martes, 14 de enero de 2025

Desmontando un elefante: diario de una adicta

 
Desmontando un elefante dirigida por Aitor Echevarría se ha estrenado en cines españoles el 10 de enero de 2025. La cinta ha sido la ganadora del Premio AC/E a la Mejor Dirección de película española en el Festival de Cine Europeo de Sevilla. 

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La historia: Marga (Emma Suárez), una arquitecta de éxito, regresa a casa tras haber pasado dos meses internada en un centro de rehabilitación por un problema de adicción con el que su familia convivió en silencio durante años. Tras su llegada, Marga intentará rehacer su vida anterior mientras su hija menor Blanca (Natalia de Molina), verá cómo la atención que vuelca sobre su madre afecta tanto a sus relaciones como a su sueño de ser bailarina profesional. Un año después, "el elefante" sigue tan enorme como siempre. Aunque por lo menos, ahora, todos pueden verlo (Filmax).


La crítica: ¿Puede un adicto dejar de serlo? ¿Es la familia el mejor núcleo para olvidar una adicción? ¿Son los amigos los culpables? ¿Las malas compañías? ¿La soledad o la rutina? ¿Cuando empieza y cuando acaba una adicción? ¿Cómo la mentira influye en las relaciones familiares? ¿Existe el perdón o es la pena hacia el enfermo lo que nos insta a actuar? ¿Por qué no se actúa hasta que el 'elefante' ya no cabe en la habitación? Todas estas preguntas y algunas más son las que trata de responder Aitor Echevarría en su aséptica ópera prima. 

Desmontando un elefante nos habla de la adicción al alcohol, como en La sustancia nos hablaban de la adicción a la belleza. Cualquier elemento es susceptible de crear adicción: belleza, moda, drogas, sexo, alcohol, poder, dinero, juego. El ser humano siempre ha creído en su capacidad para dominar las sustancias externas. Sin embargo, son las internas como la dopamina las que dominan nuestros actos, actitudes, impulsos e ilusiones. Los demonios internos están en nuestros cerebros. 

Echevarría realiza un retrato casi perfecto, pero distante y frío sobre una madre adicta al alcohol. Hablamos de una familia de clase alta en la que el marido se presenta como el padre ausente y observamos como una hija lucha hasta la extenuación por sacar a su madre del descenso a los infiernos en los que ha incurrido. Ingresos en una clínica de desintoxicación, relaciones paterno filiales y la soledad en toda su dimensión marcan la narrativa. Una narrativa intachable, pero a la que se echa de menos más riesgo, algo de humor negro y sobre todo esperanza. 

El cineasta propone una película que habla de la adicción en una familia. De la madre al alcohol y de la hija a su madre. Un enganche que impide a las dos avanzar, que las limita y las sume en una cotidianidad llena de fidelidades silenciosas. También realiza una reflexión sobre la familia y los vínculos que nos unen con nuestros seres queridos.  A pesar de la crudeza de las situaciones, sostiene la idea de que afrontar los problemas no es fácil pero es siempre mucho mejor que evitarlos.


Correcto papel de Emma Suárez interpretando a Marga. No sabemos de manera completa por qué ha caído en las redes del alcohol, pero intuimos que la rutina familiar y laboral la ha superado. Lo tiene todo en lo material y sin embargo se ve impedida para dejar de beber. Le da réplica una gran Natalia de Molina con una interpretación más visceral poniendo el fuego que le falta a la película para prender la mecha de la emoción colectiva. Su personaje no se da tregua en la lucha invertida de hija a madre. Por otro lado y en el papel del padre tenemos a un buen Darío Grandinetti que sin embargo no sabe o no quiere afrontar lo que sucede con su esposa. Completa el reparto Alba Guilera que por razones geográficas y de maternidad no se implica en la dinámica familiar. 

La parte técnica es plana. No se utiliza música acorde a las emociones, la fotografía es plúmbea y de manera muy curiosa el metraje de poco más de 80 minutos se siente de discurrir lento. Si destacan los buenos primeros planos y la dirección de arte en interiores. De hecho, no hay apenas exteriores en un mal que se va extendiendo como la pólvora. 

Desmontando un elefante es un filme honesto, necesario y a su vez frío como un tempano de hielo. Cuesta entrar en la historia y la parte positiva es que la narrativa transcurre de menos a más dejando el conflicto entre personajes para la parte final. El elefante estalla cuando los personajes ya no caben en la habitación. En definitiva, hablamos de un correcto debut cinematográfico a la espera de que Echevarría se suelte las cuerdas y estalle en su próximo largometraje o siga una línea en la que la cadencia narrativa sea su modo de expresión preferido. 

Nota: 6/10. 


Nacionalidad: España

Género: Drama

Director: Aitor Echevarría 

Guion: Aitor Echevarría 

Fotografía: Pau Castejón

Dirección de arte: Nina Caussa

Duración: 85 minutos

Reparto: Natalia de Molina,
Emma Suárez, Darío Grandinetti, 
Alba Guilera.

miércoles, 11 de mayo de 2022

La maniobra de la tortuga: el cine negro viaja al lado oscuro de Cádiz



La maniobra de la tortuga dirigida por Juan Miguel del Castillo se estrena en cines españoles el próximo día 13 de mayo. La película es una producción de Áralan Films, A Contracorriente Films, coproducida por Aleph Media (Argentina) con la participación de RTVE, Canal Sur, Movistar+ y Telecable.

