Queridos terrícolas, cinéfilos y seres de luz que aterrizaron aquí por error buscando ver una peli pirata: hoy mis galardones cumplen 10 otoños entregando marcianos dorados a películas, directores y actores que, francamente, se lo merecen mucho más que la mayoría de galardones serios que se reparten por razones intangibles. Diez años de risas, llantos, palomitas quemadas y debates a las cuatro de la mañana sobre si el verdadero protagonista de La llegada era Amy Adams o el heptápodo que parecía un pulpo fumado.
Sin más cháchara vamos a recordar las normas de los Premios Marcianos:
Para que una película pueda ser premiada seguiré la norma de que el filme en cuestión se haya estrenado en España en 2025. También tendrá que haber sido reseñada en la web marciana. Este año volvemos a tirar la casa por la ventana y la dotación económica de estos suntuosos premios se sitúa en 20 millones de dólares a pagar con dinero del Monopoly.
Comienza la ceremonia y he de decir que habrá mucho cine español.
En letra azul los enlaces a las críticas.
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Mejor Película: Los domingos de Alauda Ruiz de Azúa
Como cada año a cada persona que leyó una crítica en la web. A cada persona que compartió una reseña en redes sociales. A cada persona que dejó un tiempo de su vida para comentar una crítica en el propio blog o a través de las citadas redes. Y en definitiva a todas esas personas con las que hablo casi a diario con el cine como punto de conexión.
¡Muchas gracias!
Cine y críticas marcianas vuelve el próximo mes enero de 2026 tras la Navidad. Os deseo muy felices fiestas y un buen fin de año.
La cena dirigida por Manuel Gómez Pereira se ha estrenado en cines españoles el día 17 de octubre de 2025. El filme español está protagonizado por Mario Casas y Alberto San Juan acompañados de un reparto coral formado por Asier Etxeandia, Nora Hernández, Elvira Mínguez y Eva Ugarte.
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La historia: Dos semanas después de acabar la Guerra Civil, Franco solicita una cena de celebración en el Hotel Palace. Un joven teniente, un maître meticuloso y un grupo de prisioneros republicanos expertos en cocina, deben preparar un banquete impecable en tiempo récord. Todo parece ir sobre ruedas, pero en la cocina se trama algo más que un menú.
La crítica: La tragicomedia es un género que fusiona lo trágico y lo cómico, ofreciendo una experiencia narrativa rica y compleja: momentos de dolor y alegría coexisten, generando empatía y conexión con el público. Ejemplos destacados son: La vida es bella (1997), que mezcla el horror del Holocausto con humor y ternura; El club de los poetas muertos (1989), donde la inspiración convive con la tragedia; o Jojo Rabbit (2019), una sátira que aborda el nazismo con ingenio y humanidad.
La cena se inspira en la obra de teatro "La cena de los generales", de José Luis Alonso de Santos. Ambientada en el contexto real de la Guerra Civil, La Cena retrata un hecho ficticio y parte de una premisa muy ingeniosa y de una situación insólita: un banquete que quiere dar el mismísimo General Franco en el Hotel Palace de Madrid como colofón a una terrible guerra civil, viajando a través de lo trágico y lo humorístico en el patetismo de la situación: inmediata posguerra, cárcel, represión, miedo, muertos, odios, hambruna y fracaso colectivo. Franco intenta hacer ver la vuelta a la normalidad cuando la posguerra acaba de empezar.
En cualquier caso el tono cómico es el que prevalece con una situación insospechada para los empleados del Hotel Palace. De hecho, el hotel en la cinta estaba reconvertido en un hospital para heridos de guerra y lo que menos pensaban eran en dar banquetes. El lío en el que están metidos los personajes es morrocotudo. Deben trasladar el hospital y quirófanos a las plantas superiores, conseguir los mejores cocineros que además estaban encarcelados, también contratar a una orquesta y conseguir la comida perfecta para no defraudar al Caudillo. Todo se va convirtiendo en un vodevil que va haciendo las delicias de los espectadores.
La cena tiene un tempo muy atractivo, con un ejercicio de precisión propio de la comedia: la acción se desarrolla en un día, desde las ocho de la mañana hasta la madrugada y a medida que pasa el tiempo el encargo se convierte en una bomba de relojería, no habrá marcha atrás. El espacio debe reunir un escenario tan atractivo e hiperrealista donde el espectador se sumerja en la imparable peripecia de los personajes que se mueven en un Madrid de la inmediata posguerra y el Hotel Palace como centro de acción de la película consolida un trabajo visual potente.
Alberto San Juan, como el maître del hotel, ofrece una interpretación sensacional. Ingenioso, irónico y tenaz, su personaje encarna la oposición discreta de la gente frente al sistema, con conversaciones mordaces que desencadenan las risas. Mario Casas, en el papel del teniente Molina, interpreta con encanto y hondura a un militar fiel pero desbordado por una tarea inalcanzable, otorgando al personaje una fragilidad humorística que intenta otorgar humanidad a un hombre superado por las circunstancias. El elenco colectivo deslumbra de igual manera. Asier Etxeandía aporta originalidad y miedo como un falangista ocupado de supervisar el banquete, mientras Elvira Mínguez infunde sensibilidad y vigor en su papel de cocinera sagaz. Unidos, estos actores no solo animan a personajes intricados —definidos por fidelidades enfrentadas y deseos contenidos—, sino que convierten un episodio histórico en un cuadro vibrante de la España fragmentada. Su dinámica vibrante asegura que La Cena sea un placer memorable, combinando humor ácido con una sensibilidad profunda. Se echa de menos más papel para Franco (XaviFrancés) que tiene pocas lineas de dialogo y con el cual se podría haber provocado la carcajada general si su personaje hubiera estado más proactivo durante el banquete en su honor. No obstante, ojo a la escena final.
En la técnica destacan el uso de la iluminación y de la música para matizar insistentemente la alegría, el miedo, la violencia y la emoción donde parece que se ha declarado la paz, pero sigue presente el miedo y en este pequeño mundo español de la posguerra seguirán vivos, por desgracia, muchos elementos del conflicto que enfrentó a hermanos y amigos.
La cena combina humor inteligente, diálogos ágiles y situaciones endiabladas. El cineasta ha sabido aplicar una narrativa rítmica y que sucede en un suspiro. En el fondo también hablamos de una sátira sobre el culto al lider y que nos hace ver que poco ha cambiado de 1939 a 2025. Sin ir más lejos, en la reciente firma de la supuesta paz entre Israel y Gaza pudimos ver de manera vergonzante como los lideres más importantes del mundo peloteaban o se dejaban humillar por Donald Trump en lo que parecía una parodia de la propia vida. En el fondo es lo que retrata la película hoy reseñada con humor, chispa y sagacidad.