viernes, 5 de febrero de 2021

Niños siniestros y perros en el cine: un virus para el que Pfizer no encuentra vacuna


Equiparar perros y niños no es políticamente correcto. Lo sé. Pero ambas especies han sido utilizadas en el cine para crear terror, desazón y sustos gratuitos. O sea, como la vida misma. Ya lo decía el maestro Alfred Hitchcock en una cita que no me canso de repetir: "Nunca trabajes con niños, con perros o con Charles Laughton". La publicación de hoy nace a raíz de una alabanza que yo mismo hacía en la crítica de El año que dejamos de jugar hacia la niña del conejo rosa y que no se me entienda mal. Por lo del conejo, digo. La cosa es que allí decía lo siguiente: "En el reparto destaca la niña Riva Krymalowski que a sus 12 años demuestra unas dotes actorales que le pueden llevar a ser una estrella de cine en poco tiempo". Con ello, dejo constancia que no tengo nada en contra de los niños. De hecho, por casa tengo una con coletas y en principio no está poseída. Veremos la evolución de María. Tampoco tengo nada en contra de los perros. De hecho, hicieron una gran labor durante el confinamiento e incluso pensé en alquilar uno para poder salir a la calle. El caso es que el compañero David Rubio Sánchez a colación del comentario sobre la niña Riva Krymalowski, me propuso que hiciera una entrada sobre los cinco mejores actores infantiles y sobre los cinco peores. Pero como realmente no pienso hacer sangre con los niños que hicieron un papel patético en algunos filmes, la cosa ha evolucionado hacia perros y niños siniestros como por arte de magia. Así que sin más que decir por el momento, os presento un ranking marciano con 5 niños siniestros y 5 perros que se lucieron en la gran pantalla. Por cortesía, primero los niños.

1Harvey Stephens en La profecía (1976)


Telita con el primer monstruito. Más conocido por Damien, el infante se dedica a las típicas cosas de cualquier niño poseído. Pero ojo, que aquí también hay perro incluido. La niñera de Damien es visitada por un perro negro y tras esto se suicida ahorcándose en su quinto cumpleaños, dedicándolo como un regalo al niño. Todo, precioso. La profecía fue estrenada el 6 de junio de 1976 en Reino Unido, y el 25 junio de 1976 en Estados Unidos recaudando más de cuatro millones de dólares en su primer fin de semana. La película recaudó un total de $60.922.980.

2Lisa y Louise Burns en El resplandor (1980)


Horror por duplicado. “Hola Danny. Ven a jugar con nosotras. Ven a jugar con nosotras, Danny...para siempre”, decían las muy cabronas a otro niño que salía en la película. Un minuto de metraje les dio el pasaporte para la fama mundial. No volvieron, por suerte, a salir en ninguna película más.

3. Joselito, genio y figura ibérico en El pequeño ruiseñor (1956)


Este caso es curioso porque la posesión versus transformación se fue produciendo a lo largo de los años como vemos en la imagen superior. Aunque en lo personal pienso que siempre estuvo poseído cuando cantaba, cuando actuaba e incluso cuando dormía. Me sigue produciendo pesadillas sobre todo cuando le recuerdan en Televisión Española.   

4. Claudia Placer en La influencia (2019)


Nueva niña del terror en versión española con hacha y con perro incluido. El éxtasis total. Extraigo un extracto de la crítica marciana para hacernos una idea de por donde van los tiros. "Mención especial para Claudia Placer (Verónica) que interpreta a una nueva niña del terror que es poseída por su abuela (la siniestra suegra), y realmente acojona en pantalla. Una de las perlas que deja en pantalla es cuando se dirige a su madre (Alicia) con la siguiente frase: "Como le digas algo a papá, le mato". Teniendo en cuenta que la niña maneja un hacha a su antojo, agrede a una compañera de escuela con un compás, y tiene más mala leche que un gato callejero, la amenaza no es algo menor".

5Linda Blair en El exorcista (1973)


El premio gordo. Antes de pasar a los perros no podía dejar pasar a la niña poseída por el excelencia de la cinematografía mundial. Nos deja perlas en la cinta como las siguientes:

_ ¿Has visto lo que ha hecho la cochina de tu hija?

_ Métete la polla por el culo, ¡puerco degenerado!.

_Tu madre está lamiendo coños en el Infierno.

_ Maldita puta de mierda.

_¡Fóllame!, ¡Fóllame!

