martes, 13 de diciembre de 2022

VII Edición de los Premios Marcianos: lo mejor del cine en 2022

Bienvenidos otro año más a la gloriosa Gala de los Premios Marcianos que llegan a su séptima edición. El año 2022 confirma de manera inequívoca que la pandemia no pudo con el cine. Un arte al que llevan matando desde su nacimiento pero que renace generación tras generación. Pondré un ejemplo gráfico que habla por sí mismo. Top Gun: Maverick va a recaudar en este año unos 1.500 millones de dólares a nivel mundial. Si una sola película es capaz de llegar a esa enorme cifra es evidente que la industria funciona. El número de pantallas es el más alto de la historia, aunque es cierto que son cines situados en centros comerciales en detrimento de los cines clásicos que se esfuman en el centro de las ciudades. Otro ejemplo: el e-book se está comiendo al libro de papel pero eso no quiere decir que la literatura vaya a desaparecer.

Por otro lado, ha sido un gran año en lo artístico para el cine español y muy mediocre para el cine estadounidense. Es por eso que la mayoría de los galardones marcianos irán a parar a producciones españolas y europeas. Respecto a mis metas personales, el objetivo, al igual que el año pasado, era llegar a las cincuenta publicaciones en Cine y críticas marcianas más otras cincuenta entre Cinemagavia y la redacción de Noroeste Madrid. El objetivo numérico está conseguido. Fue especial rebasar el millón de visitas y hacer entrevistas a cineastas internacionales. Vamos al lío. 

Para quien no sepa de qué va la vaina😅paso a explicar el asunto: para que una película pueda ser premiada seguiré la norma de que la cinta en cuestión se haya estrenado en España en 2022. También tendrá que haber sido reseñada en la web marciana. Este año tiramos la casa por la ventana y la dotación económica de estos suntuosos premios se sitúa en 5 millones de dólares marcianos a pagar con dinero del Monopoly.

Comienza la ceremonia y al acabar se procederá al capítulo de agradecimientos.

En letra azul los enlaces a las críticas.

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Mejor PelículaModelo 77 de Alberto Rodríguez


Mejor Director: Rodrigo Sorogoyen por As bestas


Mejor guion adaptadoRégis Roinsard por Esperando a Míster Bojangles


Mejor guion original: Carla Simón por Alcarràs


Mejor actriz protagonistaMarina Foïs por As bestas


Mejor actor protagonista: Ernesto Alterio por El cuarto pasajero


Mejor actriz de reparto: Susi Sánchez por Cinco lobitos


Mejor actor de reparto: Luis Zahera por As bestas


Mejor actriz revelación: Carla Quílez por La maternal


Mejor actor revelaciónAmir Jadidi por A hero


Mejor dirección novelAlauda Ruiz de Azúa por Cinco lobitos


Mejor dirección de arteModelo 77 


Mejor vestuarioLa forja de un campeón


Mejor maquillaje y peluqueríaCoupez!


Mejor montaje: As bestas


Mejor sonidoModelo 77 


Mejores efectos visualesLa memoria de un asesino


Mejor canción: Tu calorro interpretada por La húngara en La maternal


Mejor fotografíaAlcarràs


Mejor banda sonoraEsperando a Míster Bojangles


Mejor documental y publicación más visitada en 2022JFK: Caso revisado


Agradecimientos

Como cada año a cada persona que leyó una crítica en la web. A cada persona que compartió una reseña en redes sociales. A cada persona que dejó un tiempo de su vida para comentar una crítica en el propio blog o a través de las citadas redes. Y en definitiva a todas esas personas con las que hablo casi a diario con el cine como punto de conexión.

¡Muchas gracias!

Cine y críticas marcianas también fue posible gracias a:

Alfredo García de Cinefilia, Ángela Merino de Noroeste Madrid, Eduardo Gil Rodríguez de Cinemagavia, Pablo Caballero de Márgenes Distribución, Marien Pines y Miguel Ribot de A Contracorriente Films, Mónica García de Paramount Pictures, Jon Usabiaga de Sony Pictures, Nadia López de Caramel Films, Alexandra de Hayeda Cultura, Katia Casariego de Revolutionary, Alberto Quintanilla de Vértigo Filmes, Departamento de prensa de Filmax, Cecilia Calvo de Vértice Distribución, Laura San Miguel de Disney España y a María Pina en la subdirección. 

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Y ahora solo me queda despedirme por este año 2022. Con la entrega de los Premios Marcianos doy por concluido un año de mucho cine y mucho cariño recibido por vuestra parte. Cine y críticas marcianas, tras la pausa navideña, volverá en los primeros días de enero de 2023.

¡Feliz Navidad!

domingo, 9 de enero de 2022

Delicioso: la democratización de la cocina


Delicioso dirigida por Eric Besnard se ha estrenado en cines españoles el día 5 de enero. La cinta gala se presentó en la sección Culinary Zinema del Festival de San Sebastián y narra cómo se creó el primer restaurante de Francia. 

