martes, 1 de julio de 2025

¡10 películas para ver en verano!

Con estas ¡10 películas para ver en verano! me despido hasta el próximo mes de septiembre en una pausa veraniega más larga de lo habitual en Cine y críticas marcianas. Aunque normalmente solo descanso en agosto, este año haré un receso más largo para la recuperación de una tendinitis que se alarga en el tiempo. El verano boreal, no me olvido del invierno en el hemisferio sur, también es tiempo de ir al cine, ver películas en casa o disfrutar de los fresquitos cines de verano que han resurgido en los últimos años. Recomiendo en Madrid el singular programa de Cibeles de Cine

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La temática de esta entrada está clara: deben ser películas que tengan el verano como referencia principal con independencia de su calidad, procedencia o éxito de taquilla. Para comenzar iremos con un sarnazo a la española que no obstante provocará algunas risas y será ideal para todos aquellos a los que el verano no les guste je, je. 

1. Odio el verano de Fernando García-Ruiz, España, 2024.


Españolada que recaudó más de 5.2 millones de euros en cines, atrayendo a 817,970 espectadores. Se convirtió en la cuarta película española más taquillera del año, por detrás de Padre no hay más que uno 4, La infiltrada y Buffalo Kids. Rodada principalmente en Tenerife, con escenarios naturales como el volcán Teide, el acantilado de Los Gigantes, la playa de La Tejita, Punta de Teno y el puerto deportivo de Colón al menos dejaba ver buenas vistas. 

2. Sé lo que hiciste el último verano de Jennifer Kaytin Robinson, EE UU, 2025. 


Presunto engendro a estrenarse el próximo 18 de julio de 2025. En esta nueva entrega reaparecen Freddie Prinze Jr. y Jennifer Love Hewitt con la siguiente sinopsis: Cuando cinco amigos provocan sin querer un accidente de coche mortal, encubren su implicación y hacen un pacto para mantenerlo en secreto en lugar de afrontar las consecuencias. Un año después, su pasado vuelve para atormentarlos y se ven obligados a enfrentarse a una aterradora verdad: alguien sabe lo que hicieron el último verano... y está empeñado en vengarse. A medida que los amigos son acechados uno a uno por un asesino, descubren que esto ya ha sucedido antes, y recurren a dos supervivientes de la legendaria Masacre de Southport de 1997 en busca de ayuda.

3. Un verano con Mónica de Ingmar Bergman, 1953, Suecia.


Giro dramático en la lista :)... y ya recomendada en alguna ocasión. Quizás la película más comprensible e ideal para iniciarse en el cine de Bergman. De Un verano con Mónica hice en su momento reseña de la que rescato el siguiente extracto: "La cinta es una fábula sobre el amor, la amistad, la traición, los celos, la maternidad, la sexualidad, el desengaño y los errores que nos llevan a formarnos como personas. Con este cocktail explosivo el cineasta conecta rápido con el espectador y nos lleva de huida en un verano que cambiará las vidas de los personajes representados". Crítica completa AQUÍ

4. The Way Way Back (2013), EE UU, de Nat Faxon y Jim Rash


Ambientada en un parque acuático durante las vacaciones de verano, esta cinta sigue el viaje de autodescubrimiento de Duncan, un adolescente tímido que encuentra su lugar en el mundo. El verano actúa como un lienzo de libertad y segundas oportunidades. La película es un cálido abrazo para el corazón, recordándonos que incluso en los veranos más inciertos, podemos encontrar nuestra voz y un lugar donde pertenecer, envueltos en risas y momentos que brillan como el sol.

5. Cuenta conmigo de Rob Reiner en 1986 (EE UU).


Ambientada en el verano de 1959, esta película sigue a cuatro amigos en una aventura a través del campo en busca de un cuerpo desaparecido, explorando la amistad y el paso a la madurez. El calor del verano y los paisajes abiertos reflejan la libertad y la melancolía de la juventud. La cinta es un viaje conmovedor al corazón de la infancia, donde un verano puede cambiarte para siempre, tejiendo recuerdos que resuenan con la dulce tristeza de crecer y dejando atrás la inocencia.

6. Tiburón de Steven Spielberg, EE UU, 1975. 


Ambientada en el verano en la ficticia isla de Amity, un popular destino turístico costero, Tiburón sigue al jefe de policía Martin Brody (Roy Scheider) mientras lidia con la amenaza de un gran tiburón blanco que ataca a los bañistas. captura el verano como pocos, transformando la alegría despreocupada de las playas soleadas en un pulso de suspense que te agarra y no te suelta. El rugido del océano y la música icónica de John Williams te hacen sentir el calor del sol y el escalofrío del miedo al mismo tiempo. Es una película que evoca esos veranos de infancia llenos de aventuras, pero también el momento en que descubres que incluso los días más brillantes esconden sombras. 

