martes, 21 de octubre de 2025
La cena: el arte de la tragicomedia
martes, 14 de octubre de 2025
Caza de brujas: Julia Roberts brilla en una densa cinta sobre la mentira y la cancelación
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La historia: Una cualificada profesora universitaria (Julia Roberts) se encuentra en una encrucijada personal cuando una estudiante (Ayo Edebiri) acusa a uno de sus compañeros de trabajo de violación (Andrew Garfield) y un oscuro secreto de su pasado amenaza con salir a la luz.
La crítica: El guion escrito por Nora Garret diserta de manera profunda -y larga- sobre la mentira, la posverdad, las élites universitarias en Estados Unidos y además lo enfoca en personajes dedicados a cursar o impartir filosofía convirtiendo el relato en algo muy crudo y a su vez elitista. La cinta es seria y está bien planteada, pero sería ideal para que Woody Allen hiciera de ella la sátira perfecta. De hecho el cineasta estadounidense ha sido uno de los más perjudicados por la cultura de la cancelación sin que ningún juez le haya condenado por nada.
Caza de brujas si nos habla con acierto de la mentira y sus consecuencias. La mentira, como un veneno sutil, corroe la confianza y distorsiona la realidad. En el contexto del filme reseñado, la mentira se manifiesta en acusaciones y secretos que devastan reputaciones y relaciones, mostrando cómo la verdad tergiversada puede ser un arma. Sin embargo, la redención del que confiesa es un acto de valentía liberadora. Al asumir la verdad, el mentiroso no solo alivia su carga moral, sino que abre la puerta al perdón y la reconciliación, aunque no siempre garantice reparación total. La confesión, como se ve en el arco de algunos personajes, es un paso hacia la autenticidad, un gesto que, aunque doloroso, restaura la humanidad y posibilita la sanación individual y colectiva.
La cinta también nos enfrenta a varios dilemas y ese es su banderín de enganche. El filme explora cómo las acusaciones, incluso si no son plenamente verificables, pueden destruir reputaciones en la era de la cancelación cultural. ¿Es la percepción pública más poderosa que los hechos? Se enfrenta acusaciones de conducta inapropiada de profesores con estudiantes, lo que plantea preguntas sobre los límites del consentimiento en las relaciones jerárquicas. ¿Cuándo una relación consensuada cruza la línea hacia el abuso de poder?
Sin embargo, toda la temática expuesta, se va cayendo en primer lugar por un metraje de 135 minutos que se siente desmesurado. Sí, esta historia es el ejemplo perfecto de película lenta y reiterativa. Y es que a pesar de que los temas tratados parecen atractivos, la tremenda falta de emoción e incluso el desesperante ritmo narrativo pueden hacer que el espectador desconecte por completo de la película y se ponga a pensar en la lista de la compra, en qué va a cenar después de salir del cine o en teñirse el pelo y la cara a lo Donald Trump para la próxima fiesta de Halloween.
Caza de brujas es un filme provocador, dotado de un libreto complejo que estimula discusiones acerca de ética y ostracismo social. No obstante, su profundidad conceptual y cadencia lenta la orientan preferentemente hacia espectadores selectos —críticos o eruditos— en vez de al gran público que anhela relatos más accesibles y emotivos.
Nota: 5/10
martes, 7 de octubre de 2025
Miss Carbón: rompiendo moldes
La historia: Narra la historia real de Carla Antonella Rodríguez, la primera minera transgénero en una región de Argentina donde las mujeres tenían prohibido el trabajo en las canteras. Una pionera en muchos sentidos y que cambió de sexo de hombre a mujer a principios de esta década.
martes, 30 de septiembre de 2025
Los lazos que nos unen (L'attachement): tejiendo alianzas
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La historia: El inesperado viaje emocional de Sandra, una librera decididamente independiente cuya vida da un vuelco al implicarse sin buscarlo con la familia de su vecino Alex, un joven arquitecto viudo con dos hijos pequeños (Karma Films).
La crítica: Los lazos familiares son el tejido invisible que sostiene nuestras vidas, un refugio de amor y comprensión que trasciende el tiempo y las adversidades. En cada abrazo, en cada conversación compartida en la mesa, se forjan alianzas que no solo unen a los miembros de una familia, sino que también tejen una red de apoyo para la comunidad. La familia es el primer espejo donde descubrimos quiénes somos, también amigos o vecinos como en el filme reseñado, nos enseñan el valor de la empatía, la lealtad y el sacrificio. Esas conexiones, impregnadas de recuerdos, risas y lágrimas, nos dan fuerza para enfrentar el mundo. Este es el trasfondo de Los lazos que nos unen e incluso de las cosas que nos desunen.
