jueves, 3 de octubre de 2019

El crack cero: José Luis Garci imparte una lección de buen cine negro


"Sigo sin saber qué me gusta más: si ir al cine, hacer cine o hablar de cine". José Luis Garci. 

El crack cero dirigida por Jose Luis Garci llega a las pantallas de cine el próximo día 4 de octubre. Este singular proyecto es la precuela de la cinta que supuso el ansiado reconocimiento general para el añorado actor español Alfredo Landa. "El crack", a su vez, dio por sepultado el landismo.  

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La historia: Madrid, año 1975. Tras el supuesto suicidio del afamado sastre Narciso Benavides, una misteriosa mujer (Patricia Vico) visita a Germán Areta (Carlos Santos) para pedirle ayuda urgente. Areta es un prestigioso detective privado y acepta la investigación que la mujer le propone. Ella, está convencida de que el sastre, que además era su amante, fue asesinado. Es entonces, cuando Areta con la ayuda de Moro (Miguel Ángel Muñoz), se percata de que lo que sospecha su clienta tiene todos los visos de ser un crimen y no un suicidio como cuenta la versión oficial. 


La crítica: En el año 1981, dos meses después del fallido golpe de Estado en España, se estrenó "El crack" con una gran recepción entre la crítica.

De manera posterior, Jose Luis Garci realizó la segunda parte de la historia con el título de "El crack 2". Nunca se sintió satisfecho con el título elegido por la comparación con "El Padrino 2". Es ahora, y 38 años después del primer filme, cuando el oscarizado cineasta español cierra la saga con una precuela de un bellísimo gusto estético y narrativo. 

La historia, coescrita junto a Javier Muñoz y filmada en blanco y negro fiel al estilo noir señalado en el titular, recrea una Gran Vía muy diferente a la que podemos ver en la actualidad. Rodada en Madrid el año pasado, la cinta cuenta con imágenes de archivo que se integran en la cinta de una manera bastante orgánica. Garcí se aferra a rodar con lentes esféricas tradicionales en contraposición a Woody Allen que ya rueda en digital. Quizás esa terquedad de Garci en no adaptarse al nuevo medio, hacen que El crack cero no brille en lo visual tanto como lo hizo la Roma de Alfonso Cuarón. Sin embargo, la narrativa supera al filme de origen.

Durante la película hay una escena que me lleva a preguntarme sobre las casualidades o la sincronía de algunas situaciones. En un momento dado, el inspector Areta escucha por la radio que el dictador Francisco Franco ha muerto. Era el 20 de noviembre de 1975. Pues bien, un servidor, a la salida del pase de prensa de la película hoy reseñada, escuchaba por radio que el Tribunal Supremo de España había acordado por unanimidad y por razones de interés general autorizar la exhumación de Francisco Franco del Valle de los Caídos. Con ello, el máximo tribunal rechazaba el recurso presentado por la familia del tirano contra la decisión del Gobierno. El cine, la historia y la actualidad se unían por momentos. 

Respecto al argumento, la historia funciona de manera independiente. De este modo, no es necesario que el espectador haya visto las películas predecesoras. El filme es pura esencia noir y Garci crea una atmósfera única que nos lleva, desde el Madrid de los años 70, al Hollywood de Lauren Bacall, Humphrey Bogart, Barbara Stanwyck o Robert Mitchun. Sí, ese cine donde se fundían el sexo y el saxo, el misterio y el asesinato, la oscuridad y el rencor o los sombreros y las gabardinas. Un cine marcado por una exquisita dirección de arte que pasaba por comisarias, burdeles, hoteles o casinos llenos de humo como sucedía en la mítica Gilda. 


En el reparto, Carlos Santos (El hombre de las mil caras) protagoniza la última película de la trilogía. Gran trabajo encarnando el papel de un joven inspector Germán Areta. Este personaje es el que marcaría un hito en la carrera del genial Alfredo Landa. Santos, con este papel, tiene alguna opción de disputar el Goya a Banderas por su gran interpretación como trasunto de Almodóvar en Dolor y Gloria.  La historia, que narra los inicios de aquella clásica agencia de investigación, nos permitirá asistir también al momento en que Areta ficha a El Moro, antes interpretado por Miguel Rellán y al que en esta ocasión da vida un irreconocible Miguel Angel Muñoz en el mejor papel de su carrera. 