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La historia: Francia, siglo XVIII. En los albores de la Revolución Francesa, el prestigio de una casa noble depende sobre todo de la calidad de su mesa. Cuando el talentoso cocinero Manceron es despedido por el Duque de Chamfort, pierde el gusto por cocinar y decide volver a su casa en el campo. Allí conoce a la misteriosa Louise, quien le devuelve la pasión por la cocina y le ayuda a abrir su establecimiento de comidas. Es decir, sin eufemismos y esas mierdas, Manceron al ver a Louise se pone más caliente que el volcán de Cumbre Vieja. 


La crítica: El filme galo es ante todo la celebración de la gastronomía. Lo podríamos adscribir al subgénero culinario que tan de moda se ha puesto en los últimos años. Ya en el pasado otoño reseñé la cinta española Pan de limón con semillas de amapola y ningún cinéfilo podrá olvidar la mítica Chocolat con Juliette Binoche y Johnny Depp en su reparto. 

Delicioso es un filme que responde a la pregunta del origen de los restaurantes tal como los conocemos hoy en día. Ambientada en la Era de la Ilustración y de la Revolución Francesa, Eric Besnard trata de explicar mediante una tierna historia ficticia la importancia de la gastronomía. Es decir, hablamos de un acto social que consiste en tomarse el tiempo para sentarse a comer y compartir un momento de cordialidad con nuestros semejantes. Bueno, según que semejantes. Conozco de alguno, alguna y algune -lenguaje inclusivo para tarados- que tras las comidas navideñas desearía no compartir nada con sus semejantes y menos la cosa esa del Ómicron que muchos se han llevado como regalo de Reyes. 

El vínculo entre la comida y la política siempre ha sido un tema imprescindible en la historia. De este modo el cineasta muestra como la corte francesa competía por tener los mejores cocineros para agasajar a sus invitados y mostrar su poder. Sin embargo, el hambre comenzaba a arreciar en las clases más humildes siendo esta una de las razones por las que Revolución comenzó a tomar forma. 

Asimismo la película muestra de manera muy pobre como era la lucha de clases. Diría que el cineasta francés se inspira en Los santos inocentes de Mario Camus. De manera principal por el servilismo de los personajes. En la parte final, sin embargo, la producción toma un camino más amable con el amor como frente discursivo. La película siempre es dulce pero el almíbar se acentúa a la hora de cerrar la historia a modo de postre final.  


El reparto cumple con creces y está compuesto por por los ganadores del César, Grégory Gadebois (“El oficial y el espía”) e Isabelle Carré (“La historia de Marie Heurtin”), junto a Benjamin Lavernhe ("C'est la vie!") y Guillaume de Tonquédec ("Barbacoa de amigos"). Demos unas pinceladas sobre los dos personajes protagonistas a los que vemos en la imagen. 

Manceron (Grégory Gadebois), cocinero del Duque de Chamfort, es el protagonista de la historia siendo el eje por el cual oscilan los demás personajes. Incluso el Duque, muy arrepentido de haberle expulsado de palacio, le intenta recuperar pero no cuenta con la nueva aprendiz del cocinero. Manceron se establece por su cuenta con una casa de comidas en el ámbito rural. Allí, y en su nueva ayudante femenina, encontrará el amor así como las fuerzas para emprender su nuevo negocio hostelero. 

Louise (Isabelle Carré) le pide a Manceron un puesto de trabajo como aprendiz. Ella le dice que ha sido prostituta y que quiere cambiar de vida de manera radical. Pero el cuento se desmorona cuando se descubre que es una aristócrata en busca de venganza por una afrenta del Duque. En ese momento, la venganza pasa a ser el hilo conductor de la película para ser servida en bandeja de plata en el tercio final de la misma. 

Además de la preciosista fotografía, destaca en la parte técnica la creación del hogar de Manceron. Percibo un homenaje a John Ford en la creación de la posada que nos recuerda a 'The Quiet Man' con estos pequeños muros que rodean el jardín. La dirección artística es brillante. 


Delicioso es un filme amable, entretenido y delicado. O sea, una cosa romanticucha que sin ser un sarnazo, no cambiará la vida de nadie. Tampoco profundiza en los acontecimientos históricos de la época narrada remitiéndose a lugares comunes conocidos por todos. Eric Besnard plantea en su filme un alegato por la democratización de la cocina y por la difusión de la buena gastronomía entre todos los niveles de la sociedad. Algo falsario en todo caso. En España, por poner un ejemplo, existen dos tipos de gastronomía pública: Mac-menús a cuatro euros y Pedroches-menús de la mano de su marido -el "humilde" Daviz Muñoz- a 350 pavos equivalentes a una pensión no contributiva. Por lo demás, todo bien, en orden y a la espera de alguna peli más mala que la sarna ya que esta se queda a medio camino sin lograr entrar en ese preciado olimpo. 

Nota: 5/10.

