viernes, 16 de noviembre de 2018

Mi obra maestra: La comedia inteligente


Si yo pinto a mi perro exactamente como es, naturalmente tendré dos perros, pero no una obra de arte. -Goehte.

La historia: Renzo (Luis Brandoni) es un pintor que tuvo un enorme éxito en la década de los 80 del siglo pasado. Ahora, y en pleno siglo XXI,  no vende un solo cuadro y vive aislado en su desvencijada casa en la ciudad de Buenos Aires. Es entonces cuando Arturo (Guillermo Francella), que es su galerista, le consigue una oportunidad de oro para volver a resurgir de sus cenizas pintando un cuadro por encargo para un gran empresario. Pero el huraño carácter del veterano artista lo complicará todo. Lo que en principio debía ser una obra maestra en forma de lienzo da lugar a numerosos enredos en los que se verán involucrados su joven novia, su discípulo (Raúl Arévalo) e incluso sus animales que conviven revueltos en el hogar de Renzo.


La crítica: Una vez más el cineasta argentino Gastón Duprat, apoyado en esta ocasión desde la producción por su inseparable Mariano Cohn, ha vuelto a lograr una excelente película como ya lo hiciera en las fabulosas El ciudadano ilustre o en Todo sobre el asado y que fueron reseñadas con puntualidad en Cine y críticas marcianas.

En Mi obra maestra nos encontramos con una comedia dramática o mejor dicho con una tragicomedia que es un término que se acerca más a la perspicaz y sarcástica mirada que nos ofrece un guión original sobresaliente firmado por Andrés Duprat. Este nos regala sonrisas sin descanso, carcajadas en ocasiones y sobre todo un inmenso divertimento a través de unos cuidadosos diálogos que convierten a la producción en cine con mayúsculas y consolidan al cine argentino como vanguardia en Hispanoamérica. ¡Existe el cine fuera de Hollywood y esto lo demuestra!

La película está divida en tres capítulos o actos dramáticos que sin ser presentados como tales hacen las veces de presentación, desarrollo y desenlace de una manera perfectamente sincronizada. En el primer acto vemos como es la vida del artista en la actualidad, y entrevemos como lo fue en su pasado. En el segundo acto vemos las consecuencias de su irresponsabilidad que le llevan casi a la indigencia. Y en el desenlace nos encontramos ante una sorpresa narrativa de tan alto calado que lo mejor es no desvelar absolutamente nada para quien no haya visto la propuesta la pueda disfrutar en toda su intensidad.

Lo que si podemos comentar es que la historia está fundamentada sobre dos pilares. En primer lugar vamos a ver una poderosa y eficaz crítica hacia el mundo del arte contemporáneo y las burbujas económicas que se alcanzan con obras pictóricas (abstractas o no) que solo parecen entender unos pocos iluminados en el mundo de la pintura. Y el otro pilar sobre el que se asienta la producción es una conversación y reflexión sobre la amistad ya sea esta desinteresada o por motivos mercantiles. Para ello demos una pinceladas sobre los protagonistas de la historia.


Luis Brandoni (No sos vos, soy yo) nos regala una de las mejores interpretaciones de lo que va de año de 2018 con un personaje loco, divertido, a veces frustrado y a veces genial que siempre despide una inmensa ternura al agarrarse a un pasado que jamás volverá pero del que él se siente muy orgulloso. Hablamos del idealismo reflejado en un personaje que se nutre de los mundos de Berlanga o Fellini. Pero si Brandoni está tremendo en su personaje no le anda a la zaga el genial Guillermo Francella (Corazón de león), que le da una estupenda réplica como su representante y galerista en un personaje donde se fusionan mensajes en torno a la amistad/paternidad, la ambición, el engaño pero siempre con la lealtad como premisa más importante. Destacar también al actor español Raúl Arevalo (El aviso), en un papel secundario pero que tendrá todas las claves de la resolución del conflicto planteado en un tramo final apoteósico.

Hay que destacar en la producción la magnífica fotografía del maestro Rodrigo Pulpeiro y las excelentes localizaciones llevadas a cabo por el equipo de arte comandado por Cristina Nigro. En el prólogo de la filmación nos sitúan en la cosmopolita Buenos Aires, sus calles y sus gentes. En el posterior desarrollo cabe destacar una visita a Río de Janeiro y a su vanguardista Museo de Arte Contemporáneo. Y en la etapa final de la cinta nos transportan a la provincia argentina de Jujuy donde la belleza agreste, hipnótica y multicolor del paisaje suponen un verdadero plus siendo este retrato contenido y nunca continente.


