viernes, 17 de enero de 2020

Jojo Rabbit: Scarlett Johansson y el niño que hablaba con Hitler


Jojo Rabbit dirigida por Taika Waititi llega a las salas de cine en España el 17 de enero con Scarlett Johansson y Sam Rockwell como estrellas del reparto. La cinta es una lograda sátira ambientada en el Berlín de finales de la Segunda Guerra Mundial y no dejará indiferente al espectador. 

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La historia: Jojo Rabbit (Roman Griffin Davis) es un niño de 10 años al que su madre soltera (Scarlett Johansson) apunta a las juventudes hitlerianas para encubrir que oculta a una niña judía en el desván de su hogar en Berlín. El chico ha desarrollado a un amigo imaginario que es el mismo Adolf Hitler. Con él, mantiene conversaciones en torno al totalitarismo y el odio a la comunidad judía. Una serie de acontecimientos pondrá en la encrucijada a Jojo y con ello comenzará a cambiar su visión del mundo. 


La crítica: En medio de alguna polémica estéril por quién parece no comprender la función de la sátira, Jojo Rabbit es un soplo de aire fresco en el panorama cinéfilo de actualidad. Basada en la aclamada novela de Christine Leunen, El cielo enjaulado, la historia transcurre en la población ficticia de Falkenheim. Este pintoresco pueblo sometido al gobierno nazi ve como el fin de la guerra se aproxima súbitamente. Sin embargo, en la habitación de Jojo Betzler, de diez años, la expectación crece. El menor que representa la inocencia en su máxima expresión es susceptible a la omnipresente propaganda de su entorno. Con ello, el cineasta trata de reflejar como el nazismo caló en la población juvenil alemana. En cierta manera, el filme hoy reseñado es una fabulación invertida de lo que Roberto Begnini hizo con su aclamada La vida es bella. Ambas películas tienen como señas de identidad el uso del humor como mejor medio para denunciar la barbarie. Otro elemento común con la cinta del genio italiano es el giro hacia el melodrama en su tercio final.  

Jojo Rabbit es una alegoría cómica sobre el precio de permitir que la intolerancia eche raíces, sea en el marco de una habitación o de una nación. Asimismo, Jojo hace un viaje muy real, dejando atrás la niñez hacia un pensamiento más maduro. Porque cuando encuentra el valor de abrir su mente, descubre el poder del amor capaz de cambiar su camino.  

La cinta, en la que siempre está presente el humor, nos habla también de la figura del padre ausente y de los significados sentimentales que esta situación tiene sobre los menores. La amistad, el amor o el sentimiento identitario o nacionalista quedan también analizados por la fresca mirada de Taika Waititi que además de dirigir e interpretar a un personaje firma un libreto bastante divertido. En estos tiempos de auge de nacionalismos, antisemitismo y otras manifestaciones de intolerancia religiosa y racial, la necesidad de llamar la atención sobre estas situaciones es apremiante. El cine entonces -una vez más- me parece el vehículo perfecto para incidir de una manera original en este tipo de cuestiones. 


En el reparto destaca el niño Roman Griffin Davis que no se amilana ante el elenco de estrellas internacionales de la producción. Fue elegido en un casting de entre mil chavales de su edad. La otra niña presente en el filme es Thomasin McKenzie que interpreta a Elsa. Ella, es la chica oculta detrás de la pared que descubre un apabullado Jojo. Waititi busca en ella representar a una adolescente judia con una fuerza de acero y compostura capaces de apaciguar la desconfianza del niño.

En la parte de los adultos un gran Sam Rockwell interpreta a un patético oficial alemán que habiendo perdido la visión de un ojo se dedica a entrenar a los jóvenes cachorros hitlerianos. En el papel de Adolf Hitler se mete el propio director de la cinta. Taika Waititi, por tanto, emula de alguna manera al Charles Chaplin de El gran dictador pero de manera innovadora y como amigo imaginario del crío. Hitler aparece representado con un lenguaje embravecido y con gestos exagerados. También le infunde a su versión del dictador la alegría infantil de un chiquillo, hasta que se empieza a descoser por las costuras imaginarias. Y por último, destacar a una gran Scarlett Johansson que es como ver a un mito viviente en la gran pantalla. El halo que desprende ya está a la altura de las grandes actrices americanas del siglo XX como en su momento fueron Grace Kelly, Marilyn Monroe o Kim Novak. En una de las secuencias más conmovedoras de la película, Scarlett -con su voz más grave- imita al padre de Jojo, que los abandonó, para intentar llegar a su hijo. Para ello, se pinta barba y mantiene una conversación a dos vías consigo misma que abarca desde la explosión de emoción a la melancolía pasando por la ternura. Impresionante actriz que atraviesa su cenit en la meca del cine.


