martes, 8 de abril de 2025

Sorda: notable retrato del mundo no oyente


Sorda dirigida por Eva Libertad se ha estrenado en cines españoles el día 4 de abril de 2025. La cinta española ha sido la gran triunfadora del Festival de Málaga con la Biznaga de Oro a la Mejor Película y otros cinco premios más. Ya se perfila como una de las películas favoritas para los próximos Premios Goya.

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La historia: Ángela, una mujer sorda, va a tener un bebé con Héctor, su pareja oyente. La llegada de la niña altera la relación de pareja, y lleva a Ángela a afrontar la crianza en un mundo que no está hecho para ella.


La crítica: Buen debut de, Eva Libertad en una ópera prima cocinada con mucho cariño, emotividad y buscando en lo cotidiano de las personas momentos extraordinarios. Un noble noviazgo, una secuencia estremecedora de un parto y la crianza de un bebé son las bases narrativas sobre las que se asienta una producción que nos recuerda en algo a la también premiada Cinco lobitos

Según como está el mundo con conflictos bélicos, guerras arancelarias y la carestía de la vivienda por las nubes, quizás dentro de diez años podríamos hablar de que la cinta española sería una distopía o pura ciencia - ficción. ¿Existirán para entonces las parejas tradicionales? ¿Gente que quiera o pueda traer a bebés a este mundo? ¿Existirá el concepto de familia o seremos seres individualizados conectados a un teléfono móvil? Y ya puestos, ¿cómo será el mundo para las personas con alguna discapacidad cómo la sordera, ceguera o la pérdida del habla? 

Sorda es el primer largometraje español protagonizado por una actriz sorda y parte del cortometraje homónimo nominado a los Premios Goya en 2023 dirigido por Eva Libertad y Nuria Muñoz. La película explora los desafíos que surgen en la pareja al afrontar la maternidad y paternidad potenciados por el encuentro de los mundos sordo y oyente. Sobre todo hablamos de un aprendizaje para la comprensión hacia las personas que no pueden escuchar desde su nacimiento o que quedaron sordas por algún evento físico. A veces, aunque sean sordos, si que pueden hablar con relativa normalidad al no ser que sean sordomudos. 

La cineasta busca con el largo ese deseo de explorar más en profundidad la complejidad del vínculo entre el mundo sordo y el mundo oyente: los encuentros o desencuentros, la conexión y el amor, pero también los choques o los conflictos... algo que ha sido esencial en su vida pues Miriam Garlo, la actriz protagonista, es su hermana, es actriz y es sorda. Hace unos años, la propia Miriam empezó a plantearse ser madre. Hablaron mucho sobre este tema y de esas conversaciones surgió el cortometraje de Sorda, que las dejó con la sensación de que quedaba mucho por contar en la historia de Ángela en la cinta que ahora ha visto la luz. 


La película, como decía, está protagonizada por la actriz sorda Miriam Garlo, hermana de la directora y por Álvaro Cervantes. Ambos han sido premiados con las Biznagas a las mejores interpretaciones en el Festival de Málaga. Cervantes estuvo un año preparando el papel ya que tuvo que aprender la lengua de signos. Completan el reparto Elena Irureta y Joaquín Notario, entre otros actores que van conformando un reparto coral con pequeñas interacciones. Los personajes están bien definidos con un realismo que conecta de manera rápida con el espectador aunque con una cierta parsimonia que es algo repetitiva en la ejecución del relato. 

La huerta, una luz única, la vegetación, el sonido de los pájaros... son parte de esta película que Eva Libertad tenía muy claro que se tenía que rodar en Murcia. Una casa de campo es el epicentro de la cinta otorgando a toda la narrativa un aire rural, cálido y luminoso. Buena técnica por tanto. 

Sorda es un viaje único al epicentro de las personas sordas. La cineasta enfoca el filme desde la perspectiva del mundo oyente, para en la parte final silenciar el sonido y cambiar la perspectiva en la que vemos con claridad lo que sienten las personas no oyentes. Pero ante todo nos hallamos ante un relato protagonizado por una cálida historia de amor en la que también hay encuentros y desencuentros. Un final lírico deja muy buen sabor de boca y con ganas de seguir el recorrido de una cineasta que viene a sumarse a la gran renovacion de las directoras españolas. 

Nota: 8/10. 


Nacionalidad: España

Género: Drama

Dirección: Eva Libertad

Guion: Eva Libertad

Música: Aránzazu Calleja

Fotografía: Gina Ferrer

Duración: 100 minutos

Reparto: Miriam Garlo, Álvaro
Cervantes, Elena Irureta, Joaquín Notario.

jueves, 20 de abril de 2023

20.000 especies de abejas: cuando la realidad se impone a las creencias


20.000 especies de abejas dirigida por Estibaliz Urresola Solaguren se estrena en cines españoles el día 21 de abril de 2023. La película española se alzó con la Biznaga de Oro del Festival de Málaga y Patricia López Arnaiz fue premiada como mejor actriz de reparto por su papel en la emotiva narración.

