jueves, 15 de febrero de 2018

The Florida Project: Las uvas de la ira en las puertas de Disneylandia


Si una sociedad libre no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar a sus pocos ricos. - John Fitzgerald Kennedy.

La historia: Moonee es una niña de 6 años que vive junto a su joven madre Halley, que con apenas 22 años y sin trabajo estable, tan solo puede pagar la habitación de un motel de carretera en los alrededores de Disneylandia en Florida. Es verano y la niña se pasa el día jugando con otros niños en parecidas circunstancias. Con el don de la paciencia, Bobby (William Dafoe), el gerente del motel, trata de poner orden en el caos de niños, padres e inquilinos habituales que han sido arrastrados hasta allí por la crisis económica e hipotecaria. Mientras los niños sueñan con Disney, y están en situación de semiabandono, los padres ya solo sueñan con poder alimentarlos.


La crítica: Érase una vez un mundo feliz en los Estados Unidos de América, en el cual los niños disfrutaban de sus días de vacaciones en Disneyworld, los padres subían orgullosos sus fotos a las redes sociales e incluso los billetes de avión eran pagados por los puntos extras de las aerolíneas más importantes. Las niñas se disfrazaban de princesas y los niños de piratas. Todo aparentaba ser un mar de felicidad. Pero no todos fueron felices y comieron perdices. Un buen día, mejor dicho, un mal día, y en mitad de este cuento de hadas, apareció un ogro en forma de capitalismo salvaje, conocido en la zona con el extraño nombre del "Señor Subprime". Y fue entonces cuando el sueño americano se hizo trizas de nuevo, y como en la película Las uvas de la ira, dejó una nueva generación de indigentes invisibles. Las niñas ya no soñaban con ser princesas, los maridos ahora se iban con putas baratas, las madres se emborrachaban para olvidar y mientras tanto los políticos y banqueros brindaban con champán. Tristemente esto no es cuento de hadas, ni es una leyenda inventada. Es ni más ni menos, la realidad social que existe en una parte de los Estados Unidos del señor Donald Trump, que mira hacia otro lado ante las lamentables bolsas de pobreza que existen en su país. Y colorín, colorado, este cuento solo ha comenzado.

El cineasta Sean Baker (Tangerine), curtido en festivales como Sundance, es uno de los mejores narradores del cine independiente estadounidense y lo vuelve a demostrar en esta producción de fuerte cine social, envuelto en una estética visualmente pop y deslumbrante en colorido. Con ello, parece hacer un un guiño envenenado hacia los jovenes millennials que absortos en lo visualmente atractivo, no parecen prestar atención a lo que sucede a su alrededor.

La acción se sitúa en una nueva carretera de los desahuciados conocida en Florida con la denominación de US Highway 192, en la que se acumulan moteles baratos de 35 dolares la noche, que son la última salida (antes que la calle), para centenares de personas y familias enteras. Ellos paradójicamente pueden ver desde sus ventanas los fuegos artificiales del parque de atracciones más famoso de mundo, pero ni siquiera pueden soñar con entrar en él. La narración está realizada a través de la mirada de la infancia de unos niños que corren sin parar, ya que para ellos la vida es tan solo un juego, en medio de la dramática situación laboral y personal de sus padres. Pero los niños imitan, y lo que están observando en mitad de esta desestructuración social, sin duda les está afectando en su desarrollo personal. Pero ante todo, y por encima de niños o mayores, la historia nos habla a través de la afilada mirada del cineasta, de personas, de vidas rotas o de vidas por recomponer.


En el reparto y a través de tres generaciones de actores, conocemos a sus protagonistas. El hilo conductor de la narración es Moonee, interpretada por la niña Brooklynn Prince, que nos deja una actuación dulce y con una efectiva transmisión de la inocencia por su parte. Con ella, sus travesuras y sus juegos, vamos conociendo los variopintos pobladores que habitan en los alrededores del motel. Su madre es la joven Halley, interpretada por la debutante Bria Vinaite, que irrumpe en la gran pantalla con una actuación absolutamente sobresaliente. Actriz revelación del año, que lo tiene todo para convertirse en un referente de una nueva generación de actores. Es talentosa, le acompaña el físico y un descaro ante la cámara que nos recuerda a Scarlett Johansson o a Jennifer Lawrence en sus comienzos. Con este personaje, el cineasta nos habla en profundidad de una realidad social en el cuarto oscuro de América. A través de su mirada, se produce un hilo discursivo en torno al fracaso escolar, la maternidad temprana, la precariedad laboral, la protección de los menores, las ayudas sociales, o los coqueteos con la prostitución, las drogas y el alcohol. Por último, pero no menos importante, aparece en el reparto William Dafoe (El paciente inglés), que se ha prestado para actuar en esta película independiente. Una apuesta valiente y arriesgada que se ha saldado con la agradable sorpresa de su nominación al Oscar por su brillante papel.  Él interpreta a Bobby que es el encargado del motel y con ello, se convierte en una especie de padre protector de niños, madres y de los demás huéspedes del recinto. En algunos momentos, su personaje presenta ciertos rasgos alegóricos a medio camino entre un ángel guardián, y la representación paternal de un cierto orden en un mundo que se viene abajo por momentos. Quizás uno de los pocos errores de la producción, es que nos quedamos con las ganas de ver la vida personal de Bobby, ya que el director acaba centrándose más en su faceta profesional que en la personal. Merecería un Spin-off aparte de la película, por ser un personaje que pareciera ideado por el mismísimo Frank Capra, pero que se queda parcialmente sin desarrollar.


En conclusión, The Florida Project, se presenta como una una propuesta innovadora y descarada en su mirada, con un fuerte mensaje social que arrolla por momentos al sueño americano dejándolo completamente desnudo. La alucinante y exótica estética visual empleada por Sean Baker, lleva implícita también una crítica y a la vez una cierta llamada de atención en positivo, para que la generación Instagram -que está por encima de edades- tome nota de la realidad social que habita en las entrañas del sistema político impuesto. Para finalizar, me quedo con una frase del guión, puesta en los labios de una niña de 6 años, que de un modo u otro, significa la ruptura de la inocencia en la infancia. Y es que cuando nuestra delicada y traviesa Moonee dice: "siempre sé cuando los adultos están a punto de llorar", está con ello hablando de una fractura social de dimensiones incalculables. Y esto no es un cuento. Es cine, que además de contar historias, las denuncia. Por ello, sigo y seguiré buscando películas, que hagan del cine, además de un espectáculo, un medio de expresión que puedan generar críticas cinematográficas (marcianas), que vayan más allá del mero hecho de decir si nos ha gustado o no nos ha gustado una película. Seguimos

Nota: 9/10.

Nacionalidad: Estados Unidos.
Dirección Sean Baker.
Reparto: Brooklynn Prince,
Bria Vinaite, William Dafoe,
Valeria Cotto, Mela Murder.
Guión: Sean Baker y Chris Bergoch.
Fotografía: Alexis Zabé.
Duración: 115 minutos.
Estreno EE UU: 6/10/2017.
Estreno España: 9/02/2018.
Estreno México: marzo 2018.


domingo, 11 de febrero de 2018

15:17 tren a París: ¿De verdad ha dirigido esto el maestro Clint Eastwood?


La mejor estructura no garantizará los resultados ni el rendimiento. Pero la estuctura equivocada es una garantía de fracaso. -Peter Drucker.

La historia: Spencer, Anthony y Alek se conocen en el colegio y entablan amistad tras numerosas visitas al despacho del director. Desde entonces, sus vidas transcurren en común hasta superar la adolescencia. Dos de ellos se alistan en el ejercito y otro decide trabajar en otros ámbitos. Es entonces cuando en el verano de 2015, deciden irse de vacaciones juntos a recorrer la vieja Europa. El 21 de agosto toman un tren desde Amsterdam y con destino final en París. Lo que no sospechan, ni ellos, ni el resto de pasajeros, es que en el tren va un terrorista fuertemente armado y dispuesto a acabar con el mayor número de vidas posibles.


La crítica: Dice el refrán que "El mejor escribano echa un borrón". Y en esta ocasión, mi director de cine favorito, con obras maestras como Los puentes de Madison o Gran Torino, hace descarrilar esta especie de tren en forma de docudrama, de una manera absolutamente impropia e irreconocible. De hecho, si hubiera visto la película al azar sin ver los títulos de crédito y alguien me hubiera preguntado que de quien creía que era la película; entre las 50 primeras respuestas no hubiera pronunciado ninguna que comenzara por Clint. Repito, algo absolutamente irreconocible a excepción de un tufillo patriótico, que por otra parte no indica mucho, pues es seña de identidad de buena parte del cine estadounidense.

