristina Castaño, Álvaro Cervantes, Sergio Torrico o Jordi Aguilar entre otros, que cumplen con los papeles asignados con la solvencia habitual en la que se mueven en estas comedias de enredo. Todos los personajes pueden resumirse en una sola idea narrativa: la picaresca española llevada a la hipérbole. Es decir, más o menos lo que viene conociéndose como la españolada de toda la vida, pero adaptándola a las nuevas circunstancias sociales de los nuevos movimientos en el entorno digital.

Seré muy breve en los aspectos técnicos, en los que cabe destacar una luminosa fotografía de Gullermo Sempere y un gran diseño de producción en el que viviendas, coches y localizaciones exteriores están perfectamente elegidas haciendo de la propuesta una buena experiencia al menos en lo visual.

En conclusión, Bajo el mismo techo, es la historia tragicómica de como la burbuja inmobiliaria en España hizo creer a muchos españolitos (y americanitos en USA), que todos éramos ricos cuando los bancos regalaban hipotecas incluso al 120 por 100 del valor de la vivienda, los más jóvenes (y no tan jóvenes) ganaban 3000 euros en el sector de la construcción y los políticos/banqueros/estafadores, decían que no había ninguna señal de que en el sector inmobiliario hubiera un exceso de oferta.

¿Se repetirá la historia? No lo duden, miren los precios de los alquileres en Madrid o Barcelona y escuchen a los economistas que vuelven a decir que no hay signos de que haya un nuevo sobrecalentamiento del mercado inmobiliario. Por si acaso, pónganse a cubierto... aunque no sea, bajo el mismo techo.

Nota: 6/10.

Nacionalidad: España.
Dirección: Juana Macías.
Guión: Juana Macías, Daniel Corpas,
Anna R. Costa, Juan Moreno.
Reparto: Jordi Sánchez, Silvia Abril,
Daniel Guzmán, Malena Alterio,
Cristina Castaño, Álvaro Cervantes.
Música: Pablo Trujillo.
Fotografía: Gullermo Sempere.
Duración: 100 minutos.
Estreno España: 1 de febrero de 2019.