Mi obra maestra es en mi opinión la mejor película hispanoamericana del 2018 y en sí misma lleva escrita la definición de lo que es la verdadera comedia inteligente. Aunque mi función no consiste en recomendar películas, sino en emitir mi humilde juicio crítico, en esta ocasión voy a hacer una excepción y estoy en condiciones de garantizar que la entrada a la sala de cine o el adquirir la película en las plataformas habituales será una inversión muy rentable en términos cinematográficos. En definitiva, Gastón Duprat, Mariano Cohn y el libreto de Andrés Duprat nos regalan un largometraje perfectamente sincronizado, exacto y circular en su cierre final.

Nota: 9/10.

P.D. La crítica se ha publicado de manera simultanea, en portada y como noticia destacada en el siguiente enlace del diario Noroeste Madrid.

Nacionalidad: Argentina.

Dirección: Gastón Duprat.

Guión: Andrés Duprat.

Reparto: Luis Brandoni,
Guillermo Francella, María Soldi.
Raúl Arévalo, Andrea Frigerio.

Música: Emilio y Alejandro Kauderer.

Fotografía: Rodrigo Pulpeiro.

Duración: 100 minutos.

Estreno Argentina: 16/08/2018.

Estreno España: 16/11/2018.




lunes, 24 de julio de 2017

Todo sobre el asado


La parrilla oficiaba de alquimista mientras los hombres charlaban alegres y el vino hacia mejores los chistes malos. Aquel día el sol era un ojo de oro que nos miraba con envidia. - Roberto Achura.

La historia: La película documental argentina es una deconstrucción metafórica y a la vez hiperrealista del significado de una tradición tan arraigada en el país del tango como es el asado tradicional de vaca. Esta costumbre tan común en esta sociedad se ha convertido en una especie de ritual místico con tintes casi religiosos. La carne es objeto de adoración infinita. Además del significado social de este punto de encuentro, conoceremos a través de la filmación los detalles, puntos de cocción, y formas de corte del asado de tira, del ojo de bife, de las entrañas, lomos, costillas, chorizos, morcillas y demás suculentas viandas para los carnívoros empedernidos.


La crítica: ¿Cuál es el verdadero significado para la sociedad argentina del asado? ¿Qué papel tiene la mujer en este ritual casi onírico? ¿Qué opinan los vegetarianos del asunto en cuestión? ¿Es el asado un invento puramente argentino o es proveniente de otros lugares? ¿Es importante el método de combustión o el tipo de leña utilizada para el fuego? ¿Cuántas cabezas de ganado son necesarias para mantener esta tradición? ¿Tiene alguna contra-indicación médica el abuso de las grasas de la carne?

Estas son algunas de las preguntas que me sugieren los excelentes cineastas Mariano Cohn y Gaston Duprat, que tras la sobresaliente El ciudadano ilustre vuelven al ataque, en esta ocasión, con un buen filme documental que les ha llevado a recorrer Argentina durante tres años para tratar de dar respuestas al asunto en cuestión.

Pero no crean que el film es un auto homenaje al uso. Durante una buena parte del metraje lo que tratan de hacer los directores es precisamente desmitificar el asado con una fina ironía. Y para ello, se valen de un narrador en off que es su alter ego a lo largo de la cinta. Un trabajo magnífico del cómico y actor conocido como El Negro Álvarez que confirma una vez más la idea de que una buena locución es fundamental. Esta es una de las claves en el cine documental (en España el ejemplo es Luis Ignacio González con su último trabajo en Cántabrico).

El primer golpe infligido con cariño al orgullo argentino es narrado cuando se cita que son los chinos, si los chinos, los pioneros en el asado y no los gauchos como es creencia popular. No se extienden en la explicación, pero no hay porque dudar de tal afirmación. En todo caso, si que fueron los gauchos los que "inventaron" el comúnmente conocido asado argentino, en torno al año 1700. La evolución de esta manera de cocinar ha llegado de diversas maneras hasta nuestros días. Hoy las parrillas portátiles son de última innovación. Supongo que esto es un sacrilegio para los más puristas de un buen asado tradicional.

Otra de las claves para un buen asado, aparte del punto de cocción, está en la madera usada para el fuego y entre otras, se utilizan las de roble, mezquite, quebracho o coronilla. En una segunda división quedaría el carbón vegetal y fuera de categoría estarían las parrillas eléctricas.


Entre otros datos curiosos que aparecen en el documental, se cita que el argentino medio consume 70 kilos de carne de vaca o ternera al año. Para poder mantener este elevado consumo el campo argentino cuenta con 50 millones de vacas. De este elevado número, 15 millones se despiezan cada año. Un matarife puede sacrificar hasta 450 vacas en un solo día de un certero golpe en la cabeza. Estos datos reflejan, no solo la pasión por el asado entre la población, sino una industria que mueve una parte importante de la economía local en Argentina. Sin embargo, la exportación no es significativa.