Pero hagamos una breve parada en la estación, para explicar la génesis de esta flojita producción. La historia está basada en un suceso real que ocurrió el 21 de agosto de 2015, y que saltó rápidamente a las agencias de noticias a nivel mundial. Un terrorista había sido reducido por un grupo de pasajeros, cuando se disponía a perpetrar una auténtica masacre a bordo de en tren con destino a París. Después se escribió un libro sobre lo sucedido y finalmente Clint Eastwood al conocer a los protagonistas del acto heroico, decidió llevar el suceso a la gran pantalla.

El problema principal de la producción radica en que más de la primera hora de la misma se dedica a la presentación de los personajes y a su desarrollo vital, siendo un relleno innecesario para comprender como van a actuar luego en el suceso clave en el tren. Sinceramente en diez minutos se podría haber hecho comprender los rasgos ciertamente heroicos de los tres chicos. Pero ciertamente Eastwood, se recrea en un viaje por Europa con paradas en Venecia, Roma, Berlin, y Amsterdam en una especie de turismo cinematográfico que recuerda más a lo que hizo Woody Allen en Barcelona o Roma, que a la propia narrativa del cineasta californiano. Y es que hay escenas como una parada en una heladería o un paseo en barquito por Venecia, que son incompatibles en una supuesta película de intriga, y solo hacen demostrar que están incluidas de relleno e introducidas con "calzador" para llegar al metraje convencional de un largometraje que deja más dudas que certezas.


En el reparto además, nos encontramos con otro de los problemas de la película y no es otro que un supuesto ataque de genialidad del bueno de Clint Eastwood, se le ocurrió rodar la película con tres actores no profesionales como son Anthony Sadler, Alek Skarlatos y Spencen Stone. Ellos son los tres muchachos que en la vida real estuvieron involucrados y fueron protagonistas del frustrado atentado de París, pero no son actores y se les nota a la legua. La profesión de actor o de actriz es mucho más que interpretarse a sí mismo. Otra cosa es que la la cinta hubiera sido un documental y entonces si hubieran tenido cabida. Pero esto es cine ficcionado aunque sea sobre un hecho real y para ello durante años se preparan los actores y actrices profesionales con miles de horas sobre las tablas o las escuelas superiores de interpretación.

La parte positiva de 15:17 tren a París, es que nos habla con cariño de valores como la amistad, el valor o el arrojo para afrontar situaciones comprometidas, pero lo mejor sin duda, es que con esta historia parece que Clint Eastwood pone final a una trilogía que nos habla del heroísmo estadounidense y que comenzó con El francotirador (American Sniper), continuó con Sully y el conocido como "milagro del rió Hudson", y acaba con este descarrilamiento de su tren en París. En mí opinión el mayor fracaso artístico del cineasta en los últimos 20 años. La buena noticia, es que Eastwood ya tiene entre sus planes un nuevo proyecto llamado "The Mule", en el que a sus 87 años parece decidido a volver a explorar su mejor cine (también volverá a la interpretación), y a buscar las historias de la América profunda, donde nos relatará la historia de un anciano horticultor que a sus 90 años fue detenido por narcotráfico y por sus relaciones con el cártel de Sinaloa. Su carrera se merece un broche de oro, ya que esta vez, no podremos decir aquello de : "siempre nos quedará París".

Nota: 4/10.

Nacionalidad: Estados Unidos.
Dirección: Clint Eastwood.
Reparto: Anthony Sadler, Alek Skarlatos
Spencen Stone, Judy Greer, Tony Hale.
Guión: Dorothy Blyskal.
Fotografía: Tom Stern.
Música: Christian Jacob.
Duración: 94 minutos.
Estreno mundial: 9/02/2018.

martes, 6 de febrero de 2018

El hilo invisible: cine clásico de alta costura


El amor se compone de una sola alma que habita en dos cuerpos. -Aristóteles.

La historia: En el Londres de los años 50, Reynolds Woodcock (Daniel Day-Lewis) encabeza junto a su hermana, una firma de alta costura que viste a la realeza, estrellas de cine y en general a la alta sociedad británica. Centrado absolutamente en su trabajo de una manera casi obsesiva, no tiene tiempo para el amor. Pero todo cambia en su vida, cuando conoce a una joven camarera llamada Alma (Vicky Krieps), que revoluciona su mundo interior y altera su planteamiento vital en cuanto a las relaciones amorosas. El conflicto entre su vocación y su amor está servido.


La crítica: La delicadeza, el buen gusto y la exquisitez con la que está rodada la filmación, hacen del cine una experiencia visualmente deslumbrante. Incluso los diálogos se sienten innecesarios, pues todo se podría narrar a través de las miradas de sus protagonistas, de las costuras de sus telas y de una forma de entender la cinematografía que conecta de inmediato con algo tan sencillo y a la vez tan riguroso, como es volver al cine clásico. Y es que a través de películas como esta, es cuando podemos comprender y sentir que este medio de expresión artístico es algo más que un mero entretenimiento. De hecho, el cine nace siendo no sonoro, como el mejor medio de transmitir el arte mediante fotogramas en movimiento. Es entonces, cuando nos reencontramos en este hilo invisible, con un sueño visual y musical que otorga sentido a que la cinematografía siga existiendo dentro de las salas de cine.

Con el aval de 6 nominaciones a los Premios Oscar de la Academia, entre ellos el de mejor película, mejor actor principal, y mejor director para Paul Thomas Anderson (Pozos de ambición), llega a las carteleras de España y a las del resto del mundo, probablemente la mejor película que se haya hecho en la historia para comprender el oficio de diseñador de moda de alta costura. La historia parece estar inspirada en el modista español Cristóbal Balenciaga, pero con un guión original del propio cineasta, en el que se implicó y ayudó a redactar el propio actor protagonista Daniel Day-Lewis. Lógicamente y por lo tanto, el diseño de vestuario de la producción, parece contar con todas las posibilidades de llevarse el Oscar, pues es sencillamente prodigioso. Telas, bordados, encajes, botones, hilos y sedas, desembocan en un unos vestidos femeninos de autentico ensueño. Por lo tanto, película de culto desde ya, para este gremio del cine que desde la sombra da luz a las estrellas.

La historia en sí, nos habla de polos opuestos unidos por la necesidad de amar. Aunque ese amor como en otras tantas ocasiones, se perciba desbalanceado en una de sus dos partes. Quizás el nexo de unión en esta pareja, sea una especie de interrelación masoquista y ciertamente tóxica, pero en la que paradójicamente, ambos miembros se sienten integrados en una extraña conjunción.

Para Alma, él es su primer amor, para Reynolds probablemente su último y único amor. Ella es su musa, su diosa, la ama y la odia a partes iguales, la quiere y la detesta, no puede vivir con ella, pero sin ella tampoco. Y es en ese punto, donde el cineasta Paul Thomas Anderson se detiene y fija el punto de mirada en sus personajes. Toda la narración es detallista, minuciosa y me atrevería a decir que delicadamente lenta. Quizás un tempo demasiado pausado para los espectadores más inquietos, pero no siempre lo lento es sinónimo de aburrido. Los susurros, las caricias, y los besos, cuanto más lentos, mejor sabor dejan. Por eso, cada filmación, cada historia, cada espacio, tienen su momento, y siempre es ella, -la película-, la que debe elegirte a ti. Es en mí opinión, algo tan sencillo como esto, lo que hace que la percepción del arte sea diferente para cada persona. Y precisamente ahí, radica lo maravilloso del cine.


En 1989, siendo aún un niño -que lejos suena-, fue cuando descubrí a Daniel Day-Lewis en una desaparecida sala de cine de la ciudad de Madrid (curiosamente ahora es una tienda de moda), con una portentosa actuación en el excelente film de Jim Sheridan, Mi píe izquierdo. Pues bien, casi 20 años después y con el rostro ya marcado por el paso del tiempo, la actuación del actor británico es sencillamente magistral. Consigue que ames y odies a su personaje a partes iguales, lo amas y admiras por la pasión, devoción y empeño que pone en su trabajo de modisto y sastre de altos vuelos. Y lo odias por su impertencia, rareza y una egolatría que llega a irritar por momentos. Pero aunque a simple vista, sea el personaje más complejo de del largometraje, posiblemente Alma, su amor, sea de una complejidad aún mayor. De nuevo, y aunque parezca increíble en lo que va de año, nos encontramos a una nueva versión de la diosa Circe vestida de seda, pero con el veneno como medio para conseguir sus propósitos amatorios. Se encarga de meterse en el papel la actriz luxemburguesa Vicky Krieps (Antes del frío invierno), con una sorprendente y comedida actuación. Y para acabar con el reparto, en el papel de la estricta y autoritaria hermana del modisto, tiene una excelente aparición la británica Lesley Manville (El secreto de Vera Drake), que le ha valido la nominación al Oscar como actriz de reparto en este 2018, que corona una vida dedicada a la interpretación.