Estupenda también Patricia Vico en el papel de la doliente amante del sastre asesinado cuya muerte deberá resolver Areta. Pedro Casablanc, en el papel del comisario de policía al que todos llaman El Abuelo (personaje encarnado en su día por José Bódalo), y la joven María Cantuel como la delicada novia de Areta completan un reparto de gran envergadura. Mención especial para Macarena Gómez y para Cayetana Guillén-Cuervo que cumplen con roles propios del cine negro. 

Hace no mucho, comentaba el aspecto de algunos carteles de cine o afiches como los llaman en Argentina. El cartel, muy especial en esta ocasión, es obra del ilustrador madrileño Miguel Navia. Él, es colaborador habitual de la revista Fiat Lux de género negro. Sus ilustraciones se han publicado en medios como El País o en publicaciones de la editorial Planeta. El artista, que en 2011 publicó Gran Vía, recrea para este cartel la famosa avenida madrileña en la que tiene su sede Areta investigaciones. Una obra de arte que paso a mostrar antes de concluir con la crítica. 


El crack cero es en conclusión una reconciliación con el cine en general, con el género negro en particular y que pone en valor la denostada, por algunos, cinematografía española. Un filme pausado, firme y lleno de matices con el que, quizás, Jose Luis Garci haya puesto el merecido broche de oro a una carrera llena de amor por el cine. Gracias Maestro. 

Nota: 9/10.

Nacionalidad: España

Dirección: José Luis Garci

Guion: José Luis Garci, Javier Muñoz

Fotografía: Luis Ángel Pérez

Duración: 120 minutos

Estreno: 4 de octubre de 2019.

Reparto: Carlos Santos,
Miguel Ángel Muñoz,
Luisa Gavasa, Patricia Vico,
María Cantuel, Macarena Gómez,
Belén López, Raul Mérida,
Cayetana Guillén Cuervo,
Luis Varela, Ramón Langa.

viernes, 9 de junio de 2017

¡Qué maravilloso es el cine! Los santos inocentes


Mientras, Azarías arriba, mascaba salivilla y reía bobamente al cielo, a la nada, milana bonita, milana bonita, repetía mecánicamente. -Miguel Delibes, Los santos inocentes.

Brutal, seco, sorprendente y descorazonador drama rural que convulsionó la historia de la cinematografía española en el año 1984. A finales del mes de mayo de ese mismo año saltaba una gran noticia en todos los medios de comunicación de España. En ella, se comunicaba que Alfredo Landa y Francisco Rabal habían obtenido exequo el galardón a la mejor interpretación masculina en el Festival Internacional de Cine de Cannes. Su trabajo en Los santos inocentes interpretando a Paco el bajo y Azarías se imponía a actores de la talla de Marcello Mastroianni, Michael York o Anthony Hopkins. Cuando Paco Rabal subió a recoger su parte del premio, inmortalizó entre susurros su mítica frase por la que es recordada la película: "Milana bonita, milana bonita".


El escritor español Miguel Delibes firmó en el año 1981 una de sus mejores novelas. Tres años después fue adaptada al cine por el cineasta Mario Camus que, en mi opinión, realizó la mejor película de toda su carrera. Se habla continuamente de que las adaptaciones cinematográficas de las novelas a la gran pantalla dejan bastante que desear y a veces es cierto. En este caso, la película es tan grande que quizás esté por encima de la propia obra literaria en un hecho pocas veces visto en el cine.

Los santos inocentes es un retrato descarnado de la España negra de los años 60. En el país ibérico, por aquel entonces, algunos comportamientos se asemejaban más al medievo que a una situación propia del siglo XX. La historia nos cuenta la vida de un matrimonio de campesinos y sus hijos. La familia trabaja en un cortijo de Extremadura a la orden de unos latinfundistas de la época. Estos últimos tratan a sus trabajadores como si fueran animales utilizando el miedo como arma de control de los mismos.

La película es un pequeño tratado sobre la lucha de clases o más bien sobre la diferencia de clases. Los santos inocentes es un retrato sobre el abuso de poder y sobre la capacidad del ser humano para ser ser humillado. La relación sadomasoquista establecida por algunos habitantes de la finca en los roles esclavo/señor, dan un juego tanto literario como cinematográfico de primer nivel. Esto es lo que convierte tanto a la novela como a la película en dos obras magistrales con una fuerte conexión con el lector o espectador.

Pero la mejor manera para conocer la película o parte de ella es a través de sus personajes. Cada uno de ellos retrata algunos de los arquetipos sociales de la época. De hecho, la cinta está presentada por capítulos y cada uno de ellos llevan el nombre de un personaje de la trama.


