viernes, 20 de julio de 2018

¡Qué maravilloso es el cine! El vuelo


Flight, año 2012.  Nacionalidad: Estados Unidos  Director: Robert Zemeckis

Basta un instante para hacer un héroe y una vida entera para hacer un hombre de bien. -Paul Brulat.

La sección de ¡Qué maravilloso es el cine! contiene spoilers.

Un arrollador, espectacular y orgiástico comienzo del film hacen que en menos de cinco minutos podamos decir lo maravilloso que es el cine cuando se hace bien y con coraje. Y es que la presentación es puro vicio políticamente incorrecto, cuando nos introducimos con los personajes en el amanecer de una habitación de un moderno hotel. Allí vemos como tras una noche de frenesí, alcohol, sexo y drogas (todo esto lo suponemos por lo que deja ver la cámara), despiertan el comandante Whip Whitaker (Denzel Whasington) y la azafata de vuelo Katerina Marquez (Nadine Velázquez). Hasta aquí nada fuera de lo corriente; bueno supongo que para las almas más puritanas esto debe ser escandaloso, pero con un par de padres nuestros se puede superar e incluso si lo viven en persona puede hasta que les guste el rollito duro. Pero lo curioso de la situación y volviendo al filme, es que en menos de dos horas el vuelo de los tripulantes está preparado para despegar. El problema es que el comandante Whip está tan colocado que casi no puede coger ni el teléfono. ¿La solución? Un chute de cocaína para desayunar, intentar despertarse y dirigirse junto a su compañera para el aeropuerto. Personajes y trama perfectamente retratados en un opening magistral que Robert Zemeckis nunca ha logrado igualar o superar.


La historia de 'El vuelo' comienza su transición dramática cuando el avión pilotado por Whip empieza a desarrollar problemas de carácter técnico y de este modo comienza a perder altura y a caer en picado en una tragedia que parecía irremediable. Pero es precisamente en ese momento cuando el comandante reacciona, y tras una virtuosa maniobra volando invertido (avión al revés en pleno vuelo), consigue aterrizar el vuelo en campo abierto salvando decenas de vidas con ello. El problema surge cuando tras caer herido y pasar el test de drogas, da positivo. Es entonces, cuando las autoridades aeronáuticas deciden abrir una investigación criminal contra él. Todo esto sucede en una vertiginosa y emocionante media hora inicial que queda para los anales del cine en cuanto a ritmo y diversión en pantalla. Aunque luego lógicamente, la trama baja el ritmo, su director Robert Zemeckis (Forrest Gump), consigue que los 132 minutos de metraje pasen en suspiro en la sala de cine. 'El vuelo' fue en cierta manera, una mirada de reojo al alma del maestro Frank Capra en versión mayores de 18 años.


El vuelo en todo caso, paradójicamente no es un filme puramente de aviación, aunque esta esté presente en pantalla. Los aviones, el incidente y la ulterior investigación, parecen más una excusa para presentar al personaje principal que un modo de expresión cinematográfico. La cinta nos habla de un padre de familia abandonado por su esposa e hijo, que cae en el infierno del alcohol y las drogas al no poder en principio superar esta ruptura. Pero sobre todo, es una historia donde la redención está presente en su aura de expresión como forma totalizadora del mensaje a transmitir. Hay que decir en su debe, que este mensaje redentorista no cuadra con las actitudes del comandante Whip y es ahí, donde Robert Zemeckis pierde pulso y fuelle en parte final a la que falta contundencia para cerrar el circulo de una manera adecuada a lo expuesto anteriormente. En todo caso, la película es un estupendo viaje interior y también en cierta manera iniciático hacia la condición del alma humana. Este viaje metafórico del comandante Whip, es acompañado de uno real hasta la granja de sus padres que ya no están para recibirle. Hasta allí se lleva a Nicole, que es una especie de alma gemela en forma de mujer, a la que conoce en el hospital donde se cura de sus heridas físicas y morales. Esta subtrama, que es preciosista en algunos momentos, nos recuerda por la rotura de sus personajes al binomio entre Forrest Gump y su amada Jennifer, que ya sacó a relucir el cineasta en la aclamada cinta que le dio la celebridad.


Denzel Whasington (Fences) realiza un trabajo extraordinario por el que fue nominado al Oscar de la Academia y que finalmente se llevó Daniel Day Lewis por Lincoln. Pero decir, que es un trabajo extraordinario el de este poderoso actor sabe a poco, realmente borda la excelencia en cada papel que interpreta en el cine. Un actor de actores. Del resto del reparto, cabe destacar a un genial John Goddman (Calle Cloverfield 10) que hace de "camello" del piloto y a una muy interesante actriz británica llamada Kelly Reilly (True Detective), que interpreta a la chica que Whip conoce en el hospital y que representa con acierto la autodestrucción humana.

Cabe decir que el argumento de la película está construido parcialmente por dos historias reales. En primer lugar, hay que retrotraernos al año 2000, cuando un avión de la compañía Alaska Airlines sufrió una avería semejante a la que se relata en la cinta reseñada hoy. Fue entonces, cuando el piloto de aquel vuelo intentó salvar la situación volando al revés, pero finalmente no lo consiguió y el avión se derrumbó en el océano. Por otra parte, la cuestión de tomar tierra fuera de un aeródromo, se basó en el aterrizaje de emergencia que realizo el comandante canadiense Robert Piche, en el que logró salvar la vida de 306 personas. Hay que recordar también, que el maestro Clint Eastwood, abordó en el año 2016 el conocido como "milagro en el Hudson", a través de la película (Sully), que en cierta manera bebe de la narrativa que Robert Zemeckis utilizó en 'El vuelo', y que pudo servirle de inspiración.

En conclusión, El vuelo es gran retrato sobre el heroísmo y la responsabilidad final que recae en algunos profesionales a lo largo del mundo. Una cinta, que en cierta manera cuenta con un metraje invertido -como el mismo vuelo- y que comienza donde otras acaban. Pero sobre todo, lo que tratar de hacer Robert Zemeckis con la historia es lograr una semblanza sobre la redención, como en parte ya acostumbra este cineasta. A él, se le espera con urgencia para que pueda retomar el pulso inicial que tuvo y así pueda poner aún un broche de oro a su carrera artística.



P.D. Durante muchos años de mi vida, mi actividad profesional se ha desarrollado en la aerolínea de aviación española Iberia. Por ello quiero narrar una anécdota personal que ocupó muy pequeño espacio en las páginas de los periódicos y que en parte tiene que ver con lo sucedido en la película reseñada hoy. Vamos a ello: una noche indeterminada pero aproximadamente en la fecha de estreno de El vuelo, un compañero y yo estábamos a pie de pista del Aeropuerto de Barajas en Madrid inspeccionando una aeronave de KLM que estaba a punto para el despegue. Pues bien, en esos momentos nos sorprendió una fuerte explosión proveniente de las alturas. El motor de un avión Boeing 757 de Iberia en fase de despegue había sufrido un estallido y estaba incendiado. Fue entonces cuando el aparato comenzó a perder altura de una manera alarmante y a caer casi en picado. Realmente tanto mi compañero, como yo, veíamos ya la tragedia como irremediable. Estábamos a punto de ver como iban a perder la vida cientos de personas y el horror que sentimos creo que nunca lo olvidaremos. Pero entonces, vimos una maravillosa maniobra del comandante del aquel avión que consistió en el apagado de las llamas de manera automatizada mediante extintores activados desde cabina. Tras ello, ese motor quedó inutilizado y el avión perdió más altura aún. Pero prodigiosamente, el piloto puso máxima potencia en el otro motor y cuando la aeronave estaba aproximadamente a 300 metros del suelo consiguió levantar la nave, estabilizarla y lograr un aterrizaje de emergencia que salvó a decenas de personas de una muerte segura pues los tanques iban llenos de queroseno y el impacto hubiera sido mortal de necesidad. Es por ello, que historias como la de la película recordada hoy cobran sentido y dan al cine un plus que va más allá del puro espectáculo. Por último y como esta reseña quedará posicionada en Google en el área de cine de aviación, si por casualidades del destino la llegara a leer el comandante de aquel Boeing 757 (creo recordar era una vuelo Madrid-Lisboa), queda invitado a relatar como vivió esa experiencia y a explicar los detalles técnicos en una entrevista que sería publicada aquí y en Noroeste Madrid.



