jueves, 14 de enero de 2016

El puente de los espías
























Steven Spielberg regresa con acierto al cine que tantos éxitos le ha proporcionado. En esta ocasión, nos cuenta la historia del abogado americano James Donovan interpretado con corrección por Tom Hanks y está basada en una historia real.

Un abogado es reclutado por el sistema judicial estadounidense para la defensa de un espía ruso cazado en Estados Unidos. A partir de ahí, se escenifica una farsa para la defensa de un reo condenado de antemano y podemos contemplar como la hipocresía del sistema judicial se encuentra con la contradicción de un abogado que va a ejercer su profesión con la ética que toda profesional debería tener. La honradez de Donovan, le lleva a ser reclutado por la CIA para un intercambio de prisioneros en el Berlín de 1957 en plena guerra fría. Película cocinada a fuego lento, y no apta para consumo fast-food. Para mi ha sido un deleite de cine clásico bien hecho y mejor dirigido. No es la típica película de espías en la que los rusos son los malos malísimos y los americanos los mejores, sino que muestra las contradicciones de los dos países y el juego sucio que esta vez está en los dos bandos. Podemos también apreciar como las personas son infinitamente más importantes que los sistemas y como el valor, el coraje y la lealtad es un juego que esta vez es a dos bandos paralelos en dos mundos totalmente contrapuestos. 

La recreación del Berlín de la guerra fría con la construcción del muro es magistral y la película es muy bien acompañada por una música magnífica. La grata sorpresa la protagoniza el actor Mark Rylance que hace una extraordinaria interpretación llena de sosiego y que consigue darle al espía ruso detenido un aire totalmente fascinante y que hoy le ha valido la nominación al Oscar como mejor actor de reparto. En definitiva, una cinta para ver con calma y para buenos paladares. Me ha parecido un buen viaje en el tiempo. 

Nota: 8/10.

No hay comentarios

Publicar un comentario en la entrada