viernes, 11 de octubre de 2019

Día de lluvia en Nueva York: Woody Allen genial e incombustible al desaliento


Día de lluvia en Nueva York dirigida por el maestro Woody Allen se estrena en España el día 11 de octubre. La película es la número cincuenta de un cineasta legendario para la historia del cine y de las artes escénicas. 

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La historia: Ashleigh (Elle Fanning) y Gatsby (Timothée Chalamet) son una joven pareja de universitarios que han planeado un viaje a Manhattan para pasar un romántico fin de semana. Ella, además, tiene programada una cita con un reputado cineasta para hacerle una entrevista para el periódico de su facultad. Gatsby ama el Nueva York vintage, y organiza un abarrotado itinerario de lugares típicos. Pero la entrevista de Ashleigh se complica de una manera inesperada dando lugar a una situación de enredo con consecuencias imprevisibles.


La crítica: Sí, ahora más que nunca, no me cansaré de repetir lo que escribí a cuenta del estreno de Café Society. En aquellos momentos, como ahora, la sensación de estar asistiendo a un momento histórico era único. Por aquel entonces, Cine y críticas marcianas era un proyecto embrionario en el que un servidor acudía al cine como un espectador más. En la actualidad, por fortuna, he tenido el privilegio de asistir al pase de prensa previo al estreno en un hecho que jamás hubiera soñado cuando era un niño. No voy a gastar ni una sola palabra en juzgar a Woody Allen como persona. El artista, el creador y su genialidad como director es indiscutible. El resto lo dejo para las revistas del corazón o para el amarillismo que juzga, prejuzga y condena sin tener prueba alguna contra el sujeto puesto en el punto mira. Y sí, me reafirmo en que ver un estreno del maestro Woody Allen se asemejaría a ver pintar un cuadro del pintor más reputado del momento. O algo tan sencillo como ver una puesta de sol.

Día de lluvia en Nueva York cuenta con todos los elementos que han sembrado el cine de Woody Allen. La cinta es como un catálogo de todos sus deseos, frustraciones e ilusiones que han recogido ya muchas de sus películas. Y claro, algunos dirán que es una cinta que ya hemos visto antes por las situaciones creadas. Algo que sería tan estúpido como plantear que un orgasmo no es un hecho placentero por haberlo disfrutado con anterioridad. Woody Allen hace con su película número cincuenta algo parecido a lo que refleja el lema de la Real Academia de la Lengua. Es decir, limpia, fija y da esplendor a un cine tan luminoso y especial como el que nos ha regalado a lo largo de su carrera. 

La narrativa de la historia gira en torno a la búsqueda de la identidad de la pareja protagonista. Ashleigh es una chica de la América profunda que ha sido educada para montar a caballo, pescar y jugar al golf. Es dulce, muy ingenua e idealista. Gatsby es su antítesis y como polos opuestos se atraen. Él es urbano, bohemio y cuenta con un cierto aire intelectual que le hace irresistible para la muchacha. La relación viene marcada por el ensayo y error. El fin de semana en Nueva York les hará ver si están hechos el uno para el otro o si por el contrario los personajes que cruza Woody Allen en su camino les harán replantearse su situación como pareja. El tono cómico que impregna el cineasta a través de los ingeniosos diálogos hacen del filme un disfrute en el tono del discurso general. Pero sobre todo, la historia disecciona la condición humana a través de los personajes bien diseñados y mejor interpretados. 


Elle Fanning destaca de manera muy notable en escena. Su papel en La seducción dirigida por Sofia Coppola ya fue sensacional. Allí interpretaba a una joven pícara e incluso malévola. Ahora cambia de registro de manera inversa. Su personaje es ingenuo y casi virginal. Gran actriz que antes o después debería ser galardonada con el Premio de la Academia de Cine.

Timothée Chalamet que brilló en Beautiful Boy, no da la talla como alter-ego del propio Allen. El resto del reparto está formado por Jude Law y Liev Schreiber en la parte inglesa y por Selena Gomez y Diego Luna en la parte latina. Todas las secuencias en las que interviene el elenco están marcadas por la comedia de enredo al servicio de la pareja protagónica.

