lunes, 21 de febrero de 2022

Great Freedom (Gran libertad): presos marcados por el 175


Great Freedom dirigida por Sebastian Meise se estrena en cines españoles el próximo día 25 de febrero. Ganadora del Festival de Cine Europeo de Sevilla, la película también llegará a los cines de Estados Unidos en las próximas semanas. 

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La historia: En la Alemania de la posguerra, Hans es encarcelado una y otra vez por ser homosexual. Debido a la ley 175, su deseo de libertad es destruido de manera constante. La única relación estable en su vida es su compañero de celda, Viktor, un asesino convicto que le desprecia por su condición, pero que aprenderá a respetarle con el paso del tiempo.


La crítica: Rodada en tres lineas temporales pero con los mismos personajes, Great Freedom narra la historia de un destino trágico en una época en la que el amor y la libertad sexual eran tratados como un crimen. Los años de la narración son 1945, 1957 y 1968, donde Hans entabla una estrecha relación con el homófobo Viktor, que cumple condena por asesinato pero cuyos anhelos sexuales son las mujeres, no los hombres.

La amistad que entablan, desde posiciones contrapuestas, se hace cada más emotiva en un desarrollo evolutivo muy bien diseñado por Sebastian MeisePero antes, Meise juega con el tema de la sexualidad tanto por ser una liberación física, como también por ser una necesidad emocional en una parte fundamental del relato. El sexo en el sistema carcelario siempre fue motivo de conflicto siendo aliviado hoy en día con los vis a vis sin importar el sexo, la religión o la ideología política de los reclusos. 

Great Freedom es también una habilidosa mirada sobre el artículo 175 del código penal alemán. El citado párrafo permitía al Estado perseguir a los homosexuales, lo que hacía con gran esfuerzo y meticulosidad. Este importante hecho histórico sustenta una narración apoyada en informes sobre cómo hombres homosexuales fueron liberados de los campos de concentración por los aliados, pero que fueron trasladados directamente a la cárcel para cumplir el resto de sus condenas. Su persecución no terminaría hasta la derogación del citado artículo.

Arrestado por refugiarse en unos sórdidos baños públicos para mantener relaciones sexuales, Hans pasará el resto de la película entrando y saliendo de prisión rodeado de delincuentes, antes de que la homosexualidad fuera despenalizada en Alemania en 1969. Pero la libertad también puede resultar dolorosa cuando alguien ha pasado muchos años en prisión. El cierre de la película, con un giro maestro, entronca con grandes películas ambientadas en prisiones y narra como algunos reos encuentran un lugar más cálido dentro de la prisión que en la ansiada gran libertad que da título a la cinta germano-austriaca. El filme engarza de manera indirecta con la muy interesante Pájaros enjaulados.


Nuestro personaje principal, Hans, ejemplifica los muchos destinos de los hombres que acabaron en prisión una y otra vez, cuyas vidas y relaciones fueron destruidas, y cuyas historias desaparecieron en los archivos de la burocracia. La historia de Hans se cuenta a partir de sus años en prisión. Los muros y los barrotes se convierten en una constante recurrente que se convierte en un bucle temporal interminable. Hans no puede dejar de ser quien es. Necesita continuar porque el amor es la esencia de la naturaleza humana. Su propia existencia es una rebelión contra el sistema penitenciario alemán. Importante interpretación de Franz Rogowski que perdió doce kilos entre el primer y el segundo bloque del rodaje.

El otro personaje importante en la producción es Viktor. No sabremos hasta el final de la película por qué ingresó en prisión e incluso Hans duda si este hombre quiere realmente salir de la cárcel. Enganchado a las drogas, Viktor, se deja ayudar por Hans a pesar de su repulsión inicial. Hablamos de un tímido acercamiento entre dos hombres, que no podrían ser más diferentes, pero que aprenden a respetarse y acaban convirtiéndose en confidentes. Con el paso de las décadas, crece entre ellos una inesperada intimidad, y al final se encuentran en una relación que se escapa a toda definición. Muy buena la interpretación de George Friedrich

En la parte técnica destacaría la notable dirección de arte dando vida a una antigua prisión abandonada en el este de Alemania. Asimismo observamos como el filme se desarrolla en varios niveles temporales y cada episodio refleja el estado emocional de los personajes. El invierno es lento como metáfora de que los personajes ya eran veteranos y estaban asentados. Luego, el verano, en el que eran más jóvenes y todavía estaban llenos de empuje. El sonido de la prisión es sobrecogedor estando bien recogido en la mezcla del mismo. En el debe de la película podría citar la poca utilización de la música en un cierto complejo del cineasta en no usar el melodrama como medio narrativo. 


Great Freedom me ha parecido un buen drama carcelario que cuenta con una narrativa inmersiva, inteligente e incluso emotiva por momentos. Hablamos de la representación de un mundo en el que el amor estaba prohibido por la ley y se castigaba con la cárcel. Lo que pudiera parecer una distopía en el futuro, era la cruda realidad para unos hombres que se vieron excluidos de la sociedad por los caprichos de unas leyes arbitrarias e injustas. En definitiva, Sebastian Meise consigue un relato eficaz en una original e innovadora vuelta de tuerca al género carcelario.

Nota: 7/10.


Nacionalidad: Austria - Alemania

Dirección: Sebastian Meise

Guion: Sebastian Meise

Música:  Peter Brötzmann

Fotografía: Crystel Fournier

Duración: 116 minutos.

Reparto: Franz Rogowski,
Georg Friedrich, Anton von Lucke,
Joachim Schoenfeld, Thomas Prenn