lunes, 12 de noviembre de 2018

10 curiosidades sobre Walt Disney y su Mickey Mouse en el 90 cumpleaños del ratón que le dio la celebridad


Espero que no perdamos de vista una cosa: todo comenzó con un ratón.
-Walt Disney.

El día 18 de noviembre se cumple el 90 aniversario del debut cinematográfico de Mickey Mouse con su 'Steamboat Willie' en el Colony Theatre de Nueva York, y por ello, Cine y críticas marcianas se suma a la conmemoración con un decálogo elaborado gracias a la documentación de Elena Trujillo del departamento de prensa de Walt Disney Company Spain. ¡Muchas felicidades abuelo Mickey Mouse!



1. 'Steamboat Willie' era una animación de trazos muy sencilla pero sin embargo en ese 1928 fue la primera animación que combinó el sonido y la música.

2. El primer personaje licenciado de Walt Disney fue Mickey Mouse en el año 1929 tan solo un año después de su debut. Apareció en una libreta y sus seguidores se empezaron a multiplicar por todo el mundo. En ese mismo año se lanzó la revista Topolino en Italia y el crecimiento fue ya imparable a ambos lados del Atlántico.

3. En el año 1932, el mítico Walt Disney recibió un Premio especial de la Academia de Hollywood por la creación de su famoso y humilde ratón Mickey Mouse. En total, el mago de la animación obtuvo en su carrera 26 Premios Oscars de los cuales 4 fueron honoríficos, y 12 de ellos por cortometrajes de animación.

Vitrina con los Oscars de Walt Disney

4. Ya en los años 50 del siglo pasado se estreno en televisión The Mickey Mouse Club, que era un programa de variedades para niños que se emitía cinco días a la semana con Mickey como maestro de ceremonias y donde se emitían los cortometrajes creados por Walt Disney en las décadas pasadas.

5. En el año 1955 aparecieron los conocidos sombreros con orejitas de Mickey que aún hoy siguen causando furor entre los más pequeños de la casa.

6. En los años 60, Mickey se convirtió en inspiración para la comunidad artística y creativa. Y es que artistas como Andy Warhol, John Fawcet y Roy Lichestein incluyeron al ratón en sus obras y pasaron por los museos más reconocidos del mundo quedando sus obras para la posteridad.

7. En 1978, Mickey Mouse fue el primer personaje animado en recibir su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood.


8. Mickey volvió al cine en el año 2013 con el cortometraje Get a Horse, que acompañaba al estreno de Frozen: el reino de hielo, y ese mismo año supuso su vuelta a Disney Channel con una nueva serie de cortos y un look renovado.

9. En el año 2014, el artista británico Damien Hirst creó una obra de arte inspirada en Mickey como parte de su colección Spot, que fue objeto de una subasta benéfica de Christie's en Londres. Hasta la fecha de hoy, Mickey ha inspirado también al mundo de la moda y grandes marcas de todo el mundo lo han llevado a sus prendas. Algunos ejemplos son: Marc Jacobs, Dolce & Gabanna, Tommy Hilfiger, Zara, Pandora, Bershka, Mango o Desigual.

10. En lo personal, el mayor éxito de Mickey Mouse, ha sido que tras 90 años de vida en común, su novia Minnie Mouse aún no le haya dejado y siga con él al menos hasta que cumplan 100 años de noviazgo. Creo que es hora de ir pensando en formalizar esa relación :-). Y si en lo personal, a Mickey & Minnie les va fenomenal, en lo profesional y a la hora de hablar de cine en largo, el mayor éxito al ratón hollywodiense, le llegó en la película Fantasía que aún hoy en día sigue considerándose una obra de arte por crítica y público. ¡Muchas felicidades Mickey!



