martes, 25 de octubre de 2022

El cuarto pasajero: Álex de la Iglesia viaja en BlaBlaCar


El cuarto pasajero dirigida por Álex de la Iglesia se estrena en cines españoles el próximo día 28 de octubre. La cinta es una producción de Telecinco Cinema y Pokeepsie Films que se unen de nuevo tras el éxito de crítica y público de 'Perfectos Desconocidos'. Participan también Mediaset España y Movistar Plus+. 

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La historia: España, 2022. Julián (Alberto San Juan) está separado, en la crisis de los cuarenta y se encuentra en el peor momento económico de su vida. Entonces decide recurrir a una aplicación para compartir su coche con todo aquel que necesite viajar a Madrid. Una de esas personas es Lorena, (Blanca Suárez) una joven que se ha vuelto muy asidua al coche de Julián ya que viaja a menudo a la capital. Pero este nuevo viaje será...


La crítica: Ritmo, ritmo y ritmo. Eso es lo esencial en la comedia y Álex de la Iglesia se lo sabe. No duda, por tanto, en aplicar esta lógica narrativa en una road-movie de vértigo. Tras el batacazo comercial de "Veneciafrenia" el cineasta español vuelve por sus fueros como ya hiciera en El bar o en Perfectos desconocidosEl cuarto pasajero es notable.

Las películas para ser originales deben adaptarse a los nuevos usos sociales. Supongo que sabéis qué es BlaBlaCar pero si alguien anda perdido lo explico de manera breve. Hablamos de una aplicación que pone en contacto a conductores que publican sus trayectos previstos en la web (o en la app) y a viajeros que desean sumarse a esos viajes, de modo que comparten los gastos de gasolina para ahorrar en el desplazamiento. El propietario del coche sufraga parte del desplazamiento y el pasajero, por su parte, paga menos de lo que le supondría el mismo viaje en transporte público. 100 millones de usuarios en Brasil o 7 millones en España dan cuenta del éxito y el cine no se podía quedar ajeno a esto.

¿Pero qué sucede cuando cuatro desconocidos comparten un trayecto en el que de manera inevitable tienen que conversar? Pues que surge la vida: amistades, romances, accidentes o algo más. El cuarto pasajero guioniza las posibles situaciones para hacer parodia. Las secuencias de la gasolinera, el hotel y la caravana estructuran la película en presentación, desarrollo y desenlace con maestría en los tiempos narrativos.


Alberto San Juan interpreta a Julián. Divorciado, desempleado y en plena crisis está convencido de que sigue siendo sensato, razonable y estable. Todos los fines de semana sube a Bilbao desde Madrid con Lorena. O… ¿lo hace por ella y solo por ella? Y es que ha decidido que en este viaje se le declarará. Pero una mala elección de los compañeros de viaje hará saltar sus planes por los aires con lo sale a la luz parte de una personalidad oculta hasta ese momento del metraje.

Blanca Suárez interpreta a Lorena. La vemos con San Juan en la imagen superior. Dos intérpretes, por cierto, con mucho recorrido y a los que por diferentes razones se les ha tratado de forma injusta. Lorena es una chica romántica, familiar y tirando a formal. A veces demasiado siendo el único personaje que no se dedica a hacer el cabra. Le gusta creer que es muy espontánea, pero se siente bastante a gusto en su zona de confort. Todos los fines de semana sube en el coche de Julián, para viajar de Bilbao a Madrid, para estar con sus padres, o… ¿será una excusa para ir con Julián?


Ernesto Alterio interpreta con gracia a Rodrigo en un personaje que consigue causar la carcajada varias veces por ser tan caradura. Dice ser muchas cosas: pedagogo (le encanta enseñar a todos cómo deben actuar en su vida), emprendedor (es un volcán en empresas solidarias) y psicólogo (tiene consejos sentimentales para todo el que quiera escucharle). Y, sobre todo, le encanta llevar la contraria, así que a diferencia de Julián él baja de Bilbao a Madrid. Cerca de él, el concepto “zona de confort” carece de sentido y pondrá en aprietos al resto de los pasajeros. 

