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Jack (Kirk Douglas) es un actor en decadencia que tras haber pasado tres años en un centro psiquiátrico, vuela a Roma invitado por Maurice Kruger (Edward G. Robinson). Éste, es un cineasta amigo suyo que le ofrece un pequeño papel en una película que está rodando en los estudios de Cinecittà. Jack, acepta la oferta con la esperanza de recuperar su carrera artística. En Roma, se encuentra con su exmujer a la vez que inicia un romance con la joven Verónica (Daliah Lavi). Los 15 días que pasará fuera de su ciudad y de su país, cambiarán para siempre la perspectiva vital del actor que ya daba por acabada su propia vida.
Dos semanas en otra ciudad está basada en la novela homónima de Irwin Shaw. Nos encontramos de manera principal con una historia que nos habla de cine dentro del cine de una manera crítica pero también conmovedora. Lo primero que llama la atención en la película son los maravillosos colores que nos ofrece el Metrocolor apoyado en la visualidad del Cinemascope. Es lo que se dice cine a todo color con una gama cromática tan inmensa que hacía las delicias de todos los espectadores.
La cinta estadounidense fue rodada en Italia. El estudio de cine Metro-Goldwyn-Mayer accedió a filmar en los estudios Cinecittà y a utilizar escenarios reales de la capital italiana. Por tanto, Vacaciones en Roma, Quo Vadis o Dos semanas en otra ciudad fueron algunas de las cintas del "Hollywood sobre el Tíber". Este es el nombre con el que se conocía a una serie de películas americanas de éxito rodadas en Italia durante los años 50 y 60. A estos films podemos añadir, entre otros, Guerra y paz, Ben-Hur, La caída del imperio romano o La condesa descalza.
El filme, adscrito a los clásicos melodramas de la época, tiene dos vertientes bien diferenciadas. En la primera, observamos fascinados como funciona la maquinaria para rodar una película. Es decir, la narrativa se centra en como se crea el cine. Así es como vemos las tres escalas de la creación. El productor se encarga de financiar el proyecto, el director es el principal responsable de la parte artística y los actores son los que rematan el proyecto con sus interpretaciones.
De esta manera es como entramos en la trama de la historia narrada y en las implicaciones psicológicas de sus personajes. El vestuario, la dirección de arte y la escenografía nos muestran a un Vincente Minnelli en su forma más lírica. Pero también nos muestran las miserias de la industria del cine vistas desde dentro. El filme deja claro que Hollywood no era tan dorado.
El personaje de mayor riqueza narrativa es el interpretado por el añorado Kirk Douglas. Su porte, presencia y elegancia quedan grabadas a fuego desde las primeras secuencias del filme. Él, interpreta de manera óptima a un hombre atormentado e internado en un centro de salud mental. Jack, su personaje, está hundido en la miseria por las continuas infidelidades a las que fue sometido por su pareja y sumido en la depresión por haber caído en desgracia en su profesión de actor. Pero la vida le ofrece una segunda oportunidad y decide salir de la reclusión para trabajar en un nuevo proyecto. Este es el trasfondo de la película. Es decir, saber aprovechar las segundas oportunidades que la vida pueda ofrecer.
El dador de esta oportunidad es interpretado por un Edward G. Robinson en estado de gracia. Éste, es un cineasta sin escrúpulos que decide ayudar a Jack. En su personaje observamos todos los males de la industria de Hollywood. Cinta profética en relación al escándalo Harvey Weinstein. Los paralelismos son muy llamativos: machismo, infidelidades, abuso sexual sobre las actrices y el uso del cine más como un negocio que como una creación artística.
También cabe destacar en el reparto a la actriz Daliah Lavi que aporta la parte más cálida de la cinta. Ella, interpreta a una inocente muchacha italiana que entabla una amistad con Jack. Con él, mantiene un romance en el que prevalece la amistad por encima de la parte sexual. La resolución de la película sorprende por la aparición de otros personajes que no desvelaré y que convierten a la película en una especie de precursora de lo que ahora se conoce como el poliamor.
En conclusión, Dos semanas en otra ciudad es una película que merece mucho la pena y con muchas más capas de lo que aparenta su inofensiva superficie. Quizás una película un tanto desconocida entre los clásicos del cine y que sin embargo ha ido ganando mucho peso con el paso de los años. Pero ante todo, como decía en la presentación de este texto, el objetivo en el día de hoy era rendir un merecido homenaje al bueno de Kirk Douglas. Descanse en paz, maestro.
Título original: Two Weeks in Another Town
Duración: 107 minutos
Dirección: Vincente Minnelli
Guion: Charles Schnee (Novela: Irwin Shaw)
Música: David Raksin
Fotografía: Milton R. Krasner
Reparto: Kirk Douglas,
Edward G. Robinson, Cyd Charisse,
Daliah Lavi, George Hamilton,
Claire Trevor, Rosanna Schiaffino,
Joanna Roos, Stefan Schnabel



