martes, 17 de enero de 2023

Babylon: desmesurada, salvaje y emocional carta de amor al Cine


Babylon dirigida por Damien Chazelle se estrena en cines españoles el próximo día 20 de enero. La cinta protagonizada por Brad Pitt, Margot Robbie y Diego Calva ha obtenido 5 nominaciones a los Globos de Oro. 

🎬🎬🎬🎬🎬

La historia: Los Ángeles, años 20. El filme lleva al espectador desde las cimas del desenfreno desatado de Hollywood hasta las más profundas simas de la depravación. La transición del cine mudo al sonoro articula la narrativa con el personaje de Nellie LaRoy (Margot Robbie). Ella es una de las estrellas más importantes de la industria y tendrá que adaptarse al cine sonoro para no perder su privilegiada posición.

La crítica: Tras triunfar con La La Land y fracasar con First man, Damien Chazelle vuelve con fuerzas renovadas para mostrar una desmesurada, salvaje y emocional carta de amor al Cine.

Babylon, nos lleva a la transformación de Los Ángeles que pasó de ser una ciudad desértica y rural a principios de los años 20 a convertirse en una de las principales megalópolis del mundo a finales de la década. De las arenas del desierto emergieron los estudios de grabación que dieron luz a la industria del cine y a las estrellas de Hollywood. La cinta comienza de manera desenfrenada, decae en la parte central de la narración y levanta el vuelo en un final muy emotivo. El cierre circular con guiños a Cinema Paradiso, al cine mudo o a Ben-Hur compensan en cierta medida los 188 minutos de un metraje hinchado para tratar de dar más entidad al filme. 

Chazelle nos muestra el panorama general que se respiraba en los años 20 en Hollywood: desde el uso de las drogas, los romances y el sexo de las fiestas nocturnas, hasta momentos más relajados de soledad en las extravagantes casas de las estrellas de cine.

El centro de un desierto puede parecer el lugar más desconcertante para comenzar la narración de una historia sobre la ostentación y el glamour de los albores de Hollywood. Pero ahí es donde nos presentan a Manuel (Diego Calva). El joven intenta cumplir el compromiso de transportar un elefante a una fiesta que organiza un magnate de Hollywood. Manuel es el personaje clave y el que vehiculiza la historia de principio a fin. Inspirado en René Cardona, un inmigrante cubano en el Hollywood de los años 20 que fue ascendiendo hasta convertirse en el ejecutivo de estudio más joven de la ciudad, y más tarde se convirtió en uno de los personajes importantes de la Edad de Oro del Cine Mexicano.

Otro personaje clave es Jack Conrad (Brad Pitt). Le conocemos cuando llega a la fiesta de los Wallach con su futura ex mujer, Ina. Jack se asemeja a John Gilbert, Douglas Fairbanks y Rodolfo Valentino, protagonistas de la época del cine mudo. Cuando hace su entrada en la fiesta da la impresión de ser el único capaz de comportarse como un adulto, pero está claro que está dispuesto a sumarse a la juerga si surge la situación adecuada. Su inadaptación al cine sonoro le llevará a conocer sus propios demonios interiores. Excelente Brad Pitt en un papel hecho a su medida.

En una introducción digna de su ser salvaje, Nellie LaRoy (Margot Robbie) aparece por primera vez en pantalla cuando estrella su coche contra una estatua a la entrada de la mansión del magnate Don Wallach. Nellie está decidida a colarse en la fiesta para que todos los poderosos de Hollywood sean testigos del momento en que nace una estrella. La llegada de la joven a la escena, y su implacable interés por ser el centro de atención, se inspiran en parte en la joven Joan Crawford, nombre que se puso la joven Lucille LaSueur nada más llegar a Los Ángeles en la era muda. Gran parte del personaje de Nellie, y varios de sus conjuntos, se inspiraron en Clara Bow, uno de los mayores símbolos sexuales del cine no sonoro. El trabajo de Margot Robbie es brillante y descarado. 

