viernes, 18 de enero de 2019

La favorita: el brillo de Emma Stone no puede salvar la enésima y estúpida provocación de Yorgos Lanthimos


Todos los cerebros del mundo son impotentes contra cualquier estupidez que esté de moda. -Jean de La Fontaine.

La historia: Situada a comienzos del siglo XVIII y en el contexto histórico de la Guerra de Sucesión Española, la Reina Ana de Inglaterra (Olivia Colman) decide sustituir a la Duquesa de Marlborough (Rachel Weisz), como consejera y dama de compañía sexual. La nueva favorita de la reina es la joven sirvienta Abigail Masham (Emma Stone) que por lo visto era una gran y experta masturbadora real.


La introducción: Emma Stone declaraba hace unos días y a colación de la presentación de 'La favorita' lo siguiente: "Prefiero las críticas negativas a los elogios". Pues nada, a mandar y vamos con ello entonces. Eso sí, con su permiso señorita Stone, solo un pequeño elogio antes de satisfacer sus deseos: mi favorita (como actriz) eres tú, y tú, y solamente tú como diría Pablo Alboran.


La crítica: Vulgar sainete "cómico" de mamporros vestido de seda, con muchas caídas, vómitos, masturbaciones masculinas y femeninas; más caídas, más vómitos, algunas hostias o bofetadas, barro, mucho barro (lleno de mierda) y no sé cuantas otras estupideces envueltas en una supuesta sátira histórica es la obra (aclamada por la crítica terrícola), que nos presenta el señor Yorgos Lanthimos. Y esto no es una opinión subjetiva, es una descripción literal de 'La favorita' (sirva el trailer de ejemplo).

O sea, una provocación de medio pelo, que tiene tanta gracia como ir al dentista un lunes a las siete de la mañana, en ayunas y sin anestesia.

Pues bien, el nuevo timo del griego Lanthimos, se presenta con fuerza a la temporada de premios envuelta en eso sí, un excepcional maquillaje (fotografía, diseño de producción, montaje, vestuario, música, reparto), que hacen que la propuesta sea sobresaliente en la técnica cinematográfica, pero muy deficiente en una narrativa plana, excéntrica y muy repetitiva.

Todo ello no aporta absolutamente nada nuevo a las intrigas de palacio, a los vulgares secretos de alcoba y a otros cientos de lugares comunes que la mala literatura o las teleseries de sobremesa han explotado ya hasta la saciedad. La novedad aquí radica en el buen manejo de cámara y en los vanguardistas encuadres en ojo de pez que intentan fascinar visualmente para encubrir una solemne bobería que se podrían resumir en el siguiente titular:

"La reina boba, la duquesa manipuladora y la sirvienta masturbadora".

¿Sarcasmo o idiotez? ¿Vulgaridad o exquisitez? ¿Cine o teatro de lo absurdo? ¿Telenovela inglesa u obra de arte cinéfila? ¿Basura o película de culto?

Formen su opinión. Yo bastante he tenido con aguantar las interminables e insufribles dos horas de producción que el propio cineasta ha tenido que dividir en ocho capítulos, para con ello, hacer la digestión menos pesada y tratar así de ocultar las innumerables reiteraciones narrativas que he descrito en el primer párrafo.


En lo concerniente al reparto, cabe destacar a las tres actrices protagonistas que se encuentran en su mejor momento artístico. Olivia Colman (la reina) y Rachel Weisz (la duquesa), están intachables en los papeles asignados, pero el brillo de Emma Stone (la sirvienta) lo absorbe todo en la producción. Cabe destacar en su actuación el cambio de su cantarín acento americano por un más que aceptable inglés británico, que la coloca con algunas opciones de obtener su segundo Oscar.

Pero en definitiva, ni el portento de Emma Stone, ni la inmaculada ambientación y dirección de arte que nos lleva por la Inglaterra de Danson House, Hampton Court Palace, Hatfield House, o la Divinity School, consiguen ser suficientes para dar por buena la propuesta de Yorgos Lanthimos que se queda en un vulgar largometraje onanista, inane y tan ridículo como las pelucas de las monarquías europeas. Fin.

Nota: 4/10.

Nacionalidad: Reino Unido.
Dirección: Yorgos Lanthimos.
Guión: Debrah Davis, Tony McNamara.
Reparto: Olivia Colman, Emma Stone,
Rachel Weisz, Nicholas Hoult, Joe Alwyn.
Fotografía: Robbie Ryan.
Duración: 121 minutos.
Estreno EE UU: 23/11/2018.
Estreno México: 1/02/2019.
Estreno España: 18 de enero de 2019.


martes, 15 de enero de 2019

El vicio del poder (Vice): Christian Bale se viste de Oscar con el traje de Dick Cheney


