viernes, 15 de diciembre de 2017

¡Qué maravilloso es el cine! ¡Qué bello es vivir!


Por David Rubio & Miguel Pina.

Si la definición de magia en el cine tiene un sentido concreto, es en la mirada y en los sueños del maestro Frank Capra, que con su obra maestra ¡Qué bello es vivir!, ha hecho enamorarse del cine a numerosas generaciones de cinéfilos, entre los que nos encontramos los que hoy redactamos esta retro reseña al alimón. Y es que las texturas, los grises metafóricos y reales, y las tonalidades sentimentales que impregna el cineasta en cada secuencia, hacen del cine algo sencillamente extraordinario o como dice el título de esta sección, ¡Qué maravilloso es el cine!

Y como es una película que todos o casí todos, habremos visto una, cinco o incluso decenas de veces, pasamos a analizarla y recordarla sin miedo a destripar un argumento que fue, es y será inolvidable para los amantes del cine. 

¿Sabéis que sucede cuando suena una campanilla? ¿No? Si aún hay alguien que no haya visto esta película, no os quedará ninguna duda de que ese sonido indica que un ángel se ha ganado sus alas. Como sucedió con Clarence (Henry Travers) tras ayudar a George Bailey (James Stewart). Y es que ayudar a Bailey, es ayudarnos a todos a través de su personaje. Si a todos, porque él, somos todos. Y como él, todos tenemos sueños a los que hemos renunciado. Porque todos hemos sentido esos momentos de amargura que nos hacen preguntarnos por qué estamos aquí. Porque, como ocurre con las obras maestras en el cine, seremos otros después de verla. Seremos mejores. Nuestras preocupaciones nos parecerán menos; nuestros agobios ridículos. Y raro será que no gritemos ¡Qué bello es vivir!


La vida de cada persona, no pertenece en exclusiva a su individualidad. De hecho, cada persona afecta en la vida de otras muchas de una manera extraordinaria. Esta es la historia que Frank Capra quiso mostrar y superó con la magia del cine a cualquier fábula que pudiéramos haber imaginado. Pero, ¿quién es George Bailey? Bueno, eso es lo que nos preguntamos nada más comenzar la película cuando a través de maravilloso plano general, vemos el típico pueblo estadounidense de casas de madera ajardinadas. Mientras la cámara nos muestra las calles vacías, escuchamos ruegos y oraciones pidiéndole a Dios que ayude a George Bailey en esos momentos previos a la nochebuena. Entonces ascendemos y más allá de la Luna, unas luces divinas convocan a un ángel que todavía no se ha ganado las alas para encomendarle la misión de ayudar a este hombre. No podemos imaginar mejor manera de atrapar al espectador para conocer la historia de ese tal Bailey que este recurso narrativo. Un todo que con la inocencia como referencia, nos involucra eficazmente en la historia a modo de presentación ágil y sencilla.

El uso del flashback en el cine podría encontrar una referencia universal, con lo que Capra hizo para presentar la historia aquí reseñada. A través de este recurso cinematográfico conocemos la vida de George Bailey hasta la nochebuena que es el eje vertebrador del film. Y es el que el director nos lleva hasta el día que Bailey siendo niño, salvó a su hermano de morir ahogado en lago helado. Sin embargo, esta acción le llevó a perder la audición de en su oído izquierdo. Vemos un niño espabilado que sueña con todos los lugares que visitará y las grandes cosas que logrará. Pero sobre todo es un niño lleno de bondad. En otra escena memorable desobedece al dueño de la farmacia en la que trabaja y no lleva la medicación a un niño porque se ha dado cuenta de que el farmacéutico, por despiste, había utilizado un veneno para el preparado. Se lleva un sonoro guantazo por castigo. Pero él no odia. Comprende que el despiste del señor Grover se debe a que este había recibido un telegrama comunicándole la muerte de su hijo en la guerra. El pequeño Bailey a su corta edad ya ha salvado dos vidas de dos personas. ¿Qué hubiera pasado si él no hubiera existido? Ahí es donde encuentra la razón de ser la verdadera historia que el maestro Frank Capra quisó transmitir, y vaya si lo consiguió.

La vida de George es la de un soñador ambicioso al que la realidad le pone continuamente obstáculos que le obligan a elegir entre sus deseos y lo que moralmente es correcto. Cuando ya es hombre y un memorable James Stewart toma las riendas del personaje, la primera imagen que vemos es la suya con una maleta bien grande para marchar a Europa y después a la universidad y comenzar a cumplir los grandes planes que tiene en mente. Ese primer plano inicia una larga secuencia clave en la cinta en las que se nos muestra un pueblo casi utópico, en el que los vecinos se conocen por su nombre y se ayudan unos a otros. Conocemos a su padre, dueño de una pequeña empresa de préstamos que prima la ayuda a la gente sobre el beneficio económico, a su madre, y hermano, a sus amigos. Iremos a la fiesta de Mary (Donna Reed), que desde niña a amado a George y su único sueño es formar un hogar con él. ¿La pareja perfecta en el pueblo perfecto?


¿Todo es idílico en ese mundo? Por supuesto que no. En él también habita el señor Potter (Lionel Barrymore), un anciano y huraño hombre de negocios. Un personaje malvado como pocos y ladrón como muchos, creemos inspirado en el señor Scrooge del clásico cuento de Dickens. Y tampoco es nada idílica la mala suerte que parece acompañar a George. Esa misma noche en la que se celebra su graduación su padre fallece y la empresa familiar pasa a manos de él. De lo contrario la venderían al señor Potter y con ello la herencia de bondad que impregnó su padre en el pueblo desaparecería para siempre, dejando la desolación como única compañía.

¿Y Mary? En otra escena que es puro cine los vemos en casa de ella. Él no se atreve a declararle su amor, eso le incomoda o tal vez sabe que ello le ataría a su pueblo para siempre. Se enfadan. Él se va. Pero los celos, siempre los celos, hacen aparición y ante la llamada a casa de Mary de un antiguo amigo, George vuelve a recoger el sombrero que se había dejado y Mary se pone entre simpaticona y cariñosa con el antiguo amigo de ambos que estaba al teléfono y el poder de los celos acaba en beso. Y tras el beso, el noviazgo y la boda. Como veis en esa época no existían las webs para citas y la gente se las apañaba para encontrar el amor. ¡Qué gente más rara!

Tras unos años marcados por lo cotidianamente familiar y la renuncia a sus sueños, que incluso le llevan a rechazar una oferta millonaria de trabajo del malvado señor Potter, llega el famoso día de nochebuena en el que su tío, por descuido, perdió ocho mil dolares justo el día que el inspector de hacienda revisaba las cuentas de la empresa familiar. Ello suponía la bancarrota y con ello su bajada a los infiernos. Todos los sueños frustrados, todo el sentimiento personal de fracaso aflora ahora de manera violenta. Se arrastra hasta Potter para pedir ayuda, este le dice que ahora dónde están sus amigos y todos a los que has ayudado. Todas las cosas buenas que has hecho no te han servido para nada. George, con su seguro de vida en el bolsillo de la chaqueta, vale ahora más muerto que vivo. De nuevo y con este recurso, el maestro Capra pone al espectador y al personaje, en la encrucijada que marca la narración y que aparece como la universalización del dolor y de la injusticia.


Todo a lo que ha renunciado George no ha tenido ninguna recompensa y ahora le espera la ruina y la cárcel. Y entonces con la posibilidad del suicidio como nuevo frente discursivo, aparece Clarence, el ángel que debe ganarse sus alas y todo el conflicto narrativo y existencial de la historia estalla a la vez. George comprende tras una visualización onírica mostrada por su ángel de la guarda, como hubiera sido la vida sin él. Y esta, es la clave fundamental de toda la historia, pues la enseñanza clara es que la vida de un hombre afecta a otras muchas vidas. La resolución final la dejaremos en el aire, por si algún incauto cinéfilo, aún no disfrutado de una película tan redonda, tan perfecta en su ejecución, que quizás sea la responsable de que ninguno de los redactores de esta reseña haya conseguido escribir aún un cuento de Navidad, ¿para qué? Mejor ver ¡Qué bello es vivir!


