martes, 11 de noviembre de 2025
La larga marcha: previsible, monótona y aberrante
viernes, 19 de febrero de 2021
Nuevo orden: magistral distopía sobre el caos
👊👊👊👊👊
La historia: Ciudad de México, 2021. La ciudad vive la mayor crisis social y política de la historia. Mientras tanto, Marian (Naian González Norvind) y Alan (Darío Yazbek Bernal) son una feliz pareja de la alta sociedad que están a punto de celebrar su boda. Lo que se supone que iba a ser el mejor día de sus vidas, está a punto de convertirse en una auténtica pesadilla cuando en medio del banquete se cuelan unos intrusos rebeldes dispuesto a acabar con las ilusiones de novios e invitados. El caos se desata en la mansión y nadie está a salvo. Los asistentes tratan de esconderse y huir pero cada vez los disturbios se van apoderando de la casa, de la urbanización en la que residen y de la ciudad. En medio de toda esta marabunta, el gobierno mexicano utiliza la situación para instaurar un nuevo orden con poderes absolutos y con consecuencias imprevisibles.
La crítica: Michel Franco, director de Las hijas de Abril, da un brutal salto en su carrera con un impresionante thriller distópico que le coloca entre los más grandes directores del panorama actual. Tras cinco años reseñando películas de estreno en Cine y críticas marcianas, Noroeste Madrid o en Cinemagavia puedo aseverar que es el filme más duro que un servidor haya presenciado en una sala de cine en este lustro. El Gran Premio del Jurado del del Festival de Venecia se antoja merecido y no hubiera sido de extrañar que si el filme hubiera sido estadounidense hubiera arrasado en los Oscars de la Academia. No obstante y de México para el mundo nace un filme con sutiles reminiscencias a Salò o los 120 días de Sodoma o incluso a La naranja mecánica del maestro Kubrick.
Es cierto que el giro de Michel Franco en Nuevo orden es muy sorprendente y pocos esperábamos un puñetazo en la mesa de tales características. Un cineasta que más bien se había caracterizado por una cinematografía íntima, descarnada, dura, fría y entroncada en lo que solo el cine independiente puede ofrecer. Es decir, hablamos de un tipo de cine social más de silencios que de palabras, más de visiones que de certezas y que estaría en la antítesis de lo que una superproducción de Hollywood puede ofrecer. Pero en la brutal obra hoy reseñada consigue conjugar el cine independiente y el espectáculo que majors y público en general desean. El director mexicano se las apaña para conjugar calidad, mensaje y espectáculo en la cuadratura del círculo cinematográfico. Cabe decir o avisar que la cinta ha sido calificada con el B-15 por sus imágenes perturbadoras y por su violencia gráfica. Violencia, que por otro lado, solo hace reflejar lo que sucede en algunos entornos de la sociedad mexicana y en otros países de su entorno geográfico.
Nuevo orden presenta dos realidades sociales enfrentadas por la desigualdad en la Ciudad de México. Por un lado, vemos a la alta sociedad -mayoritariamente blanca y culta- celebrando un banquete en una lujosa casa con jardín y por otro lado, -como en Roma-, observamos como el servicio -de origen mestizo- se presenta servil, humillado y con pocas oportunidades de prosperar en la escala social. En cierta manera y de manera muy sutil, Michel Franco bebe de Los santos inocentes en la manera que Mario Camus presentó de manera descarnada la lucha de clases o más bien la disparidad de clases.
En esta parte, la narración es durísima pero refleja con realismo el significado de los secuestros, torturas o ajustes de cuentas que se dan entre el crimen organizado mexicano. Michel Franco, afronta el tercio final de la narrativa con arrojo y en apenas 88 minutos de metraje, nos ofrece una lección magistral de tensión cinematográfica con secuencias y planos que por su sutileza se sienten aún más violentos de lo que realmente aparece en pantalla. Aunque lo que aparece o se sugiere en pantalla es despiadado por la violencia sugerida y a veces expuesta sin tapujos.