Si alguien quiere dejar algún comentario, me gustaría lanzar una pregunta al aire, ¿cuál o cuáles son vuestras películas de animación preferidas? Algunos ejemplos podrían ser Pinocho, Dumbo, La Cenicienta, Bambi, Blancanieves, Toy Story, Inside Out, Up, Shrek o El rey león, pero como sabéis hay un gran catálogo para elegir y no tienen porqué ser de Disney. Gracias como siempre por vuestra atención. 


miércoles, 7 de noviembre de 2018

¡Qué maravilloso es el cine! La strada de Federico Fellini


Un buen comienzo y un buen final, hacen una buena película, siempre y cuando estén cerca uno del otro. -Federico Fellini.

La frase que encabeza esta retro reseña dedicada al genio italiano converge y se fusiona a la perfección con mi manera de entender la cinematografía. Sin duda una buena presentación en el cine o incluso en la vida de la personas, asientan las bases para que una relación personal o cinematográfica tenga éxito. Pero si importante en el cine es el punto de partida, la clave de toda producción pasa por un final que sea concluyente, coherente y que resuma de alguna manera la tesis argumental de la propuesta presentada siempre que hablemos de cine que transcienda más allá del mero espectáculo. En ningún caso hablamos de que un final tenga que ser trágico, cómico, abierto o cerrado. Eso queda ya lógicamente en la libre expresión artística del cineasta de turno. Pero lo que si debe contener la finalización de una obra es la cercanía o algún punto de encuentro con lo que se nos presentó al comienzo de la narración. Y a eso es lo que se refiere el maestro italiano cuando dijo y aplicó en sus películas eso de que el comienzo y el final de las películas tienen que estar el uno cerca del otro. Cuando además, en un filme se consigue un final circular volviendo incluso al punto de partida o se reúnen a todos los personajes de alguna manera en la secuencias finales, es cuando el cine luce en toda su intensidad.


La strada (la calle, el camino) es un cuento universal que recoge de alguna manera la base sobre la que se asienta la peculiar cinematografía de Federico Fellini y una manera perfecta para introducirse en sus películas para quien aún no las conozca.

La historia nos cuenta la vida de Zampanó (Anthony Quinn) que es un artista ambulante sin escrúpulos que se gana la vida con pequeños espectáculos circenses por los pueblos y ciudades de la empobrecida Italia de los años cincuenta del siglo pasado. Pero para ello necesita a una compañera que sirva de animadora y para pasar el sombrero recogiendo las propinas que pueda obtener de dichas representaciones artísticas. Con tal motivo, decide comprar a la joven muchacha Gelsomina (Giuletta Masina) sobornando y pagando a su madre que sumida en la miseria acepta el trato para poder mantener al resto de su familia. Gelsomina que padece algún tipo de retraso mental, emprende el viaje con Zampanó y poco a poco comienza a encariñarse de él, a la vez que encuentra su vocación como artista cómica en un mundo totalmente nuevo y atractivo para ella.

En cierta manera en La strada podemos encontrar reminiscencias con el cuento de hadas francés La bella y la bestia pero cambiando enfoques, perspectivas e invirtiendo los términos de muchos de aquellos personajes. Zampanó es en esta ocasión una verdadera bestia humana pero lejos de poseer lujosos castillos, su centro de poder se asienta en un triste carromato que arrastra con una motocicleta tan desgastada como su propia vida. En contraposición, Gelsomina se podría asemejar a "La bella" por su inocencia, dulzura y buen corazón. Pero aquí es donde Fellini introduciría la mayor variante si admitiéramos la tesis o al menos el parecido razonable (invertido) con el cuento de Gabrielle de Villenueve. Y es que lejos de acentuar los valores morales de nuestra protagonista femenina adornándola de la belleza clásica de la mujer italiana, Fellini introduce a esta bella de corazón en el rostro de una actriz que desde luego era de todo menos bella. Desde luego, la apuesta es extraña en el cine y en la propia narrativa de las películas que suelen asociar las virtudes morales a la belleza femenina. Si además, el personaje de Gelsomina es interpretado por Giulletta Masina que era la propia esposa del cineasta italiano, y que es llamada en el guión entre otras cosas "cara de alcachofa", no cabe duda que la elección no es casual, introduciendo en la cinematografía generalista un nuevo arquetipo más bien utilizado en personajes masculinos, como es el de la chica poco agraciada pero de excelente corazón.