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La historia: Manuel Bianquetti (Fred Tatien), un inspector de policía de origen francés, es trasladado a la comisaría de Cádiz para que olvide un turbio asunto en el que ha estado involucrado. Su tranquilidad inicial se verá rota por el hallazgo del cadáver de una joven que le recordará a un evento que también sucedió con su hija. Pese a la oposición de sus superiores, Bianquetti emprenderá una cruzada en solitario para atrapar al culpable por empatía con los padres que fueron a pedirle ayuda de manera extraoficial. Su vecina (Natalia de Molina), una enfermera acosada por su ex pareja, parece ser la única persona que está de su lado y con la que trazará una amistad en un un mal momento vital para ambos. 


La críticaLa Maniobra de la Tortuga es un thriller con tintes sociales basado en la exitosa novela homónima de Benito Olmo perteneciente a la saga del Inspector Bianquetti, que resultó finalista del III Premio Santa Cruz a la mejor novela negra publicada en 2016. 

Juan Miguel del Castillo repite con Natalia de Molina después de 'Techo y Comida', que obtuvo más de 30 premios, destacando el Premio Goya 2016 para la actriz andaluza que ya nos visitó en una entrevista para Cine y críticas marcianas. En la secuencia final de la película su personaje tendrá la clave del título del filme.

El relato nos lleva a la antítesis de lo que es la ciudad de Cádiz. Al igual que sucedía con el viaje a Sevilla en Adiós, el cineasta nos adentra en un mundo violento, oscuro y con las cloacas de la policía mirando para otro lado cuando se comete un crimen. Más si cabe cuando la victima es una chica de 16 años.

El inspector Bianquetti no parará de buscar al asesino o asesinos de la chica colombiana a pesar de los palos en las ruedas que le pone la propia policía. Las localizaciones del filme con un aire sucio y opresivo dan lugar a una atmósfera inmersiva. Castillo realiza una obra empática hacia las víctimas de la violencia sexual que acaban retirando las denuncias por coacciones, miedo o por el dinero de algunos poderosos que se encuentran en la cara b de la sociedad.

El reparto está encabezado por un a veces titubeante Fred Tatien que interpreta a un policía en horas bajas. Su personaje está lastrado en los sótanos de comisaría para hacer trabajos de archivo. Pero al saber del crimen de una joven que le recuerda a su hija decide saltarse todos los procedimientos. En el otro lado, Cristina (Natalia de Molina) es una enfermera que vive en vilo continuo tras unas llamadas de su agresor que acaba de salir de la cárcel. Los personajes, policía y enfermera, apenas se cruzan salvo en el ascensor o en las escaleras. Pero tras entablar amistad se dirigen hacia un choque frontal de emociones que no se desvelará hasta el último fotograma del filme. Es ahí donde el cineasta tratará de unir todas las piezas de un puzzle macabro y de plena actualidad.

La película tanto en su fotografía, como en su música y en su dirección artística nos recuerda por momentos al cine negro más violento. Cinta por tanto bien planteada en su técnica cinematográfica, pero a la que le falta profundidad en el desarrollo de los personajes. 

En conclusión, La Maniobra de la Tortuga me ha parecido un buen noir opresivo que retrata la lacra de la violencia hacia las mujeres en varios ámbitos sociales. Hablamos de la realidad de unas jóvenes que salen plenas de vida de casa para disfrutar con sus amigos y vuelven plenas de muerte a la memoria de sus padres. Unos padres a los que solo le queda la esperanza de una justicia que la mayoría de las veces está desbordada por los escasos recursos económicos que la sociedad le brinda. Por otro lado, la cinta española también se hace eco del acoso psicológico que sufre el personaje de Cristina -representando a una enfermera de clase media- y de cómo se tiene que esconder en su caparazón a modo de tortuga en el que muchas mujeres se verán reflejadas. En definitiva, hablamos de un relato bien trenzado que sabe utilizar el cine negro como palanca para denunciar la impunidad, el crimen o la indiferencia ante la insostenible violencia criminal contra las mujeres.

Nota: 7/10 


Nacionalidad: España

Dirección: Juan Miguel del Castillo

Guion: Juan Miguel del Castillo

Música: Xavier Font

Fotografía: Gina Ferrer

Duración: 102 minutos

Reparto: Natalia de Molina, 
Fred Tatien, Mona Martínez, 
Ignacio Mateos, Gerardo de Pablos, 
Luisa Vides, Miguel Diosdado

lunes, 14 de septiembre de 2020

Las niñas: la ¿buena? educación


Las niñas dirigida por Pilar Palomero ha sido galardonada con la Biznaga de Oro en el recién concluido Festival de Málaga. De esta manera, la ópera prima de la cineasta aragonesa se coloca como una de las películas favoritas para las próximas nominaciones a los Premios Goya. El filme ha sido estrenado en cines españoles el día 4 de septiembre. 

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La historia: Adela (Natalia de Molina) es una viuda de 30 años que sueña con que su hija tenga todo aquello que se le negó a ella. Su hija Celia (Andrea Fandos), tiene 11 años y está marcada por la rígida educación que está recibiendo en un colegio de monjas en la España de principios de los noventa. Cuando la niña conoce a Brisa, una nueva compañera de colegio, ésta la empuja hacia una nueva etapa en su vida: la adolescencia. Celia se encuentra entre dos mundos: el de su educación en el colegio y en el de un nuevo mundo que le espera fuera.


