viernes, 2 de noviembre de 2018

El árbol de la sangre: Mi verdad más grande


Ofrecer amistad al que pide amor es como dar pan al que muere de sed. -Ovidio.

La historia: Rebeca (Úrsula Corberó) y Marc (Álvaro Cervantes) son una pareja de enamorados que deciden pasar unos días en un caserío familiar del País Vasco buscando el aislamiento y la intimidad más absoluta para recomponer su pasado. Para ello, deciden poner en común los recuerdos de ambas familias trazando un árbol genealógico que los llevará al punto exacto en el cual se conocieron. Además, se proponen un reto de sinceridad extrema en el que tendrán que redactar juntos la historia de su romance. Otra parte del desafío consistirá en desvelarse el uno al otro todos los secretos que pudieran guardarse tanto en el ámbito de la pareja como en el oscuro pasado familiar.

Úrsula Corberó y Álvaro Cervantes

La crítica: La poderosa imagen superior en la que vemos a dos jóvenes uniendo sus manos a través de la corteza de un poderoso árbol es la poética metáfora con la que Julio Medem (Los amantes del círculo polar), abre esta complejísima historia de más de diez personajes entrelazados a través de un guión original que en sí mismo es ya una obra literaria de máximo alcance.

¿Qué trata de decirnos Julio Medem en esta hiperbólica historia de amores y desamores, encuentros y desencuentros, huidas y venidas? Pues en primer lugar que está de regreso y espero que esta vez sea ya para dirigir y escribir películas de manera continuada ya que desde 2010 solo había dirigido incomprensiblemente dos películas.

El árbol de la sangre es una película que se podría disfrutar más en un segundo visionado que en la primera proyección. Ello se debe a la complejidad del puzzle sentimental ofrecido por el cineasta. Pero en cualquier caso, la obra presenciada es mayúscula en emocione cuando poco a poco va penetrando en la memoria vital del espectador. Medem genera una fuerte empatía con la pareja protagonista que en definitiva representan la pasión y el dolor cuando el primer amor aparece en la vida de las personas.

Otra de la muchas preguntas que lanza al aire Medem es si la sinceridad absoluta fortalece o por el contrario destruye las relaciones humanas ya sean en el lado amoroso o en el ámbito familiar. ¿Realmente somos responsables de los aciertos o de los errores de nuestros antepasados? ¿Son los impulsos sexuales de alguna manera controlables en el comportamiento humano vistos desde el punto de vista puramente biológico? ¿Son los celos una muestra de amor o solo un tormento para aquellos que los sufren o los padecen? Estas son algunos de los interrogantes que nos ofrece el cineasta y que responde de manera muy personal a través de los personajes representados en la historia.


Úrsula Corberó (La casa de papel) es una actriz en plena evolución y que consigue a través de Julio Medem dar el salto de calidad que le hacía falta en la gran pantalla sin el sometimiento mediático o las prisas que conllevan las interpretaciones en las series televisivas. Aquí luce perfecta en el personaje de Rebeca que fue una niña sometida a un trasplante de órganos cuando era un bebé. Este hecho se convertirá en el verdadero árbol de la sangre por la que transcurre toda su experiencia vital y la de su familia. Rebeca conoce poco después de cumplir los 18 años a Marc e inician una relación compleja hasta que siete años después deciden hacer una apuesta de sinceridad en unos días que cambiarán sus vidas para siempre.

Marc es interpretado correctamente por Álvaro Cervantes en una historia con un parecido razonable a la que le otorgó cierta popularidad y llamada El sexo de los ángeles en la que también se hablaba sobre las relaciones de pareja en sus comienzos. En este caso, su personaje no es llevado a la fuerza por Rebeca al caserío vasco, sino que es más bien él y en una idea de su madre (¡ay las suegras!) el que decide e impulsa esta manera un tanto tóxica pero liberadora de conocer a fondo a su pareja que al parecer guarda extraños y misteriosos secretos ocultos.