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La historia: Cocó (Sofía Otero), de ocho años, no encaja en las expectativas de la sociedad y no entiende el porqué todos insisten en llamarle Aitor ya que no se reconoce en ese nombre ni en la mirada de los demás. Su madre Ane, aprovechará las vacaciones para viajar con sus tres hijos a la casa materna, donde reside su madre Lita y su tía Lourdes, ligada a la cría de abejas y la producción de miel. En este matriarcado se explorarán los sentimientos encontrados de la joven Cocó en un verano que cambiará su perspectiva del mundo. 

La crítica: El primer largometraje dirigido por Estibaliz Urresola es un canto a la sensibilidad y se coloca de salida como la primera gran película española en seguir la senda del buen año 2022 para el cine nacional. De hecho, Urresola se posiciona como una de las favoritas para el Goya a la mejor dirección novel en los galardones del próximo año. 

20.000 especies de abejas nos sumerge en un matriarcado rural vasco en el que sus mujeres pugnan por tener la razón sin importar edad, condición social o su posición dentro de la familia. La cinta narrada de manera sutil y cocinada a fuego lento, aborda sin tapujos la identidad de género en la niñez a través de la mirada de una niña que se pregunta quién es y el porqué su cuerpo no obedece a lo que siente su corazón. 

La cineasta nos pregunta y se pregunta a lo largo del filme varias cuestiones: ¿desde cuándo sabemos quiénes somos? ¿qué relación guarda nuestra noción de identidad en relación al cuerpo? ¿es, la identidad propia, tan solo una vivencia íntima y personal o está afectada por la mirada externa? ¿hasta qué punto estamos dispuestos a llegar para imponer creencias desfasadas ante las realidades del corazón? ¿al suicidio de los menores? ¿a su amargor de por vida? Aceptar la libre identidad de género no es una cuestión ideológica, ni un capricho de nuestros pequeños. Es una cuestión de sensibilidad y empatía con el prójimo y con nosotros mismos.  

La cinta española rezuma sensibilidad y pertenece a ese grupo de películas que surgen de la necesidad de ahondar e investigar sobre la niñez y sus conflictos. Un período en el que el mundo adulto parece violento, arcaico y no se encuentra en sintonía con las necesidades de los más jóvenes. Más si cabe, cuando la identidad de género se sitúa como epicentro en la vida de éstos últimos enmedio de la incertidumbre.


Patricia López Arnaiz (La cimaLa hija) realiza una gran papel como madre de Cocó. Un personaje sumido en una crisis profesional, que aprovechará las vacaciones para intentar poner en orden su vida. Sofía Otero, actriz revelación desde ya, interpreta a Cocó que lucha desde su interior por su alma de niña. Ella no entiende el porqué nació en un cuerpo con el que no se siente identificada. Cobra especial importancia en la película el papel de la tía Lourdes (Ane Gabarain) que empatiza con la cría y que le trata de enseñar a través de las abejas la mejor comprensión del mundo. La clave del filme se encuentra en su conmovedora secuencia final en la que la miel y las abejas cobran una importancia vital para la mutua comprensión del clan familiar. 

En la parte técnica destaca la apuesta por rodar en base al naturalismo. O sea rodar de la forma más natural posible, de forma que el espectador no tenga la sensación de ver un filme artificial, sino un retrato cotidiano de la vida normal de una familia. La cineasta juega con la luz natural, intentando que los espacios por los que pasa Cocó sean abiertos y en exteriores. Y, a nivel de cámara, destacan los primeros planos, combinados con encuadres más amplios donde se muestra el impacto del entorno. 


20.000 especies de abejas me parecido intensa y emotiva aunque algo excedida en su metraje. Quizás ese sea su único punto débil. La película entroniza a otra nueva cineasta española que sigue la senda de los éxitos de 2022 forjados por una nueva hornada de mujeres directoras, como Carla Simón (Alcarràs), Pilar Palomero (Las niñas), Elena López Riera (El agua) o Alauda Ruiz de Azúa (Cinco lobitos). En definitiva, Estibaliz Urresola se marca una ópera prima notable con una acertada metáfora basada en la apicultura y su simbolismo, que ayuda a comprender al distinto desde el profundo amor de una madre.

Nota: 7'5/10. 


Nacionalidad: España

Género: Drama

Dirección: Estibaliz Urresola Solaguren

Guion: Estibaliz Urresola Solaguren

Fotografía: Gina Ferrer

Duración: 125 minutos

Reparto: Patricia López Arnaiz,
Sofía Otero, Ane Gabaraín,
Itziar Lazkano, Martxelo Rubio, 
Sara Cózar, Miguel Garcés

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Chavalas: regreso al barrio


Chavalas dirigida por Carol Rodríguez Colás se estrena en cines españoles el próximo día 3 de septiembre. El filme ibérico fue uno de los grandes triunfadores del pasado Festival de Málaga, consiguiendo la Biznaga de Plata Premio del Público, el Premio Movistar+ a la Mejor Película y el Premio ASECAN a la Mejor Ópera Prima. Con esta publicación Cine y críticas marcianas comienza la temporada de cine 2021/2022. Esta nos debería llevar hasta finales de julio del próximo año si la parte contratante de la primera parte no lo impide. Sed bienvenidos de nuevo. 

