martes, 8 de octubre de 2024

Los destellos: más allá de la vida


Los destellos dirigida por Pilar Palomero ha llegado a los cines españoles el día 4 de octubre de 2024. El tercer largometraje de la cineasta está protagonizado por Patricia López Arnaiz, Antonio De la Torre, Julián López  y la debutante Marina Guerola. 

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La historia: La vida de Isabel da un inesperado giro el día en que su hija le pide que visite regularmente a Ramón, que se encuentra enfermo. Tras quince años alejada de su exmarido, un hombre al que ve como a un desconocido pese a que fueron familia durante años, en Isabel comienzan a reavivarse resentimientos que creía superados. Sin embargo, al acompañar a Ramón en su momento más vulnerable, Isabel conseguirá ver con otros ojos el fracaso que vivieron para centrarse en el presente.


La crítica: Tras su premiada ópera prima titulada Las niñas y la muy notable La maternal, Pilar Palomero vuelve con su intimista y delicado cine basándose en esta ocasión en el relato "Un corazón demasiado grande", de Eider Rodríguez. La película se centra en el reencuentro obligado de una pareja que no funcionó. Este conflicto, permite a la cineasta hablar sobre la complejidad que pueden tener los vínculos que creamos, y sobre todo, propone una reflexión sobre las huellas que nos dejan y que nos hacen ser quienes somos. O como el pasado marca nuestro futuro. 

Los destellos es un filme que trata con delicadeza la fase final de la vida. Quizás la historia se toma demasiado en serio la muerte y deja muy poco espacio para el humor aunque este sea negro. Por otra parte en una sociedad atomizada y egoísta también es cierto que el poco humanismo que nos queda aparece cuando la enfermedad o la muerte de alguien cercano nos afecta de manera cercana. Ahí es cuando parecemos dar más valor a las personas. Sin embargo, cuando estas están vivas solo parecemos ver sus defectos que pasan a ser incluso virtudes cuando mueren. Por tanto, lo que propone la cineasta es una sutil reflexión sobre la vida, la muerte, el duelo y la reconciliación. 

Palomero con esta película ha intentado retratar lo que se siente al perder a un ser querido, con la esperanza de poder encontrar algo de belleza en ese profundo dolor. "Un corazón demasiado grande" se transformó en Los destellos: una cinta que habla sobre el paso del tiempo, sobre lo que perdura y desaparece, sobre las huellas que dejamos y las que otros dejan en nosotros. Pero, sobre todo, una historia que reivindica la bondad y el amor, que defiende el perdón y los cuidados mutuos, y una invitación a disfrutar plenamente de la única certeza que tenemos.

Patricia López Arnaiz vuelve a dar un recital de naturalidad al interpretar. Por este papel ha sido galardonada con la Concha de Plata del Festival de San Sebastián y se postula de manera clara para ganar el Goya del próximo año. Aborda a un personaje que vuelve con desgana a cuidar de su ex marido en cuidados paliativos. Ella tiene pareja y la situación tampoco es fácil. Pero poco a poco esa desgana se convierte en una emotiva despedida con destellos de luz como el título de la película. 

Un magistral Antonio de la Torre interpreta a Ramón al que la ha tocado la "lotería" de una muerte injusta por encontrase en la mediana edad. Su personaje diría que es perfecto: se comporta con dignidad, da a conocer sus miedos y a su vez se siente valiente ante su familia que ha decido acompañarle es sus últimas semanas. El Goya también parece claro. 

Completa el reparto Julián López como la nueva pareja de Isabel y la debutante Marina Guerola que interpreta de manera muy sólida a la hija de Ramón. Es otra luz en la película sobre todo en la escena del baile con su padre que filma con maestría la cineasta. 

En la técnica -qué es puro sentimiento- destaca la localización del rodaje. Viajamos hasta Horta de San Juan en Tarragona y hacia sus alrededores. Las Tierras del Ebro y del Matarraña con sus masías y paisajes de olivos imprimen ese color rural cálido que tienen un fuerte componente sentimental para la cineasta. Sus vivencias están allí y de ahí que su película sea tan humana. 

Los destellos es una cinta rocosa, dura y no apta para ir al cine a divertirse lo que en principio suena a contradicción. Hablamos entonces de un cine intimista, de cocción lenta y de carácter existencial. Por tanto es un filme muy especial y para estar en la sala de cine -o en casa- preparados para asistir a un duelo por anticipado. Sin embargo, la directora deja unos destellos de luz que según por el momento vital que pase el espectador pueden ser tomados como un regalo y como una celebración de la vida. 

Nota: 7/10.