Paco, el bajo.

Es el personaje principal de la novela y de la película. Representa la humillación sin limites en el género humano. Es capaz de arrastrarse como un perro para buscar las presas cazadas por Iván. Éste es el señorito que viene a cazar a la finca. Padre y esposo fiel, su vida consiste en sacar adelante la parte del cortijo que tiene encomendada como guardés de la finca. Su relación con el señorito es de máxima fidelidad. Realmente podríamos hablar de una relación de miedo, admiración y a la vez puro masoquismo. La culminación de este personaje llega cuando tras romperse la rótula y estar escayolado, el señorito Iván le pide que aún en ese estado le acompañe a cazar. Además, le obliga a recoger las presas con la escayola incluida. Paco el bajo, acepta confundido ante el pavor a perder a su empleo. Su lesión de rodilla empeora y queda cojo para el resto de sus días. Alfredo Landa realizó en mi opinión el mejor trabajo de su carrera.



Azarías.

Segundo personaje principal de la historia. Es el cuñado de Paco y es acogido por la familia tras ser despedido de otra finca colindante por sus comportamientos escatológicos. Afectado por un retraso mental, personifica la inocencia y a la vez la venganza en el comportamiento humano. Amante incondicional de las aves, se dedica en sus ratos libres a criar a pequeños pájaros, entre las que destaca una pequeña milana con la que establece una relación de afecto padre hija. En la parte final, y sin desvelar nada por si alguien no ha visto la producción, se produce el clímax de la cinta que nos habla de duelo y venganza. Quisiera comentar que visioné esta película por primera vez cuando tenía 8 años y fue la primera vez que escuché estallar una sala de cine en aplausos. Esta situación se produjo cuando Azarías lleva a cabo un siniestro plan. Francisco Rabal, probablemente, también realizó su mejor trabajo en el cine con este entrañable papel que le catapultó a la fama en España.



El señorito Iván.

Representa la élite social en el peor sentido de este término. Uno de los personajes que mejor ha representado el egoísmo en la historia del cine español. Suele pasar temporadas en la finca para cazar. También tiene relaciones sexuales con la mujer de uno de sus amigos en el latifundio. Cruel, aprovechado, insensible, ególatra y un sinfín más de adjetivos que definen una personalidad al borde de la psicopatía. Juan Diego, es el encargado de ponerse en la piel del señorito Iván, en una actuación absolutamente sobresaliente. Desde entonces, sigo todas sus películas.



La Régula.

Es la esposa de Paco el bajo y la hermana de Azarías. Tan entregada a la servidumbre y a la humillación como su marido. Sus frases lo dicen todo: "A mandar" u "Oír, ver y callar". Toda una filosofía de vida por llamarlo de alguna manera. Su mayor deseo es que sus hijos tengan unos estudios para que no tengan que servir más en el cortijo. La interpretación de Terele Pavez es genial y contenida. Aún la vemos en la gran pantalla, con grandes interpretaciones como en la última película de Álex de la Iglesia (El bar).




Gráfico de Ramón López Moreno

Nieves, Quirce y la niña chica.

Son los hijos de Paco el bajo y de Régula. Nieves desea estudiar pero pronto la reclaman para que sirva en la casa de los administradores del cortijo. Quirce es un joven muy reservado y que sustituye de manera esporádica a su padre en la ayuda del señorito Ivan Y la niña chica es la hija menor de la familia. Ella está paralizada por una extraña enfermedad. Sus gritos son desgarradores en pantalla. El resto de personajes destacados serian la marquesa, su hija y el administrador de la finca y su mujer. Los dos últimos son interpretados con gran verosimilitud por Agustín González y Ágata Lys que tienen una relación de amor odio o más bien de odio/odio.



En conclusión, Los santos inocentes es un descarnado, cruel y hábil retrato sobre las relaciones que se establecen en un latifundio rural de la España negra. Podría considerarse, además, un estudio sociológico sobre las relaciones de trabajo donde el rango social prevalece sobre cualquier otro aspecto humano. De hecho, la historia es una denuncia contra el anti-humanismo y un grito por la igualdad de las clases sociales. Pero por encima de cualquier mensaje, lo más importante para la cinematografía es la enorme película que nos legó el cineasta cántabro Mario Camus.

A continuación, un fragmento de Los Santos Inocentes, España, 1984.