domingo, 14 de enero de 2018

Tres anuncios en las afueras: la ira en la América profunda


"A mí me parece que la policía está muy ocupada torturando a negros como para resolver un crimen de verdad, así que pensaba que estos anuncios podrían ponerles las pilas". -Mildred Hayes.

La historia: Mildred (Frances McDormand) es una madre coraje dispuesta a todo para encontrar al violador y asesino de su joven hija. Después de pasados siete meses del crimen en un pequeño pueblo de Missouri en el Medio Oeste estadounidense, aún no se han encontrado pistas del crimen. Es entonces y ante el parón en la investigación policial, cuando Mildred decide alquilar tres grandes vallas publicitarias, reclamando al jefe de policía William Willoughby (Woody Harrelson), más diligencia e interés en buscar al culpable. Los anuncios suscitan mucha polémica entre los habitantes del lugar y encienden la mecha de una situación límite para la población.


La crítica: El 18'3 por ciento de las mujeres en Estados Unidos ha sufrido a lo largo de su vida algún tipo de agresión sexual. En España, cada 8 horas de media es violada una mujer. El cine y sus historias, son en definitiva espejos que reflejan los dilemas, contradicciones, y en este caso, las consecuencias que suceden cada día en cualquier parte del mundo contra la libertad sexual de las personas, y especialmente contra las mujeres. Y es entonces y con el debate que abre esta película con la visita de un párroco a la casa de la madre doliente, cuando nos preguntamos: ¿si Dios existe, porqué permite estas tragedias? ¿Libre albedrío? En todo caso, y mientras Dios hace mejor su trabajo (de nuevo excomulgado, gracias), como dice en la película Mildred Hayes: "o nos ponemos las pilas" o se seguirán haciendo películas que solo son reflejo de una muy dolorosa realidad social.

La cinta y partiendo del género negropolicial, se mueve en el terreno del melodrama con la emoción como constante y la comicidad en forma de sus patéticos personajes como variable. La presentación de la misma es soberbia, jugando con música de ópera con las nieblas iniciales, dando paso a los sonidos country en los días soleados. Por lo tanto, la banda sonora actúa como un personaje más, sin apenas apreciarse en la sala de cine. Esa es la verdadera función de la música en la cinematografía, llegar a conducirnos sin sentir los baches del camino.

Tres anuncios en las afueras (Three billboards outside Ebbing, Missouri) llega a las carteleras de cine con el aval de haber sido galardonada con cuatro Globos de Oro y se perfila como una de las favoritas en la carrera de los Oscars de la Academia de este año. Su director y guionista es Martin McDonagh, recordado por su 'Escondidos en Brujas', y en esta buena que no perfecta película, encuentra claro reflejo y referencia en el cine de los hermanos Coen, de tal manera que nos encontramos a medio camino entre Fargo y No es un país para viejos, pero con sello y autoría propia.

Si hablamos de cine, aquí lo hay, del grande y del que me gusta en lo personal. Es una pena que todo el descaro, atrevimiento y buen hacer de su director, desemboque en un final un tanto conservador y contradictorio. Pero vayamos por partes. La cinta y recordándonos de alguna manera al estilo gótico sureño americano, parte del sentimiento de culpa y a la vez de venganza, de un personaje como Mildred Hayes que se asemeja a una antiheroína que el western tantas veces reflejó en sus personajes masculinos. Unos personajes a veces malditos, a veces triunfantes, que luchan contra un pueblo en solitario, pero manteniendo sus ideales hasta las últimas consecuencias. ¿Qué hacer entonces si la ley en el lugar donde está situada la acción no funciona? ¿Cómo es posible que las leyes allí permitan librarse a los hombres del lugar de un simple análisis de su adn, para contrastarlo con los restos hallados en la víctima? ¿Y si además el jefe policial tiene cáncer y no da más de sí? ¿Tendrá que buscar Mildred la justicia por su mano? Estas y otras preguntas van encontrando sutilmente respuestas con un cine claramente de autor, que además y para hacerlo más digerible, está acertádamente plagado de toques de humor negro que se sienten como un respiro ante el desatino policial y vecinal.


En el reparto y más de 20 años después de su merecido Oscar por su papel en la mítica Fargo, Frances McDormand se perfila como favorita para obtener su segunda estatuilla dorada en un papel sobresaliente en el fondo y en la forma. Contenida y a la vez desbordante, aprovecha un papel que en versión femenina no deja de recordamos a una especie de John Wayne en busca de justicia y redención. Quizás sea el personaje más puro y real de la historia. El resto, aunque muy cinematográficos, están claramente caricaturizados, cuando no ridiculizados por el autor del libreto. Así, nos encontramos con un sheriff desbordado, deprimido y superado por las circunstancias, protagonizado por un buen Woody Harrelson, que se encuentra con el dilema de no encontrar pistas sobre el caso, mientras tiene que resolver su situación médica y familiar debido al cáncer que padece. Otro de los papeles fuertes de la película lo protagoniza Sam Rockwell (Siete psicópatas), y se postula claramente como mínimo para ser nominado al Oscar de la Academia. Hace de un policía borracho, inepto, chulo, racista y protagoniza una de las mejores escenas de la película al arrojar por la ventana al publicista encargado de llevar los anuncios que dan título al filme. Secuencia para el recuerdo. Los demás personajes siguen las directrices (demasiado) caricaturescas antes mencionadas. Un enano que trata de enamorar a Mildred, el patético exmarido de nuestra protagonista femenina, y que ahora sale con una niña de 19 años con dos gramos de cerebro, o el propio publicista, que parece contar con solo un gramo de materia gris e interpretado por un desigual Caleb Landry Jones visto ya en American Made o Get out.

En conclusión, Tres anuncios en las afueras es una nueva vuelta de tuerca a una América profunda que parece desconectada del mundo y circunspecta ante su propio devenir. La filmación se encuentra entre lo mejor que vamos a ver en este primer trimestre de premios y nominaciones, pero tengo la sensación que pudiendo haber sido una película sobresaliente, la resolución final es tan decepcionante y conservadora que baja la nota de manera considerable. Con ello, no desvelo nada fundamental del filme, solo quiero hacer hincapié en que una cinta que es un constante puñetazo de cine en la mesa, no se puede resolver con una arañazo tan tibio que empequeñece su totalidad. Y es que la parte final, sitúa a la redención por encima de todo el discurso desarrollado anteriormente, existiendo una clara contradicción con el mensaje expuesto machaconamente durante toda la filmación. Pero aún con esta fallida última parte de la historia, probablemente en estos 'Tres anuncios en las afueras', haya más cine que en cien películas elegidas al azar de la cartelera actual. Es por eso que su guionista y cineasta Martin McDonah, con esta historia de antiheroes americanos, se coloca en una excelente posición para estar entre los directores más destacados en los próximos años. Veremos ahora que puede elegir con total libertad creativa que hacer, cual es el rumbo que toma para su próximo proyecto.

Nota: 8/10.

Nacionalidad: Estados Unidos.
Dirección y guión: Martin McDonagh.
Reparto: Frances McDormannd, Woody
Harrelson, Sam Rockwell, Caleb L, Jones.
Fotografía: Ben Davis.
Música: Carter Burwell.
Duración: 112 minutos.
Estreno EE UU: 10/10/2017.
Estreno España: 12/01/2018.
Estreno Argentina: 25/ 01/2018.

jueves, 11 de enero de 2018

Molly's Game: la diosa Circe juega al póker


Es absurdo pedir a los dioses lo que cada uno es capaz de procurarse por sí mismo.
-Epicuro de Samos.

