Los amores de verano tienen un lado malo: que los vuelvas a encontrar en invierno.
-Megan Fox.
La historia: Curro (Leo Harlem) es un desastroso padre de familia en proceso de separación que intenta ganarse la vida como comercial de robots de cocina con más pena que gloria. Para motivar a su hijo Nico (Alejandro Serrano), le promete unas vacaciones de ensueño si logra sacar todas las asignaturas del colegio con sobresaliente. La sorpresa para toda la familia llega cuando el niño logra el objetivo propuesto y el padre se encuentra sin blanca para poder afrontar el viaje prometido. Pero tras intentar de un modo surrealista que la profesora del pequeño le baje las notas para no tener que cumplir su promesa y fracasar en el empeño; Curro tendrá que ingeniárselas para ofrecer a su hijo unas vacaciones inolvidables que comenzarán con "turismo rural" de andar por casa, para acabar y por golpes del destino con el mejor viaje de sus vidas.
La crítica: El verano también ha llegado a los cines y como en Semana Santa o Navidad comienzan a llegar las producciones dedicadas a este periodo tan especial del año. Desde luego es una época muy extraña para el mundo del cine donde tienen cabida todo tipo de producciones que entran en cartelera por la puerta de atrás o por la puerta grande publicitaria al menos en España, como es en el caso de la película reseñada hoy. En cualquier caso, no siempre el verano boreal se limita al cine de animación o a las socorridas comedias de situación al uso. Cabe recordar que en los últimos veranos también se produjeron grandes sorpresas como fueron Café Society de Woody Allen, Baby Driver o la argentina Todo sobre el asado.
En esta ocasión con El mejor verano de mi vida el cineasta español Dani de la Orden (Barcelona, noche de verano), consigue al menos convertir una comedia en principio insustancial en algo que funciona con cierta gracia y con ternura. Se implican a los personajes infantiles en la trama de una manera efectiva que funciona como un reloj sincronizado. Por lo tanto, es una cinta sincera, sin pretensiones y de la que no se puede realizar una crítica en profundidad pues sería equivocar los términos propuestos.
De temática muy local española, y quizás por eso no llegue a los cines de Hispanoamérica, la propuesta se desarrolla en formato de road-movie recorriendo diversos puntos de la geografía ibérica como son Toledo, poblaciones de Cádiz como Sotogrande y Algeciras y diversas localizaciones en pueblos del interior de España, Madrid o Tenerife. Todo ello aporta un colorido muy especial a través de una luminosa fotografía de Valentín Álvarez puesta al servicio de este juguete veraniego.
Suponiendo que nos queramos interesar en el mensaje de El mejor verano de mi vida este trata de hablarnos de los nuevos modelos de familia con el "virus" de las separaciones y divorcios en plena ebullición. Se integran en la narrativa los problemas de inserción laboral una vez pasados los 40 años o en la teoría del doble error que básicamente consiste en empecinarse en no rectificar errores del pasado y volver a cometerlos una y otra vez.
En el reparto, todo el peso de la producción recae en el monologuista, cómico y actor español Leo Harlem (Torrente 5) que con su verborrea y velocidad verbal en los diálogos da un recital que salvando las distancias, le entroncaría de alguna manera con los discursos trepidantes que el bueno de Mario Moreno Cantinflas nos regalaba en sus películas mexicanas. A destacar las buenas interpretaciones de los niños Alejandro Serrano y Stephanie Gil que representan con sus papeles la amistad en la infancia y la superación de los problemas propios de su edad. El resto de personajes que orbitan alrededor de los anteriores protagonistas mencionados cumplen con su papel a la perfección destacando a los televisivos Jordi Sánchez, Maggie Civantos, Toni Acosta, Berto Romero o Arturo Valls. Pero el mejor papel y atención a los créditos finales, recae en la abuela del niño interpretada por una inmensa Gracia Olayo a la que ya vimos brillar en la exitosa película musical 'La llamada'.
En conclusión, El mejor verano de mi vida siendo cinematográficamente insustancial consigue lo que se propone y que no es otra cosa que buscar la evasión, la sonrisa e incluso sacar alguna carcajada que tal como está el mundo es un regalo nada despreciable. En su contra, cabe destacar que es una cinta demasiado enfocada al público nacional y especialmente al espectador más televisivo. De hecho, para disfrutar de ella y para quien no conozca a Leo Harlem, tendría que ver primero sus monólogos en Youtube para hacerse una idea de la vis cómica del citado actor. En definitiva, 90 minutitos de cine que sirven como excusa perfecta para quitarse de en medio de una comida dominguera con esos seres tan entrañables y adorables que comienzan hablando de "El tiempo" a las dos de las tarde para a eso de las nueve de la noche haber arreglado ya la política nacional e incluso la internacional. Fin.
Nota: 6/10.
Nacionalidad: España.
Dirección: Daniel de la Orden.
Reparto: Leo Harlem, Maggie Civantos,
Alejandro Serrano, Stephanie Gil.
Guión: Daniel Castro, Marta Suárez.
Fotografía: Valentín Álvarez.
Música: Zacarias de la Riva.
Duración: 90 minutos.
Estreno España: 13 de julio de 2018.