Nota final: Este texto ha sido elaborado en conjunto con el escritor David Rubio que ha tenido la amabilidad de aceptar mi invitación para la cuarta colaboración externa en Cine y críticas marcianas. Antes pasaron por el blog: Mane Lander, Emerencia Joseme y María del Socorro Duarte, en esta sección de cine para el recuerdo. Quiero agradecer muy especialmente a David su tiempo, su trabajo y su dedicación en este trabajo conjunto. Y por supuesto, hacer una recomendación a su magnífico blog Relatos en su Tinta, que está revolucionando el panorama literario en habla hispana a marchas aceleradas. Como escritor está preparando su segundo libro, tras su excelente debut con Los demonios exteriores, en el que encadena una serie de relatos de ciencia ficción a cual más interesante, que personalmente puedo recomendar para adquirirlo en el siguiente enlace de Amazon. Por último, os dejo con un mensaje que David ha querido trasladar: "agradecer a Miguel su enorme consideración por invitarme a su casa para iniciar los festejos de Navidad. Porque hablar de ¡Qué bello es vivir! no es hacerlo de un maravilloso cuento navideño; es hablar de la Navidad con mayúsculas".

Gracias David y gracias a todos los asiduos a Cine y críticas marcianas. La próxima entrada al blog será la última de este año 2017 y se celebrará la II Edición de los Premios Marcianos, que como el año pasado, servirá de resumen en forma de entrega de "premios" a lo mejor del cine de este año estrenado y reseñado en este espacio. Entre los nominados están Ryan Gosling, Harrison Ford, Andrew Garfield y entre las actrices Emma Stone, Natalie Portman o Jennifer Lawrence, todos y todas amigos personales y próximos entrevistados en el blog marciano. ¿No os lo creéis? Bueno quizás necesite la ayuda de mi Clarence particular, pero recordad que en la vida y en el cine todo es posible. Nos vemos en la próxima. 



domingo, 10 de diciembre de 2017

Perfectos desconocidos: Álex de la Iglesia imparable con su segunda película en 2017 y su fábula sobre los oscuros secretos de nuestros teléfonos móviles


La historia: Tres matrimonios amigos más otro compañero desparejado, se reúnen para una cena informal en la casa de una de las parejas. Tras las típicas chanzas y bromas del momento en relación a los contactos y mensajes de sus teléfonos móviles, deciden hacer un juego prácticamente suicida, que consiste en dejar sus celulares en el centro de la mesa y leer en alto los mensajes que les van llegando a cada uno de los miembros. Además deberán responder en público a posibles llamadas comprometedoras y demostrar así que todos son leales a sus respectivas parejas. La cena está servida, pero a algunos se les va a atragantar.....


La crítica: ¿Dejarías que tu pareja revisara tu teléfono móvil? ¿Le pides a tu amor que te enseñe todos sus mensajes de Whatsapp? ¿Si encuentras el celular de tu hija sin contraseña le echarías un vistazo? ¿Es delito husmear en el correo electrónico de otra persona? Y sino es delito, ¿es lícito? ¿Te atreverías a intercambiar con tu pareja los teléfonos y hacer revisión de ellos? ¿Has mandado por error un mensaje a la persona equivocada? ¿Existe la intimidad absoluta? ¿Depende de nosotros?

Toda esta batería de preguntas y algunas más, son las que me sugieren esta singular apuesta del cineasta español Álex de la Iglesia, que tras la magnífica El bar de este mismo año, vuelve a la carga con este buen remake, pero de dudosa resolución final, de la exitosa producción italiana del año 2016, Perfetti sconosciuti. 

Y es que cuando un cineasta y guionista está en estado de gracia, debe escribir hasta que le sangren los dedos como dice el maestro del terror Stephen King. Y realmente, el director vasco consigue hacer suyo completamente el remake, dándole su particular mirada y en mi opinión superando al original. En todo caso, francamente no soy partidario de los remakes y menos aún con producciones tan poco separadas en el tiempo. Pero una vez dicho esto y centrandonos en la propuesta presentada, cabe decir, que el morbo y el divertimento está más que asegurado en el transcurso de esta singular cena de amigos, que se convierte en una verdadera travesía del desierto para los personajes componentes de la misma.

En cualquier caso, la cinta cuenta con el handicap de que se desarrolla en un único espacio y esto la convierte en prácticamente una obra de teatro. Esto no es malo de por sí, de hecho hay grandes películas como La soga, Un dios salvaje (Carnage), o incluso la comedia también española Toc Toc, que han utilizado esta metodología sin menoscabar su calidad. El "truco" en todas ellas, fue ajustar el metraje al máximo a la hora y media clásica, que por cierto suele generar un mejor ritmo en las narraciones.

Álex de la Iglesia y a través de unos movimientos de la cámara de una composición impecable, consigue meter profundamente el dedo en la llaga en las relaciones de pareja y en su desgaste. Y lo hace utilizando las nuevas y rápidas tecnologías, que te contactan con decenas de personas a un golpe de Whatsapp o una notificación de Facebook. La crítica es fuerte, pero no precisamente hacia las redes sociales, sino al uso que se puedan hacer de ellas. Todo está tratado con un exquisito humor, pero sin desvelar nada de la parte final, es en la conclusión de la cinta donde encontramos la parte más surrealista y fallida de la historia. Sin llegar a caerse como un castillo de naipes, la opción que toma el cineasta para desatar el embrollo, me parece injustificable y demasiado conservadora. Otro defecto a tener en cuenta, es el incomprensible uso de los efectos visuales para crear una chapucera e infantil "luna de sangre" que va enrojeciendo por un eclipse que los protagonistas ven desde la terraza del apartamento. Esta parte de fantasía que se entrecruza también en la parte final, se siente desconectada con el conflicto narrativo y se siente más como un "ataque de director", que como algo justificable y mucho menos necesario.


Los protagonistas de la cena

Los anfitriones: La casa donde se realiza la cena es un lujoso ático propiedad de un matrimonio de clase alta, en el que él es un cirujano plástico con crisis de identidad y ella una reputada psicóloga de comportamiento insoportable. Esta pareja compuesta por el actor Eduard Fernández y la actriz Belén Rueda realiza la mejor interpretación de la película con actuaciones punzantes, creíbles y certeras.

Los guapos: Esta pareja de tortolitos lleva apenas un año casado, son los más jóvenes, los más guays y lo más felices......en apariencia. Sus papeles están interpretados con asepsia por los atractivos Eduardo Noriega y Dafne Fernández.

Los agotados: Ernesto Alterio y Juana Acosta interpretan con gracia y acierto a una pareja que está en plena fase de descomposición. La rutina los está matando. Quizás este matrimonio sea la mejor creación del guión por el gran enredo que se provoca con ellos en la cena.

El soltero: Pepón Nieto se mete con soltura y acierto en el único desparejado de la casa. Y desde luego es el que guarda un secreto que tendrá la clave en el desarrollo de la situación.

No me voy a extender más. No es necesario, ni aconsejable. De hecho, dejo la película viva y llena de sorpresas, que es la mejor forma de descubrirla y disfrutarla. Los que ya la hayan visto, comprenderán que mi referencia a la fallida e incoherente parte final, no menoscaba el disfrute que produce ver una situación tan sugerente y divertida en pantalla. Por lo tanto, y a rasgos generales, esta fábula sobre la mentira y construida sobre unos diálogos trepidantes, cierra un año casi redondo para Álex de la Iglesia que conserva su mayor virtud en no provocar indiferencia en el espectador.

Nota: 7/10.

Nacionalidad: España.
Director: Álex de la Iglesia.
Reparto: Eduard Fernández, Belén Rueda,
Eduardo Noriega, Dafne Fernández,
Juana Acosta, Ernesto Alterio, Pepón Nieto.
Guión: Álex de la Iglesia y
Jorge Guerricaechavarría.
Fotografía: Ángél Amoros.
Música: Víctor Reyes.
Duración: 96 minutos.
Estreno en España: 1 de diciembre 2017.


martes, 5 de diciembre de 2017

Coco: una carta de amor de Disney-Pixar hacia la cultura y las tradiciones de México


Porque esta música es mi lenguaje y el mundo es mi familia. -Miguel, "Coco".

La historia: Miguel es un niño mexicano de 12 años que sueña con triunfar en el mundo de la canción. Pero en su familia está prohibido tocar música desde que uno de sus antepasados abandonara a su esposa y a su hija Coco, para emprender camino como cantante tradicional. Es entonces cuando Miguel se encuentra con el dilema de elegir entre su pasión por la música y el amor por su familia. Una vez llegados a este punto, será en el tradicional día de muertos mexicano y con el recuerdo a los familiares que ya no están, cuando el niño tendrá que optar por cumplir su sueño u obedecer la prohibición familiar que perdura en el tiempo.


La crítica: Una de las sensaciones más bonitas que una persona puede experimentar al concluir una filmación en una sala de cine, es tener la impresión y si me apuran la certeza, de haber asistido al nacimiento de un clásico cinematográfico. Es entonces cuando uno de los sueños de todo cinéfilo se cumple, convirtiéndose en todo un acontecimiento. Cabe decir que quizás el cine de animación es el más profuso en este tipo de sorpresas por su narrativa en forma de cuentos universales. Y es que esa es la principal característica de Coco, que nace con vocación de fábula para perdurar ya para siempre en la memoria colectiva. Además, esta película viene a salvar un año ciertamente penoso para el cine de animación en el que solo y bajo mi punto de vista, podríamos salvar las producciones francesas Ballerina y La vida de calabacín.