En conclusión y con una maravillosa música como hilo conductor compuesta por el gran Jonny Greenwood de Radiohead, El hilo invisible (Phantom Thread), es el proyecto y la obra más personal de Paul Thomas Anderson, en la que se ha implicado tanto, que incluso se ha encargado de la dirección de una fotografía tan exquisita como su cine. Aunque la película no tiene aparentemente defectos formales, llama la atención que la sexualidad aparezca reprimida en la filmación, dejando una tensión sexual no resuelta, al menos en la mente del espectador. Por lo demás, es una película que podrá gustar más o gustar menos, pero lo que no cabe duda es que hay seducción y calidad en cada fotograma exhibido. Cine clásico de alta costura.

Nota: 8/10.

Título original: Phantom Thread.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Dirección, guión y fotografía:
Paul Thomas Anderson.
Reparto: Daniel Day-Lewis,
Vicky Krieps, Lesley Manville.
Música: Paul Thomas Anderson.
Duración: 130 minutos.
Estreno EE UU: 25/12/2017.
Estreno España: 2/02/2018.
Estreno México: 16/02/2018.



jueves, 1 de febrero de 2018

Entrevista al profesor de Historia del Arte y escritor Eduardo Blázquez Mateos, que nos presenta su libro sobre cine: Cielos de Virginia Woolf, lágrimas de Dafne


Hoy tenemos el privilegio de recibir en Cine y críticas marcianas, al Doctor en Historia del Arte por la Universidad Autónoma de Madrid y profesor titular de la Universidad Rey Juan Carlos, Eduardo Blázquez Mateos. Además de su labor docente como investigador en escenografía paisajística y estética cinematográfica, ha escrito varios libros sobre cine, como por ejemplo: Mansiones en el cine, El sueño de Leonardo-Arcadias en el cine o el que nos presenta en el día de hoy.

En lo personal, tuve la oportunidad de conocer a Eduardo Blázquez Mateos a través de las injustamente denostadas redes sociales y gracias a las cuales se han podido realizar ya varias entrevistas en este espacio de cine. Teníamos la entrevista pactada desde hacia algún tiempo ya, para hablar de literatura y cine, pero la hemos acelerado por estar su libro de plena actualidad. Y es que Cielos de Virginia Woolf, lágrimas de Dafne, une en su temática cine y homosexualidad, cine y pintura, y es además un bellísimo homenaje a la escritora británica Virginia Woolf.

Y digo que está de plena actualidad por tres razones, la primera es por qué este pasado 25 de enero se han cumplido 136 años del nacimiento de la autora londinense. La segunda razón viene a colación, tras el éxito de la película reseñada en la anterior entrada Call Me by Your Name, con cuatro nominaciones a los Premios Oscar de la Academia, y con la cual, el cine con temática homosexual vuelve a estar de actualidad. Y la tercera, es que tras el estreno y nominación al Oscar en categoría de cine de animación, para Loving Vincent, la pintura y el cine vuelven con fuerza a resurgir entre la opinión pública y publicada. En este caso las narraciones del autor son muy pictóricas e incluyen pinturas propias en el ensayo. 

Y es que el libro del que hablamos hoy, tiene como eje los tres motivos citados anteriormente. Pero sobre todo, nos habla de películas que sin duda emocionaron al autor por su temática, por su relación con la naturaleza y por la simbología representadas en ellas. Eduardo Blázquez escribe sobre cine de una manera poética, bella y buscando el significado mitológico de las películas y sus relaciones con el arte escénico. Les dejo ya con la entrevista sobre estos Cielos de Wirginia Woolf, lágrimas de Dafne, editado por Museo de Diosas y Ninfas, con casi 80 paginas de literatura cinematográfica, fotografías de las películas y pinturas del autor. Cabe decir que es un libro relativamente breve, sobre todo si lo comparamos con esos enormes tochos de 800 o 1000 páginas que se hacen interminables. Si hiciéramos un símil, sería como un mediometraje en el cine. En cualquier caso, a un autor no se le puede juzgar por el número de páginas, sino por la calidad de las mismas. Y en eso este libro, es como los grandes perfumes que se guardan en frascos pequeños. Sin miedo a exagerar, Eduardo escribe recordando unas veces a la esencia del Renacimiento, otras a Leonardo pintando, y siempre con un sello inconfundible de calidad. En el libro se analizan las siguientes películas: Las horas de Stephen Daldry, Brokeback Mountain de Ang Lee, Maurice de James Ivory, Orlando de Sally Potter, y Manjar de amor y Amigo/amado de Ventura Pons. Para concluir, se ofrecen unas acuarelas del autor tituladas: Galerías de cielos de Virginia Woolf.

Texto y fotos: Miguel Pina

El LIBRO

Hola Eduardo, ¿qué se van a encontrar los lectores en en este libro?

Los lectores pueden encontrarse con un viaje de libertad construido desde las relaciones entre las artes.

El título del libro es bellísimo: Cielos de Virginia Woolf, lágrimas de Dafne.
¿Por qué has optado por ese título y qué significado conlleva?

El título se centra en una lectura parcial de los símbolos de la escritora: cielos y lágrimas. Dafne está representada en sus libros y ha sido poco valorada como emblema feminista.

El texto se inicia hablando sobre la película Las horas de Stephen Daldry del año 2002, en la que Nicole Kidman fue galardonada con el Oscar de la Academia. ¿De qué nos habla la película y de que nos hablas tú en referencia a la misma?

Las Horas es una obra maestra que revela temores íntimos y reservados. El agua, inicio y fin, muestra el itinerario desde el útero-gruta como representación del eterno retorno.

Extracto del libro: "Las tres protagonistas están unidas, desde el inicio de la película Las Horas, por las flores simbólicas y los espejos acuáticos, construyendo un bodegón, representando en alguna medida, el paso del Tiempo, la fugacidad de la vida, las efímeras Horas florales. Las damas, en horizontal, en la cama, despiertas, escuchan el despertador, están flotando, un vocablo esencial en la historia. Se trata de flotar como las flores sobre las aguas, como en las representaciones pictóricas-poéticas de Ofelia".

¿Es en tu opinión la mejor película en cuanto a iconografía lésbica? ¿Destacarías alguna otra que te haya llamado la atención?

La iconografía lésbica de Las Horas es muy rica, teje libros y flores para encumbrar la diversificación y la belleza elevada de las relaciones entre mujeres.

La película Carol es otra obra modélica sobre lealtad, sobre la belleza de los gestos y sobre matices-miradas.

En el libro, nos hablas también sobre la película Brokeback Mountain de Ang Lee. Esta cinta supuso en mí opinión un antes y un después en el cine con temática gay. ¿Qué destacas en tu libro y cual es  tu opinión general sobre la película y lo que significó?

La obra de Ang Lee pone de relieve la necesidad del amor ultramundano, amor eterno elaborado en unión con las fábulas clásicas y a la naturaleza.

Extracto del libro: "El relato de la escritora Annie Proux se centra en una historia iniciada en Signal, Ennis del Mar (Heath Ledger) y Jack Twist (Jake Gyllenhaal), definen el desdoblamiento de los protagonistas, una duplicidad que se traduce en los colores y en los tonos. El blanco, la claridad y el tono tierra empastado, como los ocres mates, definen a Ennis del Mar. Los tonos oscuros se definen para Jack, dominado por azules y por negros; al tiempo resulta revelador la significación de los sombreros, oscuro para Jack o claro para Ennis. El paraíso en la montaña está purificado por los vientos del Edén y por las tempestades, un choque de fuerzas para conocer la romántica historia".

Además de otras películas, destacas en tu ensayo parte de la filmografía del cineasta español Ventura Pons. ¿Qué nos podrías decir de él y de su cine, en relación a lo expuesto en el libro?

Ventura Pons es un genio, destacaría sus elaborados desnudos narrativos, a la altura de los lienzos del Museo del Prado.

En el libro hablas de la floresta y de la creación de un espacio gay positivo en el cine. ¿Podrías definir el significado de estos conceptos?

Las flores y el paisaje son bálsamos y aliados de las historias de amor entre hombres, entre mujeres, La Naturaleza es la gran aliada, como en Orlando.

En la última parte del libro aparecen fotografías sobre las acuarelas que tu mismo realizas. ¿Desde cuándo pintas, qué significa esto para ti y que sientes cuando expones estos trabajos al público?

Las acuarelas son paisajes pintados desde las lecturas de los textos mencionados en el libro, desde las vivencias en el jardín de mi madre, el motor de este libro-jardín de nubes.


CARRERA COMO AUTOR

Además de tu desempeño como profesor en la universidad, has escrito varios libros de temática relacionada con el cine. ¿Qué reflejas en tu libro Mansiones en el cine?

Mansiones en el cine es un trabajo sobre las representaciones simbólicas de las moradas en la pantalla, uniendo literatura y cine, partiendo del Expresionismo alemán.

Otro de tus libros se llama Ofelias en el cine. ¿Qué nos cuentas es esta ocasión?

Ofelias en el cine es un viaje sobre el mito, un tablero de imágenes acuáticas rememorando a Aby Warburg y a Peter Greenaway.

