martes, 2 de diciembre de 2025

La voz de Hind: emotivo retrato de la barbarie en Gaza


La voz de Hind dirigida por Kaouther Ben Hania se ha estrenado en cines españoles el día 28 de noviembre de 2025. La propuesta presentada en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF) es la película elegida por Túnez para representar al país en la carrera por el Oscar.

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La historia: 29 de enero de 2024. Los voluntarios de la Media Luna Roja reciben una llamada de emergencia. Una niña de 6 años está atrapada en un coche bajo fuego en Gaza, suplicando ser rescatada. Mientras intentan mantenerla en la línea, hacen todo lo posible por enviarle una ambulancia. Su nombre, Hind Rajab (Caramel Films).

La crítica: Al igual que en The Guilty y en Víctima imperfecta la acción se sitúa en una centralita de emergencias. Allí observamos a los operadores, casi en tiempo real, en su lucha desesperada por tratar de hacer llegar una ambulancia hacia una niña. Ésta solicita ayuda desde un teléfono móvil mientras está atrapada en un coche masacrado por el ejercito israelí con más de 300 impactos de bala. En el automovil viajaba con su familia intentando sortear las bombas, pero cómo es bien sabido las fuerzas armadas de Israel no respetan las mínimas reglas de la guerra. Han bombardeado ambulancias, hospitales, edificios residenciales y en el caso que relata la cinta incluso disparaban sin complejos a familias de civiles que solo trataban de escapar del horror. Ojalá que estos criminales de guerra ardan en el infierno o al menos el genocida de Netanyahu acabe en prisión para el resto de su miserable vida. 

La voz de Hind no necesita inventar horrores: le basta con reproducir la grabación real de la niña aterrorizada hablando con la operadora de la Media Luna Roja mientras los tanques israelíes se acercaban. Esa grabación, que recorrió el mundo en febrero de 2024, generó rabia durante unos días y luego fue sustituida por otras imágenes. El cine la rescata, la amplía, le pone rostros, nombres, madres que gritan, y la convierte en algo que no se puede deslizar tan fácilmente con un scroll. El espectador sale de la sala con la voz de Hind resonando en la cabeza, y esa resonancia es brutal: es la prueba de que alguien intentó borrarla y no lo consiguió.

El cine de denuncia no sustituye a la justicia internacional ni a la acción política, pero sí cumple una función que ningún informe de la ONU, por detallado que sea, logra: humaniza a las víctimas hasta el punto de hacerlas imborrables. Cuando imagines a Hind escondida en un coche rodeado de cadáveres, ya no podrás reducir su muerte a una baja colateral ni a un daño inevitable en zona de guerra. La convertirás, quieras o no, en alguien cuyo nombre merece ser recordado. Y eso es exactamente lo que más temen los aparatos de propaganda que justifican limpiezas étnicas, bombardeos indiscriminados y asedios totales: que recordemos nombres. Que Hind Rajab, o los cientos de periodistas y médicos asesinados dejen de ser estadísticas y se conviertan en fantasmas que les persigan.

Por eso películas como La voz de Hind son urgentes y necesarias. Porque mientras los tanques se retiran y las cámaras de televisión se van, el cine se queda. Se proyecta en festivales, en aulas, en salas pequeñas de barrios humildes, en cines grandes y en plataformas. Y cada vez que alguien la ve, el intento de borrar Gaza fracasa un poco más.

El elenco, compuesto íntegramente por actores palestinos, incluye a Saja Kilani en el rol de Rana Hassan Faqih, la operadora que mantuvo la conversación con Hind, transmitiendo empatía y urgencia.  Clara Khoury da vida a Nisreen Jeries Qawas, otra figura clave en la coordinación, aportando profundidad emocional al equipo.  Finalmente, Amer Hlehel encarna a Mahdi M. Aljamal, destacando el compromiso humanitario en medio del caos. Estos personajes, inspirados en personas reales, humanizan la denuncia contra los crímenes de guerra, haciendo del film un testimonio inolvidable.

En la técnica de rodaje destaca su enfoque híbrido entre el documental y la ficción, ya que integra grabaciones reales de audio con escenas dramatizadas para recrear la tragedia de Hind Rajab. La fotografía y el manejo de cámara brilla al utilizar encuadres en pantalla ancha y tomas a mano alzada que generan una sensación real en el centro de llamadas de la Media Luna Roja, serpenteando entre escritorios y mapas digitales de Gaza en ruinas, lo que intensifica la urgencia y el realismo. La música es utilizada de manera muy escasa (yo la hubiera dejado sin ella) y el metraje de 90 minutos es totalmente acertado. 

La voz de Hind funciona bien como vehículo cinematográfico, pero sobre todo es útil en lo que ya empieza a suceder: en un mundo saturado de imágenes efímeras y titulares que duran apenas unas horas, el cine sigue siendo uno de los pocos instrumentos capaces de fijar el dolor en la memoria colectiva. Porque el olvido ya está ocurriendo. A medida que pasan los días desde los acuerdos de alto el fuego y los anuncios de “planes de paz” (por frágiles y parciales que sean), la atención global se desplaza con una velocidad aterradora. Las cadenas de noticias rotan sus portadas, los algoritmos premian otros conflictos, otros escándalos, otras tragedias más recientes. Gaza, que durante meses concentró la indignación mundial, comienza a desvanecerse del relato colectivo como si sus muertos, amputados, heridos y sus barrios arrasados solo fueran una fase más de un ciclo interminable que ya se solucionará. No se solucionará si se olvida. Es por eso que la posibilidad de ser nominada al Oscar pudiera ayudar a mantener viva la esperanza de hacer justicia universal.

