La historia: Susan (Amy Adams) ha recompuesto su vida tras divorciase hace años de un joven escritor llamado Edward (Jake Gyllenhaal). Ahora es una galerista de arte moderno y lleva una vida colmada de éxito profesional pero con dudas respecto a su segundo matrimonio. Una mañana, recibe un paquete de su exmarido con el manuscrito de su primera novela. El escritor le pide que la lea y le de su opinión pues ella nunca acabó de confiar en su talento. Susan, al encontrar muchos matices de su vida en pareja con Edward en el libro, se sumerge de tal manera en él, que comienza a replantearse su vida.
La crítica: Algo distinto, algo especial y una atmósfera única es lo que propone Tom Ford en su segundo largometraje. Cine de autor en el más amplio concepto de esta denominación. Cuando un director consigue implantar un sello propio a sus películas, diferenciándose del resto, solo nos cabe felicitarle porque con sus principios consigue lo más difícil en el cine. Es decir, innovar y ser vanguardista.
A partir de esta consideración su cine gustará más o gustará menos, pero lo que no cabe duda es que lo hace desde una óptima calidad narrativa. Por más que yo me empeñara en destripar la película, cosa que no pretendo, sería imposible hacerlo pues los terrenos por donde nos lleva Ford son para sentirlos. Tienen tantos ángulos y prismas distintos que solo visionando su propuesta se pueden entender las múltiples preguntas que plantea.
La cinta está basada en la novela 'Tony and Susan' del escritor neoyorquino Austin Wright y es el mismo Tom Ford el que se encarga de adaptar el guión de la misma de una manera muy particular. Aunque en principio se podría hablar de cine y literatura de nuevo unidos, en realidad nos encontramos ante un thriller de suspense dramático.
La novela que recibe Susan trata de un hombre que viaja por una oscura carretera junto a su mujer y a su hija adolescente. En mitad del vasto territorio de Texas son abordados por otro vehículo que los echa fuera de la carretera. Tras el accidente, los tres delincuentes que provocan el mismo secuestran a la familia con consecuencias insospechadas para todos los miembros del suceso. Esta subtrama pasa a ser la trama principal de la película, reflejando el escritor de la novela, rasgos de sí mismo y de su exmujer en la pareja secuestrada. Susan, al ir leyendo la novela, se está dando cuenta del talento de su exmarido y volviendo en cierta manera a enamorarse de él otra vez. Lo que ella desconoce son las pretensiones de Edward al remitirle su manuscrito...
Estamos hablando de dos historias paralelas dentro de la misma cinta o mejor dicho hablamos de dos películas en una sola. Por otra parte y como no podía ser de otro modo convergen en su parte final cerrando el circulo de una manera emotiva y sutil. Hacer de algo en principio tan complicado, algo natural y sencillo solo está en manos de algunos privilegiados y Ford en este caso lo consigue de una manera eficaz.
La cinta cuenta con un hándicap de salida y es la muy desafortunada presentación en sus primeras imágenes que resultan incomprensiblemente grotescas. Nos encontramos en una exposición en una galería de arte creada por Susan y ante unos cuerpos desnudos que hacen las veces de esculturas humanas. A pesar de ser un hecho anecdótico siempre he pensado que la presentación de una película es muy importante para predisponer al espectador a favor de obra. Esto contrasta mucho con la sutileza visual de la película. De hecho es sobresaliente en su fotografía y en su mirada. Los tonos rojos, negros y blancos deslumbran por su belleza.
Una vez superada esta anécdota, nos encontramos ante un cine de alto calado artístico. Un cine profundo y a la vez visceral que nos habla ante todo de las emociones humanas. Sí, de aquello que nos mueve y nos conmueve, de la cobardía y de la valentía, del amor y del desamor. Pero sobre todo nos habla de venganza, de resentimiento, de odio y a la vez de comprensión. Y nos habla y nos sigue hablando hasta que conseguimos escuchar y no solo oír. Un ejercicio de estilo de alta vanguardia cinéfila.
Jack Gyllenhall (Brokeback Mountain) tiene un doble papel en la cinta. El primero como el escritor y el segundo como protagonista de la narrativa de su novela. Un trabajo que le emparenta en cierta manera con su personaje en la estupenda película Demolition y que ya le confirmó como un actor en plena madurez. Sería de justicia que obtuviera la nominación al Oscar en 2017. Un actor con un alto grado de compromiso con su profesión eligiendo normalmente papeles muy complicados e incluso fuera de las grandes superproducciones que le reportarían mayores ingresos económicos.
Parecido es el caso de Amy Adams (La llegada). Una actriz que está despegando a base de seleccionar muy bien sus trabajo. Aquí de nuevo luce con soltura y emotividad. El tercer papel destacado de la cinta lo encarna Michael Shannon (Revolutionary Road). Él interpreta al policía encargado de investigar el caso del incidente y secuestro de la familia de la novela. Sin duda, un papel espectacular que también le debería llevar a obtener su segunda nominación al Oscar como mejor actor de reparto. En el papel de villano se desenvuelve con acierto Aaron Taylor-Johnson (Savages).
En conclusión, nos encontramos ante una propuesta atrevida y seductora, que nos hace olvidar ciertos rasgos de pretenciosidad que a veces destila el cineasta. De hecho, Ford encuentra los mejores caminos del cine noir de los últimos años. Extremadamente dura en lo sentimental, sin embargo, Animales nocturnos nos depara un ejercicio de una sutileza narrativa perturbadora y exquisita. Acompañados de un excelente música, entraremos si estamos dispuestos a ello, en un proceso de deconstrucción de unas personalidades magnéticas, contradictoras e imperfectamente humanas.
Animales Nocturnos obtuvo el gran premio del jurado de la Mostra de Venecia de 2016.
Nota: 8/10.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Dirección y guión: Tom Ford.
Reparto: Amy Adams, Jake Gyllenhaal,
Michael Shannon, Aaron Taylor-Johnson,
Isla Fischer, Laura Linney.
Fotografía: Seamus McGarvey.
Música: Abel Korzenioswski.
Duración: 115 minutos.
Estreno EEUU: 23 de noviembre de 2016.
Estreno España: 2 de diciembre de 2016.