Nacionalidad: Francia

Título original: Délicieux

Dirección: Eric Besnard

Guion: Eric Besnard

Música: Christophe Julien

Duración: 112 minutos

Reparto: Grégory Gadebois, 

Isabelle Carré, Benjamin Lavernhe,

Guillaume de Tonquedec, Christian B,

Lorenzo Lefèbvre, Marie-Julie Baup

miércoles, 20 de enero de 2021

Vacaciones contigo... y tu mujer: el amor con burro incluido

 
Vacaciones contigo... y tu mujer dirigida por Caroline Vignal ha tenido su estreno en cines españoles el día 15 de enero. La cinta francesa, titulada originalmente: Antoinette dans les Cévennes, se coloca en el top de los crímenes traductores y también en el top de los crímenes en general. 

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La historia: Patrick es un burro de carga que pasea a los turistas por una zona montañesa llamada Les Cévennes. Hasta allí, llega Antoinette (Laure Calamy), una maestra de escuela, que intenta sorprender a Vladimir (Benjamin Lavernhe). Éste, es el padre de una de sus alumnas y amante ocasional en sus ratos libres. El lío está servido cuando coinciden la maestra, Vladimir, su mujer, la niña y el burro. 


La crítica: Si en 23 paseos hablábamos del amor nacido al calor del perro, ahora toca hablar del amor nacido al calor del burro. -Sí, efectivamente, el 2021 comienza sumamente jodido también para el cine-. Realmente hay que estar muy perturbado para escribir un guion de este tipo. También es cierto que ha nacido el género del las road-burro apostando así por reducir las emisiones que producían las road-movies de toda la vida. Además, como los burros son veganos saldrán unas películas muy malas pero muy ecológicas. Y no tengo más que decir.

Nota: 1/10 (el uno por el papel del burro).


Nacionalidad: Francia

Título original: 
Antoinette dans les Cévennes

Direción: Caroline Vignal

Guion: Caroline Vignal

Fotografía: Simon Beaufils

Música: Mateï Bratescot

Duración: 92 minutos

Reparto:
Benjamin Lavernhe, Olivia Côte,
Denis M'Punga, Laure Calamy

jueves, 16 de abril de 2020

Los profesores de Saint-Denis: el cole volverá


Los profesores de Saint-Denis se estrena de manera online el próximo 17 de abril. El filme francés superó los 1,8 millones de espectadores en las salas del país galo y se podrá ver desde el mismo día del estreno a través de las plataformas digitales Movistar+, Vodafone, Rakuten.tv, iTunes y Google Play. También a través de la Sala virtual de cine.

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La historia: Samia (Zita Hanrot) es una joven maestra que asume la jefatura de estudios en una escuela en los suburbios de París. En su tarea diaria descubrirá los problemas de disciplina y la realidad social que pesa sobre el barrio de Saint-Denis. Ella, pidió el traslado de manera voluntaria para estar más cerca de su novio y comprobar por sí misma las carencias de la educación pública en las barriadas marginales de la capital parisina. 


La crítica: Los profesores de Saint-Denis estaría enmarcada en lo que popularmente conocemos como cine social. Este sub-género utiliza el cine como medio para la crítica o denuncia de diversas circunstancias sociales. Por ello, este tipo de películas pretenden la transformación social a través de documentales u obras de ficción. En todos los casos, se tratan de obras que se alimentan de la realidad social en una determinada época. Los cineastas que abundan en el cine social piensan el mismo como un medio y no como un fin en sí mismo. Es decir, cumple con dos de los parámetros que comentaba hace no mucho Manolo Munguía: formar e informar. Sin embargo, lo más complejo para este tipo de cine es lograr el tercer parámetro. O sea: entretener.

En lo personal yo añadiría un cuarto valor para cualquier tipo de película por encima de los demás: emocionar. ¿Consigue entonces la película reseñada poner en valor algunos de los parámetros antes señalados? Pues dependerá de como veamos el vaso. Nuestra percepción será distinta si lo vemos medio lleno o medio vacío. 

El cine francés parece atrincherado en las comedias de corte social como ya sucedía en Bienvenidos al barrio. En ella, se hacía hincapié en las relaciones laborales que se establecían en los suburbios de París. En Los profesores de Saint-Denis se incide en la misma idea pero situando el contexto en el ámbito escolar. Cualquier parecido con el cine made in Usa y con sus felices muchachos es pura coincidencia. Mientras allí la mayor preocupación parece estar centrada en el baile de fin de curso o en la popularidad de los alumnos, aquí observamos la dura realidad de la escuela pública en algunos lugares de Europa.  

La película se trata de hilar a través de un cruce de historias entre los profesores y los alumnos del instituto. Se mezclan amores, pedagogía y realidad social en un tono siempre amable pero un tanto monótono. Los 115 minutos de la producción son el mayor error de la misma. Demasiada densidad y muy pocas elipsis narrativas, hacen que el ritmo de la narrativa se resienta por momentos. 


