La historia: Biopic sobre la figura del vicepresidente de los Estados Unidos Dick Cheney (Christian Bale), en la que se narra el inmenso poder que obtuvo durante el mandato de George W. Bush (Sam Rockwell).
¿Quién fue y cómo surgió la "vocación" política del vicepresidente americano con más poder de la historia? ¿Fue realmente Bush consciente del poder que entregó a su segundo de a bordo? ¿Qué pensaba el conservador Cheney del matrimonio homosexual o de otros derechos civiles siendo el padre de una hija lesbiana? ¿Hizo algo Obama para revertir las leyes abusivas contra las libertades civiles o el exceso de poder en el gobierno?
Éstas y otras preguntas, tratan de encontrar respuesta en la propuesta del cineasta estadounidense Adam McKay, que vuelve a la carga como ya hiciera en 'La gran apuesta' en la que se centraba en desentrañar el estallido de la burbuja inmobiliaria.
La crítica: Los más asiduos a Cine y críticas marcianas se habrán percatado de que hoy no he abierto la publicación con una cita literaria. Pues bien, he querido retrasar ese momento hasta ahora ya que la cita que quiero destacar se produce en el minuto once de la película. Es toda una declaración de intenciones y que resume de alguna forma la enigmática personalidad de Dick Cheney.
Cuidado con el hombre callado. Porque mientras otros hablan, él observa. Y mientras otros actúan, él planea, y cuando finalmente descansan, él ataca. -Anónimo.
Si señor, felicitaciones al cineasta Adam McKay por saber narrar en el cine y dar golpes de efecto en el momento adecuado. Otro de estos momentos eternamente cinéfilos, nos sorprende, cuando en el minuto 50 de la proyección la película se da por finalizada con el inicio de los títulos de crédito. Es entonces, y en un rebobinado cinematográfico, cuando la historia continua con una llamada que recibió Dick Cheney y que cambió de alguna manera el curso de la historia contemporánea. En ella, se le ofrecía la candidatura a la vicepresidencia de los Estados Unidos cuando él se hallaba retirado de la política mientras se dedicaba a forrarse con la corporación petrolífera Halliburton.
Evidentemente; campos de petróleo, guerra de Irak e ideología, comienzan a tomar forma en la propuesta para desentrañar la etapa más oscura en la historia moderna de los Estados Unidos de América.
La mayor de la virtud de la producción es conseguir transmitir emoción y tensión narrativa con un personaje en principio tan gris como fue el vicepresidente Cheney. Para ello, el director se apoya en una gran banda sonora compuesta por Nicholas Britell que aporta calidez y transporta al espectador desde el 1963. Allí es donde vemos a un Cheney grosero y de mala vida. En nuestros días ya le vemos como un hombre frío, poderoso, distante y sin escrúpulos. En la parte negativa de la producción se aprecia un ramplón maniqueísmo y un cierto aire semi-documental que nos recuerda demasiado al cine de Michael Moore.
Lo mejor de la producción pasa por un reparto espectacular y que está llamado a obtener una lluvia de nominaciones en la carrera por los premios de la Academia. En primer lugar y con muchas posibilidades de llevarse el Oscar a Mejor Actor Protagonista, nos encontramos con un irreconocible Christian Bale. El actor se transfigura (con otro fuerte cambio de peso) de una manera impresionante en la figura del ex-vicepresidente estadounidense.
Su mujer en la película es una también transfigurada y poderosa Amy Adams que juega en ese extraño papel de "segunda dama" y en la que vemos a una mujer que siempre fue el punto de apoyo incondicional hacia su marido. De hecho, era ella la que sustentaba la parte ideológica del clan familiar. Destacar así mismo, el papel del oscarizado Sam Rockwell que metiéndose en la piel, en los gestos y casi en el cerebro de George W. Bush, nos regala un papel memorable que le sitúa en la élite actoral.
El vicio del poder es en lo personal, el mejor biopic de los que he visto en los últimos años teniendo en cuenta que no me gusta demasiado este formato cinematográfico. No obstante, cuando hay calidad y cine de alto calado es indiferente el género, la forma e incluso la ideología expresada por el cineasta de turno. El cine son fotogramas de emociones en movimiento y esto el cineasta Adam McKay lo sabe y lo consigue en 132 justificados minutos de buen cine.
Nota: 8/10.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Dirección y guión: Adam McKay.
Reparto: Amy Adams, Christian Bale,
Sam Rockwell, Steve Carell.
Música: Nicholas Britell.
Fotografía: Greig Fraser.
Duración: 132 minutos.
Estreno EE UU: 25/12/2018.
Estreno España: 11/01/2019.
Estreno México: 1/02/2019.