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La historia: Marta (Vicky Luengo) aspirante a fotógrafa, trabaja en Shame, un exclusivo magazine de arte y fotografía. Entre excéntricos shootings y un ambiente snob, Marta intenta conseguir el caché necesario para codearse con el elitista grupo de creadores. Pero un recorte laboral acaba de repente con sus ilusiones. Es entonces cuando sin dinero y sin vivienda debe regresar a su humilde barrio donde la esperan Desi, Soraya y Bea, amigas inseparables en la adolescencia, pero con inquietudes opuestas al perfil elitista de la joven recién despedida. 


La crítica: La vuelta a los orígenes, en este caso al barrio, es un tema recurrente en el cine y en la literatura. El regreso al pueblo donde nacimos, la vuelta al barrio donde nos criamos o el reencuentro con viejos amigos de la escuela son retratados con naturalidad en esta hábil propuesta que nos presenta la cineasta española debutante Carol Rodríguez Colás.

De esta manera, y con sus Chavalas como medio narrativo, nos adentramos en las amenazantes hileras de pisos de Cornellà en Barcelona. Las edificaciones aparecen amenazantes e incluso siniestras. 

Marta se siente un pez fuera del agua. Un pez fuera del barrio. Con su pamela y su estilo vintage se siente absurda en un mundo que ahora le es ajeno. Sintiéndose atrapada en el aire provinciano que ella ve en todo eso y refugiada en su aire de superioridad, ningunea cualquier cosa que hacen sus amigas. Pero aún le queda el plato fuerte: el regreso a la casa de sus padres. El círculo de la vuelta a los orígenes queda completo con un inteligente libreto plagado de diálogos realistas y pegados a la calle. 

Marta, hundida, sin ninguna oportunidad en Barcelona y repudiada en Cornellà, llega por fin a un verdadero punto de inflexión. El olor a detergente de la ropa tendida de balcón a balcón, los abuelos echando la tarde, el sol escondiéndose entre los bloques fabricados en serie de colores chirriosos y las plazas de cemento, se convierten en imágenes inspiradoras que fotografía y la acercan por fin a sus raíces. Así es como parece encontrar un sentido a su existencia. El filme destila franqueza. 

El humor, la sexualidad, los conflictos sociales y la precariedad laboral conforman el poker narrativo sobre el que se asienta Chavalas. El círculo concéntrico sobre el que gira la producción española está basado en la amistad femenina y en las alianzas que se establecen entre las cuatro jóvenes. También giramos juntos a sus conflictos y aspiraciones. El trabajo de cámara potencia esta sensación. A menudo, a lo largo de la película, las cuatro protagonistas comparten plano, estando casi las unas encima de las otras durante sus noches de confesiones. 


El reparto está compuesto de manera principal por cuatro jóvenes actrices españolas que, con matices, brillan por su espontaneidad y desparpajo. Marta es el eje principal de los personajes y la joven de vuelta al barrio. Deja lucirse a Vicky Luengo en el propósito que todo interprete desea. Es decir, ser odiada y amada por el espectador según la evolución de su personaje. Marta es una “moderna” de Barcelona. Se mueve entre el artisteo más cool, trabaja en un sitio de moda y aparenta seguridad. Ese disfraz cosmopolita se derrumba al llegar al lugar donde nació.

Brillante, como siempre, la ganadora del Goya Carolina Yuste en su papel de chica de barrio con gran corazón. Ella, en su papel de Desi, es la inconsciente. Es sensual, atrevida, inquieta y espontánea. A diferencia de Marta, su inconsciencia la hace absolutamente camaleónica de forma más genuina. Se puede pasear con la misma soltura por Nueva York sin hablar ni una palabra de inglés como codearse con los artistas de Berlín, sin tener ni idea de arte, para pasar a trabajar en el bar de Soraya y divertirse con los jubilados asiduos del bar o con un vino en un banco de la barriada. 

Soraya, interpretada por Ángela Cervantes, tiene el siguiente lema: "Cornellà es mi patria y el bar mi reino". La cuarta chica en discordia es Bea. Parece la responsable, la convencional. Trabaja en una empresa realizando tareas de marketing. Es ambiciosa a nivel laboral y también siempre tiene algo productivo que hacer: running, cursos de alemán, reuniones y además salvar a sus amigas de sus problemas. Todo ello responde a cierta ansiedad social, a la necesidad de ser útil para sentirse valorada. Es interpretada con mimo por Elisabet Casanovas.

Destacar también una breve aparición de José Mota como el dueño de una tienda de fotografía. Éste ofrece a Marta un empleo como fotógrafa de bodas y comuniones. Ella lo acepta como aterrizaje de emergencia. 


Lo mejor de Chavalas, además de sus intérpretes, pasa por una dirección de arte en exteriores e interiores que roza lo magistral. Se insiste en las transformaciones que han sufrido determinados barrios, calles, plazas, construcciones, cafeterías, restaurantes y tiendas. También en las variaciones registradas en las relaciones de los personajes con el entorno, su idiosincrasia o en los parámetros sociales de adaptación a la urbe.