La crítica: La apuesta de la cineasta debutante Pilar Palomero por rescatar un trocito de la España de los 90 se salda con la mejor ópera prima española de lo que llevamos de 2020. Difícil va a ser superar una filmación tan cadenciosa, profunda y tan bien rodada como es Las niñas

La principal apuesta narrativa de la directora es indagar en la búsqueda de la identidad en un entorno hostil. La identidad de una niña y la de una madre. Hablamos de un país que aún conservaba tics tardo franquistas mientras que por otro lado se mostraba la España de la Expo de Sevilla y de las Olimpiadas del año 92. El filme cuyo mayor defecto es que parece rodado en los 70 -se exageran los modos, los traumas o los ambientes opresivos pre-Transición- sería una paradoja de lo que es una buena educación. Pues si bien una buena educación (pública o privada) asentada en valores civiles o religiosos, pudiera parecer a priori más ventajosa para los niños, se siente equivocada si se invierten los valores de la bondad, la libertad o del derecho al libre pensamiento.

La cinta aborda el universo femenino desde la niñez pasando por la adolescencia hasta llegar a la madurez de una madre. Incluso si desplazamos el contexto histórico en el que sustenta la narrativa nos encontramos con una historia universal en ese mundo femenino en el que se sostiene. Todo es nuevo para las niñas retratadas en el filme: el primer cigarrillo, los primeros impulsos sexuales, celos y competencia entre ellas, las primeras salidas a discotecas, los primeros romances o la caída de los padres/madres del pedestal. El retrato aquí roza la perfección.

La historia utiliza como vehículo narrativo un clásico colegio de monjas. Cada religiosa tiene su personalidad, virtudes y defectos. Su intención es educar a las niñas de acuerdo con sus propias creencias y guiarlas a lo que llaman “el camino correcto”. Siempre las vemos a través del punto de vista de las niñas. Las personas religiosas puede apreciar cierto maniqueísmo en la narrativa por lo que hablamos de un filme ideológico pero no ofensivo. En todo caso, la manera de intentar atar en corto a las niñas en los años 90 tenía poco efecto. La mayoría de las profesoras retratadas en el filme son monjas que en su época hablaban del cielo y del infierno, del pecado o de la castidad. Algo ya impropio en la España del "póntelo, pónselo" (el condón), el Interviú o los 40 Principales.


Adela interpretada por una gran Natalia de Molina es la madre de Celia y quiere que sea todo lo que se le negó: que tenga un título universitario, que sea cultivada, formal y atenta. Como suele suceder, Adela proyecta en Celia sus errores y deseos, convencida de que está haciendo lo mejor para ella, sin darse cuenta de que está haciendo todo lo contrario. Celia, la niña, es interpretada con gran solvencia por Andrea Fandos. Ella es una niña inocente de once años que trata de indagar en la vida de su madre sin obtener casi resultados. A su vez tiene que lidiar con los castigos impuestos en el duro colegio y con su paso a la adolescencia. Ambas actrices, al igual que la directora, tienen posibilidades en la temporada de premios en España que culminará con la gala de los Goya ya en 2021. 


Las niñas me ha parecido en primer lugar una preciosidad de filmación. Rodada en tonos pastel y fotografiada a la perfección por Daniela Cajías, la cinta eleva la cinematografía española a unos niveles desconocidos. Encontramos aromas a Pilar Miró, José Luis Garcí o Pedro Almodóvar. Ojalá, Pilar Palomero no sea una cineasta de una sola película y este sea solo el comienzo de una gran amistad con el cine. De momento, nos deja una película deliciosa en su envoltorio y profunda en su narrativa. 

Nota: 9/10.


Nacionalidad: España

Dirección: Pilar Palomero

Guion: Pilar Palomero

Duración: 100 minutos

Música: Juan Carlos Naya

Fotografía: Daniela Cajías

Reparto: Natalia de Molina,
Andrea Fandós, Zoe Arnao,
Julia Sierra, Francesca Piñón

lunes, 18 de noviembre de 2019

Adiós: magistral thriller español dirigido con mano de hierro por Paco Cabezas


Adiós dirigida por Paco Cabezas se estrena en cines españoles el próximo día 22 de noviembre. La impactante película ibérica está protagonizada por Mario CasasNatalia de Molina, Ruth Díaz y Carlos Bardem

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Hay películas que marcan un antes y un después en la vida de un cineasta. Adiós es una de ellas. Hoy tengo el placer y la responsabilidad de escribir sobre la película que más me ha impactado en este año 2019. Peliculón sin reservas. Hay críticas que se pueden despachar en dos lineas. Pero hoy es el día para entrar a analizar en profundidad una historia desgarradora convertida en un orgullo y en un lujo para la cinematografía española. Ejemplo a seguir y un viaje sin retorno para el director español. 

La pequeña hija de Triana (Natalia de Molina) y de Juan Santos (Mario Casas) muere en un accidente de tráfico en la barriada de Las Tres Mil Viviendas en Sevilla. El padre iba al volante y es embestido por otro vehículo de una manera brutal. Juan, preso en tercer grado, junto a su pareja Triana, va a remover cielo y tierra con tal de encontrar a los culpables del crimen. Ambos, con la ayuda de la inspectora Eli (Ruth Díaz) se toparan con toda una difusa red que busca tapar al criminal conductor que acabó con la vida de su pequeña. La agente, recién incorporada al cuerpo policial, se involucra en una investigación que le llevará a sumergirse en las entrañas de las marginales calles del barrio sevillano. Pero Juan y Triana recelan de la investigación policial liderada por Eli, lo que lleva al joven matrimonio a buscar apoyo en su clan familiar apodado como Los Santos. Estos fueron expulsados en el pasado de las propias Tres Mil Viviendas y se implicarán en la investigación tomándose la justicia por su cuenta. Con la policía y la familia investigando el caso, el choque a tres bandas entre padres e inspectora destapará toda una red de pactos silenciados que pululan a lo largo y ancho de las cloacas de la barriada sevillana. Un lugar filmado de manera impresionante donde esquinas y soportales ocultan secretos que conducirán a todos los protagonistas a un choque brutal con consecuencias imprevisibles para todos ellos. 