Coco también debería suponer una catarsis para Pixar y su obsesión mercantilista por incidir en secuelas que no aportan absolutamente nada a una compañía que nació con vocación de revolucionar el cine de animación y que en buena medida lo consiguió. No sabemos aún como afectara su reciente absorción por los estudios Disney, pero en cualquier caso el camino que abre este largometraje, es el indicado para convertir su cine en algo más que en un producto para el consumo navideño.

La cinta y a través de la cultura popular mexicana, está principalmente centrada en el significado universal de la familia y al hecho de que todos hemos formado parte de esta unidad de convivencia en algún momento de nuestras vidas o lo seguimos haciendo. Y lo quiere hacer, buscando el significado que para el país azteca, tiene la celebración del día de muertos y con ello hacer del recuerdo a los antepasados un homenaje y traerlos hasta nosotros con un recuerdo amoroso en forma de ofrenda floral en forma de caléndula. Todo en Coco está teñido del preciosista color naranja de la flor mexicana por excelencia, que sirve como contrapunto colorido y emocional.

Y es precisamente una brillante idea de un guión original lúcido, la que utiliza un espectacular y colorido puente de las caléndulas, para separar y a la vez unir los dos mundos que se reflejan en la narración. Es decir, la tierra de los vivos y la tierra de los muertos. En la primera, es donde y en el inicio de la película nos encontramos a Miguel, en el bellísimo pueblo de Santa Cecilia con su bulliciosa plaza central inspirada en la arquitectura popular y colonial mexicana. Allí también está la zapatería familiar, e incluso su perro Dante que es un guiño a la raza autóctona mexicana conocida conocida por el sobrenombre perro pelón mexicano o perro Xolo. Y el segundo mundo, o tierra de los muertos, es en el que conviven los antepasados, cuya máxima ilusión es ser recordados aunque solo sea un día, en los altares tradicionales que sus descendientes les otorgan en forma de homenaje. Y es que en el mundo de los muertos, se muere dos veces, además de la primera, la definitiva es cuando son olvidados por el último descendiente que ya no ponga su foto en el altar o sencillamente no sea recordado. Pero lejos de ser un mundo sórdido y triste, es precisamente ahí donde Pixar saca todo su talento, arte digital y colorido, para hacer un inmenso parque temático con cines, cantinas y espectáculos, donde los esqueletos se divierten y hacen de la muerte un festival como si en la ciudad de Las Vegas conviviesen. Visualmente la película es una obra maestra, pero....


Precisamente es en esta división en dos mitades del film, donde aparece el mayor defecto de la producción y le resta capacidad de unión narrativa. Es cierto, que ese nexo de unión lo intenta conseguir a través del efectista puente de las caléndulas, pero las dos tramas superpuestas en la cinta se sienten partidas en dos mitades, brillantes las dos, pero dejando la sensación de enfrentarnos a dos películas en una sola, sin la completa unión de sus mitades. Esta sensación agridulce, no menoscaba en todo caso una obra cumbre que principalmente nos habla y es un estudio del arte, la cultura y de la música mexicana en todo su esplendor.

Por lo tanto, la banda sonora es un brillante compendio inspirada en instrumentos musicales tradicionales como son: el guitarrón mexicano, el arpa folclórica, la quijada, el sousaphone, las charchetas, las jaranas, marimbas, violines y trompetas con el mariachi de telón de fondo. Es decir, un nuevo y cuidado homenaje a México.

En los aspectos técnicos cabe destacar que la ciudad de los muertos está inspirada en la ciudad azteca de Tenochititlán y con ello se hace un diseño de ciudad vertical y en expansión. Allí siempre es de noche. Sin embargo, en Santa Cecilia, el pueblo de nacimiento de Miguel, predomina la luz diurna. Para recrear este tradicional pueblo mexicano, los diseñadores de Pixar viajaron entre otros lugares a Oaxaca donde visitaron la iglesia y el centro cultural de Santo Domingo, así como el mercado de Tlacolula y el Árbol del Tule de Montezuma. En Morelia el equipo estuvo en la Plaza Morelos, la Fuente de Tarascas y en el acueducto que sirvió de inspiración para crear tambien el puente de las caléndulas que marca la narración. Por último, se documentaron en el casco histórico de Guadalajara y en los cementerios de Tzintzuntzán y sus fastuosas decoraciones. Todo esto consigue que la dirección de arte animada sea un bello retrato de las calles empedradas, las telas bordadas y la idiosincrasia mexicana, que se convierte en un carta de amor de Disney hacia el pueblo mexicano, que de alguna manera sirve como consuelo hacía las nuevas políticas estadounidenses emprendidas por el nuevo inquilino de la Casa Blanca.


En conclusión, Coco se siente como un viaje alucinante al fondo de las tradiciones socioculturales mexicanas, con una impresionante paleta de colores que hacen de la experiencia visual un mapa inmenso de emociones cromáticas. Si bien es cierto, que en la parte puramente narrativa se siente una desconexión entre los dos mundos visualizados por los personajes protagonistas y una cierta falta de riesgo, que la podrían haber convertido en una obra maestra absoluta, no por ello deja de ser una propuesta muy emotiva y de un enorme valor artístico. Desde luego, en valoración general se siente como una apuesta más en linea con Up o Inside Out que con Cars o Los increíbles. Es decir, un cine con sustancia, sabor y color que lo aproxima con lo que un día fue llamado Séptimo Arte. O sencillamente solo arte, eso es Coco.

Nota: 9/10.

Nacionalidad: Estados Unidos.
Dirección: Matthew Aldrich y Adrián Molina.
Guión: Jason Katz, Lee Unkrich,
Matthew Aldrich, Adrián Molina.
Fotografía: Matt Aspbury, Danielle Feinberg.
Música: Michael Giacchino.
Duración: 109 minutos.
Estreno México: 27/10/2017.
Estreno EE UU: 22/11/2017.
Estreno España: 1/12/2017.


viernes, 1 de diciembre de 2017

Dos padres por desigual: ¿Papá me llevas al cine?


La historia: Dusty (Mark Wahlberg) y Brad (Will Ferrer) son amigos a pesar de que ahora cada uno está criando a los hijos del otro. Les une el bien de los niños, que ahora viven en la casa del otro y viceversa. Con sus ex, guardan una relación cordial y las dos familias son felices a su manera. Todo cambia y bruscamente, cuando el abuelo de los críos y padre de Dusty (Mel Gibson), llega al hogar a pasar la Navidad y en su machismo retrogrado, encuentra insólita la situación y hace lo posible por romper la amistad de estos padres por desigual. El embrollo no deja de aumentar, cuando para contentar a los pequeños, deciden pasar ambas familias la nochebuena en una cabaña vacacional. Las "vacaciones" están servidas.


La crítica + una historia muy personal: ¿Qué película podría elegir para empezar el año 2016, teniendo en cuenta que voy con mi hija de nueve años? Pues teniendo en cuenta que María me propone Carlitos y Snoopy o Padres por desigual, opto por la segunda opción pensando que sería una especie de comedia gamberra.....

Así, y el 3 de enero de enero del año 2016 se inauguraba Cine y críticas marcianas con la primera parte de la película reseñada hoy. La verdad, no es que tuviera muchas visitas esa entrada, creo que fueron 35 los despistados que visitaron la pagina con la esperanza de encontrar algo que informara de la película en cuestión. Pero toda esta historia arranca aproximadamente en la primera semana de diciembre del año 2015, cuando me propuse abrir un blog de cine, pensando que era como una especie de sitio privado, donde digitalizar mi información. Por supuesto, ni sabía que se podían recibir visitas públicas y mucho menos comentarios. Pues bien, entonces decidí esperar ya a principios de año y comenzar a reseñar películas desde enero y con el año natural en curso. En esos momentos, no sabía con que película dar comienzo a mis críticas marcianas, así que sería la cartelera de primeros de año la que decidiría la primera entrada. Y fue entonces, cuando precisamente el día de año nuevo y con la resaca de la nochevieja anterior haciendo aún estragos, cuando mi niña María, me hizo la siguiente pregunta: ¿Papá me llevas al cine?

En cualquier caso, la película elegida era lo de menos, se trataba de ver reír a la niña y una comedia americana chiflada de padres y niños era una buena opción. La película era más mala que la sarna, pero aún con todo nos reímos y lo pasamos bien en esa complicidad de padre e hija. Pero muchas veces tengo la impresión de que las cosas no pasan porque sí. Y hoy 1 de diciembre de 2017, cuando se estrena Dos padres por desigual, es decir la secuela, vuelvo a repetir que son las películas las que en muchas ocasiones te eligen ellas a ti y no tú a ellas. ¿Y por qué afirmo esto? Seguid leyendo...