Asimismo destacar el uso de las características de los decorados interiores, los cuales tienden a pivotar entorno al mundo obrero e industrial marcado por los exteriores. Nos hallamos, en definitiva, ante una sorprendente y cuidada ópera prima que sitúa a Carol Rodríguez Colás como una de las favoritas para obtener el Goya a la mejor dirección novel. Comenzamos la temporada, por tanto, con una propuesta española de calidad y con un cine, el ibérico, al que prestaremos una atención especial. 

Nota: 7/10.


Nacionalidad: España

Dirección: Carol Rodríguez Colás

Guion: Marina Rodríguez Colás

Música: Francesc Gener

Fotografía: Juan Carlos Lausín

Duración: 92 minutos

Reparto: Vicky Luengo, Carolina Yuste,
Elisabet Casanovas, Àngela Cervantes,
Ana Fernández, José Mota

lunes, 21 de junio de 2021

Destello bravío: La España humana y marciana


Destello Bravío, la ópera prima de Ainhoa Rodríguez, ha sido galardonada con el Premio Especial del Jurado de la 24ª edición del recién concluido Festival de Málaga y con el premio al Mejor Montaje, para José Luis Picado. En cines españoles desde el 18 de junio. 

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La historia: España, 2021. En Puebla de la Reina, pueblo de Badajoz de poco más de 700 habitantes, sus vecinos conviven entre supersticiones, recuerdos y una cierta sensación de que algo extraño puede suceder en cualquier momento. Se trata de una ficción que bebe del documental y de los códigos del suspense con notas del realismo mágico. La narración está centrada en un grupo de mujeres en edad madura que debutan como actrices en la película. Retrato descarnado y marciano de la España vacía. 

La crítica: La desaparición de la vida rural y sus tradiciones, la soledad, el deseo femenino, las herencias patriarcales y las ansias de libertad son solo algunos de los temas que aborda Ainhoa Rodríguez en un debut lisérgico que supone una ruptura total con las estructuras narrativas clásicas.

Destello Bravío tiene más de documental que de ficción aunque es una fusión entre estas dos formas de afrontar una historia. Hablamos de un filme misterioso, oscuro y sugestivo; alejado de planteamientos narrativos tradicionales y que repara en diversas cotidianidades. Es la manera de describir  un estado anímico: el sentimiento de los habitantes de un lugar en vías de despoblación, centrándose en un grupo de mujeres reales alejadas de cánones normativos que aportan a la obra su verdad desnuda.

El hombre rural, con un retrato duro, aparece como un simple espectador de las vivencias de sus compañeras femeninas. Incluso vive instalado en un cierto temor que pulula por la Comarca de Tierra de Barros (Badajoz, España). Un temor a lo cierto pero también a lo incierto, a la desaparición o incluso a que algo extraño pueda suceder en algún momento de la noche, hipnotiza de salida al espectador. La ternura se muestra a través de un anciano del lugar con sus miedos y expectativas. 

Destello bravio destaca en su parte técnica por el diseño de sonido creado por Eva Valiño y Alejandro Castillo. Un sonido que es Naturalista de día, y extraño e insólito de noche. La mañana es sonora: animales, viento, diálogos que resuenan en las casas, ruidos y murmullos que se vuelven insólitos. Y con el anochecer se produce el embrujo y la deformación sonora que concentra todas las angustias y la necesidad de volar lejos. Se trata de partir de ambientes naturales para retorcerlos, para crear un sonido experimental que busca emular a la Roma de Alfonso Cuaron. 

Asimismo, la cinta española refleja con su fotografía desaturada y, por momentos, monocromática una acción que ocurre en el tiempo presente de una pequeña localidad rural que vive anclada en sus tradiciones, donde el tiempo se ha parado y que se resiste a sumergirse en la globalización impuesta en las ciudades del futuro. La gama cromática es la de un pueblo aparentemente ordinario en blancos, grises, negros, marrones; rodeado por el cielo y la vegetación, que pareciera indicar la salida y mostrar la dureza del final de un tipo de vida, invitando a las habitantes a abandonar y renunciar a lo que han sido. Y cuando cae la noche, se desatan los miedos y las pasiones. Ahí, en la madrugada, las almas de la población tratan de encontrar el sentido a las sombras, buscando un destello que las guíe y las libere de la presión de los silencios vividos.

Destello bravío me ha parecido una obra hipnótica y sugerente con la que emerge Ainhoa Rodríguez para alumbrar una obra compleja pero profundamente novedosa. La cineasta extremeña, especialista en teoría, análisis y documentación cinematográfica, utiliza de manera principal el plano secuencia para mostrar el día y la noche de una España marciana que se extingue a marchas aceleradas. La cinta recoge momentos vitales de varios personajes y se centra en la necesidad de fabular de las mujeres para huir de la monotonía y de unos sueños frustrados. En definitiva, hablamos de una historia narrada en forma de espiral, con saltos en el tiempo, y que va profundizando en los diversos personajes a medida que avanza la trama, hasta llegar al corazón de la fábula. Es un relato de momentos, porque, a veces, lo cotidiano puede resultar extraordinario. 

Nota: 7/10. 