Cabe recordar que la película está realizada en el año 1954 cuando la posguerra en Italia aún causaba estragos entre la población y la pobreza se hallaba extendida en buena parte de las capas sociales del país transalpino. Aunque se podría enmarcar dentro del Neorrelismo cinematográfico italiano, en mi opinión, Fellini apuesta en La strada por romper de alguna manera con este movimiento y marcar un punto de inflexión o una transición entre este tipo de cine más social para pasar a lo que él quería expresar artísticamente a través del celuloide. Y es que el Neorrelismo venía marcado por un cine de estilo casi documental en el que se buscaba principalmente remarcar la grave situación económica italiana como se podía observar en El ladrón de bicicletas de Vitorio De Sica del año 1948 y en la que el hambre, la miseria y el desempleo eran los únicos hechos a denunciar por encima del estilo conceptual de cada artista. Es entonces cuando Fellini sin dejar de remarcar la trágica situación que azotaba más si cabe al medio rural italiano, decide apostar por volver a introducir elementos artísticos y en el caso de La estrada, hasta poéticos, para además de volver al cine como hecho artístico, introducir ya sin concesiones sus personajes tan especiales, estrambóticos, patéticos, dulces en ocasiones, amargos en otras, que lo llevaron a crear un estilo tan personal y característico.


El mundo de Fellini ya era una realidad y sus influencias llegan hasta nuestros días de manos de numerosos directores. La strada nace con vocación de ser una especie de memorándum del universo del cineasta con situaciones y personajes surrealistas, conversaciones en torno a la religión, exabruptos circenses y el propio circo como medio de expresión de sus gustos más personales. La música era otro punto de apoyo importante para conseguir transmitir las emociones presentadas en pantalla y con los compases del gran Nino Rota la tensión sinfónica estaba asegurada. De hecho el tema central de la película reseñada hoy engarza de alguna manera con el tema central de la película El Padrino que supuso para el compositor italiano la máxima celebridad entre los compositores de música de cine.

Respecto al reparto y completando la gran actuación de Giulletta Masina con su icónica Gelsomina, nos encontramos quizás con el mejor momento de Anthony Quinn representando con acierto a la bestia humana de Zampanó que más que un hombre es un animal sin escrúpulos. Este personaje sirve como contrapunto a la inocencia que Fellini buscar representar en la joven y desgraciada muchacha. Con estas dos almas contrapuestas y que como dos polos que se atraen, el director italiano busca transitar un camino de autodestrucción en un bucle de amor, odio, necesidad y ofuscación en la que la frustración/felicidad van apareciendo según las necesidades narrativas de la propuesta. Pero hay un tercer personaje en la película que sirve de nexo de unión para poder comprender estos mundos tan distintos. Se trata de "El loco" interpretado sabiamente por Richard Basehart y que es otro artista ambulante que se cruza en la vida de la pareja protagonista. Y es que probablemente una de las secuencias más importante de la película se produce en una conversación en la que "El loco" hace ver a Gelsomina que todo hombre o mujer tiene un propósito en la vida. Fellini utiliza en este caso una metáfora en forma de algo tan sencillo como una piedra, para transmitir a través del humanismo, la importancia de cada individuo como bien común de una sociedad que se corrompe por momentos.


En conclusión, La strada supone en mi forma de entender el cine, una conmovedora filmación sobre el comportamiento humano con la que Federico Fellini a través de unas criaturas mágicas salidas de su propio universo sentimental, nos conmina a ser mejores personas utilizando la cinematografía en forma de fábula universal.