El inmenso reparto coral, como vemos en la imagen superior, hace imposible la valoración de cada interpretación en su justa medida. Pero todos los personajes encuentran un nexo de unión en la excelente actriz francesa Zita Hanrot. La actriz dio el salto a la popularidad en la película Fátima, por la que fue galardonada con el premio César a la mejor actriz revelación en 2015. También la hemos visto en en la serie de Netflix: Amor Ocasional. Su personaje es el que vertebra la acción de todos los demás. Es así, como el espectador de manera omnisciente obtiene toda la información para hacerse una idea del conjunto social representado. 


En conclusión, Los profesores de Saint-Denis me ha parecido una apuesta meritoria a pesar de que se queda a medio camino entre la comedia pura y el cine social más comprometido. Con algunos momentos brillantes y otros realmente previsibles, lo mejor de la filmación es poder comprobar que la vuelta al cole y la vuelta a la normalidad de sus conflictos está cada vez un poquito más cerca. Un aplauso también para todos los maestros. 

Nota: 6/10. 


Dirección y guion:

Mehdi Idir, Grand Corps Malade

Título original: La vie scolare

Nacionalidad: Francia

Duración: 115 minutos

Música: Angelo Foley

Fotografía: Antoine Monod

Reparto: Zita Hanrot, Soufiane G,
Alban Ivanov, Moussa Mansaly,
Liam Pierron, Bakary Diombera,
Adèle Galloy, Gaspard Gevin-Hié,
Antoine Reinartz, Redouane Boug,
 Maera Chouaki, Hocine Mokando

martes, 8 de enero de 2019

El collar rojo: amor en tiempos de guerra (y con perro)


Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre, y dentro del perro probablemente esté demasiado oscuro para leer. -Groucho Marx. 

La historia: Valentine y Morlac son una joven pareja de enamorados que conviven junto a su querido perro en una bucólica granja de la campiña francesa. Pero todo cambia, cuando el muchacho es llamado a filas para combatir en la Primera Guerra Mundial. Es entonces, y por sorpresa, cuando el perro se escapa de la granja buscando a su amo y el ejercito le acepta como animal de combate como si fuera un soldado más. Tras volver de la guerra, Morlac ve a un hombre cerca de la granja de su novia y enfurecido por los celos, comete un acto de desagravio hacia la patria francesa. Por ello, es encarcelado hasta que el juez militar Lantier (François Cluzet), llega a la prisión para investigar y juzgar lo ocurrido. Mientras tanto, el perro que ha regresado magullado de la guerra, espera día y noche ladrando para que suelten a su amo. ¿Qué sucedió en la guerra? ¿Por qué en la hogar de la pareja había otro hombre desempeñando las funciones de Morlac? ¿Hasta cuando resistirá el perro ladrando para que suelten a su dueño? ¿Visitará Valentine a su novio para darle explicaciones?


La crítica: Alfred Hitchcock solía decir: "Nunca ruedes una película ni con niños, ni con perros, ni con Charles Laugton". A esto yo le añadiría, ni con Penélope Cruz, ni con Mario Casas. Pero esto son obsesiones personales que no vienen al caso. Sin embargo, no crean que el maestro del suspense, odiaba a los canes. De hecho, tuvo una pareja de Sealyham Terrier, se hacía fotos con ellos y una de sus grandes éxitos le llegó de mano de otros animales como fue con la celebérrima: 'Los pájaros'.

En el caso de la película reseñada hoy, voy a desmentir a Hitch y voy a destacar la actuación del perro protagonista del filme francés. Además, el pobre animal sirve como metáfora de ese amor incondicional, abrumador, arrasador, omnipresente, y sempiterno que en su día escribió Sarah Kane en su preciosa, delicada y conmovedora: 'Crave'.

El collar rojo (Le collier rouge), está basada en la novela homónima del escritor galo Jean-Christophe Rufin, que a su vez coescribe y adapta el guión junto al ganador del Premio Cesar de la Academia de Francia y director de la película, que es el veterano realizador Jean Becker.


La historia a la que nos enfrentamos es preciosista en lo visual y principalmente nos habla desde una óptica idealista del amor en diferentes ámbitos vitales. Amor carnal y sexual, amor a los animales, amor de los animales hacia las personas, amor o desamor hacia la patria, y amor también a las profesiones. En este último caso en la justicia y en los encargados de impartirla. Es decir, en los jueces. Por eso, la guerra que desangró la Europa de primeros del siglo XX, aparece más bien como una excusa para tratar de enfocar la narrativa en una perspectiva humanista y que quizás peca de buenismo. Se siente fuera de lugar como se coloca a los personajes como en una especie de fábula que se siente por momentos demasiado moralizante. Otro pero es el ardid del perro como encendedor sentimental de una manera sino tramposa, un poco chirriante.


El soldado: Nicolás Davauchellle (Un sol interior) interpreta con más pena que gloria a Morlac que es un hombre de pueblo que tras conquistar a la chica de sus sueños, ve interrumpida su feliz existencia cuando estalla la Gran Guerra en Europa. Es en ese contexto histórico cuando tiene que sustituir literalmente (en una pobre metáfora del cineasta) la guadaña de siega, por la guadaña en forma de fusil (y con perro...).

