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La historia: Los Ángeles, años 20. El filme lleva al espectador desde las cimas del desenfreno desatado de Hollywood hasta las más profundas simas de la depravación. La transición del cine mudo al sonoro articula la narrativa con el personaje de Nellie LaRoy (Margot Robbie). Ella es una de las estrellas más importantes de la industria y tendrá que adaptarse al cine sonoro para no perder su privilegiada posición.
La crítica: Tras triunfar con La La Land y fracasar con First man, Damien Chazelle vuelve con fuerzas renovadas para mostrar una desmesurada, salvaje y emocional carta de amor al Cine.
Babylon, nos lleva a la transformación de Los Ángeles que pasó de ser una ciudad desértica y rural a principios de los años 20 a convertirse en una de las principales megalópolis del mundo a finales de la década. De las arenas del desierto emergieron los estudios de grabación que dieron luz a la industria del cine y a las estrellas de Hollywood. La cinta comienza de manera desenfrenada, decae en la parte central de la narración y levanta el vuelo en un final muy emotivo. El cierre circular con guiños a Cinema Paradiso, al cine mudo o a Ben-Hur compensan en cierta medida los 188 minutos de un metraje hinchado para tratar de dar más entidad al filme.
Chazelle nos muestra el panorama general que se respiraba en los años 20 en Hollywood: desde el uso de las drogas, los romances y el sexo de las fiestas nocturnas, hasta momentos más relajados de soledad en las extravagantes casas de las estrellas de cine.
El centro de un desierto puede parecer el lugar más desconcertante para comenzar la narración de una historia sobre la ostentación y el glamour de los albores de Hollywood. Pero ahí es donde nos presentan a Manuel (Diego Calva). El joven intenta cumplir el compromiso de transportar un elefante a una fiesta que organiza un magnate de Hollywood. Manuel es el personaje clave y el que vehiculiza la historia de principio a fin. Inspirado en René Cardona, un inmigrante cubano en el Hollywood de los años 20 que fue ascendiendo hasta convertirse en el ejecutivo de estudio más joven de la ciudad, y más tarde se convirtió en uno de los personajes importantes de la Edad de Oro del Cine Mexicano.
Otro personaje clave es Jack Conrad (Brad Pitt). Le conocemos cuando llega a la fiesta de los Wallach con su futura ex mujer, Ina. Jack se asemeja a John Gilbert, Douglas Fairbanks y Rodolfo Valentino, protagonistas de la época del cine mudo. Cuando hace su entrada en la fiesta da la impresión de ser el único capaz de comportarse como un adulto, pero está claro que está dispuesto a sumarse a la juerga si surge la situación adecuada. Su inadaptación al cine sonoro le llevará a conocer sus propios demonios interiores. Excelente Brad Pitt en un papel hecho a su medida.
En una introducción digna de su ser salvaje, Nellie LaRoy (Margot Robbie) aparece por primera vez en pantalla cuando estrella su coche contra una estatua a la entrada de la mansión del magnate Don Wallach. Nellie está decidida a colarse en la fiesta para que todos los poderosos de Hollywood sean testigos del momento en que nace una estrella. La llegada de la joven a la escena, y su implacable interés por ser el centro de atención, se inspiran en parte en la joven Joan Crawford, nombre que se puso la joven Lucille LaSueur nada más llegar a Los Ángeles en la era muda. Gran parte del personaje de Nellie, y varios de sus conjuntos, se inspiraron en Clara Bow, uno de los mayores símbolos sexuales del cine no sonoro. El trabajo de Margot Robbie es brillante y descarado.
En la parte técnica destaca el rodaje en Cinemascope con película de 35 mm en formato anamórfico, que permite a los cineastas captar un campo de visión más amplio que el que proporcionaría otro formato. La cámara refleja el ambiente de caos generalizado que envolvía al mundo del cine en aquellos primeros días y, al mismo tiempo, capta los momentos íntimos entre los personajes. Se realiza una muy buena combinación entre exteriores e interiores con colores luminosos y contraste alto.
La banda sonora es merecedora de Oscar. Justin Hurwitz ha compuesto la música de todas las películas de Chazelle, incluidas Whiplash, La La Land y First man. Aquí vuelve a colaborar basando la partitura no sólo en el jazz tradicional de los años 20, sino en sonidos procedentes de Cuba, México, China, Oriente Próximo, Hawai o Grecia. También se apoya en sinfonías rápidas, percusión de estilo africano o en ritmos latinos.
Babylon es una película grandiosa en su apertura y cierre, pero alargada en exceso en su parte central. Con un reparto en estado de gracia y una técnica de rodaje muy depurada, nos hallamos ante un bello ejercicio de metacine que se exhibirá como una joya en las escuelas de cine. El filme explora la locura, la ambición y la fuerza que impulsaba a los pioneros que crearon el séptimo arte. A pesar de todo el dolor que vivieron y de los altibajos de sus vidas, de todo lo que ganaron y de lo que perdieron, los que fundaron el cine estarían orgullosos de que este arte siga emocionando a las nuevas generaciones.
Nota: 8/10





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