La historia: Biopic sobre la figura del vicepresidente de los Estados Unidos Dick Cheney (Christian Bale), en la que se narra el inmenso poder que obtuvo durante el mandato de George W. Bush (Sam Rockwell). ¿Quién fue y cómo surgió la "vocación" política del vicepresidente americano con más poder de la historia? ¿Fue realmente Bush consciente del poder que entregó a su segundo de a bordo? ¿Qué pensaba el conservador Cheney del matrimonio homosexual o de otros derechos civiles, siendo el padre de una hija lesbiana? ¿Hizo algo Obama para revertir las leyes abusivas contra las libertades civiles o el exceso de poder en el gobierno? Éstas y otras preguntas, tratan de encontrar respuesta en la propuesta del cineasta estadounidense Adam McKay, que vuelve a la carga como ya hiciera en 'La gran apuesta' en la que se centraba en desentrañar el estallido de la burbuja inmobiliaria.


La crítica: Los más asiduos a Cine y críticas marcianas se habrán percatado de que hoy no he abierto la publicación con una cita literaria. Pues bien, he querido retrasar ese momento hasta ahora, pues la cita que quiero destacar se produce en el minuto once de la película y es toda una declaración de intenciones sobre-impresionada en pantalla y que resume de alguna forma la enigmática personalidad de Dick Cheney.

Cuidado con el hombre callado. Porque mientras otros hablan, él observa. Y mientras otros actúan, él planea, y cuando finalmente descansan, él ataca. -Anónimo.

Si señor, felicitaciones al cineasta Adam McKay por saber narrar en el cine y dar golpes de efecto en el momento adecuado. Otro de estos momentos eternamente cinéfilos, nos sorprende, cuando en el minuto 50 de la proyección la película se da por finalizada con el inicio de los títulos de crédito. Es entonces, y en un rebobinado cinematográfico, cuando la historia continua con una llamada que recibió Dick Cheney y que cambió de alguna manera el curso de la historia contemporánea. En ella, se le ofrecía la candidatura a la vicepresidencia de los Estados Unidos, cuando él se hallaba retirado de la política mientras se dedicaba a forrarse con la corporación petrolífera Halliburton.  Evidentemente; campos de petróleo, guerra de Irak e ideología, comienzan a tomar forma en la propuesta para desentrañar la etapa más oscura en la historia moderna de los Estados Unidos de América.

La mayor de la virtud de la producción es conseguir transmitir emoción y tensión narrativa con un personaje en principio tan gris como fue el vicepresidente Cheney. Para ello, el director se apoya en una gran banda sonora compuesta por Nicholas Britell que aporta calidez y transporta al espectador desde el 1963 donde vemos a un Cheney grosero y de mala vida, hasta nuestros días, en el que le vemos como un hombre frío, poderoso, distante y sin escrúpulos. En la parte negativa de la producción, se aprecia un ramplón maniqueísmo y un cierto aire semi-documental, que nos recuerda demasiado al cine de Michael Moore por lo que la premisa vanguardista del formato, queda parcialmente anulada sin que hablemos de un copia-pega cinematográfico, pero tampoco de nada demasiado original.


Lo mejor de la producción pasa por un reparto espectacular y que está llamado a obtener una lluvia de nominaciones en la carrera por los premios de la Academia. En primer lugar y con muchas posibilidades de llevarse el Oscar a Mejor Actor Protagonista, nos encontramos con un irreconocible Christian Bale que se transfigura (con otro fuerte cambio de peso) de una manera impresionante en la figura del ex-vicepresidente estadounidense. Su mujer en la película, es una también transfigurada y poderosa Amy Adams que juega en ese extraño papel de "segunda dama" y en la que vemos a una mujer que siempre fue el punto de apoyo incondicional hacia su marido y en cierta forma la que sustentaba la parte ideológica del clan familiar.  Destacar así mismo, el papel del oscarizado Sam Rockwell que metiéndose en la piel, en los gestos y casi en el cerebro de George W. Bush, nos regala un papel memorable que le sitúa en la élite actoral.

El vicio del poder es en lo personal, el mejor biopic de los que he visto en los últimos años teniendo en cuenta que no me gusta demasiado este formato cinematográfico. No obstante, cuando hay calidad y cine de alto calado, es indiferente el género, la forma e incluso la ideología expresada por el cineasta de turno. El cine son fotogramas de emociones en movimiento y esto el cineasta Adam McKay lo sabe, y lo consigue transmitir a fondo en los hoy sí, 132 justificados minutos de buen cine.

Nota: 8/10.

Nacionalidad: Estados Unidos.
Dirección y guión: Adam McKay.
Reparto: Amy Adams, Christian Bale,
Sam Rockwell, Steve Carell.
Música: Nicholas Britell.
Fotografía: Greig Fraser.
Duración: 132 minutos.
Estreno EE UU: 25/12/2018.
Estreno España: 11/01/2019.
Estreno México: 1/02/2019.

viernes, 11 de enero de 2019

El gran baño: con barrigas y a lo loco


Es gracias a las mujeres, y por las mujeres, que mis protagonistas triunfan.
-Gilles Lellouche.