viernes, 13 de julio de 2018

El mejor verano de mi vida: hiperbólica españolada con buenas maneras


Los amores de verano tienen un lado malo: que los vuelvas a encontrar en invierno.
-Megan Fox. 

La historia: Curro (Leo Harlem) es un desastroso padre de familia en proceso de separación que intenta ganarse la vida como comercial de robots de cocina con más pena que gloria. Para motivar a su hijo Nico (Alejandro Serrano), le promete unas vacaciones de ensueño si logra sacar todas las asignaturas del colegio con sobresaliente. La sorpresa para toda la familia llega cuando el niño logra el objetivo propuesto y el padre se encuentra sin blanca para poder afrontar el viaje prometido. Pero tras intentar de un modo surrealista que la profesora del pequeño le baje las notas para no tener que cumplir su promesa y fracasar en el empeño; Curro tendrá que ingeniárselas para ofrecer a su hijo unas vacaciones inolvidables que comenzarán con "turismo rural" de andar por casa, para acabar y por golpes del destino con el mejor viaje de sus vidas.


La crítica: El verano también ha llegado a los cines y como en Semana Santa o Navidad comienzan a llegar las producciones dedicadas a este periodo tan especial del año. Desde luego es una época muy extraña para el mundo del cine donde tienen cabida todo tipo de producciones que entran en cartelera por la puerta de atrás o por la puerta grande publicitaria al menos en España, como es en el caso de la película reseñada hoy. En cualquier caso, no siempre el verano boreal se limita al cine de animación o a las socorridas comedias de situación al uso. Cabe recordar que en los últimos veranos también se produjeron grandes sorpresas como fueron Café Society de Woody Allen, Baby Driver o la argentina Todo sobre el asado.

En esta ocasión, el cineasta español Dani de la Orden (Barcelona, noche de verano), consigue al menos convertir una comedia en principio insustancial en algo que funciona con cierta gracia y con ternura, implicando a los personajes infantiles en la trama de una manera efectiva que funciona como un reloj sincronizado. Por lo tanto, es una cinta sincera, sin pretensiones y de la que no se puede realizar una crítica en profundidad pues sería equivocar los términos propuestos y que no engañan a nadie.

De temática muy local española, y quizás por eso no llegue a los cines de Hispanoamérica, la propuesta se desarrolla en formato de road-movie recorriendo diversos puntos de la geografía ibérica como son Toledo, poblaciones de Cádiz como Sotogrande y Algeciras y diversas localizaciones en pueblos del interior de España, Madrid o Tenerife. Todo ello aporta un colorido muy especial a través de una luminosa fotografía de Valentín Álvarez puesta al servicio de este juguete veraniego.

Suponiendo que nos queramos interesar en el mensaje a transmitir de la película, esta trata de hablarnos de los nuevos modelos de familia con el "virus" de las separaciones y divorcios en plena ebullición, tocando temas también sobre si el dinero es el que aporta la felicidad, los problemas de inserción laboral una vez pasados los 40 años o en la teoría del doble error que básicamente consiste en empecinarse en no rectificar errores del pasado y volver a cometerlos una y otra vez.


En el reparto, todo el peso de la producción recae en el monologuista, cómico y actor español Leo Harlem (Torrente 5) que con su verborrea y velocidad verbal en los diálogos da un recital que salvando las distancias, le entroncaría de alguna manera con los discursos trepidantes que el bueno de Mario Moreno Cantinflas nos regalaba en sus películas mexicanas. A destacar las buenas interpretaciones de los niños Alejandro Serrano y Stephanie Gil que representan con sus papeles la amistad en la infancia y la superación de los problemas propios de su edad. El resto de personajes que orbitan alrededor de los anteriores protagonistas mencionados cumplen con su papel a la perfección destacando a los televisivos Jordi Sánchez, Maggie Civantos, Toni Acosta, Berto Romero o Arturo Valls. Pero el mejor papel y atención a los créditos finales, recae en la abuela del niño interpretada por una inmensa Gracia Olayo a la que ya vimos brillar en la exitosa película musical 'La llamada'.

En conclusión, El mejor verano de mi vida, siendo cinematográficamente insustancial, consigue lo que se propone y que no es otra cosa que buscar la evasión, la sonrisa e incluso sacar alguna carcajada que tal como está el mundo es un regalo nada despreciable. En su contra, cabe destacar que es una cinta demasiado enfocada al público nacional y especialmente al espectador más televisivo. De hecho, para disfrutar de ella y para quien no conozca a Leo Harlem, tendría que ver primero sus monólogos en Youtube para hacerse una idea de la vis cómica del citado actor. En definitiva, 90 minutitos de cine que sirven como excusa perfecta para quitarse de en medio de una comida dominguera con esos seres tan entrañables y adorables que comienzan hablando de "El tiempo" a las dos de las tarde para a eso de las nueve de la noche haber arreglado ya la política nacional e incluso la internacional. Fin.

Nota: 6/10.

Nacionalidad: España.
Dirección: Daniel de la Orden.
Reparto: Leo Harlem, Maggie Civantos,
Alejandro Serrano, Stephanie Gil.
Guión: Daniel Castro, Marta Suárez.
Fotografía: Valentín Álvarez.
Música: Zacarias de la Riva.
Duración: 90 minutos.
Estreno España: 13 de julio de 2018.


lunes, 9 de julio de 2018

Luis y los alienígenas: tres marcianos muy salados


A veces pienso que la prueba mas fehaciente de que existe vida inteligente en el universo es que nadie ha intentado contactar con nosotros. -Will Watterson.

La historia: Luis es un niño que está a punto de cumplir 12 años y los servicios sociales amenazan con separarle de su padre viudo que es un desastroso ufólogo en busca de vida extraterrestre. Pero la suerte para el muchacho puede cambiar tras la llegada a La Tierra de tres alienígenas dispuestos a ayudarle. A cambio de ello, será el chico el que primero les eche una mano a ellos a conseguir el propósito por el que están visitando nuestro planeta y que no será nada aterrador.


La crítica: Desde Alemania y dirigida por los cineastas Wolfang y Christoph Lauenstein, ganadores del Oscar por el cortometraje de animación Balance, llega a las carteleras de cine una simpática producción sin mayores pretensiones que entretener a los más pequeños de la casa que aún no estén en la playa o en la montaña de vacaciones. Tratándose además de marcianos, esta reseña era ineludible en Cine y críticas marcianas en este comienzo de verano boreal.