Todos los personajes de Día de lluvia en Nueva York tienen problemas que giran en torno a su identidad. Gatsby padece el complejo más obvio: todavía no ha descubierto quién es. Finalmente, su madre se revela como una persona diferente a aquella que su hijo pensaba que era. Una y otra vez también se nos recuerda la identidad no formada de Ashleigh. Por ejemplo, cuando se encuentra con el resto de los personajes está tan nerviosa por la fama de estos que no puede recordar su propio nombre. Incluso dos veces sostiene su permiso de conducir para identificarse. Son escenas marca de la casa e hilarantes para el espectador.

La fotografía de Vittorio Storaro es mágica. Utiliza distintas clases de luz y cadencia tras la cámara para enfatizar las diferencias de Gatsby y Ashleigh. Con ella, como es brillante y apasionada, emplea colores más cálidos. Es decir, utiliza la longitud de onda caliente para remarcar las emociones. Con Gatsby se decanta por tonos azules más distantes para remarcar su cierta frialdad. Storaro usa la Steadicam para planos de seguimiento con ella y una cámara fija para él. En definitiva una lección de cinematografía ejemplar para los estudiantes y las escuelas de cine.

Como Nueva York, la lluvia es otro personaje más de la cinta. Es un símbolo romántico. Para Woody Allen hay algo muy bello en esos días lluviosos en la ciudad de los rascacielos. Así lo hace saber a través del personaje de Gatsby que es un bohemio. Sin embargo, para Ashleigh la lluvia es tristeza.

Las localizaciones también son de cine. El cineasta de Manhattan nos lleva al Bowery Hotel del East Village, por las casas del Upper East Side, de paseo por Central Park y de bares míticos como el Bemelman del Hotel Carlyle donde Gatsby es seducido por una prostituta. 


En conclusión, Día de lluvia en Nueva York es una película pequeña, clásica y un verdadero deleite para los amantes del cine del maestro Woody Allen. Un cineasta que una vez al año vuelve a demostrar, a pesar de los vetos, que el sueño del cine es lo que mueve sus emociones y con ellas las de millones de cinéfilos de cualquier punto del planeta.

Calificación: Made in Woody Allen.


Nacionalidad: Estados Unidos

Título original: A Rainy Day in New York

Director: Woody Allen

Guion: Woody Allen

Duración: 92 minutos

Estreno España: 11 de octubre de 2019

Estreno México: 29/11/2019

Estreno EE UU: pendiente

viernes, 15 de marzo de 2019

Beautiful Boy: los hombres también lloran


Aprendo mucho de mis películas. Aprendo a enfrentar la vida y, al hacerlo, la aprecio aún más. Perdí a mi padre cuando tenía apenas 26 años y, en muchos sentidos, mi padre aún vive en mí a través de mis películas.
-Felix van Groeningen.

La historia: Tras su separación matrimonial, David (Steve Carell), se hace cargo de la custodia del pequeño Nic (Timothée Chalamet) con el que establece unos vínculos afectivos que cambiaran para siempre su visión del mundo. Sin embargo, y una vez que Nic entra en la adolescencia, comienzan sus coqueteos con las drogas lo que desemboca en una fuerte adicción a las mismas poniendo en peligro su propia vida.  


La crítica: Escribía Susana Quadrado en el diario barcelonés La Vanguardia que: "Llorar es un verbo liberador. No nos hace más débiles sino más humanos. Fue lo primero que hicimos al nacer. Es una habilidad innata. Siendo tan natural, es inconcebible que llorar en público, cuando toca, no esté bien visto. Seguro que todos lloraríamos más a menudo. No importa hombre o mujer: si algo nos iguala son las emociones". 

Yo, como Felix van Groeningen, también perdí a mi padre siendo relativamente joven, y siempre recordaré que fue precisamente mi padre el que me transmitió su amor al cine desde que yo era un niño. Cine y críticas marcianas forma parte de ese legado, y comprendo perfectamente al cineasta belga cuando dice que en sus películas vive aún su padre. También comparto con Susana Quadrado cuando escribe que llorar es un verbo liberador. Y es que tanto en el personaje de Nic, como en el de su padre David, vemos como los lazos afectivos se refuerzan a través del llanto, las emociones o los abrazos desde que somos bien pequeñitos. 

Cierto es que nacemos llorando, y nos despedimos de nuestros seres queridos también llorando. Pero sin duda, las mejores lágrimas son las de la emoción, las del amor y por encima de todas, las lágrimas en positivo que sacan a nuestras endorfinas a pasear en los mejores momentos de nuestra vida. 