Como comentaba en las preguntas iniciales, este excesivo consumo de grasas puede conllevar problemas médicos asociados a las mismas. Se citan el sobrepeso, la halitosis, o el peligro de problemas cardíacos o hipertensivos, sobre todo si el asado es conjugado con un exceso de alcohol durante su consumo. Esto último, más la defensa de los animales, queda también reflejado en la versión de una vegetariana.

El papel de la mujer en este ritual del asado, es quizás lo menos desarrollado y el punto débil en la filmación. Se toca muy de pasada y no se reflejan demasiadas voces críticas del rol secundario y casi marginal que parecen ocupar ellas en este asunto. De hecho, el papel protagonista es ocupado por el hombre, especialmente por el asador, que generalmente es premiado con un aplauso al finalizar o durante las reuniones de amigos o familiares que generalmente se celebran los domingos o en festividades.

Mientras tanto, podemos imaginar que mientas el hombre prepara el asado y se lleva los honores, es la mujer la que se sacrifica (como siempre) y engalana la casa, se encarga de la agenda social del evento, prepara postres y ensaladas, pone la mesa, quita la mesa, compra la carne y pone su mejor sonrisa para que el maestro asador (sea un boludo o un experto), haga algo y ponga la carne sobre la parrilla y reciba el aplauso (entiéndase la ironía de este último párrafo).

En cualquier caso, y por encima de todo, el asado argentino queda reflejado como un punto de encuentro en positivo que estrecha lazos familiares, amistosos y sociales. Es por eso que quizás, la carne sea una mera excusa para un reparto de afectos tan necesarios en una sociedad cada vez más individualista, y dominada por la virtualidad en las relaciones humanas. 

Para concluir y en el aspecto meramente cinéfilo las sensaciones que deja la película son bastante positivas. Mariano Cohn y Gaston Duprat revelan una radiografía precisa, astuta y siempre con sentido del humor de prácticamente todo lo que se puede filmar sobre el asado argentino. De nuevo, es el cine documental, especialmente el de habla hispana, el que sigue a la vanguardia de los diferentes temas sociales que parece que en el cine de ficción son marginales o no interesan al gran público. Por eso, desde España con cintas como 'La historia de Jan' o 'La gran ola', desde México con historias como la de 'El Remolino' o 'Los niños', desde Chile con 'El pacto de Adriana' o ahora desde Argentina con 'Todo sobre el asado', el cine documental está viviendo uno de los mejores momentos en la historia de la cinematografía mundial.

Nota: 8/10.

Nacionalidad: Argentina.

Dirección: Mariano Cohn y Gaston Duprat.

Guión: Mariano Cohn y Gaston Duprat.

Narración: Carlos Alberto Álvarez.

Música: Sergio Pángaro.

Fotografía: Joaquín Silvatici.

Duración: 86 minutos.

Estreno Argentina: 27 de abril de 2017.

Estreno España: 21 de julio de 2017.


domingo, 13 de noviembre de 2016

El ciudadano ilustre


La introducción: Guión, guión y guión. Todo en el cine pasa por este punto de partida. En tiempos donde un buen número de películas están basadas en guiones adaptados, que pasan sin mayor pena ni gloria, por fin nos llega un extraordinario guión original de la mano de Andrés Duprat. Es solo el comienzo de una grandísima creación que ha sido preseleccionada por Argentina para intentar competir en la carrera de los Oscars a mejor película de habla no inglesa.

La historia: Daniel (Óscar Martinez) es un escritor argentino que lleva casi cuarenta años en Europa tras salir de su pequeña localidad natal de Salas. En el mejor momento de su carrera literaria y tras recibir el Premio Nobel de Literatura, acostumbra a rechazar todas las invitaciones de actos y conferencias harto de la pueril adulación. Pero un buen día recibe una carta del ayuntamiento de su pueblo en la que se le comunica que va a ser nombrado ciudadano ilustre de la localidad. Cansado de los premios y doctorados decide regresar a su lugar de nacimiento para participar en los sencillos actos. Esto solo sera el punto de partida para rencontrarse con todos los recuerdos, fantasmas y amigos de su juventud. El viaje será tan accidentado que le llevará a vivir los momentos más surrealistas y peligrosos de su vida.

La crítica: Y se alinearon las estrellas para conjugar la capacidad creativa de un guionista, el don de dos directores y el estado de gracia de un actor para rodar una película que desde la sencillez, y sin ningún tipo de artificio, nos reconcilia con el mejor cine de toda la vida. Definitivamente para crear una historia no se necesitan ningún tipo de estridencias, lucecitas u otros inventos supuestamente vanguardistas. La esencia de las texturas originales del séptimo arte para ser denominado así, básicamente consisten en una historia bien narrada, un argumento atractivo y unos personajes bien definidos. El ciudadano ilustre alberga todas esas cualidades logrando ser la obra cumbre hasta la fecha de hoy de los cineastas Gastón Duprat y Mariano Cohn.