La historia: Molly Bloom (Jessica Chastain) es una esquiadora profesional que tras una caída en competición se retira del deporte rey del invierno. Tras este suceso, decide dar un cambio radical a su vida y se muda a Los Ángeles para disfrutar del buen clima y buscar nuevos horizontes laborales. Es entonces y en su nuevo trabajo como secretaria de un empresario adicto al póker, cuando comienza a organizar partidas exclusivas para estrellas de Hollywood, magnates e incluso miembros de la mafia. Cuando las cosas se complican, tiene que recurrir al importante abogado Charlie Jaffey (Idris Elba), para intentar salir del atolladero en el que se ha metido.


La crítica: Basada en el libro autobiográfico de la princesa (o la bruja) del póker Molly Bloom (Molly's Game: From Hollywood's elite to Wall Street's billonaire Boys Club, my hight-stakes adventure in the world of underground poker, 2015), debuta con fuerza en la dirección de cine, el guionista Aaron Sorkin (La red social, Steve Jobs) y además lo hace con una historia real, en la cual los actores Leonardo Di Caprio, Ben Affleck y Tobey Maguire, entre otros, estuvieron implicados en las partidas de póker clandestinas que Molly Bloom organizó, hasta que supuestamente la "estrella" Tobey Maguire se vio superado por ella en inteligencia y fue vetada por este, en los círculos de Hollywood. Y es que Circe, acostumbrada a convertir a los hombres en cerdos, encontró en el actor a su Ulises particular, y no pudo o no supo seducirle.

En la mitología griega, la diosa Circe era una hechicera seductora que vivía en una mansión en medio de un bosque y que transformaba en animales a los hombres que la ofendían. En las representaciones gráficas realizadas sobre ella, se ve a una mujer poderosa y luciendo sus encantos femeninos. En la Odisea de Homero, se cuenta que Circe recibió en su palacio, a la mitad de la tripulación que Ulises mandó desembarcar. Ofendida, y con sus conocimientos de plantas medicinales y hechizos, los invitó a un banquete, los sedujo con ofrendas y cayeron envenenados convirtiéndolos en cerdos. (Más sobre Circe en el link de la autora Kirke Libris)

En un momento de la película, su protagonista femenina y ante un magnate borracho, menciona a la diosa Circe autorreferenciándose a ella. El ebrio protagonista perplejo, le pregunta que si Circe era uno de los nuevos jugadores de la pártida de póker. Naturalmente, como muchos ludópatas, este acabó convirtiéndose metafóricamente en cerdo. O lo que viene a ser lo mismo, se acabó quedando desplumado, como muchos de los otros jugadores de los lujosos y seductores juegos que Molly Bloom organizó, dirigió y que finalmente le llevaron a escribir una historia real, que ahora llega a la gran pantalla de una forma muy razonable, bien realizada, aunque algo densa en su narrativa entrecruzada.

La cinta y a través de un trepidante guión, está inteligéntemente narrada en off y en primera persona por la protagonista femenina, utilizando además el flashback recurrentemente y desde su situación actual, para llevarnos o bien a su infancia, o bien a su vida entre las estrellas de Hollywood. Y es que la perspectiva de donde parte el eje secuencial del film, es la situación en presente de Molly y sus problemas judiciales de todo tipo. Es entonces y cuando consigue encontrar a un abogado que se haga cargo de su caso, cuando vemos de manera retrospectiva que y quien fue Molly Bloom durante un metraje de 140 minutos, que aunque reiterativo en algunos momentos, otorgan peso a la producción a base de veloces diálogos y diversos recursos narrativos ya explicados anteriormente. En contra de la producción, es precisamente en la minuciosidad de la narración y en las repetidas partidas de póker, en donde encontramos cierto abuso por parte del director y pocas ganas de tirar de tijera en el proceso de montaje. Algo muy habitual, en las auto amadas óperas primas.


En el reparto y buscando su ansiado Oscar, nos encontramos a una extrañamente glamourosa y super escotada Jessica Chastain (Zero Dark Thirty), que inevitablemente recuerda a la Erin Brockovich de Julia Roberts o a la Sidney Prosser de Amy Adams en American Hustle. Una gran actuación que en mi opinión, al menos, le debería valer para una nominación a la estatuilla dorada. En el papel de su abogado, aparece un cada vez mejor Idris Elba (La montaña entre nosotros), que con su imponente presencia y su buena progresión actoral, escala posiciones para entrar en el top 10 de las estrellas masculinas del cine. Michael Cera (Scott Pilgrim vs. the World) hace de un malévolo, sarcástico y buen jugador de póker inspirado en el actor real Tobey Maguire. Y por último, una breve pero clave aparición de un buen Kevin Costner, que hace del padre de Molly encontrado el punto emocional del filme en la mejor secuencia de la producción, con una conversación padre/hija junto a la pista de hielo del Central Park de Nueva York.

Y es precisamente en la ciudad neoyorkina y en las lujosas timbas organizadas por Molly Bloom, al principio en tugurios y después en lujosos hoteles, donde encontramos el aspecto técnico adicional más interesante y destacable, es decir una notable dirección de arte. Decoroso también es el maquillaje y vestuario de Jessica Chastain, que reflejan la personalidad de Molly Bloom, no la de la actriz. Lo digo porque va a ser quizás machacada por algún sector conservador o cualquier otro absurdo sector, por utilizar prominentes escotes durante toda la película, cuando esto es una exigencia del guión. Con ello se trata de reflejar la verdadera personalidad de Molly Bloom, que indudablemente estaba dispuesta a utilizar todas sus armas seductoras femeninas, para conseguir su propósito como organizadora sensual, que no sexual, de las famosas y lujosas partidas de póker.

En conclusión y sin ser una película completamente redonda, Molly's Game supone un buen debut en la dirección de cine de un muy prometedor Aaron Sorkin. Desde luego es un hombre que lleva el cine en su cabeza, y aporta algunos elementos vanguardistas en su debut. En su debe, cabe decir que la trama por momentos se hace engorrosa y demasiado técnica para los no conocedores del juego del póker. Pero en definitiva, este pequeño tratado sobre la integridad versus codicia de las personas, se salda de manera positiva y deja con ganas de ver la próxima película del cineasta debutante. Independientemente de gustos, aquí hay cine y hay director.

Nota: 7/10.

Nacionalidad: Estados Unidos.
Dirección y guión: Aaron Sorkin.
Reparto: Jessica Chastain, Idris Elba,
Kevin Costner, Michael Cera.
Fotografía: Charlotte B. Christensen.
Música: Daniel Pemberton.
Duración: 140 minutos.
Estreno EE UU: 25/12/2017.
Estreno España: 5/01/2018.

domingo, 7 de enero de 2018

Wonder Wheel: Woody Allen declara su amor al Coney Island de los años 50


¿Por qué no dejo de destrozar mi vida buscando respuestas que nunca voy a encontrar, y me dedico a disfrutar mientras dure? -Woody Allen.

La historia: Ginny (Kate Winslet) y Humpty (Jim Belhusi), son un matrimonio en segundas nupcias que trabajan y viven en un pequeño apartamento para empleados en el mismo parque de atracciones de Coney Island, en el Nueva York de los años 50 del siglo pasado. Pero ella no es feliz. Su casamiento fue para olvidar la ruptura sentimental de su primer matrimonio. Es entonces, cuando conoce a un joven socorrista (Justin Timberlake) y la ilusión de un nuevo amor verdadero vuelve a prender en ella. Todo se complica aún más, con la llegada de la hija de su marido al hogar familiar tras romper con su pareja. Además, el hijo pequeño de ambos es un pequeño pirómano que no ayuda en nada a la armonía familiar.