El encargado de llevar a cabo la impresionante filmación es el cineasta español Paco Cabezas. Por si alguien desconoce su trayectoria, apuntaré unas notas sobre su carrera. Paco Cabezas (Sevilla, 1976) es un guionista y director de cine andaluz. Tras estudiar dirección en el Centro Andaluz de Teatro y dirigir varias obras, su carrera empieza a forjarse en 2005 con su primer cortometraje: Carne de neón. Lleva años desarrollando su labor creativa también cómo guionista. Tras rodar Aparecidos y Carne de neón (el largo), que obtuvo una gran acogida internacional, se le abren las puertas de Hollywood y decide aceptar el reto que le depara la vida. 

Actualmente vive entre Madrid y Los Ángeles, donde ha rodado sus dos últimas películas: Tokarev, protagonizada por Nicolas Cage y Mr. Right, con guion de Max Landis y protagonizada por Sam Rockwell y Anna Kendrick. En los últimos años también dirige series de televisión internacionales entre las que se encuentran: Dirk Gently, Into the Badlands, The Strain, Fear the Walking Dead, The Alienist y Penny Dreadful. 

Ahora vuelve a sus orígenes. A su país, a su familia, a su barrio. Y de esa necesidad vital parte la idea de rodar un filme tan especial y emotivo. Una película muy dura también. Durísima, diría yo. Si un servidor que acude casi a diario a una sala de cine ha salido impactado de la proyección, el espectador que solo acude de manera ocasional al cine va a salir aturdido. Los rostros cubiertos de lágrimas prevalecerán ante una narrativa brutal. Si el cine es emoción, Paco Cabezas consigue maximizar las mismas a través de un noir que marca la pauta a toda una generación de cineastas. Esa vuelta a los orígenes del cineasta español es recurrente en la historia del cine. También de la literatura. Él mismo reconoce que tras rodar a ambos lados del océano, sentía la necesidad de volver a rodar en su idioma, en español, en dialecto andaluz, en sevillano y, si se puede ser aún más concreto, en el "idioma" que hablan en el barrio de Los Pajaritos donde se crió. Quizás el único error del filme haya sido meter en este papel a Mario Casas. El actor español, que muestra una clara progresión, no es andaluz y le cuesta hacerse con el personaje. No obstante, la mano de hierro en la dirección de actores de Paco Cabezas solventa el problema y demuestra que un interprete necesita ser dirigido con rigor y astucia. 


La actriz andaluza Natalia de Molina en el papel de la madre doliente desgarra el alma en una interpretación que la debería llevar de manera directa a ser galardonada con su tercer Premio Goya. La interprete nos acompañó en Cine y críticas marcianas durante este verano en una entrevista que también fue publicada en Cinemagavia. Le da buena réplica Ruth Díaz que tan buen sabor de boca dejó en el también impactante thriller: Tarde para la ira. Ella es la inspectora que profundiza en la investigación para tratar de atar los cabos de la historia presentada. Carlos Bardem también nos regala una gran interpretación como el jefe directo policial de la agente Eli. Por último, destacar en el reparto la sobrecogedora actuación de Mona Martínez que desde luego también tiene muchas posibilidades de ser nominada en los premios de la Academia de Cine. Interpreta a la matriarca del clan de Los Santos y produce escalofríos de pavor en pantalla. Impresionante actuación. 

Vanessa de la Haza es la directora de arte del filme y consuma una obra cumbre en esta disciplina cinematográfica tan especial. El viaje hasta el barrio obrero de Sevilla cuenta con unas localizaciones que son un personaje más en la película. Los interiores también nos ponen en contexto de como se puede crear auténtico cine negro a todo color. Una bellísima paradoja que es aumentada en las vistas cenitales sobre Sevilla. La pareja protagonista es filmada de manera preciosista en una terraza que cuenta, además, con valor narrativo. Un final redondo, emotivo y circular es acompañado en las secuencias finales a través de la fotografía de Pau Esteve Birba. Todo ello conforma una brillante parte técnica. Mención especial también para la banda sonora original compuesta por Zeltia Montes y a una canción interpretada por Rosalía que pone los pelos de punta como contrapunto emocional del filme. 


En conclusión, Adios es un viaje emocional que sobrepasa los patrones del género narrativo elegido. Un filme con la venganza como principal frente discursivo pero con cientos de matices que hacen del cine una experiencia, que esta vez sí, va más allá del puro entretenimiento. El gran libreto creado por el también sevillano José Rodríguez profundiza en el dolor, en el amor y en la pérdida. Quizás, solo el que haya vivido la paternidad pueda llegar a comprender la verdadera dimensión de un filme que ya forma parte de la historia del cine negro español. 

Nota: 9/10.


Nacionalidad: España.

Dirección: Paco Cabezas. 

Guion: José Rodríguez.

Fotografía: Pau Esteve Birba

Música: Zeltia Montes

Duración: 114 minutos.

Estreno España: 22 de noviembre.

Reparto: Mario Casas,
Natalia de Molina, Ruth Díaz,
Carlos Bardem, Mona Martínez.

jueves, 4 de julio de 2019

Natalia de Molina: "El cine va a sobrevivir siempre que haya gente que quiera verlo"


Hoy tenemos el placer de recibir en Cine y críticas marcianas a la actriz ganadora de dos Premios Goya de la Academia de Cine Natalia de Molina.

