domingo, 6 de diciembre de 2020

¡Qué maravilloso es el cine! Rebecca

"Anoche soñé que volvía a Manderley. Me encontraba ante la verja pero no podía entrar, porque el camino estaba cerrado. Entonces, como todos los que sueñan, me encontré poseída de un poder sobrenatural y, sobrepasé como un espíritu la barrera que se alzaba ante mí". _ Prólogo de Rebecca.

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Rebecca es tan delicada como trágica. Hablamos de una historia en la que subyacen ángulos ocultos del alma humana. Estos, a su vez, conviven con la inocencia del ser que aún no ha sufrido el dolor. Pero sobre todo, Rebecca es Manderley. La mansión, que parece tener vida propia, es el nido de amor a modo de castillo-palacio que construye la historia de manera virtuosamente circular. Durante el filme, observamos como los espacios escenográficos no solo ocupan parte de la trama, sino que son los que construyen la propia narrativa desde el principio de la historia.

En la fase inicial de Rebecca vemos a un hombre avanzando hacia el suicidio desde un acantilado. Éste, es salvado por un ángel en forma femenina. Los espacios hablan por sí mismos dando paso a una historia de amor con un inocente comienzo y un incierto final. El mito de Rebecca nace desde la literatura y confluye en el cine para alumbrar una de las películas más importantes de la historia del séptimo arte. El maestro Hitchcock siembra las lineas maestras de su legado para el cine.  

La película está basada en la novela homónima de Daphne du Maurier publicada en 1938. Tan solo dos años después se estrenaba en Estados Unidos la adaptación cinematográfica que fue galardonada con el Oscar a la mejor película. La historia narra el romance del aristócrata inglés Maxim de Winter con una humilde joven a la que conoce en un viaje a Montecarlo. El espectador nunca conoce el nombre de pila de la que será la segunda señora de Winter. Pronto, la nueva esposa se da cuenta de que no puede borrar en su marido el recuerdo de su difunta mujer. Todo cuanto hace hubiera sido mejorado por Rebecca e incluso el ama de llaves del nuevo hogar siente hacia la joven una abierta antipatía. Poco a poco, irá descubriendo los oscuros secretos que se ciernen sobre Manderley y el porqué del comportamiento errático de su marido. La sombra de Rebecca se percibe en cada rincón de la morada. 

En Rebecca hay tantas películas en una sola que no se la podría adscribir a un solo género. De salida, Hitchcock se muestra romántico y sentimental. El cineasta utiliza una sencilla presentación de personajes que repetiría un año después en Sospecha. Además, nos hallamos ante su película más femenina impregnado por los aromas de Daphne du Maurier. Sin embargo, la cinta evoluciona poco a poco hacia un cine más negro, más gótico e incluso más siniestro. La música de Franz Waxman también evoluciona de su alegría inicial hacia un lado más oscuro que es utilizado para impregnar de suspense el mítico filme del maestro británico. La buena fotografía de George Barnes también fue premiada con el Oscar. 

La ganadora del Oscar por Las tres caras de Eva, Joan Fontaine, realiza un papel majestuoso interpretando de manera precisa a la nueva señora de Winters. La sombra de Rebecca es tan alargada que no dispone de nombre propio en un hecho muy llamativo. Su personaje se emparenta con una nueva Alicia entrando en el reino de Manderley.

Las flores abundan en la mansión. Incluso en los vestidos con los que el personaje evoluciona de chica provinciana a dama de palacio. Por otro lado, e interpretando al señor de Winter, nos encontramos a un no menos majestuoso Laurence Olivier. Un personaje atormentado que encuentra en su nueva mujer una motivación por la que vivir. Y como no, mencionar a la siniestra señora Danvers interpretada por una tremenda Judith Anderson. Hablamos de un ama de llaves obsesionada con la anterior propietaria de la morada. Quizás enamorada de Rebecca, Hitchcock le quiso dar un componente lésbico que el código Hays eliminó atribuyendo al mago del suspense una perversidad moral inapropiada. Danvers, parece excitarse cuando admira la ropa interior de Rebecca o cuando se pasa por su rostro un abrigo de piel ante la mirada atónita de la nueva esposa. Ésta, aparece cada vez más aturdida ante el complejo mundo de la morada. Los fantasmas, reales o imaginados, llenan Manderley.

