jueves, 5 de septiembre de 2019

¡Qué maravilloso es el cine! Un verano con Mónica (Sommaren med Monika)


Cine como sueño, cine como música. Ninguna forma de arte va más allá de la consciencia ordinaria como el cine, directo a nuestras emociones, profundo en el cuarto crepuscular del alma. -Ingmar Bergman.

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Con estas apasionadas palabras de Ingmar Bergman sobre el mundo del cine se abre una nueva temporada de Cine y críticas marcianas. Si todo va bien, este periodo irá desde septiembre de 2019 hasta finales de julio ya en el estío de 2020. Y si de verano hablamos, nada mejor que comenzar con una película clásica que simboliza a la perfección esta estación del año. Los amores veraniegos son la esencia de la película hoy reseñada. 

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Estocolmo año 1953. Mónica (Harriet Andersson) es una muchacha de 17 años que se gana la vida trabajando en una frutería. Por otro lado, está Harry (Lars Ekborg). Él tiene 19 años y trabaja de aprendiz embalando paquetes en un pequeño comercio de la ciudad.

Ambos comparten la frustración de estar siendo maltratados en sus respectivos puestos de trabajo. Pero todo cambia para ellos cuando se conocen en una cafetería. Allí se enamoran y deciden dejar sus trabajos para irse a pasar el verano en la pequeña embarcación de Harry. ¿Qué harán cuando se les acabe el dinero? ¿Será todo tan idílico como habían planeado? ¿Seguirán su noviazgo cuando el verano llegue a su fin?

Filmoteca de Sant Joan

El cineasta sueco Ingmar Bergman siempre ha estado en el punto de mira para que algunas de sus películas fueran retro-reseñadas en la sección de: ¡Qué maravilloso es el cine! en Cine y críticas marcianas. 

Es un director que causa algunas controversias entre crítica y público. Mientras la primera lo eleva a los cielos del séptimo arte, no son pocos los cinéfilos que califican su cine como demasiado denso. Es por ello, que he querido elegir una de sus películas más sencillas para quien desee introducirse en su cinematografía. La historia está tratada de una manera frugal, recreativa y con contenidos universales. 

Un verano con Mónica es una fábula sobre el amor, la amistad, la traición, los celos, la maternidad, la sexualidad, el desengaño y los errores que nos llevan a formarnos como personas. Ingmar Bergman divide de manera natural el argumento en tres actos que se corresponden con la clásica presentación de personajes, el nudo narrativo y el desenlace de la propuesta. En el cine, como en la vida, menos es más y la sencillez en una narración es fundamental para una buena conexión con el público.


Conociendo a los personajes (presentación)

En el primer tercio de la cinta conocemos a la pareja protagonista que residen en un Estocolmo lúgubre, industrial, y con algunas bolsas de pobreza que contrastan con el poderío económico de la Suecia de nuestros días. De esta manera, Bergman bebe del Neorralismo italiano para situarnos en el contexto socio-económico del país nórdico. A su vez, podemos encontrar ciertas semejanzas en la presentación con el filme Un lugar en el sol de George Stevens.

En la presentación de la cinta el cineasta sueco nos habla de dos jóvenes con empleos no cualificados que se enamoran como tantos otros. Lo singular de la historia es que encuentran como nexo de unión el maltrato que reciben en sus puestos de trabajo. Los jóvenes también comparten la falta de comunicación con sus respectivas familias y sus deseos de llevar una vida independiente. Pero sobre todo, están unidos por una fuerte atracción sexual que los lleva a su escapada veraniega. 

Mónica y Harry son dos polos opuestos que se atraen. Él es tímido, responsable y de carácter más familiar. Ella es extrovertida, jovial, promiscua y rebelde en esencia. Con este cocktail explosivo Bergman conecta rápido con el espectador y nos lleva de huida en un verano que cambiará las vidas de los personajes representados. 


El verano de Mónica y Harry (desarrollo)

Ingmar Bergman transita en la parte central de la película desde la oscuridad de la ciudad hasta la luminosidad en los archipiélagos donde centra el romance de los dos jóvenes. Allí, despreocupados y sin pensar en el futuro dan rienda a sus instintos sexuales más primarios.

El cineasta sueco despliega un erotismo sutil, cuidado e hipnótico fijando la mirada de la cámara en la desbordante sensualidad de la actriz Harriet Andersson. Tanto fijó la cámara en ella que se enamoró de la actriz durante la filmación. De hecho, mantuvieron un romance durante la película que llevó al director a divorciarse de su esposa. Pero de manera independiente a esta situación personal, esta parte de la película está plagada de bellísimos planos que recorren palmo a palmo el rostro y el cuerpo de la actriz. Algunos desnudos de la joven interprete provocaron el escándalo en los sectores más conservadores. Hoy en día pasarían desapercibidos por la naturalidad de los mismos. 

Cuando el verano llega a su fin, Harry y Mónica, que se han bebido la vida a besos, tienen que afrontar la realidad y volver a la ciudad tras quedarse sin recursos. La edad de la inocencia ha llegado a su fin.


La vuelta a Estocolmo, la vuelta a la realidad (resolución)

El último tercio del filme es el de mayor potencia cinematográfica. En el mismo, se resolverán los conflictos planteados a lo largo de la película de una manera sorprendente. El final que por lógica no desvelaré es de cine con mayúsculas. Ingmar Bergman cumple con eficacia y brillo las estructuras narrativas naturales de presentación, nudo y desenlace de una manera perfectamente sincronizada.

Un primer plano para la historia del cine


Con este primer plano de una desafiante Harriet Andersson mirando directamente a cámara, Ingmar Bergman rompió una regla no escrita en la historia del cine. En ella, se prohibía a los actores que miraran directamente al objetivo. El director, a través de la actriz, retaba al espectador en un desafío directo que luego siguieron otros muchos cineastas. El mito Bergman ya era una realidad y sus influencias llegan hasta nuestros días.

En conclusión, Un verano con Mónica me parece una película perfecta con la que recordar o introducirse en una filmografía tan especial como es la del maestro Ingmar Bergman. Muchas gracias por vuestra compañía y bienvenidos a una nueva temporada de Cine y críticas marcianas


Nacionalidad: Suecia.

Título original: Sommaren med Monika.

Año: 1953.

Duración: 97 minutos.

Dirección: Ingmar Bergman.

Guion: Ingmar Bergman, Per-Anders Fogelström.

Novela: Per-Anders Fogelström

Música: Erik Nordgren.

Fotografía: Gunnar Fischer (B&W).

Reparto: Harriet Andersson,
Lars Ekborg, John Harryson,
Georg Skarstedt, Bengt Eklund.