Nacionalidad: España

Dirección: Ainhoa Rodríguez

Guion: Ainhoa Rodríguez

Música: Paloma Peñarrubia

Fotografía: Willy Jauregui

Duración: 98 minutos

Reparto: Guadalupe Gutiérrez,
Carmen Valverde, Isabel María Mendoza

lunes, 14 de septiembre de 2020

Las niñas: la ¿buena? educación


Las niñas dirigida por Pilar Palomero ha sido galardonada con la Biznaga de Oro en el recién concluido Festival de Málaga. De esta manera, la ópera prima de la cineasta aragonesa se coloca como una de las películas favoritas para las próximas nominaciones a los Premios Goya. El filme ha sido estrenado en cines españoles el día 4 de septiembre. 

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La historia: Adela (Natalia de Molina) es una viuda de 30 años que sueña con que su hija tenga todo aquello que se le negó a ella. Su hija Celia (Andrea Fandos), tiene 11 años y está marcada por la rígida educación que está recibiendo en un colegio de monjas en la España de principios de los noventa. Cuando la niña conoce a Brisa, una nueva compañera de colegio, ésta la empuja hacia una nueva etapa en su vida: la adolescencia. Celia se encuentra entre dos mundos: el de su educación en el colegio y en el de un nuevo mundo que le espera fuera.


La crítica: La apuesta de la cineasta debutante Pilar Palomero por rescatar un trocito de la España de los 90 se salda con la mejor ópera prima española de lo que llevamos de 2020. Difícil va a ser superar una filmación tan cadenciosa, profunda y tan bien rodada como es Las niñas

La principal apuesta narrativa de la directora es indagar en la búsqueda de la identidad en un entorno hostil. La identidad de una niña y la de una madre. Hablamos de un país que aún conservaba tics tardo franquistas mientras que por otro lado se mostraba la España de la Expo de Sevilla y de las Olimpiadas del año 92. El filme cuyo mayor defecto es que parece rodado en los 70 -se exageran los modos, los traumas o los ambientes opresivos pre-Transición- sería una paradoja de lo que es una buena educación. Pues si bien una buena educación (pública o privada) asentada en valores civiles o religiosos, pudiera parecer a priori más ventajosa para los niños, se siente equivocada si se invierten los valores de la bondad, la libertad o del derecho al libre pensamiento.

La cinta aborda el universo femenino desde la niñez pasando por la adolescencia hasta llegar a la madurez de una madre. Incluso si desplazamos el contexto histórico en el que sustenta la narrativa nos encontramos con una historia universal en ese mundo femenino en el que se sostiene. Todo es nuevo para las niñas retratadas en el filme: el primer cigarrillo, los primeros impulsos sexuales, celos y competencia entre ellas, las primeras salidas a discotecas, los primeros romances o la caída de los padres/madres del pedestal. El retrato aquí roza la perfección.

La historia utiliza como vehículo narrativo un clásico colegio de monjas. Cada religiosa tiene su personalidad, virtudes y defectos. Su intención es educar a las niñas de acuerdo con sus propias creencias y guiarlas a lo que llaman “el camino correcto”. Siempre las vemos a través del punto de vista de las niñas. Las personas religiosas puede apreciar cierto maniqueísmo en la narrativa por lo que hablamos de un filme ideológico pero no ofensivo. En todo caso, la manera de intentar atar en corto a las niñas en los años 90 tenía poco efecto. La mayoría de las profesoras retratadas en el filme son monjas que en su época hablaban del cielo y del infierno, del pecado o de la castidad. Algo ya impropio en la España del "póntelo, pónselo" (el condón), el Interviú o los 40 Principales.


Adela interpretada por una gran Natalia de Molina es la madre de Celia y quiere que sea todo lo que se le negó: que tenga un título universitario, que sea cultivada, formal y atenta. Como suele suceder, Adela proyecta en Celia sus errores y deseos, convencida de que está haciendo lo mejor para ella, sin darse cuenta de que está haciendo todo lo contrario. Celia, la niña, es interpretada con gran solvencia por Andrea Fandos. Ella es una niña inocente de once años que trata de indagar en la vida de su madre sin obtener casi resultados. A su vez tiene que lidiar con los castigos impuestos en el duro colegio y con su paso a la adolescencia. Ambas actrices, al igual que la directora, tienen posibilidades en la temporada de premios en España que culminará con la gala de los Goya ya en 2021. 


Las niñas me ha parecido en primer lugar una preciosidad de filmación. Rodada en tonos pastel y fotografiada a la perfección por Daniela Cajías, la cinta eleva la cinematografía española a unos niveles desconocidos. Encontramos aromas a Pilar Miró, José Luis Garcí o Pedro Almodóvar. Ojalá, Pilar Palomero no sea una cineasta de una sola película y este sea solo el comienzo de una gran amistad con el cine. De momento, nos deja una película deliciosa en su envoltorio y profunda en su narrativa. 

Nota: 9/10.