La campesina: Sophie Verbeeck (Rosemary's Baby) en cambio interpreta con más gloria que pena a Valentine. Ella, hace las veces narrativas de la mujer leal, guapa, buena y que además vive sola en una pequeña granja por lo que es el amor soñado por los habitantes del lugar (y por el perro...).

El juez: François Cluzet (Intocable) es un excelente actor y lo demuestra una vez más con el papel clave de la cinta. Él es el encargado de decidir en su condición de juez militar, si el delito del que es acusado el soldado Morlac  es de suficiente entidad para ser condenado o por el contrario ser liberado y poder reencontrase con Valentine (y con el perro). 

El perro: Sin duda el mejor actor de la película (y al pobre le dejan soltero).


El collar rojo, supone un pasito adelante del cine francés que no obstante no acaba de encontrar su sitio. Es, la gala, una cinematografía que sigue moviéndose entre la irregular comedia de situación, la animación en la que si está funcionado relativamente bien y este tipo de dramas románticos, que si bien son una dulzura en su visionado, guardan un cierto aire de telefilme de sobremesa sin mayor valor añadido. 

Nota: 6/10. 

Nacionalidad: Francia.

Dirección: Jean Becker.

Reparto: Nicolás Davauchellle,

Sophie Verbeeck, François Cluzet.

Guión: Jean Becker y Jean Rufin.

Música: Johan Hoogewijs.

Fotografía: Yves Angelo.

Duración: 85 minutos.

Estreno Francia: 21/03/2018.

Estreno España: 4 de Enero de 2019.



viernes, 8 de junio de 2018

El doctor de la felicidad (Knock): descafeinada comedia pseudo-romántica a mayor gloria de Omar Sy


La gente sana son enfermos que se ignoran. -Dr. Knock.

La historia: Después de un turbulento pasado como estafador de poca monta, Knock (Omar Sy), se ha reconvertido en médico y llega al pequeño pueblo francés de Saint-Maurice a ocupar la plaza vacante que ha dejado el anterior doctor. Sus métodos y manera de entender la medicina se mueven por objetivos económicos y para ello ofrece consultas médicas gratuitas una vez a la semana. Esto servirá como cebo para convertir a los habitantes sanos del lugar en posibles enfermos ya sean por dolencias reales o imaginarias. Pero en medio de esta huida hacia adelante, se cruzará en su camino con la joven Adèle (Ana Girardot) y la semilla de un romance le hará replantearse su situación, sus métodos y cómo afrontar la enfermedad real de su amada.


La crítica: ¿Les damos un poco de caña a los traductores de cine o les dejamos en paz? Yo creo que un poquito de lo primero para al menos en unas lineas acordarnos de estos maestros de la improvisación y de su genial sentido del humor. Y es que en España han pasado de convertir el título original de la película de un aséptico 'Knock' a un florido invento llamado: El doctor de la felicidad. No quiero ni pensar lo que puede pasar en México, país en el cual los maestros traductores (dixit Pablo del Moral) son "insuperables" con sus ocurrencias y la cinta puede acabar renombrándose: "El doctor de la felicidad flotando sobre bellos campos de piruletas con unicornios de colores" (dixit María Delgado). Sinceramente yo creo que un poco de marihuana no hace daño a nadie, incluso es recetada como tratamiento médico en algunos casos como coadyuvante. Ahora bien, una cosa es un poquito y otra cosa es ir completamente colocado a la hora de realizar una traducción cinematográfica. Y supongo que alguien pensará que una traducción así es más efectiva y mercantilista, pero claro, es que incluso a mí que suelo escribir o desvariar sobre de cine, me avergüenza decir que he ido una sala a ver al doctor felicidades por ser un título tan hortera, cursi y aberrante como es el aquí mencionado. ¿Realmente atrae o echa para atrás una traducción así? La verdad, tampoco es lo que más me interesa. Son ya tantos los atentados contra el séptimo arte que al menos me queda el recurso del pataleo como protesta ante una práctica insufrible. Lo bueno (supongo), es que creo que jamás será superada la fechoría de cuando en España se tradujo la película 'Eternal Sunshine of the Spotless Mind' con el alucinante título de ¡Olvidate de mí!

En fin, todo este rollo es porque realmente en la sinopsis está todo lo que sucede en la película que vuelve a estar en la órbita del nada de nada monada. No es tan grave el asunto como en el infame bodrio El taller de escritura, pero la película de la cineasta francesa Lorraine Lévy, se queda solo en un producto hecho en exclusiva para el lucimiento de la estrella francesa Omar Sy, hacer unos buenos euros de taquilla, y a otra cosa mariposa con un buen dinerito en la bolsa.

Ahora debería ir ya la parte formal de la crítica, si bien nos encontramos con el problema de que dicen que en Internet no se puede escribir muy largo pues la gente desconecta y se gira a ver si le ha llegado una nueva notificación de WhatsApp. Aunque también dicen que la distancia es el olvido y es mentira. Si lo sabré yo que cuando mi amiga Jennifer Lawrence me dejó tirado y aislado en Marte, largándose a La Tierra sin el menor rubor, aún la recuerdo con su dulces besos con sabor a ajo.