La crítica: He dado algunas vueltas a mi cabeza para elegir cual sería la primera reseña publicada en Cine y críticas marcianas para dar comienzo al año 2018 y aunque estrenada en España el 22 de diciembre del año pasado, el cine del maestro Woody Allen es atemporal y además se mantiene aún en la cartelera de estrenos. De hecho, en Argentina se ha estrenado el 4 de de enero de este 2018 si mis informaciones son correctas. Pero como digo, Allen está ya por encima de fechas.

Y es que no me queda más remedio que autocitarme cuando en la crítica de su excelente anterior película Café Society, venía a decir que la emoción y la sensación de estar asistiendo a un momento histórico me embargaban cuando una proyección del maestro se proyectaba de estreno en pantalla. En cierta manera es como si estuviéramos viendo a Picasso pintar un cuadro en directo o a Verdi componiendo una de sus piezas. Está claro que con sus partidarios y detractores, del cineasta de Manhattan, se seguirá hablando dentro de 50 o 100 años.

E incluso parecen haberse alineado las estrellas y los traductores de cine, y al menos en España, han dejado el título original de la película intacto. Wonder Wheel que vendría a significar la rueda de la fortuna, es una atracción en forma de noria que está presente de forma concéntrica en muchos planos de la película. Pero su significado no es solo luminoso en el más amplio término de este concepto, sino que actúa como sencilla metáfora de los avatares de la vida y de los golpes afortunados o no, del destino. La suerte y las infidelidades, como en la sobresaliente Match point, o las circunstancias inesperadas, vuelven a estar presentes en un buen guión, que sin embargo se siente algo por debajo del drama explosivo que Allen rodó en Londres y que encumbró a Scarlett Johansson a categoría de estrella mundial del cine.

En esta ocasión, el director trata de profundizar en el alma femenina y en la mirada a veces tortuosa, a veces ensoñadora y a veces realista con la que la mujer afronta sus relaciones amorosas. De alguna manera con este filme, recuerda a Pedro Almodóvar, que quizás sea uno de los mejores especialistas en investigar a través de su cine, el complejo universo femenino. El hombre en esta ocasión, aparece como un mero observador, un narcisista e incluso como una nulidad emocional. Es decir, como la nada. Fuerte critica de Allen a su propio género. Y ciertamente, aunque la mujer salga mejor parada del mensaje a transmitir, también es duramente retratada por Allen, quizás por la inestabilidad emocional de sus protagonistas y sobre todo por la vil competencia que se establece entre ellas en algunas ocasiones, dando a entender que el peor enemigo de la mujer, es otra mujer. En el fondo y en contraposición con Café Society o Magia a la luz de la luna, aquí el cineasta saca su lado más pesimista o mejor dicho, el más realista en cuanto a las relaciones amorosas y su desarrollo.


Kate Winslet con su papel de Ginny hace una interpretación de matricula de honor. Imposible meterse mejor en un papel de mujer atormentada, a veces amargada, a veces ilusionada. Su personaje es el fruto de la pérdida de su verdadero amor por un desliz amoroso. Y ahora busca y busca encontrar en otro hombre, lo que su primer amor le dio. Ese hombre o ese recuerdo en sombras del amor juvenil, lo trata de encontrar en su segundo marido, interpretado por un gran Jim Belhusi recuperado de nuevo para el cine de actualidad. Pero la rudeza de este, su falta de sensibilidad y sus distintas aficiones no logran curar su descuartizado corazón. Es entonces, cuando aparece el atractivo socorrista interpretado con corrección por Justin Timberlake, que es el claro alter ego de Woody Allen en la historia (Allen admite que no sería creíble actuar ya, y ligarse a la Winslet) y Ginny se vuelve a ilusionar. ¿Pero cuales son los propósitos del joven apuesto? ¿Amorosos, narcisistas o sexuales? Es decir, la quiere a ella, o solo quiere sexo y además enaltecerse. Y para acabar con el reparto, nos encontramos a la actriz británica Juno Temple, muy sosita y candorosa, que hace de la hija del segundo marido de Ginny (el patán), pero que tendrá la clave de la resolución del conflicto amoroso y sentimental de la película.

Atención a la fotografía de la película, porque se convierte en una obra maestra del italiano Vittorio Storaro (lean el enlace de Eduardo Blazquez Mateos). La utilización de la luz, de las lentes de la cámara y su manejo, hacen casi ridícula la expresión poesía visual. Es puro Séptimo Arte. Cuando ilumina a Kate Winslet lo hace con longitud de onda caliente, es decir utilizando los rojos, dorados y anaranjados representando con ellos la añoranza y la melancolía. Y cuando retrata a Juno Temple lo hace utilizando los azules como muestra del futuro, la esperanza y la ilusión. Maestro de maestros.

En cuanto a las localizaciones de la filmación y dando por descontando, el parque de atracciones y el muelle de Coney Island; el maestro Allen utiliza algunos otros lugares de Nueva York haciéndolos pasar por recintos del propio lugar de esparcimiento y siempre situándolos en los años 50. Esto y más, es lo que parece una declaración de amor a todo el significado sentimental de su niñez y juventud en Coney Island y su zona de recreo. Cabe destacar The Freak Bar, Sam's on Court Street de Brooklyn, Carvel at Playland en Rye o el New York Chinesse Scholar's Garden en Staten Island.


En conclusión, y sin ser una de las grandes películas que quedarán en la filmografía del cineasta de Nueva York; Wonder Wheel se presenta como una fábula romántica de un exquisito gusto cinéfilo y que se asemeja a un precioso lienzo pintado al oleo en una sala de cine. En su debe, cabe destacar cierta frialdad cuando busca lo contrario y un diseño de sonido ciertamente deficiente. Pero en definitiva, Woody Allen con este pequeño tratado sobre las familias desestructuradas y con unos diálogos brillantes, vuelve a sacar con buena nota la cita anual con sus espectadores.

Nota: 8/10.

Nacionalidad: Estados Unidos.
Dirección y guión: Woody Allen.
Reparto: Kate Winslet, Jim Belhusi,
Juno Temple, Justin Timberlake.
Fotografía: Vittorio Storaro.
Duración: 101 minutos.
Estreno EE UU: 1/12/2017.
Estreno España: 22/12/2017.
Estreno Argentina: 4/01/2018.


miércoles, 20 de diciembre de 2017

II Edición de los Premios Marcianos: lo mejor del cine en 2017


El año pasado sobre estas fechas y a modo de resumen de lo mejor del cine reseñado en Cine y críticas marcianas, decidí otorgar unos premios simbólicos similares a los Oscar, Goya, Bafta y quedaron bautizados en aquella entrada como los Premios Marcianos 2016 . Este año la dotación económica de estos suntuosos galardones ha subido y se sitúan en 200.000 dolares marcianos a pagar en metálico y con dinero del Monopoly. Los premiados pueden pasar a recoger su estatuilla y la pasta en las oficinas centrales de Cine y críticas marcianas en Marte.

Comienza la ceremonia y al acabar se procederá al capítulo de agradecimientos en este año tan especial del blog marciano. En letra azul los enlaces a las críticas.

Mejor película: La La Land (La ciudad de las estrellas)




Mejor director: Damien Chazelle por La La Land (La ciudad de las estrellas)




Mejor guión adaptado: Mami Sunada, Michael Ray y Shinno Lee por Mientras ellas duermen basado en un relato de Javier Marías.




Mejor guión original: Damien Chazelle por La La Land




Mejor película española: El bar de Álex de la Iglesia




Mejor película de Hispanoamérica: México por El Remolino de Laura Herrero Garvín




Mejor película europea: Croacia por Bajo el sol (Zvizdan) de Dalibor Matanic.