Parte de tu trabajo docente está dedicado a la escenografía y al arte. ¿Por qué es tan importante la dirección de arte en el cine y que se puede expresar a través de ella?

Los espacios tienen gran capacidad narrativa, la escenografía habla y enfatiza los sentimientos de los personajes. Julieta es superior a Romeo por su relación y vínculos con el jardín, la escalera, el pórtico, la ventana...

¿Cuántas tesis doctorales has defendido y sobre que han girado las mismas? ¿Cuántos libros tienes publicados?

Quince tesis doctorales sobre Artes Escénicas y Artes Visuales. Aún no he defendido tesis sobre iconografía gay.

Publicados tengo 26 libros y escribiendo el numero 27. 

Diriges el Micromuseo de Ninfas y Diosas en la localidad de Guisando en Ávila. ¿Cuál es su temática y qué significa en lo personal para ti?

El Micromuseo de diosas y ninfas es un espacio, dividido en tres escenarios, en los que se relacionan la pintura mitológica con el arte popular. La génesis y el alma del museo son mi abuela Felisa y mi madre.


TEST PERSONAL SOBRE CINE Y CURIOSIDADES

Tu película preferida de todos los tiempos.

Las Horas, con el permiso de las obras de Orson Welles.

Tu película española favorita.

La edad de oro de Luis Buñuel.

Tu director de cine español preferido.

Luis Buñuel.

Tu director de cine internacional preferido.

Orson Welles.

Tu actor preferido.

Charles Chaplin.

Tu actriz favorita.

Glenn Close y Jessica Lange.

Tu festival de cine predilecto.

El Festival de Venecia.

La sala de cine más bonita que conozcas o que hayas conocido.

Los cines de pueblo.

El último libro que hayas leído y que recomendarías.

Este libro es de mi madre, de Erich Hackl.

Tu plato de comida preferido.

Huevos fritos.

Una ciudad para vivir.

Ávila.

Una ciudad por conocer.

Nápoles.

Una ilusión por cumplir.

Cuidar de mi madre.

Para concluir, te gustaría decir algo para los asiduos a Cine y críticas marcianas y para los amigos de las redes sociales de referencia.

Por supuesto, amad el cine y amad el cine de mujeres. 

Para concluir. me gustaría dar las gracias a Eduardo públicamente por la concesión de la entrevista, por las facilidades puestas para la misma y por su calidad humana. También agradecer a la librería Berkana en Madrid, la cesión de las instalaciones para realizar la entrevista y las fotografías. Los residentes en la capital de España o los que pasen por la ciudad, pueden adquirir el libro en sus instalaciones. A pie de pagina, incluyo los datos de la edición y un enlace de compra para recibirlo por correo. En cualquier caso, el motivo de la entrevista del día de hoy más que comercial, es de divulgación de una trayectoria profesional intachable y de una forma de escribir sobre cine y otras artes única, especial y con un sello inconfundible. En su columna dominical en el diario Tribuna de Ávila pueden disfrutar de manera gratuita de su blog El jardín de Hércules en el que nos habla de cine y de muchas cosas más.

Esta entrevista tiene todos los derechos reservados y se cederá, adaptará y publicará próximamente en el diario online Noroeste Madrid donde desarrollo mi labor como redactor y crítico cinematográfico.

Otras entrevistas publicadas en Cine y críticas marcianas con escritores, actrices o directores de cine, en la sección que indica esta pestaña.

Saludos para todos los marcianos y marcianas del planeta Tierra. 

Datos del Libro y link de adquisición en este enlace.

Título: Cielos de Virginia Woolf, lágrimas de Dafne.
Autor: Eduardo Blázquez Mateos.
Edita: Museo de Ninfas y Diosas.
Paginas: 78.
ISBN: 978-84-934656-9-8



viernes, 26 de enero de 2018

Call Me by Your Name: un preciosista lienzo italiano sobre el primer amor


El amor, al no entender de geografía, no conoce fronteras. -Truman Capote.

La historia: Corre el verano de 1983 en la Lombardia italiana. Elio es un joven de 17 años que pasa sus vacaciones en la villa familiar, sin más preocupaciones que practicar su afición por el piano, leer y escuchar música. Sus primeros escarceos sexuales y amorosos llegan junto a una guapa joven francesa llamada Marzia. Pero todo cambia, cuando llega a la casa familiar, Oliver, un joven y apuesto posgraduado que viene a realizar su trabajo como becario del padre de Elio. Es entonces, cuando las dudas sobre su identidad sexual se van disipando al enamorarse del hombre recién llegado. Sin duda, Elio, Oliver y Marzia no olvidarán este largo y cálido verano.


La crítica: Basada en la exitosa novela homónima del año 2007, escrita por el egipcio de nacimiento y estadounidense de adopción, André Aciman, y adaptada con un excelente guión por el maestro James Ivory, llega a las carteleras un preciosista lienzo dirigido por un poético y lúcido Luca Guadagnino. El cineasta italiano se recrea en una obra casi perfecta, en la que retrata de una manera sutil y hábil, el nacimiento del primer amor, que se siente incluso por encima del mensaje totalizador que nos habla sobre la búsqueda de la identidad sexual, a través de las relaciones homosexuales, bisexuales o heterosexuales, mediante un triangulo amoroso descompensado por el encuentro del amor verdadero del joven protagonista.

Aunque la película tiene sello de autor propio y es la cuota del cine independiente europeo a la temporada de premios para justificar que no todo es cine comercial en el "Olimpo de los dioses", cabe decir que es un cine marcado claramente por las influencias de Jean Renoir, Érich Rohmer, o el mismísimo Bernardo Bertolucci. Y por supuesto, no lo expongo como crítica. El fijarse que no copiarse, de grandes maestros para escribir o hacer cine, no solo es lícito, sino que es claramente inteligente y de buen gusto en este caso en lo que a la cinematografía se refiere.

La película es una continua conversación y reflexión sobre como el amor cambia de repente la perspectiva vital de las personas. Pero también, nos habla con fuerza de la frustración y de saber sentir el dolor, de como no matarlo y saber digerirlo para fortalecer al individuo. Es decir, nos habla y nos inquiere sobre los tiempos del amor y del desamor, del duelo y del gozo, del quebranto y a la vez del optimismo.

Y todo lo hace de una manera bella, sensual, abstracta y a la vez concreta, aunque quizás el propio ensimismamiento del cineasta con su obra le lleve a reiterar escenas insustanciales. Quizás el recurso de las elipsis narrativas hubieran hecho la historia más fuerte y a la vez más ágil, pero Luca Guadagnino renuncia a ellas suponemos que conscientemente, pensando exclusivamente en su autoría y en su sello personal pausado, guste más o guste menos. En cualquier caso, es un narrador visual único.


Atención al reparto, ya que va a dar que hablar. El joven Elio es interpretado por Timothée Chalamet (Homeland) que se convierte en actor revelación de la temporada de premios, con una nominación al Oscar de la Academia como mejor actor principal. Su personaje es sobre el que gira la trama y en que se concentra sobre el foco de atención con la búsqueda de su identidad sexual como base para el desarrollo dramático. Por otro lado, aparece Armie Hammer (La red social) interpretando sobresalientemente a Oliver, que es el joven americano llegado a Italia y que representa el arquetipo del rompecorazones en este caso de mujeres y del joven Elio. Ha sido nominado por este papel en los Globos de Oro y en los Independent Spirit. El contrapunto femenino lo pone la actriz francesa Esther Garrel (17 girls), con una sobria y a la vez sensual interpretación, representando a la mujer que sirve como probatura para definir la sexualidad del joven protagonista.

La filmación ha sido rodada inteligentemente con celuloide tradicional y con una sola lente de 35 milímetros, para transportamos con la luz adecuada al verano de 1983  y a la belleza de la Lombardia italiana. La gama inmensa de colores en tonos pastel, hacen de la película una postal de belleza deslumbrante. La dirección de arte brilla en la decoración de la villa familiar y los exteriores elegidos son de autentico ensueño. En realidad, este conjunto visual es un personaje más de la película. Desde luego en este entorno bucólico de naturaleza, agua y paseos en bicicleta, los personajes son más propensos a relacionarse, conocerse, amarse, desearse o simplemente a disfrutar de la vida en una alegoría del verano versus invierno.

Call Me by Your Name (Llámame por tu nombre), es en definitiva, un drama romántico sobre el primer amor, que utiliza el descubrimiento juvenil de la homosexualidad como discurso narrativo y la belleza de las imágenes para concluir un conjunto notable de cine de autor muy necesario tal y como está el panorama actual en el cine comercial. En su debe, nos deja un metraje de 130 minutos que se siente innecesario, para una historia que hubiera ganado en intensidad con una hora y media de duración. Lo que quedará para los anales del cine y por encima de la estética del film, es una conversación con ciertos aromas edípicos, entre Elio y su padre, sobre la vida, las oportunidades perdidas o ganadas en la misma y con el profundo amor como referencia en las relaciones padre e hijo.

