Tóxico dirigida por Ariel Martínez Herrera tenía prevista ser estrenada en cines el próximo 4 de junio. La cinta argentina escrita y rodada antes de la pandemia del coronavirus, ha tenido su estreno en plataformas locales argentinas el pasado 23 de abril. Cuando vuelvan a abrir las salas de cine veremos que exhibidores se atreven a programar la propuesta.
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La historia: Buenos Aires, 2019. Un extraño virus que provoca insomnio y erupciones faciales ha desatado la locura en la capital argentina. Augusto (Agustín Rittano) y Laura (Jazmín Stuart) huyen de la ciudad al campo en su auto-caravana. A medida que avanzan por la ruta, el mundo se vuelve un lugar cada vez más extraño e inseguro. Además, el miedo al contagio hacen emerger problemas en la pareja debido al distanciamiento solicitado por Augusto. ¿Sobrevirán al caos emocional?
La crítica: La realidad suele superar con creces a la ficción. Pero la ficción en no pocas veces se suele adelantar a la realidad. En 2011, la película Contagio (descubierta por muchos durante la crisis del Covid-19) ya se adelantaba de manera precisa a la pandemia que padecemos. De hecho, en la web de referencia Imbd se ha actualizado su género. En su momento fue calificada como película de ciencia-ficción. Tras observar las semejanzas con la situación actual ha sido re-calificada como de género dramático.
En este caso, el cineasta argentino Ariel Martínez Herrera ha profetizado la situación actual de tal manera que parece un ser venido del futuro. Cuando escribo estas letras aún no doy crédito a lo narrado en la película. Las semejanzas son tan asombrosas que es indiferente la calidad de la película hoy reseñada. Yo mismo, si hubiera visto este largometraje en 2019 hubiera pensado que una cosa así era imposible. ¿Cosas de las pelis, no? Pues la peste ya está aquí y parece que ha venido para quedarse al menos hasta que haya una vacuna que la detenga.
Tóxico, cuyo libreto fue terminado de escribir en 2016, nace como un proyecto más centrado en los problemas de pareja, que como una película de desastres o de ciencia-ficción. Pero ese proyecto inicial se fue transformando en la relación que se establece entre los miembros de la pareja y el entorno hostil que les ha tocado vivir. Hay algunos diálogos que son muy llamativos. En un momento dado, el personaje de Laura se pregunta si lo qué esta sucediendo no será una rebelión de la Naturaleza contra el hombre. Alucinante de nuevo. Pienso que en mayor o en menor medida todos hemos pensado durante el confinamiento si efectivamente el medio natural se estaba defendiendo de las agresiones externas de los humanos. De hecho, algunos estudios sugieren ya que la contaminación de las grandes urbes pudieran tener algún tipo de relación con la interacción de los virus. Esto solo es la punta del iceberg del filme.
Observo atónito el filme: gente con mascarillas, personas con trajes de seguridad que desinfectan las calles, recogida de cadáveres en bolsas negras, estanterías de las tiendas vacías, policías autoritarios con derecho a casi todo, huida a los pueblos de los ciudadanos que residen en las grandes urbes, gente tosiendo por todas partes, hospitales saturados y un largo etcétera de situaciones que provocarían la risa si el Covid-19 no hubiera aparecido en nuestras vidas.
En la película también se sugieren disturbios o acciones al margen de la ley que de momento no han aparecido con carácter general. Una segunda ola del virus o la miseria social que va a dejar la pandemia tampoco nos hace descartar un escenario social comprometido. De hecho, en algunos países como Líbano o en Estados Unidos ya se producen protestas de distinto signo político. Cabe decir que para la elaboración del guion se contó con el apoyo del biólogo Emiliano Aguerreberry, amigo del director, para tratar así de apoyarse en la ciencia dotando de realismo a la obra. Con ello, se pueden concluir algunas cosas. La primera es que lo que sucede en la película no es fruto solo de la imaginación del cineasta. Y la otra es que el ser humano se creyó invulnerable y no apostó de manera adecuada por planes de prevención ante una posible pandemia.
A través de los personajes protagonistas nos adentramos en lo que ahora se llama distanciamiento social. La cosa es muy loca porque el personaje de Augusto se niega a besar a su mujer. Ni hablar, por tanto, de mantener relaciones sexuales con ella. Aquí se rompen los clichés establecidos. El miedo es el miedo y para muestra la imagen superior. Los dos actores principales cumplen sin problemas con los papeles asignados. ¿Qué pensarían cuando les dieron el guion?
Buena parte de la historia se desarrolla en el interior de la caravana o motor home como se las conoce en Argentina. Por ello es muy destacable la dirección de arte en los espacios interiores. La luminosa fotografía llevada a cabo por Eric Elizondo y la música compuesta por Lucas Fridman suben la nota de la producción.