7. El mejor verano de mi vida de Dani de la Orden, 2018, España.


Nueva españolada reseñada en su día y con un Leo Harlem desatado como en todas sus películas. Comentábamos que "En esta ocasión con El mejor verano de mi vida el cineasta español Dani de la Orden (Barcelona, noche de verano), consigue al menos convertir una comedia en principio insustancial en algo que funciona con cierta gracia y con ternura. Se implican a los personajes infantiles en la trama de una manera efectiva que funciona como un reloj sincronizado. Por lo tanto, es una cinta sincera, sin pretensiones y de la que no se puede realizar una crítica en profundidad pues sería equivocar los términos propuestos. Peli veraniega para no pensar demasiado. 

8. Antes de amanecer de Richard Linklater, EE UU, 1995. 


Ambientada en una cálida noche de verano en Viena, esta película sigue a Jesse y Céline, dos jóvenes que se conocen en un tren y deciden pasar una noche juntos explorando la ciudad y conectando profundamente. El ambiente estival amplifica la intensidad y fugacidad de su encuentro. El filme captura la magia efímera de un verano que cambia todo, donde una sola noche bajo las estrellas puede tejer un amor tan profundo que resuena por años, como un sueño que no quieres dejar ir.

9. Verano violento de Valerio Zurlini, 1959, Italia. 


En el verano de 1943, en la localidad costera de Riccione, Italia, en plena Segunda Guerra Mundial, Carlo (Jean-Louis Trintignant), un joven de clase alta, disfruta de un verano aparentemente despreocupado junto al mar. Allí conoce a Roberta (Eleonora Rossi Drago), una viuda de guerra mayor que él. Entre playas bañadas por el sol, fiestas nocturnas y la atmósfera efímera del verano, surge un romance apasionado y prohibido que desafía las convenciones sociales. Zurlini pinta el verano no solo como un momento de luz y calor, sino como un lienzo de anhelos imposibles, donde el tiempo parece detenerse y, sin embargo, se desvanece demasiado rápido. La banda sonora y los paisajes costeros te envuelven en una melancolía profunda, recordándote esos amores de verano que queman el alma y dejan cicatrices dulces. Esta película es un poema visual que te hace suspirar por lo que fue y lo que nunca podrá ser.

10. Verano del 42 de Robert Mulligan, EE UU, 1971. 


En el verano de 1942, Hermie, un adolescente de 15 años, pasa sus vacaciones en una isla de Nueva Inglaterra junto a sus amigos Oscy y Benjie. En plena Segunda Guerra Mundial, Hermie se enamora de Dorothy, una joven y hermosa mujer cuyo esposo está en el frente. La película es una joya que captura con delicadeza el torbellino de emociones de la adolescencia: la confusión, el anhelo y la magia de un primer amor. La historia, envuelta en la melancolía, teje un relato que duele y enamora a partes iguales. La banda sonora de Michel Legrand y la actuación de Jennifer O’Neill como Dorothy elevan cada escena, haciéndote sentir el calor del verano y el peso de un corazón joven que descubre la vida.

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¡Feliz verano 2025, queridos amigos y también marcianos! 

O deseo un verano que sea como una película inolvidable: vibrante, luminosa y cargada de momentos que os hagan sonreír al recordarlos. Mientras el sol abraza el mundo con su luz dorada, espero que encontréis tiempo para perderos en atardeceres interminables, reír hasta que duela la panza y sentir la libertad de esos días que parecen no tener fin. Nos despedimos por un ratito, pero nos reencontramos en septiembre, con nuevas historias que compartir y la misma pasión de siempre.

martes, 25 de julio de 2023

5 películas para ver en agosto (Nos vemos en septiembre)


Cine y críticas marcianas se toma un respiro veraniego durante el mes de agosto para volver con fuerzas renovadas de cara al mes de septiembre. Para cerrar esta primera parte del año os dejo con unos breves comentarios de 5 películas para ver en agosto

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1. La virgen de agosto (Jonás Trueba, 2019)

La virgen de agosto es un cuento veraniego que se desarrolla en ese mismo mes en la ciudad de la que todo el mundo huye y unos pocos la disfrutan. Pongamos que hablo de Madrid. Y es que Madrid en agosto es otra ciudad. Una urbe que se transforma en fantasmagórica en la que un grupo de treintañeros hacen de lo cotidiano algo extraordinario. Rodada de manera exquisita e inmersiva y especialmente recomendada para todo el que adore la soledad deseada. 

