Equiparar perros y niños no es políticamente correcto. Lo sé. Pero ambas especies han sido utilizadas en el cine para crear terror, desazón y sustos gratuitos. O sea, como la vida misma. Ya lo decía el maestro Alfred Hitchcock en una cita que no me canso de repetir: "Nunca trabajes con niños, con perros o con Charles Laughton". La publicación de hoy nace a raíz de una alabanza que yo mismo hacía en la crítica de El año que dejamos de jugar hacia la niña del conejo rosa y que no se me entienda mal. Por lo del conejo, digo. La cosa es que allí decía lo siguiente: "En el reparto destaca la niña Riva Krymalowski que a sus 12 años demuestra unas dotes actorales que le pueden llevar a ser una estrella de cine en poco tiempo". Con ello, dejo constancia que no tengo nada en contra de los niños. De hecho, por casa tengo una con coletas y en principio no está poseída. Veremos la evolución de María. Tampoco tengo nada en contra de los perros. De hecho, hicieron una gran labor durante el confinamiento e incluso pensé en alquilar uno para poder salir a la calle. El caso es que el compañero David Rubio Sánchez a colación del comentario sobre la niña Riva Krymalowski, me propuso que hiciera una entrada sobre los cinco mejores actores infantiles y sobre los cinco peores. Pero como realmente no pienso hacer sangre con los niños que hicieron un papel patético en algunos filmes, la cosa ha evolucionado hacia perros y niños siniestros como por arte de magia. Así que sin más que decir por el momento, os presento un ranking marciano con 5 niños siniestros y 5 perros que se lucieron en la gran pantalla. Por cortesía, primero los niños.
1. Harvey Stephens en La profecía (1976)
Telita con el primer monstruito. Más conocido por Damien, el infante se dedica a las típicas cosas de cualquier niño poseído. Pero ojo, que aquí también hay perro incluido. La niñera de Damien es visitada por un perro negro y tras esto se suicida ahorcándose en su quinto cumpleaños, dedicándolo como un regalo al niño. Todo, precioso. La profecía fue estrenada el 6 de junio de 1976 en Reino Unido, y el 25 junio de 1976 en Estados Unidos recaudando más de cuatro millones de dólares en su primer fin de semana. La película recaudó un total de $60.922.980.
2. Lisa y Louise Burns en El resplandor (1980)
Horror por duplicado. “Hola Danny. Ven a jugar con nosotras. Ven a jugar con nosotras, Danny...para siempre”, decían las muy cabronas a otro niño que salía en la película. Un minuto de metraje les dio el pasaporte para la fama mundial. No volvieron, por suerte, a salir en ninguna película más.
3. Joselito, genio y figura ibérico en El pequeño ruiseñor (1956)
Este caso es curioso porque la posesión versus transformación se fue produciendo a lo largo de los años como vemos en la imagen superior. Aunque en lo personal pienso que siempre estuvo poseído cuando cantaba, cuando actuaba e incluso cuando dormía. Me sigue produciendo pesadillas sobre todo cuando le recuerdan en Televisión Española.
Nueva niña del terror en versión española con hacha y con perro incluido. El éxtasis total. Extraigo un extracto de la crítica marciana para hacernos una idea de por donde van los tiros. "Mención especial para Claudia Placer (Verónica) que interpreta a una nueva niña del terror que es poseída por su abuela (la siniestra suegra), y realmente acojona en pantalla. Una de las perlas que deja en pantalla es cuando se dirige a su madre (Alicia) con la siguiente frase: "Como le digas algo a papá, le mato". Teniendo en cuenta que la niña maneja un hacha a su antojo, agrede a una compañera de escuela con un compás, y tiene más mala leche que un gato callejero, la amenaza no es algo menor".
5. Linda Blair en El exorcista (1973)
El premio gordo. Antes de pasar a los perros no podía dejar pasar a la niña poseída por el excelencia de la cinematografía mundial. Nos deja perlas en la cinta como las siguientes:
_ ¿Has visto lo que ha hecho la cochina de tu hija?
_ Métete la polla por el culo, ¡puerco degenerado!.
_Tu madre está lamiendo coños en el Infierno.
_ Maldita puta de mierda.
_¡Fóllame!, ¡Fóllame!
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1. Cujo, (El perro asesino en Hispanoamérica) de 1983
Sí, en Cujo también sale niño, pero aquí lo importante es el can. El perro por excelencia del cine de terror fue creado en la mente de Stephen King y llevado al cine por el cineasta Lewis Teague. La historia tiene guasa: Cujo, un amigable y despreocupado San Bernardo, persigue a un conejo salvaje y por error, se atora su cabeza en una cueva de piedra caliza, donde un murciélago rabioso le muerde la nariz. En fin, cosas de perros.
2. Perro blanco de Samuel Fuller en 1982
Otro buen cabronazo con patas. Este individuo es básicamente un perro racista entrenado para atacar a los negros. Aquí no hay niño, pero la protagonista es una joven actriz que viene a ser como una niña pero más grandecita. Como curiosidad, Ennio Morricone puso música a la cosa.
3. Cuerdas dirigida por José Luis Montesinos en 2020
Perro y niña o niña y perro que viene a ser lo mismo. La pobre, además, está paralítica por lo que el cabronazo del perro se la quiere zampar. A este también le mordió un murciélago y de ahí las malas pulgas que desarrolla. Escribí lo siguiente en la crítica marciana: "Hay que echarle un par para debutar en un largometraje con perro, con niña y con ésta en una silla de ruedas. José Luis Montesinos es un valiente y solo cabe quitarse el sombrero ante tal osadía. Si además, se hubiera atrevido a colocar a Penélope Cruz poseída y dando gritos por la casa rural estaríamos hablando de un ser de otra galaxia".
4. El collar rojo dirigida por Jean Becker en 2019.
La crítica marciana del filme francés fue titulada así: "Amor en tiempos de guerra (y con perro)". Cuidado con este perro y con este director que dejan entrever que el chucho es un galán bisexual. Yo lo vi de esta manera: "Sophie Verbeeck (Rosemary's Baby), la campesina, interpreta a Valentine. Ella, hace las veces narrativas de la mujer leal, guapa, buena y que además vive sola en una pequeña granja por lo que es el amor soñado por los habitantes del lugar (y por el perro...). Ahí lo dejo.
5. Rebecca dirigida por Alfred Hitchcock en 1940.
Para cerrar la selección volvamos a la frase inicial de Hitchcock y a su tormentosa relación con los perros. "Nunca ruedes una película ni con niños, ni con perros, ni con Charles Laugton". A esto yo le añadiría, ni con Penélope Cruz, ni con Mario Casas. Pero esto son obsesiones personales que no vienen al caso. Sin embargo, no creáis que el maestro del suspense, odiaba a los canes. De hecho, tuvo una pareja de Sealyham Terrier, se hacía fotos con ellos y una de sus grandes éxitos le llegó de mano de otros animales como fue con la celebérrima: 'Los pájaros'. El problema tanto con los perros, como los niños no era que fueran malos interpretes, sino más bien la guerra que daban en los rodajes. El perro de la imagen superior es Jasper y protagoniza alguna escena en Rebecca. Hay que reconocer que Jasper es muy mono y no muerde a nadie en la película. De todos, el mejor con mucha diferencia.
Y para concluir vamos a reconciliarnos con los niños e incluso con los perros. En "El mago de Oz" hay una canción inolvidable interpretada por Judy Garland y con perro incluido. Os dejo con la maravillosa Somewhere Over the Rainbow.