Disculpadme si habéis accedido desde Google o desde algún grupo o colección de redes sociales para leer en exclusiva la crítica, pues no suelo hacer entradas personales, pero esta historia se la merecen los más asiduos a Cine y críticas marcianas. Luego hablaré un poco más a fondo de la película en cuestión.

A lo que iba, ¿Por qué me "eligieron" a mí estas dos películas? Muy sencillo, la primera parte ya está explicada. Pues bien, como sabéis algunos, desde hace un tiempo, el blog marciano tiene acceso a determinados pases para la prensa y para las webs/blogs de cine, que algunas distribuidoras de cine hacen para poder tener las críticas en tiempo y forma adecuados en consonancia a la primera semana de estrenos de sus películas. Mi hija María, constantemente -y como son los niños de insistentes- estaba empeñada en asistir a un pase de prensa, cosa que no es posible pues lógicamente no admiten niños, aunque si a marcianos. Fue entonces cuando recibí un correo electrónico de Paramount Pictures (gracias Mónica), citándome para el correspondiente pase de Dos padres por desigual. Pero la noticia, era que la distribuidora americana, había decido hacer el pase un sábado e invitar a los hijos de los críticos, periodistas o blogueros que estuvieran acreditados con ellos. ¡Boom! Además María estaba conmigo esa semana y el plan era perfecto. La número dos de Cine y críticas marcianas y futura periodista o youtuber según ella, podría asistir con su padre a su primer pase de prensa. Y ahora es cuando cobra sentido toda esta historia que os he contado, y sirve para comprender, que la primera película que casualmente fue reseñada en este espacio de cine, fue la primera parte de esta secuela, que se ha convertido en la primera película que María ha visto "profesionalmente" en su vida. Lo dicho, hay películas que por las circunstancias que sean, son ellas las que se te meten en tu vida de una manera muy especial.

Vamos ya con una pequeña crítica sobre esta propuesta y será María Pina la que hoy le otorgue la nota a la película. Fiaros de ella, que va muy bien encaminada.


La crítica sin historias: Sorpresa monumental (aunque hoy mi objetividad esté más baja que nunca), ante una segunda parte que no solo supera con creces a la primera, sino que además funciona como trama absolutamente independiente. Doy mi palabra de honor, de que si esta segunda parte de Padres por desigual fuera tan mala como la primera, lo diría con dolor, pero sin ningún tipo de problema. 

Y es que además, aunque sigo sin creer en las segundas partes ni en la vida, ni en el cine, paródojicamante este año y tras la maravillosa Blade Runner 2049, que en mi opinión está a la altura o supera a la original; llega (en otro tono claro), otra segunda parte, que sin ninguna duda es mucho mejor que la primera y se convierte en la comedia perfecta para ir al cine con o sin niños, estás navidades. 

La película es un festival de porrazos, golpes, clichés y lugares comunes, que sin embargo funcionan a la perfección para el género más complejo de realizar como es la comedia. Y es que en este género cinematográfico, la linea entre lo sublime y lo ridículo es más delgada que en ningún otro. Pero en esta ocasión y reblandecido por el espíritu pre-navideño (algún día la Navidad comenzará en agosto), tengo la impresión de que está vez si, Dos padres por desigual, recupera de alguna manera ese aire ochentero, que recuerda con añoranza a esas buenas comedias americanas de esa década en la que Tom Hanks o James Belushi campaban a sus anchas. 

La cinta y aunque tampoco pueda tomarse muy en serio, viene y desde el humor semiácido, a hablarnos de las nuevas familias y de la complejidad que conllevan las nuevas formas de las relaciones en la sociedad actual. Los divorcios, separaciones y las nuevas parejas de los exconyuges, marcan el hilo narrativo con los niños en el centro emocional del conflicto. Es decir, niños con "dos padres", con "dos madres", con nuevos hermanos........la nueva pareja de su madre, la ex del ex de su padre, y la madre que los parió a todos juntos. Pero, ¿qué es lo que marca y hace diferente a esta propuesta de otras muchas? Pues sin duda, la aparición estelar de Mel Gibson. 


Ya lo dice el refrán: "éramos pocos y parió la abuela". En este caso el abuelo. Y es que si ya eran muchos miembros entre las dos unidades familiares descritas, se incorpora a la Navidad la visita del abuelo ligón, interpretado con mucha gracia por como comentaba antes, un excelente Mel Gibson, al que no entraré a juzgar por sus declaraciones o sus ideas fuera del cine porque no toca. Es un abuelo gamberro, bebedor, metepatas, sarcástico y revoluciona a todo el clan familiar. En definitiva es este personaje y su interprete, el que pone un plus y un contrapunto a la cinta con respecto a la primera entrega. También con bastante gracia, se suma el otro abuelo interpretado con ingenio por el veterano actor Jhon Lithgow. Los padres por desigual son irregularmente interpretados por los protagonistas principales y supuesta pareja cómica, Mark Whalberg y Will Ferrer. Las esposas son Linda Cardenelli y la brasileña Alessandra Ambrosio en dos actuaciones insustanciales. 

En conclusión, Dos padres por desigual está diseñada como trama independiente que con su ritmo frenético, trompazos por doquier y con guiños a las nuevas tecnologías en forma de niños pegados a su tablet, funciona como comedia navideña a la perfección. Evidentemente no esperemos encontrar aquí una comedia de Billy Wilder o de Frank Capra, de hecho me temo que va a ser destrozada sin piedad por un sector de la crítica, pero aún así, si tenéis niños o sobrinos pequeños es una apuesta segura para una propuesta divertida y entrañable de cine familiar. Así que una vez dicho esto, y como María Pina dice que soy muy duro con las notas a la películas (cosa incierta), que sea ella y como directora adjunta de Cine y críticas marcianas la que valore la producción. Yo me fio de ella. 

Nota: 8/10. 

Nacionalidad: Estados Unidos.
Director: Sean Anders.
Reparto: Mark Whalberg, Will Ferrer,
Mel Gibson, Jhon Lithgow.
Guión: Sean Anders,
Música: Michael Andrews.
Fotografía: Julio Macat.
Duración: 100 minutos. 
Estreno EE UU: 10/11/2017.
Estreno España y México: 1/12/2017.


domingo, 26 de noviembre de 2017

Hacia la luz (Hikari): Aun cuando estamos abrazados, te echo de menos


La historia: Misako es una joven que se dedica a la narración de películas para invidentes y además se encarga de redactar los guiones para las mismas. En general tanto su voz, como su meticulosidad en elegir las palabras adecuadas, tienen una gran aceptación entre los espectadores que escuchan y ven a través de ella las filmaciones en las salas cine. Pero todo cambia, cuando en una prueba de voz para una nueva película, el señor Masaya que está perdiendo la vista, es invitado al montaje de la película y no está conforme con lo que la narradora está transmitiendo. A pesar de ello, este será el principio de una amistad y de un viaje hacia la luz.


La crítica: El cine es ante todo emoción, y cuando esta consigue traspasar la pantalla mediante imágenes y sonidos, no hay en las artes escénicas, algo con una fuerza arrolladora tan tremenda como lo es para mí, la magia del cine. Y es que ya desde los inicios del cine mudo, el séptimo arte siempre ha estado relacionado con ser algo más que un simple entretenimiento. El cine y a través de por ejemplo, este viaje 'Hacia la luz', es un condensador de emociones y sentimientos, que tal vez solo puedan comprender aquellos que sientan un profundo amor por él. Ante la belleza de las imágenes propuestas por esta filmación, incluso los diálogos podrían quedar excluidos, siendo la propia música y el hipnotismo visual que conllevan las preciosistas vistas pictóricas, las que podrían ejercer de sujeto narrador. Y es que por momentos, no sería necesario escuchar el libreto propuesto, para comprender que la belleza puede ser comprendida incluso sin la utilización de palabras.

Segunda película japonesa reseñada en Cine y críticas marcianas en 2017, tras la desapercibida y sin embargo estupenda Mientras ellas duermen y segunda gran sorpresa del cine asiático en lo que va de año. En esta ocasión es la directora nipona Naomi Kawase (Una pasteleria en Tokio), la que se encarga de una realización visualmente perfecta, que le ha valido para llevarse el Premio del Jurado Ecuménico del Festival Internacional de Cine de Cannes.

