jueves, 20 de junio de 2019

La influencia: nueva niña del terror en versión española (y con hacha)


La influencia dirigida por Denis Rovira van Boekholt se estrena en cines españoles el 21 de junio en un filme de terror con niña poseída incluida. 

👻👻💀👻👻

La historia: Alicia (Manuela Vellés) es una joven enfermera que viaja desde Madrid hasta la casona asturiana de la que huyó siendo una niña. Acompañada de su marido Mikel (Alain Hernández) y de su hija Nora (Claudia Placer), encuentran un panorama desolador con su madre (Emma Suárez) conectada a un respirador artificial, y con su hermana Sara (Maggie Civantos) aterrorizada por unos extraños fenómenos.  


La crítica: La influencia supone una más que decorosa ópera prima del cineasta Denis Rovira van Boekholt en esta adaptación cinematográfica basada en la novela homónima del escritor británico Ramsey Campbell

La cinta se suma al festival de cine terror que estamos viviendo en este primer semestre del año, y cumple ya de paso con la cuota de cine español dedicada al género. De presentación modélica en cuanto a personajes, contexto geográfico, y narrativa, el guión de La influencia escrito por Michel Gaztambide nos regala sesenta minutos iniciales de un gran suspense y una atmósfera opresiva muy bien conseguida. 

El problema, y no menor del largometraje, consiste en que la resolución de su abigarrado libreto gira, y sustituye la gran intriga producida hasta el momento por un espectáculo en forma de apariciones, sustos o gritos que rompen el tempo de la película. No obstante, en esa locura final en la que se convierte la narrativa hay un momento de lucidez. En él, queda explicado el comportamiento de la madre de Alicia y el porqué de la huida de esta última del hogar familiar. 

El cineasta debutante recurre de manera acertada a intercalar flashbacks como medio narrativo para conocer la historia de este peculiar matriarcado asturiano marcado por la tragedia. Por lo tanto, la historia no está narrada en orden cronológico. De esta manera, y al contrario de lo que sucede en otras historias de género, los personajes protagonistas tienen más información que el espectador con el acertado propósito de causar incertidumbre, tensión e intriga en el mismo. 

No quiero explicar mucho más de lo que sucede en la trama pues cualquier detalle puede destripar o reventar la argumentación central y esto en una película de suspense es más imperdonable si cabe. 

Lo que si vamos a hacer es repasar los personajes principales a través de un reparto bien equilibrado.


En la imagen superior observamos a la actriz española Maggie Civantos en el año de su consagración definitiva como actriz. En este 2019 obtuvo el galardón a la Mejor Actriz de Reparto en el Festival de Cine de Málaga por su interpretación en la comedia Antes de la quema. Es ahora y un papel dramático cuando demuestra todas sus capacidades como interprete. Su personaje en la cinta, Sara, está marcado por una trágica situación que vivió junto a su hermana Alicia en la niñez. Pero fue ella la que tuvo que quedarse en la casona asturiana reflejada en la historia, y convivir con las paranoias de su madre.  

Alicia mientras tanto no pudo soportar los sucesos ocurridos en la siniestra morada, y huyó buscando rehacer su vida. Ahora el encuentro con los fantasmas del pasado, con su hermana y con su madre enferma, volverán a cambiar su vida para siempre. Este papel está correctamente interpretado por Manuela Vellés (Velvet) aunque la sombra de la sobre actuación está presente en pantalla. Su marido en la pantalla es Alain Hernández que cumple sin más, y su siniestra suegra que es interpretada con excelencia por Emma Suárez (JulietaLas hijas de Abril).  

Mención especial para Claudia Placer (Verónica) que interpreta a una nueva niña del terror que es poseída por su abuela (la siniestra suegra), y realmente acojona en pantalla. Una de las perlas que deja en pantalla es cuando se dirige a su madre (Alicia) con la siguiente frase: "Como le digas algo a papá, le mato". Teniendo en cuenta que la niña maneja un hacha a su antojo, agrede a una compañera de escuela con un compás, y tiene más mala leche que un gato callejero, la amenaza no es algo menor.


En la parte técnica cabe destacar una buena fotografía nocturna de Isaac Vila que permite ver lo que está sucediendo en pantalla. Y es que a modo de oximorom diría que hace lo invisible, visible y demuestra que se puede "iluminar" de manera adecuada la noche. En cualquier caso, un buen trabajo en la dirección de fotografía puede quedar anulado si el proyector de nuestra sala de cabecera está obsoleto. Es entonces, cuando no veremos nada en las escenas nocturnas, y poco en las diurnas. 

La dirección de arte se centra en fabricar una autentica casa del terror bizarra, gótica y por momentos horripilante. El hogar cumple con la función narrativa de ser otro personaje más de la película. 

Las localizaciones exteriores fueron grabadas en la verde y húmeda Asturias, principalmente en el pueblo de Luarca, que por su arquitectura, sus calles estrechas, y su puerto guardan concordancia con la sensación opresiva que el cineasta ha querido transmitir. 


En conclusión, La influencia es una aterradora diversión de la que disfrutaran especialmente los amantes del binomio cine de suspense con dosis de terror, y con niña incluida. Es cierto que los múltiples giros del tercio final van a causar controversia, pero siempre es mejor esto que la pura indiferencia al salir de una sala de cine. En definitiva, el debut cinematográfico en el largometraje de Denis Rovira van Boekholt me ha parecido moderadamente divertido en su narrativa, muy loco por momentos en sus giros finales, pero aceptable dentro de los parámetros del género fantástico. 

Nota: 6/10.

