martes, 22 de noviembre de 2016

¡Qué maravilloso es el cine! Las tres caras de Eva


La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas.-Sigmund Freud.

Las tres caras de Eva, rodada hace casi 60 años sigue tan de actualidad o más aún que por aquel entonces. Thriller psicológico en el cual los rasgos de la personalidad y el desdoblamiento de la misma, nos evocan al mejor cine de vanguardia sobre los trastornos mentales. Golpe de efecto en su época y seguro que para aquel que la desconozca será un feliz descubrimiento.

Eva White (Joanne Woodward) es una tranquila ama de casa que vive en un entorno feliz junto a su marido y su pequeña hija. En un momento de su rutina comienza a sufrir unas irritantes migrañas acompañadas de periodos de amnesia.
Esto desemboca en un trastorno psiquiátrico de doble personalidad, que la lleva a ponerse en manos de un médico especialista en psiquiatría, que tratará de ver que es lo que le esta ocurriendo a esta mujer. Ella ha desarrollado dos personalidades opuestas entre si, una es una mujer tranquila con tendencias depresivas y otra es jovial, alegre y provocativa. El asunto se complicará aún más, cuando a Eva en pleno tratamiento le aparezca otra personalidad extra a las dos ya desarrolladas. Los acontecimientos se precipitarán. Hay que recordar que la historia esta basado en hechos reales y que marcó un hito en la historia de la psiquiatría moderna, por lo tanto, la veracidad de los hechos suponen un claro suplemento de interés adicional a la trama de la narración expuesta.

 

Popularmente hablamos de doble personalidad un poco a la ligera y solo tendremos que visionar la cinta, para comprobar que este no es un problema de los distintos rasgos de la personalidad que podemos tener cada uno de nosotros. Es una enfermedad que se denomina trastorno de la personalidad múltiple o trastorno de identidad disociativo y que gracias entre otros al director y guionista de la película, Nunnally Johnson, se dio a conocer a través del mundo del cine. 

Y de cine hay que hablar, pues la película en todo momento mantiene una excelente tensión narrativa, que nos hace engancharnos a la historia a través de las emociones de los personajes representados. David, su marido, no entiende nada de lo que esta pasando y representa la incomprensión e incluso manifiesta rasgos violentos hacia su propia esposa, llegando incluso a agresiones verbales y físicas. Esto, además de entroncar a la perfección con la actual violencia de género hacia las mujeres, lo que nos hace ver es que la negación de la realidad y el rechazo hacia las personas con enfermedades mentales no ayudan precisamente a la recuperación de las mismas. Como decía Freud, unas palabras pueden ayudar tanto o más que un medicamento en ciertas situaciones. Yo añadiría que una caricia, un beso o un abrazo es la actitud correcta y más eficaz hacia cualquier enfermo y no solo los mentales.

En algunos momentos, la cinta nos trae reminiscencias al cine de Alfred Hitchcock, pues la puesta en escena más algunos puntos de intriga en el argumento, nos recuerdan a la manera de rodar y plantear las situaciones del maestro del suspense. Pero independientemente de eso, lo realmente bueno es como los personajes caminan juntos pero a la vez cada cual más perdido. Porque no solo alberga dudas el joven matrimonio, sino que el dúo de psiquiatras que atienden a Eva están tan perdidos como ella; llegando incluso a creer que pudiera ser un papel que podría estar representando la mujer inventándose toda la historia. Este es un factor fundamental en el mensaje a transmitir, es decir, la perplejidad y el eterno dilema de no saber enfrentarse a situaciones graves e inesperadas.


En cuanto al reparto, Joanne Woodward interpretando las tres personalidades de Eva está totalmente inconmensurable, como premio por su gran actuación, se llevo el Oscar de la Academia de Hollywood a la mejor actriz principal en el año 1957, en competencia con Liz Taylor, Lana Turner, Anna Magnani y Deborah Kerr, que fueron las otras nominadas, ahí es nada. David Wayne interpreta al perplejo y violento marido quedando bastante por debajo de su compañera de reparto. El otro papel importante de la película lo interpreta Lee J Cobb, que es el psiquiatra que lleva el caso, una actuación que tampoco pasará a la historia del cine pues se limita a resolver con profesionalidad su trabajo.

El film esta basado en el ensayo de los doctores Corbett H. Thigpen y Hervey M. Cleckley sobre el caso de la paciente real Chris Costner y con el mismo título que la película 'The three faces of Eve'. Hoy en día, sigue siendo un libro de gran interés científico y que supuso una buena investigación sobre el trastorno de identidad disociativo (TID). En todo momento, el ensayo trata de demostrar empíricamente que las múltiples personalidades de la mujer son fruto de su enfermedad y no de un autoengaño. La película es bastante fiel a la obra que la da pie, aunque algunos procesos de las distintas hipnosis a la que es que es sometida la protagonista de la cinta, pierden credibilidad por la rapidez en los cambios de las distintas personalidades de Eva. En todo caso, no hay que olvidar que el cine es ritmo y el director de la mano de la portentosa actriz, trata de no parar en ningún momento el clímax de las distintas situaciones. Para ello se vale de la fabulosa modulación de la voz de Joanne Woodward. Como curiosidad adicional, cabe decir que la actriz fue la esposa del mítico actor Paul Newman con el que protagonizó algunas interesantes películas, entre ellas 'El largo y cálido verano' o 'Desde la terraza' entre otras.

Mi conclusión final, es que nos encontramos ante una pequeña joya del cine clásico, que además se adentra por los siempre excitantes comportamientos de la mente humana. Un viaje hacia la deconstrucción personal y la búsqueda de los sucesos que durante la niñez y/o la juventud pudieron alterar el comportamiento de la protagonista de la historia. Cine psicológico para disfrutar con tranquilidad de un género tan contemporáneo a nuestros días. 

Extraña bastante que aún no se haya realizado un remake de la cinta y aunque es cierto que la producción no ha perdido actualidad, se dejar notar el paso del tiempo en la manera de encuadrar y rodar los distintos planos. Aunque yo mismo no soy partidarios de los citados remakes, tengo que reconocer que seria un autentico espectáculo poder disfrutar de una nueva adaptación del ensayo literario. Propongo de director a Denis Villeneuve, a Jennifer Lawrence como Eva, a Benicio del Toro como el marido y a Michael Fasbender como el psiquiatra principal. 

Os dejo con un enlace a un vídeo de la película en su idioma original, para apreciar uno de los cambios de personalidad que interpreta con majestuosidad Joanne Woodward. Imprescindible ponerlo en versión inglesa, para poder apreciar su verdadera voz.
Una pequeña joya clásica que sin ser una obra maestra, nos recordará como era el cine de los años 50.

Título original: The Three faces of Eve.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Año: 1957.
Director: Nunnally Johnson.
Reparto: Joanne Woodward, David Wayne,
Lee J Cobb, Nancy Culp, Vince Edwards.
Fotografía: Stanley Cortez.
Música: Robert Emmett Dolan.
Duración: 90 minutos.

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