| Texto y fotos: Miguel Pina |
lunes, 29 de noviembre de 2021
Irene Virgüez Filippidis, actriz revelación en el filme La hija: "Me gustaría trabajar el resto de mi vida en esta profesión"
martes, 23 de noviembre de 2021
La hija: potente thriller de Manuel Martín Cuenca con un reparto brillante
La hija dirigida por Manuel Martín Cuenca se estrena en cines españoles el próximo día 26 de noviembre. Tras el éxito de 'El autor', el cineasta español y Javier Gutiérrez vuelven a trabajar juntos y se une a ellos la reciente Premio Goya® a la Mejor Actriz Patricia López Arnaiz, junto a la presentación de un nuevo talento: la joven Irene Virgüez Filippidis.
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La historia: Irene (Irene Virgüez Filippidis) es una muchacha tutelada en un centro de menores del que decide escaparse. La joven está embarazada y busca una salida a su compleja situación. Es entonces cuando Javier (Javier Gutiérrez), un educador del centro, le ofrece vivir con él y su mujer Adela (Patricia López Arnaiz). Pero no es oro todo lo que reluce. Irene, a cambio de ser acogida, deberá entregarles el bebé cuando el parto sea llevado a término. ¿Cumplirá la joven con este acuerdo tóxico?
La crítica: El cineasta español Manuel Martín Cuenca es uno de mis directores españoles preferidos y sin embargo hasta el día de hoy no había surgido hacer la crítica de un estreno suyo. Hablamos de uno de los autores más personales y reconocidos del cine actual. Sus películas han participado en festivales internacionales obteniendo importantes premios. Tras varios cortometrajes y documentales, debutó en la ficción con 'La flaqueza del bolchevique', a la que seguirían 'Malas temporadas' y 'La mitad de Óscar'. Luego llegaron 'Caníbal' y 'El autor', por la que recibió el gran premio FIPRESCI de la crítica en el Festival de Toronto y dos Goya®.
La hija se centra en cómo algunas personas están dispuestas a traspasar todos los límites morales para lograr sus objetivos. En este caso el de ser padres a cualquier precio. Observamos como la infertilidad y la fertilidad temprana se entrecruzan en un juego perverso propuesto por el cineasta. Se confronta el mundo de una mujer marcada por la infertilidad con el de una chica joven que tiene la facultad para dar vida aunque para ella sea un problema por su edad y por su situación de precariedad social.
El cineasta se pregunta y nos pregunta a lo largo del filme varias cuestiones morales: ¿Cuándo se cruza la línea que desvanece la moralidad? ¿Cuándo nos damos cuenta de que lo moral, y por tanto lo espiritual existen? ¿Cómo las personas pueden convivir con su sentimiento de culpa? ¿El mal es patrimonio de los psicópatas? ¿Hasta dónde podríamos llegar para conseguir nuestros objetivos? La hija también plantea temas polémicos y en constante debate como pueden ser la maternidad subrogada y los vientres de alquiler que en muchos países siguen con un vacío legal gracias a la ineptitud de los legisladores.
La película gira sobre sí misma con tres personajes muy bien escritos y mejor interpretados. Javier Gutiérrez, actor del momento con Campeones, Bajo Cero, El Autor o Estoy vivo en su bagaje, interpreta a Javier. Su personaje es un hombre querido en la comunidad, que se ha pasado la vida ayudando a los demás. Trabaja como educador en un centro de menores. Los años de experiencia y su carácter ecuánime le han permitido granjearse la confianza de los problemáticos adolescentes con los que trata a diario. Sin embargo, su vida privada es muy diferente. La relación con su mujer se hunde en el dolor a causa de una herida que llevan arrastrando durante largo tiempo. Esa herida les ha hecho distanciarse y socavar su amor. Para Javier, recuperar a Adela es lo más importante y por ello tendrá que poner a prueba hasta dónde es capaz de llegar.
Patricia López Arnaiz interpreta de manera óptima a Adela. Reservada y silenciosa, la pena que arrastra desde hace años le ha convertido en una persona solitaria y apartada del mundo. A pesar de ello, es alguien que sabe muy bien lo que quiere. Decidida y resuelta hasta el punto de la obsesión, Adela estará dispuesta a cualquier cosa con tal de alcanzar aquello que considera su derecho: ser madre.
