Independientemente de la forma que tenga aquello en lo que depositamos nuestro amor, éste se adapta, ya sea a una mujer, a un hombre o a una criatura.
-Guillermo del Toro.
La historia: Estados Unidos, año 1962. En un laboratorio secreto del gobierno trabaja como limpiadora Elisa (Sally Hawkins), que a pesar de ser muda logra comunicarse a la perfección con su compañera Zelda (Olivia Spencer). Una noche descubre que han introducido en las instalaciones un extraño monstruo marino que se asemeja a un hombre-pez para experimentar con él. Es entonces cuando ella comienza a empatizar con el extraño ser. Esta empatía parece ser la semilla de un romance entre dos mundos distintos y a la vez iguales. Mientras, las autoridades sobrepasadas no saben como reaccionar ante el poder de la criatura paranormal.
La crítica: Es inevitable, aunque no siempre sucede, que una obra tan aclamada y ganadora del Festival de Venecia genere unas expectativas tan altas, que un mínimo de decepción tienda a producirse casi como respuesta refleja tanto en la visión crítica, como en la sencilla mirada como un aficionado al cine. Si además, nos encontramos con que La forma del agua ha sido nominada a 13 Oscars de la Academia, quedándose a una sola nominación de batir el récord histórico de Eva al desnudo o La La Land, uno se sienta más marciano de lo habitual, al sentir que la película siendo por momentos una obra de arte, no llegue a generar una experiencia absolutamente completa en lo que respecta a mi visión de la cinematografía.
Analicemos pues, sus defectos y virtudes.
The Shape of Water es una fábula romántica entre dos mundos imposibles en la que el cineasta mexicano vuelve a expresar su fascinación por los monstruos que le han marcado desde que era un niño. En está ocasión y con este cuento de hadas (sin hadas), según lo define el mismo, explora su lado más poético y sensible con un guión ORIGINAL, que ya de por sí es una satisfacción en el cine de actualidad. Y es que si analizamos el panorama comercial cinematográfico, parece solo estar basado en adaptaciones literarias tipo 50 basuras de Grey, remakes, precuelas, secuelas, hechos reales, super héroes y otros millones de mierdas parecidas que solo parecen llevar al cine a ser un espectáculo banal y hecho para consumir, tirar, y jamás recordar.
Solo por esa originalidad que representa Gullermo del Toro, su cine merece la pena. Dicho lo cual y aunque resulte contradictorio, lo que parece hacer el director es subvertir los principios de la película de serie B del año 1954, La mujer y el monstruo (Creature from the Black Lagoon), en la que un ser anfibio también era protagonista. En cualquier caso, sería una inspiración y repito que probablemente lo mejor de la producción descanse sobre su libreto original.
En mí opinión, la cinta cuenta con dos problemas que parten del habitual defecto del cine de actualidad. En primer lugar el exceso de metraje que daña a lo que es una fábula o un cuento fantástico moderno. Y el segundo problema deviene del primero. ¿Era necesaria incluir una subtrama que por momentos se convierte en trama principal, con el espionaje ruso-americano de por medio? ¿Aporta algo esto a algo tan sencillo como es una historia de amor por extraña que sea la naturaleza de la misma? Y es que probablemente sin estos elementos que cortan el ritmo de la narración romántica, estaríamos hablando de una rotunda obra maestra y no de una película que por momentos, se siente incluso algo plomiza en los vericuetos de la investigación policial.
En el haber y que es mucho en la propuesta, nos encontramos con secuencias que quedaran para el recuerdo en la historia del cine. Hablamos por ejemplo de un número musical en el que es difícil que no broten las lágrimas en el espectador ante la belleza del mismo. Otra escena mítica es cuando vemos al ser anfibio descubriendo lo que es una sala de cine. Y sin olvidar secuencias sensuales que aúnan romanticismo y sexualidad de una forma tan natural que rozan la perfección.
En el reparto se luce Sally Hawkins (Blue Jasmine), interpretando a la limpiadora muda y enamoradiza con tal destreza que pareciera haber nacido con esa deficiencia. Un papel muy del gusto de los académicos, ya sea por los problemas mentales o los físicos en este caso. Parte como favorita para llevarse el Oscar, aunque la competencia es brutal con una maravillosa Frances McDormand en Tres anuncios en las afueras. Por otro lado, se enfunda el traje de hombre-pez el actor especializado en mímica Doug Jones (El laberinto del fauno), pero con la fuerte caracterización se hace complicado valorar su interpretación. Estos dos personajes son la cara de la misma moneda y es a través de su historia de amor donde esta la principal motivación y belleza de la película. Y es que Guillermo del Toro, con ellos, nos presenta una hermosa metáfora de la soledad y de la incomprensión del distinto.
En el rol de personajes secundarios aparece una siempre eficaz Octavia Spencer (Figuras ocultas) encarnando la amistad y la bondad. Su contraparte en la historia es el jefe de seguridad del laboratorio en un papel para el gran Michael Shannon (Animales nocturnos) que representa toda la maldad y el egoísmo humano. Un personaje con rasgos además machistas, sexistas, racistas y clasistas. Un despojo humano.
La parte técnica de la película es sobresaliente en aspectos como el maquillaje, los efectos especiales, y un diseño de producción ambientado en la década de los 60 en Estados Unidos. Pero si hay algo que destacar y me atrevería a decir que está por encima de la propia película, es una banda sonora realizada por el compositor francés Alexandre Desplat, que se convierte de inmediato en edición para coleccionistas. Toda la película es un río que fluye a través de la música y las magníficas canciones seleccionadas. Sin la música, La forma del agua sería una película distinta, o sencillamente no sería.
En conclusión, La forma del agua es una fábula romántica envuelta en un poema sobre la diferencia y la exclusión. La película gana cuando se centra en la historia de amor y pierde cuando introduce elementos policiales, políticos y roles insustanciales (villanos/espías). Es por ello que la cinta deja unas sensaciones agridulces en cuanto a su denso desarrollo. Es cierto que se ven compensadas por secuencias realmente emocionantes y por un final conmovedor en el que el agua toma su verdadera forma.
Nota: 8/10.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Dirección: Guillermo del Toro.
Reparto: Sally Hawkins, Doug Jones,
Octavia Spencer, Michael Shannon,
Richard Jenkins, Michael Stuhlbarg.
Guión: Guillermo del Toro y
Vanessa Taylor.
Música: Alexandre Desplat.
Fotografía: Dan Lausten.
Duración: 120 minutos.
Estreno EE UU: 1/12/2017.
Estreno México: 12/01/2018.
Estreno España: 16/02/2018.



