domingo, 9 de enero de 2022

Delicioso: la democratización de la cocina


Delicioso dirigida por Eric Besnard se ha estrenado en cines españoles el día 5 de enero. La cinta gala se presentó en la sección Culinary Zinema del Festival de San Sebastián y narra cómo se creó el primer restaurante de Francia. 

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La historia: Francia, siglo XVIII. En los albores de la Revolución Francesa, el prestigio de una casa noble depende sobre todo de la calidad de su mesa. Cuando el talentoso cocinero Manceron es despedido por el Duque de Chamfort, pierde el gusto por cocinar y decide volver a su casa en el campo. Allí conoce a la misteriosa Louise, quien le devuelve la pasión por la cocina y le ayuda a abrir su establecimiento de comidas. Es decir, sin eufemismos y esas mierdas, Manceron al ver a Louise se pone más caliente que el volcán de Cumbre Vieja. 


La crítica: El filme galo es ante todo la celebración de la gastronomía. Lo podríamos adscribir al subgénero culinario que tan de moda se ha puesto en los últimos años. Ya en el pasado otoño reseñé la cinta española Pan de limón con semillas de amapola y ningún cinéfilo podrá olvidar la mítica Chocolat con Juliette Binoche y Johnny Depp en su reparto. 

Delicioso es un filme que responde a la pregunta del origen de los restaurantes tal como los conocemos hoy en día. Ambientada en la Era de la Ilustración y de la Revolución Francesa, Eric Besnard trata de explicar mediante una tierna historia ficticia la importancia de la gastronomía. Es decir, hablamos de un acto social que consiste en tomarse el tiempo para sentarse a comer y compartir un momento de cordialidad con nuestros semejantes. Bueno, según que semejantes. Conozco de alguno, alguna y algune -lenguaje inclusivo para tarados- que tras las comidas navideñas desearía no compartir nada con sus semejantes y menos la cosa esa del Ómicron que muchos se han llevado como regalo de Reyes. 

El vínculo entre la comida y la política siempre ha sido un tema imprescindible en la historia. De este modo el cineasta muestra como la corte francesa competía por tener los mejores cocineros para agasajar a sus invitados y mostrar su poder. Sin embargo, el hambre comenzaba a arreciar en las clases más humildes siendo esta una de las razones por las que Revolución comenzó a tomar forma. 

Asimismo la película muestra de manera muy pobre como era la lucha de clases. Diría que el cineasta francés se inspira en Los santos inocentes de Mario Camus. De manera principal por el servilismo de los personajes. En la parte final, sin embargo, la producción toma un camino más amable con el amor como frente discursivo. La película siempre es dulce pero el almíbar se acentúa a la hora de cerrar la historia a modo de postre final.  


El reparto cumple con creces y está compuesto por por los ganadores del César, Grégory Gadebois (“El oficial y el espía”) e Isabelle Carré (“La historia de Marie Heurtin”), junto a Benjamin Lavernhe ("C'est la vie!") y Guillaume de Tonquédec ("Barbacoa de amigos"). Demos unas pinceladas sobre los dos personajes protagonistas a los que vemos en la imagen. 

Manceron (Grégory Gadebois), cocinero del Duque de Chamfort, es el protagonista de la historia siendo el eje por el cual oscilan los demás personajes. Incluso el Duque, muy arrepentido de haberle expulsado de palacio, le intenta recuperar pero no cuenta con la nueva aprendiz del cocinero. Manceron se establece por su cuenta con una casa de comidas en el ámbito rural. Allí, y en su nueva ayudante femenina, encontrará el amor así como las fuerzas para emprender su nuevo negocio hostelero. 

Louise (Isabelle Carré) le pide a Manceron un puesto de trabajo como aprendiz. Ella le dice que ha sido prostituta y que quiere cambiar de vida de manera radical. Pero el cuento se desmorona cuando se descubre que es una aristócrata en busca de venganza por una afrenta del Duque. En ese momento, la venganza pasa a ser el hilo conductor de la película para ser servida en bandeja de plata en el tercio final de la misma. 

Además de la preciosista fotografía, destaca en la parte técnica la creación del hogar de Manceron. Percibo un homenaje a John Ford en la creación de la posada que nos recuerda a 'The Quiet Man' con estos pequeños muros que rodean el jardín. La dirección artística es brillante. 


Delicioso es un filme amable, entretenido y delicado. O sea, una cosa romanticucha que sin ser un sarnazo, no cambiará la vida de nadie. Tampoco profundiza en los acontecimientos históricos de la época narrada remitiéndose a lugares comunes conocidos por todos. Eric Besnard plantea en su filme un alegato por la democratización de la cocina y por la difusión de la buena gastronomía entre todos los niveles de la sociedad. Algo falsario en todo caso. En España, por poner un ejemplo, existen dos tipos de gastronomía pública: Mac-menús a cuatro euros y Pedroches-menús de la mano de su marido -el "humilde" Daviz Muñoz- a 350 pavos equivalentes a una pensión no contributiva. Por lo demás, todo bien, en orden y a la espera de alguna peli más mala que la sarna ya que esta se queda a medio camino sin lograr entrar en ese preciado olimpo. 

Nota: 5/10.

Nacionalidad: Francia

Título original: Délicieux

Dirección: Eric Besnard

Guion: Eric Besnard

Música: Christophe Julien

Duración: 112 minutos

Reparto: Grégory Gadebois, 

Isabelle Carré, Benjamin Lavernhe,

Guillaume de Tonquedec, Christian B,

Lorenzo Lefèbvre, Marie-Julie Baup