Y precisamente este castillo-palacio, como escribía al inicio, es el personaje más importante de la acción. Si para Orson Welles, Xanadú fue su medio escenográfico de referencia, para Hitchcock lo sería Manderley. Dos mansiones que marcaron ambas carreras de por vida. Casi podríamos hablar de un libro de estilo para su manera de entender el cine. Manderley es una mansión de soledad, donde la protagonista se siente abandonada, sola y empequeñecida ante los grandes espacios que configuran la construcción. La muerte de la morada, purificada tras el incendio, representa la entrada en un mundo nuevo. Con ello, observamos un monumento a la narrativa circular. Hitchcock, con ese final, declara formalmente su amor al cine que nace de la literatura universal. 

Rebecca es en conclusión mucho más que una buena película. Hablamos de una obra donde cada elemento cinematográfico ocupa la posición adecuada. El filme está marcado por una mirada al Romanticismo pero también a la pura tragedia griega. El tormento aparece como símbolo mitológico de la visión femenina que supo interpretar como nadie Joan Fontaine. Ella, la joven sin nombre, es representada como la virgen que a su vez se purifica con el fuego de Manderley. El inicio de Rebecca es también el epílogo del filme y con ello se completa el círculo de una obra cumbre para la historia del cine. 


Nacionalidad: Estados Unidos

Dirección: Alfred Hitchcock

Guion: Robert E. Sherwood,
Joan Harrison 

Música: Franz Waxman

Fotografía: George Barnes (B&W)

Duración: 130 minutos

Reparto: Laurence Olivier, Joan Fontaine,
George Sanders, Judith Anderson,
Nigel Bruce, Reginald Denny,
C. Aubrey Smith, Gladys Cooper


P.D. Esta crítica participa fuera de concurso en la XXIV Edición de El Tintero de Oro dirigido por David Rubio Sánchez. La parte central de este texto se publicará en la revista digital del mismo nombre junto a todos los relatos y reseñas participantes en el reto. 

jueves, 20 de abril de 2017

¡Qué maravilloso es el cine! Sospecha


Lo que él no sabría es que este retrato les acompañaría el resto de sus vidas, al menos, mientras estén juntos y vivos… - Eme.

Por Emerencia Joseme & Miguel Pina. 

Lina (Joan Fontaine), es una atractiva pero introvertida joven de la alta burguesía británica que absorbida por la estricta educación que ha recibido de sus padres se limita a seguirles la corriente y a guardar las buenas formas de una cerrada sociedad.


Cuando aparece en su vida, un locuaz vividor llamado Johnnie (Cary Grant), cae rendidamente enamorada de él y contraen matrimonio clandestinamente para evitar la oposición de sus padres. Tras una luna de miel visitando Nápoles, Capri y París, Lina descubre que Johnnie está arruinado y empieza a sospechar que su marido la ha conquistado por la posibilidad de hacerse con la herencia que ella reciba. La sombra de la duda comienza a envenenar la relación.


En 1941, Alfred Hitchcock y Cary Grant unieron por primera vez sus carreras en una adaptación de la novela 'Before the Fact' del escritor británico Anthony Berkeley Cox. Como es norma el maestro del suspense nos regala una presentación riquísima en matices aunque un tanto ingenua. Nos presenta a Lina que es una recatada señorita que viaja sola en un vagón de primera clase de un tren. Vemos a una ávida lectora con lentes y un elegante sombrero alado. Tiene en sus manos un libro de psicología. Jhonnie acaba de sentarse frente a ella, seductor, la mira desde los tobillos hasta el sombrero, podría decir que se la come con la mirada. Lina recuerda que su cara la ha visto en alguna parte, y cae, claro es porque está en el periódico. Ese guapo galán que tiene frente a ella es conocido y él no le quita ojo de encima. Ese recorte del periódico lo guardaría en su libro, sería el inicio de su relación. La soltería de la inteligente Lina ha llegado a su fin. 

Y para Jhonnie es otra manera de seguir disfrutando de su vida de empeño. Es adicto a las carreras de caballos y vive del cuento, literalmente. Se inventa mil argucias para seguir adelante. Gana con la misma alegría que pierde. Es el tipo de jugador que no da "palo al agua" pero que cualquier estrategia será buena para conseguir dinero y seguir jugando. Y Lina puede que sea su próximo plan. Él no dudará en vender cualquier cosa, aunque signifique mucho más que el valor que tenga el objeto. No tiene sensibilidad para ello. "Porque él es un truhán, es un señor, ama la vida, ama el amor, toma de todo un poco y de cada una saca el mejor partido." 