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miércoles, 3 de noviembre de 2021
A un paso de mí: Tatiana, su príncipe-rana y una película mala con ganas
A un paso de mí dirigida por Jose Mario Salas se estrenó en cines españoles el día 10 de septiembre de 2021. Tras el abrumador éxito de público, (creo que la vieron 10 o 12 personas y un perro), Amazon Prime osa a exhibirla entre sus estrenos con el reclamo de un póster pseudo-erótico que produce mucho pudor incluso para los que somos amantes de la belleza femenina. Al final del texto podrán verlo.
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La historia: A ver como resumo este engendro. Tatiana (Johanna Solano) es una periodista costarricense a la que su jefe le encarga que escriba un blog de cinco entradas sobre la paz interior. El panfleto debe estar publicado en diez días lo que parece llevar a Tatiana, a los espectadores y al perro que vio la película a una profunda crisis existencial.
La crítica: El "buen" amigo que tuvo la deferencia de enviarme la cosa esa llamada Killer Sofá lo ha vuelto a hacer. Me envía la cinta costarricense A un paso de mí por si quiero decir alguna cosa sobre ella. Y la verdad es que algunas cositas voy a comentar sobre uno de los mayores esperpentos que he visto en mi vida. Decir que la cosa es mala como la sarna es poco. Esto llega ya a un nivel Dios de entre lo peor de lo peor de un cubo de basura.
La salida es de traca. Observamos como la bella Tatiana está reflexionando en una playa sobre la puñetera "paz interior". Esto es un mantra que se repetirá secuencialmente durante los interminables 115 minutos que dura el bodrio. Mientras el cineasta y Tatiana nos tratan de endosar un argumento de autoayuda de quinta división sobre la espiritualidad, la protagonista no deja de lucir modelitos, bikinis y distintos looks totalmente sexualizados en una especie de bipolaridad entre la paz interior y la belleza exterior. Hablamos de un guion que parece firmado por un instagramer borracho de unos 12 años de edad y con las hormonas totalmente desbordadas.
El caso es que la muchacha, Tati para los amigos, ha sorprendido a su novio -el bellísimo Alonso- con otra y ha terminado la relación. Durante 15 o 20 minutos le pega una chapa tremenda a su amiga Raquel. El espectador se tiene que tragar el drama de la infidelidad de Alonso (el príncipe-rana), los consejos de su amiguísima y las diatribas sobre si en la paz interior está la solución para todo. Permanezco absorto y perplejo ante el folletín televisivo que se ha montado el cineasta. Ante la gravedad de la situación para la joven, para mí mismo y para la salud mental en general, prosigo el visionado para comprobar si estamos ante un experimento o lo que veo en pantalla es real.
Durante unos minutos Tatiana se vuelve algo marrana. Es decir, -como en las pelis de Hollywood- se mete en la cama, se pone a comer helado con galletas y a la vez a navegar por Internet con el portátil. Esta cochinería dura una noche y al despertar ya todo luce perfecto. Tati vuelve a lucir bellísima y decide pagarse un viaje por toda Costa Rica para poder relajarse, buscar su paz interior y escribir un blog sobre el encuentro con uno mismo. Tiene cojones la cosa.
Teniendo en cuenta, (y no estoy de broma), que A un paso de mí está patrocinada por una funeraria -con cementerio incluido- llamada La piedad, comienzo a entender que la búsqueda de la paz interior debe ser un mensaje subliminal para comprar una plaza -o sea una tumba- en el citado camposanto. Desde luego, algún espectador habrá captado el mensaje y a mitad de metraje se habrá ido al baño con ideas autolíticas para encontrar la paz interior. Yo me lo tomé con más calma y seguí el metraje hasta el final para ver todos los modelitos lucidos por Tati.
Tatiana está interpretada por la actriz y modelo costarricense Johanna Solano. Hablamos de la nueva Meryl Streep centroamericana por su expresividad y formación pectoral. Actoral quería decir. Me cuentan que abandonó sus estudios para dedicarse al modelaje y al fitness. En fin, cada cual a lo suyo y yo a lo mío que es intentar acabar esta reseña para recobrar de una vez mi paz interior. En la película sale más gente (supuestos actores) que se dedican a reír las gracias del personaje principal. Solo destacar a Esteban Hidalgo y a su personaje de Jason.