Todo en la cinta está tratado con un exquisito sentido del humor. La sonrisa siempre por encima de la carcajada enfrentándonos a situaciones que sitúan al personaje principal en continuos aprietos para deleite del "malvado" espectador. Además, hay que tener en cuenta que cuando nos enfrentamos a una comedia dramática (términos contrapuestos) es básico el equilibrio intergénero para que las situaciones estén correctamente balanceadas. En este aspecto la cinta se aproxima a la perfección.


Cine y literatura unidos son el medio usado para la búsqueda de algo tan universal como es la vuelta a nuestros orígenes. El regreso al pueblo donde nacimos, la vuelta al barrio donde nos criamos o el reencuentro con viejos amigos de la escuela es el retrato que con naturalidad nos presenta esta hábil propuesta. La peculiaridad en esta ocasión es que el regreso del escritor nunca fue anhelado por el mismo. Siempre despreció a las habitantes de aquel pueblo en mitad de la nada y se aprovechó de la ignorancia de algunos de sus vecinos para recrear los personajes de sus novelas. De ahí que el reencuentro con algunos de ellos sea hilarante por momentos y dramático en otros.

Todo en la historia gira entorno al ego del escritor premiado. Este hombre es un ser contradictorio pues aúna la dualidad en la cual  odia la celebridad alcanzada rechazando asistir a más homenajes, premios o firmas de libros para evitar agasajos innecesarios. Sin embargo y por otra parte, su personaje se siente en cierta manera por encima del resto de las personas. Desprecia a parte del mundo permitiéndose unas actitudes que lo hacen situarse en una dudosa posición de superioridad ante los demás. En cierta manera, nos encontramos ante un tratado de como se puede digerir y manejar un éxito profesional.

Hay varias escenas que son un auténtico divertimento visual. Por ejemplo uno de los recibimientos que le hacen en su localidad. La ocurrencia de pasear al escritor en lo alto de un coche de bomberos junto a la reina de belleza del pueblo provoca una hilaridad enorme. La inocencia de los preparativos de esos homenajes tratando al Nobel de Literatura como si fuera un futbolista que ha ganado un torneo a nivel mundial, contrastan con el protocolo aséptico y exquisito en el que ha sido tratado en los diferentes actos a los que ha asistido en su vida literaria. Él va sobrellevando la situación cariacontecido en un lugar que se siente fuera de lugar y tratando de sacar su mejor cara. El encuentro con su antigua novia y  con su marido destapará la caja de los truenos y será el fundamento de la historia.


El reparto está encabezado por el omnipresente Óscar Martinez (Relatos Salvajes) en el papel del ciudadano ilustre. Su actuación es desbordante y a la vez contenida. Algo que parece contradictorio pero que solo unos pocos saben conjugar. El premio al mejor actor en la pasada Mostra de Cine de Venecia le avalan como uno de los mejores actores argentinos y lo consagra para la historia del cine de su país.

El resto del reparto son personajes secundarios que van apareciendo en torno a su figura. La ganadora del Premio Goya, Nora Navas, tiene una breve aparición como su agente literaria pero aporta una información básica para familiarizarnos con el personaje. Su antigua novia es interpretada por Andrea Frigerio con un buen tono, al igual que el que fue su amigo y ahora es el marido de su ex novia interpretado por Dady Brieva con acierto. Mención especial para Belén Chavanne por el papel de groupie enamorada del escritor.  El mejor papel secundario es para el alcalde del municipio con un gran trabajo de Manuel Vicente que es un reputado actor procedente del teatro.

En consecuencia a todo lo anteriormente citado, nos encontramos en mi opinión, ante la mejor película argentina desde Relatos Salvajes. El filme es una nueva reconciliación con el cine de autor que tanta falta hace para consolidar la recuperación de un tipo de cinematografía que está generando bastantes expectativas.

Una propuesta ágil, divertida y convincente que usando unos registros no convencionales está preparada para gustar a espectadores de todo tipo. Sería estupendo que 'El ciudadano ilustre', 'Julieta' o 'Desierto' fueran finalmente nominadas a los Oscars de la Academia para así dar más visibilidad al cine Hispanoamericano. Tratemos de poner en valor nuestra lengua, nuestro cine y nuestra cultura. El ciudadano ilustre es un ejemplo sobresaliente de buen cine en habla hispana.  

Nota: 9/10.

Nacionalidad: Argentina.

Dirección: Gastón Duprat y Mariano Cohn.

Reparto: Óscar Martinez, Nora Navas, 
Andrea Frigerio,Dady Brieva, 
Manuel Vicente, Belén Chavanne.

Guión: Andrés Duprat.

Música: Toni M. Mir.

Montaje: Jerónimo Carranza.

Duración: 120 minutos.

Estreno Argentina: 8 de septiembre de 2016.

Estreno España: 11 de noviembre de 2016.