P.D. Federico Fellini ganó con La strada el Festival de Venecia en el año 1954 en la categoría de mejor director y fue la primera película de la historia que obtuvo el Premio Oscar de la Academia en la categoría de mejor película de habla no inglesa.

viernes, 2 de noviembre de 2018

El árbol de la sangre: Mi verdad más grande


Ofrecer amistad al que pide amor es como dar pan al que muere de sed. -Ovidio.

La historia: Rebeca (Úrsula Corberó) y Marc (Álvaro Cervantes) son una pareja de enamorados que deciden pasar unos días en un caserío familiar del País Vasco buscando el aislamiento y la intimidad más absoluta para recomponer su pasado. Para ello, deciden poner en común los recuerdos de ambas familias, trazando un árbol genealógico que los llevará al punto exacto en el cual se conocieron. Además, se proponen un reto de sinceridad extrema, en el que tendrán que redactar juntos la historia de su romance y desvelarse el uno al otro, todos los secretos que pudieran guardarse tanto en el ámbito de la pareja como en el oscuro pasado familiar.

Úrsula Corberó y Álvaro Cervantes

La crítica: La poderosa imagen superior en la que vemos a dos jóvenes uniendo sus manos a través de la corteza de un poderoso árbol, es la poética metáfora con la que Julio Medem (Los amantes del círculo polar), abre esta complejísima historia de más de diez personajes entrelazados a través de un guión original que en sí mismo es ya una obra literaria de máximo alcance.

¿Qué trata de decirnos Julio Medem en esta hiperbólica historia de amores y desamores, encuentros y desencuentros, huidas y venidas? Pues en primer lugar que está de regreso y espero que esta vez sea ya para dirigir y escribir películas de manera continuada ya que desde 2010 solo había dirigido incomprensiblemente dos películas y se encontraba aislado del panorama audiovisual nacional e internacional.

El árbol de la sangre es una película que paradójicamente se podría disfrutar más en un segundo visionado, que en la primera proyección, y esto es debido a la complejidad del puzzle sentimental ofrecido por el cineasta. Pero en cualquier caso, la obra presenciada es mayúscula en sentimientos y dolorosa como un cuchillo cuando poco a poco va penetrando en la memoria vital del espectador, generando con ello, una fuerte empatía con la pareja protagonista que en definitiva representan la pasión y el dolor cuando el primer amor aparece en la vida de las personas.

Otra de la muchas preguntas que lanza al aire Medem, es si la sinceridad absoluta fortalece o por el contrario destruye las relaciones humanas ya sean en el lado amoroso o en el ámbito familiar. ¿Realmente somos responsables de los aciertos o de los errores de nuestros antepasados? ¿Son los impulsos sexuales de alguna manera controlables en el comportamiento humano vistos desde el punto de vista puramente biológico? ¿Son los celos una muestra de amor o solo un tormento para aquellos que los sufren o los padecen? Estas son algunos de los interrogantes que nos ofrece el cineasta y que responde de manera muy personal a través de los personajes representados en la historia.


Úrsula Corberó (La casa de papel) es una actriz en plena evolución y que consigue a través de Julio Medem dar el salto de calidad que le hacía falta en la gran pantalla sin el sometimiento mediático o las prisas que conllevan las interpretaciones en las series televisivas. Aquí luce perfecta en el personaje de Rebeca que fue una niña sometida a un trasplante de órganos cuando era un bebé y este hecho se convertirá en el verdadero árbol de la sangre por la que transcurre toda su experiencia vital y la de su familia. Rebeca conoce poco después de cumplir los 18 años a Marc e inician una relación compleja hasta que siete años después deciden hacer una apuesta de sinceridad en unos días que cambiarán sus vidas para siempre.