La historia: Delphine (Virginie Efira) es una nadadora de natación sincronizada que una vez retirada de las competiciones deportivas, se hace cargo de un grupo de hombres que sumidos en la "crisis de los cuarenta" deciden formar un singular equipo de natación sincronizada masculino. Pero lejos de conformarse con entrenar y tomar unas cervezas al salir de la piscina, el grupo de amigos decide presentarse al mundial de natación de esta especialidad representado a Francia, por lo que tendrán que trabajar en equipo, reducir sus incipientes barrigas cerveceras y ponerse a las ordenes de Amanda (Lëila Bekhti), que es la segunda entrenadora y les hará sudar la gota gorda para convertirlos en unos verdaderos hombres de provecho.


La crítica: Hace unos días, Damare Alves que es la nueva Ministra brasileña de Familia, Mujer y Derecho Humanos, sorprendía al mundo con unas esperpénticas declaraciones en su toma de posesión que literalmente decían lo siguiente: "Las niñas de rosa; los niños, de azul". Y si en Brasil las cosas están así con la extrema derecha en auge, la ola neo-conservadora parece que llega con fuerza a España donde aproximadamente 200.000 católicas andaluzas han votado a un partido que tiene entre sus postulados, eliminar las leyes contra la violencia machista que en el conjunto de España acaban con la vida de entre 50 y 100 mujeres al año. De Donald Trump en Estados Unidos (ahora quiere hacer un muro de acero??, anti-inmigración) o de Marine Le Pen en Francia ya ni hablamos. Pues bien, en esas estamos, cuando precisamente desde Francia nos llega 'El gran baño', que supone una bocanada de aire fresco reivindicando en tono cómico el derecho a la igualdad y utilizando al hombre -parodójicamente-, como reivindicación feminista en un cambio de papeles que sirve claramente para hacernos ver como se han sentido excluidas la mujeres de profesiones, aficiones o libertades individuales a lo largo de la historia.

Con el aval de los 4 millones de espectadores que han pasado por taquilla en Francia -el cine aún mueve masas-, se estrena en España (veremos si también en Hispanoamérica), la película del actor y cineasta galo Gilles Lellouche que nos recuerda lo quiera él o no, a la ya mítica The Full Monty en la que otros barrigones se desmelenaban con los estrambóticos streapteases que protagonizaron a finales de los noventa en la cinta británica que se convirtió prácticamente en un fenómeno sociológico. El gran baño también nos recuerda con fuerza a los Campeones de Javier Fesser con una narrativa similar, consistiendo esta, en convertir a un grupo de amateurs en un verdadero equipo en el que la suma de esfuerzos individuales convergen en un grupo unido y compacto. Sin embargo, y a pesar de los parecidos razonables citados con anterioridad, la cinta aporta la novedosa idea de convertir a un grupo de tiernos semi-cavernicolas en auténticas bailarinas bajo el agua.

La cinta que se toma su tiempo en presentar a cada uno de los personajes, va de menos a más pero vuelve a caer en el recurrente error de llevar el metraje a unos excesivos 122 minutos que restan agilidad a la trama. Otra de las carencias de la cinta es ese extraño género en el que se mueve, que podríamos denominar como comedía dramática, cuando personalmente me hubiera parecido mucho más acertado englobar la propuesta general en algo que se sitúe en el entorno de la comedia gamberra, o en la tragicomedia clásica, que sería de mejor digestión para una premisa de salida como la de la película reseñada hoy. Aún con todas estas pegas, es indudable que la historia funciona, divierte por momentos, deja algunas sonrisas y su cierre circular narrado en off es un detalle de muy buen gusto cinematográfico.


En el reparto destacan las dos actrices que hacen las veces de entrenadoras del equipo. Por un lado está la maravillosa Virginie Efira (Un homme à la hateur) y por otro lado la también estupenda Lëila Bekhti (París, je t'aime), que se alían para poner orden en la vida de unos hombres que andan perdidos, sin rumbo y en lodo como en la canción: "Si tú me dices ven". Respecto al reparto masculino sería muy prolongado emitir un juicio o una opinión sobre cada actor, pues nos encontramos ante un reparto coral y que en lineas generales cumplen con corrección en los papeles desempeñados. Sin embargo, en este grupo de hombres y en sus aspiraciones o emociones, es donde se halla la idea principal del filme que aunque se rige por la comedia, nos deja también momentos muy amargos narrativamente hablando que dejan cierto poso reflexivo al concluir la proyección.

Recapitulando ya, El gran baño, nos habla de un grupo de hombres desencantados con la vida y desbordados por sus problemas familiares, laborales o amorosos que encuentran en la amistad y en el trabajo en equipo, una nueva ilusión a la que aferrarse en un momento complicado de su transcurso vital. Con ello, también vemos como el género masculino también sufre, llora, ríe o se deprime cuando la juventud va quedando atrás y los fracasos acumulados hacen mella en algunas cabezas que van más allá de tetas, fútbol o cervezas por increíble que parezca.