En fin, vayamos con la parte seria. El doctor de la felicidad es la adaptación cinematográfica del libreto escrito para teatro en 1923 por el dramaturgo francés Jules Romains y cuyo titulo original se podría traducir por El Dr. Knock y el triunfo de la medicina. Este texto trata de defender la tesis de la excesiva medicalización de la sociedad e incluso se considera profético en el desarrollo posterior de la industria farmacéutica y la posterior expansión de las empresas biotecnológicas. Pues bien, esta obra que se considera un clásico en Francia y de la que ya se habían realizado adaptaciones cinematográficas, se queda en una comedia raquítica e insustancial, aunque en su defensa cabe decir que se digiere de una forma agradable sin al menos resultar pesada o plomiza en su transcurrir.


Sin duda, lo mejor pasa por un reparto encabezado por un Omar Sy (Intocable, Mañana empieza todo), que continua en estado de gracia y se sitúa como el rey de la comedia en Francia, por no decir en Europa entera. Quizás cabría exigirle mayor implicación buscando papeles con registros diferentes, pues una vez se cae en el encasillamiento es muy complejo salir de él. En la parte femenina y como amada del doctorcito, aparece una estupenda Ana Girardot a la que ya vimos en Un hombre perfecto y que se postula ya seriamente a ser una alternativa a la gran Marion Cotillard. Y aunque ella está bien, su personaje es un puro cliché que se siente como una mezcla de una cenicienta a la francesa y una princesa Disney a la espera de ser rescatada por un príncipe azul más interesado en sacar la pasta a sus conciudadanos que en sacarle un beso a su princesa. De hecho, el romance que se establece entre los protagonistas es tan blandido, tan de la señorita Pepis y tan platónico, que nunca llega a resultar creíble en una especie de pseudo-romanticismo de la revista ¡Hola!. El resto del reparto cumple con creces, incluyendo en el elenco a algunos representantes de la Comédie-Françoise. Son personajes arquetípicos del lugar o fuerzas vivas como se decía en España; incluyendo por lo tanto al sacerdote, al farmacéutico, al maestro de la escuela y a miembros de la alta burguesía del lugar.

En los aspectos adicionales si cabe destacar una luminosa y preciosista dirección de fotografía a los mandos de Emmanuel Soyer, y una excelente ambientación situando la acción en la Francia de los años 50 del siglo pasado con un más que correcto diseño de vestuario. En este orden de cosas si podríamos hablar de una película bonita, que no es lo mismo que hablar de una buena película.

En definitiva y para recapitular ya, El doctor de la felicidad se me antoja como una propuesta blanda, prescindible y descafeinada. Además, acentúa sus defectos con un giro en su desarrollo desde la supuesta comedia inicial al melodrama más lacrimógeno, sin por cierto conseguir ni risas en su primera parte, ni lágrimas en la parte final. En la parte positiva, cabe salvar a un buen reparto y a una buena dirección de arte en las localizaciones exteriores que nos llevaría a la triste conclusión de acabar diciendo: "al menos los paisajes eran bonitos".

Nota: 5/10.

Dirección y guión: Lorraine Levy.

Historia: Jules Romains.

Reparto: Omar Sy, Ana Girardot,
Alex Lutz, Helène Vincent.

Música: Cyrille Aufort.

Fotografía: Emmanuel Soyer.

Duración: 113 minutos.

Estreno Francia: 18/10/2017.

Estreno España: 25/05/2018.


lunes, 4 de junio de 2018

El malvado zorro feroz: una dulce fábula animada sobre la paternidad


Con los zorros, hay que ser un poco zorro. -Thomas Fuller.

La historia: Tres actos, tres historias y un zorro nada feroz. En una granja de la bucólica campiña francesa conviven un pato un tanto gruñón, una cigüeña perezosa que no quiere entregar a los bebés recién nacidos, un conejo caprichoso que hace las veces de la cigüeña, un cerdo amistoso, gordito y feliz, unas gallinas revolucionarias y un verdadero lobo feroz que intenta enseñar al zorro el porqué de su condición. 


La crítica: Unos lápices, unas acuarelas, unos pinceles, imaginación y una infinita ternura, han sido elementos más que suficientes, para que el cineasta y dibujante francés Benjamin Renner, haya vuelto a crear una hermosa obra animada como en su momento lo hizo con la aclamada Ernest & Célestine. En esta ocasión, se encarga de adaptar su cómic homónimo y lo hace ayudado en la dirección y guión por Patrick Imbert y Joan Regnaud, lo que les ha valido para llevarse el Premio Cesar de la Academia francesa como mejor película de animación en este año 2018. 