La cinta parte de un narrativa clásica en el cine de animación en la que encontramos a un niño con ciertos problemas de integración escolar para girar a un mundo fantástico en los que unos alienígenas ejercen como sujeto narrativo para resolver las carencias tanto afectivas como vitales del joven protagonista. Para ello, los cineastas optan por un humor resolutivo, ágil y de fácil comprensión para los más pequeños. De hecho, el target de edades a los que va dirigida la producción lo podríamos situar entre los 3 y 12 años, aunque en ningún momento disgustará a padres o abuelos a pesar de ser una producción menor pero efectiva y sincera en sus objetivos.

A destacar en la historia es la divertida premisa de salida en la que los marcianos se interesan en La Tierra por un anuncio que consiguen captar de la clásica teletienda televisiva y de un producto milagroso que prometen en ella. A partir de esta situación, se producen algunas secuencias muy irónicas en relación a los famosos círculos de las cosechas, a marcianos que comen mucho para combatir la ansiedad o sobre ciertas élites estadounidenses y sus perfectas vidas en sus villas unifamiliares.

Vamos con el capítulo de hoy dedicado a las traducciones cinematográficas que en esta ocasión dejan un momento que era imposible que personalmente dejara pasar por alto como marciano militante.

Alemania y título original: Luis und die Aliens.

Título internacional oficial: Luis and the Aliens y alternativamente: Luis and His Friends from Outer Space.

Titulo España: Luis y los alienígenas.

Título Paraguay: Luis y sus amigos del espacio.

Y por fin llega México, país en el que el filme será estrenado en agosto, y sus ocurrencias infinitas e insuperables a través de sus maestros traductores. En esta ocasión, y sin que sirva como precedente, me encanta el título propuesto por razones obvias: Luis y los marcianos.


Aunque parece evidente que la película solo busca servir como un entretenimiento estival, intenta dejar algunos mensajes en forma de moraleja en torno a la paternidad, la amistad o sobre el bien y el mal a través de una clásica villana empeñada en llevarse al niño a un orfanato.

En los aspectos técnicos el diseño de animación está aceptablemente bien conseguido y la cinta resulta colorida sin estridencias y dejando claramente en evidencia que el cine de animación ya no está solo en manos de Disney/Pixar.


En conclusión, Luis y los alienígenas, siendo una propuesta blandita y algo tontuela, deja momentos muy reconfortantes de buen humor y alguna referencia al clásico E.T el Extraterrestre de Steven Spielberg, que siempre trae buenos recuerdos. Lo mejor de la producción cinematográficamente hablando, pasa por un buen epílogo final sobre la paternidad; otorgando con ello valor a los títulos de créditos finales que no hay que olvidar forman parte del metraje de una película. ¡Saludos marcianos!

Nota: 6/10.

Nacionalidad: Alemania.
Dirección y guión: WolfangLauenstein,
Christoph Lauenstein.
Música: Martin Lignau, Ingmar Suberkrub.
Duración: 90 minutos.
Estreno Alemania: 24/05/2018.
Estreno España: 29/06/2018.
Estreno México: 17/08/2018.


martes, 3 de julio de 2018

Hereditary: desmontando el bluf del año en 10 errores impresentables


La decepción es solo la acción de tu cerebro al reajustarse a la realidad después de descubrir que las cosas no son como creías que eran. -Brad Warner.

La historia: Annie (Toni Collete) es una galerista casada y con dos hijos que acaba de perder a su madre. Esta mujer era la matriarca de toda la familia y ejercía un extraño poder sobre todos sus miembros. Al poco tiempo de su muerte, una serie de extraños sucesos paranormales comienzan a sucederse en la residencia familiar. A partir de este momento su pequeña hija Charly (Milly Shapiro), aumenta más si cabe su extravagante comportamiento al detectar presencias inexplicables e incompatibles con la normalidad de un hogar. El terror está a punto de estallar....o no.


La introducción: Aunque en principio no tenía la intención de reseñar esta película por cuestiones varias, vista la polémica generada por la misma y ante el insólito hecho de que un buen número de personas me han pedido mi insignificante opinión marciana sobre la misma, guardo la entrada que tenía preparada para otra ocasión. Solo quiero aclarar una última cosa. La mitad de las personas me comentaban que destrozara sin piedad a la película y la otra mitad la consideraban casi una obra maestra. Esto es solo un reflejo de lo que esta pasando a nivel general con los amores y odios que está levantando Hereditary entre el público. En cambio, la borreguil y adormilada crítica profesional parece estar encantada con la cinta y se siguen unos a otros sin que nadie se atreva a levantar la voz o al menos discrepar en algunos puntos cuanto menos dudosos. Sin ánimo de molestar a ningún "bando" cinéfilo vamos ya con la disección marciana de este Exorcista 2.0


La crítica: El primer error, y de muy mal gusto cinematográfico de Hereditary parte ya desde los créditos iniciales de presentación. Allí mismo y sin el menor pudor el cineasta debutante Ari Aster, inserta un cartel en forma de texto literario en el que se explica la muerte de la matriarca familiar y de donde viene o hacia donde va la historia. Si una película tiene que recurrir a explicarse con apéndices escritos y no es capaz de desarrollarse visualmente por sí misma, solo puede deberse o bien a la incapacidad manifiesta de su cineasta o bien a querer recurrir al camino más corto para lo que no se ha sabido resolver mediante las imágenes o mediante el guión articulado en las voces de los protagonistas.

El segundo error lo encontramos cuando observamos que la película está partida en dos mitades que no parecen pertenecer al mismo género cinematográfico. La primera hora de Hereditary además de insustancial es de una lentitud mal entendida, apuntando que algo va a suceder, pero sin que nada suceda. Este tostón inicial se podría haber resuelto con una sencilla elipsis narrativa de al menos 45 minutos sin que la historia se viera afectada en ningún término y consiguiendo con ello el ritmo adecuado.

El tercer error y este deviene del segundo, es que nos encontramos con una duración de 126 minutos en los que los rellenos se sienten sobrantes y solo intentan aportar un cierto aire de intelectualidad impostada.

El cuarto error parte de la excesiva preponderancia de la música que actúa como sujeto omnipresente narrativo tratando de tapar con esto, muchas de las carencias de la propia historia. Hagan la prueba y vean Hereditary sin música y comprobarán que se cae como un castillo de naipes.

El quinto error lo encontramos en un guión deslavazado y cobarde, que cuando no sabe resolver las situaciones que plantea y sus propias trampas, tira de los socorridos sueños, alucinaciones o supuestas apariciones para así justificar lo que no tiene justificación a pesar de tratarse de una película del género fantástico.

El sexto error y uno de los más importantes es prescindir de la presencia de la niña Milly Shapiro y situarla como un personaje secundario, cuando era ella y solo ella, la que podría haber convertido a Hereditary en una obra que no hubiera generado ninguna controversia. Inexplicable por lo tanto el rol otorgado a la cría y la sobreponderación que sin embargo se le presta a su hermano el fumeta.

El séptimo error deviene del sexto, ya que todo el protagonismo recae en una madre mal interpretada por Toni Collete en una actuación realmente sobreactuada y por momentos incluso desagradable.