En definitiva, nos encontramos con una cinta que envuelta en una divertida premisa, consigue el punto emocional adecuado en su parte final con una secuencia de cierre donde un precioso amanecer actúa como contrapunto y catarsis de grupo.

Nota: 7/10.

Nacionalidad: Francia.
Dirección y guión: Gilles Lellouche.
Reparto: Virginie Efira, Lëila Bekhti,
Guillaume Canet, Hughes Angalde.
Fotografía: Laurent Tangy.
Música: Jon Brion.
Duración: 122 minutos.
Estreno Francia: 24/10/2018.
Estreno España: 11 de enero de 2019.

martes, 8 de enero de 2019

El collar rojo: amor en tiempos de guerra (y con perro)


Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre, y dentro del perro probablemente esté demasiado oscuro para leer. -Groucho Marx. 

La historia: Valentine y Morlac son una joven pareja de enamorados que conviven junto a su querido perro en una bucólica granja de la campiña francesa. Pero todo cambia cuando el muchacho es llamado a filas para combatir en la Primera Guerra Mundial. Es entonces, y por sorpresa, cuando el perro se escapa de la granja buscando a su amo y el ejercito le acepta como animal de combate como si fuera un soldado más. Tras volver de la guerra, Morlac ve a un hombre cerca de la granja de su novia y enfurecido por los celos, comete un acto de desagravio hacia la patria francesa y es encarcelado hasta que el juez militar Lantier (François Cluzet), llega a la prisión para investigar y juzgar lo ocurrido. Mientras tanto, el perro que ha regresado magullado de la guerra, espera día y noche ladrando para que suelten a su amo. ¿Qué sucedió en la guerra? ¿Por qué en la hogar de la pareja había otro hombre desempeñando las funciones de Morlac? ¿Hasta cuando resistirá el perro ladrando para que suelten a su dueño? ¿Visitará Valentine a su novio para darle explicaciones?


La crítica: Alfred Hitchcock solía decir: "Nunca ruedes una película ni con niños, ni con perros, ni con Charles Laugton". A esto yo le añadiría, ni con Penélope Cruz, ni con Mario Casas, pero esto son obsesiones personales que no vienen al caso. Sin embargo, no crean que el maestro del suspense, odiaba a los canes. De hecho, tuvo una pareja de Sealyham Terrier, se hacía fotos con ellos y una de sus grandes éxitos le llegó de mano de otros animales como fue con la celebérrima: 'Los pájaros'.

En el caso de la película reseñada hoy, voy a desmentir a Hitch y voy a destacar la actuación del perro protagonista del filme francés, que además sirve como metáfora de ese amor incondicional, abrumador, arrasador, omnipresente, y sempiterno que en su día escribió Sarah Kane en su preciosa, delicada y conmovedora: 'Crave'.

El collar rojo (Le collier rouge), está basada en la novela homónima del escritor galo Jean-Christophe Rufin, que a su vez coescribe y adapta el guión junto al ganador del Premio Cesar de la Academia de Francia y director de la película, que es el veterano realizador Jean Becker creador de entre otras: 'La fortuna de vivir' y 'Elisa'. 


La historia a la que nos enfrentamos es preciosista en lo visual y principalmente nos habla desde una óptica idealista, del amor en diferentes ámbitos vitales. Amor carnal y sexual, amor a los animales, amor de los animales hacia las personas, amor o desamor hacia la patria, y amor también a las profesiones, centrándose en este caso en la justicia y en los encargados de impartirla, es decir en los jueces. Por eso, la guerra que desangró la Europa de primeros del siglo XX, aparece más bien como una excusa para tratar de enfocar la narrativa en una perspectiva humanista y que quizás peca de buenismo, situando a los personajes como en una especie de fábula que se siente por momentos demasiado moralizante, y con el ardid del perro como encendedor sentimental de una manera sino tramposa, un poco chirriante. Busquemos algunas claves a través de los personajes representadas. 


El soldado: Nicolás Davauchellle (Un sol interior) interpreta con más pena que gloria a Morlac que es un hombre de pueblo que tras conquistar a la chica de sus sueños, ve interrumpida su feliz existencia cuando estalla la Gran Guerra en Europa y tiene que sustituir literalmente (en una pobre metáfora del cineasta) la guadaña de siega, por la guadaña en forma de fusil (y con perro....).

La campesina: Sophie Verbeeck (Rosemary's Baby) en cambio interpreta con más gloria que pena a Valentine que hace las veces narrativas de la mujer leal, guapa, buena y que además vive sola en una pequeña granja por lo que es el amor soñado por los habitantes del lugar (y por el perro...).

