lunes, 21 de mayo de 2018

El taller de escritura: ni taller, ni escritura, ni cine


Conviene siempre esforzarse más en ser interesante que en ser exacto; porque el espectador lo perdona todo menos el sopor.
-Voltaire.

La historia: La prestigiosa escritora Olivia Dejazet (Marina Foïs), recibe el encargo de dirigir un taller de escritura como modo de integración social de un grupo de jóvenes. La acción se sitúa en La Ciotat, que es una población costera cercana a la ciudad francesa de Marsella. El conflicto surge cuando un miembro del grupo, el joven Antoine (Matthieu Lucci), comienza a cuestionar la autoridad de la escritora a la vez que despierta la antipatía del resto del grupo. Mientras tanto y entre todos los componentes del taller, tienen la misión de escribir una novela para ser publicada.


La crítica: Ahora mismo podría dar ya por finalizada la crítica de El taller de escritura pues es una película tan plana, tan sosa y tan profundamente aburrida, que en la sinopsis que he redactado está todo lo que sucede en la historia que es realmente nada de nada. Es decir, ni taller, ni escritura, ni cine. De hecho, se podrían ver los primeros 15 minutos de la película, salir de la sala a probar la "gastronomía cinéfila", volver una hora después y encontrarnos que la película sigue en el mismo punto donde la dejamos, es decir en la nada de nada, monada. ¡Tremendo y descomunal bodrio francés!

En lo personal he tenido la ocasión de asistir a algún taller de escritura y de cine, y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. De hecho, es una experiencia muy recomendable para cualquier persona que se dedique a escribir o incluso para aprender a hacerlo con corrección. Además, hoy en día, raro es la persona que no escribe a diario, aunque solo sea en redes sociales o a través del móvil. Y quiero apostillar esto, pues esta crítica lógicamente nada tiene en contra de ningún taller (excepto hacia los talleres mecánicos que si causan pavor con sus facturas), sino que está basada en la nula emocionalidad de un guión triste, apático y con el sopor como constante. Además y por dar por finalizada la parte dedicada al taller de escritura, cabe señalar que aún no salgo de mi perplejidad cuando dicho taller lo podría haber dirigido un niño de cuatro años. Es decir, la profesora se limita a que el alumnado proponga sobre que va a tratar la novela y se acabó. Todos a escribir sin recibir un solo consejo más. Ni como dar forma a los diálogos, ni los diferentes tipos de narrador existentes, ni como causar emociones en el lector, por supuesto nada de como mejorar la gramática, utilización de signos de puntuación o hacer frases cortas o largas, etc, etc. Lo dicho, un guión perpetrado por Laurent Cantet que dirige también este despojo cinéfilo con ciertos aires de impostada intelectualidad.

La cinta, además, nos trata de vender que es una muestra de las interrelaciones socioculturales que se están produciendo con la llegada de la inmigración a Francia en las últimas décadas. Cae en tópicos como "descubrir" que el terrorismo yihadista es malo, que el racismo es malo, y que la extrema derecha lepenista es mala. ¿Y es que no lo sabemos ya? Para esto no es necesario hacer una película. Esto se llama no tener respeto por el cine, y lo que es más importante, la manera de estar narrada es profundamente irrespetuosa con el intelecto más elemental. En general, a nadie le gusta que le traten como a un retrasado mental, pues bien, el señor Cantet se dedica precisamente a eso durante todo el metraje. Incluso en un momento del guión se permite el siguiente delirio: un alumno se dirige a la escritora y le pregunta si puede leer un escrito que ha redactado. La profesora contesta, ¿es muy largo? (insólito).


El reparto es lo único que se puede salvar de la película al menos en la parte actoral más joven. Y es que incluso la prestigiosa actriz francesa Marina Foïs (Astérix y Obélix) en su papel de escritora, está como desvaída y sin muchas ganas. En cambio, gran actuación de un joven actor debutante como es Matthieu Lucci que es el único que parece poner un poco de sangre en la producción. Además es el único personaje con ciertos matices narrativos interesantes con una rebeldía contra el mundo y contra sí mismo, que ponen algo de calor en el largometraje, muy largo eso si. El resto del elenco actoral compuesto por los chavales del grupo hacen un buen trabajo.

En conclusión, El taller de escritura es un tremendo petardo como se suele decir en España. Una filmación que va de un tema a otro sin centrase en ninguno y sin aportar nada que no conozcamos ya. De una narrativa plana y una nula emocionalidad, ya tenemos seria candidata a ganar el premio a una de las peores películas de este año 2018. Mis saludos y afectos al director, con cariño, Miguel.

Nota: 2/10.

P. D. El bodrio aquí cuestionado fue moderadamente aclamado por la crítica francesa en Cannes 2017. No quiero pensar como fue lo no aclamado. Sudores fríos.

Nacionalidad: Francia.

Dirección: Laurent Cantet.

Reparto: Marina Foïs, Matthieu Lucci,
Issam Talbi, Florian Beaujean.

Guión: Laurent Cantet y Robin Campillo.

Fotografía: Pierre Milon.

Música: Bedis Tir.

Duración: 114 minutos.

Estreno Francia: 11/10/2017.

Estreno España: 18/05/2018.