Pero la tristeza, también cumple su función en la vida como ya escribí junto a Mane Lander (psicoanalista y escritor) en la reseña de Inside Out.  La tristeza es un instrumento reparador que, en muchas ocasiones, actúa como una especie de "alarma de auxilio" que puede ser atendida por aquellos que nos aman o a quienes les importamos. Estar triste es un estado emocional necesario en ocasiones, y rechazarlo es rechazar a una parte vital de nosotros mismos. Nada es para siempre, ni la alegría, ni la tristeza porque los humanos somos un acumulado de emociones que se encienden para transmitirnos un mensaje importante que necesita ser atendido; muchas veces estar triste nos acerca a varios tipos de consuelo, nos enseña a vivir la soledad, a aceptar los cambios, a soltar, a dejar ir, a vivir el duelo de la pérdida, cosas que se viven sin importar la edad.

Beautiful Boy es básicamente un compendio de emociones que si bien cinematográficamente puede resultar demasiado densa, o incluso lenta por momentos, tiene entre sus virtudes describir con una enorme sensibilidad el inmenso amor de un padre hacia su hijo.

Hablamos con esta cinta de un pequeño y delicado tratado del significado de la paternidad en los momentos malos, y en los momentos buenos. 

Un vínculo indisoluble que yo mismo pude comprender cuando sostuve por primera vez a mi pequeña María entre mis brazos. 


Con unas interpretaciones muy trabajadas tanto de Steve Carell como de Timothée Chalamet, la película está basada en acontecimientos reales y recoge con moderado acierto las memorias que hijo y padre escribieron por separado llamadas: "Mi hijo precioso: el viaje de un padre a través de la adicción de su hijo" escrito por David Sheff y el de su hijo Nic Sheff, titulado "Tweak: Growing Up On Methamphetamines".

En un detalle cinematográfico de alto calado, Felix van Groeningen fusiona los dos libros en una sola película recurriendo a intermitentes flashbacks pero sin apoyarse en más elipsis narrativas que hubieran dado mayor fluidez a la narración.

La brillante música está sustentada en canciones de Nirvana, Sigur Rós, David Bowie, Neil Young, Tim Buckley o la misma Beautiful Boy (Darling Boy) de John Lennon y son a veces usadas como metáforas del poder de las drogas. Por otra parte, cabe señalar una excelente dirección de arte buscando la cotidianidad de los típicos hogares estadounidenses para los momentos más íntimos, y por otro lado, en los momentos públicos, se utilizan un buen número de recreaciones de las típicas cafeterías americanas que nos indican las coordenadas geográficas del filme.

Beautiful Boy quizás no sea una gran película, pero si es una gran historia.

Felix van Groeningen en su primera incursión en una película en lengua inglesa, demuestra que el cine además de un entretenimiento más o menos acertado, es también una forma de rescate emocional. 

Dedicado a Rafael y a María Pina.

Nota: 7/10. 

Nacionalidad: Estados Unidos.

Dirección: Felix van Groeningen.

Guión: Felix van Groeningen, Luke Davis,
(Memorias de David y Nic Sheff).

Reparto: Steve Carell, Timothée Chalamet, 
Maura Tierney, Amy Ryan.

Fotografía: Ruben Impens.

Duración: 111 minutos.

Estreno EE UU: 12/10/2018.

Estreno España: 15 de marzo de 2019.




viernes, 26 de enero de 2018

Call Me by Your Name: un preciosista lienzo italiano sobre el primer amor


El amor, al no entender de geografía, no conoce fronteras. -Truman Capote.

La historia: Corre el verano de 1983 en la Lombardia italiana. Elio, es un joven de 17 años que pasa sus vacaciones en la villa familiar sin más preocupaciones que practicar su afición por el piano, leer y escuchar música. Sus primeros escarceos sexuales y amorosos llegan junto a una guapa joven francesa llamada Marzia. Pero todo cambia cuando llega a la casa familiar, Oliver, un joven y apuesto posgraduado que viene a realizar su trabajo como becario del padre de Elio. Es entonces, cuando las dudas sobre su identidad sexual se van disipando al enamorarse del hombre recién llegado. Sin duda, Elio, Oliver y Marzia no olvidarán este largo y cálido verano.