Marc es interpretado correctamente por Álvaro Cervantes en una historia con un parecido razonable a la que le otorgó cierta popularidad y llamada El sexo de los ángeles en la que también se hablaba sobre las relaciones de pareja en sus comienzos. En este caso, su personaje no es llevado a la fuerza por Rebeca al caserío vasco, sino que es más bien él y en una idea de su madre (¡ay las suegras!), el que decide e impulsa esta manera un tanto tóxica pero liberadora de conocer a fondo a su pareja que al parecer guarda extraños y misteriosos secretos ocultos.

Nawja Nimri de la que hablábamos la semana pasada a raíz de su mágica interpretación en Quién te cantará vuelve a demostrar que está en su mejor momento profesional interpretando a "La Maca" que es el personaje que hace de la madre de Rebeca. Y es que nos encontramos ante una madre que afronta el reto más difícil de su vida, tras sufrir una enfermedad mental después de haber dado a luz a su bebé. Incluso por momentos, tiene que ser ingresada en centros psiquiátricos y con ello dejar en manos de su nueva pareja, el cuidado de su niña.

Este padre, que sin ser biológico, es un ejemplo en cuidado de madre y niña, es interpretado por Daniel Grao (Julieta) y simboliza la maternidad/paternidad por encima de sexos hasta que la presión le puede y comienza a coquetear con el mundo de las drogas como forma de evasión ante la combinación de conflictos personales.

En el caso del personaje del joven enamorado (Marc), su relación paterno/materna se establece principalmente con su madre que es la ideóloga de que la joven pareja pongan por escrito sus puntos en acuerdo y en desacuerdo pasa así avanzar o no en la relación. Este papel es interpretado por Maria Molins (Cien años de perdón).

Por último, y quizás el personaje y el actor más interesante de toda la película junto a Nawja Nimri, es el otorgado por Medem para el actor argentino Joaquín Furriel (El faro de las orcas), que da vida a Olmo que es un hombre con un oscuro pasado, pero que aparece como constante en la vida de de los demás personajes con idilios, conflictos o pasajes tortuosos y que tendrá la llave para desvelar si el futuro amoroso de Rebeca y Marc tiene futuro o debe darse por concluido.

Me dejo algunos actores secundarios pero de relevancia, ante un reparto coral que nos lleva a los 14 personajes que deben ser ya descubiertos y disfrutados en la sala de cine. Pero en una primera conclusión, cabe decir que todo este entrelazado de historias nos lleva a la idea general de que sin conocer quien somos, ni de donde venimos, difícilmente sabremos hacia donde encaminar nuestros pasos.


El árbol de la sangre es un cuento moderno envuelto de forma muy poética en las potentes imágenes que nos regala Julio Medem. En conclusión, es una película muy profunda y algo confusa, que va creciendo poco a poco de manera inversa a como lo hacen las raíces de un árbol. El cineasta vasco fija siempre el foco de atención en los conflictos pasionales, sentimentales o éticos que han acompañado su filmografía. Nos encontramos también ante una filmación muy dolorosa con frases desgarradoras, que si bien sacadas de contexto pueden parecer excesivas en lo melodramáticas, en el colocón emocional en el que nos envuelve el director causan el efecto narrativo deseado. Quizás las más llamativas de las que recuerde sean las tres siguientes:

_Me mata pensar hasta donde pudiste ser capaz de engañarme.

_He sabido tu verdad y he dejado de quererte.

_¿Recuerdas mi verdad más grande?

En definitiva, la filmación no deja de ser una historia de amor trágico que enlaza de alguna manera y con muy buen gusto narrativo con el Romeo y Julieta de William Shakespeare, pero con la diferencia de que Julio Medem ofrece a sus amantes una salida para que reconstruyendo el pasado puedan conquistar el futuro.

Nota: 8/10.

Nacionalidad: España.
Dirección y guión: Julio Medem.
Reparto: Úrsula Corberó, Álvaro Cervantes,
Najwa Nimri, Daniel Grao, Joaquín Furriel.
Música: Lucas Vidal.
Fotografía: Kiko de la Rica.
Duración: 130 minutos.
Estreno España: 31/10/2018.