En la parte técnica destaca el rodaje en Cinemascope con película de 35 mm en formato anamórfico, que permite a los cineastas captar un campo de visión más amplio que el que proporcionaría otro formato. La cámara refleja el ambiente de caos generalizado que envolvía al mundo del cine en aquellos primeros días y, al mismo tiempo, capta los momentos íntimos entre los personajes. Se realiza una muy buena combinación entre exteriores e interiores con colores luminosos y contraste alto. 

La banda sonora es merecedora de Oscar. Justin Hurwitz ha compuesto la música de todas las películas de Chazelle, incluidas Whiplash, La La Land y First man. Aquí vuelve a colaborar basando la partitura no sólo en el jazz tradicional de los años 20, sino en sonidos procedentes de Cuba, México, China, Oriente Próximo, Hawai o Grecia. También se apoya en sinfonías rápidas, percusión de estilo africano o en ritmos latinos.

Babylon es una película grandiosa en su apertura y cierre, pero alargada en exceso en su parte central. Con un reparto en estado de gracia y una técnica de rodaje muy depurada, nos hallamos ante un bello ejercicio de metacine que se exhibirá como una joya en las escuelas de cine. El filme explora la locura, la ambición y la fuerza que impulsaba a los pioneros que crearon el séptimo arte. A pesar de todo el dolor que vivieron y de los altibajos de sus vidas, de todo lo que ganaron y de lo que perdieron, los que fundaron el cine estarían orgullosos de que este arte siga emocionando a las nuevas generaciones.

Nota: 8/10


Nacionalidad: EE UU

Dirección: Damien Chazelle 

Guion: Damien Chazelle

Fotografía: Linus Sandgren

Música: Justin Hurwitz

Duración: 188 minutos

Reparto: Margot Robbie, Brad Pitt,
Diego Calva, Katherine Waterston,
Tobey Maguire, Li Jun , Olivia Wilde
Max Minghella, Samara Weaving

viernes, 12 de octubre de 2018

First Man: Tras su brillante La La Land, Damien Chazelle nos proporciona un tremendo somnífero lunar


Las teorías conspirativas le gustan mucho a la gente, son muy atractivas, pero a mí no me afectan. Sé que alguien volverá a la Luna y traerá mi cámara de vuelta.
-Neil Armstrong.

La historia: Biopic que se centra por un lado en la carrera profesional de Neil Armstrong (Ryan Gosling) y por otro lado, retrata sus recuerdos más íntimos junto a su esposa Janet Armstrong (Clare Foy) entre los años 1961 y 1969 que supusieron un hito en la carrera espacial con la llegada del primer hombre a la Luna.


La crítica: Cuando Neil Armstrong visitó Chile en el año 2000 declaró de forma irónica que el clima lunar era bueno. Se refería a que por el día se llegaban a los 130 grados de temperatura, mientras que a medianoche se alcanzaban los 110 grados de temperatura en negativo. Ello proporcionaba un promedio muy "agradable". En mi caso y al concluir la proyección de First Man podría decir que me quedé a 0 grados, es decir, ni frío, ni calor, sino todo lo contrario. O dicho de otra manera, 133 interminables minutos de lucha contra el sueño en el tremendo somnífero lunar que nos tenía preparado un irreconocible y circunspecto Damien Chazelle.

Buscar perdonarse entre ciertos sectores, la magia creada en el musical de los musicales como fue su anterior película La La Land, pudiera estar en la génesis de llevar a cabo una producción que no aporta prácticamente nada nuevo a la historia de la cinematografía espacial y que discurre con una narrativa plana, sin ningún tipo de emocionalidad y lo que es peor, resultando profundamente aburrida en la inmensidad de lugares comunes en los que cae una y otra vez.

Basada en la novela First Man: the life of Neil A. Armstrong del profesor de historia de la Universidad de Alabama James R. Hansen, y bajo un libreto adaptado por Nicole Perlman y Josh Singer, es la primera vez que Damien Chazelle no escribe su propia película y lo paga con creces al centrar su objetivo en una historia creada por otros y en la que adopta una mirada semidocumental de los acontecimientos históricos narrados. El problema es que de esta manera pervierte el verdadero lenguaje del cine documental, que no tiene que ver con ficcionar una realidad, sino con investigar en como sucedieron determinados hechos históricos y su contextualización cultural sea en un momento pasado o para disparar ideas o reflexiones en forma de preguntas en conversación directa con el espectador.