Nawja Nimri de la que hablábamos la semana pasada a raíz de su mágica interpretación en Quién te cantará vuelve a demostrar que está en su mejor momento profesional interpretando a "La Maca" que es el personaje que hace de la madre de Rebeca. Y es que nos encontramos ante una madre que afronta el reto más difícil de su vida, tras sufrir una enfermedad mental después de haber dado a luz a su bebé. Incluso por momentos tiene que ser ingresada en centros psiquiátricos y con ello dejar en manos de su nueva pareja el cuidado de su niña.

Este padre, que sin ser biológico, es un ejemplo en cuidado de madre y niña es interpretado por Daniel Grao (Julieta) y simboliza la maternidad/paternidad por encima de sexos hasta que la presión le puede y comienza a coquetear con el mundo de las drogas como forma de evasión ante la combinación de conflictos personales.

En el caso del personaje del joven enamorado (Marc), su relación paterno/materna se establece principalmente con su madre que es la ideóloga de que la joven pareja pongan por escrito sus puntos en acuerdo y en desacuerdo pasa así avanzar o no en la relación. Este papel es interpretado por Maria Molins (Cien años de perdón).

Por último, y quizás el personaje y el actor más interesante de toda la película junto a Nawja Nimri, es el otorgado por Medem para el actor argentino Joaquín Furriel (El faro de las orcas), que da vida a Olmo que es un hombre con un oscuro pasado, pero que aparece como constante en la vida de de los demás personajes con idilios, conflictos o pasajes tortuosos y que tendrá la llave para desvelar si el futuro amoroso de Rebeca y Marc tiene futuro o debe darse por concluido.

Me dejo algunos actores secundarios pero de relevancia, ante un reparto coral que nos lleva a los 14 personajes que deben ser ya descubiertos y disfrutados en la sala de cine. Pero en una primera conclusión, cabe decir que todo este entrelazado de historias nos lleva a la idea general de que sin conocer quien somos, ni de donde venimos, difícilmente sabremos hacia donde encaminar nuestros pasos.


El árbol de la sangre es un cuento moderno envuelto de forma muy poética en las potentes imágenes que nos regala Julio Medem. En conclusión, es una película muy profunda y algo confusa que va creciendo poco a poco de manera inversa a como lo hacen las raíces de un árbol. El cineasta vasco fija siempre el foco de atención en los conflictos pasionales, sentimentales o éticos que han acompañado su filmografía. Nos encontramos también ante una filmación muy dolorosa con frases desgarradoras, que si bien sacadas de contexto pueden parecer excesivas en lo melodramáticas, en el colocón emocional en el que nos envuelve el director causan el efecto narrativo deseado. Quizás las más llamativas de las que recuerde sean las tres siguientes:


_Me mata pensar hasta donde pudiste ser capaz de engañarme.

_He sabido tu verdad y he dejado de quererte.

_¿Recuerdas mi verdad más grande?

En definitiva, la filmación no deja de ser una historia de amor trágico que enlaza de alguna manera y con muy buen gusto narrativo con el Romeo y Julieta de William Shakespeare, pero con la diferencia de que Julio Medem ofrece a sus amantes una salida para que reconstruyendo el pasado puedan conquistar el futuro.

Nota: 8/10.

Nacionalidad: España.

Dirección y guión: Julio Medem.

Reparto: Úrsula Corberó, Álvaro Cervantes,
Najwa Nimri, Daniel Grao, Joaquín Furriel.

Música: Lucas Vidal.

Fotografía: Kiko de la Rica.

Duración: 130 minutos.

Estreno España: 31/10/2018.

viernes, 26 de octubre de 2018

Quién te cantará: La arquitectura de construir una buena historia


Después de alcanzado el éxito, todos olvidan las cualidades con que lo alcanzaron.
-André Maurois.