Nota: 7'5/10


Nacionalidad: Túnez

Género: Drama

Dirección: Kaouther Ben Hania

Guion: Kaouther Ben Hania

Fotografía: Juan Sarmiento G.

Música: Amin Bouhafa

Duración: 90 minutos

Reparto: Motaz Malhees, Saja Kilani,
Amer Hlehel, Clara Khoury

52 comentarios

  1. Excelente propuesta de un conflicto que aunque pausado puede saltar por los aires en cualquier momento.
    La veré sin duda.
    Saludos, Miguel!

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    1. En realidad es un conflicto tan larvado que nunca ha parado del todo. De Cisjordania se habla menos y allí está ocurriendo otra masacre a cámara lenta. Espero que te guste la película, Manuel.
      Un saludo.

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  2. Miguel, como siempre excelente crónica nos compartes.
    La vería pero me hace mal y mas si se trata de niño o niña.
    Veo tanto horror en el mundo que asusta y escuchar a una niña pidiendo ayuda me da impotencia, rabia por no poder ayudarla.
    Gracias por compartirla.
    Que pases un maravilloso mes de Diciembre, con amor y alegrías.
    Besos Miguel

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    1. Muchas gracias, Mathilde.
      La película demuestra que a Hind se la pudo salvar sin ningún problema y el ejercito israelí no lo permitió. El relato demuestra que los civiles eran y son un objetivo más.
      Feliz mes de diciembre para ti también.
      Besos.

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  3. This sounds like a movie that would have me on the edge of my seat. Thank you so much for sharing your thoughts and review, dear friend 🧡

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    1. Thank you so much for your sweet comment, dear Linda! That’s exactly the magic of Hind’s Voice: it keeps you glued to the edge of your seat from start to finish. When I watched it, my heart was racing almost the entire time! I’m so happy my review gave you that “I need to watch this RIGHT NOW” feeling Please come back and tell me how it left you once you’ve seen it… I have a feeling you’re going to be just as shaken as I was! A huge hug from the other side of the screen.

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  4. La crítica brillante como siempre. No es una película que hubiera ido a ver y tampoco voy a verla después de leerte, es lo que es y hay lo que hay. Gracias de todos modos.

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    1. Hola, Aina.
      Muchas gracias por tus palabras hacia la crítica.
      Lo que hay, y aunque comprensible, no debería ser motivo de resignación. Es justo lo que buscan los lideres totalitarios.
      Buen día.

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  5. Aunque estas denuncias son imprescindibles, dudo mucho que, aparte de conmover a la gente de buen corazón, tengan algún efecro sobre las autoridades que podrían y deberían intervenir para evitar estos crímenes, porque son verdaderos asesinatos que quedan (y probablemente quedarán impunes), por no hablar de la indiferencia entre la mayoría del pueblo israelí, que apoya a Netanyahu, y sobre todo de su mandatarios, los responsables únicos y principales de ese genocidio. No obstante ello, insisto en que el cine-denuncia es crucial para concienciar a la gente, por si todavía hay alguien que pone en duda la dureza de lo ocurrido o no ha llegado a conocer el detalle de estos ejemplos tan horribles, como el de esta niña pidiendo socorro inutilmente para acabar siendo abatida sin piedad.
    Un abrazo.

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    1. Entiendo perfectamente tu escepticismo y, sinceramente, lo comparto en parte: es muy difícil creer que una película, por poderosa que sea, vaya a hacer que el gobierno israelí (ni sus aliados) cambie de rumbo o asuma responsabilidades. En ese sentido, tienes toda la razón: La voz de Hind probablemente no “pare” nada ni consiga justicia penal para Hind ni para las decenas de miles de víctimas. Pero creo que la película no pretende eso (y ahí es donde quizás vemos el mismo filme con miradas complementarias). Para mí, su fuerza no está en ser un misil diplomático dirigido a Tel Aviv o Washington, sino en ser un monumento imposible de ignorar al recuerdo. Hind ya no es “una niña más de las estadísticas”. Ahora tiene cara, voz temblorosa, una madre desesperada al otro lado del teléfono, un “por favor, venid rápido” que se nos clava en el alma para siempre. Eso es lo que consigue el cine cuando está hecho con esta honestidad brutal: convierte cifras en personas, y personas en fantasmas que ya no nos dejan dormir tranquilos. No detendrá las bombas mañana, es verdad. Pero hace algo casi tan importante: le arrebata a los responsables la posibilidad de seguir diciendo “no sabíamos”, “daños colaterales”. Cada vez que alguien vea esta película, Hind volverá a pedir auxilio… y ya nadie podrá mirar para otro lado con la misma facilidad. Así que sí, probablemente la impunidad seguirá reinando a corto plazo. Pero la memoria, gracias a obras como esta, ya no. Y eso, en un conflicto donde una de las partes lleva décadas intentando borrar nombres y rostros, me parece una victoria silenciosa pero inmensa. Un abrazo todavía más fuerte de vuelta. Gracias por hacerme pensar y por recordarnos que, aunque el mundo siga fallando, aún quedan personas como tú que no se acostumbran al horror.