La crítica: Basada en la exitosa novela homónima del año 2007 escrita por el egipcio de nacimiento y estadounidense de adopción André Aciman, la cinta es adaptada con un excelente guión por el maestro James Ivory. Nos hallamos ante un preciosista lienzo dirigido por un poético y lúcido Luca Guadagnino. El cineasta italiano se recrea en una obra casi perfecta en la que retrata de una manera sutil y hábil, el nacimiento del primer amor. También nos habla sobre la búsqueda de la identidad sexual a través de las relaciones homosexuales, bisexuales o heterosexuales mediante un triangulo amoroso descompensado por el encuentro del amor verdadero del joven protagonista.

Aunque la película tiene sello de autor propio y es la cuota del cine independiente europeo a la temporada de premios, cabe decir que es un cine marcado claramente por las influencias de Jean Renoir, Érich Rohmer, o el mismísimo Bernardo Bertolucci. Y por supuesto, no lo expongo como crítica. El fijarse, que no copiarse de grandes maestros para escribir o hacer cine, no solo es lícito, sino que es claramente inteligente y de buen gusto en este caso en lo que a la cinematografía se refiere.

La película es una continua conversación y reflexión sobre como el amor cambia de repente la perspectiva vital de las personas. Pero también, nos habla con fuerza de la frustración y de saber sentir el dolor, de como no matarlo y saber digerirlo para fortalecer al individuo. Es decir, nos habla y nos inquiere sobre los tiempos del amor y del desamor, del duelo y del gozo, del quebranto y a la vez del optimismo.

Y todo lo hace de una manera bella, sensual, abstracta y a la vez concreta, aunque quizás el propio ensimismamiento del cineasta con su obra le lleve a reiterar escenas insustanciales. Quizás el recurso de las elipsis narrativas hubieran hecho la historia más fuerte y a la vez más ágil, pero Luca Guadagnino renuncia a ellas pensando exclusivamente en su autoría y en su sello personal pausado.


Atención al reparto ya que va a dar que hablar. El joven Elio es interpretado por Timothée Chalamet (Homeland) que se convierte en actor revelación de la temporada de premios. Se lleva una nominación al Oscar de la Academia como mejor actor principal. Su personaje es sobre el que gira la trama y en la que se concentra el foco de atención. Por otro lado, aparece Armie Hammer (La red social) interpretando de manera estupenda a a Oliver. Él es el joven americano llegado a Italia y que representa el arquetipo del rompecorazones. Ha sido nominado por este papel en los Globos de Oro y en los Independent Spirit. El contrapunto femenino lo pone la actriz francesa Esther Garrel (17 girls) con una sobria y a la vez sensual interpretación representando a la mujer que sirve como probatura para definir la sexualidad del joven protagonista.

La filmación ha sido rodada con celuloide tradicional y con una sola lente de 35 milímetros. Con ello nos transportamos al verano de 1983 y a la belleza de la Lombardia italiana. La gama inmensa de colores en tonos pastel hacen de la película una postal de belleza deslumbrante. La dirección de arte brilla en la decoración de la villa familiar y los exteriores elegidos son de autentico ensueño. En realidad, este conjunto visual es un personaje más de la película. Desde luego en este entorno bucólico de naturaleza, agua y paseos en bicicleta los personajes son más propensos a relacionarse, conocerse, amarse, desearse o simplemente a disfrutar de la vida en una alegoría del verano versus invierno.

Call Me by Your Name (Llámame por tu nombre), es en definitiva un drama romántico sobre el primer amor que utiliza el descubrimiento juvenil de la homosexualidad como discurso narrativo. La belleza de las imágenes consiguen un conjunto notable de cine de autor muy necesario tal y como está el panorama actual en el cine comercial. En su debe, la cinta nos deja un metraje de 130 minutos que se siente innecesario. Lo que quedará para los anales del cine y por encima de la estética del film, es una conversación con ciertos aromas edípicos, entre Elio y su padre, sobre la vida, las oportunidades perdidas o ganadas en la misma y con el profundo amor como referencia en las relaciones padre e hijo.

Nota: 8/10.

Nacionalidad: Italia.

Dirección: Luca Guadagnino.

Reparto: Timothée Chalamet, Armie Hammer,
Esther Garrel, Michael Stuhlbarg.

Guión: James Ivory.

Fotografía: Sayombhu Mukdeeprom.

Música: Sufjan Stevens.

Duración: 130 minutos.

Estreno mundial Sundance Festival: 22/01/2017.

Estreno EE UU: 24/11/2017.

Estreno España: 26/01/2018.