La historia: Baby (Ansel Elgort) es un joven muy introvertido que perdió a sus padres en un accidente automovilístico y desde entonces no consigue levantar cabeza. Tras robar casualmente al mafioso Doc (Kevin Spacey), contrae una deuda con él y se ve obligado a pagarle mostrando sus dotes de brillante conductor. El chico se ocupará de conducir en la huida de los atracos a bancos planeados por el capo. Todo se complica aún más, cuando Baby se enamora de una joven camarera llamada Debora (Lily James) y pretende huir con ella para iniciar una nueva vida. ¿Les dejarán ser felices? ¿Resistirá Debora la presión?
La crítica: Pedazo de película que firma el cineasta británico Edgar Wright (Bienvenidos al fin del mundo), que va a marcar quizás el hito más alto en la narrativa británico estadounidense de este verano boreal 2017. Con un arranque de vértigo, música y conducción, es en la segunda parte de la cinta cuando aperece un cierto aire post tarantiniano en pantalla. Con ello se completa una propuesta sorprendente y altamente divertida. Cuando relacionemos espectáculo en el cine con inteligencia en mi cabeza aparecerá el recuerdo de Baby Driver.
¿Quién es realmente Baby? Independientemente de lo sucedido en el pasado, Baby es ahora un excelente conductor que con su habilidad es capaz de despistar hasta el último coche de policía que se le cruza en el camino. Tiene otra peculiaridad. La música es la otra pasión de su vida y pasa el día pegado a su Ipod que le sirve como motivación personal. De hecho, es incapaz de conducir para su grupo de atracadores si la música no suena y está perfectamente seleccionada. Pero además, él repudia lo que está haciendo, pero tiene que pagar una deuda adquirida con el jefe del clan mafioso. De hecho, Baby es un buen chico y quiere salir de ese mundo de inmediato. En cuanto a la filmación en sí misma, el ritmo narrativo es completamente sobresaliente siendo un disfrute cinéfilo moderno y muy acertado abriendo con ello nuevos caminos en la cinematografía.
Y si de espectáculo hablamos, no se puede quedar en el tintero una maravillosa secuencia que fue ensayada y coreografiada por el mismísimo Ryan Heffington. En ella, vemos a Baby recorrer tres manzanas y son sincronizados: coches, peatones, camareros, niños e incluso perros que pasean por el lugar al ritmo de una música perfectamente seleccionada. Es por ello, que tanto esta escena como la primera hora de la película se convierten por méritos propios en una especie de musical modernista de auténtico lujo.
Por otra parte, la cinta rinde un cierto homenaje a Steve McQueen en la cinta Bullit de Peter Yates. En dicho film siempre se recordaran las espectaculares persecuciones de coches, aunque en Baby Driver las escenas están rodadas en la ciudad estadounidense de Atlanta. Y como curiosidad adicional, cabe destacar que el director de la cinta se apoyó en el asesoramiento del ex atracador de bancos Joe Loya, que escribió un libro con el curioso título de 'El hombre cuya prisión se le quedó pequeña: confesiones de un atracador de bancos'.
Pero no olvidemos que Baby Driver es algo más que una cinta de persecuciones y atracos a bancos. Es más, yo me atrevería a decir que esa es la excusa para narrar la historia de un chaval de 20 años marcado por un terrible pasado, pero con un futuro por delante junto a la chica de sus sueños.
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El reparto y de menor a mayor importancia protagónica está integrado por un estupendo Jamie Foxx (Django desencadenado), un acertado Jon Hamm (Mad Men), una explosiva Eiza González (serie adaptada de 'Abierto hasta el amanecer' -From dusk till dawn-) y el jefe del equipo interpretado por el genial Kevin Spacey (American beauty).
Ellos conforman un grupo que el mismísimo Tarantino hubiera firmado. Y como contraste y encabezando el reparto, nos encontramos con la dulce actriz británica Lily James (La Cenicienta) y con el ya actor revelación de 2017 Ansel Elgort (Bajo la misma estrella) que a sus 23 años se confirma como el interprete más talentoso de su añada.
Especial atención merece la banda sonora de la producción con una exquisita elección de las pistas musicales y en la que nos encontramos temas como: Harlem Shuffle de Bob & Earl, Egyptian Reggae de Jonathan Richman & The Modern Lovers, B-A-B-Y de Carla Thomas, Intermission de Blur o Never, never gone give you up de Barry White.
En conclusión, Baby Driver es una apuesta elocuente, apabullante y lubricante entre otros sufijos ante que dejo ya a la elección del imaginario del espectador. Es cierto, que también podría incluir el término cargante por poner una pequeña pega crítica. Pero en definitiva el espectáculo es coagulante, golfante, incitante, refrescante, penetrante, amenazante o sencillamente vibrante.
Nota: 9/10.
Nacionalidad: EE UU, Reino Unido.
Director: Edgar Wright.
Reparto: Ansel Elgort, Lily James,
Kevin Spacey, Jamie Foxx, Eiza González.
Guión: Edgar Wright.
Fotografía: Bill Pope.
Música: Steven Price.
Duración: 115 minutos.
Estreno EE UU: 28 de junio 2017.
Estreno España: 7 de Julio 2017.
Estreno Argentina (previsión): 27/07/17.