Nota: 8/10.

Nacionalidad: Italia.
Dirección: Luca Guadagnino.
Reparto: Timothée Chalamet, Armie Hammer, Esther Garrel,
Michael Stuhlbarg.
Guión: James Ivory.
Fotografía: Sayombhu Mukdeeprom.
Música: Sufjan Stevens.
Duración: 130 minutos.
Estreno mundial Sundance Festival: 22/01/2017.
Estreno EE UU: 24/11/2017.
Estreno España: 26/01/2018.

domingo, 21 de enero de 2018

Los archivos del Pentágono (The Post): Steven Spielberg nos regala un somnífero sin receta médica


El mundo es un telón de teatro tras el cual se esconden los secretos más profundos.
-Rabrindranah Tagore.

La historia: En el año 1971 el New York Times publica una exclusiva desde una fuente del Pentágono, en la que queda claro que el gobierno de los Estados Unidos estuvo durante varios mandatos ocultando información y mintiendo sobre el desarrollo de la guerra en Vietnam. En medio del escándalo, un juez paraliza la salida de nueva información, aduciendo que se están violando secretos de estado. Es entonces, cuando el director del Whasington Post, Ben Bradlee (Tom Hanks) y Katherine Graham (Meryl Streep) su editora, encuentran la fuente de la información clasificada y se ven en la tesitura de publicar nuevos informes secretos, con el peligro penal que podría implicar para ellos y para los trabajadores del periódico.


La crítica: ¿Era necesaria una nueva película sobre los oscuros secretos que esconde la información secreta clasificada estadounidense durante las décadas de los 60 y 70 del siglo pasado? ¿No se había hecho esta película ya anteriormente? ¿Es solo un déjà vu mio particular o es la repetición de la repetición, de una trama vista ya decenas de veces en el cine? Pues por lo visto, lo han vuelto a hacer.

En mi opinión, el periodismo es la profesión más seductora, interesante y atrevida que existe desde que en el siglo XX, tuvo la posibilidad de desarrollarse con toda la intensidad y fuerza necesaria. Cosas como leer un periódico, ver un informativo bien realizado, recibir una noticia impactante o eso que nos apasiona tanto de navegar por Internet, tienen como base el periodismo profesional o el ahora también llamado periodismo de la calle que nos mantiene pegados y enganchados a la red. Pero lamentablemente, periodismo y cine (o deporte y cine), salvo honrosas excepciones no funcionan, por algo tan sencillo como que lo interesante de esta profesión son las historias que nos cuentan los redactores, y no los medios utilizados para llegar hasta la fuente de dichas informaciones. Si además, como es el caso, las palabras Vietnam, Watergate, Pentágono, espías, políticos o guerra sucia, están presentes en la filmación, no digo yo que sea para ahorcarse en el baño del cine, pero precisamente un excitante viaje a Las Vegas no parece que sea el caso.

Y es una pena porque contando con un póker de ases, como son Steven Spielberg, Tom Hanks, Meryl Streep y el maestro de ceremonias John Williams, poniendo la música en forma de fabulosa banda sonora; la cinta se sienta plomiza y densa en su desarrollo, dejando toda la posible emoción en la publicación de una información que ya no era única, sino la continuación de una exclusiva ya expuesta por un medio de comunicación rival. Luego podemos hablar de que si la libertad de prensa es muy importante, sobre la segunda, tercera o enésima enmienda de los Estados Unidos de América, o sobre el sexo de los ángeles, pero cuando vamos al cine, por favor hagan cine y películas que entretengan, emocionen y hagan sentir pasión al espectador. En el Vademécum hay somníferos espectaculares, llámense Lexatín, Valium, Lorazepan o incluso la socorrida Valeriana, pero si quieren dormir profundamente no lleguen a tanto, vean Los archivos del Pentágono y el ahorro farmacéutico sera fenomenal.

Bueno, pues dicho esto, que conste en acta que la película ha recibido seis nominaciones a los Globos de Oro (cero premios), he de suponer que recibirá otro puñado para los Oscars y supongo que la crítica profesional ensimismada en la narración periodística de la trama, se deshará en halagos y caerá en la trampa corporativista planeada por Spielberg. Todo eso está muy bien (o muy mal), pero si usted no es periodista, tiene cierto hartazgo sobre la inacabable información secreta de la CIA, FBI, Pentágono o espías variados, o sencillamente quiere ver algo novedoso, independiente o vanguardista en el cine, tal vez haya mejores opciones en la cartelera que este barato y antiguo cine comercial.


Sin duda lo mejor de la producción viene por un reparto encabezado por una de las mejores actrices de la historia como es Meryl Streep, que incansable al desaliento, vuelve a brillar con luz propia entre tanta neblina artística. Su personaje representa una rara avis en la década de los setenta en los Estados Unidos y en cualquier parte del mundo. Y es que ser dueña y editora del Whasington Post en una época dominada y controlada por los hombres, hacen del personaje real de Katherine Graham lo más relevante y sincero de la cinta. Por otro lado, esta un buen Tom Hanks que profesionalmente está también intachable. Su personaje, representa el mejor mensaje a transmitir de la cinta y que nos habla de la lucha por la libertad de prensa. Del resto del reparto, ni me acuerdo, ni me quiero acordar.

En conclusión, The Post, que es como se llama la película (se ve que en España los traductores de cine han vuelto de vacaciones y se han cubierto de gloria), es una película reiterativa, pesada y que no hace sino incidir en lugares comunes que no aportan nada al cine, ni narran nada novedoso que cualquier estudiante de secundaria debería conocer ya. Y es que hablar de una historia en la que los políticos mienten, las grandes fortunas controlan y dominan los grandes medios de comunicación a su antojo y dar a entender que la libertad de prensa es un bien preciado ante los secretos de los poderes oficiales, resulta algo tan evidente, obvio y facilón, que un simple eslogan publicitario hubiera sido suficiente para que el señor Spielberg no nos hubiera sometido al castigo de estos malditos papeles del Pentágono. Y por cierto, el famoso Pentágono, ¿qué es? ¿un taller de escritura? ¿una red de escritores sin empleo? En fin, supongo que dentro de 50 años, se desclasificarán los papeles que alguien estará escribiendo ahora, y que indicarán que Donald Trump ganó las elecciones gracias a los rusos. Pero por favor, no hagan otra película de espías rusos, ya sabemos que son muy malos y hablan muy raro. Fin.

Nota: 4/10.

Nacionalidad: Estados Unidos.
Dirección: Steven Spielberg.
Reparto: Meryl Streep, Tom Hanks,
Sarah Paulson, Jesse Plemons.
Guión: Liz Hannah.
Fotografía: Janusz Kaminski.
Música: John Williams.
Duración: 116 minutos.
Estreno EE UU: 22/12/2017.
Estreno España: 19/01/2018.
Estreno México: 2/02/2018.

jueves, 18 de enero de 2018

Loving Vincent: arte perfecto, cine imperfecto


Sueño con pintar y luego pinto mis sueños. - Vincent Van Gogh (1853-1890).

La historia: Corre el verano de 1891 cuando el joven Armand, recibe el encargo de su padre que es el cartero de la población, de entregar una carta del fallecido pintor Vincent Van Gogh que iba dirigida a su hermano Theo Van Gogh. Después de viajar hasta París, constata que el hermano del pintor también ha fallecido y decide buscar al médico que trató a Van Gogh para ver a quién puede entregar la misiva que nunca llegó a su destino. Es a partir del encuentro con el entorno del pintor holandés, cuando Armand comienza a conocer como fueron los últimos años de du vida y por qué decidió arrebatársela. El ahora celebérrimo pintor solo vendió un cuadro en vida. Pero, ¿fue esa la causa de su suicidio? o su misterioso final, ¿tuvo otra motivación?


La crítica: Si juzgáramos a esta película solamente por hacer arte en movimiento y ser la primera de la historia en estar pintada completamente al óleo, sin duda la calificación como obra maestra sería la adecuada. Pero el cine es algo más que una experiencia visual por deslumbrante que esta pueda parecer. La cinematografía, como la literatura en su caso, se deben regir principalmente por contar una buena historia y además hacerlo de una manera que entretenga, seduzca y emocione al espectador. Es ahí y el en fondo, que no en la forma de esta filmación, donde podemos encontrar reparos a lo que es una obra de arte perfecta, pero una película imperfecta y sumamente mejorable en lo que respecto a una narrativa frágil e incompleta. Por ello, el homenaje a Van Gogh es más de museo que de filmoteca.

Cine de animación para adultos que nos llega desde Polonia, con la cineasta debutante Dorota Kobiela que codirige junto a Hugh Welchman, esta coproducción en la que también ha intervenido el Reino Unido y cientos de pintores de distintas nacionalidades. Ellos, han dado forma y color a los 140 cuadros del pintor holandés en que está inspirada la filmación. Y es que hay que reconocer que el trabajo ha sido titánico y han empleado siete años de su vida en llevar a cabo este singular proyecto. A modo de ejemplo, cabe decir que se han llegado a emplear hasta 10 días en pintar un solo segundo de la película y digo pintar, porque aunque la película esta realizada con actores reales, estos son solo maniquíes corporales, que luego han sido dibujados y pintados en cada uno de los 65.000 fotogramas que cubre la producción.