Mejor película asiática: Japón por Hacia la luz (Hikari) de Naomi Kawase.




Mejor película documental: Cántabrico, los dominios del oso pardo de Joaquín Gutiérrez Hacha (España).




Mejor película de animación: Coco de Disney-Pixar.




Mejor actriz protagonista: Emma Stone por La La Land




Mejor actor protagonista: Ryan Gosling por La La Land y Blade Runner 2049




Mejor actriz de reparto: Elle Fanning por La seducción




Mejor actor de reparto: Óscar Martínez por Toc Toc




Actriz revelación: Ana de Armas por Blade Runner 2049




Actor revelación: Ansel Elgort por Baby driver



Mejor director novel: Esteban Crespo por Amar




Mejor dirección de arte: Austin Gorg por La La Land





Mejor fotografía: Roger Deakins por Blade Runner 2049





Mejor diseño de vestuario: Stacey Battat por La seducción



Mejor banda sonora: Justin Hurwitz por La La Land




Mejor Sonido: Theo Grenn por Blade Runner 2049



Mejor montaje: Jonathan Amos por Baby Driver




Mejores efectos especiales: John Nelson por Blade Runner 2049




Mejor Maquillaje: Miwoo Kim por Jackie


Y esto es todo amigos.... en cuanto a los premios. Los galardonados pueden pasar cuando deseen a recoger sus preciadas estatuillas en mi cápsula marciana en el planeta rojo. Por supuesto Emma Stone y Ana de Armas tienen preferencia y entrada Vip reservada. Los demás, poquito a poco, no se acumulen. 

Balance final del año y capítulo de agradecimientos 

Cine y críticas marcianas cierra su segundo año de andadura completo y lo hace con las siguientes estadísticas en el año en curso.

80 entradas realizadas divididas de la siguiente manera:

-55 críticas de cine.
-12 reseñas de cine para el recuerdo.
-7 publicaciones con noticias de actualidad o curiosidades de cine.
-6 entrevistas.

De las 67 películas analizadas entre críticas y retro reseñas, las nacionalidades de las producciones fueron las siguientes: 

España, Francia, Estados Unidos, México, Reino Unido, Argentina, Japón, Italia, Alemania, Luxemburgo, Hungría, Irán y Croacia. El orden es aleatorio, es solo para apreciar que he tratado de buscar la diversidad que ha permitido la cartelera durante el año.

Las visitas realizadas al blog cerrarán el año y en el acumulado de 2016 y 2017 con unas 160.000 visitas y el ranking de países de procedencia de estas paginas vistas es el siguiente: 

1. España.
2. Estados Unidos.
3. México.
4. Argentina.
5. Colombia.
6. Chile.
7. Ucrania.
8. Brasil.
9. Perú.
10. Venezuela.

La séptima posición de las visitas procedentes de Ucrania es más que sorprendente y desde luego mando saludos muy especiales para la comunidad hispanohablante allí presente. Por supuesto, a los lectores de Hispanoamérica, España y a la comunidad latina en Estados Unidos, solo puedo estar igual de agradecido que a los demás visitantes de otros países que no aparecen en este top 10.

Agradecimientos personales

Muy especialmente a Alfredo García creador de la colección de cine líder en habla hispana Cinefilia de Google Plus, con más de 300.000 seguidores, y por ser el primero que confió en mí para formar parte de su grupo de críticos cinematográficos. Gracias a él, a su apoyo y estímulo, el posicionamiento en Google es óptimo y las visitas siguen en plena expansión.

Muy especialmente también a Ángela Merino directora del diario online Noroeste Madrid por su confianza en mí para formar parte de su redacción de cine.

Colaboraron también Emerencia Joseme, María del Socorro Duarte y David Rubio escribiendo junto a mí tres reseñas de la sección, ¡Qué maravilloso es el cine! Muchas gracias compañeros. 

Agradecimientos generales 

A casa persona que leyó una entrada del blog. A cada persona que compartió una reseña en redes sociales. A cada persona que dejó un tiempo de su vida para comentar una crítica en el propio blog o a través de las redes sociales, especialmente a mi gente de Google Plus. Y en definitiva a todas esas personas con las que hablo casi a diario con el cine como punto de conexión. ¡Muchas gracias!

Cine y críticas marcianas también fue posible gracias a:

Los entrevistados que fueron: el locutor y narrador cinematográfico Luis Ignacio González, la actriz Macarena Sanz, los escritores José Dueso y Gloria Camarero Gómez y a los directores de cine David Arratibel, Víctor Matellano y Laura Herrero Garvín. Gracias también a Eva Calleja de Prisma Ideas, Pablo Caballero de Margenes Distribución, Marien Pines y Beatriz Asín de A Contracorriente Films, Natalia Fernández y Katia Casariego de Sony Pictures, Mónica García de Paramount Pictures, Maria Díaz de Kaudivisual y Laura San Miguel de Walt Disney España.

Y ahora solo me queda ya despedirme por este año 2017, pues con la entrada de los Premios Marcianos, doy por concluido este año de mucho cine y mucho cariño recibido por vuestra parte. Cine y críticas marcianas y tras una breve pausa navideña, volverá en la primera semana de enero de 2018 con nuevas películas reseñadas y con las fuerzas renovadas para afrontar esperemos un buen año de cine. 

Mi regalo en forma de música, no podía ser más que con una de las composiciones de la película triunfadora de estos Premios Marcianos. Se trata del para mi gusto el mejor número instrumental de la historia del cine. Y es que Planetarium de La La Land, es un pequeño homenaje al cine mudo musicalizado y con él, un homenaje al mismísimo amor por el cine. 

Felices fiestas y buen fin de año. 



viernes, 15 de diciembre de 2017

¡Qué maravilloso es el cine! ¡Qué bello es vivir!


Por David Rubio & Miguel Pina.

Si la definición de magia en el cine tiene un sentido concreto, es en la mirada y en los sueños del maestro Frank Capra, que con su obra maestra ¡Qué bello es vivir!, ha hecho enamorarse del cine a numerosas generaciones de cinéfilos, entre los que nos encontramos los que hoy redactamos esta retro reseña al alimón. Y es que las texturas, los grises metafóricos y reales, y las tonalidades sentimentales que impregna el cineasta en cada secuencia, hacen del cine algo sencillamente extraordinario o como dice el título de esta sección, ¡Qué maravilloso es el cine!

Y como es una película que todos o casí todos, habremos visto una, cinco o incluso decenas de veces, pasamos a analizarla y recordarla sin miedo a destripar un argumento que fue, es y será inolvidable para los amantes del cine. 

¿Sabéis que sucede cuando suena una campanilla? ¿No? Si aún hay alguien que no haya visto esta película, no os quedará ninguna duda de que ese sonido indica que un ángel se ha ganado sus alas. Como sucedió con Clarence (Henry Travers) tras ayudar a George Bailey (James Stewart). Y es que ayudar a Bailey, es ayudarnos a todos a través de su personaje. Si a todos, porque él, somos todos. Y como él, todos tenemos sueños a los que hemos renunciado. Porque todos hemos sentido esos momentos de amargura que nos hacen preguntarnos por qué estamos aquí. Porque, como ocurre con las obras maestras en el cine, seremos otros después de verla. Seremos mejores. Nuestras preocupaciones nos parecerán menos; nuestros agobios ridículos. Y raro será que no gritemos ¡Qué bello es vivir!