Nacionalidad: España

Género: Drama

Dirección: Pilar Palomero

Guion: Pilar Palomero 

Fotografía: Daniela Cajías

Música: Vicente Ortiz Gimeno

Duración: 101 minutos

Reparto: Patricia López Arnaiz,
Antonio De la Torre, Julián López,
Marina Guerola, Ramón Fontseré

martes, 22 de noviembre de 2022

La maternal: infancia interrumpida


La maternal dirigida por Pilar Palomero se ha estrenado en cines españoles el día 18 de noviembre. Producida por Inicia Films y Bteam Pictures, la película compitió en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián, donde se alzó con la Concha de Plata a la Mejor Interpretación para su actriz protagonista, la joven Carla Quilez, de tan solo 14 años.

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La historia: Carla es una niña de 14 años en riesgo de pobreza que llega embarazada al centro de acogida La Maternal. Allí tiene que aprender a convivir con chicas de su edad y estar lista para ser una buena madre. Un gran desafío que pasa por conocerse a sí misma y entender el mundo que tiene alrededor, además de lidiar con una destructiva relación con su madre y con sus propios miedos.


La crítica: La buena ópera prima de Pilar Palomero me hizo pensar que lo iba a tener difícil para superar su debut. Las niñas era tan cadenciosa, profunda y estuvo tan bien rodada que la misión se antojaba compleja.

La maternal es un sutil retrato de la maternidad en la adolescencia. Una historia sobre la fortaleza, la valentía, la superación, pero también sobre el abandono. Los 120 minutos  de metraje para una trama tan minimalista se sienten como una losa cocinada a fuego lento. La propia cineasta se percata y suprime el momento del parto pero no se atreve a meter las tijeras del todo en una historia que hubiera funcionado como un tiro con los clásicos 90 minutos de toda la vida. 

Palomero tuvo la posibilidad de conocer en primera persona un centro de acogida para madres precoces y de ahí surge la idea de la película. Una reunión con el director del centro dio paso a charlas largas y emotivas con mujeres que, ya desde su mirada adulta, le contaron cómo había sido para ellas vivir su maternidad. La cineasta se enfrenta a la complejidad de reflejar cómo debe ser niña y madre al mismo tiempo. El retrato es luminoso, alegre y doloroso. La cinta destila ternura y con ello se compensa la falta de mayor ritmo narrativo. 


Carla Quílez fue la sorpresa de la 70ª edición del Festival de cine de San Sebastián. Con tan solo 14 años se llevó el premio a la mejor interpretación femenina. La niña hace un papel brutal y tendrá también su Premio Marciano a mejor actriz revelación. Nada que ver, pero toda suma. Quilez interpreta a una niña de su edad con un personaje rebelde, duro y complejo que queda embarazada de su mejor amigo. Decide no contar nada al joven padre y asume su responsabilidad.

Ángela Cervantes que ya destacaba en Chavalas hace otro buen trabajo. Su personaje es el de la joven madre de Carla que se va a convertir en abuela antes de los treinta años. Regenta un restaurante de carretera, está separada y con un nuevo novio que provoca el rechazo de su hija. El progenitor de Carla se fugó y representa la figura del padre ausente. El resto del reparto lo componen el resto de niñas de la casa de acogida y los responsables de la misma. Cumplen.

En la técnica destaca el rodaje en tonos pastel fotografiados por Julián Elizalde. Sorprende también una preciosista versión de 'Tu calorro' de Estopa interpretada por La Húngara sobre los créditos finales. Como curiosidad adicional cabe decir que parte de la cinta se ha rodado en Los Monegros y que el mismo bar de carretera se usó en Jamón, jamón de Bigas Luna. También ha habido escenas en el campo de fútbol que salía en la cinta protagonizada por Javier Bardem, Penélope Cruz y Jordi Mollá.


La maternal es profunda, dura y compleja. Con un reparto bien equilibrado en el que brilla con luz propia Carla Quílez, nos hallamos ante un sobrio relato llevado con parsimonia por la cineasta. Aún así, demuestra talento para trabajar con actrices sin mucha experiencia que destacan por su naturalidad. Una cinta, en definitiva, sutil y delicada que navega por la vida de la maternidad temprana con mucho respeto a sus niñas, al espectador y hacia una historia de jóvenes con la infancia interrumpida. 

Nota: 7/10.


Nacionalidad: España

Dirección: Pilar Palomero

Guion: Pilar Palomero

Fotografía: Julián Elizalde

Duración: 120 minutos

Reparto: Carla Quílez, Olga Hueso,
Àngela Cervantes, Jordan Dumes, 
Pepe Lorente, Rubén Martínez, 
Gal-la Sabaté, Neus Pàmies

lunes, 14 de septiembre de 2020

Las niñas: la ¿buena? educación


Las niñas dirigida por Pilar Palomero ha sido galardonada con la Biznaga de Oro en el recién concluido Festival de Málaga. De esta manera, la ópera prima de la cineasta aragonesa se coloca como una de las películas favoritas para las próximas nominaciones a los Premios Goya. El filme ha sido estrenado en cines españoles el día 4 de septiembre. 