Y atención porque cada fotograma exhibido y animado es un cuadro pintado a mano y al óleo, con unas nada despreciables medidas de 103 centímetros por 60 centímetros. Cuadrar todo esto en el montaje final es de un mérito incalculable y más teniendo en cuenta, que la cineasta polaca experta en cortometrajes, pensó el proyecto para que fuera uno de ellos. Quizás y viniendo del corto, le ha podido pesar en la parte puramente cinéfila, el alargamiento de la cinta hasta un largometraje convencional de hora y media de duración. Entonces, opta por usar el recurso muy reiterativo del flashback con pinturas en blanco y negro, saliéndose así del marco narrativo propuesto. Y es que en estas vueltas al pasado reciente, ya no aparecen los cuadros del pintor, sino que son animaciones simuladas de lo que pudo pudo ser el tercio final de la vida del pintor holandés. Y en mi opinión, uno de los errores de la historia en sí, es que está centrada solo en la parte final y más tortuosa de la vida de Vincent Van Gogh, es decir, se centra más en la causa de su muerte, que en el conjunto de su vida y obra que finalmente en un homenaje es lo que importa.


Pintura y cine: En esta ocasión no podemos evaluar con certeza el trabajo actoral, pues como he comentado, aunque la película ha sido rodada con actores reales (sobre croma), estos han sido pintados posteriormente haciendo imposible ver el desempeño de los actores en acción real. Por lo tanto y antes de las ultimas conclusiones, me gustaría matizar algunas películas que se han rodado con la pintura como protagonista principal. En referencia a Van Gogh e incluso me atrevería a decir que la película más relevante en cuanto a pintura y cine, fue la que realizó el cineasta estadounidense Vicente Minelli en 1956, titulada 'El loco del pelo rojo' con una portentosa actuación de Kirk Douglas encarnando al pintor holandés. Otras películas dedicadas al artista fueron: Vincent and Theo de Robert Altman en 1990, Los sueños de Akira Kurosowa tambien en 1990 y finalmente destacaría la francesa Van Gogh de 1991 y dirigida por Maurice Pialat.

Con respecto a los últimos años y según mis preferencias, lo mejor que se ha realizado en cuanto a pintura y cine pasarían por La joven de la perla del año 2003, dirigida por Peter Webber e interpretada por una mágica Scarlett Johanson, que fue dedicada al pintor también holandés Vermeer de Delft. También recordaría, Los fantasmas de Goya, dedicada al pintor español y dirigida en 2006 por Milos Forman, pero sobre todo por las portentosas actuaciones de Javier Bardem y Natalie Portman y no me gustaría dejar en el tintero, la dedicada a la pintora mexicana Frida Khalo y su marido también pintor Diego Rivera en el año 2002, de Julie Taymor, y que probablemente supuso la mejor interpretación en la carrera de Salma Hayeck.


Conclusión final: En definitiva, lo más importante, curioso y destacable de Loving Vincent, es la forma de estar rodada en movimiento de una manera vanguardista y que marca un hito en la historia de la cinematografía dedicada a la pintura. Además el trabajo y el amor puesto en la obra merece todo el reconocimiento a nivel artístico y técnico. Pero si hablamos de cine y de películas, que es lo que realmente es este Loving Vincent, la historia que se nos cuenta es en la parte narrativa, manifiestamente mejorable e incluso pobre en algunos momentos. Quiero decir con ello, que tengo la impresión de que si la película hubiera estado realizada convencionalmente, no aportaría casi nada nuevo a la vida y obra del pintor holandés, al centrarse en una parte muy parcial de su vida e incluso limitándose a sembrar dudas o desconcierto, en lo que fue su trágico final teorizando incluso si fue un homicidio o un suicidio. En cualquier caso, la parte positiva y artística prevalece en esta ocasión sobre la propia historia en sí. Y desde luego, pienso que esta filmación debería ocupar una sala especial en cualquier pinacoteca mundial o en alguna retrospectiva dedicada al genio holandés. Un hombre singular, tímido, loco, amable, y obsesivo, que pintó su primer cuadro cuando tenía 28 años. Desde entonces, pintó con sensibilidad, ternura y sobre todo creyendo profundamente en su obra. En resumen, un artista que a pesar de la incomprensión general del momento, quiso por encima de todo dar importancia a lo que hacía y creyó en ello a pesar de solo vender un cuadro en vida. Si hoy viera reflejados sus cuadros en el cine, la frase con la que se abre esta reseña se vería cumplida: "Sueño con pintar, y luego pinto mis sueños". Hoy sus sueños y su pintura ya son obra inmortal también en el cine.

Nota: 7/10.

Nacionalidad: Polonia, Reino Unido.
Dirección y guión: Dorota Kobiela,
Hugh Welchman.
Música: Clint Mansell.
Fotografía animada: Tristan Olivier.
Duración: 95 minutos.
Estreno EE UU: 22/09/2017.
Estreno Polonia: 6/10/2017.
Estreno España: 12/01/2017.




domingo, 14 de enero de 2018

Tres anuncios en las afueras: la ira en la América profunda


"A mí me parece que la policía está muy ocupada torturando a negros como para resolver un crimen de verdad, así que pensaba que estos anuncios podrían ponerles las pilas". -Mildred Hayes.

La historia: Mildred (Frances McDormand) es una madre coraje dispuesta a todo para encontrar al violador y asesino de su joven hija. Después de pasados siete meses del crimen en un pequeño pueblo de Missouri en el Medio Oeste estadounidense, aún no se han encontrado pistas del crimen. Es entonces y ante el parón en la investigación policial, cuando Mildred decide alquilar tres grandes vallas publicitarias, reclamando al jefe de policía William Willoughby (Woody Harrelson), más diligencia e interés en buscar al culpable. Los anuncios suscitan mucha polémica entre los habitantes del lugar y encienden la mecha de una situación límite para la población.


La crítica: El 18'3 por ciento de las mujeres en Estados Unidos ha sufrido a lo largo de su vida algún tipo de agresión sexual. En España, cada 8 horas de media es violada una mujer. El cine y sus historias, son en definitiva espejos que reflejan los dilemas, contradicciones, y en este caso, las consecuencias que suceden cada día en cualquier parte del mundo contra la libertad sexual de las personas, y especialmente contra las mujeres. Y es entonces y con el debate que abre esta película con la visita de un párroco a la casa de la madre doliente, cuando nos preguntamos: ¿si Dios existe, porqué permite estas tragedias? ¿Libre albedrío? En todo caso, y mientras Dios hace mejor su trabajo (de nuevo excomulgado, gracias), como dice en la película Mildred Hayes: "o nos ponemos las pilas" o se seguirán haciendo películas que solo son reflejo de una muy dolorosa realidad social.

La cinta y partiendo del género negropolicial, se mueve en el terreno del melodrama con la emoción como constante y la comicidad en forma de sus patéticos personajes como variable. La presentación de la misma es soberbia, jugando con música de ópera con las nieblas iniciales, dando paso a los sonidos country en los días soleados. Por lo tanto, la banda sonora actúa como un personaje más, sin apenas apreciarse en la sala de cine. Esa es la verdadera función de la música en la cinematografía, llegar a conducirnos sin sentir los baches del camino.

Tres anuncios en las afueras (Three billboards outside Ebbing, Missouri) llega a las carteleras de cine con el aval de haber sido galardonada con cuatro Globos de Oro y se perfila como una de las favoritas en la carrera de los Oscars de la Academia de este año. Su director y guionista es Martin McDonagh, recordado por su 'Escondidos en Brujas', y en esta buena que no perfecta película, encuentra claro reflejo y referencia en el cine de los hermanos Coen, de tal manera que nos encontramos a medio camino entre Fargo y No es un país para viejos, pero con sello y autoría propia.

Si hablamos de cine, aquí lo hay, del grande y del que me gusta en lo personal. Es una pena que todo el descaro, atrevimiento y buen hacer de su director, desemboque en un final un tanto conservador y contradictorio. Pero vayamos por partes. La cinta y recordándonos de alguna manera al estilo gótico sureño americano, parte del sentimiento de culpa y a la vez de venganza, de un personaje como Mildred Hayes que se asemeja a una antiheroína que el western tantas veces reflejó en sus personajes masculinos. Unos personajes a veces malditos, a veces triunfantes, que luchan contra un pueblo en solitario, pero manteniendo sus ideales hasta las últimas consecuencias. ¿Qué hacer entonces si la ley en el lugar donde está situada la acción no funciona? ¿Cómo es posible que las leyes allí permitan librarse a los hombres del lugar de un simple análisis de su adn, para contrastarlo con los restos hallados en la víctima? ¿Y si además el jefe policial tiene cáncer y no da más de sí? ¿Tendrá que buscar Mildred la justicia por su mano? Estas y otras preguntas van encontrando sutilmente respuestas con un cine claramente de autor, que además y para hacerlo más digerible, está acertádamente plagado de toques de humor negro que se sienten como un respiro ante el desatino policial y vecinal.