El juez: François Cluzet (Intocable) es un excelente actor y lo demuestra una vez más con el papel clave de la cinta ya que es el encargado de decidir en su condición de juez militar, si el delito del que es acusado el soldado Morlac tras volver de la guerra, es de suficiente entidad para ser condenado o por el contrario ser liberado y poder reencontrase con Valentine (y con el perro). 

El perro: Sin duda el mejor actor de la película (y al pobre le dejan soltero).


El collar rojo, supone un pasito adelante del cine francés que no obstante no acaba de encontrar su sitio y sigue moviéndose entre la irregular comedia de situación, la animación en la que si está funcionado relativamente bien y este tipo de dramas románticos, que si bien son una dulzura en su visionado, guardan un cierto aire de telefilme de sobremesa sin mayor valor añadido que verlos en la pantalla de cine.  

Nota: 6/10. 

Nacionalidad: Francia.
Dirección: Jean Becker.
Reparto: Nicolás Davauchellle,
Sophie Verbeeck, François Cluzet.
Guión: Jean Becker y Jean Rufin.
Música: Johan Hoogewijs.
Fotografía: Yves Angelo.
Duración: 85 minutos.
Estreno Francia: 21/03/2018.
Estreno España: 4 de Enero de 2019.



viernes, 4 de enero de 2019

Juliet, Desnuda: buen regalo cinéfilo para comenzar 2019


El cine es eso que afecta exactamente a las emociones y que nos mantiene con ganas de contar historias y hacer películas. -Jesse Peretz.

La historia: Annie (Rose Byrne) y Duncan (Chris O'Dowd), forman una pareja estable y sin hijos desde hace 15 años. Mientras ella lucha contra la rutina a la que está sometida por su empleo en el museo de una pequeña ciudad costera, él dedica su tiempo libre a dirigir un blog dedicado en exclusiva a la figura del cantante de rock retirado Tucker Crowe (Ethan Hawke). Pero todo cambia en la vida de la pareja, cuando el artista contesta a uno de los comentarios en la bitácora digital y revoluciona la vida de Duncan y Annie que estaba situada en la zona de confort.


La crítica: Es un placer dar la bienvenida a este año 2019 y volver a escribir sobre cine con una película cuidada con tanto detalle, de un exquisito gusto cinematográfico y con una buena historia de por medio que hacen del cine independiente americano una opción mucho más saludable que las grandes superproducciones de los grandes estudios de Hollywood. Y lo más sorprendente de todo el asunto es que la producción aporta cierta vanguardia en la denostada comedia romántica, marcando un estilo propio y adaptándola a las nuevas formas de relacionarnos con el entorno digital. Ojalá esta primera película reseñada no sea un espejismo y nos encontremos con un año de buen cine que revitalice la industria cinematográfica.

Juliet, Desnuda y siento desilusionar a los más fogosos o fogosas, no tiene nada que ver con que veamos en pantalla a la actriz principal desnuda, ni con que Annie desnude su alma interior. Sencillamente el título de la película hace referencia a una canción titulada así y que marcará para siempre la vida de los tres principales personajes representados. Por cierto, muy bella la canción original que da título a la producción, aunque en mi querido México los traductores de cine siguen con altas dosis de téquila en sangre y han renombrado la película como: "Amor de vinilo".

La película está basada en la novela homónima del prestigioso escritor británico Nick Hornby que tiene en su haber novelas tan prestigiosas como Alta fidelidad y An Education que fueron llevadas al cine con éxito. En esta ocasión, el mérito de que Juliet, Desnuda haya funcionado a la perfección, no se debe en exclusiva al director del filme; de hecho Jesse Peretz se limita a la dirección de actores recayendo todo el peso sobre un buen guión adaptado a tres manos por Tamara Jenkins, Evgenia Peretz y Jim Taylor que nos regalan muy buenos y divertidos diálogos.

La esencia de la historia nos habla con un toque irónico del desgaste en las relaciones de pareja, de nuevos comienzos o de retornos al pasado y de como son las nuevas familias en la sociedad actual tan alejadas ya del modelo único que imperaba en el pasado siglo XX . Pero el cineasta, el novelista o los guionistas, no entran a juzgar en ningún momento si las nuevas formas de relacionarnos son mejores o peores que lo eran en el pasado. En el fondo, la idea fundamental consiste en colocar sobre la mesa estos elementos, y hacerlos converger en un pequeño tratado sobre la libertad individual de cada miembro de la pareja con una reflexión optimista sobre el amor.


La cinta esta vertebrada en un antes y un después de una secuencia para el recuerdo en la habitación de un hospital y que representa la tragicomedia en su máxima expresión. Allí nos encontramos al rockero Tucker Crowe, -interpretado por un Ethan Hawke (Maggie's plan), sensacional y en un momento muy dulce como actor-, cuando tras sufrir un pequeño infarto, la estancia del centro hospitalario se llena de ex-mujeres, hijos e hijas de diferentes madres, convirtiendo aquello en un nuevo camarote de los Hermanos Marx. A lo largo de la proyección, vemos la evolución de un personaje muy rico en matices y cuyo conflicto interior nace de una experiencia amorosa en su juventud que le partió el corazón, y eso le llevó a mantener otras relaciones vacías con el fracaso siempre como referencia. Pero todo cambia, cuando alucinado, descubre que hay un blog con cierta popularidad en la red y decide contestar medio en broma, medio en serio, a una pequeña reseña que había hecho Annie (maravillosa Rose Byrne), dando comienzo a una amistad que fluye hacía un romance que es es el leitmotiv de una filmación dulce y muy entrañable.