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1. Cujo, (El perro asesino en Hispanoamérica) de 1983


Sí, en Cujo también sale niño, pero aquí lo importante es el can. El perro por excelencia del cine de terror fue creado en la mente de Stephen King y llevado al cine por el cineasta Lewis Teague. La historia tiene guasa: Cujo, un amigable y despreocupado San Bernardo, persigue a un conejo salvaje y por error, se atora su cabeza en una cueva de piedra caliza, donde un murciélago rabioso le muerde la nariz. En fin, cosas de perros. 

2. Perro blanco de Samuel Fuller en 1982


Otro buen cabronazo con patas. Este individuo es básicamente un perro racista entrenado para atacar a los negros. Aquí no hay niño, pero la protagonista es una joven actriz que viene a ser como una niña pero más grandecita. Como curiosidad, Ennio Morricone puso música a la cosa. 

3. Cuerdas dirigida por José Luis Montesinos en 2020


Perro y niña o niña y perro que viene a ser lo mismo. La pobre, además, está paralítica por lo que el cabronazo del perro se la quiere zampar. A este también le mordió un murciélago y de ahí las malas pulgas que desarrolla. Escribí lo siguiente en la crítica marciana: "Hay que echarle un par para debutar en un largometraje con perro, con niña y con ésta en una silla de ruedas. José Luis Montesinos es un valiente y solo cabe quitarse el sombrero ante tal osadía. Si además, se hubiera atrevido a colocar a Penélope Cruz poseída y dando gritos por la casa rural estaríamos hablando de un ser de otra galaxia".  

4. El collar rojo dirigida por Jean Becker en 2019.


La crítica marciana del filme francés fue titulada así: "Amor en tiempos de guerra (y con perro)". Cuidado con este perro y con este director que dejan entrever que el chucho es un galán bisexual. Yo lo vi de esta manera: "Sophie Verbeeck (Rosemary's Baby), la campesina, interpreta a Valentine. Ella, hace las veces narrativas de la mujer leal, guapa, buena y que además vive sola en una pequeña granja por lo que es el amor soñado por los habitantes del lugar (y por el perro...). Ahí lo dejo. 

5. Rebecca dirigida por Alfred Hitchcock en 1940. 


Para cerrar la selección volvamos a la frase inicial de Hitchcock y a su tormentosa relación con los perros. "Nunca ruedes una película ni con niños, ni con perros, ni con Charles Laugton". A esto yo le añadiría, ni con Penélope Cruz, ni con Mario Casas. Pero esto son obsesiones personales que no vienen al caso. Sin embargo, no creáis que el maestro del suspense, odiaba a los canes. De hecho, tuvo una pareja de Sealyham Terrier, se hacía fotos con ellos y una de sus grandes éxitos le llegó de mano de otros animales como fue con la celebérrima: 'Los pájaros'. El problema tanto con los perros, como los niños no era que fueran malos interpretes, sino más bien la guerra que daban en los rodajes. El perro de la imagen superior es Jasper y protagoniza alguna escena en Rebecca. Hay que reconocer que Jasper es muy mono y no muerde a nadie en la película. De todos, el mejor con mucha diferencia. 

Y para concluir vamos a reconciliarnos con los niños e incluso con los perros. En "El mago de Oz" hay una canción inolvidable interpretada por Judy Garland y con perro incluido. Os dejo con la maravillosa Somewhere Over the Rainbow. 

domingo, 26 de enero de 2020

Judy: del mago de Oz al Londres del 69


Judy dirigida por Rupert Goold llega a las pantallas de cine en España el día 31 de enero. La cinta es un biopic parcial sobre los últimos años de la niña que enamoró al mundo en la obra maestra "El mago de Oz". 

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La historia: En el Hollywood del año 1939 la joven Judy Garland comienza a replantearse su vida de niña prodigio. El implacable calendario del rodaje la está dejando agotada y le exaspera que el estudio controle cada aspecto de su vida. Tras un salto en el tiempo de 30 años viajamos al Londres de 1969. Allí, la artista viaja para dar una serie de conciertos con el objetivo de recomponer su precaria situación económica. 


La crítica: Hay momentos de una película que justifican el precio de un billete de cine. En Judy, hay un diálogo brillante cuando en pleno declive de su carrera un doctor le hace la siguiente pregunta a la Garland:

¿Toma algo para la depresión?

