miércoles, 29 de mayo de 2024
Iris: lluvia de hombres para un corazón sediento
jueves, 23 de mayo de 2024
El último late night: ¿reinicio de género u oasis en el desierto?
viernes, 17 de mayo de 2024
Víctima imperfecta: navegando la noche
domingo, 12 de mayo de 2024
Hasta el fin del mundo: el cine que nunca muere
lunes, 6 de mayo de 2024
La zona de interés: una vida con vistas al campo (de Auschwitz)
lunes, 29 de abril de 2024
El mal no existe: un final mal explicado derrumba la eco parábola de Hamaguchi
La crítica: Una de las funciones que tiene la crítica de cine es el poder de influencia para intentar controlar los desmanes de cineastas. Y es que a pesar de ganar el Oscar por Drive my Car a Hamaguchi se le criticó por llevar la citada película a los 180 minutos. Y como es de sabios rectificar solo cabe felicitar al director por dejar la cinta hoy reseñada en 109 minutos que es un metraje mucho más lógico para otorgar el ritmo narrativo adecuado al relato. Es de sentido común y mucho más cuando hablamos de cine de autor.
Aún así hay cosas que no tienen cura y para muestra un botón: los primeros 8 o 9 minutos de metraje consisten en un plano en movimiento sobre árboles de un bosque por lo que el "efecto melatonina" no tarda en llegar. Superada esa fase inicial, comienza El mal no existe. Título, por cierto, que corresponde a una supuesta genialidad y que es en tono irónico. Porque el mal claro que existe y en cine se podría traducir cuando una película es lenta, soporifera e impostada en su mensaje. Como esta.
El mal no existe se asienta sobre un conflicto narrativo menor que el cineasta trata de convertir en algo universal o grandioso sin conseguirlo. Asistimos a un mero dilema municipal sobre la instalación de un camping con 50 plazas turísticas. El debate consiste en mover del plano una fosa séptica y dar vigilancia al camping como medida contra incendios. El empresario se muestra reacio y algo tan sencillo como sería denegar una licencia municipal, Hamaguchi lo trata de convertir en el fin del mundo natural. El mensaje ultra ecologista del filme está vacío y perjudica por ende a los que amamos a la Naturaleza. La cuestión principal es la siguiente: el pequeño camping podría vertir aguas residuales y contaminar el río que llega hasta el pueblo. Pero como decía antes con unas leves modificaciones en el proyecto esos vertidos no se producirían. El mensaje ecologista se hubiera entendido mucho mejor si habláramos de un macro-camping de 5000 personas que si alteraría el medio natural o de la construcción de un macro complejo hotelero. Es por eso que equiparar la construcción de un pequeño camping a los grandes proyectos urbanísticos en el medio natural es además de una exageración una premisa con una construcción narrativa muy débil.
Nada que achacar, ni alabar en las interpretaciones así que repasemos a los personajes. Takumi es el protagonista y principal opositor a la construcción del camping. Es por tanto un amante de la Naturaleza, le encantan los animales salvajes y sin embargo olvida a menudo que tiene que recoger a su hija menor del colegio. Tanto es así que la obliga a que vuelva sola por bosques peligrosos y al final como es natural la niña se pierde. Eso sí, lo importante es que el micro-camping no se haga porque romperá el mundo natural. A la niña ya si eso que la cuide la madre. Bueno en realidad la madre no existe y tampoco se explica. ¿Murió, dejó a Takumi y a su hija, o simplemente el cineasta no quiso escribir al personaje? Ya saben, cosas de los genios. Los demás personajes son Ryuji y Ayaka que son los comerciales del camping y que se van contagiando del espíritu naturalista de los vecinos del pueblo. Dos personajes sin aristas.
Lo mejor de la película pasa por las localizaciones del rodaje: se rueda en las montañas de Nagano. Hablamos de una reserva natural cercana a Tokio. Las bellas imágenes se complementan con la bonita música de la compositora Eiko Ishibashi. La fotografía en tonos azulados hacen que la experiencia visual y sensorial sea óptima. Lástima que guion en forma de eco parábola y personajes aparezcan en pantalla.
El mal no existe es una película lenta, engañosa y aburrida. Dicho lo cual, a la crítica generalista le ha parecido una obra magna. Magna para dormir digo yo. Además, la película cuenta con un hándicap que va a molestar a muchos espectadores. Hablamos de un final mal explicado y peor resuelto en un giro de guion cuando la niña se pierde en el bosque. En definitiva, la nueva cinta de Hamaguchi es positiva como un inductor del sueño por eso que dicen que hay que quedarse con las cosas positivas de la vida.
Nota: 3/10.
P.D. ALERTA SPOILER.
Final explicado de El mal no existe:
Si has llegado desde la búsqueda de Google tratando de encontrar una explicación al final de la película voy a tratar de aclarar lo que pueda. Tras perderse Hana (la niña) esta aparece sola, sin daños y frente a un ciervo que la mira de manera desafiante. El padre ve la escena y está acompañado por el comercial del proyecto. El comercial trata de reaccionar, pero el padre trata de hacerlo callar para no asustar al ciervo y que éste alterado pudiera atacar a la niña. En el forcejeo mata al hombre. La niña, no obstante, parece ser atacada por el ciervo y se ve una imagen suya con algo de sangre saliendo por la boca. No sabemos si está muerta o inconsciente. Se escucha a una persona corriendo que pudiera ser el padre cargando a la niña y tratando de pedir ayuda. También pudiera estar huyendo por el delito cometido. Al ser un final abierto e inconcluso otras resoluciones podrían estar sobre las mesa. El cineasta juega a qué cada espectador elabore su final.
lunes, 22 de abril de 2024
Civil War: ¿profecía autocumplida?