El octavo error, y esto es una deshonra muy grande para cualquier cineasta es que en la segunda parte y cuando ya entramos en la zona de sustos y despropósitos varios, algunas situaciones provocan la comedia involuntaria haciendo reír a parte del público cuando en realidad pretendía asustarlo.

El noveno error parte de una especie de gorgoteo extraño que emite la niña cuando la dejan salir en escena y que recuerda más a un partido de tenis o de ping- pong que a algo que realmente pueda asustar o lo que es peor tener alguna credibilidad.

Y el décimo error y más importante es un final epifánico/religioso que realmente provoca vergüenza ajena resultando increíble, demencial y delirante.

Poniendo morritos para Instagram

Por otro lado, es innegable que la cinta tienen también sus virtudes y la primera de ellas es que no trata de abusar de los sustos gratuitos y busca concienzudamente encontrar un terror mucho más profundo y por momentos lo consigue. Los aspectos adicionales como dirección de arte, iluminación nocturna de su fotografía y los efectos visuales están realmente bien conseguidos. Lo mejor de estos aspectos complementarios pasan por un gran diseño de sonido y para ello se construyó el escenario de la casa en el interior de un estudio de sonido de grandes dimensiones. De hecho, y aunque el estreno está muy lejos de la temporada de premios, podría contar con algunas posibilidades de entrar en la carrera para obtener al menos alguna nominación a los Oscars como pasó con Get Out.

En conclusión, Hereditary me ha parecido una oportunidad desaprovechada sobre todo porque deja escapar a una de las niñas más terroríficas y sádicas que he visto en el cine. Además tiene una transición narrativa partida en dos mitades muy desiguales y para colmo tiene una parte final que desemboca en un mal melodrama rozando el ridículo en unas secuencias finales que desbaratan lo que poco arreglo pudiera tener ya. En definitiva, un producto del marketing y de la industria cinematográfica que han sabido vender como nadie, y que nos recuerda a lo que ahora llaman alta gastronomía. Es decir, algo por lo que fácilmente te pueden clavar 20 euros si pides un postre que se llame: "Mousse de yogurt con esferificación de mango al aroma de humo francés"; que traducido, viene a ser un yogurt de melocotón del Carrefour pero servido con mucho glamour. En definitiva, eso es Hereditary: humo, mucho humo...


Nota: 3/10.

Nacionalidad: Estados Unidos.
Dirección y guión: Ari Aster.
Reparto: Toni Collete, Grabriel Byrne,
Milly Shapiro, AlexWolff.
Música: Colin Stetson.
Fotografía: Pawel Pogorzelski.
Duración: 126 minutos.
Estreno EE UU: 8/06/2018.
Estreno Hispanoamérica: 7 y 8/06/2018.
Estreno España: 22/06/2018.

viernes, 29 de junio de 2018

78/52. La escena que cambió el cine: Monumento cinéfilo al filme Psicosis del maestro Alfred Hitchcock


La muerte de una mujer bella es, incuestionablemente, el tema más poético del mundo. -Edgar Allan Poe.

La historia: En el año 1960 y con apenas 800.000 euros de presupuesto, se estrenaba Psicosis en Estados Unidos con la prohibición del maestro Alfred Hitchcock de que nadie pudiera acceder a la sala de cine una vez hubiera comenzado la proyección.

78/52. La escena que cambió el cine, es la película documental que narra la historia de como se fraguó la filmación centrándose en la mítica escena de la ducha en la que Janet Leigh era asesinada. El título de esta película se debe a la casi anatomía forense que se realizan de los 52 planos cinematográficos de la celebérrima secuencia y a las 78 configuraciones de cámara utilizadas para su rodaje.


La crítíca: Cuando Janet Leigh entra en la recepción del mítico motel Bates y pregunta: _ ¿Tiene una habitación disponible?, obtiene una respuesta de Anthony Perkins, que no deja lugar a dudas de que algo inquietante va a suceder:

 _Tenemos 12 habitaciones disponibles. 12 cabañas, 12 habitaciones disponibles. Desviaron la autopista.

La historia del cine está a punto de llevarnos a una de las secuencias que cambiarían para siempre la forma de entender la cinematografía. Además y en cierta manera también llevó a parte de la sociedad estadounidense a perder parte de su inocencia. La amenaza ya no era la guerra fría, los fenómenos naturales o los crímenes que aparecían en las crónicas de sucesos. Ahora la amenaza se encontraba detrás de la cortina de la ducha de cualquier cuarto de baño en Norteamérica. El subgénero cinematográfico slasher había dado a luz, aunque aún no tuviera nombre concreto.

A partir de este momento cumbre, escenas parecidas con y sin ducha de por medio, no han dejado de aparecer en la cinematografía mundial. ¡No era la ducha, era el SUSPENSE!  Precisamente este año 2018, hemos vivido uno de los momentos cumbres del cine de suspense y con una bañera de por medio. De nuevo, el cuarto de baño como lugar de nuestros miedos en el que debería ser nuestro lugar de máxima intimidad y relax. De alguna forma la cinta reseñada hoy, sostiene la tesis de una manera un tanto metafórica, de observar en la pureza del agua o en la intimidad de entregar nuestro cuerpos desnudos al agua una especie de pérdida de la virginidad/inocencia, si ese momento es bruscamente interrumpido. Si aún no han caído a la película a la que me refería en el inicio de este párrafo, se trata de Un lugar tranquilo en la que Emily Blunt vive un intento de ataque en su bañera de un nuevo Norman Bates en forma de criatura extraterrestre. Me vuelvo a reafirmar en la excelencia de esta película, y visionada ya por segunda vez, afirmo y en mi opinión claro, que está a la altura de las mejores películas del maestro Hitchcock e incluso llegando a superarle en audacia y por supuesto en la técnica que en aquel momento disponía el director de Psicosis. De hecho, para el diseño de sonido de la mítica secuencia se tuvieron que utilizar melones o trozos de carne de una manera un tanto rudimentaria, para simular como el cuchillo penetraba en el torso de la protagonista. En cualquier caso, Psicosis, es algo más que la citada secuencia. Su presentación es brillante y su fotografía en blanco y negro es muy potente. La mirada final de Anthony Perkins es casi en sí misma una obra maestra.

También me gustaría recordar y probablemente esto sea una influencia de las lecturas del profesor Eduardo Blazquez Mateos; la tremenda simbología y el poder de las moradas en el cine que refleja la tenebrosa casa de Norman Bates. La elección de la posada/mansión nos llevaría a observar influencias del Impresionismo alemán muy a la manera hitchconiana. En la misma linea, habría que hacer una observancia en la utilización de los espejos en Psicosis como simbología/retrato en los conflictos psicológicos de sus protagonistas. Por lo tanto, el espejo es en la película un marco narrativo más, que sin embargo, en el documental analizado hoy pasa desapercibido quizás para no excederse en detalles que llevarían al metraje a un bucle sine díe.