First Man es una película que tarda ni más ni menos que una hora y media en arrancar con unos prolegómenos interminables divagando en torno a las relaciones personales y familiares del astronauta que intentan aportar calidez a la historia o difundir una visión familiar del héroe. Sin embargo, con esta premisa reiterativa, Chazelle solo contagia pesimismo en lo que debería haber sido un camino para ilusionar y motivar al espectador. Solo en el último tercio de la filmación consigue algo de distinción cinéfila y es ahí donde encontramos la narrativa adecuada si es que hasta ese momento hemos conseguido llegar despiertos.


El reparto está encabezado lógicamente por el omnipresente Ryan Gosling que realiza una gran interpretación de Neil Armstrong mimetizándose en gestos, miradas y en la forma de expresarse que recuerda con veracidad ese carácter introspectivo que el comandante Armstrong tenía de puertas para adentro. Le da buena replica en pantalla, la actriz británica Clare Foy (serie The Crown) que aporta cierta calidez a la historia y representa con acierto los miedos e incertidumbres por los que pasaba aquella madre de familia tras los muchos sucesos trágicos que ocurrieron en la preparación de la conquista del sueño espacial. El resto del reparto es tan gris como la propia producción sin poder resaltar a nadie en especial del elenco coral.

Lo mejor de la producción llega en la parte técnica con la transición que hace Damien Chazelle entre los dos tiempos narrativos representados en pantalla. Si en el eterno preámbulo utiliza correctamente los 35 milímetros clásicos de grabación para situarnos en el contexto histórico de manera adecuada, es en el espacio exterior y en el alunizaje, cuando pasa la filmación a los 16 milímetros en Imax, siendo ahí, cuando la película si gana en grandeza con el añadido de un muy bien conseguido silencio sepulcral sin música de fondo, en el momento de mayor clímax de la cinta con la llegada del hombre a la Luna en un sueño para la humanidad.

En conclusión, First Man es una apuesta correcta, aséptica y formal pero narrativamente plomiza  y que queda muy por debajo de otras películas en torno a nuestro satélite como fueron Apolo 13, Space Cowboys o la reciente Figuras ocultas. Esta última y con un hecho mucho menor en la carrera espacial como fue colocar a Scott Glenn en órbita, si consiguió la emoción de la que carece la fallida apuesta de Damien Chazelle. El cineasta ha pasado de brillar con la ciudad de las estrellas a estrellarse en un alunizaje forzado en una historia manida y conocida ya por todos.

Nota: 4/10.

Nacionalidad: Estados Unidos.

Dirección: Damien Chazelle.

Reparto: Ryan Gosling, Claire Foy,

Jason Clarke, Kyle Chandler.

Guión: Nicole Perlman, Josh Singer.

Música: Justin Hurtwiz.

Fotografía: Linus Sandgren.

Duración: 133 minutos.

Estreno mundial: 11 y 12/10/2018.



domingo, 15 de enero de 2017

La La Land (La Ciudad de las Estrellas)


Y el sueño del cine se hizo realidad...

La historia: Mia (Emma Stone) es una joven camarera de los estudios Warner Bros de Los Ángeles que se dedica a presentarse a numerosas audiciones para intentar conseguir un papel como actriz en Hollywood. Por otra parte, Sebastian (Ryan Gosling) es un talentoso pianista con aspiraciones de ser propietario de un club de jazz. Por casualidades del destino se conocen y dan comienzo a un romance de consecuencias imprevisibles... 