Tóxico es un filme profético que hubiera pasado sin pena, ni gloria si hubiera tenido su estreno en el año 2019. Ahora es cuando podemos valorar en su justa medida la ópera prima de Ariel Martínez Herrera. Y en mi caso la valoración es más que positiva. Hablamos de un filme que demuestra que el cine es un vector de anticipación de los acontecimientos. Por otro lado, la propia narrativa y el lenguaje visual desarrollado por el cineasta me dejan con muchas ganas de ver su próximo proyecto. Todo parece indicar que la cinta tendrá un remake estadounidense a no mucho tardar. Veremos.
Nota: 8/10.
Nacionalidad: Argentina.
Dirección: Ariel Martínez Herrera
Guión: Ariel Martínez Herrera
Música: Lucas Fridman
Fotografía: Eric Elizondo
Duración: 80 minutos
Reparto: Jazmín Stuart,
Agustín Rittano, Alejandro J.
Martín Garabal, Lucila Mangone.
Tóxico, cuyo libreto fue terminado de escribir en 2016, nace como un proyecto más centrado en los problemas de pareja, que como una película de desastres o de ciencia-ficción. Pero ese proyecto inicial se fue transformando en la relación que se establece entre los miembros de la pareja y el entorno hostil que les ha tocado vivir. Hay algunos diálogos que son muy llamativos. En un momento dado, el personaje de Laura se pregunta si lo qué esta sucediendo no será una rebelión de la Naturaleza contra el hombre. Alucinante de nuevo. Pienso que en mayor o en menor medida todos hemos pensado durante el confinamiento si efectivamente el medio natural se estaba defendiendo de las agresiones externas de los humanos. De hecho, algunos estudios sugieren ya que la contaminación de las grandes urbes pudieran tener algún tipo de relación con la interacción de los virus. Esto solo es la punta del iceberg del filme.
Observo atónito el filme: gente con mascarillas, personas con trajes de seguridad que desinfectan las calles, recogida de cadáveres en bolsas negras, estanterías de las tiendas vacías, policías autoritarios con derecho a casi todo, huida a los pueblos de los ciudadanos que residen en las grandes urbes, gente tosiendo por todas partes, hospitales saturados y un largo etcétera de situaciones que provocarían la risa si el Covid-19 no hubiera aparecido en nuestras vidas.
En la película también se sugieren disturbios o acciones al margen de la ley que de momento no han aparecido con carácter general. Una segunda ola del virus o la miseria social que va a dejar la pandemia tampoco nos hace descartar un escenario social comprometido. De hecho, en algunos países como Líbano o en Estados Unidos ya se producen protestas de distinto signo político. Cabe decir que para la elaboración del guion se contó con el apoyo del biólogo Emiliano Aguerreberry, amigo del director, para tratar así de apoyarse en la ciencia dotando de realismo a la obra. Con ello, se pueden concluir algunas cosas. La primera es que lo que sucede en la película no es fruto solo de la imaginación del cineasta. Y la otra es que el ser humano se creyó invulnerable y no apostó de manera adecuada por planes de prevención ante una posible pandemia.
A través de los personajes protagonistas nos adentramos en lo que ahora se llama distanciamiento social. La cosa es muy loca porque el personaje de Augusto se niega a besar a su mujer. Ni hablar, por tanto, de mantener relaciones sexuales con ella. Aquí se rompen los clichés establecidos. El miedo es el miedo y para muestra la imagen superior. Los dos actores principales cumplen sin problemas con los papeles asignados. ¿Qué pensarían cuando les dieron el guion?
Buena parte de la historia se desarrolla en el interior de la caravana o motor home como se las conoce en Argentina. Por ello es muy destacable la dirección de arte en los espacios interiores. La luminosa fotografía llevada a cabo por Eric Elizondo y la música compuesta por Lucas Fridman suben la nota de la producción.
Tóxico es un filme profético que hubiera pasado sin pena, ni gloria si hubiera tenido su estreno en el año 2019. Ahora es cuando podemos valorar en su justa medida la ópera prima de Ariel Martínez Herrera. Y en mi caso la valoración es más que positiva. Hablamos de un filme que demuestra que el cine es un vector de anticipación de los acontecimientos. Por otro lado, la propia narrativa y el lenguaje visual desarrollado por el cineasta me dejan con muchas ganas de ver su próximo proyecto. Todo parece indicar que la cinta tendrá un remake estadounidense a no mucho tardar. Veremos.
Nacionalidad: Argentina.
Dirección: Ariel Martínez Herrera
Guión: Ariel Martínez Herrera
Música: Lucas Fridman
Fotografía: Eric Elizondo
Duración: 80 minutos
Reparto: Jazmín Stuart,
Agustín Rittano, Alejandro J.
Martín Garabal, Lucila Mangone.