La película documental cuenta con una serie de testimonios de personas del mundo del cine que dan su punto de vista de lo que significó Psicosis y concretamente centrándose, aunque no solo, en la escena de la ducha. Entre otros, nos encontramos con declaraciones de: Gullermo del Toro, Jamie Lee Curtis, ElijahWood, Danny Elfman, Peter Bogdanovich, Oz Perkins, Richar Stanley, Neil Marshall, Mick Garris, o Scott Spiegel. Dejaremos en el aire sus declaraciones para no destripar la película. Eso sí, les aseguro que cada disertación guarda el máximo interés. En el debe del documental, sin embargo, se aprecia apenas una sola voz crítica con la película y esta es paradójicamente la del maestro Hitchcock. Él mismo declara que pensó la película como un chiste y como una provocación para la prensa y para la crítica. En mí opinión, más personal que nunca, considero a Psicosis una obra magistral, pero vista hoy, y si nos centramos en la figura de la "madre" de Norman Bates, técnicamente tanto el disfraz, como el cuchillo, como la manera de agredir han quedado completamente desfasadas y han envejecido realmente mal. Todo, y eso sí, lo salva aún la obra maestra en forma de música de la escena del asesinato. Esas notas siguen resonando en las más altas cumbres de la cinematografía mundial.


En conclusión, 78/52. La escena que cambió el cine es una master class cinéfila o como se debería decir en nuestra rica lengua, una clase magistral que será una delicia inolvidable para los más cinéfilos, un profundo orgasmo para las ninfocinemaníacas y ninfocinemaníacos y una curiosidad más que interesante para los espectadores menos asiduos a las salas de cine. Y todo ello en 90 minutos.

Nota: 9/10.

P.D. 78/52. La escena que cambió el cine, obtuvo el galardón a la mejor película documental en el pasado Festival Internacional de Sitges.

Nacionalidad: EE UU.
Director: Alexandre O. Philippe.
Música: Jon Hegel.
Fotografía: Robert Muratone.
Duración: 91 minutos.
Estreno EE UU: 13/10/2017.
Estreno España: 29/06/2018.

viernes, 22 de junio de 2018

No dormirás: bochornoso y delirante psicodrama que produce más sueño que miedo


Al que has de castigar con obras no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio. -Miguel de Cervantes.

La historia: Alma (Belén Rueda) es una vanguardista directora teatral que está preparando un nuevo proyecto para ser representado ante el público en un antiguo y misterioso hospital psiquiátrico. Para ello, contrata a Bianca (Eva de Dominici) y a Cecilia (Natalia de Molina), que son dos jóvenes actrices deseando progresar en sus carreras. El problema surge cuando la directora de la obra somete al elenco actoral a una fuerte privación del sueño durante días, para que sus interpretaciones sean lo más dramáticas posibles. El circo y la payasada está servida.


La crítica: Nada que añadir. Fin.

Nota: 0/10.

Nacionalidad: España, Uruguay, Argentina.
Director: Gustavo Hernández.
Reparto: Belén Rueda, Eva de Dominici,
Natalia de Molina, Germán Palacios.
Guión: Juma Fodde.
Música: Alfonso González Aguilar.
Fotografia: Guillermo Nieto.
Duración: 105 insufribles minutos.
Estreno Argentina y Uruguay: 11/01/2018.
Estreno España: 15 de junio de 2018.

viernes, 15 de junio de 2018

La estación violenta: un íntimo poema sobre la pérdida tatuado sobre la espalda de Nerea Barros


Fue el año del enamoramiento encarnizado. Ni el uno ni el otro tenían vida para nada distinto de pensar el uno en el otro, para soñar con el otro, para esperar las cartas con tanta ansiedad como las contestaban. -Gabriel García Márquez.

La historia: Claudia (Nerea Barros) y David (Xosé Barato) son un matrimonio que regresan a sus orígenes en Santiago de Compostela, tras haber pasado varios años en París y haber perdido el contacto con sus amigos de juventud. En su vuelta, se reencuentran con su amigo común Manoel (Alberto Rolan), que se encuentra aislado del mundo luchando entre su pasión por la escritura y su adicción a las drogas. Cuando se ponen al día de sus vidas y de sus recuerdos en común, comienzan a convivir de nuevo con Nerea como objeto de deseo físico e intelectual. Pero ella es consciente de que su regreso a Galicia es por su complicado estado de salud y solo quiere disfrutar de su tiempo y de sus recuerdos el máximo tiempo posible.


La crítica: El mapa cromático, sensual y sentimental de la filmación, comienza en la presentación con un precioso plano dorsal tatuado en la espalda de Nerea Barros, para poco después abrir el angulo de visión hacia un baño en el mar en el que encontramos la celebración de la vida y la amistad de un grupo de amigos. Años después, y en una especie de metáfora de amor y muerte, algunos de estos amigos volverán a sumergir sus cuerpos desnudos en la misma playa, aunque ya será la oscuridad de la noche la que simbolice un ciclo vital que ha llegado a su final.

Basada en la novela homónima del escritor Manuel Jabois, La estación violenta (A estación violenta), es la íntima y minimalista ópera prima de la joven cineasta gallega Anxos Fazáns, que debuta a sus 26 años con una visión muy especial para dibujar texturas narrativas a través de un lenguaje visual plagado de silencios y sin embargo repleto de significados. La directora, no conforme con una presentación muy especial del filme, insiste en los primeros momentos de la película en narrar a través de planos cinematográficos dorsales para presentar así a los personajes. En contraposición a esto y según avanza el metraje, la directora gira esa pretendida timidez inicial y ya muestra sin pudor y con naturalidad o con naturismo según queramos entender, planos frontales con desnudos masculinos integrales que son rara avis en el cine y los acompaña de desnudos femeninos parciales cambiando los papeles habituales en la cinematografía. Con ello y de manera siempre introspectiva intenta y consigue acercarnos a la psicología de unos personajes a los que presenta perdidos en un mundo que se derrumba para ellos.

La cineasta en un adaptación muy libre de la novela, conversa consigo misma y con el espectador sobre la vuelta de unos personajes al mapa de sus orígenes geográficos y sentimentales. También conversa y discute sobre la muerte, planteando a mi manera de entender, un discurso firme sobre la pérdida y con ello un canto a la vida misma cuando aún estamos en disposición de disfrutar de ella. Y es que incluso parece plantear que un sentimiento tan nefasto como los celos, parece ser disipado cuando la muerte acecha al ser amado y es en ese momento cuando el pleno amor aparece en toda su intensidad. Hablamos de algo tan poético como es el amor verdadero pero visto desde una crudeza narrativa que solo puede ser reflejado desde el cine independiente. Con A estación violenta, Anxos Fazáns, se sitúa en una posición muy relevante en la nueva corriente del cine gallego que vive unos momentos muy dulces, aunque no es muy conocido en el resto de España.


Tras ganar el Premio Goya por su actuación en La isla mínima, Nerea Barros vuelve a dejar una actuación deslumbrante enamorando a la cámara en cada encuadre que protagoniza. Nunca sabremos como hubiera sido A estación violenta sin ella, pero lo que si sabemos es que la película ya le pertenece y sería un ejercicio estéril imaginar a otra actriz mejor para meterse en el papel de Claudia. Este personaje, es sobre el que gira toda la narrativa moviendo los corazones de los espectadores y de los demás personajes representados. De personalidad enigmática, Claudia se enfrenta a una enfermedad recién diagnosticada, desde el descaro y con una vitalidad que sirve como contrapunto, para volver a reunir en torno a su figura a parte del grupo de amigos de cuando la felicidad era una estación más del año.