La historia: En un futuro cercano donde Estados Unidos está sumido en una cruenta guerra civil, un equipo de periodistas y fotógrafos de guerra emprenderá un trepidante viaje por carretera en dirección a Washington DC. Su misión: llegar antes de que las fuerzas rebeldes asalten la Casa Blanca y arrebaten el control al Presidente de los Estados Unidos (DeAPlaneta).
La crítica: Si una película no puede explicarse a sí misma a través de su libreto hablamos de un error de narrativa fundamental. No hablo de finales abiertos, personajes con doble cara o de que se ofrezca un filme masticado por completo. Más bien estaríamos hablando de una premisa con cierto atractivo que nunca llega a desarrollarse. Se renuncia a una explicación del contexto para crear un suspense vacuo.
Civil War resulta una especie de profecía autocumplida que bebería del insólito asalto al Capitolio de Estados Unidos. Es cierto que la realidad suele superar a la ficción y para muestra la pandemia, la fallida invasión rusa a Ucrania o la boda del alcalde de Madrid. Por tanto, una supuesta guerra civil en USA nunca puede ser descartada, pero necesita un contexto en el que el cineasta ni se moja, ni lo explica, ni lo intenta. Sucede porque sí y nos tenemos que limitar a observar secuencias bélicas deshilvanadas entre la insurrección, civiles y cameos del ejercito regular.
De manera independiente a las razones, el conflicto en sí, según va avanzando y llegando a los diferentes estados, se siente bien realizado en la técnica de rodaje. No se trata de una distopía aunque lo parezca: es un retrato visceral de los acontecimientos y los sonidos de la guerra. Un grupo de reporteros es el único hilo narrativo al que acogerse para tratar de tener una visión de conjunto.
Lee es una experimentada reportera gráfica que ha retratado atrocidades y conflictos en todo el mundo, que viaja a la Casa Blanca con la esperanza de captar una última instantánea del presidente. En la caravana de periodistas coincide con una joven aspirante a fotógrafa llamada Jessie, con quien acaba compartiendo sus conocimientos, si bien de primeras lo hace a regañadientes. Quizás la mejor parte sucede cuando el grupo atraviesa el país, -ahí el filme se muestra tan road movie como película bélica- y nos enseña una realidad alternativa que progresa de manera caótica.
El reparto está encabezado por una avinagrada Kirsten Dunst en un error de casting colosal. Wagner Moura, que interpreta a Joel, compañero de la reportera cumple con su papel y para casa. Lo mejor del reparto pasa por la joven Cailee Spaeny. Ya en Priscilla se mostraba como una promesa y ahora se consolida como una de las mejores actrices de su generación. Con respecto a los personajes que interpretan todos están cortados por el mismo rasero: son torpes, toman decisiones incorrectas o absurdas y te da igual si viven, mueren o se quedan a vivir en un camping.
La técnica, fotografía y el sonido bien. Quizás no está demás llevar tapones a la sala de cine. Las palomitas ya son opcionales porque ver matanzas y estar comiendo puede parecer de mal gusto.
Civil War es un blockbuster sustentado por las expectativas creadas que pueden verse defraudadas como suele pasar en cualquier aspecto de la vida. La película es entretenida, pero inane. La alianza presentada por el cineasta entre Texas y California para formar las llamadas Western Forces y derrocar a un eventual gobierno pudo salir de una noche de borrachera. Ahora bien, según está el mundo ya no podríamos descartar ningún escenario. Yo mismo tuve un sueño mientras dormía: Trump volvía a gobernar, se teñía el pelo de color negro y decidía invadir México. ¿Lo del tinte suena muy loco?
Nota: 4/10.
lunes, 15 de abril de 2024
Fallen Leaves: un amor de cine
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La historia: Ansa es soltera y vive en Helsinki. Trabaja con un contrato precario en un supermercado, abasteciendo los estantes; luego clasifica el plástico reciclable. Una noche se encuentra con un solitario trabajador llamado Holappa, un alcohólico. Contra todo pronóstico y malentendidos, intentan construir una relación.
La crítica: Woody Allen, y de paso todos los amantes del cine clásico, se sentirá pletórico al comprobar que en apenas 80 minutos Fallen Leaves consigue todos los propósitos de su sencillo y emotivo libreto. Nos hallamos ante un filme de autor que sin embargo ha conseguido ampliar su audiencia a amplias capas de público en diferentes partes del mundo.
Hablamos de dos personas solitarias que se encuentran por casualidad en una salida nocturna e intentan encontrar el primer, único y último amor de sus vidas. Su camino hacia esta honrosa meta se ve empañado por el alcoholismo de Holappa, números de teléfono perdidos y la tendencia general de las trampas del destino de quienes buscan su felicidad.
Fallen Leaves gira sobre los temas a través de los cuales la humanidad podría tener un futuro: el anhelo de amor, la solidaridad, la esperanza y el respeto por las demás personas. La agresión de Rusia a Ucrania está muy presente a través de la radio de la protagonista. Cabe recordar que Finlandia es zona fronteriza con la Federación Rusa y el miedo a una agresión bélica está presente en la población.
Otra de las cosas que ha enamorado de la película a los cinéfilos es que la sala de cine está muy presente. Una de las primeras citas de la pareja, como en La La Land, ocurre en el cine. Otras escenas también están rodadas en la puerta de la sala donde podemos ver algunos carteles de cine clásico. También aparece sin censura el consumo de cigarrillos, de alcohol y pequeños hurtos que hacen a la película políticamente incorrecta lo que se agradece en grado sumo.
lunes, 8 de abril de 2024
Menudas piezas: notable comedia española con Alexandra Jiménez como reina del tablero




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