Rubén Cortada cumple de manera correcta con su papel. Es el cuarto pasajero en subir al coche y trata de ligar con Lorena ante un Julián que comienza a perder los papeles. No quiere llamar la atención y ha accedido a la aplicación con el perfil de su primo, para poder llegar a su destino, tranquilo y relajado. Así que si el “plan” de Julián descarrila, ahí estará él para “consolar” a Lorena que le utiliza para dar celos a Julián. 

En los aspectos técnicos destacaría de nuevo a Rita Noriega en la dirección de fotografía. Como ya hacía en Cerdita se vuelve a tomar la molestia de saber iluminar las tomas nocturnas dando una lección a aquellos que confunden los planos oscuros con crear suspense. Incluso una comedia entre negra y romántica como la hoy reseñada debe ser muy cuidadosa con los aspectos adicionales y en eso Álex de la Iglesia suele acertar. 


El cuarto pasajero me ha parecido una comedia notable, divertida y con un gran ritmo narrativo. Álex de la Iglesia consigue conjugar una historia alocada con algo tan cotidiano como son los viajes compartidos. El cineasta nos muestra a personajes embarcados en un viaje por la vida como si esta fuese una carretera; algo de comedia clásica; y, sobre todo, un reparto que lo ha dado todo para que el público disfrute con ello. Nos entrega, por tanto, una película llena de ingenio, de acción, de comedia, de romanticismo y todo ello con su sello personal. 

Nota: 8/10. 


Nacionalidad: España

Dirección: Álex de la Iglesia

Guion: Álex de la Iglesia

Fotografía: Rita Noriega

Música: Roque Baños

Duración: 115 minutos

Reparto: Alberto San Juan, 
Blanca Suárez, Ernesto Alterio,
Rubén Cortada, Carlos Areces,
Jaime Ordóñez, Carolo Ruiz

domingo, 10 de diciembre de 2017

Perfectos desconocidos: Álex de la Iglesia imparable con su segunda película en 2017 y su fábula sobre los oscuros secretos de nuestros teléfonos móviles


La historia: Tres matrimonios amigos más otro compañero desparejado se reúnen para una cena informal en la casa de una de las parejas. Tras las típicas chanzas y bromas del momento en relación a los contactos y mensajes de sus teléfonos móviles, deciden hacer un juego prácticamente suicida. Este consiste en dejar sus celulares en el centro de la mesa y leer en alto los mensajes que les van llegando a cada uno de los miembros. Además, deberán responder en público a posibles llamadas comprometedoras y demostrar así que todos son leales a sus respectivas parejas. La cena está servida, pero a algunos se les va a atragantar...


La crítica: ¿Dejarías que tu pareja revisara tu teléfono móvil? ¿Le pides a tu amor que te enseñe todos sus mensajes de Whatsapp? ¿Si encuentras el celular de tu hija sin contraseña le echarías un vistazo? ¿Es delito husmear en el correo electrónico de otra persona? Y sino es delito, ¿es lícito? ¿Te atreverías a intercambiar con tu pareja los teléfonos y hacer revisión de ellos? ¿Has mandado por error un mensaje a la persona equivocada? ¿Existe la intimidad absoluta? ¿Depende de nosotros?

Toda esta batería de preguntas y algunas más, son las que me sugieren esta singular apuesta del cineasta español Álex de la Iglesia, que tras la magnífica El bar de este mismo año, vuelve a la carga con este buen remake de la exitosa producción italiana del año 2016: Perfetti sconosciuti. 

Y es que cuando un cineasta y guionista está en estado de gracia debe escribir hasta que le sangren los dedos como dice el maestro del terror Stephen King. Y realmente, el director vasco consigue hacer suyo completamente el remake, dándole su particular mirada y en mi opinión superando al original. En todo caso, francamente no soy partidario de los remakes y menos aún con producciones tan poco separadas en el tiempo. Pero una vez dicho esto y centrándonos en la propuesta presentada, cabe decir, que el morbo y el divertimento está más que asegurado en el transcurso de esta singular cena de amigos que se convierte en una verdadera travesía del desierto para los personajes componentes de la misma.