En el reparto y más de 20 años después de su merecido Oscar por su papel en la mítica Fargo, Frances McDormand se perfila como favorita para obtener su segunda estatuilla dorada en un papel sobresaliente en el fondo y en la forma. Contenida y a la vez desbordante, aprovecha un papel que en versión femenina no deja de recordamos a una especie de John Wayne en busca de justicia y redención. Quizás sea el personaje más puro y real de la historia. El resto, aunque muy cinematográficos, están claramente caricaturizados, cuando no ridiculizados por el autor del libreto. Así, nos encontramos con un sheriff desbordado, deprimido y superado por las circunstancias, protagonizado por un buen Woody Harrelson, que se encuentra con el dilema de no encontrar pistas sobre el caso, mientras tiene que resolver su situación médica y familiar debido al cáncer que padece. Otro de los papeles fuertes de la película lo protagoniza Sam Rockwell (Siete psicópatas), y se postula claramente como mínimo para ser nominado al Oscar de la Academia. Hace de un policía borracho, inepto, chulo, racista y protagoniza una de las mejores escenas de la película al arrojar por la ventana al publicista encargado de llevar los anuncios que dan título al filme. Secuencia para el recuerdo. Los demás personajes siguen las directrices (demasiado) caricaturescas antes mencionadas. Un enano que trata de enamorar a Mildred, el patético exmarido de nuestra protagonista femenina, y que ahora sale con una niña de 19 años con dos gramos de cerebro, o el propio publicista, que parece contar con solo un gramo de materia gris e interpretado por un desigual Caleb Landry Jones visto ya en American Made o Get out.

En conclusión, Tres anuncios en las afueras es una nueva vuelta de tuerca a una América profunda que parece desconectada del mundo y circunspecta ante su propio devenir. La filmación se encuentra entre lo mejor que vamos a ver en este primer trimestre de premios y nominaciones, pero tengo la sensación que pudiendo haber sido una película sobresaliente, la resolución final es tan decepcionante y conservadora que baja la nota de manera considerable. Con ello, no desvelo nada fundamental del filme, solo quiero hacer hincapié en que una cinta que es un constante puñetazo de cine en la mesa, no se puede resolver con una arañazo tan tibio que empequeñece su totalidad. Y es que la parte final, sitúa a la redención por encima de todo el discurso desarrollado anteriormente, existiendo una clara contradicción con el mensaje expuesto machaconamente durante toda la filmación. Pero aún con esta fallida última parte de la historia, probablemente en estos 'Tres anuncios en las afueras', haya más cine que en cien películas elegidas al azar de la cartelera actual. Es por eso que su guionista y cineasta Martin McDonah, con esta historia de antiheroes americanos, se coloca en una excelente posición para estar entre los directores más destacados en los próximos años. Veremos ahora que puede elegir con total libertad creativa que hacer, cual es el rumbo que toma para su próximo proyecto.

Nota: 8/10.

Nacionalidad: Estados Unidos.
Dirección y guión: Martin McDonagh.
Reparto: Frances McDormannd, Woody
Harrelson, Sam Rockwell, Caleb L, Jones.
Fotografía: Ben Davis.
Música: Carter Burwell.
Duración: 112 minutos.
Estreno EE UU: 10/10/2017.
Estreno España: 12/01/2018.
Estreno Argentina: 25/ 01/2018.

jueves, 11 de enero de 2018

Molly's Game: la diosa Circe juega al póker


Es absurdo pedir a los dioses lo que cada uno es capaz de procurarse por sí mismo.
-Epicuro de Samos.

La historia: Molly Bloom (Jessica Chastain) es una esquiadora profesional que tras una caída en competición se retira del deporte rey del invierno. Tras este suceso, decide dar un cambio radical a su vida y se muda a Los Ángeles para disfrutar del buen clima y buscar nuevos horizontes laborales. Es entonces y en su nuevo trabajo como secretaria de un empresario adicto al póker, cuando comienza a organizar partidas exclusivas para estrellas de Hollywood, magnates e incluso miembros de la mafia. Cuando las cosas se complican, tiene que recurrir al importante abogado Charlie Jaffey (Idris Elba), para intentar salir del atolladero en el que se ha metido.


La crítica: Basada en el libro autobiográfico de la princesa (o la bruja) del póker Molly Bloom (Molly's Game: From Hollywood's elite to Wall Street's billonaire Boys Club, my hight-stakes adventure in the world of underground poker, 2015), debuta con fuerza en la dirección de cine, el guionista Aaron Sorkin (La red social, Steve Jobs) y además lo hace con una historia real, en la cual los actores Leonardo Di Caprio, Ben Affleck y Tobey Maguire, entre otros, estuvieron implicados en las partidas de póker clandestinas que Molly Bloom organizó, hasta que supuestamente la "estrella" Tobey Maguire se vio superado por ella en inteligencia y fue vetada por este, en los círculos de Hollywood. Y es que Circe, acostumbrada a convertir a los hombres en cerdos, encontró en el actor a su Ulises particular, y no pudo o no supo seducirle.

En la mitología griega, la diosa Circe era una hechicera seductora que vivía en una mansión en medio de un bosque y que transformaba en animales a los hombres que la ofendían. En las representaciones gráficas realizadas sobre ella, se ve a una mujer poderosa y luciendo sus encantos femeninos. En la Odisea de Homero, se cuenta que Circe recibió en su palacio, a la mitad de la tripulación que Ulises mandó desembarcar. Ofendida, y con sus conocimientos de plantas medicinales y hechizos, los invitó a un banquete, los sedujo con ofrendas y cayeron envenenados convirtiéndolos en cerdos. (Más sobre Circe en el link de la autora Kirke Libris)

En un momento de la película, su protagonista femenina y ante un magnate borracho, menciona a la diosa Circe autorreferenciándose a ella. El ebrio protagonista perplejo, le pregunta que si Circe era uno de los nuevos jugadores de la pártida de póker. Naturalmente, como muchos ludópatas, este acabó convirtiéndose metafóricamente en cerdo. O lo que viene a ser lo mismo, se acabó quedando desplumado, como muchos de los otros jugadores de los lujosos y seductores juegos que Molly Bloom organizó, dirigió y que finalmente le llevaron a escribir una historia real, que ahora llega a la gran pantalla de una forma muy razonable, bien realizada, aunque algo densa en su narrativa entrecruzada.

La cinta y a través de un trepidante guión, está inteligéntemente narrada en off y en primera persona por la protagonista femenina, utilizando además el flashback recurrentemente y desde su situación actual, para llevarnos o bien a su infancia, o bien a su vida entre las estrellas de Hollywood. Y es que la perspectiva de donde parte el eje secuencial del film, es la situación en presente de Molly y sus problemas judiciales de todo tipo. Es entonces y cuando consigue encontrar a un abogado que se haga cargo de su caso, cuando vemos de manera retrospectiva que y quien fue Molly Bloom durante un metraje de 140 minutos, que aunque reiterativo en algunos momentos, otorgan peso a la producción a base de veloces diálogos y diversos recursos narrativos ya explicados anteriormente. En contra de la producción, es precisamente en la minuciosidad de la narración y en las repetidas partidas de póker, en donde encontramos cierto abuso por parte del director y pocas ganas de tirar de tijera en el proceso de montaje. Algo muy habitual, en las auto amadas óperas primas.


En el reparto y buscando su ansiado Oscar, nos encontramos a una extrañamente glamourosa y super escotada Jessica Chastain (Zero Dark Thirty), que inevitablemente recuerda a la Erin Brockovich de Julia Roberts o a la Sidney Prosser de Amy Adams en American Hustle. Una gran actuación que en mi opinión, al menos, le debería valer para una nominación a la estatuilla dorada. En el papel de su abogado, aparece un cada vez mejor Idris Elba (La montaña entre nosotros), que con su imponente presencia y su buena progresión actoral, escala posiciones para entrar en el top 10 de las estrellas masculinas del cine. Michael Cera (Scott Pilgrim vs. the World) hace de un malévolo, sarcástico y buen jugador de póker inspirado en el actor real Tobey Maguire. Y por último, una breve pero clave aparición de un buen Kevin Costner, que hace del padre de Molly encontrado el punto emocional del filme en la mejor secuencia de la producción, con una conversación padre/hija junto a la pista de hielo del Central Park de Nueva York.