La historia propuesta es un viaje hacia la pérdida en todos los sentidos, pero en ese duro trayecto representado en la ceguera progresiva del protagonista masculino, es donde encuentra el destino de un amor inesperado e improbable, en una paradoja en la que el encuentro y la pérdida se funden un solo camino. Y en esa transición evolutiva, es donde por desgracia, la plenitud de la felicidad no es posible, pero los prismas de luz reales y metafóricos, son un contraste, en una especie de equilibrio funambulista, que encuentra parecido con las experiencias vitales, en las que lo amargo se funde con lo dulce en una especie de juego macabro del destino.

Y es que la cinta, desde la preciosidad de su enfoque visual y unos planos de autentico ensueño, no se cansa de hablar de la pérdida como conflicto emocional, es decir, de la pérdida de la visión, de la juventud, de los padres, de los hijos, de la vitalidad, y sin embargo es tan dulce la manera de la que está enfocada, que esa cierta tristeza converge en una emocionalidad que se siente viva y repleta de reflejos de luz. Todo ello actúa entonces, como símbolo de la unión de esperanzas y desesperanzas, que conforman la experiencia vital de cada persona en un mundo desasistido de justicia poética.


El reparto en su parte femenina, está encabezado por la bellísima actriz japonesa Ayame Misaki (Girl's blood), que llena absolutamente la pantalla con una interpretación sensible, sensorial y representando a la perfección, a un personaje que se mueve entre la candidez, la fragilidad y la cierta asocialidad que conlleva lo que el guión quiere que ella represente en la ficción. Su compañero de trabajo, es el también actor nipón Masathosi Nagase (Paterson), que se mete con corrección el papel de un fotógrafo que está perdiendo la vista a pasos agigantados y que encuentra en su relación con Misako, la tabla de la salvación en su descenso a la oscuridad de la invidencia. Son dos personajes contrapuestos y complementarios, que enriquecen la construcción de la historia en la lúcida visión de la cineasta Naomi Kawase, que consigue a través de la mirada de los actores, dejar su sello.

La extraordinaria fotografía de Arata Dodo, es un personaje más de la película vertebrando y seduciendo con una inmensa gama cromática de colores dorados, que utiliza sutilmente en los momentos poéticos y a la vez consigue que sea nítida y transparente en la trama urbana, hasta llegar al punto de poder ver en pantalla, las lentes de contacto de la actriz Ayame Misaki en algún plano a contraluz. Leccion por lo tanto magistral de cinematografía en uso de las lentes de la cámara. El otro punto destacado adicional y sin el cual no se podría entender la filmación, es la brillante banda sonora compuesta por el músico libanes Ibrahim Maalouf y que pasa directamente a ser objeto preciado para los amantes de la música de cine.


En conclusión, Hacia la luz es una propuesta seductora, y altamente hipnótica de un cine pequeño, y minimalista, pero que respira arte en cada fotograma exhibido. Baja algo el tono, cuando se enfrasca en la realidad de la trama, pero es tan hermosa en su cadencia expresiva cuando busca la emoción, que hace de sus texturas visuales y narrativas, un auténtico viaje embriagador hasta lo más hondo de lo que el cine consigue, cuando va más allá de una mera expresión conceptual. Es en definitiva, una obra abstracta y la vez contemporánea del significado del amor, de la pérdida y del encuentro. Y si de belleza hemos hablado, nada mejor para describir el amor puro, como una frase que pronuncia uno de los personajes de una película ficticia para invidentes, en la que un hombre le expresa sus sentimientos a su amada, con unas palabras llenas de ternura y que me parecen la mejor guinda para cerrar este texto: "aun cuando estamos abrazados, te echo de menos".

Nota : 9/10.

Nacionalidad: Japón, Francia.
Dirección: Naomi Kawase.
Reparto: Ayame Misaki, Masathosi Nagase,
Tatsuya Fuji, Kazuko Shirakawa.
Guión: Naomi Kawase.
Música: Ibrahim Maalouf.
Fotografía: Arata Dodo.
Duración: 101 minutos.
Estreno Japón: 27/05/2017.
Estreno España: 17/11/2017.


martes, 21 de noviembre de 2017

Presentación oficial del libro: Madrid en el cine de Pedro Almodóvar, con Gloria Camarero y Agustín Almodóvar


La entrada de hoy en Cine y críticas marcianas, podría considerarse una segunda parte para complementar la entrevista realizada a la escritora y profesora de Historia del Arte, Gloria Camarero Gómez, el pasado diez de octubre en este espacio de cine.

El motivo que nos trae aquí, fue la presentación oficial del libro, el pasado 14 de noviembre en el Cine Doré, sede a su vez de la Filmoteca Nacional de España. La autora además, depositó su confianza en mi persona, para realizar la cobertura gráfica del evento. Apadrinó el acto, el productor de cine y hermano de Pedro, Agustín Almodóvar, así como otros invitados de reconocido prestigio que dejaron algunas perlas que paso a relatar, no sin antes mostrar una hermosa fotografía del Cine Doré, al cual asistieron los protagonistas del film almodovariano, Hable con ella.

Texto y fotos: Miguel Pina

El maestro de ceremonias y presentador del acto, fue el director adjunto de la Filmoteca Nacional y crítico de cine, Carlos Reviriego, que además de glosar la carrera literaria de la autora del libro, hizo una defensa del papel que ocupa la filmoteca española en el panorama cultural y cinéfilo de la ciudad de Madrid.


Riviriego hizo referencia también a una retrospectiva que se ha realizado en este año 2017 en la filmoteca, y que estuvo dedicada a las películas de Pedro Almodóvar que sin duda, han marcado no solo a la ciudad de Madrid, sino que han llevado al cine español a ser reconocido internacionalmente. También hizo referencia a la "fauna urbana" que el director manchego retrató en muchas de sus películas y dejo dos frases para el recuerdo:

_"El cine de Almódovar es una cartografía de la ciudad de Madrid".

_"Madrid para Pedro Almodóvar es su arcadia poética y narrativa".

Agustín Almodóvar

Agústín Almodóvar es productor de cine y fundador de la productora El Deseo, que es la fábrica de los sueños donde se diseñan y preparan las películas de su hermano Pedro Almodóvar. Licenciado en Ciencias Químicas, ha dedicado su vida a producir películas de entre otros: Álex de la Iglesia, Guillermo del Toro, Isabel Coixet, Felix Sabroso o Damián Szifron. Entre sus producciones más destacadas fuera del universo almodovariano, podemos encontrar: La vida secreta de las palabras, Acción Mutante, Mi vida sin mi, El patio de mi cárcel o Relatos salvajes. Además desde el año 2007 es miembro de la Academia de Hollywood y actualmente vicepresidente de EGEDA.

En el acto reseñado hoy, el productor español comentó que el libro había supuesto una alegría y un orgullo para la familia Almodóvar y quiso agradecer personalmente a la autora del libro el enorme esfuerzo y dedicación que había puesto en escribir el libro presentando en el acto. A continuación voy a dejar cuatro perlas en modo de frases que dejó para el recuerdo.

_"Madrid era una bohemia exquisita y sofisticada cuando llegamos a la ciudad".

_"Madrid es un gran catálogo desde el punto de vista de la arquitectura".

_"Madrid era cuando llegué una ciudad crepuscular, que añoraba lo rural".

_"Para Pedro Almodóvar, Madrid significaba la libertad".

Ángel Bahamonde Castro

El Cátedratico de Historia Contemporánea de la Universidad Carlos III y compañero de Gloria Camarero, Ángel Bahamonde, fue otro de los presentes en el coloquio y ofreció unas palabras muy didacticas glosando a la autora y con ella, a la ciudad de Madrid y por supuesto al cine de Almódovar. Además del libro presentado, el profesor quiso hacer referencia al libro de 'Cuidades europeas en el cine' también de Gloria Camarero y expresó su opinión de que probablemente sin este libro, no hubiera nacido la idea de realizar 'Madrid en el cine de Pedro Almodóvar'. Por ello, propuso a la autora continuar explorando esta vía, pues en las ciudades según comentó, es donde se puede encontrar la libertad, como símbolo de modernidad sin renunciar por supuesto a lo rural. Dejó una reflexión muy interesante, en la que venía a decir que en Madrid no se podría rodar una película como 'Ocho apellidos vascos' u 'Ocho apellidos catalanes', pues sencillamente no es posible. Con ello quería demostrar que la capital de España, es un crisol de culturas en la que nadie se siente extranjero y la mezcla de apellidos, es símbolo de que todos y a la vez nadie somos de Madrid.

Jesús Espino

El editor del libro presentado, Jesús Espino, y como representante de la editorial Akal, acompañó también a Gloria y comentó entre otras cosas, el proceso creativo y los puntos comunes, que unen a un autor con la editorial que se va a encargar de publicar y promocionar su obra. De nuevo, recurro a las frases más destacadas que pronunció, para resumir así de mejor manera su buena exposición.