En cualquier caso, la cinta cuenta con el handicap de que se desarrolla en un único espacio y esto la convierte en prácticamente una obra de teatro. Esto no es malo de por sí, de hecho hay grandes películas como La soga, Un dios salvaje (Carnage), o incluso la comedia también española Toc Toc que han utilizado esta metodología sin menoscabar su calidad. El truco en todas ellas fue ajustar el metraje a la hora y media clásica, que por cierto suele generar un mejor ritmo en las narraciones.

Álex de la Iglesia y a través de unos movimientos de la cámara de una composición impecable, consigue meter profundamente el dedo en la llaga en las relaciones de pareja y en su desgaste. Y lo hace utilizando las nuevas y rápidas tecnologías que te contactan con decenas de personas a un golpe de Whatsapp o una notificación de Facebook. La crítica es fuerte, pero no precisamente hacia las redes sociales, sino al uso que se puedan hacer de ellas. Todo está tratado con un exquisito humor, pero sin desvelar nada de la parte final, es en la conclusión de la cinta donde encontramos la parte más surrealista y fallida de la historia. Sin llegar a caerse como un castillo de naipes, la opción que toma el cineasta para desatar el embrollo me parece injustificable y demasiado conservadora. Otro defecto a tener en cuenta, es el incomprensible uso de los efectos visuales para crear una chapucera e infantil "luna de sangre" que va enrojeciendo por un eclipse que los protagonistas ven desde la terraza del apartamento. Esta parte de fantasía que se entrecruza también en la parte final se siente desconectada con el conflicto narrativo.


Los protagonistas de la cena

Los anfitriones: La casa donde se realiza la cena es un lujoso ático propiedad de un matrimonio de clase alta. Él es un cirujano plástico con crisis de identidad y ella una reputada psicóloga de comportamiento insoportable. Esta pareja compuesta por el actor Eduard Fernández y la actriz Belén Rueda que realizan las mejores interpretaciones de la película con actuaciones punzantes, creíbles y certeras.


Los guapos: Esta pareja de tortolitos lleva apenas un año casado, son los más jóvenes, los más guays y lo más felices...en apariencia. Sus papeles están interpretados con asepsia por los atractivos Eduardo Noriega y Dafne Fernández.

Los agotados: Ernesto Alterio y Juana Acosta interpretan con gracia y acierto a una pareja que está en plena fase de descomposición. La rutina les está matando. Quizás este matrimonio sea la mejor creación del guión por el gran enredo que se provoca con ellos en la cena.

El soltero: Pepón Nieto se mete con soltura y acierto en el único desparejado de la casa. Y desde luego es el que guarda un secreto que tendrá la clave en el desarrollo de la situación.

No me voy a extender más. No es necesario, ni aconsejable. De hecho, dejo la película viva y llena de sorpresas que es la mejor forma de descubrirla y disfrutarla. Los que ya la hayan visto comprenderán que mi referencia a la fallida e incoherente parte final no menoscaba el disfrute que produce ver una situación tan sugerente y divertida en pantalla. Por lo tanto, y a rasgos generales, esta fábula sobre la mentira cierra un año casi redondo para Álex de la Iglesia que conserva su mayor virtud en no provocar indiferencia en el espectador.

Nota: 7/10.

Nacionalidad: España.

Director: Álex de la Iglesia.

Reparto: Eduard Fernández, Belén Rueda,
Eduardo Noriega, Dafne Fernández,
Juana Acosta, Ernesto Alterio, Pepón Nieto.

Guión: Álex de la Iglesia y
Jorge Guerricaechavarría.

Fotografía: Ángél Amoros.

Música: Víctor Reyes.

Duración: 96 minutos.