Juliet Desnuda, demuestra que el cine estadounidense es algo mucho más que explosiones o efectos especiales. En esta ocasión, nos encontramos ante una película costumbrista, muy rica en matices y poniendo en valor la comedia romántica llevándola a la órbita del cine independiente. Destacar así mismo, la forma circular de la narración que finaliza de la misma manera que comienza pero con una posición diametralmente opuesta evolucionando con ello a los personajes representados.

En definitiva, la cinta se mueve de una forma muy cálida en un triangulo narrativo en el que la paternidad, la redención y el amor, conforman una pequeña historia muy placentera de presenciar en la gran pantalla para inaugurar el 2019.

Nota: 8/10.

Nacionalidad: EE UU.
Dirección: Jesse Peretz.
Reparto: Ethan Hawke, Rose Byrne,
Chris O'Dowd, Azhy Robertson.
Guión: Tamara Jenkins,
Evgenia Peretz y Jim Taylor.
Fotografía: Remi Adefarasin.
Música: Nathan Larson.
Duración: 105 minutos.
Estreno EE UU: 17/08/18.
Estreno México: 14/09/2018.
Estreno España: 4 de enero de 2019.




jueves, 20 de diciembre de 2018

III Edición de los Premios Marcianos: Lo mejor del cine en 2018


Por tercer año ya y de manera simbólica, vamos a proceder a entregar los Premios Marcianos 2018 en una entrada especial que servirá como resumen de lo mejor del cine en este año y teniendo en cuenta que solo entran a "competición" las películas de estreno que fueron reseñadas en el blog marciano. Este año la dotación económica de estos suntuosos galardones ha subido y se sitúa en 500.000 dólares marcianos a pagar en metálico y con dinero del Monopoly. Los premiados pueden pasar a recoger su estatuilla y la pasta en las oficinas centrales de Cine y críticas marcianas en Marte. Así mismo, haré una recapitulación final de todas las publicaciones con datos, cifras y países de las películas reseñadas. 

Comienza la ceremonia y al acabar se procederá al capítulo de agradecimientos.

En letra azul los enlaces a las críticas.

Mejor Película: Roma de Alfonso Cuarón.



Mejor Director: John Krasinski por Un lugar Tranquilo (A Quiet Place)


Mejor Director Novel: Bradley Cooper por Ha nacido una estrella


Mejor Guión Original: John Krasinski, Scott Beck y Brian Woods por Un lugar Tranquilo (A Quiet Place)



Mejor Guión Adaptado: James Ivory por Call Me by Your Name


Mejor Actriz: Emily Blunt por Un lugar Tranquilo (A Quiet Place)


Mejor Actor: Bradley Cooper por Ha nacido una estrella


Mejor Actriz de Reparto: Marina de Tavira por Roma.


Mejor Actor de reparto: William Dafoe por The Florida Project


Mejor Actriz Revelación: Lady Gaga por Ha nacido una estrella


Mejor Actor Revelación: Moreno Borja por Carmen y Lola



Mención especial: A Gloria Ramos por su reciente nominación a los Premios Goya como Mejor Actriz Revelación y a todo el equipo de Campeones por su trabajo cinematográfico en el que se resaltan los mejores valores de superación personal.


Mejor Película de Animación: El malvado zorro feroz de Benjamin Renner, Francia.


Mejor Película Documental: 100 días de soledad de José Díaz, España.


Mejor Película Europea: Cold War (Zimna wojna) de Pawel Pawlikowkoski, Polonia.


Mejor Película Iberoaméricana: Roma de Alfonso Cuarón, México.


Mejor Película Asiática: Fireworks de Nobuyuki Takeuchi, Japón.


Mejor Película Española: Carmen y Lola de Arantxa Echevarría.


Mejor Director de Fotografía: Vitorio Storaro por Wonder Wheel de Woody Allen.


Mejor Banda Sonora: Alexandre Desplat por La forma del agua.


Mejor Canción: Shallow de Lady Gaga y Bradley Cooper en Ha nacido una estrella.


Mejor Vestuario: El hilo invisible


Mejor Maquillaje: La forma del agua.



Mejor Sonido y Mezcla de Sonido: Roma.


Mejores efectos especiales y visuales: La forma del agua.


Mejor Dirección de Arte o Diseño de Producción: Roma


Mejor Montaje: El aviso.