Inspirada en la novela L’intimité de Alice Ferney, Los lazos que nos unen, relata el inesperado viaje emocional de Sandra (Valeria Bruni-Tedeschi), una librera de mediana edad, cuya vida da un vuelco al implicarse sin buscarlo con la familia de su vecino Alex (Pio Marmaï), un joven arquitecto viudo con dos hijos pequeños. Él acaba de hacerse cargo de su hija recién nacida ya que la madre ha muerto durante el parto. Algo que hoy en día es raro, pero que sigue sucediendo por distintos motivos de salud sobrevenidos o incidentes durante el parto.
Por tanto, la cinta también nos habla del duelo aunque el protagonista no da tiempo para transitarlo de manera adecuada y se embarca en relaciones demasiado prematuras. Y el duelo requiere tiempo. Ya que en ese dolor palpita el amor que compartimos, un eco eterno de su presencia. Perder a alguien es aprender a llevar su luz en nuestro corazón, transformando la tristeza en un homenaje silencioso. Aunque el vacío permanece, su amor nos sostiene, guiándonos hacia la esperanza.
Pero Los lazos que nos unen no es una película triste, sino más bien esperanzadora y reparadora. Hacia el final irán encajando todas las piezas que el libreto ha ido sembrando en una trama que es sencilla y sin embargo nos narra un relato muy profundo. Carine Tardieu plantea desde una perspectiva femenina temas como la maternidad elegida, la soledad, la reconstrucción afectiva y los modelos no tradicionales de familia, todo ello, sin dogmatismos ni dramatismos, y con una sensibilidad que alterna la melancolía y en la que echamos de menos algo de humor negro.
Los interpretes ya mencionados hacen un trabajo correcto aunque este no sea el punto fuerte de la película. Quizás los potentes personajes requerían algo más de coraje en pantalla. La cinta propone una exploración emocional de cómo los afectos se imponen a veces con una fuerza transformadora. Sandra, ajena a la idea de formar una familia, se ve involucrada en la cotidianidad y las emociones de Alex y sus hijos, especialmente con Elliott (César Botti), un niño precoz de seis años cuya mirada sincera rompe las defensas de la protagonista. Eso más el bebé recién nacido la llevan a involucrarse casi como una madre. La historia se despliega a lo largo de varios meses, marcados por las estaciones, los silencios compartidos, el crecimiento de los niños y el duelo de Alex en el que conocerá a otra mujer con la que intentará olvidar sus penas.
La técnica de la película es plana sin destacar ningún elemento por encima del otro. Hablamos de cine de autor en el que se busca más la profundidad que un buen diseño de producción.
Los lazos que nos unen relata una historia sobre la familia que no elegimos y sobre el amor que nos encuentra. La cinta francesa nos habla sobre las alianzas familiares o amistosas. Estas alianzas, basadas en el respeto y el cariño, trascienden generaciones, dejando un legado de amor y compromiso. En un mundo que a veces parece fragmentado, los lazos familiares nos recuerdan que juntos somos más fuertes, que el amor es el hilo que cose nuestras historias y da sentido a nuestra existencia colectiva.
Nota: 7/10.
martes, 23 de septiembre de 2025
Un gran viaje atrevido y maravilloso: desbloqueando recuerdos para una vida plena
La historia: ¿Qué pasaría si pudieras abrir una puerta y atravesarla para revivir un momento decisivo de tu pasado? Sarah (Margot Robbie) y David (Colin Farrell) son dos solteros que se conocen en la boda de un amigo común y, pronto, por un sorprendente giro del destino, se embarcan en Un gran viaje atrevido y maravilloso, una aventura divertida, fantástica y arrolladora en la que reviven juntos momentos importantes de sus respectivos pasados, descubriendo cómo han llegado a donde están en el presente... y posiblemente teniendo la oportunidad de cambiar el futuro de ambos (Sony Pictures).
La crítica: Kogonada es un cineasta coreano-estadounidense que se caracteriza por la visualidad de sus propuestas. Debutó en la dirección con Columbus, que se estrenó en el Festival de Sundance de 2017. Su segundo largometraje, Despidiendo a Yang, tuvo su premiere en Cannes en 2021 y obtuvo un galardón importante en Sundance. Ahora con Un gran viaje atrevido y maravilloso se adentra en el cine más comercial y a mi juicio sale de este envite de manera notable a pesar de que parte de la crítica parece no haber entendido el mensaje de la película hoy reseñada.
Hay puertas que te llevan al pasado. Otras al futuro. Y hay puertas que lo cambian todo. Aunque la cinta se adscribe al cine fantástico, las puertas que atraviesan la pareja protagonista se deberían tomar como metáforas para desbloquear recuerdos de sus pasados y no como meros viajes en el tiempo a sus respectivas juventudes. Es por ello que el relato es mucho más profundo de lo que aparenta su inofensiva superficie. Capa tras capa y etapa tras etapa la propuesta se convierte en un filme existencialista que se sustenta sobre la visualidad de la comedia romántica.