Y es precisamente en la ciudad neoyorkina y en las lujosas timbas organizadas por Molly Bloom, al principio en tugurios y después en lujosos hoteles, donde encontramos el aspecto técnico adicional más interesante y destacable, es decir una notable dirección de arte. Decoroso también es el maquillaje y vestuario de Jessica Chastain, que reflejan la personalidad de Molly Bloom, no la de la actriz. Lo digo porque va a ser quizás machacada por algún sector conservador o cualquier otro absurdo sector, por utilizar prominentes escotes durante toda la película, cuando esto es una exigencia del guión. Con ello se trata de reflejar la verdadera personalidad de Molly Bloom, que indudablemente estaba dispuesta a utilizar todas sus armas seductoras femeninas, para conseguir su propósito como organizadora sensual, que no sexual, de las famosas y lujosas partidas de póker.

En conclusión y sin ser una película completamente redonda, Molly's Game supone un buen debut en la dirección de cine de un muy prometedor Aaron Sorkin. Desde luego es un hombre que lleva el cine en su cabeza, y aporta algunos elementos vanguardistas en su debut. En su debe, cabe decir que la trama por momentos se hace engorrosa y demasiado técnica para los no conocedores del juego del póker. Pero en definitiva, este pequeño tratado sobre la integridad versus codicia de las personas, se salda de manera positiva y deja con ganas de ver la próxima película del cineasta debutante. Independientemente de gustos, aquí hay cine y hay director.

Nota: 7/10.

Nacionalidad: Estados Unidos.
Dirección y guión: Aaron Sorkin.
Reparto: Jessica Chastain, Idris Elba,
Kevin Costner, Michael Cera.
Fotografía: Charlotte B. Christensen.
Música: Daniel Pemberton.
Duración: 140 minutos.
Estreno EE UU: 25/12/2017.
Estreno España: 5/01/2018.

domingo, 7 de enero de 2018

Wonder Wheel: Woody Allen declara su amor al Coney Island de los años 50


¿Por qué no dejo de destrozar mi vida buscando respuestas que nunca voy a encontrar, y me dedico a disfrutar mientras dure? -Woody Allen.

La historia: Ginny (Kate Winslet) y Humpty (Jim Belhusi), son un matrimonio en segundas nupcias que trabajan y viven en un pequeño apartamento para empleados en el mismo parque de atracciones de Coney Island, en el Nueva York de los años 50 del siglo pasado. Pero ella no es feliz. Su casamiento fue para olvidar la ruptura sentimental de su primer matrimonio. Es entonces, cuando conoce a un joven socorrista (Justin Timberlake) y la ilusión de un nuevo amor verdadero vuelve a prender en ella. Todo se complica aún más, con la llegada de la hija de su marido al hogar familiar tras romper con su pareja. Además, el hijo pequeño de ambos es un pequeño pirómano que no ayuda en nada a la armonía familiar.


La crítica: He dado algunas vueltas a mi cabeza para elegir cual sería la primera reseña publicada en Cine y críticas marcianas para dar comienzo al año 2018 y aunque estrenada en España el 22 de diciembre del año pasado, el cine del maestro Woody Allen es atemporal y además se mantiene aún en la cartelera de estrenos. De hecho, en Argentina se ha estrenado el 4 de de enero de este 2018 si mis informaciones son correctas. Pero como digo, Allen está ya por encima de fechas.

Y es que no me queda más remedio que autocitarme cuando en la crítica de su excelente anterior película Café Society, venía a decir que la emoción y la sensación de estar asistiendo a un momento histórico me embargaban cuando una proyección del maestro se proyectaba de estreno en pantalla. En cierta manera es como si estuviéramos viendo a Picasso pintar un cuadro en directo o a Verdi componiendo una de sus piezas. Está claro que con sus partidarios y detractores, del cineasta de Manhattan, se seguirá hablando dentro de 50 o 100 años.

E incluso parecen haberse alineado las estrellas y los traductores de cine, y al menos en España, han dejado el título original de la película intacto. Wonder Wheel que vendría a significar la rueda de la fortuna, es una atracción en forma de noria que está presente de forma concéntrica en muchos planos de la película. Pero su significado no es solo luminoso en el más amplio término de este concepto, sino que actúa como sencilla metáfora de los avatares de la vida y de los golpes afortunados o no, del destino. La suerte y las infidelidades, como en la sobresaliente Match point, o las circunstancias inesperadas, vuelven a estar presentes en un buen guión, que sin embargo se siente algo por debajo del drama explosivo que Allen rodó en Londres y que encumbró a Scarlett Johansson a categoría de estrella mundial del cine.

En esta ocasión, el director trata de profundizar en el alma femenina y en la mirada a veces tortuosa, a veces ensoñadora y a veces realista con la que la mujer afronta sus relaciones amorosas. De alguna manera con este filme, recuerda a Pedro Almodóvar, que quizás sea uno de los mejores especialistas en investigar a través de su cine, el complejo universo femenino. El hombre en esta ocasión, aparece como un mero observador, un narcisista e incluso como una nulidad emocional. Es decir, como la nada. Fuerte critica de Allen a su propio género. Y ciertamente, aunque la mujer salga mejor parada del mensaje a transmitir, también es duramente retratada por Allen, quizás por la inestabilidad emocional de sus protagonistas y sobre todo por la vil competencia que se establece entre ellas en algunas ocasiones, dando a entender que el peor enemigo de la mujer, es otra mujer. En el fondo y en contraposición con Café Society o Magia a la luz de la luna, aquí el cineasta saca su lado más pesimista o mejor dicho, el más realista en cuanto a las relaciones amorosas y su desarrollo.


Kate Winslet con su papel de Ginny hace una interpretación de matricula de honor. Imposible meterse mejor en un papel de mujer atormentada, a veces amargada, a veces ilusionada. Su personaje es el fruto de la pérdida de su verdadero amor por un desliz amoroso. Y ahora busca y busca encontrar en otro hombre, lo que su primer amor le dio. Ese hombre o ese recuerdo en sombras del amor juvenil, lo trata de encontrar en su segundo marido, interpretado por un gran Jim Belhusi recuperado de nuevo para el cine de actualidad. Pero la rudeza de este, su falta de sensibilidad y sus distintas aficiones no logran curar su descuartizado corazón. Es entonces, cuando aparece el atractivo socorrista interpretado con corrección por Justin Timberlake, que es el claro alter ego de Woody Allen en la historia (Allen admite que no sería creíble actuar ya, y ligarse a la Winslet) y Ginny se vuelve a ilusionar. ¿Pero cuales son los propósitos del joven apuesto? ¿Amorosos, narcisistas o sexuales? Es decir, la quiere a ella, o solo quiere sexo y además enaltecerse. Y para acabar con el reparto, nos encontramos a la actriz británica Juno Temple, muy sosita y candorosa, que hace de la hija del segundo marido de Ginny (el patán), pero que tendrá la clave de la resolución del conflicto amoroso y sentimental de la película.

Atención a la fotografía de la película, porque se convierte en una obra maestra del italiano Vittorio Storaro (lean el enlace de Eduardo Blazquez Mateos). La utilización de la luz, de las lentes de la cámara y su manejo, hacen casi ridícula la expresión poesía visual. Es puro Séptimo Arte. Cuando ilumina a Kate Winslet lo hace con longitud de onda caliente, es decir utilizando los rojos, dorados y anaranjados representando con ellos la añoranza y la melancolía. Y cuando retrata a Juno Temple lo hace utilizando los azules como muestra del futuro, la esperanza y la ilusión. Maestro de maestros.

En cuanto a las localizaciones de la filmación y dando por descontando, el parque de atracciones y el muelle de Coney Island; el maestro Allen utiliza algunos otros lugares de Nueva York haciéndolos pasar por recintos del propio lugar de esparcimiento y siempre situándolos en los años 50. Esto y más, es lo que parece una declaración de amor a todo el significado sentimental de su niñez y juventud en Coney Island y su zona de recreo. Cabe destacar The Freak Bar, Sam's on Court Street de Brooklyn, Carvel at Playland en Rye o el New York Chinesse Scholar's Garden en Staten Island.


En conclusión, y sin ser una de las grandes películas que quedarán en la filmografía del cineasta de Nueva York; Wonder Wheel se presenta como una fábula romántica de un exquisito gusto cinéfilo y que se asemeja a un precioso lienzo pintado al oleo en una sala de cine. En su debe, cabe destacar cierta frialdad cuando busca lo contrario y un diseño de sonido ciertamente deficiente. Pero en definitiva, Woody Allen con este pequeño tratado sobre las familias desestructuradas y con unos diálogos brillantes, vuelve a sacar con buena nota la cita anual con sus espectadores.

Nota: 8/10.

Nacionalidad: Estados Unidos.
Dirección y guión: Woody Allen.
Reparto: Kate Winslet, Jim Belhusi,
Juno Temple, Justin Timberlake.
Fotografía: Vittorio Storaro.
Duración: 101 minutos.
Estreno EE UU: 1/12/2017.
Estreno España: 22/12/2017.
Estreno Argentina: 4/01/2018.