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2. Un verano con Mónica (Ingmar Bergman, 1953)

De Un verano con Mónica hice en su momento reseña de la que rescato el siguiente extracto: "La cinta es una fábula sobre el amor, la amistad, la traición, los celos, la maternidad, la sexualidad, el desengaño y los errores que nos llevan a formarnos como personas. Con este cocktail explosivo Bergman conecta rápido con el espectador y nos lleva de huida en un verano que cambiará las vidas de los personajes representados". 

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3. El nadador (Frank Perry, 1968)

El nadador es un clásico de culto protagonizado por Burt Lancaster con una original premisa de salida. Basada en un relato de John Cheever y fuente de inspiración de "Mad Men", la cinta es una de las cumbres de Lancaster. Un lúcido retrato de la Norteamérica de los 60 en la que un hombre que reside en una zona de clase alta decide recorrer el valle de piscina en piscina hasta llegar a su casa.

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4. Las bicicletas son para el verano (Jaime Chávarri, 1984)

Adaptación cinematográfica de la obra de teatro de Fernando Fernán-Gómez, sobre una historia de la Guerra Civil Española contada a través de los ojos de una familia acomodada que vivió la contienda desde lejos. Todo un clásico del cine español que narra cómo el 18 de julio de 1936, estallaba la Guerra Civil. Nos situamos en la ciudad de Madrid, y ante una familia formada por un matrimonio y dos hijos que comparten los avatares de la guerra con la criada y los vecinos. El niño de la casa, aunque ha suspendido, quiere que su padre le compre una bicicleta, pero la guerra hará que la compra se aplace de manera indefinida. Gran película. 

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5. Cuando llegue septiembre (Robert Mulligan, 1961)

Otro clásico veraniego ya reseñado y del que extraigo el siguiente extracto: "Cuando llegue septiembre representa la inocencia cinematográfica de la época dorada de Hollywood con un ritmo fresco, una puesta en escena deliciosa y dos intérpretes que fueron estrellas del séptimo arte: Rock Hudson y Gina Lollobrigida".

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Muchas gracias a todos por vuestra grata compañía y ya solo me queda desearos un excelente resto de verano. Un tiempo de relax para unos, de trabajo para otros y de vacaciones para muchos. Espero que también guardeis un tiempo para ver cine ya sea en las salas, en casa o en los cines de verano que tanta magia guardan. Y lo dicho, en septiembre más cine, nuevos estrenos y más críticas marcianas

jueves, 5 de septiembre de 2019

¡Qué maravilloso es el cine! Un verano con Mónica (Sommaren med Monika)


Cine como sueño, cine como música. Ninguna forma de arte va más allá de la consciencia ordinaria como el cine, directo a nuestras emociones, profundo en el cuarto crepuscular del alma. -Ingmar Bergman.

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Con estas apasionadas palabras de Ingmar Bergman sobre el mundo del cine se abre una nueva temporada de Cine y críticas marcianas. Si todo va bien, este periodo irá desde septiembre de 2019 hasta finales de julio ya en el estío de 2020. Y si de verano hablamos, nada mejor que comenzar con una película clásica que simboliza a la perfección esta estación del año. Los amores veraniegos son la esencia de la película hoy reseñada. 

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Estocolmo año 1953. Mónica (Harriet Andersson) es una muchacha de 17 años que se gana la vida trabajando en una frutería. Por otro lado, está Harry (Lars Ekborg). Él tiene 19 años y trabaja de aprendiz embalando paquetes en un pequeño comercio de la ciudad.

Ambos comparten la frustración de estar siendo maltratados en sus respectivos puestos de trabajo. Pero todo cambia para ellos cuando se conocen en una cafetería. Allí se enamoran y deciden dejar sus trabajos para irse a pasar el verano en la pequeña embarcación de Harry. ¿Qué harán cuando se les acabe el dinero? ¿Será todo tan idílico como habían planeado? ¿Seguirán su noviazgo cuando el verano llegue a su fin?

Filmoteca de Sant Joan

El cineasta sueco Ingmar Bergman siempre ha estado en el punto de mira para que algunas de sus películas fueran retro-reseñadas en la sección de: ¡Qué maravilloso es el cine! en Cine y críticas marcianas. 

Es un director que causa algunas controversias entre crítica y público. Mientras la primera lo eleva a los cielos del séptimo arte, no son pocos los cinéfilos que califican su cine como demasiado denso. Es por ello, que he querido elegir una de sus películas más sencillas para quien desee introducirse en su cinematografía. La historia está tratada de una manera frugal, recreativa y con contenidos universales. 