La vida de cada persona, no pertenece en exclusiva a su individualidad. De hecho, cada persona afecta en la vida de otras muchas de una manera extraordinaria. Esta es la historia que Frank Capra quiso mostrar y superó con la magia del cine a cualquier fábula que pudiéramos haber imaginado. Pero, ¿quién es George Bailey? Bueno, eso es lo que nos preguntamos nada más comenzar la película cuando a través de maravilloso plano general, vemos el típico pueblo estadounidense de casas de madera ajardinadas. Mientras la cámara nos muestra las calles vacías, escuchamos ruegos y oraciones pidiéndole a Dios que ayude a George Bailey en esos momentos previos a la nochebuena. Entonces ascendemos y más allá de la Luna, unas luces divinas convocan a un ángel que todavía no se ha ganado las alas para encomendarle la misión de ayudar a este hombre. No podemos imaginar mejor manera de atrapar al espectador para conocer la historia de ese tal Bailey que este recurso narrativo. Un todo que con la inocencia como referencia, nos involucra eficazmente en la historia a modo de presentación ágil y sencilla.

El uso del flashback en el cine podría encontrar una referencia universal, con lo que Capra hizo para presentar la historia aquí reseñada. A través de este recurso cinematográfico conocemos la vida de George Bailey hasta la nochebuena que es el eje vertebrador del film. Y es el que el director nos lleva hasta el día que Bailey siendo niño, salvó a su hermano de morir ahogado en lago helado. Sin embargo, esta acción le llevó a perder la audición de en su oído izquierdo. Vemos un niño espabilado que sueña con todos los lugares que visitará y las grandes cosas que logrará. Pero sobre todo es un niño lleno de bondad. En otra escena memorable desobedece al dueño de la farmacia en la que trabaja y no lleva la medicación a un niño porque se ha dado cuenta de que el farmacéutico, por despiste, había utilizado un veneno para el preparado. Se lleva un sonoro guantazo por castigo. Pero él no odia. Comprende que el despiste del señor Grover se debe a que este había recibido un telegrama comunicándole la muerte de su hijo en la guerra. El pequeño Bailey a su corta edad ya ha salvado dos vidas de dos personas. ¿Qué hubiera pasado si él no hubiera existido? Ahí es donde encuentra la razón de ser la verdadera historia que el maestro Frank Capra quisó transmitir, y vaya si lo consiguió.

La vida de George es la de un soñador ambicioso al que la realidad le pone continuamente obstáculos que le obligan a elegir entre sus deseos y lo que moralmente es correcto. Cuando ya es hombre y un memorable James Stewart toma las riendas del personaje, la primera imagen que vemos es la suya con una maleta bien grande para marchar a Europa y después a la universidad y comenzar a cumplir los grandes planes que tiene en mente. Ese primer plano inicia una larga secuencia clave en la cinta en las que se nos muestra un pueblo casi utópico, en el que los vecinos se conocen por su nombre y se ayudan unos a otros. Conocemos a su padre, dueño de una pequeña empresa de préstamos que prima la ayuda a la gente sobre el beneficio económico, a su madre, y hermano, a sus amigos. Iremos a la fiesta de Mary (Donna Reed), que desde niña a amado a George y su único sueño es formar un hogar con él. ¿La pareja perfecta en el pueblo perfecto?


¿Todo es idílico en ese mundo? Por supuesto que no. En él también habita el señor Potter (Lionel Barrymore), un anciano y huraño hombre de negocios. Un personaje malvado como pocos y ladrón como muchos, creemos inspirado en el señor Scrooge del clásico cuento de Dickens. Y tampoco es nada idílica la mala suerte que parece acompañar a George. Esa misma noche en la que se celebra su graduación su padre fallece y la empresa familiar pasa a manos de él. De lo contrario la venderían al señor Potter y con ello la herencia de bondad que impregnó su padre en el pueblo desaparecería para siempre, dejando la desolación como única compañía.

¿Y Mary? En otra escena que es puro cine los vemos en casa de ella. Él no se atreve a declararle su amor, eso le incomoda o tal vez sabe que ello le ataría a su pueblo para siempre. Se enfadan. Él se va. Pero los celos, siempre los celos, hacen aparición y ante la llamada a casa de Mary de un antiguo amigo, George vuelve a recoger el sombrero que se había dejado y Mary se pone entre simpaticona y cariñosa con el antiguo amigo de ambos que estaba al teléfono y el poder de los celos acaba en beso. Y tras el beso, el noviazgo y la boda. Como veis en esa época no existían las webs para citas y la gente se las apañaba para encontrar el amor. ¡Qué gente más rara!

Tras unos años marcados por lo cotidianamente familiar y la renuncia a sus sueños, que incluso le llevan a rechazar una oferta millonaria de trabajo del malvado señor Potter, llega el famoso día de nochebuena en el que su tío, por descuido, perdió ocho mil dolares justo el día que el inspector de hacienda revisaba las cuentas de la empresa familiar. Ello suponía la bancarrota y con ello su bajada a los infiernos. Todos los sueños frustrados, todo el sentimiento personal de fracaso aflora ahora de manera violenta. Se arrastra hasta Potter para pedir ayuda, este le dice que ahora dónde están sus amigos y todos a los que has ayudado. Todas las cosas buenas que has hecho no te han servido para nada. George, con su seguro de vida en el bolsillo de la chaqueta, vale ahora más muerto que vivo. De nuevo y con este recurso, el maestro Capra pone al espectador y al personaje, en la encrucijada que marca la narración y que aparece como la universalización del dolor y de la injusticia.


Todo a lo que ha renunciado George no ha tenido ninguna recompensa y ahora le espera la ruina y la cárcel. Y entonces con la posibilidad del suicidio como nuevo frente discursivo, aparece Clarence, el ángel que debe ganarse sus alas y todo el conflicto narrativo y existencial de la historia estalla a la vez. George comprende tras una visualización onírica mostrada por su ángel de la guarda, como hubiera sido la vida sin él. Y esta, es la clave fundamental de toda la historia, pues la enseñanza clara es que la vida de un hombre afecta a otras muchas vidas. La resolución final la dejaremos en el aire, por si algún incauto cinéfilo, aún no disfrutado de una película tan redonda, tan perfecta en su ejecución, que quizás sea la responsable de que ninguno de los redactores de esta reseña haya conseguido escribir aún un cuento de Navidad, ¿para qué? Mejor ver ¡Qué bello es vivir!


Nota final: Este texto ha sido elaborado en conjunto con el escritor David Rubio que ha tenido la amabilidad de aceptar mi invitación para la cuarta colaboración externa en Cine y críticas marcianas. Antes pasaron por el blog: Mane Lander, Emerencia Joseme y María del Socorro Duarte, en esta sección de cine para el recuerdo. Quiero agradecer muy especialmente a David su tiempo, su trabajo y su dedicación en este trabajo conjunto. Y por supuesto, hacer una recomendación a su magnífico blog Relatos en su Tinta, que está revolucionando el panorama literario en habla hispana a marchas aceleradas. Como escritor está preparando su segundo libro, tras su excelente debut con Los demonios exteriores, en el que encadena una serie de relatos de ciencia ficción a cual más interesante, que personalmente puedo recomendar para adquirirlo en el siguiente enlace de Amazon. Por último, os dejo con un mensaje que David ha querido trasladar: "agradecer a Miguel su enorme consideración por invitarme a su casa para iniciar los festejos de Navidad. Porque hablar de ¡Qué bello es vivir! no es hacerlo de un maravilloso cuento navideño; es hablar de la Navidad con mayúsculas".