La historia: Tras perder a su madre, la exitosa cantante Lila Cassen (Najwa Nimri), decide tomarse un tiempo fuera de los escenarios que se va extendiendo hasta una retirada que va camino de los diez años. Pero justo cuando decide reaparecer en el mundo de la canción, tiene un accidente en la playa que le hace perder la memoria y con ello la forma que tenía de interpretar sus canciones. Es entonces cuando Blanca (Carme Elías), que es su representante, encuentra a una cantante no profesional especialista en interpretar las canciones de Lila Cassen y le pide ayuda para que la artista recupere su memoria, su voz y su vida artística.


La crítica: El cine cobra su verdadero sentido como arte escénico cuando la arquitectura de construir una historia se hace desde la sencillez. A su vez, el cineasta de turno debe buscar en la complejidad de las relaciones humanas un buen vehículo narrativo. Con ello, se aporta una visión humanista o unos trazos vitales que puedan definir a unos personajes con los que nos podamos identificar o al menos comprender. Por eso, cuando buscamos en el cine algo más que un entretenimiento a los cinéfilos nos es suficiente con la sinceridad de un cineasta contando una historia que más sencilla o más compleja, sea eso, una historia con algo que decir y que deje un poso en nuestros recuerdos.

Quién te cantará es la tercera película dirigida por el cineasta español Carlos Vermut que alcanzó el reconocimiento nacional e internacional cuando ganó la Concha de Oro del Festival de San Sebastián con su anterior película Magical Girl. En esta ocasión, nos lleva de una manera muy profunda a indagar en el universo femenino a través de las vidas entrelazadas de cuatro mujeres que cruzan sus caminos en un momento muy complicado para todas ellas. Todo en la película se rige por un universo muy almodovariano que en esta ocasión es más que acertado ya que funciona como una inspiración y no como una copia.

De hecho, el propio Pedro Almodóvar quedó prendado con la anterior película del director y no dudó en elogiarlo como uno de los cineastas más prometedores y originales del nuevo cine independiente español. La suma de Alberto Iglesias como compositor de la banda sonora, que también es asiduo de la cinematografía del maestro manchego, completan el mapa sentimental de una manera de hacer cine que no puede, ni debe dejar indiferente a nadie. Eso no quiere decir que sea un tipo de cine sencillo, frugal o recreativo, ya que como escribía anteriormente, la construcción de la historia está cocinada a fuego lento, y son muchos los matices a tener en cuenta a la hora de presenciar una proyección algo incomoda pero de una profundidad narrativa hipnótica en su mirada.

Todo en la historia es una conversación sobre la identidad de las personas y como los acontecimientos vitales marcan de una manera muy acusada dicha identidad y la forma de relacionarnos con nuestro entorno. Mensajes en torno a la fama, a la admiración, al fracaso, a la maternidad, o incluso a la violencia juvenil son retratados a través de unos personajes de los que nunca dejamos de aprender a veces por sus errores y las menos veces por sus aciertos. Todo este mensaje que se va descifrando en la película pasa por un extraordinario elenco actoral femenino de los que voy a dar unas pinceladas para poder comprender porque el cineasta nos habla de sus miedos, dudas, sueños e ilusiones a través de las actrices elegidas con gran acierto.


Najwa Nimri es una actriz excepcional que combina sus trabajos audiovisuales con su faceta como cantante profesional. Relegada estos últimos años incomprensiblemente del cine, la podemos recordar por sus interpretaciones en las películas El método o En los amantes del circulo polar. Actualmente ha estado trabajando en la serie Vis a vis de Antena 3, pero con todo el respeto para los aficionados a la serie, Najwa (nombre árabe), está muy por encima de estas cosas. Tras cinco años sin trabajar en el cine (en parte se funden persona y personaje interpretado en Quién te cantará), este 2018 reaparece con dos películas que se estrenan muy seguidas. La próxima será en breve a las ordenes de Julio Medem y hablaremos también de ella. Pero volviendo al personaje de Lila Cassen en la película hoy reseñada, cabe decir que es la base sobre la que se asienta toda la producción y sobre el que giran los demás personajes de forma concéntrica. Hablamos de un personaje con unos matices muy ricos, pues tras sufrir una fuerte amnesia no comprende la fama alcanzada, y según va recuperando la memoria, inicia un proceso de auto-descubrimiento personal que el cineasta aprovecha para hablarnos de la pérdida a través de los recuerdos de una artista que le debe todo a su madre.

