Robots: Historias de amor dirigida por Isabella Willinger nos da pie para publicar una nueva entrada en la sección de Películas curiosas de Cine y críticas marcianas. Estrenada en España en el DocsBarcelona también la podemos encontrar en el catálogo de Filmin así como en otras páginas especializadas en cine documental. La cinta europea fue galardonada en el Max Ophüls Prize Film Festival como Mejor Película Documental.
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Cuando Chuck compra a Harmony, su futura pareja robot, poco se espera que le gusten los libros y conversar sobre temas trascendentales. En Japón, el robot Pepper llega al hogar de la abuela Sakurai para hacerle compañía, pero resultar ser bastante despistado… Los robots son las nuevas criaturas del planeta Tierra. ¿Estamos preparados para introducir la inteligencia artificial en nuestras vidas? El futuro ya está entre nosotros.
La narrativa de Robots: Historias de amor viene marcada por tres miradas distintas sobre la convivencia entre los robots y los humanos. La inteligencia artificial se presenta como sujeto omnisciente siendo el narrador indirecto. Esta es la primera historia en la que se intercalan distintos testimonios técnicos. Es la parte más débil de la película por su previsibilidad. De esta manera es como Willinger presenta la película desde enfoques diferentes. Hablamos de tres visiones superpuestas que conectan mejor con el espectador cuando se deja de lado la técnica y se humanizan las historias. Lo veremos más adelante.
Escribía Isaac Asimov en "Yo, Robot" (1950) que: "Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño". Esta es la premisa fundamental que trata de mostrar la cinta hoy reseñada. Pero también alerta de manera sutil de los peligros que la inteligencia artificial puede tener para la humanidad. Quizás más a nivel moral, que a nivel de toma de conciencia de los humanoides.
En la historia de amor de Chuck y Harmony la cinta gana enteros tanto en lo visual como en lo narrativo. ¿Se puede amar a un robot y no estar loco? Algo así le sucede a Chuck. Éste es un hombre estadounidense marcado por una infancia en la que ha sido sometido a la trata de personas. Su madre le prostituyó. Es un personaje tierno y a la vez excéntrico. Willinger trata de mostrar a través de él -recordad que el documental es ficcionado- la soledad en su máxima expresión. Para paliar ese aislamiento Chuck decide comprar un robot femenino que haga las veces de novia.
Harmony es un robot de compañía con rasgos muy sexualizados. Con ella, Chuck se irá de viaje, al cine y compartirán charlas filosóficas en mitad de la noche. Sin duda, es el segmento más llamativo de la filmación y cuenta también con secuencias exteriores de verdadera belleza visual. Esta es la parte más atractiva del filme tanto en la visualidad de sus imágenes, como en el mensaje melancólico que nos transmite.
Si alguna utilidad tienen estos robots es en otro segmento de la película cuando encontramos una aplicación bastante razonable. En Japón, a la abuela Sakurai le entregan a Pepper. La misión del androide es evitar el deterioro cognitivo de esta entrañable mujer.
Aquí Willinger muestra la parte más tierna de la filmación entrando a filosofar sobre el futuro de los octogenarios. La soledad, de nuevo, está muy presente en la narrativa aunque por el momento la familia de la abuela Sakurai permanece junto a ella. Cuando Pepper desarrolle mayor capacidad en su inteligencia artificial, hará las veces de mascota virtual con la capacidad para frenar el deterioro mental de su dueña. La sombra del Alzheimer está presente como un fantasma.
Robots: Historias de amor me ha parecido una propuesta atractiva que nos enfrenta de una manera indirecta con nuestros demonios interiores. La soledad, o el miedo a ella, aparece como el principal frente discursivo propuesto por Isa Willinger. Con el apoyo de importantes testimonios técnicos que se intercalan con las historias narradas, la filmación alemana ofrece más preguntas que respuestas. En definitiva, hablamos de un filme que esconde más capas de lo que aparenta su inofensiva superficie.
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Este artículo, con diferente formato, también lo puedes leer en Cinemagavia
Título original: Hi, A.I. - Liebesgeschichten aus der Zukunft
Nacionalidad: Alemania
Año: 2019
Dirección: Isabella Willinger
Fotografía: Julian Krubasik
Reparto: Documental
Duración: 90 minutos