Para hacer las veces del pueblo ficticio de Falkenheim donde reside Jojo la producción se dirigió a Žatec y Úštěk, dos localidades pequeñas de la República Checa. Se trata de una zona que en ocasiones formó parte de Alemania y fue ocupada en la Segunda Guerra Mundial. Aquí, en una localidad que nunca fue bombardeada, los edificios que datan de antes de la guerra han sido conservados. De ahí, que tenga un encanto de libro de cuentos. Otro aspecto adicional a destacar es el vestuario encargado a Mayes Rubeo. Cuando viste a Johansson utiliza prendas vintage con blusas y vestidos chic que contrastan con los uniformados soldados alemanes. La música cobra vital importancia cuando la historia se acerca al melodrama. También se intercalan himnos de los Beatles y la canción "Héroes" de David Bowie con temas de corte clásico en la música de cine.

Jojo Rabbit me ha parecido una hábil propuesta, aunque a veces previsible, que aporta una innovadora mirada sobre una de las etapas más siniestras del siglo XX. El mensaje es claro: recordar para intentar -desde el humor satírico- no volver a cometer los errores de un pasado brutal para la condición humana. Además, hay cine, buenas interpretaciones y lo más importante: un buen guion sobre el que se sustenta toda la arquitectura de un filme que gana cuando apuesta por la originalidad.

Nota: 8/10.

P.D. Jojo Rabbit ha obtenido 6 nominaciones a los Oscars de la Academia. Entre ellos el de Mejor Película. Scarlett Johansson por su parte ha logrado el hito de ser doblemente nominada. Acudirá a la gala de Hollywood nominada por Jojo Rabbit y por su papel en Historia de un matrimonio.


Nacionalidad: EE UU - Alemania

Dirección y guion: Taika Waitit

Reparto: Taika Waititi, Rebel Wilson,
Scarlett Johansson, Sam Rockwell,
Roman Griffin Davis, T. McKenzie

Fotografía: Mihai Malaimare Jr.

Música: Michael Giacchino

Duración: 108 minutos

martes, 15 de enero de 2019

El vicio del poder (Vice): Christian Bale se viste de Oscar con el traje de Dick Cheney


La historia: Biopic sobre la figura del vicepresidente de los Estados Unidos Dick Cheney (Christian Bale), en la que se narra el inmenso poder que obtuvo durante el mandato de George W. Bush (Sam Rockwell). 

¿Quién fue y cómo surgió la "vocación" política del vicepresidente americano con más poder de la historia? ¿Fue realmente Bush consciente del poder que entregó a su segundo de a bordo? ¿Qué pensaba el conservador Cheney del matrimonio homosexual o de otros derechos civiles siendo el padre de una hija lesbiana? ¿Hizo algo Obama para revertir las leyes abusivas contra las libertades civiles o el exceso de poder en el gobierno?

Éstas y otras preguntas, tratan de encontrar respuesta en la propuesta del cineasta estadounidense Adam McKay, que vuelve a la carga como ya hiciera en 'La gran apuesta' en la que se centraba en desentrañar el estallido de la burbuja inmobiliaria.


La crítica: Los más asiduos a Cine y críticas marcianas se habrán percatado de que hoy no he abierto la publicación con una cita literaria. Pues bien, he querido retrasar ese momento hasta ahora ya que la cita que quiero destacar se produce en el minuto once de la película. Es toda una declaración de intenciones y que resume de alguna forma la enigmática personalidad de Dick Cheney.

Cuidado con el hombre callado. Porque mientras otros hablan, él observa. Y mientras otros actúan, él planea, y cuando finalmente descansan, él ataca. -Anónimo.

Si señor, felicitaciones al cineasta Adam McKay por saber narrar en el cine y dar golpes de efecto en el momento adecuado. Otro de estos momentos eternamente cinéfilos, nos sorprende, cuando en el minuto 50 de la proyección la película se da por finalizada con el inicio de los títulos de crédito. Es entonces, y en un rebobinado cinematográfico, cuando la historia continua con una llamada que recibió Dick Cheney y que cambió de alguna manera el curso de la historia contemporánea. En ella, se le ofrecía la candidatura a la vicepresidencia de los Estados Unidos cuando él se hallaba retirado de la política mientras se dedicaba a forrarse con la corporación petrolífera Halliburton.

Evidentemente; campos de petróleo, guerra de Irak e ideología, comienzan a tomar forma en la propuesta para desentrañar la etapa más oscura en la historia moderna de los Estados Unidos de América.