Ella, muy digna le respondió así: "Sí, cuatro maridos". Después vendría un quinto esposo que tampoco supo comprender la soledad de las estrellas de cine. En cierta manera la vida de Judy Garland es un reflejo de lo que vivió Marilyn Monroe en su vida como actriz. Y no solo como artistas que comenzaron sus carreras desde niñas. También les acompañó la mala fortuna en el amor y ambas tuvieron un final tan trágico como injusto. La cinta reseñada hoy bebe claramente de la película Mi semana con Marilyn en la que la rubia más famosa de Hollywood también viajaba a Inglaterra para cumplir un contrato artístico. 

Judy tiene como mayor cualidad narrativa los flasbacks que su cineasta intercala mientras la artista actuaba en Londres. Así es como rememoramos la chispa que sintió allá por 1938 con el también niño prodigio Mickey Rooney. Estaban los dos en una cafetería bebiendo batidos y hablando sobre si la maquinaria publicitaria del estudio prefería que fueran simplemente amigos, o bien (como querría Judy) algo más.

También recordamos de manera muy emotiva cuando de vuelta en el hotel tras un concierto no consigue conciliar el sueño. Su mente divaga por las épocas en que trabajaba para el estudio y recibía pastillas para dormir, pastillas para mantenerse despierta y pastillas para perder peso.

Recuerda una fiesta en una piscina en su decimosexto cumpleaños –o, más bien, en la fecha que el estudio consideró conveniente para celebrar su cumpleaños, dentro de su apretada agenda–, en que le prohibieron comer de su propia tarta de cumpleaños, y ella se rebeló tirándose a la piscina con toda la ropa puesta. Esperando entre bastidores, Judy también recuerda cuando en 1939 decidió anteponer el amor de sus seguidores a todo lo demás. Después de todos estos años, Judy sigue sin poder resistirse a su público y la volveremos a ver interpretando, quizás, una de las canciones más bellas de la historia de la música. Sí, se trata del "Over the Rainbow" que enamoró a varias generaciones de cinéfilos.


Todo el peso de la producción recae en una irreconocible Renée Zellweger que no obstante realiza una interpretación memorable. Si alguien toma como referencia su actuación en El diario de Bridget Jones tendrá que recomponer su mente. El cambio físico es tan brutal que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Los demás actores y actrices están al servicio de la producción sin aportar nada demasiado relevante a la narrativa. Si acaso, habría que destacar a la actriz irlandesa Jessie Buckley haciendo de Rosalyn Wilder. Ésta, había recibido de parte de Bernard Delfont el cometido de cuidar de Judy durante su estancia en Londres. Mención especial para la joven artista británica Darci Shaw que se mete con eficacia en el papel de Judy Garland cuando era una niña y rodaba El mago de Oz. El parecido, además, es más que razonable. 


La música de Judy es lo más destacable de la producción en los aspectos adicionales. Se encarga de la composición el maestro Gabriel Yared al que todos recordaremos por la mítica banda sonora de El paciente inglés. Así mismo, cabe destacar el buen trabajo vocal de Renée Zellweger que tras un año de ensayos se ha encargado de interpretar los temas más icónicos de Judy Garland. Espléndido, ademas, el conjunto de figurantes con unas 300 personas vestidas con sus mejores galas sesenteras. He observado en la proyección como en las recreaciones de las galas londinenses de la artista americana hay gente llorando de verdad entre los extras de cine. Y bien podría ser una tercera o cuarta toma la que ha visto finalmente la luz. Esto indica la emoción que se produjo durante el rodaje.


En conclusión, Judy demuestra que las biografías cinematográficas funcionan mucho mejor cuando son parciales que cuando intentan abarcar toda la carrera del personaje filmado. La cinta es un retrato descarnado de la otra cara de Hollywood y de como la industria juega con sus iconos para mercantilizar al máximo sus carreras. Por último, nos trata de dejar un mensaje a modo de moraleja recordando lo que ya se decía en El mago de Oz: "Un corazón no se juzga por lo mucho que tú ames, sino por lo mucho que te amen los demás".

Nota: 7/10.

P.D. Renée Zellweger ha sido nominada al Oscar de la Academia por su interpretación en Judy. 



Nacionalidad: Reino Unido

Dirección: Rupert Goold

Guion: Tom Edge

Música: Gabriel Yared

Fotografía: Ole Bratt Birkeland

Duración: 118 minutos

Reparto: Renée Zellweger,
Rufus Sewell, Finn Wittrock,
Michael Gambon, Jessie Buckley,
Bella Ramsey, John Dagleish,
Gemma Leah Devereux