La película se divide en tres historias de aproximadamente media hora de duración cada una, que si bien pudieran funcionar independientemente entre sí, al ser interpretadas por los mismos personajes de naturaleza antropomórfica, hallan un discurso común para fusionar las tres narraciones de alguna manera en una sola. Para presentarlas, los cineastas utilizan un original recurso haciendo que el simpático zorro las vaya presentando como si fueran pequeñas representaciones teatrales y convirtiendo con ello a los espectadores de la sala de cine en metafóricos espectadores que asisten a una función de teatro. 

Demos por ello unas breves pinceladas de las tres fábulas, para en las conclusiones finales, recapitular sobre los significantes y la calidad de lo exhibido en pantalla. 


La entrega del bebé: Una cigüeña muy perezosa y en estado de embriaguez decide encargar la entrega de un recién nacido a un conejo, a un cerdo y a un pato que se ven superados por la irresponsabilidad de la cigüeña. Naturalmente este cuento está inspirado en la idea cuestionable o no, de como explicar a los más pequeños la llegada de los bebés a los hogares. Se sigue utilizando el recurso de que son estas aves las que se encargan del trabajo y todo ello sin la necesidad de la anestesia epidural, claro. 

El malvado zorro feroz: Un zorro asustadizo, hambriento y locuaz es incapaz de asustar a las gallinas de una granja y se pasa el día intentando buscar comida con muy poco éxito. Desesperado ante su situación, decide pedir consejo al lobo (él si es feroz), y este le indica que al menos robe los huevos a las gallinas, los incube y cuando nazcan y crezcan, entre los dos se puedan dar el gran banquete. El problema surge, cuando los pollitos recién nacidos, toman al zorro como a su madre y este apenado se debate entre criarlos o zampárselos. Sin duda, esta es la mejor historia de la propuesta y de ahí que esté situada en la parte central de la filmación.

Hay que salvar la navidad: La historia con la que se cierra la película trata de recuperar el espíritu navideño a través de la figura de Papa Noel y mediante la transfiguración de nuestros personajes en dadivosos sustitutos de este último. Con alguna referencia a E.T el extraterrestre de Spielberg, quizás sea la parte más floja de la producción, aunque deja algunos momentos de humor con la delicadeza con la que está impregnada el conjunto de la puesta en escena de la animación. 


Recapitulando ya, El malvado zorro feroz es una dulce fábula que sobre todo nos habla de la paternidad desde la dulzura y la sencillez de una animación que parece rescatada de otro tiempo. Principalmente indicada para un público de hasta los 10 años de edad, paradójicamente serán los adultos los que más disfruten al encontrar un mundo inspirado en los cuentos de Jean de la Fontaine que nos legó títulos tan entrañables como El lobo y el cordero, La cigarra y la hormiga o La zorra y la cigüeña por citar algunos de los más conocidos.

En definitiva, el dúo compuesto por los franceses Regnaud & Renner, han encontrado la manera de crear un sello de autor propio en sus películas que desde la sencillez, aspiran a contar historias sin recurrir a la espectacularidad de Disney/Pixar, pero dejando el buen gusto como norma a la hora de hacer cine. Sin duda, una buena oportunidad para quien no los conozca y un feliz reencuentro para todos los que disfrutamos con su Ernest & Célestine.

Nota: 7/10.

Nacionalidad: Francia.

Dirección: Benjamin Renner, P. Imbert.

Guión: Jean Regnaud y Benjamin Renner.

Música: Robert Marcel Lepage.

Duración: 80 minutos.

Estreno Francia: 21/06/2017.

Estreno España: 1/06/2018.


miércoles, 14 de junio de 2017

El sueño de Gabrielle (Mal de pierres)


La historia: Gabrielle (Marion Cotillard), es una joven con las hormonas en plena ebullición y que además está afectada por una desestabilización emocional. Este trastorno le está causando problemas con los hombres de la población en la que vive y por consiguiente con su familia. Cuando la situación empieza a ser insostenible en opinión de su madre, esta le propone un matrimonio de conveniencia para estabilizar su situación emocional o bien ingresarla en un centro psiquiátrico para que deje de ocasionar problemas. Ante la dramática situación propuesta por su madre, Gabrielle acepta casarse sin estar enamorada. Sin embargo, advierte a su futuro esposo que no piensa mantener relaciones sexuales con él en ningún momento de su convivencia.


La crítica: El sueño de Gabrielle es una preciosista cinta francesa que tiene como principal problema un halo de artificialidad impostada. Este halo hace muy difícil integrarse en la historia sin pensar que estamos viendo una película en todo momento. Podríamos decir que solo se sostiene en pie por una actuación muy importante de Marión Cotillard y que sin ella, el largometraje se caería de un soplido como un castillo de naipes. De hecho, es un souflé galo que aún desinflándose, deja momentos de una belleza indudable pero que se siente como una lastimosa oportunidad perdida.

La cinta está basada en la novela del año 2008, 'Mal de piedras' de la autora italiana Milena Agus que se saldó con un moderado éxito en el país transalpino. El título hace referencia a la enfermedad renal que padece Gabrielle y que le impide engendrar descendencia. En el lenguaje coloquial, a esta enfermedad de cálculos renales se la conoce como piedras en el riñón. Por cierto, no se que puede pasar por la cabeza de un autor, para titular una novela con el horrendo título de Mal de piedras -en francés Mal de pierres- cuando además no es la clave de la historia ni de cerca.