La mayor de la virtud de la producción es conseguir transmitir emoción y tensión narrativa con un personaje en principio tan gris como fue el vicepresidente Cheney. Para ello, el director se apoya en una gran banda sonora compuesta por Nicholas Britell que aporta calidez y transporta al espectador desde el 1963. Allí es donde vemos a un Cheney grosero y de mala vida. En nuestros días ya le vemos como un hombre frío, poderoso, distante y sin escrúpulos. En la parte negativa de la producción se aprecia un ramplón maniqueísmo y un cierto aire semi-documental que nos recuerda demasiado al cine de Michael Moore.


Lo mejor de la producción pasa por un reparto espectacular y que está llamado a obtener una lluvia de nominaciones en la carrera por los premios de la Academia. En primer lugar y con muchas posibilidades de llevarse el Oscar a Mejor Actor Protagonista, nos encontramos con un irreconocible Christian Bale. El actor se transfigura (con otro fuerte cambio de peso) de una manera impresionante en la figura del ex-vicepresidente estadounidense.

Su mujer en la película es una también transfigurada y poderosa Amy Adams que juega en ese extraño papel de "segunda dama" y en la que vemos a una mujer que siempre fue el punto de apoyo incondicional hacia su marido. De hecho, era ella la que sustentaba la parte ideológica del clan familiar.  Destacar así mismo, el papel del oscarizado Sam Rockwell que metiéndose en la piel, en los gestos y casi en el cerebro de George W. Bush, nos regala un papel memorable que le sitúa en la élite actoral.

El vicio del poder es en lo personal, el mejor biopic de los que he visto en los últimos años teniendo en cuenta que no me gusta demasiado este formato cinematográfico. No obstante, cuando hay calidad y cine de alto calado es indiferente el género, la forma e incluso la ideología expresada por el cineasta de turno. El cine son fotogramas de emociones en movimiento y esto el cineasta Adam McKay lo sabe y lo consigue en 132 justificados minutos de buen cine.

Nota: 8/10.

Nacionalidad: Estados Unidos.

Dirección y guión: Adam McKay.

Reparto: Amy Adams, Christian Bale,
Sam Rockwell, Steve Carell.

Música: Nicholas Britell.

Fotografía: Greig Fraser.

Duración: 132 minutos.

Estreno EE UU: 25/12/2018.

Estreno España: 11/01/2019.

Estreno México: 1/02/2019.

domingo, 14 de enero de 2018

Tres anuncios en las afueras: la ira en la América profunda


"A mí me parece que la policía está muy ocupada torturando a negros como para resolver un crimen de verdad, así que pensaba que estos anuncios podrían ponerles las pilas". -Mildred Hayes.

La historia: Mildred (Frances McDormand) es una madre coraje dispuesta a todo para encontrar al violador y asesino de su joven hija. Después de pasados siete meses del crimen en un pequeño pueblo de Missouri en el Medio Oeste estadounidense, aún no se han encontrado pistas del crimen. Es entonces y ante el parón en la investigación policial, cuando Mildred decide alquilar tres grandes vallas publicitarias. Con ello, reclama al jefe de policía William Willoughby (Woody Harrelson) más diligencia e interés en buscar al culpable. Los anuncios suscitan mucha polémica entre los habitantes del lugar y encienden la mecha de una situación límite para la población.


La crítica: El 18'3 por ciento de las mujeres en Estados Unidos ha sufrido a lo largo de su vida algún tipo de agresión sexual. En España, cada 8 horas de media es violada una mujer. El cine y sus historias son en definitiva espejos que reflejan los dilemas, contradicciones, y en este caso, las consecuencias que suceden cada día en cualquier parte del mundo contra la libertad sexual de las personas, y especialmente contra las mujeres. Y es entonces y con el debate que abre esta película con la visita de un párroco a la casa de la madre doliente, cuando nos preguntamos: ¿si Dios existe, porqué permite estas tragedias? ¿Libre albedrío? En todo caso, y mientras Dios hace mejor su trabajo (de nuevo excomulgado, gracias), como dice en la película Mildred Hayes: "O nos ponemos las pilas" o se seguirán haciendo películas que solo son reflejo de una muy dolorosa realidad social.

La cinta y partiendo del género negropolicial, se mueve en el terreno del melodrama con la emoción como constante y la comicidad en forma de sus patéticos personajes como variable. La presentación de la misma es soberbia. En ella se juega con música de ópera con las nieblas iniciales, dando paso a los sonidos country en los días soleados. Por lo tanto, la banda sonora actúa como un personaje más sin apenas apreciarse en la sala de cine. Esa es la verdadera función de la música en la cinematografía.

Tres anuncios en las afueras (Three billboards outside Ebbing, Missouri) llega a las carteleras de cine con el aval de haber sido galardonada con cuatro Globos de Oro y se perfila como una de las favoritas en la carrera de los Oscars de la Academia de este año. Su director y guionista es Martin McDonagh, recordado por su 'Escondidos en Brujas'. La película encuentra claro reflejo y referencia en el cine de los hermanos Coen. Así que nos encontramos a medio camino entre Fargo y No es un país para viejos, pero con sello y autoría propia.