Gracias David y gracias a todos los asiduos a Cine y críticas marcianas. La próxima entrada al blog será la última de este año 2017 y se celebrará la II Edición de los Premios Marcianos, que como el año pasado, servirá de resumen en forma de entrega de "premios" a lo mejor del cine de este año estrenado y reseñado en este espacio. Entre los nominados están Ryan Gosling, Harrison Ford, Andrew Garfield y entre las actrices Emma Stone, Natalie Portman o Jennifer Lawrence, todos y todas amigos personales y próximos entrevistados en el blog marciano. ¿No os lo creéis? Bueno quizás necesite la ayuda de mi Clarence particular, pero recordad que en la vida y en el cine todo es posible. Nos vemos en la próxima. 



domingo, 10 de diciembre de 2017

Perfectos desconocidos: Álex de la Iglesia imparable con su segunda película en 2017 y su fábula sobre los oscuros secretos de nuestros teléfonos móviles


La historia: Tres matrimonios amigos más otro compañero desparejado, se reúnen para una cena informal en la casa de una de las parejas. Tras las típicas chanzas y bromas del momento en relación a los contactos y mensajes de sus teléfonos móviles, deciden hacer un juego prácticamente suicida, que consiste en dejar sus celulares en el centro de la mesa y leer en alto los mensajes que les van llegando a cada uno de los miembros. Además deberán responder en público a posibles llamadas comprometedoras y demostrar así que todos son leales a sus respectivas parejas. La cena está servida, pero a algunos se les va a atragantar.....


La crítica: ¿Dejarías que tu pareja revisara tu teléfono móvil? ¿Le pides a tu amor que te enseñe todos sus mensajes de Whatsapp? ¿Si encuentras el celular de tu hija sin contraseña le echarías un vistazo? ¿Es delito husmear en el correo electrónico de otra persona? Y sino es delito, ¿es lícito? ¿Te atreverías a intercambiar con tu pareja los teléfonos y hacer revisión de ellos? ¿Has mandado por error un mensaje a la persona equivocada? ¿Existe la intimidad absoluta? ¿Depende de nosotros?

Toda esta batería de preguntas y algunas más, son las que me sugieren esta singular apuesta del cineasta español Álex de la Iglesia, que tras la magnífica El bar de este mismo año, vuelve a la carga con este buen remake, pero de dudosa resolución final, de la exitosa producción italiana del año 2016, Perfetti sconosciuti. 

Y es que cuando un cineasta y guionista está en estado de gracia, debe escribir hasta que le sangren los dedos como dice el maestro del terror Stephen King. Y realmente, el director vasco consigue hacer suyo completamente el remake, dándole su particular mirada y en mi opinión superando al original. En todo caso, francamente no soy partidario de los remakes y menos aún con producciones tan poco separadas en el tiempo. Pero una vez dicho esto y centrandonos en la propuesta presentada, cabe decir, que el morbo y el divertimento está más que asegurado en el transcurso de esta singular cena de amigos, que se convierte en una verdadera travesía del desierto para los personajes componentes de la misma.

En cualquier caso, la cinta cuenta con el handicap de que se desarrolla en un único espacio y esto la convierte en prácticamente una obra de teatro. Esto no es malo de por sí, de hecho hay grandes películas como La soga, Un dios salvaje (Carnage), o incluso la comedia también española Toc Toc, que han utilizado esta metodología sin menoscabar su calidad. El "truco" en todas ellas, fue ajustar el metraje al máximo a la hora y media clásica, que por cierto suele generar un mejor ritmo en las narraciones.

Álex de la Iglesia y a través de unos movimientos de la cámara de una composición impecable, consigue meter profundamente el dedo en la llaga en las relaciones de pareja y en su desgaste. Y lo hace utilizando las nuevas y rápidas tecnologías, que te contactan con decenas de personas a un golpe de Whatsapp o una notificación de Facebook. La crítica es fuerte, pero no precisamente hacia las redes sociales, sino al uso que se puedan hacer de ellas. Todo está tratado con un exquisito humor, pero sin desvelar nada de la parte final, es en la conclusión de la cinta donde encontramos la parte más surrealista y fallida de la historia. Sin llegar a caerse como un castillo de naipes, la opción que toma el cineasta para desatar el embrollo, me parece injustificable y demasiado conservadora. Otro defecto a tener en cuenta, es el incomprensible uso de los efectos visuales para crear una chapucera e infantil "luna de sangre" que va enrojeciendo por un eclipse que los protagonistas ven desde la terraza del apartamento. Esta parte de fantasía que se entrecruza también en la parte final, se siente desconectada con el conflicto narrativo y se siente más como un "ataque de director", que como algo justificable y mucho menos necesario.


Los protagonistas de la cena

Los anfitriones: La casa donde se realiza la cena es un lujoso ático propiedad de un matrimonio de clase alta, en el que él es un cirujano plástico con crisis de identidad y ella una reputada psicóloga de comportamiento insoportable. Esta pareja compuesta por el actor Eduard Fernández y la actriz Belén Rueda realiza la mejor interpretación de la película con actuaciones punzantes, creíbles y certeras.

Los guapos: Esta pareja de tortolitos lleva apenas un año casado, son los más jóvenes, los más guays y lo más felices......en apariencia. Sus papeles están interpretados con asepsia por los atractivos Eduardo Noriega y Dafne Fernández.

Los agotados: Ernesto Alterio y Juana Acosta interpretan con gracia y acierto a una pareja que está en plena fase de descomposición. La rutina los está matando. Quizás este matrimonio sea la mejor creación del guión por el gran enredo que se provoca con ellos en la cena.

El soltero: Pepón Nieto se mete con soltura y acierto en el único desparejado de la casa. Y desde luego es el que guarda un secreto que tendrá la clave en el desarrollo de la situación.

No me voy a extender más. No es necesario, ni aconsejable. De hecho, dejo la película viva y llena de sorpresas, que es la mejor forma de descubrirla y disfrutarla. Los que ya la hayan visto, comprenderán que mi referencia a la fallida e incoherente parte final, no menoscaba el disfrute que produce ver una situación tan sugerente y divertida en pantalla. Por lo tanto, y a rasgos generales, esta fábula sobre la mentira y construida sobre unos diálogos trepidantes, cierra un año casi redondo para Álex de la Iglesia que conserva su mayor virtud en no provocar indiferencia en el espectador.

Nota: 7/10.

Nacionalidad: España.
Director: Álex de la Iglesia.
Reparto: Eduard Fernández, Belén Rueda,
Eduardo Noriega, Dafne Fernández,
Juana Acosta, Ernesto Alterio, Pepón Nieto.
Guión: Álex de la Iglesia y
Jorge Guerricaechavarría.
Fotografía: Ángél Amoros.
Música: Víctor Reyes.
Duración: 96 minutos.
Estreno en España: 1 de diciembre 2017.


martes, 5 de diciembre de 2017

Coco: una carta de amor de Disney-Pixar hacia la cultura y las tradiciones de México


Porque esta música es mi lenguaje y el mundo es mi familia. -Miguel, "Coco".

La historia: Miguel es un niño mexicano de 12 años que sueña con triunfar en el mundo de la canción. Pero en su familia está prohibido tocar música desde que uno de sus antepasados abandonara a su esposa y a su hija Coco, para emprender camino como cantante tradicional. Es entonces cuando Miguel se encuentra con el dilema de elegir entre su pasión por la música y el amor por su familia. Una vez llegados a este punto, será en el tradicional día de muertos mexicano y con el recuerdo a los familiares que ya no están, cuando el niño tendrá que optar por cumplir su sueño u obedecer la prohibición familiar que perdura en el tiempo.