El otro personaje clave de la historia está interpretado con contención y buen estilo por Alberto Rolán (María y los demás), que hace el papel de Manoel y a través de él, conocemos a un tipo que ha perdido la ilusión por la vida y busca en las drogas un escape para la soledad en la que ha elegido vivir. La llegada de su antigua amiga Claudia y un romance con la hermana pequeña del marido de esta, parecen servir de punto de fuga a su infeliz vida. Esta joven llamada Daniela, está interpretada con bastante acierto y descaro por la cantante y actriz debutante Laura Lamontagne, que merece una mención especial por este papel que representa de manera metafórica el verano de la vida. Para concluir con el reparto, el marido de Claudia esta interpretado por Xosé Barato (El secreto de Puente Viejo), con un papel muy complejo en el que tiene que lidiar con la enfermedad de su amada y con unos celos que parecen ser ahogados cuando la muerte te mira de frente.


El aspecto adicional más importante de la producción es la misma Galicia que va asomando de tres formas distintas y todas ellas fundamentales para el significado sentimental de la historia. El mar en primer lugar siempre está presente aunque no siempre aparezca en pantalla. En segundo lugar, la propia música alternativa gallega actúa como contrapunto emocional y en tercer lugar, cabría destacar que la película se ha rodado en lengua gallega y en una decisión audaz de la cineasta, parece que que no va a permitir el doblaje para no desvirtuar así el clima que se respira en un proyecto muy personal. Otro aspecto que llama la atención, y en el que personalmente vengo haciendo hincapié en los últimos meses, es cuando la duración excesiva de las películas lejos de favorecer a estas, suponen un obstáculo para la propia narrativa de las mismas. Pues bien, en esta ocasión, Anxos Fazáns decide dejar el metraje en apenas 73 minutos con lo que vuelve a demostrar su audacia en esta cuestión también. Quizás en el debe de la película, y aunque resulte paradójico con mi manera de entender la cinematografía, cabría apuntar que esta duración tan ajustada, no es suficiente para el desarrollo completo de los personajes. En mi opinión, se echan en falta más diálogos, para además de profundizar en los personajes, llegar de esa manera hasta el entorno de los 90 minutos clásicos que son el punto donde las películas consiguen un desarrollo completo y un ritmo narrativo adecuado con carácter general. En cualquier caso, la valentía de esta joven cineasta la colocan con muchas posibilidades de situarse a la vanguardia del cine gallego y con ello, obtener una posición privilegiada para estar en disposición de dar el salto a rodar con mayores presupuestos y de esa manera llegar a un espectro de público más amplio en España y así dar salida a su cine al resto del mundo.


A estación violenta es un íntimo y duro poema visual sobre la pérdida, que transcurre en el presente pero que respira por los poros del pasado de sus personajes principales. Es también, una crónica del dolor donde los silencios siempre se sienten por encima de los discursos que no llevan a ninguna parte. En definitiva, la filmación trata de indagar en un mundo de unos sueños rotos a través de la desnudez de sus protagonistas, que buscan en la felicidad del pasado, una esperanza y un resorte al que agarrarse para afrontar un futuro incierto.

Nota: 8/10.

Dirección: Anxos Fazáns.
Reparto: Nerea Barros, Alberto Rolán,
Xosé Barato,  Laura Lamontagne.
Guión: Anxos Fazáns, Ángel Santos,
Daniel Froiz, Xacobe Casas.
Novela: Manuel Jabois.
Música: Charles Rapante.
Fotografía: Alberte Branco.
Duración: 73 minutos.
Estreno España: 15 de junio de 2018.

martes, 12 de junio de 2018

El fútbol o yo: el pelotudo, su mujer y otras cosas del querer


Correré como un negro, para vivir mañana como un blanco. -Samuel Eto'o.

La historia: Pedro (Adrián Suar) vive tan obsesionado con el fútbol que es capaz de ver partidos durante 24 horas seguidas los fines de semana o incluso ponerse la alarma a las 4 de la madrugada para ver un partido de la liga catarí. Es tal su adicción por el deporte rey, que es hincha a la vez de Boca Juniors y de River Plate, lo cual es algo insólito en su Argentina. Mientras tanto Verónica (Julieta Díaz), hace las veces de madre, ama de casa, e intenta emprender negocios sin la menor atención de su marido. Llegados a una situación insostenible como pareja, Verónica decide hacer caso a su mejor amiga y pone un ultimátum a Pedro: "¡¡O el fútbol o yo!!"


La crítica: En un cerebro tan simple como el masculino, los ultimátums hay que reformularlos de manera más adecuada. Si a un hombre le dan a elegir entre el fútbol como es el caso, y un "YO" tan mayestático, probablemente de la propia impresión de la pregunta, acabe eligiendo el fútbol como salida más sencilla sin que le de un aneurisma cerebral. En cambio, si simplificamos la cuestión a: ¡El fútbol o te quedas sin SEXO!, la elección probablemente sería muy distinta a la primera hipótesis que he sostenido. En todo caso, ¿quién no se ha enfrentado a alguna pregunta tan crucial en su vida? Yo mismo, por ejemplo, recibí un ultimátum parecido que consistía en lo siguiente: ¡¡O el cine o yo!! Evidentemente ya habréis deducido cual fue mi respuesta. Por eso, y ante la posibilidad de una futura compañera marciana, la elección es clara, o es una actriz o es una ninfocinemaníaca* compulsiva, que si además es guapa mejor que mejor. Y una vez cumplimentada esta parte de la crítica marciana, vayamos con el análisis supuestamente serio (que no lo será) de esta simpática comedia argentina.

A falta de unos pocos días para que comience el mundial de fútbol de Rusia 2018, ha llegado a las carteleras de España de una manera oportuna, pero también oportunista, la última película del cineasta argentino Marcos Carnevale que en el año 2013, firmó una gran comedia llamada Corazón de león con Guillermo Francella y de la que posteriormente se realizó un buen remake francés llamado Un Homme á la hauteur (lo recuerdo pues después de machacar a varias producciones francesas, que quede claro que no guardo ningún rencor a los camiohispanofóbicos* franchutes. Sencillamente les pido que hagan buenas películas y aquí quedarán reflejadas como por ejemplo así pasó con El hombre perfecto, Maria by Callas o El viaje del emperador).

En esta ocasión y apoyado por una premisa de salida bastante divertida, Carnevale sustentado además por un más que aceptable guión, juega sin ambages con los estereotipos y con la batalla de sexos para hacer lo que toda comedia insustancial debe aspirar a conseguir. Y esto es algo tan fácil, como hacer reír o sonreír, buscando un sencillo cine de evasión que consigue lo que busca. Es decir, ni más ni menos, que pasar un rato entretenido en el cine y salir por lo tanto de la sala con una sonrisa y mejor de lo que entramos dos horas antes de comenzar la sesión, publicidad y trailers incluidos. Por cierto, ¿es lícita la publicidad en el cine una vez que hemos pagado una entrada por un espectáculo? ¿Se haría semejante cosa en la ópera? ¿Somos los espectadores de cine tratados como unos tarados mentales? ¿Por qué la cinematografía se sigue considerando el pariente pobre de la cultura? No es necesario que contestéis, las preguntas son para ir rellenando la crítica marciana.