Nacionalidad: España

Dirección: Pilar Palomero

Guion: Pilar Palomero

Duración: 100 minutos

Música: Juan Carlos Naya

Fotografía: Daniela Cajías

Reparto: Natalia de Molina,
Andrea Fandós, Zoe Arnao,
Julia Sierra, Francesca Piñón

viernes, 28 de febrero de 2020

El doble más quince: revolución interior


El doble más quince dirigida por Mikel Rueda de Sasieta se estrena en España el día 28 de febrero. La cinta ibérica está basada en el cortometraje “Caminan”. Éste, también contaba en el reparto con Maribel Verdú.

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La historia: Ana (Maribel Verdú) es una doctora con una vida aparentemente ideal. Está casada, tiene dos hijos y reside en la casa perfecta. Sin embargo, no es feliz. Una tarde, buscando nuevas experiencias, decide entrar en un chat sexual donde conoce a Eric (Germán Alcarazu). El joven, que solo tiene quince años, propone a la mujer un intercambio de sexo por dinero. Él, es el que pretende negociar con su propio cuerpo y Ana excitada decide quedar con el muchacho a cambio de pagarle 100 euros. El primer encuentro será solo para conocerse y la semilla de una compleja relación.


La crítica: En el año 1971 se estrenaba la icónica película "Verano del 42" dirigida por Robert Mulligan. Allí, se narraba la historia de un muchacho de 14 años que se enamoraba de Dorothy. Ella, era una mujer casada y bastante más mayor que él. En El doble más quince habría que recurrir a la frase: "¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo? 

En el cine no es común ver determinados roles sociales invertidos. De hecho, es más normal una narrativa similar a la que se establecía en la Lolita de Stanley Kubrick basada en la novela homónima de Vladimir Nabokov. Es decir, se ve más natural un romance entre un hombre maduro y una jovencita que el caso inverso. Al menos desde la retrógrada perspectiva patriarcal. En cualquier caso es algo amoral.

Incluso podríamos estar ante un problema legal y/o delictivo. En lo personal me es indiferente el sexo del individuo seductor. Sea este hombre o mujer. Pero si me supone un problema ético y moral que las relaciones sexuales se establezcan entre adultos de más cuarenta años y niños o niñas de apenas quince años. No lo voy a valorar desde el punto de vista legal. Pero incluso aunque estas relaciones fueran consentidas por los menores, algo chirría cuando algo de este tipo sucede.  

En El doble más quince cabe recordar que el cineasta está realizando una ficción. Por ello, no está justificando lo que sucede en pantalla. Solo está contando una historia y esto además de lícito es necesario. En la ficción no cabe ningún tipo de censura. Por tanto, lo que cabe juzgar desde el punto de vista de la crítica cinematográfica es si la narrativa es acertada, creíble y está bien rodada. Pero tampoco está de más debatir sobre los hechos narrados en la historia. Esto es lo que he tratado de explicar antes de emitir un juicio sobre el filme. Lo haré en la conclusión para no alargarme en exceso y a través del análisis del minimalista reparto. 


Maribel Verdú que en mí opinión es la mejor actriz española de la actualidad, nos deja una actuación muy profesional. Todo el peso de la película recae sobre sus espaldas en una brillante analogía a la importancia de su personaje en la trama central. Su personaje, Ana, es la fuente de la polémica del filme. Pero con independencia a esto nos abre el principal frente discursivo de la película.

Y es que a través de este personaje Mikel Rueda de Sasieta nos habla de una manera franca de la llamada "crisis de los cuarenta". E incluso va un poco más allá y nos habla de las crisis existenciales cuando se cumplen unas determinadas edades. ¿Qué hacer en la vida cuando lo tienes todo y has perdido la motivación? Ana, que bien podría ser también un personaje masculino, tiene todo lo que pudiera hacer feliz a una persona. Es amada, es guapa, tiene una buena posición social y una bonita casa con jardín. El cineasta sugiere -a mi parecer con razón- que no hay nada peor en la vida que quedarse sin objetivos y sin estímulos en el horizonte. La pérdida de la adrenalina y los recuerdos de la fuerza de la primera juventud son los que sustentan la narrativa. Los diálogos cobran fuerza en la trama y aunque excesivos, por en muchas ocasiones superfluos, nos dan a entender la verdadera gravedad de lo que supone una crisis existencial en la vida de una persona.

Completa el reparto el joven actor Germán Alcarazu que sorprende con su naturalidad ente la cámara. Lejos de amilanarse ante la imponente presencia de Maribel Verdú, le da buena réplica en cada una de las escenas que comparten. Como comentaba anteriormente este personaje bebe claramente de manera invertida de la Lolita de Vladimir Nabokov.


En conclusión, El doble más quince me ha parecido una arriesgada apuesta muy bien narrada por Mikel Rueda de Sasieta. También cabe decir que resulta algo premiosa a pesar de su ajustado metraje. Rodada en la ciudad de Bilbao -de la que se omite de manera inexplicable cualquier mención- la película toma forma de cuento urbano. De esta manera, llegamos a un preciosista final sin que este resuelva ninguna de las preguntas planteadas por el propio director. Será, por tanto, el espectador el que deba cerrar la historia en una película cuya mayor virtud es que generará debate a la salida de los cines.

Nota: El doble de π.