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  6. ¡Ay! Recuerdo esta historia perfectamente. Qué tremendo, qué triste y qué impotencia genera. Una crítica para enmarcar, Miguel. Qué bien lo has explicado y qué certero todo. Desde que se anunció el plan de paz, Gaza ha desaparecido del foco y la guerra pese a todo continúa. El cine, como dices, pone rostro a la estadística, nos enfrenta al horror más impensable y quizá ayude a impedir el olvido. Ojalá.

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    1. ¡Hola, Marta! Muchas gracias por tus palabras, me llegan al corazón. Esa impotencia que mencionas es exactamente lo que me dejó la película clavado en la butaca: la sensación de que Hind no debería ser solo un nombre más en una lista interminable, sino alguien a quien pudiéramos mirar a los ojos y reconocer como nuestra.Tienes toda la razón con lo del foco mediático: desde que empezaron a hablar del “plan de paz” y las negociaciones, parece que Gaza se evaporó de las portadas como por arte de magia, pero las bombas no han parado ni un solo día. Es una desaparición interesada, casi obscena.
      Un beso.

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  7. Hola Miguel, ante todo una maravilla tu crítica. La película tiene que ser aparte de la pura realidad, un tema tremendamente triste. Está genial que el cine muestre todas las tropelías en denuncias, lo primero para recordar, porque como tú muy bien dices, viendo tantas noticias sobre la guerra parece que se insensibiliza uno, aunque en el momento, es tremendo ver las ciudad derruidas por completo, y las cifras de muertos duelen en el alma en cualquiera de las dos partes, pero como los mandatarios son unos asesinos, pues nada les importa, y los demás países prefieren que las fábricas de armamento sigan dando dinero. Mal asunto.
    Me gustaría verla pero sé que lo pasaré mal porque soy una ñoña.
    Un gran abrazo.

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    1. Y sí, lo que dices de los mandatarios y las fábricas de armas… duele porque es la pura verdad. Mientras haya negocio con la muerte, siempre encontrarán excusas para seguir matando niños. Por eso necesitamos más películas como esta, que nos devuelvan la capacidad de indignarnos y de recordar que detrás de cada número hay una Hind que ya no podrá volver a cantar. Un abrazo enorme, Elda.

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  8. Estos son esos filmes que uno no querría ver, pero no porque sean malos, y que a pesar de todo no logramos encontrar una explicación para tales barbaridades. Los que siempre pagan son los más puros. Como siempre, ¡una película interesante para ver y sobre la cual reflexionar! ¡Un abrazo, Miguel!

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    1. ¡Hola Jules, qué gusto verte por aquí! Exactamente eso que dices: es una película que nadie querría necesitar ver, porque significaría que algo así nunca ha ocurrido. Y sin embargo, ahí está, y no podemos permitirnos mirar para otro lado. Lo que más me duele (y creo que a ti también) es esa pureza absoluta de Hind: una niña de seis años con la voz más dulce del mundo, jugando a ser mayor mientras habla por teléfono con los sanitarios… y de pronto, el silencio. Es tan cruel que parece inventado, pero no lo es. Y los que siempre pagan, como bien dices, son los que menos culpa tienen de nada: los niños, los que solo querían seguir vivos para seguir jugando.
      Un gran abrazo.

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  9. El cine puede transmitir grandes emociones y realidades.
    Me parece un impactante testimonio sobre algo tan cruel y tan triste como es este gran horror.
    Creo que ver esta película me dejará llorando el corazón. Pero también pienso que es necesario hacerlo para conocer todo el sufrimiento que hay en el mundo y que, por desgracia, no acaba nunca.
    Mil gracias por tu estupenda crítica que ha sido precioso leer.
    Un beso, Miguel.
    Muy feliz Diciembre.

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    1. ¡Hola Amalia! Qué bonito lo que dices… “llorando el corazón”. Yo creo que eso es exactamente lo que hace esta película: no te rompe el corazón, te lo deja llorando despacito durante días. Y tienes toda la razón: duele tanto que casi dan ganas de no verla, pero al mismo tiempo sentimos que no tenemos derecho a taparnos los ojos cuando una niña de seis años no tuvo opción de cerrar los suyos. Verla es una forma humilde de acompañar un poquito a Hind y a su familia, de decirles (aunque ya sea tarde) que no están solos, que alguien al otro lado del mundo sigue escuchando su voz. Gracias a ti por leer con esa sensibilidad tan tuya y por recordarnos que, aunque el horror no acabe nunca, tampoco acaba la capacidad de conmovernos y de querer que cambie.
      Besos e igualmente feliz mes de diciembre.

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  10. Hola, Miguel
    Gracias por ir al cine a ver esta película, y muchas gracias por tu valiosa crítica. Estoy totalmente de acuerdo con todas y cada una de tus palabras. El cine de denuncia es necesario, muy necesario. Remarco una de tus frases que lo dice todo: "... sí cumple una función que ningún informe de la ONU, por detallado que sea, logra: humaniza a las víctimas"

    Un fuerte abrazo!