Estreno en España: 1 de diciembre 2017.


martes, 3 de octubre de 2017

El plano secuencia en el cine de 2016-2017: Moonlight, La La Land y Baby Driver


La fuerza de un primer plano en el cine es tremenda. Pero si hay algo maravilloso a la hora de ver una filmación es cuando aparece un plano secuencia bien realizado. ¿Qué es es y para qué se utiliza? Los más cinéfilos sabrán en que consiste este tipo de técnica cinematográfica, pero hoy quiero recordar, analizar e intentar explicar este plano de una manera amena. Quizás es espectador ocasional de cine nunca haya reparado en ello.

La fotografía de apertura pertenece a la película española de 2017 El bar dirigida por Álex de la Iglesia. Sin duda el cineasta español es una gran especialista en la materia y nos regala una espectacular mirada en la apertura de la película. En la crítica de esta cinta yo lo veía así: "Extraordinario plano secuencia que nos regala el cineasta Álex de la Iglesia (Los crímenes de Oxford) para dar comienzo a la historia. Con un manejo casi poético de la cámara, presenta e introduce a los variopintos personajes en el bar a través de un travelling que roza la perfección y que de inicio nos congracia con lo que un día fue llamado séptimo arte. La cantidad de información introducida en unos pocos minutos debería estudiarse en cualquier escuela de cine en cuanto tengan la copia a su disposición".

La definición más consensuada para el plano secuencia diría algo así: es una secuencia rodada en una sola toma, con continuidad y sin cortes, que se puede dilatar durante algunos minutos. O sea, básicamente, y para reflejarlo sin ninguna duda, cuando nosotros hacemos una grabación casera con una videocámara o un teléfono móvil, estamos haciendo un plano secuencia hasta que cortamos la grabación. Algo que parece muy sencillo en la calle, a nivel técnico y en el cine es uno de los recursos cinematográficos más difíciles de realizar y que más complejidad conllevan.

Aunque desde los inicios del cine se viene hablando de este tipo de planos y de quien fue el primero en conseguir una consecución decente, fue en mi opinión, Orson Welles junto a Alfred Hitchcock sus dos grandes valedores. El primero con su celebérrimo plano secuencia de apertura en 'Sed mal' en 1958 y el mago del suspense con La soga en 1948 donde trato de rodar la cinta en un solo plano secuencia. El problema era que la duración de los rollos de las películas solo eran de diez minutos.Por ello, decidió hacerla con nueve planos consecutivos, y generalmente fundiendo en negro sobre las chaquetas de los protagonistas.

En todo caso, creo que una buena forma de poder apreciar este trabajo en el mundo del cine es mirando a la actualidad y centrándonos en las dos películas triunfadoras de los Oscars 2017.  En primer lugar, veamos el opening de Moonlight que además de ser espectacular técnicamente, presenta la cinta de una forma visualmente maravillosa. En él, podemos ver como la cámara a las ordenes del cineasta Barry Jenkins, espera a la llegada de su protagonista que viene en un coche. A partir de ahí, le sigue durante un par de minutos y la cámara ejerce una coreografía perfecta alrededor de los demás personajes para firmar un plano secuencia de libro.


Y es que este tipo de planos, además de ser de un gusto estético enorme, dan al espectador un tipo de continuidad en escena único. Asimismo y sin apenas percatarnos, la sensación de comodidad y relax visual, produce una predisposición a fundirnos con las imágenes de una manera muy especial. Esto es la belleza en el cine.

Y ahora vamos con la otra gran triunfadora de los Oscars. Se trata de La la land (La ciudad de las estrellas) y su mágico plano secuencia con la ciudad de Los Ángeles como decorado bajo los pies de Emma Stone y Ryan Gosling. Aquí, su director Damien Chazelle, utiliza el plano secuencia para rodar el número musical más popular de las últimas décadas y que lleva el nombre de 'A lovely night'. Es tanto el número en sí mismo, como el propio plano de un virtuosismo técnico increíble. En primer lugar, porque los actores tienen que hacer la coreografía a la perfección y si se equivocan en un solo paso vuelta a empezar. Y después, del propio Chazelle que literalmente hace bailar a la cámara al son de la música y de los actores. Para completar la complejidad de esta escena, hay que apreciar que el rodaje está predeterminado para que coincida con los tonos del anochecer. Por lo tanto, hay un determinado tiempo para que la escena sea rodada con el tipo de luz que desea el director. En mi opinión, solo por esta secuencia Damien Chazelle ya era merecedor del Oscar que se llevo a mejor director por la película.