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La historia: Adela (Natalia de Molina) es una viuda de 30 años que sueña con que su hija tenga todo aquello que se le negó a ella. Su hija Celia (Andrea Fandos), tiene 11 años y está marcada por la rígida educación que está recibiendo en un colegio de monjas en la España de principios de los noventa. Cuando la niña conoce a Brisa, una nueva compañera de colegio, ésta la empuja hacia una nueva etapa en su vida: la adolescencia. Celia se encuentra entre dos mundos: el de su educación en el colegio y en el de un nuevo mundo que le espera fuera.


La crítica: La apuesta de la cineasta debutante Pilar Palomero por rescatar un trocito de la España de los 90 se salda con la mejor ópera prima española de lo que llevamos de 2020. Difícil va a ser superar una filmación tan cadenciosa, profunda y tan bien rodada como es Las niñas

La principal apuesta narrativa de la directora es indagar en la búsqueda de la identidad en un entorno hostil. La identidad de una niña y la de una madre. Hablamos de un país que aún conservaba tics tardo franquistas mientras que por otro lado se mostraba la España de la Expo de Sevilla y de las Olimpiadas del año 92. El filme cuyo mayor defecto es que parece rodado en los 70 -se exageran los modos, los traumas o los ambientes opresivos pre-Transición- sería una paradoja de lo que es una buena educación. Pues si bien una buena educación (pública o privada) asentada en valores civiles o religiosos, pudiera parecer a priori más ventajosa para los niños, se siente equivocada si se invierten los valores de la bondad, la libertad o del derecho al libre pensamiento.

La cinta aborda el universo femenino desde la niñez pasando por la adolescencia hasta llegar a la madurez de una madre. Incluso si desplazamos el contexto histórico en el que sustenta la narrativa nos encontramos con una historia universal en ese mundo femenino en el que se sostiene. Todo es nuevo para las niñas retratadas en el filme: el primer cigarrillo, los primeros impulsos sexuales, celos y competencia entre ellas, las primeras salidas a discotecas, los primeros romances o la caída de los padres/madres del pedestal. El retrato aquí roza la perfección.

La historia utiliza como vehículo narrativo un clásico colegio de monjas. Cada religiosa tiene su personalidad, virtudes y defectos. Su intención es educar a las niñas de acuerdo con sus propias creencias y guiarlas a lo que llaman “el camino correcto”. Siempre las vemos a través del punto de vista de las niñas. Las personas religiosas puede apreciar cierto maniqueísmo en la narrativa por lo que hablamos de un filme ideológico pero no ofensivo. En todo caso, la manera de intentar atar en corto a las niñas en los años 90 tenía poco efecto. La mayoría de las profesoras retratadas en el filme son monjas que en su época hablaban del cielo y del infierno, del pecado o de la castidad. Algo ya impropio en la España del "póntelo, pónselo" (el condón), el Interviú o los 40 Principales.


Adela interpretada por una gran Natalia de Molina es la madre de Celia y quiere que sea todo lo que se le negó: que tenga un título universitario, que sea cultivada, formal y atenta. Como suele suceder, Adela proyecta en Celia sus errores y deseos, convencida de que está haciendo lo mejor para ella, sin darse cuenta de que está haciendo todo lo contrario. Celia, la niña, es interpretada con gran solvencia por Andrea Fandos. Ella es una niña inocente de once años que trata de indagar en la vida de su madre sin obtener casi resultados. A su vez tiene que lidiar con los castigos impuestos en el duro colegio y con su paso a la adolescencia. Ambas actrices, al igual que la directora, tienen posibilidades en la temporada de premios en España que culminará con la gala de los Goya ya en 2021. 


Las niñas me ha parecido en primer lugar una preciosidad de filmación. Rodada en tonos pastel y fotografiada a la perfección por Daniela Cajías, la cinta eleva la cinematografía española a unos niveles desconocidos. Encontramos aromas a Pilar Miró, José Luis Garcí o Pedro Almodóvar. Ojalá, Pilar Palomero no sea una cineasta de una sola película y este sea solo el comienzo de una gran amistad con el cine. De momento, nos deja una película deliciosa en su envoltorio y profunda en su narrativa. 

Nota: 9/10.


Nacionalidad: España

Dirección: Pilar Palomero

Guion: Pilar Palomero

Duración: 100 minutos

Música: Juan Carlos Naya

Fotografía: Daniela Cajías

Reparto: Natalia de Molina,
Andrea Fandós, Zoe Arnao,
Julia Sierra, Francesca Piñón