Nacionalidad: España

Dirección: Denis Rovira van Boekholt

Guión: Michel Gaztambide

Reparto: Emma Suárez, Manuela Vellés,
Maggie Civantos, Alain Hernández,
Claudia Placer, Mariana Cordero.

Música: Arnau Bataller

Fotografía: Isaac Vila

Duración: 100 minutos.

Estreno España: 21 de junio de 2019


lunes, 23 de octubre de 2017

Las hijas de Abril


Ningún estado es tan similar a la locura, por un lado, y a lo divino, por el otro, como el estar embarazada. -Erica Jong.

La historia: Valeria es una joven de 17 años que vive junto a su hermana mayor Clara en la localidad costera mexicana de Puerto Vallarta. Tras un breve romance con su novio Mateo, queda embarazada y no sabe a quien acudir. Ante las dificultades económicas y el porvenir incierto es Clara quien decide avisar a la madre de ambas. Ésta vive liberada de sus hijas en España. Es entonces, cuando vuela hacia México para intentar ayudar. Pero lejos de ser una solución, la llegada de Abril (Emma Suárez), hace estallar los conflictos familiares y complican la llegada al mundo del bebé de Valeria.


La crítica: Las hijas de Abril es una película mexicana íntima, descarnada, dura, fría y entroncada en lo que solo el cine independiente puede y debe ofrecer. Es decir, hablamos de un tipo de cine social más de silencios que de palabras, más de visiones que de certezas y que estaría en la antítesis de lo que una superproducción de Hollywood puede ofrecer. Pero una vez dicho esto y reconociendo la calidad del cineasta mexicano Michel Franco (Chronic, 600 millas), la filmación vuelve a pecar de demasiada frialdad y desapego emocional como comentaba en la anterior película reseñada en este espacio de cine.

Nos encontramos ante una película para minorías que viene avalada con el Premio del Jurado de la sección Certain Regards del Festival Internacional de Cannes. La intención del cineasta en esta ocasión es hablarnos sin tapujos de las familias desestructuradas y en especial del drama social que se está viviendo en México con los embarazos no deseados en la población juvenil. La tasa de embarazos entre las jóvenes menores de edad solo puede deberse a una mala política educativa y, como nos hace ver Franco en su historia, al descontrol de los impulsos sexuales en las clases menos favorecidas. Pero es también, del instinto sexual humano en general y de sus consecuencias de lo que trata esta historia y como modifica y cuestiona las vidas entrelazadas de los distintos personajes que son reflejo de una realidad en la sociedad actual. El sexo y la sexualidad ejercen en la película como una forma primitiva de instinto, que cambia, doblega y gira la vida de las personas. De forma no retórica, podríamos concluir que el deseo sexual y un mal o buen polvo provoca enormes consecuencias y cambia una vida de una manera radical.

La filmación en sí misma, viene marcada por el ensimismamiento del director con un ritmo pausado y unos larguísimos planos que en la primera parte de la obra pueden encantar o por el contrario, pueden ejercer de placentero somnífero para el espectador que espere algo parecido a lo que se llama ritmo en el cine. Y es que en la primera parte de la obra no pasan demasiadas cosas. Todo sucede de manera minuciosa con la llegada de la madre a la casa de sus hijas. El conflicto narrativo acontece en la segunda parte y a partir del nacimiento del bebé de Valeria. El filme nos habla de maternidad en niñas que no están preparadas para serlo. Pero lo más llamativo es el papel de la recién y joven abuela que queda completamente descolocada al no asumir su nueva condición.

La traición, la venganza, y la infidelidad se entremezclan en una historia que resulta aún más cruda por la decisión del cineasta de dejar a la película sin música. No es la primera vez, ni la última, que este recurso es utilizado por un director de cine para dramatizar aún más la situación o sencillamente para enmarcarla en un tipo de cine social que huye del adorno con un tono casi documentalista. Por otra parte, resulta contradictorio el porqué llevar la localización de la cinta a un lugar turístico y ciertamente bello como es Puerto Vallarta para apenas sacarle partido a excepción de algún plano secuencia realmente bello.


En el reparto destaca la aparición de la actriz española Emma Suárez (Julieta) en el papel de la madre ausente en un trabajo complicado y que resuelve con su buen hacer habitual. Por otro lado, muy sorprendente y satisfactorio debut cinematográfico de la joven actriz mexicana Ana Valeria Becerril que soporta con estoicismo un desnudo integral, hace de hija, de madre, de novia y de hermana. Resuelve más que notablemente su complejo personaje. Joanna Larequi y Enrique Arrizon completan el reparto con papeles mas desvaídos, interpretando respectivamente a la hermana y novio de Valeria. La película también es seca en cuanto al número de actores.

Las hijas de Abril es en definitiva la historia cotidiana de lo que en una familia supone el embarazo no deseado, pero si llevado a término de la niña de la casa. El sorprendente giro que acontece en la segunda parte de la historia no es suficiente para levantar una película, que aunque interesante, se siente plomiza en su conjunto. No obstante, Michel Franco transmite sensaciones de una cinematografía intimista y de calidad. Quizás una historia más para cortometraje, que para largo, y paradójicamente a destacar, una historia narrada por un hombre con un punto de vista muy femenino sobre el universo de la mujer. Mi conclusión final es que nos encontramos ante una propuesta que esta sustentada bajo la reflexión de que los impulsos sexuales cambian y para siempre la vida de las personas. Cine de autor.

Nota: 6/10.

Nacionalidad: México.

Dirección: Michel Franco.

Reparto: Emma Suárez, Joanna Larequi,
Ana Valeria Becerril, Enrique Arrizon.

Guión: Michel Franco.

Fotografía: Yves Cape.

Duración: 103 minutos.

Estreno México: 23/06/2017

Estreno España: 20/10/2017.