La red fantasma dirigida por Jonathan Millet se ha estrenado el 7 de febrero de 2025 en cines españoles. El thriller de Millet abrió la Semana de la Crítica de Cannes y ha competido en la sección Punto de Encuentro de la Seminci.
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La historia: Hamid, un profesor sirio en el exilio, forma parte de un grupo secreto que persigue a los dirigentes fugitivos del régimen. Su misión le lleva a Francia tras la pista de su antiguo torturador. La venganza con la que lleva años obsesionado está a un solo paso (La Zona Cine).
La crítica: Por su posición geo estratégica, Siria se ha convertido en las últimas décadas en un país infernal y por lo cual se ha producido un éxodo de refugiados. El filme se ha rodado, por supuesto, antes del derrocamiento del tirano Bashar Háfez al-Ásad. Un hombre al se quiso ver como un renovador y sin embargo por mantenerse en el poder convirtió al país en un paria en el que se han librado guerras, experimentos con armas militares, pruebas de las mismas o violaciones de los derechos fundamentales. Es por eso que la historia aunque ambientada fuera del país, cobra un gran interés histórico y además funciona de manera moderada como thriller cinematográfico.
La red fantasma sigue los pasos de Hamid, integrado en una red de espías no profesionales, en busca de uno de los torturadores del régimen sirio. Un tipo capaz de idear torturas con electricidad y probar todo tipo de químicos contra las personas detenidas. Como ya decía, Siria, ha sido un campo de pruebas que incluso dejan a Iraq o a Afganistán como segundones en estas malas artes. Hasta para nacer en un país o en una región determinada hay que tener suerte. La serendipia.
El realizador francés Jonathan Millet se ha basado en una situación real, que ha seguido muy de cerca, para rodar su primer largometraje de ficción. Su lente está puesta en la situación de los refugiados sirios víctimas del régimen de Bashar al Asad, de su suerte dentro y fuera de las fronteras de su país, y especialmente en una lucha casi clandestina que pocos conocen: la de una célula de espías instalados en Europa que se encarga de localizar a sus propios torturadores.
La red fantasma está inspirada a partir la publicación de dos artículos en abril de 2019, en Libération, sobre la célula de Yaqaza y la caza del «Químico» en Alemania. A partir de ese momento, el cineasta quiso seguir esa pista. La narrativa es deliberadamente tranquila y no hay escenas violentas. Más bien hablamos del juego del ratón y el gato aunque se echa algo de menos más acción. Tampoco existen flasbacks rememorando las torturas y me parece inteligente. No es necesario mostrar para saber lo que se había producido con los detenidos en Siria.
Nota: 6/10.

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