Nacionalidad: España

Dirección y guion:
Mikel Rueda de Sasieta

Fotografía: Kenneth Oribe

Duración: 98 minutos

Estreno España:
28 de febrero 2020

Reparto: Maribel Verdú,
Germán Alcarazu,
Mario Plágaro.

jueves, 27 de junio de 2019

Los días que vendrán: un sí a la vida, un sí al amor


La maternidad tiene un efecto humanizador. Todo se reduce a lo esencial. -Meryl Streep.

La historia: Virginia (María Rodríguez Soto) y Lluis (David Verdaguer) son dos treintañeros residentes en Barcelona que tras un año de noviazgo afrontan el embarazo no deseado de la joven. Tras las dudas, miedos e incertidumbres iniciales, la pareja decide afrontar la situación, y con ello se embarcan en una experiencia en la que cambiarán su visión del mundo.


La crítica: Los días que vendrán se estrena el próximo día 28 de junio en cines españoles tras haber arrasado en el Festival de Cine de Málaga con 4 galardones entre los que se hallan el Premio a la Mejor Película, Mejor Actriz Protagonista, y Mejor Dirección para Carlos Marques-Marcet que ya cobró cierta popularidad por su película 10.000 km.

La cinta cuenta con la peculiaridad de que la pareja de actores protagonistas son también novios en la vida real. Pero es que además, la película está rodada en tiempo real, y el embarazo de la actriz lejos de ser una simulación, fue real y dio pie a que se rodara este cálido y sutil proyecto cinematográfico. Por lo tanto, nos encontramos no ya con una historia basada en hechos reales, sino que los propios hechos reales son los que van marcando los pasos de la propia historia.

Los días que vendrán viene marcada por un cierto estilo semi-documental muy digerible, y está enfocada desde la cotidianidad de las relaciones de pareja. En este caso, desde la cotidianidad de la generación millennial, y de unas relaciones más o menos líquidas en la que los cambios de pareja son a veces tan habituales como el cambio de marca de desodorante.

Quizás uno de los puntos más interesantes de la película transcurre en su planteamiento inicial y en el tratamiento del "concebido no nacido" como diría una joven política madrileña (Díaz Ayuso), que también se declaró "fan" de los atascos de circulación, y que aboga por la vuelta a ellos "para dar ambiente a las urbes".

En fin, volviendo al tema inicial, lo que si trata de hacer el cineasta es mostrar sin juzgar, como las parejas en la actualidad deciden si siguen adelante con un embarazo o interrumpen el mismo de manera voluntaria. El problema de esta situación es que el aborto se está utilizando como un método anticonceptivo más, y no como una solución de "emergencia" como recoge la legislación actual.

A partir de eso momento la joven pareja decide dar un paso al frente, cambiar su perspectiva vital, y formar un equipo para afrontar un embarazo que se filma de manera preciosista en la gran pantalla.

Los días que vendrán también refleja de manera muy acertada las luchas de poder en la pareja. Otras temáticas que se tocan con acierto estarían enfocadas en vislumbrar ciertos atavismos machistas, la posibilidad de dar a luz en el hogar familiar o como la precarización laboral influye en la contratación de una mujer si esta queda embarazada.


En el reparto brilla con luz propia la actriz catalana María Rodríguez Soto (El tiempo entre costuras) que interpreta a Virginia -trasunto de ella misma- regalándonos con ello, y compartiendo con el espectador el proceso de su embarazo en tiempo real. Por este papel, ha obtenido la Biznaga de Plata a la Mejor Actriz del Festival de Málaga, y se postula seriamente para estar entre las candidatas a los Premios Goya de la Academia de Cine de España.

Su compañero en la pantalla, y en la vida real es David Verdaguer (10.000 km) que interpreta a Lluis de una manera correcta en un personaje en el que hemos de suponer se mezclan la ficción, y los miedos propios que aparecen al ser consciente de su rol como nuevo padre. Estos miedos, dudas o elementos de inquietud se ven incrementados por el duro entorno laboral en el que conviven los personajes. Cabe señalar, que ambos personajes son ficcionados en la película y sus profesiones son distintas a las que ejercen como actores en la vida real.

Hay un aspecto determinante en la película que marca una narrativa que como vengo explicando fusiona con acierto elementos reales, y elementos ficcionados. Este aspecto es la inclusión de unas imágenes de una grabación del embarazo y del parto de la madre de María Rodríguez Soto.

Se trata de una cinta VHS olvidada por casi todos (no por ellos), que los padres de María decidieron compartir e incluir en la película. Con ello, Carlos Marques-Marcet articula un espejo de generaciones que se produce cada vez que un nuevo bebé está a punto de aparecer en la vida de unos padres novatos.


En conclusión, Los días que vendrán es un soplo de aire fresco para el cine español con una narrativa y una composición escénica de muy alto nivel. La secuencia final en la que María, y Virginia se funden ya en un solo personaje solo se me ocurre calificarla como celestial. En esta escena es cuando podemos entender de manera gráfica, y muy sentimental el verdadero significado de la maternidad, del amor y de la vida en sí misma.

Nota: 8/10.

Nacionalidad: España

Título original: Els dies que vindran

Idiomas: Español y Catalán

Dirección: Carlos Marques-Marcet

Guión: Coral Cruz, Clara Roquet,
Carlos Marques-Marcet

Reparto: Maria Rodríguez Soto,
David Verdaguer, Sergi Torrecilla.