El motivo de esta doble entrevista publicada también en Cinemagavia, es el inminente estreno de su nueva película: "522. Un gato, un chino, y mi padre" que llega a los cines españoles el día 5 de julio.

La sinopsis oficial nos cuenta que George (Natalia de Molina) convive con una peculiar versión de agorafobia que limita su universo a un perímetro de 522 pasos con respecto a su casa... pero un día su gato, su único compañero, muere y se ve obligada a emprender un viaje singular. Decidida a darle un lugar de sepultura adecuado, instala su ‘hogar’ en una camioneta y emprende un viaje por carretera de regreso a su patria natal, Portugal. Esta aventura revelará que, entre saudade y fados, quizá halle un modo particular de hacer frente a su pasado.

Natalia de Molina es ganadora de dos Premios Goya. El primero como mejor actriz revelación en 2014 por su interpretación en ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’, y el segundo en el año 2016 como mejor actriz protagonista por su papel en ‘Techo y comida’. En 2018 intervino en Animales sin collar, Quién te cantará, No dormirás, y en este 2019 en el éxito de Netflix: Elisa y Marcela.

Como curiosidad adicional, os diré que Natalia de Molina fue la primera actriz a la que entrevisté para otro medio hace ahora tres años. Ha sido por lo tanto un verdadero placer volver a conversar con una gran actriz ya consolidada, y que brilla en lo personal por su humildad y sencillez. Pienso que su capacidad como interprete la volverá a llevar, ya sea como nominada o como ganadora, a la alfombra roja de los Premios de la Academia de Cine de España. 

Sin más preámbulos os dejo ya con la entrevista. 


Hola Natalia, ¿qué se va a encontrar el espectador cuando vaya al cine a ver el estreno de "522. Un gato, un chino y mi padre"?

Se va encontrar con una road-movie. Es también una comedia dramática de una chica que se llama George que sufre una peculiar agorafobia con la particularidad de que tiene perimetreda una zona en la que no puede dar más de 522 pasos para estar cómoda en su zona de confort. Al final es una película que es el viaje de esta chica para reconciliarse con quien es ella, y con su pasado. Es un viaje de abrir la mente y encontrarse con uno mismo.

¿Cómo definirías entonces a George que es el personaje que has interpretado y cómo lo has preparado?

Es una chica que se niega, y que no quiere ser quien es. Tiene muchos problemas, y uno de ellos tiene que ver con su propio nombre, pero eso se descubrirá durante la película. La preparación del personaje ha sido muy exhaustiva y he tenido que aprender portugués para interpretarlo.

George, tu personaje en la película padece agorafobia. ¿Crees qué es posible vencer este trastorno? ¿Qué consejo o pauta darías a las personas que lo padecen tras tu experiencia en esta película?

Es muy difícil porque son trastornos que escapan del control. Son traumas tan fuertes que la gente cree que puede morirse. Pero claro que se puede superar con ayuda, con querer superarlo, y por supuesto con la ayuda de profesionales

¿Ha sido un rodaje duro por el personaje interpretado?

Ha sido el rodaje más duro de mi vida. Muy complejo a nivel técnico con la cámara siempre muy cerca, y con un personaje como George que nos deja el mensaje de que no hay que renunciar a quien eres, y a tu esencia.

En la cinta cantas, corres, te cortas el pelo, y hablas también en portugués, ¿sabías ya hablar el idioma o  has tenido que estudiar para ello?

No tenía ni idea de portugués (risas), y fíjate que luego vas allí y resulta que todos hablan español. Pues estando tan cerca no tenía ni idea de portugués y tuve que estar con una profesora para prepararme las partes del guión que tenía que hablar en portugués. Es un idioma precioso y suena muy bien.

¿Cómo ha sido la experiencia de rodar en Portugal?

No conocía Portugal. Es la primera vez que iba a Portugal, y tenía muchas ganas de conocer el Algarve porque tenía mucha gente cercana que había pasado vacaciones allí. Siempre veía imágenes y me parecía un paisaje espectacular. Así que gracias a esta peli pude estar allí, conocerlo, y es precioso. El único pero es que el tiempo no nos acompañó, y llovió muchísimo.

Texto y fotos: Miguel Pina

En 2018 te vimos en las películas Animales sin collar, Quién te cantará, No dormirás, y en este 2019 en el éxito de Netflix: Elisa y Marcela. ¿Cómo llevas este éxito profesional teniendo en cuenta que apenas un 10 por ciento de los actores trabaja con regularidad?

Estoy orgullosísima de la carrera que estoy llevando y me siento muy feliz. Para mí el éxito es poder elegir el trabajo. Todos los que nos dedicamos a esto y podemos vivir de nuestro trabajo somos afotunadísimos porque somos muy pocos los que vivimos de ser actor o de ser actriz.

¿Qué está aportando en tu opinión Netflix al mundo audiovisual? ¿Crees que el cine en el cine puede estar en peligro?

Creo que desde que han llegado las plataformas aquí a España han generado mucho más trabajo. Y se ve: hay muchísimos rodajes, mucha gente trabajando ahora mismo y eso es positivo. Concretamante mi experiencia con Netflix con la película "Elisa y Marcela" ha sido muy positiva. La película se va a poder ver en más de 190 países como: Brasil, India, o Arabia Saudí de donde me llegan mensajes muy positivos. Y de lugares donde está prohibido el amor entre personas del mismo sexo. Es un mérito de Netflix hacer llegar sus películas tan lejos. Hay que recordar que se hacen películas maravillosas que se estrenan en tu país y poco más. Siempre se dice que el cine puede morir, ya lo decían con el digital. El cine va a sobrevivir siempre que haya gente que quiera verlo.