La crítica: Una de las sensaciones más bonitas que una persona puede experimentar al concluir una filmación en una sala de cine, es tener la impresión y si me apuran la certeza, de haber asistido al nacimiento de un clásico cinematográfico. Es entonces cuando uno de los sueños de todo cinéfilo se cumple, convirtiéndose en todo un acontecimiento. Cabe decir que quizás el cine de animación es el más profuso en este tipo de sorpresas por su narrativa en forma de cuentos universales. Y es que esa es la principal característica de Coco, que nace con vocación de fábula para perdurar ya para siempre en la memoria colectiva. Además, esta película viene a salvar un año ciertamente penoso para el cine de animación en el que solo y bajo mi punto de vista, podríamos salvar las producciones francesas Ballerina y La vida de calabacín.

Coco también debería suponer una catarsis para Pixar y su obsesión mercantilista por incidir en secuelas que no aportan absolutamente nada a una compañía que nació con vocación de revolucionar el cine de animación y que en buena medida lo consiguió. No sabemos aún como afectara su reciente absorción por los estudios Disney, pero en cualquier caso el camino que abre este largometraje, es el indicado para convertir su cine en algo más que en un producto para el consumo navideño.

La cinta y a través de la cultura popular mexicana, está principalmente centrada en el significado universal de la familia y al hecho de que todos hemos formado parte de esta unidad de convivencia en algún momento de nuestras vidas o lo seguimos haciendo. Y lo quiere hacer, buscando el significado que para el país azteca, tiene la celebración del día de muertos y con ello hacer del recuerdo a los antepasados un homenaje y traerlos hasta nosotros con un recuerdo amoroso en forma de ofrenda floral en forma de caléndula. Todo en Coco está teñido del preciosista color naranja de la flor mexicana por excelencia, que sirve como contrapunto colorido y emocional.

Y es precisamente una brillante idea de un guión original lúcido, la que utiliza un espectacular y colorido puente de las caléndulas, para separar y a la vez unir los dos mundos que se reflejan en la narración. Es decir, la tierra de los vivos y la tierra de los muertos. En la primera, es donde y en el inicio de la película nos encontramos a Miguel, en el bellísimo pueblo de Santa Cecilia con su bulliciosa plaza central inspirada en la arquitectura popular y colonial mexicana. Allí también está la zapatería familiar, e incluso su perro Dante que es un guiño a la raza autóctona mexicana conocida conocida por el sobrenombre perro pelón mexicano o perro Xolo. Y el segundo mundo, o tierra de los muertos, es en el que conviven los antepasados, cuya máxima ilusión es ser recordados aunque solo sea un día, en los altares tradicionales que sus descendientes les otorgan en forma de homenaje. Y es que en el mundo de los muertos, se muere dos veces, además de la primera, la definitiva es cuando son olvidados por el último descendiente que ya no ponga su foto en el altar o sencillamente no sea recordado. Pero lejos de ser un mundo sórdido y triste, es precisamente ahí donde Pixar saca todo su talento, arte digital y colorido, para hacer un inmenso parque temático con cines, cantinas y espectáculos, donde los esqueletos se divierten y hacen de la muerte un festival como si en la ciudad de Las Vegas conviviesen. Visualmente la película es una obra maestra, pero....


Precisamente es en esta división en dos mitades del film, donde aparece el mayor defecto de la producción y le resta capacidad de unión narrativa. Es cierto, que ese nexo de unión lo intenta conseguir a través del efectista puente de las caléndulas, pero las dos tramas superpuestas en la cinta se sienten partidas en dos mitades, brillantes las dos, pero dejando la sensación de enfrentarnos a dos películas en una sola, sin la completa unión de sus mitades. Esta sensación agridulce, no menoscaba en todo caso una obra cumbre que principalmente nos habla y es un estudio del arte, la cultura y de la música mexicana en todo su esplendor.

Por lo tanto, la banda sonora es un brillante compendio inspirada en instrumentos musicales tradicionales como son: el guitarrón mexicano, el arpa folclórica, la quijada, el sousaphone, las charchetas, las jaranas, marimbas, violines y trompetas con el mariachi de telón de fondo. Es decir, un nuevo y cuidado homenaje a México.

En los aspectos técnicos cabe destacar que la ciudad de los muertos está inspirada en la ciudad azteca de Tenochititlán y con ello se hace un diseño de ciudad vertical y en expansión. Allí siempre es de noche. Sin embargo, en Santa Cecilia, el pueblo de nacimiento de Miguel, predomina la luz diurna. Para recrear este tradicional pueblo mexicano, los diseñadores de Pixar viajaron entre otros lugares a Oaxaca donde visitaron la iglesia y el centro cultural de Santo Domingo, así como el mercado de Tlacolula y el Árbol del Tule de Montezuma. En Morelia el equipo estuvo en la Plaza Morelos, la Fuente de Tarascas y en el acueducto que sirvió de inspiración para crear tambien el puente de las caléndulas que marca la narración. Por último, se documentaron en el casco histórico de Guadalajara y en los cementerios de Tzintzuntzán y sus fastuosas decoraciones. Todo esto consigue que la dirección de arte animada sea un bello retrato de las calles empedradas, las telas bordadas y la idiosincrasia mexicana, que se convierte en un carta de amor de Disney hacia el pueblo mexicano, que de alguna manera sirve como consuelo hacía las nuevas políticas estadounidenses emprendidas por el nuevo inquilino de la Casa Blanca.


En conclusión, Coco se siente como un viaje alucinante al fondo de las tradiciones socioculturales mexicanas, con una impresionante paleta de colores que hacen de la experiencia visual un mapa inmenso de emociones cromáticas. Si bien es cierto, que en la parte puramente narrativa se siente una desconexión entre los dos mundos visualizados por los personajes protagonistas y una cierta falta de riesgo, que la podrían haber convertido en una obra maestra absoluta, no por ello deja de ser una propuesta muy emotiva y de un enorme valor artístico. Desde luego, en valoración general se siente como una apuesta más en linea con Up o Inside Out que con Cars o Los increíbles. Es decir, un cine con sustancia, sabor y color que lo aproxima con lo que un día fue llamado Séptimo Arte. O sencillamente solo arte, eso es Coco.

Nota: 9/10.

Nacionalidad: Estados Unidos.
Dirección: Matthew Aldrich y Adrián Molina.
Guión: Jason Katz, Lee Unkrich,
Matthew Aldrich, Adrián Molina.
Fotografía: Matt Aspbury, Danielle Feinberg.
Música: Michael Giacchino.
Duración: 109 minutos.
Estreno México: 27/10/2017.
Estreno EE UU: 22/11/2017.
Estreno España: 1/12/2017.


viernes, 1 de diciembre de 2017

Dos padres por desigual: ¿Papá me llevas al cine?


La historia: Dusty (Mark Wahlberg) y Brad (Will Ferrer) son amigos a pesar de que ahora cada uno está criando a los hijos del otro. Les une el bien de los niños, que ahora viven en la casa del otro y viceversa. Con sus ex, guardan una relación cordial y las dos familias son felices a su manera. Todo cambia y bruscamente, cuando el abuelo de los críos y padre de Dusty (Mel Gibson), llega al hogar a pasar la Navidad y en su machismo retrogrado, encuentra insólita la situación y hace lo posible por romper la amistad de estos padres por desigual. El embrollo no deja de aumentar, cuando para contentar a los pequeños, deciden pasar ambas familias la nochebuena en una cabaña vacacional. Las "vacaciones" están servidas.


La crítica + una historia muy personal: ¿Qué película podría elegir para empezar el año 2016, teniendo en cuenta que voy con mi hija de nueve años? Pues teniendo en cuenta que María me propone Carlitos y Snoopy o Padres por desigual, opto por la segunda opción pensando que sería una especie de comedia gamberra.....