_"En el cine de Almodóvar y en el libro se demuestra, que la ciudad es algo más que un decorado, es algo más profundo que está inmerso en la trama".

_"Las películas que tienen y guardan memoria, adquieren una nueva dimensión".

_"Almodóvar captó en sus películas, el alma de la ciudad".

Gloría Camarero Gómez

Y para cerrar el acto y como no podía ser de otra manera, fue la autora del libro la que tomó la palabra en último lugar, para agradecer de todo corazón, las palabras tan emocionantes que habían tenido con ella, sus compañeros de coloquio en esta exitosa presentación oficial de su libro.

Gloria relató como fue el proceso creativo que la llevó algunos años de su vida, hasta conseguir "parir" este libro que tantas satisfacciones le está otorgando. Por supuesto, habló de porque había elegido la sede de la filmoteca española para la presentación del libro, y no fue otra cosa, que en la película de Pedro Almodóvar 'Hable con ella', su protagonista Benigno acude al Cine Doré, sede de la filmoteca, para presenciar un filme mudo inexistente llamado 'El hombre menguante'.

Gloria además quiso agradecer a la familia Almodóvar su ayuda para documentar el libro y que facilitó sin duda su ardua labor. Quiso hacer referencia también al amor desinteresado que le une al cine del cineasta manchego y a su adoración por la ciudad de Madrid. Cerró su discurso, entre los aplausos del mucho público congregado, con una sencilla pero a la vez genial frase, que resume todo lo que un escritor debe sentir para transmitir emociones con su forma de escribir.

_"Escribo lo que me gustaría leer".


Para cerrar esta crónica, quisiera transmitir el agradecimiento personal de Gloria Camarero con Cine y críticas marcianas, y sobre todo con las muchas personas que leyeron su entrevista y especialmente con los que dejaron sus comentarios y que leyó entusiasmada. Por mi parte, quiero expresar mi gratitud infinita con la escritora, por permitirme entrar en su universo y dejarme formar parte de él, desde que la conozco.

Por cierto, que toda esta historia surgió, cuando paseando por una librería y en su sección de cine, vi en el expositor ese deslumbrante amarillo que refleja la portada del libro y rápidamente decidí comprar el ensayo del que quedé encantando con su lectura. Al acabarlo, decidí buscar como fuera a Gloria, para solicitarle una entrevista para este espacio cinéfilo y para Noroeste Madrid que es el diario online donde colaboro en llevar adelante su sección de cine.

Por último, os quiero dejar la reseña del libro que desde el ámbito universitario me pidieron que realizara, para ser publicada en el boletín de noticias de la Comunidad de Madrid y portal web conocido por Madrid+.

De lo rural a lo urbano: el romance de Pedro Almodóvar con la ciudad de Madrid

La profesora de Historia del Arte e Historia del Cine de la Universidad Carlos III de Madrid, Dra. Gloria Camarero Gómez, nos presenta en su libro Madrid en el cine de Pedro Almodóvar un entusiasta, modélico y fiel retrato de los espacios urbanos, residencias, bares, comercios y edificios emblemáticos de la capital en los que el director manchego ha rodado en su ya dilatada filmografía, compuesta por veinte filmes, que van desde Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón hasta Julieta y constata como estos sobrepasan el concepto de meros escenarios para participar en la trama como un personaje más. Se integran en los argumentos. Dan el punto de modernidad, transgresión o conservadurismo, y hablan de sentimientos. Son el espejo donde se reflejan y proyectan las diferencias sociales, culturales, ideológicas o personales de los protagonistas.

Seguramente, esa es, en mi opinión, una de las grandes aportaciones de la investigación que nos ocupa. Pero va más allá e insiste también en las transformaciones, que han sufrido determinados barrios, calles, plazas, construcciones, cafeterías, restaurantes, y tiendas que ya no están; en las variaciones registradas en las relaciones de los personajes con el entorno, su idiosincrasia o los parámetros sociales de adaptación a la urbe. Tampoco falta el estudio de las características de los decorados interiores, los cuales tienden a pivotar en torno a pinturas o esculturas conocidas y reconocidas. Es un valor añadido. Así, se analizan los trabajos que aparecen de Andy Warhol, Tiziano, Juan Gatti, Ouka Lele, Guillermo Pérez Villalta, Miquel Barceló, Dis Berlín Los Costus, Richard Serra, Louise Bourgeois, Louise Seoane, Lucian Freud, José de Madrazo, Hopper, Chagall, Juan Bautista de Espinosa, Eduardo Úrculo, Antoni Tapies, Miguel Navarro o Enzo Mari y el sentido que adquieren en cada caso concreto. 

En este ensayo se destaca, además, el viaje de lo rural a lo urbano realizado por Pedro Almodóvar, a través de los personajes representados en sus películas, y con ello de manera autorreferencial, alude a su propia biografía y a lo que supuso su llegada a la capital desde un lugar de La Mancha como paradoja cervantina. En el primer capítulo ya comprobamos la intención de la autora por resaltar el concepto de ruralidad, en contraposición con la cosmopolita urbe que acogió con los brazos abiertos tanto a Almodóvar, como a otros artístas que llegaron a la gran ciudad en busca de de su expresión artística y de nuevas oportunidades.

El libro se divide en cinco capítulos, comenzando por Los muchos Madrid del Madrid de Pedro Almodóvar y que son representados por las variopintas zonas de rodaje, que van desde las de los lujosos distritos de Los Jerónimos, Chamberi, Argüelles, o Justicia, pasando por las del Madrid de los Austrias y La Latina, hasta las de La Concepción, La Ventilla o Vallecas.  Termina con El Madrid de ida y vuelta, donde estudia el valor que tal expresión tiene para los personajes de Almodóvar. El resto de capítulos son un recorrido específico por las viviendas, los lugares de ocio y comercio, los espacios públicos o los sitios donde el propio director se divirtió y lloró en la ciudad de Madrid. Cada uno de estos capítulos se completa con mapas que contienen los itinerarios en los que se han efectuado los rodajes del director manchego. Son, en definitiva, una serie de itinerarios -físicos, y conceptuales- que permiten al lector conocer el Madrid almodovariano y su significado, así como descubrir el modo en que la urbe se ha convertido en eje vertebral de una cinematografía que no se puede entender sin su presencia. Cierra el libro, un anexo final, que contiene un repaso muy importante de cuanto a datos técnicos, localizaciones, recaudación, y número de espectadores que visionaron todas y cada una de las películas de Pedro Álmodóvar. 

En conclusión, Madrid en el cine de Pedro Almodóvar es una excelente e imprescindible propuesta para entender por qué existe un romance entre la capital de España y el director manchego. Se completa con más de ochenta fotografías a color de los lugares y personajes que habitan el universo almodovariano. La productora El Deseo ha facilitado ese material gráfico, que enriquece de una manera espectacular el texto reseñado.

La autora ha dedicado más cinco años de su vida, compatibilizándolos con su labor docente, a esta exhaustiva investigación, que realmente impresiona por la gran documentación que nos ofrece y por el amor puesto en la misma. Es por ello, que todos los amantes del cine almodovariano, así como todos los que aman Madrid, deberían leer y conservar el libro como una joya de la literatura dedicada al mundo cinematográfico. La misma opinión tiene uno de los grandes especialistas del cine español y del cine de Pedro Almodóvar, el Dr, Jean-Claude Seguin, profesor de la universidad francesa Lumière-Lyon II, el cual, en el prólogo afirma que se trata de "una obra imprescindible para descubrir o redescubrir la pasión que siente el director manchego por la capital española".

Miguel Pina, administrador web de Cine y criticas marcianas y redactor en la sección de cine de Noroeste Madrid. 


viernes, 17 de noviembre de 2017

Una razón para vivir (Breathe): Un melodrama de cine clásico


La historia: Robin (Andrew Garfield) es un joven británico elegante, alegre y aventurero, que tras conocer a Diana (Claire Foy), se enamora y acaba pidiéndole matrimonio. Ella acepta y juntos inician un viaje por África, donde él, se dedica al comercio de té. A la vuelta a Inglaterra, Robin comienza a enfermar hasta ser diagnosticado con poliomielitis. A raíz de esta trágica enfermedad, el muchacho queda paralizado de cuello para abajo y con un respirador artificial que le mantiene con vida. En un alarde de valor, él y su esposa, deciden trasladarse al hogar familiar y comenzar allí un dura travesía que pondrá a prueba el verdadero amor de ambos.