En el reparto, nos encontramos con un Adrián Suar al que ya vimos en una comedia parecida y con cierta gracia como fue Me casé con un boludo y que sin ser ninguna maravilla como actor, se defiende como puede en este tipo de películas (abro paréntesis, esos enlaces que veis en azul turquesa no son de adorno, ni para dar colorido a la crítica, hay que pinchar en ellos para sumar visitas al marcador marciano :-), cierro paréntesis). En esta ocasión, su personaje ademas de un boludo, es un gran pelotudo en el más amplio término de esta palabra usada con cierta frecuencia en Argentina. Su contendiente y sufrida esposa, es interpretada con cierta gracia por Julieta Díaz (La señal), en un personaje al borde de un ataque de nervios como diría Almodóvar. Por último, mención especial para un personaje genial interpretado por un gran Alfredo Casero (Todas las azafatas van al cielo), que se encarga de apadrinar a Pedro en su intento de desintoxicarse de su pasión por el fútbol.

En los aspectos técnicos y adicionales caben destacar algunas bellas vistas aéreas de la ciudad de Buenos Aires, y un gran plano cenital de apertura, con La bombonera en estado de ebullición. Con ello se presenta al estadio de fútbol del Boca Juniors como ejemplo de los nuevos templos sagrados de nuestra época. Todo ello con permiso de los grandiosos locales que ahora regenta el amigo Papa Francisco (perdón y amén).

En conclusión, El fútbol y yo, no aspira a ser más que un juguete cinéfilo sin más pretensiones que entretener y apurando mucho ya, un aviso a navegantes y "navegantas" ante la inminente Copa Mundial de la Fifa.  Por cierto, un chollo para los abogados matrimonialistas que a mediados del mes de julio, harán su agosto por adelantado. Entre esto y las vacaciones con las queridas suegras, se avecina un verano calentito y no precisamente por el cambio climático. Suerte para todos los pelotudos del planeta Tierra y que gane el mejor.

Nota: 6/10.

Palabras inventadas hoy:

*ninfocinemaníaca: mujer adicta al cine, que además, después de los menesteres sexuales propios de la especie humana, sean con fines reproductivos o recreativos, lejos de pedir mimos, sale disparada a la televisión a poner el último estreno de Netflix.

*camiohispanofóbicos: amables conciudadanos franceses que en décadas pasadas se dedicaban a la noble tarea de volcar la fruta y la verdura de los camiones españoles a su paso por la frontera.

Mis disculpas por adelantado a todos los "gremios" afectados y citados, es decir: hombres, mujeres, pelotudos, futboleros, boludos, franceses, académicos, ninfómanas, abogados, católicos, suegras y ofendidos/as en general.
Las quejas al buzón de voz.

P.D. En la próxima crítica, por fin hablaremos de Cine.

Nacionalidad: Argentina.
Dirección: Marcos Carnevale.
Reparto: Adrián Suar, Julieta Díaz,
Alfredo Casero, Natalia Santiago.
Guión: Marcos Carnevale, Adrián Suar.
Música: Iván Wyszogrod.
Fotografía: Rolo Pulpeiro.
Duración: 105 minutos.
Estreno Argentina: 10/08/2017.
Estreno España: 8/06/2018.

viernes, 8 de junio de 2018

El doctor de la felicidad (Knock): descafeinada comedia pseudo-romántica a mayor gloria de Omar Sy


La gente sana son enfermos que se ignoran. -Dr. Knock.

La historia: Después de un turbulento pasado como estafador de poca monta, Knock (Omar Sy), se ha reconvertido en médico y llega al pequeño pueblo francés de Saint-Maurice a ocupar la plaza vacante que ha dejado el anterior doctor. Sus métodos y manera de entender la medicina se mueven por objetivos económicos y para ello ofrece consultas médicas gratuitas una vez a la semana, que sirvan como cebo para convertir a los habitantes sanos del lugar en posibles enfermos ya sean por dolencias reales o imaginarias. Pero en medio de esta huida hacia adelante, se cruzará en su camino con la joven Adèle (Ana Girardot), y la semilla de un romance le hará replantearse su situación, sus métodos y cómo afrontar la enfermedad real de su amada.


La crítica: ¿Les damos un poco de caña a los traductores de cine o les dejamos en paz? Yo creo que un poquito de lo primero para al menos en unas lineas acordarnos de estos maestros de la improvisación y de su genial sentido del humor. Y es que en España han pasado de convertir el título original de la película de un aséptico 'Knock' a un florido invento llamado El doctor de la felicidad. No quiero ni pensar lo que puede pasar en México, país en el cual los maestros traductores (dixit Pablo del Moral) son "insuperables" con sus ocurrencias y la cinta puede acabar renombrándose: "El doctor de la felicidad flotando sobre bellos campos de piruletas con unicornios de colores" (dixit María Delgado). Sinceramente yo creo que un poco de marihuana no hace daño a nadie, incluso es recetada como tratamiento médico en algunos casos como coadyuvante. Ahora bien, una cosa es un poquito y otra cosa es ir completamente colocado a la hora de realizar una traducción cinematográfica. Y supongo que alguien pensará que una traducción así es más efectiva y mercantilista, pero claro, es que incluso a mí que suelo escribir o desvariar sobre de cine, me avergüenza decir que he ido una sala a ver al doctor felicidades por ser un título tan hortera, cursi y aberrante como es el aquí mencionado. ¿Realmente atrae o echa para atrás una traducción así? La verdad, tampoco es lo que más me interesa. Son ya tantos los atentados contra el séptimo arte, que al menos me queda el recurso del pataleo como protesta ante una práctica insufrible. Lo bueno (supongo), es que creo que jamás será superada la fechoría de cuando en España se tradujo la película 'Eternal Sunshine of the Spotless Mind', con el alucinante título de ¡Olvidate de mí!

En fin, todo este rollo es porque realmente en la sinopsis está todo lo que sucede en la película que vuelve a estar en la órbita del nada de nada monada. No es tan grave el asunto como en el infame bodrio El taller de escritura, pero la película de la cineasta francesa Lorraine Lévy, se queda solo en un producto hecho en exclusiva para el lucimiento de la estrella francesa Omar Sy, hacer unos buenos euros de taquilla, y a otra cosa mariposa con un buen dinerito en la bolsa.

Ahora debería ir ya la parte formal de la crítica, si bien nos encontramos con el problema de que dicen que en Internet no se puede escribir muy largo pues la gente desconecta y se gira a ver si le ha llegado una nueva notificación de WhatsApp. Aunque también dicen que la distancia es el olvido y es mentira. Si lo sabré yo que cuando mi amiga Jennifer Lawrence me dejó tirado y aislado en Marte, largándose a La Tierra sin el menor rubor, aún la recuerdo con su dulces besos con sabor a ajo.

En fin, vayamos con la parte seria. El doctor de la felicidad es la adaptación cinematográfica del libreto escrito para teatro en 1923 por el dramaturgo francés Jules Romains y cuyo titulo original se podría traducir por El Dr. Knock y el triunfo de la medicina. Este texto trata de defender la tesis de la excesiva medicalización de la sociedad e incluso se considera profético en el desarrollo posterior de la industria farmacéutica y la posterior expansión de las empresas biotecnológicas. Pues bien, esta obra que se considera un clásico en Francia y de la que ya se habían realizado adaptaciones cinematográficas, se queda en una comedia raquítica e insustancial, aunque en su defensa cabe decir que se digiere de una forma agradable sin al menos resultar pesada o plomiza en su transcurrir.