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    1. ¡Hola, Mayte!
      Mil gracias por tus palabras, de verdad. Me hace muy feliz que hayas sentido lo mismo con esa frase, porque es justo lo que me removió por dentro al salir de la sala: todos los informes, los conteos, las resoluciones… están bien, pero se quedan fríos. En cambio, cuando escuchas la voz de Hind diciendo “¡No me dejéis sola!” con ese tono entre juego y miedo de niña pequeña… ahí ya no hay estadística que valga. Ahí hay una persona que podría haber sido hija de cualquiera de nosotros.
      Un cariñoso abrazo.

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  11. Una película con una temática muy dura y muy actual. Gracias por la reseña tan cuidada. Un abrazo

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  12. Hola, Miguel
    Muy buena reseña. 👌 Vi el tráile y me llamó la atención. La veré, aunque no sé cuándo. 🤷🏼‍♀️
    Un besazo!

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    1. Muchas gracias, Mamen.
      Quizás lo apropiado no sería decir que espero que te guste, sino más bien que la sientas como un vehículo de paz y recuerdo.
      Besos.

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  13. Da mucha pena lo que pasa en Gaza. Gracias por la reseña. Tomó nota.

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    1. La verdad es que la situación es penosa y horrible. Gracias a ti por pasarte. Besos.

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  14. ¡Hola, Miguel!
    Si te digo la verdad, me duele de manera muy honda el oír llorar a un niño del vecindario sin saber cuál será el motivo de su llanto, si maltrato o solo malcriadeza, o es un niño autista en una de sus crisis... La impotencia de no poder acudir a verificarlo, ya sea derribando la puerta o llamando a la policía para hacer una denuncia de la que no puedo estar segura, me parte el alma en dos.
    Igualmente me pasa con el perro en el patio de la casa de atrás que llora mucho y no se si por hambre, sed o simplemente soledad.
    Con los años me he sensibilizado y conectado tanto con los seres vivos en general, que de manera quizás muy irracional, me duele mucho más la vida, que la muerte. Y es que hay tanto sufrimiento en la vida y tanta liberación en la muerte...
    Te puedo decir que todavía escucho en mi cabeza a la niña de The Guilty, también la voz de la madre, y esa sensación de equívoco que te invade cuando habla de las serpientes en el estómago del niño y caes en cuenta de la realidad y quedas devastado a reconocer que nada es lo que parece ser.

    La reseña excelente y con ese énfasis puesto en que nos hagamos conscientes de lo que de verdad es el dolor, que va más allá de las temporales lamentaciones que se tiñen de olvido, que no es ajeno, que también es nuestro dolor como colectivo humano y terrícola, que debemos seguir intentando, buscando que de alguna forma se acaben las causas de los mismos.

    Todas las masacres humanas tienen en ambos bandos (los buenos y los malos) miles de nombres que han quedado en el anonimato y por ende en el olvido, ponerles voz, rostro o una historia, al igual que la de Jesús, aunque sea inventada, se ha comprobado que deja huellas permanentes.
    El horror, ya sea real o ficticio, impacta y necesitamos que ese impacto nos vuelva más humanos y condescendientes para evitar que se repitan tantos crímenes ancestrales y actuales.
    Me parece que la película ha sido muy trabajada en su logística cinematográfica y percibe un fin específico, que debería ir más allá de hacernos pensar en sus villanos y mercenarios con repulsión y desprecio, y en sus víctimas con lástima o impotencia, podría hacernos pensar que ambos extremos son víctimas de un abanico de intereses manipulados por manos invisibles que se mantienen en el anonimato y se nutren de la sangre y el dolor de toda la humanidad.

    Creo que la pesadilla se vive en ambos lados, en ambos hay dolor y desgarre del alma, los mercenarios no tienen paz, sufren tanto como sus víctimas, hay que de alguna manera extraer la maldad del genoma humano y sembrar amor y perdón por doquier, empezando por nuestras propias pequeñas guerras interiores y las externas que nos rodean dia a dia en nuestro entorno, solo así conseguiremos la paz en el mundo.

    Miguel, uno se llena primero de ira, luego de odio, y esas manos invisibles se frotan con entusiasmo en señal de "Lo logramos", pero si nos damos cuenta del error que cometemos y el daño que nos hacemos a nosotros mismos y a los demás, engendrando más odio, violencia y maldad, entonces uno se viste de entendimiento y perdón, y luego..., se llena de amor. Ojalá y esta película logre ese efecto en la mayoría.

    Aunque no sea en estos días por lo vulnerable que me siento, si tengo la oportunidad, la veré, así compruebo sus intenciones verdaderas. Sobre la música es como dices, a veces es mejor no incluirla.

    Muchas gracias por todo el contenido tan interesante que nos muestras y tu honesta opinión en esta reseña, sin dudas el cine denuncia hace un buen trabajo informativo que se queda haciendo flashback.