Así, y el 3 de enero de enero del año 2016 se inauguraba Cine y críticas marcianas con la primera parte de la película reseñada hoy. La verdad, no es que tuviera muchas visitas esa entrada, creo que fueron 35 los despistados que visitaron la pagina con la esperanza de encontrar algo que informara de la película en cuestión. Pero toda esta historia arranca aproximadamente en la primera semana de diciembre del año 2015, cuando me propuse abrir un blog de cine, pensando que era como una especie de sitio privado, donde digitalizar mi información. Por supuesto, ni sabía que se podían recibir visitas públicas y mucho menos comentarios. Pues bien, entonces decidí esperar ya a principios de año y comenzar a reseñar películas desde enero y con el año natural en curso. En esos momentos, no sabía con que película dar comienzo a mis críticas marcianas, así que sería la cartelera de primeros de año la que decidiría la primera entrada. Y fue entonces, cuando precisamente el día de año nuevo y con la resaca de la nochevieja anterior haciendo aún estragos, cuando mi niña María, me hizo la siguiente pregunta: ¿Papá me llevas al cine?

En cualquier caso, la película elegida era lo de menos, se trataba de ver reír a la niña y una comedia americana chiflada de padres y niños era una buena opción. La película era más mala que la sarna, pero aún con todo nos reímos y lo pasamos bien en esa complicidad de padre e hija. Pero muchas veces tengo la impresión de que las cosas no pasan porque sí. Y hoy 1 de diciembre de 2017, cuando se estrena Dos padres por desigual, es decir la secuela, vuelvo a repetir que son las películas las que en muchas ocasiones te eligen ellas a ti y no tú a ellas. ¿Y por qué afirmo esto? Seguid leyendo...

Disculpadme si habéis accedido desde Google o desde algún grupo o colección de redes sociales para leer en exclusiva la crítica, pues no suelo hacer entradas personales, pero esta historia se la merecen los más asiduos a Cine y críticas marcianas. Luego hablaré un poco más a fondo de la película en cuestión.

A lo que iba, ¿Por qué me "eligieron" a mí estas dos películas? Muy sencillo, la primera parte ya está explicada. Pues bien, como sabéis algunos, desde hace un tiempo, el blog marciano tiene acceso a determinados pases para la prensa y para las webs/blogs de cine, que algunas distribuidoras de cine hacen para poder tener las críticas en tiempo y forma adecuados en consonancia a la primera semana de estrenos de sus películas. Mi hija María, constantemente -y como son los niños de insistentes- estaba empeñada en asistir a un pase de prensa, cosa que no es posible pues lógicamente no admiten niños, aunque si a marcianos. Fue entonces cuando recibí un correo electrónico de Paramount Pictures (gracias Mónica), citándome para el correspondiente pase de Dos padres por desigual. Pero la noticia, era que la distribuidora americana, había decido hacer el pase un sábado e invitar a los hijos de los críticos, periodistas o blogueros que estuvieran acreditados con ellos. ¡Boom! Además María estaba conmigo esa semana y el plan era perfecto. La número dos de Cine y críticas marcianas y futura periodista o youtuber según ella, podría asistir con su padre a su primer pase de prensa. Y ahora es cuando cobra sentido toda esta historia que os he contado, y sirve para comprender, que la primera película que casualmente fue reseñada en este espacio de cine, fue la primera parte de esta secuela, que se ha convertido en la primera película que María ha visto "profesionalmente" en su vida. Lo dicho, hay películas que por las circunstancias que sean, son ellas las que se te meten en tu vida de una manera muy especial.

Vamos ya con una pequeña crítica sobre esta propuesta y será María Pina la que hoy le otorgue la nota a la película. Fiaros de ella, que va muy bien encaminada.


La crítica sin historias: Sorpresa monumental (aunque hoy mi objetividad esté más baja que nunca), ante una segunda parte que no solo supera con creces a la primera, sino que además funciona como trama absolutamente independiente. Doy mi palabra de honor, de que si esta segunda parte de Padres por desigual fuera tan mala como la primera, lo diría con dolor, pero sin ningún tipo de problema. 

Y es que además, aunque sigo sin creer en las segundas partes ni en la vida, ni en el cine, paródojicamante este año y tras la maravillosa Blade Runner 2049, que en mi opinión está a la altura o supera a la original; llega (en otro tono claro), otra segunda parte, que sin ninguna duda es mucho mejor que la primera y se convierte en la comedia perfecta para ir al cine con o sin niños, estás navidades. 

La película es un festival de porrazos, golpes, clichés y lugares comunes, que sin embargo funcionan a la perfección para el género más complejo de realizar como es la comedia. Y es que en este género cinematográfico, la linea entre lo sublime y lo ridículo es más delgada que en ningún otro. Pero en esta ocasión y reblandecido por el espíritu pre-navideño (algún día la Navidad comenzará en agosto), tengo la impresión de que está vez si, Dos padres por desigual, recupera de alguna manera ese aire ochentero, que recuerda con añoranza a esas buenas comedias americanas de esa década en la que Tom Hanks o James Belushi campaban a sus anchas. 

La cinta y aunque tampoco pueda tomarse muy en serio, viene y desde el humor semiácido, a hablarnos de las nuevas familias y de la complejidad que conllevan las nuevas formas de las relaciones en la sociedad actual. Los divorcios, separaciones y las nuevas parejas de los exconyuges, marcan el hilo narrativo con los niños en el centro emocional del conflicto. Es decir, niños con "dos padres", con "dos madres", con nuevos hermanos........la nueva pareja de su madre, la ex del ex de su padre, y la madre que los parió a todos juntos. Pero, ¿qué es lo que marca y hace diferente a esta propuesta de otras muchas? Pues sin duda, la aparición estelar de Mel Gibson. 


Ya lo dice el refrán: "éramos pocos y parió la abuela". En este caso el abuelo. Y es que si ya eran muchos miembros entre las dos unidades familiares descritas, se incorpora a la Navidad la visita del abuelo ligón, interpretado con mucha gracia por como comentaba antes, un excelente Mel Gibson, al que no entraré a juzgar por sus declaraciones o sus ideas fuera del cine porque no toca. Es un abuelo gamberro, bebedor, metepatas, sarcástico y revoluciona a todo el clan familiar. En definitiva es este personaje y su interprete, el que pone un plus y un contrapunto a la cinta con respecto a la primera entrega. También con bastante gracia, se suma el otro abuelo interpretado con ingenio por el veterano actor Jhon Lithgow. Los padres por desigual son irregularmente interpretados por los protagonistas principales y supuesta pareja cómica, Mark Whalberg y Will Ferrer. Las esposas son Linda Cardenelli y la brasileña Alessandra Ambrosio en dos actuaciones insustanciales. 

En conclusión, Dos padres por desigual está diseñada como trama independiente que con su ritmo frenético, trompazos por doquier y con guiños a las nuevas tecnologías en forma de niños pegados a su tablet, funciona como comedia navideña a la perfección. Evidentemente no esperemos encontrar aquí una comedia de Billy Wilder o de Frank Capra, de hecho me temo que va a ser destrozada sin piedad por un sector de la crítica, pero aún así, si tenéis niños o sobrinos pequeños es una apuesta segura para una propuesta divertida y entrañable de cine familiar. Así que una vez dicho esto, y como María Pina dice que soy muy duro con las notas a la películas (cosa incierta), que sea ella y como directora adjunta de Cine y críticas marcianas la que valore la producción. Yo me fio de ella. 

Nota: 8/10. 

Nacionalidad: Estados Unidos.
Director: Sean Anders.
Reparto: Mark Whalberg, Will Ferrer,
Mel Gibson, Jhon Lithgow.
Guión: Sean Anders,
Música: Michael Andrews.
Fotografía: Julio Macat.
Duración: 100 minutos. 
Estreno EE UU: 10/11/2017.
Estreno España y México: 1/12/2017.