martes, 2 de octubre de 2018

El negocio de las palomitas en el cine y otras curiosidades del popcorn


Las palomitas son como los besos, algunos dulces, otros salados y en algunas ocasiones una excusa perfecta para ir (o no) al cine. Miguel Pina.

En una ocasión y hablando con un responsable de una conocida distribuidora cinematográfica en España, me confesaba que el negocio del cine ya no estaba en las películas, en los directores, en los galanes de cine o en las estrellas femeninas del séptimo arte. Era mucho más sencillo, el negocio estaba ahora en los servicios de restauración de las salas de cine y más concretamente en las famosas y humildes palomitas de maíz, que sin ser culpables de nada, comienzan a ser odiadas por el bolsillo del espectador, mientras que el amor de la industria cinematográfica se dispara de un modo inversamente proporcional. En lo personal no soy un consumidor habitual de este supuesto manjar de la gastronomía cinéfila, pero siempre recuerdo que de niño la asociación palomitas y cine iban de la mano. Aunque de vez en cuando y según la película proyectada las puedo consumir. Pero para todos, lo llamativo es su precio y es que si a ello, le sumamos refresco o cerveza, el coste ya supera incluso el precio de la propia entrada de cine.

Scarlett Johansson se suma a la fiesta con sus palomitas gourmet

Vamos con unos datos que son inequívocos en el porcentaje de negocio que generan las palomitas para una sala de cine. Un cubo, paquete o bolsa de palomitas genera un 1.800 por ciento de beneficio sobre lo que cuesta el maíz y el precio final de venta al público. En proporción, una lata de caviar Beluga, una langosta o un vino de reserva saldrían mucho más baratos que el famoso popcorn. De hecho, si por un paquete de palomitas de 100 gramos se están pagando 4 o 5 dólares/euros, este precio es exactamente igual al que tendríamos que pagar por 100 gramos de langosta en cualquier mercado de un país medio. Los refrescos tampoco se escapan de este sobrecoste y hablamos de un beneficio para el cine o cadenas de cines (Cinesa, Cinépolis,Yelmo), de un 1200 por ciento por una Coca-Cola o Pepsi de máquina, llegando a estar publicado este dato como record guinness de coste/beneficio para las empresas cinematográficas. A este paso y dentro de poco, el poder adquirir lo que ahora llaman un combo con palomitas, refrescos y demás gastronomía cinéfila para una familia media, será casi imposible. O incluso, ¿pudiera ser como una lotería o un premio? ¿Exagerado? Vean la imagen.

En realidad para ellos has ganado unos céntimos, ni siquiera un Euro/Dólar

En definitiva, con este escrito no trato de amargar la fiesta del cine a nadie. Más bien se trata de una curiosidad y de aportar unos datos que no pretenden que las palomitas se le atraganten a nadie. Pero, ¿dónde y cuándo nace esta tradición de convertir al espectador en un "zampapalomitas" sin conocimiento de causa? Pues precisamente en todo lo contrario de lo que este producto significa hoy. Para ello, habría que retrotraernos hasta la época de la Gran Depresión en Estados Unidos que es cuando un producto tan barato en su materia prima, encontró satisfacción entre los propietarios de los cines y el bolsillo/estómago del espectador que ambos andaban sumidos en la escasez. Por apenas 5 o 10 centavos, la bolsa de palomitas era un producto barato y que saciaba el hambre del espectador a la vez que repercutía en beneficios moderados para el empresario de cine que estuvo listo y hábil en popularizar este producto. El nuevo boom de las palomitas llegó cuando se inventó el microondas y las famosas palomitas comenzaron a llegar a los salones de los hogares en lo que ahora se conoce como peli y mantita. ¿Estallará la burbuja de las palomitas como la de los tulipanes en Holanda? ¿Se podrá avalar la compra de un piso con un combo de palomitas aunque sea caducado? ¿Habrá palomitas en Marte?


Algunos nombres alternativos de las palomitas maíz en diversos países del mundo:

Argentina: Pochoclo, pororó, pururú.

Belice: Poporocho.

Bolivia: Pipocas.

Chile: Cabritas.

Colombia: Crispetas.

Cuba: Rosetas de maíz.

Ecuador: Canguil.

Panamá: Millo.

República Dominicana: Cocalecas.

Uruguay: Pop.

Venezuela e Islas Canarias (España): Cotufas.

Resto del mundo: Estafa, timo, robo, etc, etc.

Y por último y antes de concluir, me preguntaba si cómo hay día mundial de todo; como por ejemplo el día del niño, el día del padre, el día de los enamorados, el día mundial del agua, el día mundial del perro abandonado, el día mundial del gato pulgoso, el día mundial del propio día mundial, ¿habrá día mundial de las palomitas de maíz? La respuesta a continuación:


Sean felices y vayan al cine con y sin palomitas, con o sin besos y si pueden llévense las palomitas desde casa, ahorrarán tiempo, salud y dinero. Es más, incluso hay gente que ve la película sin nada en la boca, en una opción insólita pero posible.

P. D. De regalo les dejo un vídeo de auto-ayuda para aprender a ligar en el cine sin que el combo de palomitas se interponga en su camino :-)