Música: María Arnal

Fotografía: Alex García

Duración: 94 minutos

Estreno España: 28 de junio 2019.

viernes, 23 de junio de 2017

Selfie


Selfie: Autofoto o autoretrato solo o en grupo y generalmente tomada desde un teléfono móvil, una tableta o una cámara web.  -Fundación BBVA.

La vida es eso que pasa mientras te haces cientos de selfies. -Anónimo.

La historia: Bosco (Santiago Alverú) es un joven de la alta sociedad española que se queda en la calle tras el encarcelamiento de su padre. Éste es un ministro del gobierno y está acusado de más de veinte delitos económicos. Para recomponer su vida, Bosco acude a su novia y amigos que le rechazan y desprecian por culpa de su padre. Es entonces cuando se le ocurre pedir ayuda a los grupos más a la izquierda política del país para que le acojan como una especie de pijo desahuciado. Esta insólita situación, le llevará a conocer la otra cara de su propia moneda.



La crítica: El cineasta español Víctor García León ha dado la sorpresa en el pasado Festival de Cine en Español de Málaga y se ha llevado el Premio de la Crítica. Además, ha sido premiado con la Mención Especial del Jurado por esta gamberrada cínica que se convierte en una acertada sátira de una parte muy importante de la sociedad española.

Y es que Selfie es una comedia con un ácido tono burlón hacia dos maneras tan distintas de entender la vida y la política, como representan el Partido Popular en el gobierno y Podemos en la oposición. Pero lejos de tomar partido por nadie, García León carga contra todos en un lenguaje valiente y políticamente muy incorrecto.

La película es una ficción convencional, pero está rodada a modo de falso documental. Es decir, Bosco el protagonista de la historia, se dirige en muchos momentos a la cámara para ir explicando su situación personal. Esto hace aún mas divertida la situación aunque podría desconcertar al espectador más clásico.

Esta manera de hacer cine no es nueva y sin embargo se antoja completamente vanguardista en un panorama cinéfilo acostumbrado a tirar de remakes o de guiones adaptados de las novelas supuestamente más exitosas. Por eso, cualquier apuesta que se salga del guión establecido tiene todas las de ganar y Selfie es un claro ejemplo de ello. En su debe, habría que decir que el abuso de los tópicos puede resultar exagerado llegando a caricaturizar en exceso a los jóvenes españoles.

Volviendo un poco al argumento, Bosco representa al típico pijo (aburguesado), acostumbrado a una vida a todo lujo y a no dar un palo al agua. Todos los que antes le adulaban, le dan la espalda en un ejercicio muy típico de la hipocresía hispana. A partir de ese momento, Bosco se "infiltra" en el mundo de las Ong's, se hace participe de las causas más solidarias e incluso se aprovecha de una joven ciega enamorándola para poder seguir viviendo del cuento. Esta situación, retrata la picaresca latina e incluso nos lleva a recordar el clásico de El Lazarillo de Tormes adaptado al siglo XXI.


En el reparto hay que destacar el brillante debut de Santiago Alverú (Bosco), que además de actor es cómico y periodista. Carga con todo el peso del cuerpo actoral en la película y sería de justicia una nominación al mejor actor revelación en los próximos Premios Goya. Desde luego la transmutación que hace de ese niñato pijo y a la vez entrañable es asombrosa. Le acompaña con buena nota, - muy buena nota-, Macarena Sanz (Las Furias), en el papel tragicómico de Macarena que es la chica ciega que es perversamente enamorada por Bosco. Una actriz que denota su calidad por su clara formación teatral. Y por último mencionar a Javier Carramiñana que es un actor con buena formación teatral. Él hace el papel de enamorado de Macarena y es la víctima perfecta para Bosco.

En conclusión, Selfie es la historia de un caradura abandonado a su suerte por todos los que antes le adoraban por su dinero. Pero ante todo, la película es una buena comedia satírica que refleja de una manera bastante original la polarización de la sociedad española. Esta es expresada a través de los más jóvenes representados en los nuevos movimientos sociales. El cineasta Víctor García León no ceja en su empeño durante todo el metraje de repartir hostias a izquierda y derecha en un trabajo valiente pero sobre todo divertido para el espectador. Le ha quedado un Selfie la mar de aprovechado que generará debate a la salida de los cines.

Nota: 7/10.

P.D.  Inspirado por mi amiga Elda, hoy voy a dejar cerrados los comentarios para dar un respiro a mis marcianos y marcianas preferidas que con tanto cariño comentan las reseñas. Es una iniciativa que quizás repita con otras críticas marcianas, pues comprendo que a veces puede resultar cansando comentar todas mis marcianadas. Eso sí, ¡Os espero en la próxima! Muchas gracias.

Nacionalidad: España.

Dirección y guión:
Víctor García León.

Reparto: Santiago Alverú.
Macarena Sanz, Javier Carramiñana,
Pepe Ocio, Alicia Rubio.

Fotografía: Eva Diaz.

Duración: 85 minutos.

Estreno España: 23 de junio 2017.