La crítica: Basada en la historia real de Robin Cavendish y situada la acción en la Inglaterra de 1957, Una razón para vivir, supone el debut en la dirección del actor británico Andy Serkis, que dirige con plenitud, esmero y quizás demasiada pulcritud, una historia que aspira a ser lacrimógena en el mejor sentido de este término, pero le falta un punto de pundonor para ser una historia completamente redonda.

Cuando hablamos de melodrama tendemos a pensar que es un término despectivo cuando no siempre es así. Es más, si nos vamos a la etimología, veremos que melodrama es un vocablo procedente del griego, con melo que es música y drama que sería acción dramática. Por lo tanto y técnicamente, cualquier película que en la dramatización, use la música para resaltar la emocionalidad, sería un melodrama a todas luces. Es decir, hoy en día y a expensas de algo del cine independiente, todo el cine que se hace en la actualidad, incluido el cine de acción, se puede definir como melodramático sin temor a equivocarnos en la definición. En cualquier caso, me gusta más la definición de "dramón", cuando nos referimos a una película que por las razones que sea, nos ha parecido demasiada exagerada en cuanto al sufrimiento expuesto para el público. Por ello, habría melodramas excelentes como Los puentes de Madison, aceptables como El diario de Noah o infumables como Glitter. En el caso que nos ocupa hoy de Breathe (telita con la traducción al castellano), nos encontramos por la tanto, con un melodrama aceptable, de un clasicismo indudable, pero que no obstante deja la sensación de ser una historia con un potencial mucho mayor de hasta donde es capaz de llegar. En cualquier caso, es candidata a pescar nominaciones en la carrera por los Oscars de la Academia.

Volviendo un poco a la historia, estaríamos hablando de alguna manera de un biopic de la vida de Robin Cavendish y del empeño de su hijo, el productor de cine Jonathan Cavendish en llevar a cabo esta película en forma de homenaje y memorias póstumas. Y es que la vida del protagonista de la película y de su esposa, es la historia de una vida motivada por la superación personal y la lucha por la visibilización de la discapacidad severa que causa la enfermedad de la polio. Quizás, el largometraje funciona mejor como mensaje que como espectáculo, pero sin duda de nuevo el cine, refleja una historia que sin la capacidad de llegada del séptimo arte a todos los públicos, probablemente quedaría en el olvido.


De la filmación y como comentaba antes, sale con bastantes posibilidades de ser nominado al Oscar el actor británico-estadounidense Andrew Garfield (Hacksaw Ridge), que ocupa practicamente la totalidad de los planos de la historia. Además cuenta para ello, que los personajes con problemas o discapacidades suelen tocar la fibra sensible de los académicos. De cualquier manera, desarrolla un gran trabajo actoral. En la parte femenina y haciendo de su esposa Diana, nos encontramos con una atractiva y cálida interpretación de la actriz británica Claire Foy, que recientemente interpretó a la Reina Isabel II en la serie de Netflix, The Crow y en la que fue galardonada con un Globo de Oro. El resto del reparto, se limita a servir de acompañamiento a la pareja protagonista.

Los aspectos adicionales, son todos correctos en lo que se refiere a la música, fotografía o dirección de arte, pero quizás sin destacar ninguno por encima del otro. Un trabajo eficaz y en la linea del corte clásico con la que está sustentada la producción.

En conclusión, Una razón para vivir es un trabajo serio, con aroma a cine de otro tiempo, pero al que le falta ese punto de color y calor, para poder salir enamorado del cine. En la linea de este tipo de cinematografía, recuerda, pero se queda por debajo de la gran película, Mi pie izquierdo de Jim Sheridan, pero desde luego si lo comparamos con el cine de superheroes o similares, suena a música celestial. Entonces en definitiva, nos encontramos con una propuesta a la que le falta mordiente y un poco más de arrojo, pero sin duda ante una buena ópera prima de un cineasta que parece haber llegado para quedarse. Veremos.

Nota: 7/10.

Nacionalidad: Reino Unido.
Dirección: Andy Serkis.
Guión: William Nicholson.
Reparto: Andrew Garfield, Claire Foy,
Tom Hollander, Hugh Bonneville.
Música: Nitin Sawhney.
Fotografía: Robert Richardson.
Duración: 117 minutos.
Estreno EE UU: 13/10/17.
Estreno México: 2/11/17.
Estreno España: 17/11/17.

lunes, 13 de noviembre de 2017

¡Qué maravilloso es el cine! Las uvas de la ira (The Grapres of Warth)


En las almas de las personas las uvas de la ira se están llenando y cogen peso, listas para la vendimia. -John Steinbeck.

Las uvas de la ira irrumpen como un viaje al centro del dolor del pueblo estadounidense, y lo hacen a través de un recorrido hacia la frustración, la pobreza y la nula condición humana que se reflejó durante la Gran Depresión americana en la década de los 30 del siglo pasado. Es en este entorno nada idílico, cuando el escritor John Steinbeck firmó la novela homónima que da título a la filmación.

En el cine y con pocas diferencias argumentales con la novela, a excepción de su parte final, fue el maestro John Ford el encargado de llevarla a cabo bajo un gran libreto de Nunnally Johnson (Las tres caras de Eva). La historia nos cuenta la salida de la cárcel del joven Tom (Henry Fonda), que tras cuatro años de prisión por un homicidio en una pelea, regresa a la granja de sus padres que va a ser desahuciada tras años de sequías en el medio oeste estadounidense. Tras el reencuentro, una decena de miembros de la familia parten desde Oklahoma hacia el oeste del país, con la promesa de una vida mejor y de encontrar empleos en la recogida de fruta en la fértil zona de viñedos de California. Pero cuando llegan al supuesto dorado que se anunciaba en medios escritos como una zona de prosperidad y trabajo asegurado, se percatan de que el lugar esta super poblado de otros trabajadores azotados por la crisis económica. Es entonces cuando todo el conflicto narrativo, sentimental y económico estalla, para depararnos una de las obras más grandes de la historia del cine en el siglo XX.


La película tiene una fuerza dramática arrolladora y es un fiel retrato de una época que supuso en cierta manera, el fin del sueño americano. Este ha reaparecido después como una constante, tras los periodos de crisis financieras que han venido afectando a los Estados Unidos y con ellos, al resto del mundo. Pero este caos económico que surgió después del "crash del 29", se cebó especialmente con la zona central del país afectado por el fenómeno natural de las largas sequías que fue conocido como Dust Bowl. Este consistió en un periodo de aproximadamente siete años (1932-1939) en el que la falta de lluvias más las tormentas de polvo, acentuaron aún más la Gran Depresión en estados como Oklahoma, Kansas o Colorado, donde los agricultores perdieron sus granjas hipotecadas, llevándolos a una extrema pobreza que pocas veces se ha plasmado en el cine de Holywood y en la propia literatura americana.

La cinta es una road movie clásica por la ahora mítica ruta 66 que discurre a través de casi 4000 kilómetros desde Chicago hasta California. En aquellos momento el trazado no gozaba del glamour que ostenta en la actualidad y fácilmente la podríamos tildar en esa época como la carretera de los desahuciados en busca de un sueño casi imposible. Y es a través de este espejo pintado donde vemos lo peor y lo mejor de la condición humana. Lo mejor por esas familias que fueron desposeídas de sus bienes y sus tierras por una especulación masiva, y que luchaban por levantarse, proteger a sus hijos e iniciar una nueva vida. Y lo peor, por aquellos lugares de acogida que resaltaban la crueldad humana en defensa de unos intereses ya establecidos y que hacían a sus poseedores poco propensos a compartirlos con el resto de sus conciudadanos.

Un ejemplo muy gráfico y que está perfectamente estructurado en la filmación, fueron los lugares establecidos de acogida para los trabajadores venidos del centro del país y que sin miedo a exagerar, eran auténticos campos de refugiados a nivel o peores aún, de los que podemos ver en la actualidad en los puntos más calientes del planeta. Y todo esto pasó en el país de los sueños, en el país por excelencia del capitalismo. Allí en los años 30 del siglo pasado, también vivieron el hambre y la miseria humana. Mientras paradójicamente, unos kilómetros más allá, la industria del cine en Hollywood, veía su despertar con el nacimiento del color que la Gran Depresión pintó de blanco negro, en un contraste difícil de asimilar para buena parte de la población.