Sin duda, lo mejor pasa por un reparto encabezado por un Omar Sy (Intocable, Mañana empieza todo), que continua en estado de gracia y se sitúa como el rey de la comedia en Francia, por no decir en Europa entera. Quizás cabría exigirle mayor implicación buscando papeles con registros diferentes, pues una vez se cae en el encasillamiento es muy complejo salir de él. En la parte femenina y como amada del doctorcito, aparece una estupenda Ana Girardot a la que ya vimos en Un hombre perfecto y que se postula ya seriamente a ser una alternativa a la gran Marion Cotillard. Y aunque ella está bien, su personaje es un puro cliché que se siente como una mezcla de una cenicienta a la francesa y una princesa Disney a la espera de ser rescatada por un príncipe azul más interesado en sacar la pasta a sus conciudadanos que en sacarle un beso a su princesa. De hecho, el romance que se establece entre los protagonistas es tan blandido, tan de la señorita Pepis y tan platónico, que nunca llega a resultar creíble en una especie de pseudo-romanticismo de la revista ¡Hola!. El resto del reparto cumple con creces, incluyendo en el elenco a algunos representantes de la Comédie-Françoise. Son personajes arquetípicos del lugar o fuerzas vivas como se decía en España; incluyendo por lo tanto al sacerdote, al farmacéutico, al maestro de la escuela y a miembros de la alta burguesía del lugar.

En los aspectos adicionales si cabe destacar una luminosa y preciosista dirección de fotografía a los mandos de Emmanuel Soyer, y una excelente ambientación situando la acción en la Francia de los años 50 del siglo pasado con un más que correcto diseño de vestuario. En este orden de cosas si podríamos hablar de una película bonita, que no es lo mismo que hablar de una buena película.

En definitiva y para recapitular ya, El doctor de la felicidad se me antoja como una propuesta blanda, prescindible y descafeinada. Además acentúa sus defectos con un giro en su desarrollo desde la supuesta comedia inicial al melodrama más lacrimógeno, sin por cierto conseguir ni risas en su primera parte, ni lágrimas en la parte final. En la parte positiva, cabe salvar a un buen reparto y a una buena dirección de arte en las localizaciones exteriores, que nos llevaría a la triste conclusión de acabar diciendo: "al menos los paisajes eran bonitos".

Nota: 5/10.

Dirección y guión: Lorraine Levy.
Historia: Jules Romains.
Reparto: Omar Sy, Ana Girardot,
Alex Lutz, Helène Vincent.
Música: Cyrille Aufort.
Fotografía: Emmanuel Soyer.
Duración: 113 minutos.
Estreno Francia: 18/10/2017.
Estreno España: 25/05/2018.



lunes, 4 de junio de 2018

El malvado zorro feroz: una dulce fábula animada sobre la paternidad


Con los zorros, hay que ser un poco zorro. -Thomas Fuller.

La historia: Tres actos, tres historias y un zorro nada feroz. En una granja de la bucólica campiña francesa, conviven un pato un tanto gruñón, una cigüeña perezosa que no quiere entregar a los bebés recién nacidos, un conejo caprichoso que hace las veces de la cigüeña, un cerdo amistoso, gordito y feliz, unas gallinas revolucionarias y un verdadero lobo feroz que intenta enseñar al zorro el porqué de su condición. 


La crítica: Unos lápices, unas acuarelas, unos pinceles, imaginación y una infinita ternura, han sido elementos más que suficientes, para que el cineasta y dibujante francés Benjamin Renner, haya vuelto a crear una hermosa obra animada como en su momento lo hizo con la aclamada Ernest & Célestine. En esta ocasión, se encarga de adaptar su cómic homónimo y lo hace ayudado en la dirección y guión por Patrick Imbert y Joan Regnaud, lo que les ha valido para llevarse el Premio Cesar de la Academia francesa como mejor película de animación en este año 2018. 

La película se divide en tres historias de aproximadamente media hora de duración cada una, que si bien pudieran funcionar independientemente entre sí, al ser interpretadas por los mismos personajes de naturaleza antropomórfica, hallan un discurso común para fusionar las tres narraciones de alguna manera en una sola. Para presentarlas, los cineastas utilizan un original recurso haciendo que el simpático zorro las vaya presentando como si fueran pequeñas representaciones teatrales y convirtiendo con ello a los espectadores de la sala de cine, en metafóricos espectadores que asisten a una función de teatro. 

Demos por ello unas breves pinceladas de las tres fábulas, para en las conclusiones finales, recapitular sobre los significantes y la calidad de lo exhibido en pantalla. 


La entrega del bebé: Una cigüeña muy perezosa y en estado de embriaguez, decide encargar la entrega de un recién nacido a un conejo, a un cerdo y a un pato que se ven superados por la irresponsabilidad de la cigüeña. Naturalmente este cuento está inspirado en la idea cuestionable o no, de como explicar a los más pequeños la llegada de los bebés a los hogares, utilizando el recurso de que son estas aves las que se encargan del trabajo y todo ello sin la necesidad de la anestesia epidural, claro. 

El malvado zorro feroz: Un zorro asustadizo, hambriento y locuaz es incapaz de asustar a las gallinas de una granja y se pasa el día intentando buscar comida con muy poco éxito. Desesperado ante su situación, decide pedir consejo al lobo (él si es feroz), y este le indica que al menos robe los huevos a las gallinas, los incube y cuando nazcan y crezcan, entre los dos se puedan dar el gran banquete. El problema surge, cuando los pollitos recién nacidos, toman al zorro como a su madre y este apenado se debate entre criarlos o zampárselos. Sin duda, esta es la mejor historia de la propuesta y de ahí que esté situada en la parte central de la filmación.

Hay que salvar la navidad: La historia con la que se cierra la película trata de recuperar el espíritu navideño a través de la figura de Papa Noel y mediante la transfiguración de nuestros personajes en dadivosos sustitutos de este último. Con alguna referencia a E.T el extraterrestre de Spielberg, quizás sea la parte más floja de la producción, aunque deja algunos momentos de humor con la delicadeza con la que está impregnada el conjunto de la puesta en escena de la animación. 


Recapitulando ya, El malvado zorro feroz es una dulce fábula que sobre todo nos habla de la paternidad desde la dulzura y la sencillez de una animación que parece rescatada de otro tiempo. Principalmente indicada para un público de hasta los 10 años de edad, paradójicamente serán los adultos los que más disfruten al encontrar un mundo inspirado en los cuentos de Jean de la Fontaine que nos legó títulos tan entrañables como El lobo y el cordero, La cigarra y la hormiga o La zorra y la cigüeña por citar algunos de los más conocidos. En definitiva, el dúo compuesto por los franceses Regnaud & Renner, han encontrado la manera de crear un sello de autor propio en sus películas que desde la sencillez, aspiran a contar historias sin recurrir a la espectacularidad de Disney/Pixar, pero dejando el buen gusto como norma a la hora de hacer cine. Sin duda, una buena oportunidad para quien no los conozca y un feliz reencuentro para todos los que disfrutamos con su Ernest & Célestine.

Nota: 7/10.

Nacionalidad: Francia.
Dirección: Benjamin Renner, P. Imbert.
Guión: Jean Regnaud y Benjamin Renner.
Música: Robert Marcel Lepage.
Duración: 80 minutos.
Estreno Francia: 21/06/2017.
Estreno España: 1/06/2018.