¿Qué percepción tienes de la industria cinematográfica en España y cómo crees que se puede fomentar nuestro cine para que sea atractivo para el espectador?

Ahora mismo hay una remontada en el cine español porque hacemos más rodajes y más trabajos. Pero creo que hay comprometerse con el espectador y hay muchas veces que nos estamos olvidando de las esencias, de nuestra cultura y de donde somos. Hay que buscar más historias locales y cercanas. Rescatar en definitiva nuestra historia y nuestra esencia. Contra más locales seamos, más universales pareceremos. Queda mucho por hacer, pero se están dando pasos en reivindicar el cine español sobre todo de parte de los más jóvenes.

¿Estarías en disposición de dar el salto a Hollywood si llama a tus puertas o prefieres centrarte en el cine español, y europeo?

Yo estoy muy a gusto aquí y si surgen proyectos fuera estaría encantada siempre que la historia me apeteciera hacerla. No lo descarto, pero no me obsesiono con ello.

¿Cuándo y por qué decidiste ser actriz?

Ya desde pequeña me había gustado mucho cantar, bailar, actuar, dibujar, escribir. Siempre tuve muy desarrollado el sentido de la imaginación y del arte. Conseguí además vencer mi timidez a través de las clases de teatro en la que me apunté. Y lo curioso es que cuando me subía al escenario la timidez desaparecía. Disfrutaba con los personajes,

¿Cuales son tus próximos proyectos profesionales?

Las niñas de Pilar Palomero que comienzo a rodar este mes, y acabo de concluir el rodaje de Operación Camarón de Carlos Therón que es una comedia y que me apetecía mucho hacer para cambiar de registro.


TEST PERSONAL

¿Cual es tu película favorita?

 Una mujer bajo la influencia.

¿Tu película española preferida?

La lengua de las mariposas de José Luis Cuerda.

¿Tu director de cine preferido?

Isaki Lacuesta, Carlos Vermut, Isabel Coixet.

 ¿Y tu director de cine favorito a nivel internacional?

John Cassavetes.

¿Tu actor preferido?

Ricardo Darín.

¿Tu actriz preferida?

Tengo tres: Marilyn Monroe, Gena Rowlands y Anna Magnani.

¿Una ciudad para vivir?

Madrid.

¿Una cuidad por conocer?

Tokio

¿Tu comida preferida?

 El cocido de mi madre, de Granada.

¿Cuál es la sala de cine en la que te sientes más a gusto o más te gusta?

Los Cines Ideal en los alrededores de la Plaza Jacinto Benavante de Madrid.

Tu festival de cine preferido.

El Festival de Cannes.

Cine, teatro o televisión.

Las tres cosas.

Redes sociales o ver la televisión.

Ir al cine (risas)

Una ilusión por cumplir.

Rodar una película en Chile.


En nombre de todos los lectores y seguidores de Cine y críticas marcianas quiero agradecer muy especialmente a Natalia de Molina la concesión de esta entrevista personal, así como desearle mucha suerte en todos los proyectos que emprenda de ahora en adelante. Agradecer también a Ainhoa Pernaute , y a Eduardo Gil Rodriguez la gestión de la entrevista que fue realizada en en la zona centro de Madrid.

Texto y fotos: Miguel Pina.

La entrevista ha sido un trabajo conjunto entre Cine y críticas marcianas y Cinemagavia donde también podéis leer la entrevista con otras fotos y formato en el siguiente Enlace.



viernes, 26 de octubre de 2018

Quién te cantará: La arquitectura de construir una buena historia


Después de alcanzado el éxito, todos olvidan las cualidades con que lo alcanzaron.
-André Maurois.

La historia: Tras perder a su madre, la exitosa cantante Lila Cassen (Najwa Nimri), decide tomarse un tiempo fuera de los escenarios que se va extendiendo hasta una retirada que va camino de los diez años. Pero justo cuando decide reaparecer en el mundo de la canción, tiene un accidente en la playa que le hace perder la memoria y con ello la forma que tenía de interpretar sus canciones. Es entonces cuando Blanca (Carme Elías), que es su representante, encuentra a una cantante no profesional especialista en interpretar las canciones de Lila Cassen y le pide ayuda para que la artista recupere su memoria, su voz y su vida artística.


La crítica: El cine cobra su verdadero sentido como arte escénico cuando la arquitectura de construir una historia se hace desde la sencillez. A su vez, el cineasta de turno debe buscar en la complejidad de las relaciones humanas un buen vehículo narrativo. Con ello, se aporta una visión humanista o unos trazos vitales que puedan definir a unos personajes con los que nos podamos identificar o al menos comprender. Por eso, cuando buscamos en el cine algo más que un entretenimiento a los cinéfilos nos es suficiente con la sinceridad de un cineasta contando una historia que más sencilla o más compleja, sea eso, una historia con algo que decir y que deje un poso en nuestros recuerdos.

Quién te cantará es la tercera película dirigida por el cineasta español Carlos Vermut que alcanzó el reconocimiento nacional e internacional cuando ganó la Concha de Oro del Festival de San Sebastián con su anterior película Magical Girl. En esta ocasión, nos lleva de una manera muy profunda a indagar en el universo femenino a través de las vidas entrelazadas de cuatro mujeres que cruzan sus caminos en un momento muy complicado para todas ellas. Todo en la película se rige por un universo muy almodovariano que en esta ocasión es más que acertado ya que funciona como una inspiración y no como una copia.

