El engaño dirigida por Luis Prieto se ha estrenado en cines españoles el día 11 de marzo. La cinta estadounidense ha sido traducida con el título más sincero y esclarecedor de la historia del cine.
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La historia: Chris es un joven rico y recién divorciado que vive aislado en una mansión en la montaña. Cuando conoce a la imponente Sky (Lilly Krug) en un centro comercial de la zona y ella se pone melosa, piensa que se la ha ligado. El tipo, que no se ha visto en otra igual, invita a la joven a su casa sin saber lo que le espera a él y a los espectadores.
La crítica: Sky, la rubia desquiciada, no tiene ni un pelo de tonta. De hecho, es una estafadora que le ha tendido una trampa al bobo de turno en su encuentro ‘fortuito’ en un centro comercial. El tipo, encantando de conocerse a sí mismo -y a la rubia- acaba encerrado en su propia mansión mientras la muchacha le propone ser su enfermera particular con derecho a sexo incluido. En principio, no parece mal plan. El caso es que la rubia comienza a desquiciarse y a clavarle cosas al tipo: un taladro, por ejemplo. Vamos que le deja cojo, escayolado y totalmente erotizado.
Pero antes de estos cariñosos hechos, Sky ya se había cargado a su compañera de habitación con la excusa de que era muy celosa. Esto que cuento no aporta nada a la película ni a la crítica, pero es por ir rellenando la reseña. Total, que después del taladrazo y como el bobo erotizado no le quiere dar las contraseñas de sus cuentas a la rubia, ésta entra en cólera y usa un electrocutador portatil para quitarle la tontería a Chris. Pero no sé la quita y la dulce muchacha comienza a sacar más cachivaches.
Después usa una tijeras de pescadero, una catana para cargarse a John Malkovich -luego explicaré esto- y entre medias pone morritos mirando a cámara para salir bien en Instagram. Me llama la atención como esta muchacha que no pesará más de 50 kilos tiene la fuerza descomunal de Rambo y la mala leche de Vladimir Putin. Con dos o tres rubias como ella, el ejercito del jovencito Biden no necesitaría armas nucleares.
El reparto es tan malo como la propia película. En el papel del joven rico aparece Cameron Monaghan que no para de gritar en toda la película. También es cierto que le clavan muchas cosas. La rubia tiene tela marinera. La desquiciada joven es interpretada de manera penosa por Lilly Krug. Es como si hubiera sido poseída por Penélope Cruz en estado de embriaguez y por Dakota Johnson en su estado normal. El engaño también hace honor a su traducción por estafar a John Malkovich para que aparezca en el reparto. Su papel es tan absurdo como la propia película. Como muere no digo más.
En conclusión, como mencioné en la apertura, El engaño es el título más sincero y esclarecedor de la historia del cine. Con un reparto glorioso y una narrativa profunda a la par que poética, he quedado profundamente conmocionado ante la obra visionada. La moraleja es sencilla: si usted es hombre y se le aparece una rubia imponente en un supermercado, haga lo mismo que si viera a la chica de la curva. Es decir, actúe como si no la hubiera visto y compre lo que su esposa la haya puesto en la lista de la compra sin necesidad de improvisar. El riesgo es innecesario.
Nota: 2/10.
Nacionalidad: Estados Unidos
Dirección: Luis Prieto
Guion: David Loughery
Música: Tom Howe
Fotografía: Juan Azpiroz
Duración: 91 minutos
Reparto: Cameron Monaghan,
Lilly Krug, Frank Grillo,
Sasha Luss, John Malkovich