Al experimentar los recuerdos del otro, Sarah y David adquieren una comprensión más profunda de quiénes son en el presente y dejan la puerta abierta al amor en el futuro. Abrir una puerta, al amor, a la maternidad, o a algo más ligero pienso que en lo literal y en lo figurado, significa entrar en un nuevo espacio, tener una nueva experiencia, pasar a una nueva fase de la vida. El uso que hace Kogonada del realismo mágico se funde de forma orgánica con elementos fantásticos, como las puertas que aparecen en escenarios cotidianos, creando una experiencia cercana y a la vez llena de encanto pensada para la gran pantalla.
El gran viaje atrevido y maravilloso de los protagonistas abre un mundo en el que cada puerta desbloquea un recuerdo, recordándonos que, estés donde estés en la vida, siempre tienes la oportunidad de derribar prejuicios y cambiar tu futuro. A medida que Sarah y David se adentran en la serie de puertas mágicas, salen sanados y algo más completos. Forman parte de la aventura del otro. David y Sarah se observan mientras atraviesan algunos de los momentos más determinantes de sus vidas. Hay algo muy poderoso en la idea expresada por el cineasta. En el debe de la propuesta, que para mí es muy poco, podríamos quejarnos de la falta de credibilidad de algunas secuencias y diálogos. Pero en general, si el espectador entra en la película no habrá miradas al reloj.
Por primera vez en pantalla, la película reúne a los nominados al Óscar, Margot Robbie y Colin Farrell tras el enorme éxito que han tenido profesionalmente. Robbie protagonizó la taquillera Barbie y Farrell ha sido nominado recientemente al Emmy cuando retomó el papel del infame villano El Pingüino en la serie original homónima de Max. Los dos interpretes son muy buenos y aquí lo demuestran una vez más. Especialmente la sonrisa de Robbie ilumina la gran pantalla y contrasta con la seriedad de Farrell. Sus personajes son contrapuestos. Ella es extrovertida, cariñosa, pícara y más sentimental. Y él, aunque en principio resulta áspero, evoluciona de manera positiva gracias a la aventura que nunca esperaba vivir. Muy breves papeles de Phoebe Waller-Bridge y Kevin Kline que sirven de apoyo para que la historia pueda conformarse.
En la técnica destaca la bonita música, la preciosista fotografía o el diseño de producción que opta algunas veces por sorprender y dejar a los actores en un plató vacío estando solos ante el peligro. También destaca la simetría de muchas imágenes. En eso, Kogonada es un maestro.
Un gran viaje atrevido y maravilloso es un filme original, romántico e imaginativo. Con momentos emotivos y sorprendentes, la cinta ha superado mis expectativas que eran bastante bajas. Y es que en definitiva, en el cine y en la vida, todo es cuestión de expectativas.
Nota: 8/10.
martes, 16 de septiembre de 2025
El cautivo: Amenábar se monta su propia película
martes, 9 de septiembre de 2025
¡Qué maravilloso es el cine! Manhattan
martes, 1 de julio de 2025
¡10 películas para ver en verano!
Con estas ¡10 películas para ver en verano! me despido hasta el próximo mes de septiembre en una pausa veraniega más larga de lo habitual en Cine y críticas marcianas. Aunque normalmente solo descanso en agosto, este año haré un receso más largo para la recuperación de una tendinitis que se alarga en el tiempo. El verano boreal, no me olvido del invierno en el hemisferio sur, también es tiempo de ir al cine, ver películas en casa o disfrutar de los fresquitos cines de verano que han resurgido en los últimos años. Recomiendo en Madrid el singular programa de Cibeles de Cine.
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Giro dramático en la lista :)... y ya recomendada en alguna ocasión. Quizás la película más comprensible e ideal para iniciarse en el cine de Bergman. De Un verano con Mónica hice en su momento reseña de la que rescato el siguiente extracto: "La cinta es una fábula sobre el amor, la amistad, la traición, los celos, la maternidad, la sexualidad, el desengaño y los errores que nos llevan a formarnos como personas. Con este cocktail explosivo el cineasta conecta rápido con el espectador y nos lleva de huida en un verano que cambiará las vidas de los personajes representados". Crítica completa AQUÍ.
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¡Feliz verano 2025, queridos amigos y también marcianos!