Pero esto no es todo. Durante el verano de 2017 se ha producido el estreno de una de las películas del año. Se trata de Baby Driver que quedo reseñada con nota alta en Cine y críticas marcianas. Pues bien, aquí su director, el británico Edgar Wright firma en mi opinión uno de los mejores planos secuencias de la historia del cine, si de la historia del cine repito. Además, sirve como apertura de la película. Con este vídeo me despido pues es el ejemplo claro de lo que es y para que sirve el plano secuencia. Sencillamente genial.

lunes, 27 de marzo de 2017

El Bar


Bar: Local en el que se despachan bebidas que suelen tomarse de pie, ante el mostrador. - Real Academia Española.

Sólo en la calle Atocha de Madrid hay más bares que en toda Noruega. -Diario EL PAIS, 1980.

La historia: Madrid, hora punta del desayuno en un bar del centro. Entre chascarrillos de bar, los clientes apuran su café matutino antes de entrar a trabajar. Cuando uno de ellos sale por la puerta principal recibe un disparo en la cabeza de un francotirador. El pánico entre la clientela empieza a cundir. ¿Se atreverá alguien más a salir? ¿Aguantarán encerrados con los teléfonos móviles sin cobertura?¿Qué pasará cuando un cliente se empiece a encontrar enfermo y los demás sospechen que es portador de un virus peligroso? La miseria humana no tardará en aparecer.


La crítica: Extraordinario plano secuencia que nos regala el cineasta Álex de la Iglesia (Los crímenes de Oxford) para dar comienzo a la historia. Con un manejo casi poético de la cámara, presenta e introduce a los variopintos personajes en el bar a través de un travelling que roza la perfección y que de inicio nos congracia con lo que un día fue llamado séptimo arte. La cantidad de información introducida en unos pocos minutos debería estudiarse en cualquier escuela de cine en cuanto tengan la copia a su disposición. Un golpe genial que sumado al cierre visualmente perfecto en plena Gran Vía madrileña, hacen aún más redonda esta por fin gran película española.

Habría que hablar de una mezcolanza de géneros cinematográficos para definir la cinta en primer lugar. Aunque está presentada como un thriller en su fulminante comienzo, podríamos decir que evoluciona hacia una comedia dramática con altas dosis de humor negro. Una diversión asegurada que no obstante trataré de dejar lo más viva posible para no fastidiar el efecto sorpresa. Es más, si tienen interés en visionar el film, dejen de leer y vuelvan si les apetece cuando la hayan visto.

Si aún siguen por aquí, les contaré algo de la trama a través de sus personajes y su reparto coral. En la barra del bar se encuentra la propietaria que es una señora mayor de armas tomar interpretada sobresalientemente por Terele Pávez. Su ayudante es un jovial pero inseguro camarero al que el cómico Secun de la Rosa saca buen partido. Al otro lado de la barra, aparece Mario Casas como un hipster malasañero resolviendo cómo puede la situación. Joaquín Climent interpreta a un policía retirado con un carácter insoportable. Carmen Machí es la típica jugadora compulsiva de las máquinas tragaperras y está genial como siempre. La cuota internacional, la pone el actor argentino Alejandro Awada en el papel locuaz de un vendedor de ropa interior femenina. Jaime Ordoñez es el actor revelación del año interpretando a un vagabundo que depara los momentos más hilarantes de la cinta.

Y he querido dejar para el final del reparto, al personaje clave de la cinta. Se trata de la típica chica de elevada posición social que se encontraba a la hora equivocada y en el lugar equivocado. Alrededor de ella giran los personajes y la interpreta con acierto Blanca Suárez. Y la dejo para el final del reparto, porque de nuevo la polémica en el cine español ha estallado en las redes sociales durante el fin de semana.