Entrada más vista de 2018 en Cine y críticas marcianas: Entrevista a Ester Expósito.


Balance final del año y capítulo de agradecimientos 

Cine y críticas marcianas cierra su tercer año de andadura completo y lo hace con las siguientes estadísticas en el año en curso.

70 entradas realizadas divididas de la siguiente manera:

-55 críticas de cine de estreno.
-8 publicaciones con noticias de actualidad o curiosidades de cine.
-5 entrevistas.
-2 retro-reseñas de cine para el recuerdo.

De las 57 películas analizadas entre críticas y retro reseñas, las nacionalidades de las producciones fueron las siguientes: 

España, Estados Unidos, Francia, Italia, Argentina, Reino Unido, Polonia, Alemania, Japón, México, Bélgica y Dinamarca. 

El ranking de países de procedencia de estas páginas vistas es el siguiente:

1. España.
2. México.
3. Estados Unidos.
4. Argentina.
5. Colombia.
6. Chile.
7. Ecuador.
8. Brasil.
9. Perú.
10. Venezuela.

Agradecimientos personales

Como todos los años acordarme de Alfredo García creador de la colección de cine líder en habla hispana Cinefilia de Google Plus, con más de 300.000 seguidores, y por ser el primero que confió en mí para formar parte de su grupo de críticos cinematográficos. Gracias a él, a su apoyo y estímulo, el posicionamiento en Google es óptimo y las visitas siguen en plena expansión. Lamentablemente la red social Google + ha confirmado su cierre para el mes de abril del año 2019, por lo que a su debido tiempo fijaré un post especial en esta red social, comunicando las nuevas vías de comunicación y las nuevas redes sociales de referencia para Cine y críticas marcianas que pasarán a ser Facebook, Twitter, Blogger o las nuevas redes en las que estoy considerando abrir nuevas cuentas.

Muy especialmente también a Ángela Merino directora del diario online Noroeste Madrid por su confianza en mí para formar parte de su redacción de cine.

Y a María Pina por su ayuda en el diseño gráfico y por su asesoría con el cine de animación ;-)

Agradecimientos generales 

A casa persona que leyó una entrada del blog. A cada persona que compartió una reseña en redes sociales. A cada persona que dejó un tiempo de su vida para comentar una crítica en el propio blog o a través de las redes sociales, especialmente a mi gente de Google Plus. Y en definitiva a todas esas personas con las que hablo casi a diario con el cine como punto de conexión. ¡Muchas gracias!

Cine y críticas marcianas también fue posible gracias a:

Eva Calleja de Prisma Ideas, Pablo Caballero de Margenes Distribución, Marien Pines de A Contracorriente Films, Natalia Fernández y Katia Casariego de Sony Pictures, Mónica García de Paramount Pictures, Maria Díaz de Kaudivisual, Alexandra Hernández de Vértice Films, Haizea G. Viana y Carlos García de Diamond Films,  Nadia López de Caramel Films y Laura San Miguel de Walt Disney España. 

Y ahora solo me queda ya despedirme por este año 2018, pues con la entrada de los Premios Marcianos doy por concluido este año de mucho cine y mucho cariño recibido por vuestra parte. Cine y críticas marcianas y tras una breve pausa navideña, volverá salvo imprevisto el próximo viernes 4 de enero que es la fecha en la que se producirán los primeros estrenos del próximo año 2019. 

Mi regalo navideño en forma de música es el vídeo más especial y más bonito que recuerdo de este año 2018 donde cine, danza, música y arte se funden de manera muy especial. 

Felices fiestas y buen fin de año.

viernes, 14 de diciembre de 2018

Miamor perdido: La batalla de los sexos a la española


La respuesta está en el amor, pero mientras esperas la respuesta, el sexo plantea algunas preguntas bastante interesantes. -Woody Allen.

La historia: La noche en la que han roto con sus respectivas parejas, Mario (Dani Rovira) y Olivia (Michelle Jenner) se conocen cuando están bajo los efectos del alcohol y surge entre ellos un flechazo amoroso que los lleva a comenzar una tormentosa relación. Pero cuando todo parece estar bien en su convivencia, el gato adoptado por ambos y que solo responde al nombre de "Miamor" se escapa de casa y desata un crisis en la pareja con consecuencias insospechadas.


La crítica: Tras haber tenido la fortuna de asistir a la proyección en una sala de cine de la maravillosa película Roma, es realmente complicado seleccionar una película que pueda albergar tanta belleza y tanto contenido emocional para volver al cine. Por eso y como sé de sobra que en este año 2018 ya nada podrá igualar a la película de Alfonso Cuarón, he decido optar por aceptar la invitación de Sony Pictures para asistir a la nueva proyección de Emilio Martínez Lázaro (Ocho apellidos Vascos), sabiendo de antemano que nos enfrentamos a una comedia sin mayores pretensiones que la de buscar en el cine de evasión y en la comedia española, un producto aceptable que además puede ser un éxito en taquilla de cara a las navidades ya en puertas.