O deseo un verano que sea como una película inolvidable: vibrante, luminosa y cargada de momentos que os hagan sonreír al recordarlos. Mientras el sol abraza el mundo con su luz dorada, espero que encontréis tiempo para perderos en atardeceres interminables, reír hasta que duela la panza y sentir la libertad de esos días que parecen no tener fin. Nos despedimos por un ratito, pero nos reencontramos en septiembre, con nuevas historias que compartir y la misma pasión de siempre.
martes, 24 de junio de 2025
¡Qué maravilloso es el cine! La quimera del oro (1925 - 2025)
La quimera del oro dirigida por Charles Chaplin regresa a los cines españoles el día 26 de junio de 2025, fecha exacta en que se cumple un siglo de su proyección inicial en Estados Unidos. Con una versión restaurada en 4K, la reposición irá llegando a las salas de todo el mundo formando parte de la celebración global del centenario y conmemorado uno de los mayores hitos del cine mudo.
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Klondike, finales del siglo XIX. Los aventureros parten hacia las montañas nevadas en busca de vetas de oro. Entre ellos está Charlot, que se refugia un día tormentoso en una cabaña aislada donde conoce a otros dos buscadores de oro. De regreso a la ciudad con las manos vacías, el hombrecillo conoce a Georgia, de quien se enamora (A Contracorriente).
Ay, el oro. El valor real del oro trasciende su cotización en el mercado; es un símbolo de deseo, sacrificio y esperanza humana. Históricamente, el oro ha sido refugio de valor, codiciado por su rareza y estabilidad, pero su verdadero peso radica en las emociones y ambiciones que despierta. En La quimera del oro, Charles Chaplin captura magistralmente esta dualidad. Su personaje, el Vagabundo, busca fortuna en la fiebre del oro de Klondike, pero la película no glorifica la riqueza material, sino la resiliencia y el anhelo humano por algo mejor. El oro, en la cinta, representa un sueño esquivo. Las penurias del Vagabundo —hambre, frío, soledad— reflejan el costo emocional de perseguir un ideal. Escenas como la danza de los panecillos o la cabaña al borde del abismo son enternecedoras.
Chaplin usa el oro como metáfora de las quimeras humanas: deseos que nos mueven, pero que a menudo nos enfrentan a nuestra vulnerabilidad. Hoy, el oro sigue siendo un activo seguro, pero su valor emocional, como en la película, está en lo que representa: seguridad, éxito, o un futuro mejor. Por cierto, en estos días convulsos para el mundo ha alcanzado su máxima cotización. En 1942, Chaplin reestrenó la película con banda sonora compuesta por él mismo y narración en off, logrando dos nominaciones al Oscar. En 1992, fue incluida en el Registro Nacional de Cine de Estados Unidos por su relevancia cultural, histórica y estética. Ha sido proyectada en festivales de cine de todo el mundo, y figura entre las mejores películas de todos los tiempos en múltiples rankings.
Para celebrar el centenario de la película, se emprendió una nueva búsqueda mundial para localizar más material de 1925 en formato original completo. A partir de la reconstrucción de Brownlow y Gill, y gracias al esfuerzo conjunto de varios archivos cinematográficos de todo el mundo, esta restauración ofrece la oportunidad de ver la obra cumbre de Chaplin un paso más cerca de su forma original. Un hito en su carrera artística, La Quimera del Oro fue la primera de sus películas mudas que Charles Chaplin revivió para nuevas audiencias, añadiendo sonido. Para el reestreno de 1942 compuso su propia partitura orquestal y reemplazó los intertítulos con una narración hablada por él mismo. Entre las escenas que recortó se encontraba el prolongado abrazo final con Georgia, con quien había mantenido una larga y a menudo romántica amistad. Tal vez sentimientos personales lo llevaron a reemplazar el beso por una toma más casta de la pareja caminando de la mano. Esta escena final se rodó a bordo del barco Emma Alexander, entre Los Ángeles y San Diego, e incluyó 16 tomas del beso que finalmente fueron eliminadas.
¡Bastantes besos del pillo de Chaplin, je, je!
Qué decir del reparto: Chaplin maravilloso y en estado de gracia. En las escenas de la cabaña le acompaña el actor Mack Swain cuyo personaje está tan hambriento que cree que Chaplin es un pollo. En la versión final, esta escena tiene lugar solo en la cabaña, pero fotografías de producción demuestran que también se rodó una persecución en la nieve. Chaplin interpretó él mismo al pollo. Para una toma, otro actor se puso el disfraz, pero el resultado fue inútil: nadie más tenía el don de Chaplin para la metamorfosis. Hay más personajes en la montaña, pero no quiero extenderme demasiado. Pero sin duda no me puedo olvidar de Georgia Hale que interpreta a Georgia y de la que nuestro protagonista queda enamorado de por vida. El amor por la mujer es al principio unidireccional (la vida sigue así), ella se ríe de él, pero acaba conquistada por el buen corazón y las gracias de Charlot. No haré más spoiler aunque después de 100 años...









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