Si hablamos de cine, aquí lo hay, del grande y del que me gusta en lo personal. Es una pena que todo el descaro, atrevimiento y buen hacer de su director desemboque en un final un tanto conservador y contradictorio. Pero vayamos por partes. La cinta y recordándonos de alguna manera al estilo gótico sureño americano, parte del sentimiento de culpa y a la vez de venganza de un personaje como Mildred Hayes. Ésta se asemeja a una antiheroína que el western tantas veces reflejó en sus personajes masculinos. Unos personajes a veces malditos, a veces triunfantes que luchan contra un pueblo en solitario, pero manteniendo sus ideales hasta las últimas consecuencias.

¿Qué hacer entonces si la ley en el lugar donde está situada la acción no funciona? ¿Cómo es posible que las leyes allí permitan librarse a los hombres del lugar de un simple análisis de su adn para contrastarlo con los restos hallados en la víctima? ¿Y si además el jefe policial tiene cáncer y no da más de sí? ¿Tendrá que buscar Mildred la justicia por su mano? Estas y otras preguntas van encontrando sutilmente respuestas con un cine claramente de autor, que además, y para hacerlo más digerible está plagado de toques de humor negro que se sienten como un respiro ante el desatino policial y vecinal.


En el reparto y más de 20 años después de su merecido Oscar por su papel en la mítica Fargo, Frances McDormand se perfila como favorita para obtener su segunda estatuilla dorada en un papel sobresaliente en el fondo y en la forma. Contenida y a la vez desbordante, aprovecha un papel que en versión femenina no deja de recordamos a una especie de John Wayne en busca de justicia y redención. Quizás sea el personaje más puro y real de la historia. El resto, aunque muy cinematográficos, están claramente caricaturizados cuando no ridiculizados por el autor del libreto.

Nos encontramos con un sheriff desbordado, deprimido y superado por las circunstancias, protagonizado por un buen Woody Harrelson que se encuentra con el dilema de no encontrar pistas sobre el caso. Mientras tanto tiene que resolver su situación médica y familiar debido al cáncer que padece. Otro de los papeles fuertes de la película lo protagoniza Sam Rockwell (Siete psicópatas), y se postula claramente como mínimo para ser nominado al Oscar de la Academia. Hace de un policía borracho, inepto, chulo, racista y protagoniza una de las mejores escenas de la película al arrojar por la ventana al publicista encargado de llevar los anuncios que dan título al filme. Secuencia para el recuerdo. Los demás personajes siguen las directrices (demasiado) caricaturescas antes mencionadas. Un enano que trata de enamorar a Mildred. El patético exmarido de nuestra protagonista femenina, y que ahora sale con una niña de 19 años con dos gramos de cerebro, o el propio publicista que parece contar con solo un gramo de materia gris e interpretado por un desigual Caleb Landry Jones visto ya en American Made o Get out.

En conclusión, Tres anuncios en las afueras es una nueva vuelta de tuerca a una América profunda que parece desconectada del mundo y circunspecta ante su propio devenir. La filmación se encuentra entre lo mejor que vamos a ver en este primer trimestre de premios y nominaciones, pero tengo la sensación que pudiendo haber sido una película sobresaliente la resolución final es tan decepcionante y conservadora que baja la nota de manera considerable. Con ello, no desvelo nada fundamental del filme, pero quiero hacer hincapié en que una cinta que es un constante puñetazo de cine en la mesa, no se puede resolver con una arañazo tan tibio que empequeñece su totalidad. Y es que la parte final sitúa a la redención por encima de todo el discurso desarrollado anteriormente. Existe, por tanto, una clara contradicción con el mensaje expuesto durante toda la filmación. Pero aún con esta fallida última parte de la historia probablemente en estos 'Tres anuncios en las afueras' haya más cine que en cien películas elegidas al azar de la cartelera actual. Es por eso que su guionista y cineasta Martin McDonah, con esta historia de antiheroes americanos, se coloca en una excelente posición para estar entre los directores más destacados en los próximos años. Veremos ahora que puede elegir con total libertad creativa cual es el rumbo que toma para su próximo proyecto.

Nota: 8/10.

Nacionalidad: Estados Unidos.

Dirección y guión: Martin McDonagh.

Reparto: Frances McDormannd, Woody
Harrelson, Sam Rockwell, Caleb L, Jones.
Fotografía: Ben Davis.

Música: Carter Burwell.

Duración: 112 minutos.

Estreno EE UU: 10/10/2017.

Estreno España: 12/01/2018.

Estreno Argentina: 25/ 01/2018.