¿Qué es esto de Miamor y por qué va escrito todo junto en vez de "mi amor"? Bueno pues resulta que la parejita de tortolitos en un paseo nocturno se encuentran a un gato abandonado en un cubo de basura, deciden adoptarlo y ponerle el curioso nombre de "Schrodinger" (no voy a desvelar el porqué). Lógicamente el gato no hace ni puto caso al ser llamado así, y curiosamente solo atiende cuando le llaman "mi amor", por lo que sus nuevos dueños le rebautizan como "Miamor" que al ser un nombre propio (aunque inventado), supuestamente debe ser usado con mayúscula y todo junto. En fin, esta chorrada del gato es utilizada como MacGuffin narrativo por Emilio Martínez Lázaro para vertebrar una historia que principalmente utiliza la clásica guerra de los sexos que tanto éxito ha producido en la cinematografía universal. En este caso concreto, se trata de adaptar la comedia romántica a los nuevos tiempos en el contexto de la nueva realidad social española.

Suponiendo que tratemos de buscar algún mensaje en la película, que es mucho suponer, el cineasta trata de hablarnos de los conflictos en las relaciones de pareja, de los celos o de las pasiones haciendo bastante hincapié en algo que se menciona repetidamente como "micromachismos" y que parece estar bastante arraigado en la sociedad española (y latina en general), y no solo por los hombres, sino también por algunas mujeres que sin apenas darse cuenta aceptan comportamientos no ajustados a la nueva realidad social y cultural basada en la igualdad de género. En cualquier caso, este es un detalle menor en una cinta que solo aspirar a ser un frugal entretenimiento, partiendo desde la "screwball comedy" para converger en la parte final con la "slapstick comedy" que viene a ser la comedia de golpes, exabruptos y exageraciones tomando como referencia la cinta estadounidense 'La guerra de los Rose' pero salvando todas las distancias y sin comparación posible.


En el reparto nos encontramos a Dani Rovira que desde su aparición en la película 'Ocho apellidos vascos' (que es actualmente la película más exitosa en cuanto a taquilla y número de espectadores en la historia de la cinematografía española), no ha parado de trabajar en ningún momento y además de haber presentado algunas galas de los Premios Goya, este final de 2018 está siendo tremendo para él con el éxito rotundo en taquilla de su 'Superlópez' (que por cierto es bastante penosa), rematando un año muy especial con este 'Miamor perdido' que le sitúa como el virrey de la comedia en España compartiendo el trono con Paco León. En este caso además, se podría decir que se interpreta a sí mismo pues su personaje se dedica a hacer monólogos tipo 'Club de la comedia' por lo que se desenvuelve como pez en el agua en el papel asignado. Su compañera de reparto es Michelle Jenner (Julieta), que en cierta manera también se interpreta a sí misma pues su papel es la de una joven actriz que lucha en el mundo del teatro por abrirse un hueco en el mundo de la interpretación. En el resto del reparto caben destacar breves pero intensas apariciones de Antonio Resines, María Hinojosa, Antonio Dechent o un cameo muy especial y gracioso de Santiago Alverú al que conocimos en Selfie y en la publicación especial dedicada a los Premios YAGO

Técnicamente y además de la buena fotografía de Juan Molina Temboury, me gustaría destacar la música y la canción final de cierre compuesta por el maestro Roque Baños, que se convierten en lo mejor de la producción resaltando con su partitura los mejores momentos de la historia. 

Recapitulando ya, Miamor perdido es un juguete divertido -pero muy flojito cinematográficamente hablando-, que no aspira más que a sacar unas sonrisas, pegar un buen golpe en las taquillas y entretener o evadir al espectador que huya de alguna comida o cena navideña antes de que llegue la sangre al río. 

Nota: 5/10.

P.D. Esta es la última crítica de estreno publicada en este año 2018 en Cine y críticas marcianas pero no la última entrada del año. La próxima semana se entregarán los Premios Marcianos 2018 a lo mejor del cine en este año y se hará un balance de todo lo publicado por estos lares. El comité de Académicos Cinematográficos de Marte se encuentra reunido en estos momentos y así lo harán durante todo el fin de semana, para deliberar entre los nominados en las distintas categorías, tanto en la faceta de la interpretación, como en los premios a los distintos gremios cinematográficos. Se están realizado las gestiones oportunas para que Emma Stone o Bradley Cooper sean los presentadores del evento pero según está el presupuesto marciano, creo que será finalmente un servidor el encargado de presentar la Gala Marciana ;-). ¡Os espero!

Miamor perdido

Nacionalidad: España. 
Dirección: Emilio Martínez Lázaro.
Reparto: Dani Rovira, Michelle Jenner,
María Hinojosa, Vito Sanz.
Fotografía: Juan Molina Temboury.
Música: Roque Baños.
Duración: 100 minutos.
Estreno España: 14 de diciembre de 2018.