El muchacho, igual de bello que Tati, se pasa toda la película persiguiendo a la joven en su recorrido por Costa Rica para intentar conquistarla. La invita a cenar, a ir a la playa y así durante días y días hasta que se percata de que Tatiana no quiere nada con él. No nos engañemos. Jason quiere sexo con ella y supongo que el conjunto de la población mundial también. El tema es que Tati está tan enfrascada en la búsqueda de la puñetera Paz Interior que no tiene tiempo para darse un revolcón con nadie. Así que manda a paseo a Jason y todos lloramos. No podía faltar la escena de Tatiana haciendo yoga para encontrar eso que ya sabéis y ahí la cinta entra ya del todo en la comedia involuntaria y en el desastre consumado.
A un paso de mí es un subproducto cinematográfico que tiene como misión ser un publi-reportaje de Costa Rica y de Miss Solano. De hecho, si la película fuera un documental sobre la inmensa belleza del país centroamericano tendría algún sentido estético. El problema radica en que se pretenda hacer una ficción sobre esto y haya alguien que lo financie. Creo que jamas en mi vida he sentido tanta vergüenza ajena al ver una película. En conclusión, y tras visionar esta obra maestra llena de sutilezas narrativas, he decidido viajar a Costa Rica a ver si encuentro a Johanna Solano y me puede explicar como podría encontrar mi paz interior sin morir en el intento. Fin.
Nota: -1/10.
miércoles, 27 de octubre de 2021
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Los invasores de otros mundos: Ciencia Ficción, Serie B y El Tintero de Oro de H.G. Wells
El inicio del film es la parte más potente del mismo. Se produce un gran dominio de la escenográfia generando la tensión narrativa adecuada. Hablamos de unos 30 minutos de buen cine que se dilapidan cuando el primer invasor llegado de otro mundo aparece en escena. Hablamos de un robot procedente del planeta Venus que parece realizado por un niño de tres años en estado etílico. En esta parte la película toma forma de comedia involuntaria. Sin embargo, estos efectos especiales tan chapuceros propios de la serie B de la época, son los que convierten a este tipo de películas en una curiosidad cinematográfica.
En la fotografía superior observamos el cuidado vestuario que se utilizaba en aquella época. Los hombres solían aparecer trajeados y las mujeres con vestidos chic acompañados de zapatos con tacones. El mundo se podía estar derrumbado pero la elegancia no entendía de invasiones. Este tipo de películas solía tener en el reparto a actores no muy conocidos. El presupuesto no daba para pagar a grandes estrellas de Hollywood.
Además de los mencionados actores Richard Denning y Kathleen Crowley como protagonistas, hay más humanos en pantalla. Nora y Frank, sus personajes, se encuentran con otra pareja. Son Jim (Richard Reeves ) y Vicki (Virginia Gray). Éstos se ha pasado la noche bebiendo por lo que aún están borrachos y por ello tampoco pudieron unirse a la evacuación de Chicago. Deciden formar un grupo, aislarse en un hotel y esperar a que el ejercito actúe. Como comentaba, no hay ninguna interpretación que fuera muy destacable. Si acaso mencionar a la actriz americana Kathleen Crowley a la que vemos atacada por el ridículo robot de la imagen inferior. Cabe interpretar que el bicho es varón por lo que lleva en la entrepierna.
En conclusión, Los invasores de otros mundos (insólita traducción de Target Earth) es una cinta bastante irregular en su totalidad, pero que cuenta con una premisa muy divertida para los amantes de la serie B dedicada a la ciencia ficción. Un película en definitiva bastante marciana que se convierte por méritos propios en un delicioso placer culpable.
Dirección: Sherman A. Rose
Nacionalidad: Estados Unidos.
Guion: James H. Nicholson
Duración: 75 minutos
Música: Paul Dunlap
Fotografía: Guy Roe (B&W)
Reparto: Richard Denning,
Kathleen Crowley, Virginia Grey,
Richard Reeves, Robert Roark,
Mort Marshall, Arthur Space,
Whit Bissell, James Drake








