De hecho, el propio Pedro Almodóvar quedó prendado con la anterior película del director y no dudó en elogiarlo como uno de los cineastas más prometedores y originales del nuevo cine independiente español. La suma de Alberto Iglesias como compositor de la banda sonora, que también es asiduo de la cinematografía del maestro manchego, completan el mapa sentimental de una manera de hacer cine que no puede, ni debe dejar indiferente a nadie. Eso no quiere decir que sea un tipo de cine sencillo, frugal o recreativo, ya que como escribía anteriormente, la construcción de la historia está cocinada a fuego lento, y son muchos los matices a tener en cuenta a la hora de presenciar una proyección algo incomoda pero de una profundidad narrativa hipnótica en su mirada.

Todo en la historia es una conversación sobre la identidad de las personas y como los acontecimientos vitales marcan de una manera muy acusada dicha identidad y la forma de relacionarnos con nuestro entorno. Mensajes en torno a la fama, a la admiración, al fracaso, a la maternidad, o incluso a la violencia juvenil son retratados a través de unos personajes de los que nunca dejamos de aprender a veces por sus errores y las menos veces por sus aciertos. Todo este mensaje que se va descifrando en la película pasa por un extraordinario elenco actoral femenino de los que voy a dar unas pinceladas para poder comprender porque el cineasta nos habla de sus miedos, dudas, sueños e ilusiones a través de las actrices elegidas con gran acierto.


Najwa Nimri es una actriz excepcional que combina sus trabajos audiovisuales con su faceta como cantante profesional. Relegada estos últimos años incomprensiblemente del cine, la podemos recordar por sus interpretaciones en las películas El método o En los amantes del circulo polar. Actualmente ha estado trabajando en la serie Vis a vis de Antena 3, pero con todo el respeto para los aficionados a la serie, Najwa (nombre árabe), está muy por encima de estas cosas. Tras cinco años sin trabajar en el cine (en parte se funden persona y personaje interpretado en Quién te cantará), este 2018 reaparece con dos películas que se estrenan muy seguidas. La próxima será en breve a las ordenes de Julio Medem y hablaremos también de ella. Pero volviendo al personaje de Lila Cassen en la película hoy reseñada, cabe decir que es la base sobre la que se asienta toda la producción y sobre el que giran los demás personajes de forma concéntrica. Hablamos de un personaje con unos matices muy ricos, pues tras sufrir una fuerte amnesia no comprende la fama alcanzada, y según va recuperando la memoria, inicia un proceso de auto-descubrimiento personal que el cineasta aprovecha para hablarnos de la pérdida a través de los recuerdos de una artista que le debe todo a su madre.

El vacío que deja en su vida la pérdida de su madre, nos lleva al personaje de su representante artística que ocupa ese papel maternal cuidando de la artista como si de su propia hija se tratara. Este papel es interpretado con una categoría única y una dicción impecable, por la veterana actriz ganadora del Goya en 2008 Carme Elías y que diez años después debería alcanzar al menos una nueva nominación por su exquisita interpretación. Una verdadera dama en escena.

El otro papel clave de la cinta es para Violeta (Eva Llorach de Magical Girl), que vive aislada en su universo particular trabajando en un Karaoke y dando rienda suelta en dicho local a su pasión por la canción. Aunque más que una vocación, sus interpretaciones musicales siempre están inspiradas en su admiración incondicional por Lila Cassen a la que imita a la perfección. La gran sorpresa de su vida llega cuando la representante de la artista se pone en contacto con ella para que conviva con su admirada cantante y le enseñe de nuevo a ser quien era y a interpretar sus canciones como lo hacía antes del accidente que la dejó en estado de amnesia.

Y para concluir con el reparto, nos encontramos con el personaje de Marta que es la joven hija de Violeta y que representa la violencia juvenil, además de introducirnos el tema del chantaje emocional de los hijos que conviven en familias desestructuradas. En este caso, Marta, la tiene tomada con su madre a la que tiene amenazada y dominada por completo. Aunque este tema es secundario en la película, acaba tomando forma de tragedia griega y sustentando la base de la resolución de la propuesta presentada. El personaje de Marta es interpretado con acierto y fuerza por la ganadora de dos Premios Goya, Natalia de Molina, a la que tuve la fortuna de entrevistar hace un par de años por otro papel bastante complejo y controvertido (Entrevista a Natalia de Molina).


La parte técnica de la película se funde de manera muy especial con la forma poética que tiene Carlos Vermut de impregnar sus filmaciones. En la película el mar ejerce como sujeto narrativo tanto en la secuencia inicial, como con breves e intermitentes apariciones en forma de amaneceres o puestas de sol marítimas en la parte central de la historia y cerrando el círculo de manera virtuosa en la escena final con el mar tomando forma redentorista y expiatoria. Otro aspecto a destacar es la utilización de los espacios tanto interiores en la mansión de la artista, como exteriores en las playas de Rota en Cádiz. Estos siempre están al servicio de narrar algo importante en la historia. Mención especial por lo tanto a Laia Ateca que es la directora de arte de la producción y a la fotografía de Eduardo Grau.