Por una vez y sin que sirva de precedente, comprendo a los traductores en España. Evidentemente, si traducen este título literalmente por 'Piedras en el riñón' no hubiera ido al cine ni el dueño de la sala. Sin embargo, cómo cambia la cosa si la cinta es titulada de una forma tan bella como 'El sueño de Gabrielle'; la verdad no hay color. Y dicho esto, cabe decir que este título es una estafa porque no se corresponde con la realidad ni de la autora italiana, ni con la de la cineasta francésa Nicole Garcia que quiso respetar la opción del título que libremente eligió Milena Agus por mala que esta fuera en mi opinión.

Volviendo a la película en sí, la historia está desarrollada temporalmente a finales de la Segunda Guerra Mundial y geográficamente situada en la espectacular campiña francesa. En este contexto, es donde nos encontramos a Gabrielle con una sexualidad desbordada y en la búsqueda a su vez de un amor romántico al que no consigue ponerle cara. Tras contraer matrimonio, ciertamente se estabiliza pero no es feliz. El marido, además, es un hombre sombrío, callado y que no le aporta calidez. En un momento de la trama, Gabrielle se da cuenta que su marido está frecuentando a prostitutas y pagando 200 francos por cada encuentro. Desesperada por las infidelidades -en principio consentidas- le propone la extravagante formula a su marido de que le pague a ella los 200 francos en vez de a las prostitutas. Aunque Gabrielle está empezando a sentir algo por su marido, esta manera tóxica de relacionarse está empezando a desestabilizara de nuevo.

A partir de ahí, sufre un aborto por sus cálculos renales y decide, o deciden por ella ingresarla en un balneario para curar su enfermedad. Es allí, en soledad, donde conoce a un atractivo soldado herido y cuando se enamora realmente por primera vez. Es entonces, cuando arranca el verdadero conflicto sentimental de la película.

Y la pregunta es: ¿cómo es posible que con una buena historia, una excelente ambientación y una actriz en su mejor momento, la película se aproxime a ser un naufragio triste y desolador?

Pues así es el cine y hay un buen puñado de razones para argumentar el porqué este sueño de Gabrielle se convierte en solo un sueño de lo que pudo haber sido y nunca fue. Uno de los errores es el parsimonioso, lento y desesperante desarrollo que convierten sus 126 minutos de metraje en algo que parecen ser 226 minutos inacabables y profundamente extensos. Otro de los problemas surge cuando la identidad de la cinta se aproxima más a la factura técnica de un telefilme o directamente se entronca con la manera de narrar de las telenovelas más simples. Por último y entre otros problemas, cabe destacar la mala utilización del recurso narrativo de los sueños o de la locura para contar historias que nunca sucedieron en la realidad.


Aún con todo lo expuesto anteriormente, es una brillantísima y seductora Marion Cotillard (Aliados), la que sostiene toda la película y la salva por los pelos del naufragio total. Su actuación es sutil, contenida, suave y con una excelente vocalización de su lengua madre que hace imprescindible el visionado de la película en versión original francesa. La acompaña en el reparto Àlex Brendemühl (Truman) en un papel tan frío y seco como su personaje, lo cual no se ciertamente si es bueno o todo lo contrario. El que no deja dudas es el actor galo Louis Garrel (The Dreamers), en el convincente papel del soldado herido del que se enamora Gabrielle en su estancia en el balneario. Cabe destacar la fuerte química que se establece en pantalla entre Cotillard y Garrel con alguna escena subida de tono en las que ambos saben explotar su magnetismo físico.

En la parte técnica de la cinta sobresale además de su buena música y fotografía, un privilegiado diseño de vestuario que hacen que Marion Cotillard este perfectamente "mal" vestida o bien vestida desde la primera, hasta la última toma de la cinta. El vestuario diseñado para los campesinos o el personal del balneario es también de una elección inmejorable.

Por toda esta parte técnica reseñada, la gran actuación de la actriz francesa y la buena premisa de salida de la historia es una verdadera lástima que la película se convierta en un sucedáneo cinematográfico.El sueño de Gabrielle se aproxima más al cartón-piedra que a una producción profesional y con una narrativa medianamente aceptable. Por lo tanto, el filme francés es una profunda decepción aunque tiene tantos aspectos positivos que extrañamente la convierten en una bonita mala película.

Nota: 5/10.

Nacionalidad: Francia.

Dirección: Nicole Garcia.

Reparto: Marion Cotillard, Louis Garrel,
Àlex Brendemühl, Victoire Du Bois.

Guión: Jacques Fieschi, Nicole Garcia.

Música: Daniel Perbenton.

Fotografía: Christophe Beaucarne.

Duración: 126 minutos.

Estreno Francia: 19/10/16.

Estreno España: 9/6/17.