Un verano con Mónica es una fábula sobre el amor, la amistad, la traición, los celos, la maternidad, la sexualidad, el desengaño y los errores que nos llevan a formarnos como personas. Ingmar Bergman divide de manera natural el argumento en tres actos que se corresponden con la clásica presentación de personajes, el nudo narrativo y el desenlace de la propuesta. En el cine, como en la vida, menos es más y la sencillez en una narración es fundamental para una buena conexión con el público.


Conociendo a los personajes (presentación)

En el primer tercio de la cinta conocemos a la pareja protagonista que residen en un Estocolmo lúgubre, industrial, y con algunas bolsas de pobreza que contrastan con el poderío económico de la Suecia de nuestros días. De esta manera, Bergman bebe del Neorralismo italiano para situarnos en el contexto socio-económico del país nórdico. A su vez, podemos encontrar ciertas semejanzas en la presentación con el filme Un lugar en el sol de George Stevens.

En la presentación de la cinta el cineasta sueco nos habla de dos jóvenes con empleos no cualificados que se enamoran como tantos otros. Lo singular de la historia es que encuentran como nexo de unión el maltrato que reciben en sus puestos de trabajo. Los jóvenes también comparten la falta de comunicación con sus respectivas familias y sus deseos de llevar una vida independiente. Pero sobre todo, están unidos por una fuerte atracción sexual que los lleva a su escapada veraniega. 

Mónica y Harry son dos polos opuestos que se atraen. Él es tímido, responsable y de carácter más familiar. Ella es extrovertida, jovial, promiscua y rebelde en esencia. Con este cocktail explosivo Bergman conecta rápido con el espectador y nos lleva de huida en un verano que cambiará las vidas de los personajes representados. 


El verano de Mónica y Harry (desarrollo)

Ingmar Bergman transita en la parte central de la película desde la oscuridad de la ciudad hasta la luminosidad en los archipiélagos donde centra el romance de los dos jóvenes. Allí, despreocupados y sin pensar en el futuro dan rienda a sus instintos sexuales más primarios.

El cineasta sueco despliega un erotismo sutil, cuidado e hipnótico fijando la mirada de la cámara en la desbordante sensualidad de la actriz Harriet Andersson. Tanto fijó la cámara en ella que se enamoró de la actriz durante la filmación. De hecho, mantuvieron un romance durante la película que llevó al director a divorciarse de su esposa. Pero de manera independiente a esta situación personal, esta parte de la película está plagada de bellísimos planos que recorren palmo a palmo el rostro y el cuerpo de la actriz. Algunos desnudos de la joven interprete provocaron el escándalo en los sectores más conservadores. Hoy en día pasarían desapercibidos por la naturalidad de los mismos. 

Cuando el verano llega a su fin, Harry y Mónica, que se han bebido la vida a besos, tienen que afrontar la realidad y volver a la ciudad tras quedarse sin recursos. La edad de la inocencia ha llegado a su fin.


La vuelta a Estocolmo, la vuelta a la realidad (resolución)

El último tercio del filme es el de mayor potencia cinematográfica. En el mismo, se resolverán los conflictos planteados a lo largo de la película de una manera sorprendente. El final que por lógica no desvelaré es de cine con mayúsculas. Ingmar Bergman cumple con eficacia y brillo las estructuras narrativas naturales de presentación, nudo y desenlace de una manera perfectamente sincronizada.

Un primer plano para la historia del cine


Con este primer plano de una desafiante Harriet Andersson mirando directamente a cámara, Ingmar Bergman rompió una regla no escrita en la historia del cine. En ella, se prohibía a los actores que miraran directamente al objetivo. El director, a través de la actriz, retaba al espectador en un desafío directo que luego siguieron otros muchos cineastas. El mito Bergman ya era una realidad y sus influencias llegan hasta nuestros días.

En conclusión, Un verano con Mónica me parece una película perfecta con la que recordar o introducirse en una filmografía tan especial como es la del maestro Ingmar Bergman. Muchas gracias por vuestra compañía y bienvenidos a una nueva temporada de Cine y críticas marcianas


Nacionalidad: Suecia.

Título original: Sommaren med Monika.

Año: 1953.

Duración: 97 minutos.

Dirección: Ingmar Bergman.

Guion: Ingmar Bergman, Per-Anders Fogelström.

Novela: Per-Anders Fogelström

Música: Erik Nordgren.

Fotografía: Gunnar Fischer (B&W).

Reparto: Harriet Andersson,
Lars Ekborg, John Harryson,
Georg Skarstedt, Bengt Eklund.