    Mis mejores deseos para esta semana y este mes tan cargado de sentimientos y emociones bellas y melancólicas a la vez.
    Te dejo un abrazo que te arrope el alma y te consuele al escuchar de nuevo la voz de Hind

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    1. ¡Hola, mi querida Idalia! Ay… leer tu comentario ha sido como sentarme contigo en silencio un rato largo, de esos en que no hacen falta muchas palabras porque el alma ya se está hablando sola. Lo que cuentas del niño que llora en el vecindario, del perro del patio de atrás… eso eres tú entera: alguien que lleva el dolor del mundo como si le perteneciera personalmente. Y en cierto modo sí nos pertenece, ¿sabes? Porque mientras alguien sufra (niño, perro, madre palestina o soldado israelí que ya no sabe dormir sin pastillas), todos estamos un poquito rotos. Y tienes razón absoluta: la voz de Hind se queda dentro para siempre, como la de aquella niña danesa. Son voces que ya no se pueden desoír. Sobre lo de los “dos bandos” y las manos invisibles… uf, qué verdad tan incómoda y tan necesaria. Al final, los que aprietan el gatillo y los que reciben la bala suelen ser los mismos: gente pobre, gente asustada, gente a la que le han vendido que la única forma de sobrevivir es matando o dejándose matar. Los que de verdad ganan siempre se quedan fuera del plano, contando billetes manchados de sangre. Y sí, ojalá un día logremos lo que dices: extraer la maldad del genoma humano (o al menos de nuestros actos cotidianos). Empezar por las guerras chiquitas que libramos dentro y en la esquina de nuestra casa. Porque si no somos capaces de perdonar al vecino que pone la música alta, ¿cómo vamos a perdonar (o a parar) a los que bombardean hospitales? El odio es un veneno que siempre termina envenenando primero al que lo lleva dentro. Cuando te sientas con fuerzas de verla, aquí estaré para abrazarte después (aunque sea en la distancia). Y si no te sientes con fuerzas nunca, también está bien; hay muchas formas de acompañar a Hind: llorarla, recordarla, hablar de ella… ya lo estás haciendo. Gracias, de verdad, por este comentario tan profundo y tan lleno de luz a pesar del dolor. Recibe un abrazo inmenso, de esos que duran días, que te arropen cuando oigas llorar a algún niño o a algún perro… y que te recuerden que, mientras haya personas como tú que se duelen de todo ser vivo, todavía merece la pena seguir creyendo en la humanidad.
      Un abrazo igual de sentido.

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  15. Magnífica crítica y magnífica defensa del cine como sujeto de denuncia y recuerdo. Ojalá, como dices, ardan en el infierno los culpables de esta guerra, pero de momento, los únicos que arden, aunque no en el infierno, son los pobres gazatíes sin culpa de nada, pillados en la espantosa tenaza que forman entre el ejército de Netanyahu y los terrorista de Hamas. Por supuesto que la veré.
    Un beso.

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    1. Tienes razón, Rosa: mientras nosotros deseamos infiernos que nunca llegan, el infierno real lo están viviendo allí, ahora mismo, los que no eligieron bando ni votaron a nadie: los niños que solo querían ir al colegio, las madres que solo querían volver a casa con la compra, los abuelos que solo querían morirse en su cama y no bajo los escombros. Y sí, atrapados entre la maquinaria de guerra de Netanyahu y la locura criminal de Hamás, que los usa de escudo humano sin el menor pudor. Al final, como siempre, los dos extremos se alimentan del mismo río de sangre inocente y los que pagan el precio más alto son los que nunca tuvieron voz ni voto.
      Un beso.

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  16. La voz de Hind, a bayoneta calada la muerte ha puesto su traje de seda y en las redes sociales la maquinaria del silencio a voces infantiles apunto alumbrar y dar ejemplo al mundo hecho valor en que cazados como mariposas dentro una burbuja aire variable a sangre y fuego ya sean balas ,tanques o metralla sin nombre después le ponen el suyo tendidos a los drones o tiburones modernos están sus cuadernos repletos tras empezar la clase.Pelicula brillante desgarradora por su actualidad en la que el terrores un tenorio ávido de sangre en Gaza dracula inmaculada savia ya es claro honor de las muescas de enemigos abatidos sin importarles el dolor edad o vulnerabilidad del vencido...filme tunecino con aspiraciones a la estatuilla internacional que dorada oliendo polvora y confusión dentro del excelente guión MIguel tú inmejorable critica con un notable alto reflejas con gran realismo en los apuntes trayler fotogramas yvas dando paso a la estupenda sugerencia para verlos amantes de lo invisible al anudarse los cordones de los zapatos con polen sudor y lagrimas de los menos agracados que son barridos tal insectos entre su arenal...Para Maria nieve colgada de los tendales de la ilusión para hacer muñequitos con todos sus detalles ,ah y que la bufanda no falte ...saludos de rosas vivas esperando brotar para ambos ...vuestro amigo feliz semana y un afectuoso abrazo .jr.

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    1. ¡Hola, estimado, José Ramón, poeta de la luz y de la herida abierta! Qué manera tan hermosa y tan brutal de decirlo todo… He tenido que leer tu comentario dos veces, despacito, porque cada palabra pesa como plomo y al mismo tiempo vuela como mariposa quemada. “A bayoneta calada la muerte ha puesto su traje de seda”… Dios mío, José Ramón, eso ya es para enmarcar y clavarlo en la pared del alma para no olvidarlo jamás. Tú has visto exactamente lo que la película hace: convierte a Hind y a todos los niños cazados como mariposas en algo imposible de ignorar. Sus cuadernos todavía abiertos, la bufanda que sus abuelas nunca podrá terminar de tejer, el polen y las lágrimas mezclados con la pólvora… Todo eso está ahí, en cada plano, en cada silencio después del estruendo. Gracias por ver con ojos de poeta. Y sí, ojalá esa estatuilla dorada huela por una vez a pólvora de verdad y no solo a alfombra roja. Ojalá sirva para algo más que para adornar estanterías. Para ti que esta semana te traiga algo de paz entre tanto ruido del mundo.
      Un abrazo inmenso, de los que abrazan también a los versos que escribes y a los niños que ya no pueden escribir los suyos.