Quién te cantará es una película compleja, profunda y difícil que asombra con su belleza fílmica y aturde por momentos por la densidad de sus texturas narrativas. Nos encontramos también ante una filmación muy femenina en la que el hombre no aparece en este complejo universo, dando a entender con ello, que la figura masculina ya no es el único eje sobre el que se vertebra la vida, los sentimientos o los sueños de la mujer. Con ello, Carlos Vermut, nos inquiere con su alegato sentimental a acabar con un patriarcado que marcó y marca aún la pauta en sociedades cerradas que impiden las libertades individuales. Pero por encima de mensajes, o significados ocultos, nos encontramos ante algo tan complejo y a la vez tan sencillo como es la arquitectura de construir una buena historia.

Nota: 8/10.

Nacionalidad: España.

Dirección y guión: Carlos Vermut.

Reparto: Najwa Nimri, Carme Elías,
Eva Llorach, Natalia de Molina.

Música: Alberto Iglesias.

Fotografía: Edu Grau.

Duración: 124 minutos.

Estreno España: 26 de octubre de 2018.



viernes, 22 de junio de 2018

No dormirás: bochornoso y delirante psicodrama que produce más sueño que miedo


Al que has de castigar con obras no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio. -Miguel de Cervantes.

La historia: Alma (Belén Rueda) es una vanguardista directora teatral que está preparando un nuevo proyecto para ser representado ante el público en un antiguo y misterioso hospital psiquiátrico. Para ello, contrata a Bianca (Eva de Dominici) y a Cecilia (Natalia de Molina), que son dos jóvenes actrices deseando progresar en sus carreras. El problema surge cuando la directora de la obra somete al elenco actoral a una fuerte privación del sueño durante días para que sus interpretaciones sean lo más dramáticas posibles. El circo y la payasada está servida.


La crítica: Nada que añadir. Fin.

Nota: 0/10.

Nacionalidad: España, Uruguay, Argentina.

Director: Gustavo Hernández.

Reparto: Belén Rueda, Eva de Dominici,
Natalia de Molina, Germán Palacios.

Guión: Juma Fodde.

Música: Alfonso González Aguilar.

Fotografia: Guillermo Nieto.

Duración: 105 insufribles minutos.

Estreno Argentina y Uruguay: 11/01/2018.

Estreno España: 15 de junio de 2018.

viernes, 1 de abril de 2016

Kiki, el amor se hace


Comedia erótico-festiva es como el viral actor y director español Paco León (con mas de un millón de seguidores en su cuenta de Twitter), nos define su tercer trabajo como cineasta. En esta ocasión el cineasta nos obsequia con un gran remake de la producción australiana 'The little death'.

Cinco historias y cinco curiosos comportamientos sexuales. A saber: elefilia que es la excitación sexual por los tejidos, dacrifilia con el llanto, herbofilia por las plantas, somnofilia con relación al sueño y harpaxofilia en el contexto de un robo.

Buena y original carta de presentación en el inicio de la película. Aprovechando los títulos de crédito, se intercalan imágenes de animales con personas haciendo una original referencia a nuestros instintos mas primarios. Comenzamos bien, pues no hay nada como un buen entrante que nos predisponga a favor de obra. La cinta no sigue el método de 'Relatos Salvajes' en el aspecto que las cinco historias que se narran no son independientes entre sí.

En Kiki, las historias están entrelazadas y van saltando de unas a otras con una interrelación común y que desembocan todas juntas en la maravillosa escena final. Con esta narrativa, podemos recordar de camino al maestro Alejandro G Iñárritu especialista en estas lides de resolver el puzzle en la parte final de la historia.


Esta fotografía pertenece a la primera y genial escena del largometraje. Probablemente sea lo mejor del mismo junto con su final. Nos encontramos a los dos primeros personajes que abren "fuego" en una hilarante parodia de como enfrentarse a una terapia de pareja. Todas las historias tienen en común las filias sexuales de alguno de los miembros de la pareja. La mayor virtud de Kiki es la naturalidad con las que son tratadas las filias sexuales. Con ello podemos comprender un poco más la naturaleza de las mismas por extrañas que nos puedan parecer en la exposición inicial.

En una de las historias, uno de los miembros de la pareja (Candela Peña, magnífica actuación), disfruta sexualmente cuando ve a su pareja llorar (Luis Callejo, magnífico también). Para disfrute del malvado espectador esta mujer le hace a su pareja todas las jugarretas posibles (incluso fingir graves enfermedades), con tal de satisfacer sus deseos sexuales. 


Al ser una película coral mencionaré con brevedad a sus protagonistas. Paco León es cada vez mejor actor. Su pareja en la ficción, la actriz argentina Ana Katz le da buena réplica. Natalia de Molina se confirma como un actriz de éxito y tras su merecido premio Goya hace otro estupendo trabajo. Belén Cuesta y Alexandra Jiménez se lucen en sus papeles respectivamente con una gran vis cómica.

En los aspectos técnicos la filmación sobresale. La fotografía dirigida por Kiko de la Rica es un auténtico lujo que no pasa desapercibida. El sonido directo es sencillamente espectacular. La dirección de arte también es excelente con un aire muy almodovariano.

Quizás el mayor defecto de la filmación lo encontramos en la utilización de un lenguaje en demasiadas ocasiones soez e innecesario. Algunas escenas pueden resultar algo escabrosas aunque en ningún caso hablamos de pornografía.

Kiki es una cinta bastante fresca, ágil y novedosa en la que se intenta mostrar con naturalidad la diversidad sexual del individuo. Paco León se supera en su nueva y flamante obra que tiene todos las cualidades para ser un nuevo taquillazo en las salas de cine.

Nota: 9/10

Nacionalidad: España.

Director: Paco León.

Reparto: Paco León, Ana Katz,
Candela Peña, Luis Callejo,
Álex García, Natalia de Molina.

Fotografía: Kiko de la Rica.