Henry Fonda afrontó a sus 35 años el papel más importante de su carrera y seguramente el que le confirmó como un actor portentoso y de largo recorrido. Otros grandes trabajos suyos fueron en las películas Pasión de los fuertes, El día más largo o En el estanque dorado, por citar solo algunos de sus éxitos más reconocidos. En la cinta reseñada hoy, su papel es convincente, serio y como la propia película, está fuera de los patrones clásicos del galán al uso en el Hollywood de la época. En definitiva, un actor con mucho recorrido y con bastantes matices en su carrera. En el resto del reparto destacan, su madre interpretada con fuerza y poder por Jane Darwell, en un papel que le valió el Oscar de la Academia a la mejor actriz de reparto. El otro papel destacado de la cinta es interpretado por un buen John Carradine (padre de David Carradine de Kung fu), que hace de un antiguo predicador desengañado que inicia el viaje junto a la familia en busca de un lugar en el mundo a través del viaje a California. En general, el reparto está marcado por unas interpretaciones magistrales mostrando unas expresiones tenebrosas, tenues, con miedo en los ojos y marcando en unos rostros afilados, angulados y entrecortados que dan un gran realismo a la narración.

Las uvas de la ira es en resumen, un retrato descarnado e hiperrealista de una parte muy importante de la historia y de la sociedad estadounidense de aquella época. Tanto la novela, como después su adaptación cinematográfica, consiguen lo que buscaban, que no era otra cosa que la denuncia de lo que estaba ocurriendo y que pocos se atrevían a contar para no dañar la supuesta buena imagen del país americano. Realmente nos encontramos ante una propuesta insólita y muy alejada de los gustos de los patrones comerciales del público de aquel periodo. Es un cine social que fue en cierta manera precursor de lo que ahora se hace en el cine independiente. Es decir, cine con trascendencia y donde la palabra mensaje cobra su verdadero significado.


jueves, 9 de noviembre de 2017

Películas curiosas: Diario de una ninfómana


Año: 2008      Nacionalidad: España   Dirección: Christian Molina

Y fue cuando descubrí por primera vez que las lágrimas de un hombre son el mejor regalo para una mujer enamorada. -Valérie Tasso.

La novela: La licenciada en Dirección de Empresas y escritora francesa Valérie Tasso, irrumpió en el mercado editorial en el año 2003 con la novela autobiográfica Diario de una ninfómana, que supuso un éxito de ventas espectacular y la dio a conocer a nivel nacional (España) e internacional. El libro es una narración a modo de diario en el que nos detalla su vida y su interrelación con la sexualidad desde que era una adolescente hasta cumplir la treintena aproximadamente.

De narrativa limpia, natural, elegante y a la vez transgresora, la novela se acerca más al ensayo o a unas precoces memorias, que a una dramatización al uso. Y nos cuenta su historia; la historia de una mujer valiente, inteligente, arriesgada y liberal que desde que perdió (o ganó) su virginidad, decidió que el sexo iba a formar parte de su vida de una manera sincera, promiscua y libre, como medio para el autoconocimiento y la búsqueda del amor a través del contacto humano.

La novela en sí misma, nos habla de Val (así se hace llamar en la obra), que es una chica francesa de acomodada familia y que cuenta con una gran formación académica. Su vida transcurre laboralmente en Barcelona, donde presta sus conocimientos para empresas de su ramo, que es la dirección y asesoramiento empresarial. Allí conoce a un empresario llamado Jaime del que se enamora y tras su convivencia con él, descubre sus más oscuros secretos. También nos narra su paso por la prostitución de lujo, convirtiendo la novela en un pequeño tratado sobre el funcionamiento de este mundo, reflejado en una agencia de acompañantes femeninas.

Y si, ya se que aún no he escrito sobre la película en la que se basa la novela, pero antes, he querido hacer esta pequeña reseña literaria para hacer notar que hoy en día, el cine en una buena parte, viene marcado por las adaptaciones de los libros más populares del momento. Y este en mi opinión, es un buen libro, que se devora de un tirón por el morbo que se obtiene al leer el diario personal de alguien cuando se hace público. Pero independientemente de lo atractivo del asunto, lo que hace a la novela un caramelo, es la excelencia en la narrativa de la autora que luce todo su talento en los continuos diálogos incluidos en el libro y que son una lección sobresaliente en la utilización de este recurso narrativo que nos ahorra descripciones infinitas y nos lleva con guantes de seda hasta la conclusión final.


La polémica: El cine y la censura (hoy en día la autocensura) siempre han ido de la mano, y coincidiendo con el estreno en salas comerciales en España en el año 2008 de la adaptación cinematográfica, la polémica y la controversia aparecieron una vez más ligados al erotismo en la gran pantalla. Y es que el cartel de la película fue vergonzosamente censurado en las marquesinas de los autobuses de la ciudad de Madrid por la empresa de transportes. La cadena Cope, ligada a los obispos españoles, también dio orden de no emitir publicidad o hablar de la película, mientras Telemadrid según Molina, se negó a hacer la cobertura de la cinta. Es decir, una vez más en España el tardofranquismo (muy tardo ya) hizo su aparición, una vez más por el miedo al "descontrol" sexual de la población. Y todo esto, por un póster casi virginal, de una joven que se acaricia el pubis en un ademán que pareció molestar en exceso a la curia católica. No estaría mal que dejaran follar a los curas, para comprobar que lejos de ser algo sucio y perverso, se puede pasar muy bien, conocer gente e incluso de ese modo atraer a más feligreses a las iglesias (condenado y excomulgado, amén).


La película: La cinta y vista desde una perspectiva pausada y fuera de polémicas estériles, fue en mi opinión una buena adaptación de la novela de Valérie Tasso a pesar de las críticas muy encontradas que recibió. De una narrativa fílmica fluida y urbanamente costumbrista, su director Christian Molina, nos traslada de la Francia rural hasta la cosmopolita Barcelona con una composición cinematográfica de un gusto exquisito. A través de un libreto algo deslavazado de Cuca Canals, nos adentramos en la personalidad de Valérie y sus múltiples confluencias en torno a su vida sexual y sentimental. Todo confluye en una fusión de ideas y pensamientos que trasladan bien la idea expresada en el libro, pero que no obstante, cambia algo el orden y algunas partes que tal vez no eran necesarias. En todo caso, la cinta es una lograda dramatización erótica que engancha de alguna manera como lo hace la novela. Su parte más pobre, descansa sobre un cierto aire telefílmico que contrasta demasiado con su brillante parte técnica que merece un apartado muy especial a continuación.

Hay tres apartados en la película muy destacables y el primero de ellos es la cuidadosa y excelente dirección de arte llevada a cabo por Llorenç Miquel, que da una lección en cuanto a decorados y ambientación que debió de ser un sueño para la autora de la novela. Desde la elección de la casa rural en la campiña francesa, pasando por el lujoso ático de Barcelona, convertido en nidito de amor donde se instalan Valérie y Jaime, hasta la recreación de 'La Casa' (casa de citas), son de una sencilla complejidad que trasladan a la perfección el climax creado en la novela. Por otra parte, nos encontramos con una lúcida fotografía dirigida por Javier G. Salmones que hace brillar una escenografía que entronca con la manera de rodar visualmente con el mejor cine de Pedro Almodovar. Y no nos podemos olvidar de una música brillantemente compuesta por Roque Baños y Mariano Marín, que nos envuelve de una manera evocadora y que hace mejor, mucho mejor, a la película de lo que realmente es.

En el reparto se encarga de poner rostro a Valérie, la actriz tarraconense Belén Fabra (Cuéntame cómo pasó), que impresiona por el parecido físico con la autora de la novela. Si tenemos en cuenta que Tasso fue la coach del equipo de casting de la cinta, parece que la elección para el papel no pudo ser más acertada. Una actuación convincente y precisa, con el añadido de que buena parte de la historia se la pasa desnuda o semidesnuda, sin perder naturalidad y aportando fuerza al personaje representado. En el resto del reparto, destaca el actor argentino Leonardo Sbaraglia (Nieve negra) interpretando al ruin empresario Jaime y a Ángela Molina como madame de la casa de citas, que produce una sensación escalofriante de autoridad.

No quisiera concluir sin hablar sobre el significado de la palabra que sin ninguna duda llama la atención de la novela, de la película y si cabe, de esta reseña a caballo entre el cine y la literatura. ¿Qué es realmente una ninfómana? Si nos atenemos a la definición de la RAE nos lleva a una derivación de ninfomanía, compuesta a su vez por los vocablos ninfa y manía. Por lo tanto, concluyen que sería una apetencia sexual insaciable o muy pronunciada en la libido de una mujer. Valérie Tasso por su parte, se pregunta sin categorizar, si esta condición es patológica o no, aunque parece concluir que el sexo en esa etapa de su vida fue una mezcla de placer y de la búsqueda de una autoestima que a su vez era la mejor derivación para encontrar el amor. En todo caso, no se me ocurre formula para cerrar este texto que recordar sus palabras citadas en el libro y en la película y que concluyen con la siguiente afirmación: "Si queréis ponerme un nombre, ¡adelante! ¡No me importa! Pero sabed que lo que soy en en realidad es una ninfa. Una nereida, una dríada. Una ninfa sencillamente".