La crítica: Y fue un musical el que rescató la magia del cine. Y fue un musical el que puso la emoción a flor de piel. Y fue un musical el que lleno las salas de cine. Y fue un musical el que me hizo llorar de emoción. 
                                                                        
La La Land' inicia de alguna manera una contrarrevolución cultural en el mundo del cine. Una manera de narrar que parecía olvidada y que entronca directamente con la época dorada de los grandes musicales de Hollywood. La película está en la linea de 'West Side Story', 'My Fair Lady', o 'Sonrisas y Lágrimas'. Estas propuestas, en su momento, conectaron este género cinematográfico con la sensibilidad de la mayoría de los espectadores. En una época en las que nos ha tocado sufrir innumerables despropósitos que han hecho del cine mayoritario un espectáculo de ruidos bochornosos, el cineasta Damien Chazelle (Whiplash) ha logrado una obra maravillosa y mágica que se convierte en un clásico desde su nacimiento. 

Y cuando hablo de contrarrevolución cultural, me estoy refiriendo al cine que se hace en los grandes estudios. Por ello, este éxito podría suponer una vuelta a rodar más películas clásicas en detrimento de los grandes blockbusters basados en los efectos especiales. Si no un cambio total, que sería una quimera, si puede hacer subir la cuota de cintas rodadas con buen gusto y que sin duda reactivarán el género cinematográfico de los musicales. Con esto no quiero decir que todo el cine que se hace en la actualidad sea de mala calidad. Paradójicamente y con el Festival de Sundance como punta de lanza, el cine independiente está viviendo una cierta época dorada, en la cual, se hace un cine tan profundo como el mejor de la historia. Parte del problema reside que se circunscribe a un circuito minoritario y dificultoso de seguir incluso en las grandes ciudades.

Volviendo a La La Land, consigue un casi imposible en el mundo del cine y en cualquier otro ámbito escénico. Y no es otra cosa que cumplir o superar en mí caso, las expectativas creadas por los increíbles trailers presentados (que de hecho son tan buenos o más que la película) y por la fuerte campaña establecida por la productora. Cuando además las buenas críticas han acompañado su estreno en el Festival de Cine de Venecia, la tendencia general nos llevaría a pronunciar la frase: "Pues no es para tanto". Pero esta vez las cosas no son así. La cinta es para tanto y algo más. Sencillamente una obra de arte mayúscula. 


El paseo por la ciudad de Los Ángeles es una de las motivaciones de la película. Situada cronológicamente en la actualidad, y con la urbe muy castigada por los altos niveles de contaminación, el director sin embargo, consigue que la meca del cine brille con luz propia eligiendo para ello unos escenarios auténticamente evocadores. Una de las primeras paradas la hacemos en el cine Rialto: allí visionamos una escena de una reposición de 'Rebelde sin causa' mientras Mia y Sebastian tienen su primera cita.

A continuación, conocemos el Parque Griffith, el muelle de Hermosa Beach, el espectacular tren funicular Angels Flight Railway, el distrito Art Deco, los estudios Warner Bros y el maravilloso escenario natural con vistas a toda la ciudad a los pies del Griffith Observatory. Un sueño con cientos de referencias cinéfilas que convierte a la película en un homenaje a la historia del cine. Dentro del observatorio y en mí opinión, se produce el mejor número musical instrumental de la historia del cine.

La película también rinde homenaje a través de los distintos números musicales a las décadas de los 60, 70 y 80 convirtiéndose en toda una orgía de nostalgia y cultura pop. Referencias a Ingrid Bergman, Audrey Hepburn o Humphrey Bogart tampoco faltan en la cinta mientras la pareja de enamorados se va conociendo.

En la parte dramática de la propuesta la apertura de la narración ya es toda una declaración de intenciones. Los personajes tienen una excelente presentación y rápidamente congeniamos con ellos. La cinta está dividida en cuatro actos representados por las estaciones del año. En el tercer acto la película decae por momentos en un plan trazado por el director para resaltar la parte final. Sin desvelar nada sustancial, es en el cuarto acto donde se producen 15 minutos de auténtico prodigio artístico. Un final sorprendente y maravilloso que el propio cineasta Frank Capra hubiera soñado para algunas de sus películas.