Y esta vez al ser un tema de salud pública ya tratado en este blog (Shakira y su mensaje en Zootopia) no lo quiero dejar pasar. La actriz ha sido "acusada" en algún foro de contar con unos kilitos de más en la actualidad fuente de la noticia. De nuevo, sembrando cizaña y desconcertado a las chicas más jóvenes e indirectamente fomentando un modelo de mujer que puede conducir a la anorexia a adolescentes inseguras. Basta ya de gilipolleces, dejen a la gente en paz y vivan su vida. Y es que además Blanca Suárez es muy guapa y tiene una esbelta figura, así que supongo que personalmente le importará muy poco lo que digan de ella. La siguiente fotografía de El bar habla por si misma.


Volviendo al cine, la cinta además de ser un puro recreo, lleva varios mensajes que nos hablan principalmente del miedo y el egoísmo incrustado en nuestras sociedades. Una vez que los personajes se quedan atrapados y sin salida del bar, empiezan a aparecer las desavenencias personales de cómo resolver la situación y encontrar la mejor manera de salir de allí con vida. En breve, e imbuidos por el terror que sienten, comienzan a acusarse unos a otros de todos los males del mundo. La policía no acude al lugar y un vagabundo completamente loco que estaba en el bar está llevando la situación al limite. La peor condición del género humano empieza a asomar y no se sabe si hay mayor peligro fuera que dentro del local. Sin salidas factibles y atrapados, Alex de la Iglesia a través de un brillante guión, nos lleva a un terreno frenético con un cierto punto de suspense tragicómico que hacen de su propuesta un carrusel de giros inolvidables.

Técnicamente, la cinta es una auténtica maravilla. El director, valiéndose de unos fundidos a negro que hacía tiempo no veía, va ofreciendo la trama en una serie de actos para dar cierto aire al espectador. La buena música interpretada por la Orquesta Sinfónica de Bratislava acompaña con acierto pero sin opacar lo que está sucediendo en pantalla.

Pero si algo destaca sobremanera en la técnica es la brillantísima fotografía de Ángel Amorós (Musarañas). Una cromacidad única es la que consigue adaptando la luz de una manera increíble. Brillante en las escenas luminosas a las que impregna un ligero tono dorado, pasa a los tonos azulados cuando se trata de tomas con menos luz. Además, la perfecta iluminación de las escenas sin luz o nocturnas consiguen el complicado efecto de ver en la oscuridad. Con ello se demuestra que además de posible, es muy necesaria la buena iluminación nocturna en el cine. Puede sonar contradictorio lo que expongo, pero no lo es, ya que refugiarse como hacen algunos en querer crear misterio con no ver lo que está sucediendo en pantalla, suena a excusa de mal pagador. El impecable sonido directo y el maquillaje completan una sobresaliente parte técnica.

Para concluir ya, diré que en mi opinión Álex de la Iglesia firma su mejor película hasta la fecha y me deja con muchas ganas de ver sus próximos proyectos. Salvo algunas exageraciones y excesos que se cometen en la historia, y un "peliculero" último tercio de la misma, la cinta deja unas sensaciones óptimas que invitan a un segundo visionado para volver a disfrutarla. Cuando sucede algo así en el cine y sales de la sala con la adrenalina por las nubes la satisfacción es mayúscula. Original y contundente, El bar es hasta el momento la mejor película del cine español en lo que va de año. Esperemos que la cosecha siga dando buenos frutos.

Nota: 9/10.

P.D. Al cierre de esta reseña, me llega la información de que El bar entrá directamente al número 2 de la taquilla española superando a Logan y Kong y solo por detrás de La Bella y la Bestia. A pesar de todas las polémicas, el cine local causa un interés muy especial.

Nacionalidad: España.

Dirección: Álex de la Iglesia.

Guión: Álex de la Iglesia y
Jorge Guerricaechevarría.

Reparto: Blanca Suárez, Mario Casas,
Terele Pávez, Secun de la Rosa,
Carmen Machi, Jaime Ordoñez.

Música: Carlos Riera, Joan Valent.

Fotografía: Ángel Amorós.

Duración: 102 minutos.

Estreno España: 24/03/17.