Desmontando un elefante dirigida por Aitor Echevarría se ha estrenado en cines españoles el 10 de enero de 2025. La cinta ha sido la ganadora del Premio AC/E a la Mejor Dirección de película española en el Festival de Cine Europeo de Sevilla.
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La historia: Marga (Emma Suárez), una arquitecta de éxito, regresa a casa tras haber pasado dos meses internada en un centro de rehabilitación por un problema de adicción con el que su familia convivió en silencio durante años. Tras su llegada, Marga intentará rehacer su vida anterior mientras su hija menor Blanca (Natalia de Molina), verá cómo la atención que vuelca sobre su madre afecta tanto a sus relaciones como a su sueño de ser bailarina profesional. Un año después, "el elefante" sigue tan enorme como siempre. Aunque por lo menos, ahora, todos pueden verlo (Filmax).
La crítica: ¿Puede un adicto dejar de serlo? ¿Es la familia el mejor núcleo para olvidar una adicción? ¿Son los amigos los culpables? ¿Las malas compañías? ¿La soledad o la rutina? ¿Cuando empieza y cuando acaba una adicción? ¿Cómo la mentira influye en las relaciones familiares? ¿Existe el perdón o es la pena hacia el enfermo lo que nos insta a actuar? ¿Por qué no se actúa hasta que el 'elefante' ya no cabe en la habitación? Todas estas preguntas y algunas más son las que trata de responder Aitor Echevarría en su aséptica ópera prima.
Desmontando un elefante nos habla de la adicción al alcohol, como en La sustancia nos hablaban de la adicción a la belleza. Cualquier elemento es susceptible de crear adicción: belleza, moda, drogas, sexo, alcohol, poder, dinero, juego. El ser humano siempre ha creído en su capacidad para dominar las sustancias externas. Sin embargo, son las internas como la dopamina las que dominan nuestros actos, actitudes, impulsos e ilusiones. Los demonios internos están en nuestros cerebros.
Echevarría realiza un retrato casi perfecto, pero distante y frío sobre una madre adicta al alcohol. Hablamos de una familia de clase alta en la que el marido se presenta como el padre ausente y observamos como una hija lucha hasta la extenuación por sacar a su madre del descenso a los infiernos en los que ha incurrido. Ingresos en una clínica de desintoxicación, relaciones paterno filiales y la soledad en toda su dimensión marcan la narrativa. Una narrativa intachable, pero a la que se echa de menos más riesgo, algo de humor negro y sobre todo esperanza.
El cineasta propone una película que habla de la adicción en una familia. De la madre al alcohol y de la hija a su madre. Un enganche que impide a las dos avanzar, que las limita y las sume en una cotidianidad llena de fidelidades silenciosas. También realiza una reflexión sobre la familia y los vínculos que nos unen con nuestros seres queridos. A pesar de la crudeza de las situaciones, sostiene la idea de que afrontar los problemas no es fácil pero es siempre mucho mejor que evitarlos.
Correcto papel de Emma Suárez interpretando a Marga. No sabemos de manera completa por qué ha caído en las redes del alcohol, pero intuimos que la rutina familiar y laboral la ha superado. Lo tiene todo en lo material y sin embargo se ve impedida para dejar de beber. Le da réplica una gran Natalia de Molina con una interpretación más visceral poniendo el fuego que le falta a la película para prender la mecha de la emoción colectiva. Su personaje no se da tregua en la lucha invertida de hija a madre. Por otro lado y en el papel del padre tenemos a un buen Darío Grandinetti que sin embargo no sabe o no quiere afrontar lo que sucede con su esposa. Completa el reparto Alba Guilera que por razones geográficas y de maternidad no se implica en la dinámica familiar.
La parte técnica es plana. No se utiliza música acorde a las emociones, la fotografía es plúmbea y de manera muy curiosa el metraje de poco más de 80 minutos se siente de discurrir lento. Si destacan los buenos primeros planos y la dirección de arte en interiores. De hecho, no hay apenas exteriores en un mal que se va extendiendo como la pólvora.
Desmontando un elefante es un filme honesto, necesario y a su vez frío como un tempano de hielo. Cuesta entrar en la historia y la parte positiva es que la narrativa transcurre de menos a más dejando el conflicto entre personajes para la parte final. El elefante estalla cuando los personajes ya no caben en la habitación. En definitiva, hablamos de un correcto debut cinematográfico a la espera de que Echevarría se suelte las cuerdas y estalle en su próximo largometraje o siga una línea en la que la cadencia narrativa sea su modo de expresión preferido.
Nota: 6/10.
Nacionalidad: España
Género: Drama
Director: Aitor Echevarría
Guion: Aitor Echevarría
Fotografía: Pau Castejón
Dirección de arte: Nina Caussa
Duración: 85 minutos
Reparto: Natalia de Molina,
Emma Suárez, Darío Grandinetti,
Alba Guilera.

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