Un auténtico sueño de amor, desamor, vidas paralelas, vidas infinitas, toques musicales y arte en su máxima expresión que acaba con un un unánime aplauso de los espectadores de la sala de cine. Todo en la película pasa por estos minutos finales ya que la esencia del mensaje dramático está en la resolución. De hecho, sin esta parte la historia se hubiera quedado en una buena propuesta sin más. La La Land es un tratado cinematográfico sobre el amor. Nos habla de lo que pudo haber sido y no fue o de le que es y pudo haber sido, de la razón y del corazón, del desgarro y de la felicidad.

Todo se dice a través de unas miradas que atraviesan el alma. Pero esto es algo que cada espectador tendrá que interpretar a su manera. Es decir, según su propia experiencia vital. Las ganas de vivir, la apuesta por el amor o el peligro de dejarlo ir. En definitiva, una secuencia final que sería imposible desvelar pues en cada cual habrá una interpretación.


Ryan Gosling (El Diario de Noah) sabe actuar, sabe cantar y además es atractivo. Actor polifacético y multigénero que ha tenido una espectacular progresión y se sitúa entre los actores más destacados del panorama actual.

Por su parte, Emma Stone (Irrational Man) fue galardonada con la Copa Volpi de la Mostra de Cine de Venecia por esta actuación. Está sencillamente deslumbrante y más aún lo estará cuando sea premiada con el Oscar de la Academia por esta increíble interpretación. Su poder de transmisión es instantáneo y sale convertida en una verdadera estrella de cine. Sin duda, ambos actores pasarán a la historia universal del cine por esta película. 

El resto del reparto tienen papeles muy pequeños al servicio del lucimiento de los dos protagonista. Solo destacaría la breve aparición de J.K. Simons como dueño de un club de jazz y que no obstante marca el futuro del pianista.

Fotografía, vestuario, dirección de arte, y diseño de producción son sobresalientes estando claramente al servicio de la banda sonora que obtiene la matrícula de honor. Se encarga de ella el estadounidense Justin Hurwitz con 30 maravillosas piezas instrumentales. Además, el soundtrack se complementa con 16 canciones destacando la inolvidable y emocionante 'City of Stars', la apasionante 'Audition' o el tema de John Legend 'Start a Fire'. En cuanto a los números musicales son bellísimos de principio a fin. 

Antes de concluir, quisiera aclarar una vez más el concepto de crítica cinematográfica. En mí opinión, y en la de otros cinéfilos, es un ejercicio puramente subjetivo y siempre será así. Puede existir la objetividad en aspectos técnicos como pueden ser la fotografía o los maravillosos planos secuencia que contienen algunas películas. Ahora bien, pretender la objetividad en el gusto por una película ni es posible, ni sería sano. Las personas estamos afectadas por distintos sentimientos, diferentes estados de ánimo, días malos o buenos, situaciones personales, enamoramientos, conflictos, ilusiones y todo esto afecta a la hora de visionar una propuesta artística. En definitiva, son las películas las que te escogen a ti, no tú a ellas.

Por eso y en mí opinión, La La Land es el sueño del cine hecho realidad. Un musical que pasará a la historia, y que muy probablemente se adaptará al teatro y dentro de 50 años se seguirá representando en Broadway o en cualquier otra ciudad del planeta. Una propuesta que es homenaje al cine. El musical de los musicales y es por ello que solo puedo calificar a la película como una autentica obra maestra.

Nota: 10/10.

Nacionalidad: Estados Unidos.

Director: Damien Chazelle.

Guión: Damien Chazelle.

Reparto: Ryan Gosling, Emma Stone,
J.K. Simons, Rosemary De Witt.
John Legend, Jessica Rothe.

Fotografía: Linus Sangren.

Música: Justin Hurwitz.

Duración: 127 minutos.

Estreno EE UU: 9/12/16.

Estreno España: 13/01/17.

Estreno Chile: 19/01/17.

Estreno Argentina: 26/01/17.

Estreno México: 3/02/17.



Cartel alternativo de la película

Y cerremos la reseña con una curiosidad adicional. Se trata de un vídeo que demuestra que el cine es fuente de inspiración para nuevos talentos. Este es el caso de este cover del musical interpretado por Scott Oatley y Rachel Panchal: