lunes, 29 de abril de 2024

El mal no existe: un final mal explicado derrumba la eco parábola de Hamaguchi


El mal no existe dirigida por Ryûsuke Hamaguchi se estrena en cines españoles el próximo día 1 de mayo de 2024. La cinta japonesa ganó el León de Plata -Gran Premio del Jurado- en la última edición del Festival Internacional de Cine de Venecia. 

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La historia: Takumi y su hija, Hana, viven en un pueblo cercano a Tokio. Su vida se verá profundamente afectada cuando descubren que cerca de su casa se va a construir un glamouroso camping para que los habitantes de la ciudad hagan escapadas cómodas a la naturaleza.

La crítica: Una de las funciones que tiene la crítica de cine es el poder de influencia para intentar controlar los desmanes de cineastas. Y es que a pesar de ganar el Oscar por Drive my Car a Hamaguchi se le criticó por llevar la citada película a los 180 minutos. Y como es de sabios rectificar solo cabe felicitar al director por dejar la cinta hoy reseñada en 109 minutos que es un metraje mucho más lógico para otorgar el ritmo narrativo adecuado al relato. Es de sentido común y mucho más cuando hablamos de cine de autor.

Aún así hay cosas que no tienen cura y para muestra un botón: los primeros 8 o 9 minutos de metraje consisten en un plano en movimiento sobre árboles de un bosque por lo que el "efecto melatonina" no tarda en llegar. Superada esa fase inicial, comienza El mal no existe. Título, por cierto, que corresponde a una supuesta genialidad y que es en tono irónico. Porque el mal claro que existe y en cine se podría traducir cuando una película es lenta, soporifera e impostada en su mensaje. Como esta. 

El mal no existe se asienta sobre un conflicto narrativo menor que el cineasta trata de convertir en algo universal o grandioso sin conseguirlo. Asistimos a un mero dilema municipal sobre la instalación de un camping con 50 plazas turísticas. El debate consiste en mover del plano una fosa séptica y dar vigilancia al camping como medida contra incendios. El empresario se muestra reacio y algo tan sencillo como sería denegar una licencia municipal, Hamaguchi lo trata de convertir en el fin del mundo natural. El mensaje ultra ecologista del filme está vacío y perjudica por ende a los que amamos a la Naturaleza. La cuestión principal es la siguiente: el pequeño camping podría vertir aguas residuales y contaminar el río que llega hasta el pueblo. Pero como decía antes con unas leves modificaciones en el proyecto esos vertidos no se producirían. El mensaje ecologista se hubiera entendido mucho mejor si habláramos de un macro-camping de 5000 personas que si alteraría el medio natural o de la construcción de un macro complejo hotelero. Es por eso que equiparar la construcción de un pequeño camping a los grandes proyectos urbanísticos en el medio natural es además de una exageración una premisa con una construcción narrativa muy débil.

Nada que achacar, ni alabar en las interpretaciones así que repasemos a los personajes. Takumi es el protagonista y principal opositor a la construcción del camping. Es por tanto un amante de la Naturaleza, le encantan los animales salvajes y sin embargo olvida a menudo que tiene que recoger a su hija menor del colegio. Tanto es así que la obliga a que vuelva sola por bosques peligrosos y al final como es natural la niña se pierde. Eso sí, lo importante es que el micro-camping no se haga porque romperá el mundo natural. A la niña ya si eso que la cuide la madre. Bueno en realidad la madre no existe y tampoco se explica. ¿Murió, dejó a Takumi y a su hija, o simplemente el cineasta no quiso escribir al personaje? Ya saben, cosas de los genios. Los demás personajes son Ryuji y Ayaka que son los comerciales del camping y que se van contagiando del espíritu naturalista de los vecinos del pueblo. Dos personajes sin aristas.  

Lo mejor de la película pasa por las localizaciones del rodaje: se rueda en las montañas de Nagano. Hablamos de una reserva natural cercana a Tokio. Las bellas imágenes se complementan con la bonita música de la compositora Eiko Ishibashi. La fotografía en tonos azulados hacen que la experiencia visual y sensorial sea óptima. Lástima que guion en forma de eco parábola y personajes aparezcan en pantalla. 

El mal no existe es una película lenta, engañosa y aburrida. Dicho lo cual, a la crítica generalista le ha parecido una obra magna. Magna para dormir digo yo. Además, la película cuenta con un hándicap que va a molestar a muchos espectadores. Hablamos de un final mal explicado y peor resuelto en un giro de guion cuando la niña se pierde en el bosque. En definitiva, la nueva cinta de Hamaguchi es positiva como un inductor del sueño por eso que dicen que hay que quedarse con las cosas positivas de la vida. 

Nota: 3/10.

P.D. ALERTA SPOILER.

Final explicado de El mal no existe

Si has llegado desde la búsqueda de Google tratando de encontrar una explicación al final de la película voy a tratar de aclarar lo que pueda. Tras perderse Hana (la niña) esta aparece sola, sin daños y frente a un ciervo que la mira de manera desafiante. El padre ve la escena y está acompañado por el comercial del proyecto. El comercial trata de reaccionar, pero el padre trata de hacerlo callar para no asustar al ciervo y que éste alterado pudiera atacar a la niña. En el forcejeo mata al hombre. La niña, no obstante, parece ser atacada por el ciervo y se ve una imagen suya con algo de sangre saliendo por la boca. No sabemos si está muerta o inconsciente. Se escucha a una persona corriendo que pudiera ser el padre cargando a la niña y tratando de pedir ayuda. También pudiera estar huyendo por el delito cometido. Al ser un final abierto e inconcluso otras resoluciones podrían estar sobre las mesa. El cineasta juega a qué cada espectador elabore su final.


Nacionalidad: Japón

Título original: Aku Wa Sonzai Shinai

Género: Drama 

Dirección: Ryûsuke Hamaguchi

Guion: Ryûsuke Hamaguchi

Música: Eiko Ishibashi

Fotografía: Yoshio Kitagawa

Duración: 109 minutos

Reparto: Hitoshi Omika,
Ryo Nishikawa, Ryuji Kosaka,
Ayaka Shibutani.

miércoles, 2 de febrero de 2022

Drive My Car: el tamaño si importa


Drive My Car dirigida por Ryûsuke Hamaguchi se estrena en cines españoles el próximo día 4 de febrero. La cinta japonesa fue la ganadora del Globo de Oro a la mejor película de habla no inglesa y es uno de los quince títulos preseleccionados al Oscar a la mejor película internacional. También está nominada en los premios Independent Spirit Awards, los galardones más prestigiosos de la escena independiente norteamericana.

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La historia: Yusuke Kafuku, actor y director de teatro, aún incapaz de lidiar con su pasado, acepta dirigir la obra teatral 'Tío Vania' en un festival en la ciudad de Hiroshima. Allí conoce a Misaki, una joven introvertida que será su chófer. En sus idas y venidas comienzan a surgir las confesiones y a desvelarse de manera mutua los secretos de sus misteriosas vidas.

La crítica: Drive my car está basada en el relato homónimo del escritor Haruki Murakami, incluido en la novela "Hombres sin mujeres" editada por Tusquets Editores, un conjunto de siete relatos que giran en torno al aislamiento y la soledad que preceden o siguen a la relación amorosa. 

Lo primero que llama la atención en la filmación japonesa es la desproporción que existe entre el relato corto de Murakami y la hiperbólica narración de Hamaguchi que se va a los 180 inexplicables minutos de metraje para trasladar una historia sencilla e incluso simplista. El tamaño si importa en la vida sexual (lo dice la ciencia), pero en el cine es inversamente proporcional si el cineasta de turno desea imprimir un ritmo adecuado al relato. Más si cabe cuando hablamos de una historia en la que suceden muy pocas cosas y las que suceden ocurrieron en el pasado. 

Tras 45 minutos de prólogo, y para sorpresa de un servidor, comienzan los títulos de crédito. Es lo que se dice parsimonia a la japonesa para abrir un filme. De hecho, yo pensaba que la película se había acabado y ya tenía la impresión de que era larga. Pero tras esta falsa desilusión me esperaban dos horas y cuarto más de harakiri cinematográfico. Como en la película sucedían pocas cosas, comencé a hacer un repaso por mi vida y me quedé dormido. Lo cual dice poco de mi vida. Total que al despertar seguía la cosa más o menos igual. Es decir, un señor japonés que es director teatral pegándole unas chapas tremendas a su chófer mientras va y viene de los ensayos teatrales que prepara en Hiroshima. Sí, donde la bomba. 

La choferesa, cuando toma confianza, se contagia y comienza también a narrar su penosa vida al dramaturgo: que si solo sabe conducir, que si su madre tenía doble personalidad, que si su casa fue destruida. O sea, lo que se dice una vida alegre y frugal. El dramaturgo responde: que si su mujer le era infiel a menudo, que se siente culpable por su muerte, que no encuentra placer en su trabajo, etc. En las tres horas de conversaciones cruzadas no hay ni una sola sonrisa, ni un beso y de follar ni hablamos. Un asco de viaje, vamos. La imagen inferior lo dice todo.

Drive my car también tiene cosas buenas. El reparto por ejemplo. En el papel del dramaturgo hallamos a Hidetoshi Nishijima al que ya vimos brillar en la buena película nipona Mientras ellas duermen. La chófer está interpretada con acierto por Tôko Miura. Del resto del reparto solo cabe destacar a la esposa del dramaturgo, Reika Kirishima, pero como la palma a las primeras de cambio nos quedamos con las ganas de más. Tampoco demos ideas no vaya a ser que al cineasta le de por regalarnos una precuela de unos 326 minutejos sobre como se conocieron los tortolitos.  

El otro protagonista del filme es el coche. Hablamos de un precioso Saab Aero coupe de carácter clásico que en parte entronca con ese amor declarado por el maestro Eastwood hacia su Gran Torino. Otra cosa buena es la delicadeza de rodaje tanto en interiores como en las panorámicas. Asimismo destacar la fotografía y el efecto melatonina del filme. 

En conclusión, Drive my car -favorita para el Oscar a mejor filme extranjero- me ha aburrido de manera soberana y siento, además, que es una película hecha para la crítica y no para el público. El cine no va de esto. La gente va a las salas a divertirse, a emocionarse y en casos raros a dormir. Si este último caso fuera el suyo entonces mi recomendación es la máxima y además se ahorrará un dinerillo en Diazepam, Valeriana o en cualquier cosa que le recomiende su abuela, su suegra o su cuñado. 

Nota: 💤


Nacionalidad: Japón

Título original: Doraibu mai kâ

Dirección: Ryûsuke Hamaguchi 

Guion: Ryûsuke Hamaguchi 

Música: Eiko Ishibashi

Fotografía: Hidetoshi Shinomiya

Duración: 180 minutos

Reparto: Hidetoshi Nishijima,
Tôko Miura, Reika Kirishima, 
Sonia Yuan, Satoko Abe