El vacío que deja en su vida la pérdida de su madre, nos lleva al personaje de su representante artística que ocupa ese papel maternal cuidando de la artista como si de su propia hija se tratara. Este papel es interpretado con una categoría única y una dicción impecable, por la veterana actriz ganadora del Goya en 2008 Carme Elías y que diez años después debería alcanzar al menos una nueva nominación por su exquisita interpretación. Una verdadera dama en escena.

El otro papel clave de la cinta es para Violeta (Eva Llorach de Magical Girl), que vive aislada en su universo particular trabajando en un Karaoke y dando rienda suelta en dicho local a su pasión por la canción. Aunque más que una vocación, sus interpretaciones musicales siempre están inspiradas en su admiración incondicional por Lila Cassen a la que imita a la perfección. La gran sorpresa de su vida llega cuando la representante de la artista se pone en contacto con ella para que conviva con su admirada cantante y le enseñe de nuevo a ser quien era y a interpretar sus canciones como lo hacía antes del accidente que la dejó en estado de amnesia.

Y para concluir con el reparto, nos encontramos con el personaje de Marta que es la joven hija de Violeta y que representa la violencia juvenil, además de introducirnos el tema del chantaje emocional de los hijos que conviven en familias desestructuradas. En este caso, Marta, la tiene tomada con su madre a la que tiene amenazada y dominada por completo. Aunque este tema es secundario en la película, acaba tomando forma de tragedia griega y sustentando la base de la resolución de la propuesta presentada. El personaje de Marta es interpretado con acierto y fuerza por la ganadora de dos Premios Goya, Natalia de Molina, a la que tuve la fortuna de entrevistar hace un par de años por otro papel bastante complejo y controvertido (Entrevista a Natalia de Molina).


La parte técnica de la película se funde de manera muy especial con la forma poética que tiene Carlos Vermut de impregnar sus filmaciones. En la película el mar ejerce como sujeto narrativo tanto en la secuencia inicial, como con breves e intermitentes apariciones en forma de amaneceres o puestas de sol marítimas en la parte central de la historia y cerrando el círculo de manera virtuosa en la escena final con el mar tomando forma redentorista y expiatoria. Otro aspecto a destacar es la utilización de los espacios tanto interiores en la mansión de la artista, como exteriores en las playas de Rota en Cádiz. Estos siempre están al servicio de narrar algo importante en la historia. Mención especial por lo tanto a Laia Ateca que es la directora de arte de la producción y a la fotografía de Eduardo Grau.


Quién te cantará es una película compleja, profunda y difícil que asombra con su belleza fílmica y aturde por momentos por la densidad de sus texturas narrativas. Nos encontramos también ante una filmación muy femenina en la que el hombre no aparece en este complejo universo, dando a entender con ello, que la figura masculina ya no es el único eje sobre el que se vertebra la vida, los sentimientos o los sueños de la mujer. Con ello, Carlos Vermut, nos inquiere con su alegato sentimental a acabar con un patriarcado que marcó y marca aún la pauta en sociedades cerradas que impiden las libertades individuales. Pero por encima de mensajes, o significados ocultos, nos encontramos ante algo tan complejo y a la vez tan sencillo como es la arquitectura de construir una buena historia.

Nota: 8/10.

Nacionalidad: España.

Dirección y guión: Carlos Vermut.

Reparto: Najwa Nimri, Carme Elías,
Eva Llorach, Natalia de Molina.

Música: Alberto Iglesias.

Fotografía: Edu Grau.

Duración: 124 minutos.

Estreno España: 26 de octubre de 2018.