Por María Delgado & Miguel Pina
La elegancia, y la delicadeza con la que Audrey Hepburn interpretaba a sus personajes hacen que recordar esta película sea un verdadero placer para todos los cinéfilos. En este caso, y acompañada de un no menos elegante, y atractivo Gregory Peck, nos hallamos ante una de las parejas cinematográficas que más influencia han tenido en la historia del cine.
Vacaciones En Roma, o La princesa que quería vivir que es como se tradujo en Hispanoamérica, es uno de los grandes clásicos de la comedia romántica. Es un cuento de hadas moderno y urbano que conectó de inmediato con amplios sectores de la sociedad. Si algo significativo consiguió la película de William Wyler (además de una gran recaudación y premios Oscar, Bafta y Globos de Oro), fue catapultar a una jovencísima Audrey Hepburn a lo más alto de la industria del cine, y al corazón de los espectadores.
El film es como una gran receta. Posee todos esos ingredientes de calidad que, unidos, jamás podrían fracasar: una princesa agotada de su agenda encorsetada, un periodista en busca de una noticia sensacionalista, la relación romántica entre ambos y la ciudad eterna como telón de fondo. En cierta forma, Vacaciones en Roma supuso una fuente de inspiración para la película Las sandalias del Pescador en la que Anthony Quinn, que interpretaba al Papa de Roma, hacia una escapada nocturna por la ciudad como hizo la princesa Anna para escapar por una noche de su jaula de oro.
Y así es como llegamos hasta la historia de la princesa Anna (Audrey Hepburn) que, tras un ataque de ansiedad debido a la poca libertad que le deja su responsabilidad monárquica, decide escaparse durante una de sus visitas oficiales a la capital italiana. Enseguida conoce a Joe Bradley (Gregory Peck), un periodista aparentemente sin escrúpulos.
Aunque al principio ella le oculta su verdadera identidad, él consigue reconocerla y, por consiguiente, planea ganarse su confianza con el fin de escribir la noticia más sensacionalista de su carrera. A partir de entonces, se va generando entre ellos una relación de afinidad que provocará que ambos se enamoren.
La película nos deja imágenes míticas en lugares con encanto, como el paseo en Vespa por las calles de Roma, el momento en el que ambos admiten ser mentirosos en La Boca de la Verdad, la divertida escena del embarcadero, o el reencuentro entre Anna y Joe en la Plaza de España después de que ella haya decidido deshacerse de su melena aniñada y parecer así una mujer más moderna.
Además de los protagonistas principales, hay otros personajes entrañables como Irving Radovich (Eddie Albert) el compañero periodista de Joe, obsesionado con captar una fotografía de la princesa que pueda resultar mínimamente interesante para la prensa.
Aunque la idea original fue del guionista Dalton Trumbo, éste quedó alejado del proyecto al encontrarse en la lista negra del Comité de Actividades Antiestadounidenses, debido a su inscripción en el partido comunista de los Estados Unidos. La película se rodó en 1953, con Willy Wyler como director y ganó tres estatuillas en los premios Óscar: mejor actriz, mejor argumento (premio que a partir de 1956 pasaría a llamarse mejor guion original) y mejor vestuario. Como Dalton Trumbo no fue reconocido por este guion hasta 1993, el premio recayó sobre Ian McLellan Hunter.
Respecto a los actores principales, Cary Grant rechazó el papel como protagonista cuando se lo propusieron. Según se comenta, se consideraba demasiado viejo para aparecer junto a Audrey Hepburn, pero la razón principal es que creyó que todo el protagonismo de la cinta iba a ser para la joven Audrey, y su papel como imponente princesa. Sin embargo, años más tarde, ambos coincidieron en Charada. Del mismo modo, Audrey Hepburn no fue considerada como la primera opción. Antes, pensaron en Elizabeth Taylor y Jean Simmons, actrices mucho más consagradas en Hollywood. Desde el principio, Willy Wyler se mostró encantado con la interpretación de la actriz por el enorme carisma que logró transmitir.
De hecho, en el casting para Vacaciones en Roma la joven, y timida Audrey enamoró a las cámaras con su expresividad, su pelo corto, y su dulzura infinita que siempre estará presente en la memoria colectiva de todos los amantes del cine.
Con su entrada triunfal en el cine, Audrey Hepburn, rompió con el canon de belleza femenino que hasta ese momento prevalecía en Hollywood, en el que las protagonistas solían ser mujeres voluptuosas que vestían vestidos ajustados y tacones altos. Audrey Hepburn representaba todo lo contrario, tenía el cuerpo delgado de bailarina y caminaba sobre zapatos planos.
Vacaciones en Roma es una producción Hollywoodiense, aunque está rodada en su totalidad en Italia. Paramount Pictures accedió a filmar en los estudios Cinecittà y utilizar escenarios reales de la ciudad. Por consiguiente, Vacaciones en Roma y Quo Vadis fueron el inicio de Hollywood sobre el Tíber, el nombre con el que se conocía a una serie de películas americanas de éxito rodadas en Italia durante los años 50 y 60. A estos dos films le siguieron Guerra y paz, Ben-Hur, Cleopatra y Jasón y los argonautas.
En conclusión, Vacaciones en Roma es un gran clásico en el que es difícil distinguir que brilla más: los actores, el argumento o las calles de una de las ciudades más espléndidas del mundo. La película retrata de manera muy acertada la inocencia y la magia de una época. También nos remite al cuento de La Cenicienta pero de manera inversa, y sobre todo, nos regala una historia inolvidable en ese glorioso blanco y negro que hace brillar, más si cabe, la mirada de una verdadera estrella de cine con mayúsculas como fue, es, y será la inolvidable Audrey Hepburn.
Nota final: Este texto ha sido elaborado en conjunto con la escritora, y bloguera María Delgado que nos acompaña en redes sociales con su estupendo blog literario, y a veces cinefilo: Lo que el viento se dejó.
María Delgado (Barcelona, 1982), es Diplomada en Estadística y licenciada en Ciencias Actuariales y Financieras en la Universidad de Barcelona. En 2009 publicó su primera novela, La tragedia de Pompeya, con la editorial Éride.
Durante este año 2019 la editorial Caligrama ha publicado su segunda novela llamada Esperando a René de la que podéis encontrar un extracto o adquirirla en el siguiente enlace.