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  17. ¡Qué impotencia se siente! No sé si seré capaz de verla, si te soy sincera.
    ¡No me dejéis sola! Se encoge el corazón.
    A ver si no se quede en la alfombra roja. ¡Qué triste todo!
    Muchas gracias, Miguel.
    Un abrazo desde Segovia

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    1. Efectivamente se encoge el corazón ante la injusticia y la barbarie. De manera especial cuando los niños están al desamparo de los acontecimientos. Esperemos que esa voz siembre su semillita y haga reflexionar a aquellos que tienen el poder. Un abrazo hasta Segovia, Marisa.

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  18. Menuda maravilla de reseña has hecho MIGUEL, no, realmente lo que acabo de leer es muchísimo más que eso, un puñetazo en el estómago más que necesario ( a sumar al enorme nudo que se me ha hecho al ver el tráiler) Más allá de que seguramente, sea una estupenda película ( tienes razón, ojalá gane el Oscar) comparto absolutamente contigo la idea de que el cine, además de entretener y ser el séptimo arte, es un fantástico medio, no sólo para denunciar y reivindicar todo tipo de injusticias y barbaridades, sobre todo para perpetuar en el imaginario colectivo el recuerdo de quienes anónimamente y en la más absoluta soledad, mueren masacrados por todos los malvados del planeta, como tan maravillosamente nos has contado. Creo q el cine destroza las asépticas estadísticas que ya no impresionan a nadie y nos coloca delante un rostro, unos gestos y una voz que vemos y sentimos mientras visionamos la peli, empatizando a reacción con el drama humano que vive esa persona que hacemos nuestro y q de otra forma, nos pasaría totalmente inadvertido, por mucho que las noticias hayan hablado, mientras como tan acertadamente vuelves a decir, son portada o primera plana. Pasado ese fulgurante momento y mira que en este caso duró tiempo, como que nunca haya sucedido nada.
    Qué triste que tengamos una memoria tan frágil!! .. o no lo sé, a lo mejor debemos olvidar por puro instinto de supervivencia, porque con tantísimo drama como sucede, de quedarnos colgados de estas terroríficas historias, posiblemente moriríamos de un ataque agudo de congoja, con el alma destrozada. Seguramente nos sucedería eso …Mucho más cuando son los niños queines lo sufren, debería estar penado con el infierno eterno en vida, quien de la forma que sea les hace daño o simplemente les roba su infancai, no hay pecado más imperdonable para mi ...

    No sé si recordarás una peli de creo, finales de los 80 ( al menos yo la vi, por esas fechas) The killing fields (Los gritos del silencio, aquí) No sabía nada de la guerra de Camboya y esta película, con la que sufrí lo indecible viéndola, grabó para siempre este terrible conflicto en mi memoria, de tantísimo como me impresionó. Esto es lo que consigue el cine, más que nada impresionar y fijar con tinta indeleble tragedias que efectivamente jamás debiéramos olvidar, más que nada para que no se repitan, pero los humanos olvidamos con tantísima facilidad que repetimos una y mil veces estas locuras y todos los horrores que nos rodean desde siempre. Creo sinceramente que habría que encerrar a tipejos como Netanyahu, Putin, Trump y todo cuanto mandatario ejerza de señores de la guerra, visionando películas de este tipo durante una semana mañana, tarde y noche.. hasta que les saliera por las orejas el horror que su deshumanización genera.. y soy buenísima, que en realidad lo que habría que hacerles en soltarlos como Dios los trajo al mundo en medio de un ataque a bombazo limpio para que experimenten en su piel, el horror que siembran. Buuufff. Perdóname! Menudo testamento te estoy soltado..Aunque la culpa es toda tuya jaja Me has dejado absolutamente impactada con lo que has escrito y no puedo dejar de escribir : ) Un abrazo fortísimo, mi enhorabuena y mi gratitud MIGUEL, este tipo de textos tenían que clavárnoslo con una chincheta a todos en la frente .. graaciaasS, de corazón!

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  19. ¡María, qué comentario tan hermoso, intenso y lleno de alma me has dejado!