La película evoluciona de una manera asombrosa desde una ingenua comedia romántica hasta convertirse poco a poco, en un intenso thriller de suspense. La génesis del conflicto narrativo surge cuando la virginal Lina, empieza a sospechar que su marido está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para hacerse con la herencia familiar. En esos momentos cualquier cosa puede tambalear la relación. El enamoramiento más dulce puede agriarse por un aditivo añadido y medido a tiempo. Hay indicios de que Jhonnie pueda llegar a ser un asesino por su extrema ambición. La sospecha empieza a herir a Lina... ¿Acaso él es verdaderamente culpable de esta situación? ¿Puede que ella sea su próxima víctima? ¿O acaso es todo una paranoia de ella? Esto es lo maravilloso del cine de Hitchcock. Es decir, la interpelación directa con el espectador al que convierte en una marioneta de sus juegos malabares.


Unos jovencísimos y encantadores Cary Grant y Joan Fontaine son los protagonistas absolutos del reparto. Son esos rostros inolvidables llenos de matices y expresiones que envuelven unos primeros planos en blanco y negro. Unas caras elegantes y sutiles, con una aguda y fina forma de arquear la mirada. Y la nuestra, la mirada me refiero, no se pierde en otros detalles, la pantalla está llena con dos mitos del séptimo arte. Su presencia es constante, robando los primeros, segundos y terceros planos. Del resto del reparto, solo destacaría a un viejo amigo de Jhonnie, llamado Beaky (Nigel Bruce), que representa la inocente complicidad en las artimañas de este personaje tan siniestramente encantador que Hitchcock concedió a Cary Grant.

En cuanto a premios, Joan Fontaine fue galardonada con el Oscar de la Academia por esta interpretación. La música un tanto excesiva de Franz Waxman mereció la nominación, pero no el más alto galardón de la industria de Hollywood. Otro aspecto a destacar es un conseguido vestuario de época, unos interiores de estilo georgiano y el uso de unos vehículos con puertas a favor del viento que en la épica escena del precipicio cobrarán una importancia singular.

Pero por encima de otras consideraciones, 'Sospecha' es sobre todo un viaje hasta la duda que habita en el interior humano. Hay una frase de Lina en la que dice: <<Estoy segura que hallarás la manera de justificarte a ti mismo y explicarselo a los demás>>, cuando es en realidad ella la que está justificándose continuamente y dudando de su primer amor. Pero no es ella la que duda sola, Hitchcock nos lleva en una controvertida y debatible parte final, a dudar junto a él, en un final sorprendente y desconcertante que hacen de la película un inteligente vehiculo que merece un segundo visionado para comprender toda la composición de la historia. A fin de cuentas, con cineastas como Alfred Hitchcock, se puede decir sin dudar eso de ¡Qué maravilloso es el cine!


Nota final: Este texto está elaborado en común con Emerencia Joseme que es escritora y autora del magnífico blog viajero y literario Viaje y Fotos. Allí, nos narra sus experiencias viajeras y sus aterciopeladas letras en unos relatos literarios de primer nivel. Es la segunda colaboración en Cine y críticas marcianas, tras Inside Out con Mane Lander, y la experiencia ha sido todo un regalo de letras y cine. Os dejo con unas palabras de Emerencia que ha querido dedicar a todos los asiduos a este espacio marciano:  

"Acudir a la pantalla, aunque sea de la tele, y recuperar esta película del 1941 ha sido toda una experiencia. Gracias Miguel por invitarme a verla y formar parte por un día de este estupendo blog de reseñas cinematográficas que tienes y que cuidas con tanto esmero. Me siento, así como… importante por un día con la magia del cine. Y sobre todo, he tenido la oportunidad de admirar este maravilloso trabajo de interpretación actoral. Una película que se centra en estos dos personajes y son ellos los que te cuentan la historia, pero lo hacen al oído, de una forma cauta, para que no te sorprendas de pronto. La sorpresa y la sospecha están dosificadas. Ya se encarga Lina de dártela a sorbitos. Y aquí me despido. Un abrazo para todos."