Otra ronda dirigida por Thomas Vinterberg se ha estrenado en cines españoles el día 9 de abril. La cinta danesa ha sido nominada a los Oscars en las categorías de mejor película internacional y de mejor dirección.
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La historia: Cuatro profesores de secundaria se hacen eco de la teoría de que con una pequeña cantidad de alcohol en nuestra sangre, y que una ligera embriaguez abre nuestras mentes al mundo que nos rodea, disminuyendo nuestros problemas y aumentando nuestra creatividad. Animados por esa teoría, Martin y tres de sus amigos se embarcan en un experimento para mantener un nivel constante de intoxicación etílica a lo largo de su jornada laboral. Si Churchill ganó la II Guerra Mundial aturdido por el alcohol, ellos se proponen triunfar en su vida personal y profesional a base a unos niveles medios de alcohol en sangre.
La crítica: Thomas Vinterberg (Kursk: El submarino que conmocionó al mundo), vuelve a las historias locales con una premisa sorprendente y divertida que le ha valido para dar la vuelta al mundo por distintos festivales hasta llegar como uno de los favoritos a la carrera por la mejor película en habla no inglesa en los premios de la Academia de Cine.
La cinta se basa en una hipótesis del psicólogo y profesor universitario noruego Finn Skårderud. Éste, teoriza sobre un supuesto déficit de alcohol en sangre (un 0,05 %) en los seres humanos y concluye, según los cuatro protagonistas del filme, que con ese nivel de alcohol el rendimiento social aumenta en gran medida. Así es como Martin, Thommy, Nikolaj y Peter deciden ir a sus clases con unas copas de más y de manera sorprendente todo empieza a mejorar en sus vidas. También a nivel personal y familiar.
Otra ronda va evolucionando de una comedia con moderada diversión hacia un drama social cuando los profesores comienzan a perder el control sobre su consumo diario de alcohol. Pero antes observamos como después de los primeros tragos de alcohol, la conversación de los profesores crece y se hace fluida, los problemas dejan de agobiarlas e incluso sus parejas los comienzan a ver como tipos brillantes sin sospechar a que se debe esa nueva alegría de vivir. Sus alumnos ahora también les adoran e incluso están aumentando su rendimiento escolar.
En cierta forma, Thomas Vinterberg, rinde un homenaje al consumo moderado de alcohol y en ese lado gamberro es cuando la película gana enteros. Sin embargo, el cineasta danés echa el freno en la segunda parte del filme mostrando un lado moralista que en parte destruye el buen planteamiento inicial del filme. De esta manera y a través de una secuencia entre un alumno y su profesor trata de mostrar el grave problema con el consumo de alcohol que existe en Dinamarca y en buena parte del Norte de Europa. Desconozco si Vinterberg se ha pasado por España, Italia o Grecia pero la gente del Sur del viejo continente ya suele convivir de manera ocasional o total con un cierto nivel etílico en sangre.
Martin es el protagonista de la historia siendo interpretando por un magnífico Mads Mikkelsen. A través de sus ojos vemos a este póker de profesores que en su vida se han visto en otra igual. Hablamos de cuatro buenos hombres en la crisis de los cuarenta. Los encontramos en un mundo aburrido y mediocre que los va encerrados en la monotonía de sus patrones y hábitos, atrapándolos en una escala de grises nada atractiva. Al mismo tiempo que van bebiendo más y más van recordando la libertad de la juventud, los encaprichamientos amorosos o la ingravidez de una vida sin responsabilidades. Cabe recordar que los cuatro actores protagonistas (Mads Mikkelsen, Thomas Bo Larsen, Magnus Millang y Lars Ranthe) se llevaron de manera compartida y muy merecida la Concha de Plata a la mejor interpretación masculina en el pasado Festival de San Sebastián.
En los aspectos técnicos el filme se siente correcto aunque algo plano en un metraje pasado de frenada. El gran ritmo inicial cae en picado en la segunda parte de la narración. Destacaría, eso sí, como Vinterberg realiza una recopilación de imágenes con políticos contemporáneos en estados asociables a la embriaguez. Observar a Boris Yeltsin en supuesto estado de borrachera se transforma en uno de los momentos épicos de la película.
En conclusión, Otra ronda, me ha parecido mejor por su premisa de salida que por su desarrollo final moralista. No obstante, la película representa de manera aseada como la amistad es un factor tan importante como puede ser la familia o el amor. Thomas Vinterberg apoyado en un buen reparto nos regala en definitiva una historia llamativa llena de luces y sombras.
Nota: 7/10.
Nacionalidad: Dinamarca
Dirección: Thomas Vinterberg
Guion: Thomas Vinterberg