    Gracias, gracias de verdad, por tus palabras y sobre todo por compartir tanto sentimiento. Lo que dices del cine como el único medio capaz de romper la indiferencia de las “estadísticas asépticas” y ponernos cara a cara con el dolor del otro… es exactamente por eso que aún creo que vale la pena sentarse a escribir, a ver películas, a removernos por dentro. Porque, como bien dices, cuando aparece un rostro, una voz, unos ojos de niño asustado, ya no hay manera de mirar para otro lado. Hind y todos esos miles de niños que nunca tendrán su película dejan de ser “daños colaterales” y se convierten en alguien nuestro. Y sí que recuerdo Los gritos del silencio. La vi hace tiempo y todavía me persigue la escena final u su potente narrativa. Lloré como un crío y juré que nunca olvidaría lo que había visto… y luego, como el resto de la humanidad, olvidé. O casi. Porque cuando vuelves a toparte con una película como La voz de Hind, de repente todo ese horror que creías archivado vuelve a estallar dentro y te das cuenta de que en realidad nunca se fue: solo lo habíamos enterrado bajo capas y capas de rutina y de “noticias que ya no abren telediario”.Me ha encantado tu idea terapéutica-carcelaria para ciertos líderes mundiales
    Yo empezaría por Netanyahu, Putin, Trump, Hamás, los ayatolás, los generales birmanos… y les pondría un ciclo continuo: La voz de Hind → Los gritos del silencio → Come and See → Grave of the Fireflies → Schindler → Hotel Rwanda → The Act of Killing… siete días sin dormir, sin móvil, solo ellos y las imágenes. A ver si después son capaces de firmar una sola orden de bombardeo sin que les tiemble la mano. (Y si aun así no les entra la empatía básica… pues siempre queda tu segunda opción más expeditiva, que me parece hasta misericordiosa jajaja).
    Un abrazo inmenso, de vuelta, gracias por estar ahí, por no mirar para otro lado y por recordarnos que aún hay gente que se deja destrozar el alma para seguir siendo un poquito más humana. Y ojalá, ojalá, esta película gane todos los premios posibles y de hecho ya lleva unos cuántos.

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  20. Como se dice en el trailer, esta película es indispensable de ver sobre todo por responsables y políticos.
    En cuanto a tu crítica solo puedo decirte, que felicidades por que lo dejas todo bastante claro, y quienes son los responsables de este genocidio; además de la especial contribución que hace el cine en casos como este, para que la voz de Hind, jamás se apague.
    Y no digo más de Netanyahu, porque me enervo y se que le voy a decir tales improperios a este asesino... y no quiero que se vea tu blog perjudicado; aunque tu ya te has despachado bien con este descerebrado al que ojalá lo cuelguen de los cataplines, algún día.
    Un fuerte abrazo, Miguel.

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    1. ¡Manuel, amigo! Gracias por el comentario y por el abrazo, que te devuelvo con fuerza.

      Me alegra muchísimo que la reseña te haya parecido clara y directa. Eso era justo lo que buscaba: no hay espacio para tibiezas ni para “equidistancias” de salón cuando se está documentando un crimen contra la humanidad en tiempo real. La película es dura, sí, pero necesaria; y la voz de Hind (esa niña de seis años pidiéndole al telefonista “por favor, ven a por mí, tengo miedo”) se queda clavada para siempre. Mientras esa grabación exista, nadie podrá decir “no sabíamos”.

      Sobre Netanyahu y los responsables… entiendo perfectamente tu rabia (la comparto). Aquí en el blog no tenemos miedo a llamar a las cosas por su nombre: genocidio es genocidio, crimen de guerra es crimen de guerra y apartheid es apartheid. Punto. Los hechos están documentados por Amnistía Internacional, Human Rights Watch, la Corte Penal Internacional y hasta por relatores especiales de la ONU. Quien quiera mirar para otro lado, que lo haga, pero que no diga después que no se le advirtió.

      Gracias de corazón por estar ahí y por escribir. Gente como tú es la que mantiene viva la memoria y la exigencia de justicia.

      Un abrazo enorme y combativo,
      Miguel 🤝

      PD: Tranquilo por los improperios, este rincón aguanta lo que le echen. La dignidad no se mancha por decir verdades, aunque duelan.

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  21. El cine de denuncia es un cine duro como los hechos que relata.
    Me cuesta ver este tipo de películas pues sufro enormemente con las injusticias, los desmanes de las guerras, los asesinatos.
    Ver a un niño sufrir es superior a mis fuerzas.
    Tu crítica excelente, Miguel, como nos tienes acostumbrados.
    Muy feliz puente, disfruta y descansa.
    Un fuerte abrazo.

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    1. Gracias, Carmen, por tu comentario tan sentido. Entiendo perfectamente que estas películas duelan tanto: a mí también me costó verla entera. Precisamente por personas sensibles como tú este cine es necesario… y ojalá llegue el día en que deje de serlo. Un abrazo enorme y feliz puente.

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  22. The way you break down the film makes it impossible to look away from what really matters here. It’s powerful how cinema can slow us down long enough to actually feel the weight behind a voice like Hind’s, especially when the world keeps moving on too fast.

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    1. Melody, thank you so much for your words. They touch me deeply. That's precisely what I wanted to convey: that Hind's voice isn't just another "detail" in the film, but the axis around which everything revolves. In a world that moves at breakneck speed and prefers 15-second stories to 10-second shots, for cinema to still have the audacity to stop, to silence almost everything, and leave us alone with that trembling yet unwavering voice… that in itself is an act of resistance. Best regards!

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  23. Miguel, gracias por tus comentarios, son un canto a la esperanza.
    Nunca perderé la esperanza, y no es tan importante internet para mi, si el corte de luz que nos deja días de un calor sofocante sin poder usar el aire acondicionado, no tener algo fresco para tomar.
    Y lo peor es que hace años pasa lo mismo, llega el calor y todo deja de funcionar.
    Las empresas te cobran y te aumentan el servicio pero no hacen mantenimiento para su buen funcionamiento.
    Hay gente mayor, que tiene que conservar su insulina en la heladera, en la cuadra hay un niño que tiene el tanque de oxigeno, eso es lo que me da impotencia.
    Mi enojo no es porque no tengo internet, es por esa gente que depende de la luz por su salud y no hacen nada para remediarlo.
    No te aburro mas con estos problemas, espero que tomen conciencia y solucionen el problema.
    Miguel, escribes muy lindo, con inteligencia y tu alma bella.
    Que pases un maravilloso día, con amor y felicidad
    Valoro tu comentario
    Besos Miguel

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    1. Gracias de corazón por tu mensaje tan cálido y por tomarte el tiempo de explicarme lo que realmente te pasa. Ahora entiendo perfectamente tu enojo y tu impotencia, y tienes toda la razón: no es un capricho de “no tener Wi-Fi”, es una cuestión de dignidad y de vida para muchas personas. Lo que cuentas del niño con el tanque de oxígeno y de los abuelos que necesitan la heladera para la insulina me llegó muy hondo. Es inhumano que año tras año se repita lo mismo, que cobren fortunas y después “no haya mantenimiento”. Esa mezcla de desidia y avaricia es lo que más duele, porque detrás de cada corte de luz hay historias reales, caras, nombres… no estadísticas.
      Te mando un abrazo enorme, de esos que refrescan más que cualquier aire acondicionado

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  24. Os horrores da guerra transpostos para o cinema podem funcionar como incentivos para a paz.
    Continuação de bom fim de semana.
    Abraço de amizade.
    Juvenal Nunes

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    1. Caro Juvenal,
      Totalmente de acordo contigo. Quando o cinema consegue transformar o horror da guerra em algo que nos sacode por dentro – como em Platoon, A Lista de Schindler, O Resgate do Soldado Ryan ou, mais perto de nós, Tropa de Elite e Cidade de Deus no seu jeito brutalmente honesto –, deixa de ser apenas “filme” e vira um grito coletivo por “nunca mais”.
      Um forte abraço cinematográfico e de paz

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  25. Una crítica muy potente y necesaria. "La voz de Hind" demuestra cómo el cine puede rescatar del olvido historias que los titulares efímeros dejan atrás.

    Tu reseña transmite con fuerza la urgencia de recordar a las víctimas y la importancia de que el arte se convierta en memoria colectiva.

    Antes de despedirme te invito a visitar mi blog de cine para continuar la charla por allí.

    ¡Un abrazo!

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    1. Hola, Javier.
      Muchísimas gracias por tus palabras, me emocionan de verdad. “La voz de Hind” es de esas películas que duelen físicamente mientras las ves, pero que al mismo tiempo te hacen sentir que todavía queda humanidad dispuesta a mirar de frente el horror y no apartar la vista. Te agradezco tu invitación, pero ha llegado un momento en que me encuentro saturado de blogs aunque te deseo mucha fortuna en tu andadura.
      Un abrazo fuerte y agradecido, compañero de butaca y de memoria.

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  26. ¡Hola Miguel! Interesante película, y sobre todo la trama aunque siento que lo pasaría bastante mal viéndola sobre todo por la niña. Un abrazo :)

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    1. ¡Hola Likur! Sí, te entiendo perfectamente… Hind se mete tan dentro del corazón que hay momentos en que uno solo quiere abrazarla a través de la pantalla y sacarla de ahí. Es una niña con una luz y una fortaleza que desarman, y precisamente por eso duele tanto verla en medio de ese infierno.
      Un abrazo de regreso.

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  27. Hola Miguel! Ojalá no haber existido nunca motivos para hacer esta película, pero por desgracia es lo que ha sucedido. No sabía que existía la película, y la verdad tengo que estar preparada para verla y encontrar el momento adecuado. Es tan terrible. Si algo tiene el arte, el cine, la literatura es el privilegio y también podría decir responsabilidad, de ser un altavoz en cuanto a denuncias sociales y políticas. Estuve un tiempo colaborando económicamente con una organización que ayudaba a Gaza, pero me escribieron un mail diciéndome que habían bombardeado la zona donde operaban y ya no quedaba nada. Creo que se han juntado unos cuantos locos en el mundo y están haciendo de él un lugar terrible. Un besito

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    1. ¡Hola María!

      Muchísimas gracias por pasarte y por dejar un comentario tan sentido y tan honesto. Ojalá nunca hubiera sido necesaria una película como La voz de Hind (ni ninguna de las que, desgraciadamente, seguimos teniendo que hacer sobre Gaza, sobre Yemen, sobre Ucrania, sobre tantos lugares…). Pero mientras siga habiendo silencio cómplice, el cine (y el arte en general) tiene esa obligación moral de gritar lo que otros intentan esconder o normalizar. Ver según qué imágenes duele en el alma, y es normal que uno tenga que prepararse y elegir muy bien el momento para enfrentarse a ellas.
      Es devastador recibir ese correo que citas y darte cuenta de que, literalmente, ya no queda nada ni nadie a quien ayudar en ese punto concreto. Y sí, a veces da la sensación de que un puñado de locos (o de calculadores sin conciencia) han secuestrado el rumbo del mundo y lo están llevando a un lugar muy oscuro.
      Un beso y buen comienzo de semana.

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