La historia: Calabacín es un tímido y encantador muchachito que tras perder a su madre tiene que ingresar en un hogar de acogida para niños huérfanos. Tras el rechazo inicial de algún compañero, pronto se integrará y empezará a forjar nuevas amistades. La llegada al centro de una niña llamada Camille será un revulsivo tanto para Calabacín como para todos sus compañeros. La historia de superación personal está servida.
La crítica: La primera sorpresa que nos encontramos en esta propuesta animada es la corta duración de la misma. Aunque técnicamente es un largometraje, sus apenas 66 minutos están vinculados con una rara avis en el mundo del cine como son los mediometrajes. En todo caso, es tiempo suficiente para contar una buena historia y la mejor prueba de ello es el cada vez más exitoso mundo del cortometraje.
Otra de las peculiaridades de la cinta es que que se trata de una animación stop motion cuya técnica consiste en aparentar movimiento en imágenes estáticas. La unión de estos fotogramas a la velocidad adecuada hacen posible la óptica de la movilidad. El cineasta suizo Claude Barras ha empleado cuatro años de su vida en rodar su proyecto más personal. Un trabajo totalmente artesanal en el que moldea junto a su equipo unas figuras de plastilina que cobran vida gracias al trabajo y a la magia del cine. Lo que a primera vista pudiera parecer un trabajo sencillo de animación es un minucioso y artístico logro que en su naturalidad encuentra su principal belleza.
Pero ante todo, la propuesta goza de una sensibilidad exquisita en el tratamiento de algo tan dramático como es la pérdida de una madre. Nuestro joven protagonista lleva además una pesada carga en su conciencia, al haber intervenido en el luctuoso suceso accidentalmente. Pero no fue su responsabilidad. Su madre estaba alcoholizada al no asimilar la ruptura de su matrimonio.
Por lo tanto nos encontramos de partida, con un cine de alto calado social, pero bien enmascarado en unas ágiles secuencias de animación para que los más pequeños puedan disfrutar de la película sin estar pendientes de porqué Calabacín llegó al orfanato. La inteligencia del director al proponer lo que yo calificó como "cine dual", hace que mientras los niños disfrutan y asimilan el mensaje con tranquilidad, los adultos puedan repensar la historia desde un punto de vista más profundo.
Y de soledades y amistades habla la cinta. Y de cómo cada niño que está en el hogar de acogida lleva una pesada carga detrás de su llegada hasta allí. Violencia familiar, inmigración ilegal o la falta de familiares adecuados hacen que esta ficción por desgracia sea una realidad en nuestra sociedad. Pero no todo son cargas de profundidad, de hecho el alegre colorido y las aventuras de los pequeños en su nuevo hogar ponen el contrapunto adecuado adornado también con algún toque de humor. En todo caso lo verdaderamente esencial de La vida de Calabacín es la muchísima ternura que impregna Claude Barras a su película.
Hoy no podemos resaltar a nadie del cuerpo actoral, pues son muñecos de plastilina. Lo destacable es el trabajo artesano de esta coproducción franco suiza que ha conseguido el hito histórico de ser nominada al Oscar de la Academia junto a las habituales producciones de Disney. Tras el monumental ridículo de la entrega de estatuillas doradas del pasado domingo, supuestamente La vida de Calabacín no obtuvo finalmente el Oscar aunque con el movimiento de sobres que hubo quizás a nadie le importe ya. Lo que si consiguió fueron dos galardones de la Academia francesa de cine que parece actuar con más seriedad. Ganó el Premio César a mejor película de animación y lo más sorprendente aún es que se hizo con el César al mejor guión adaptado en competencia real con las películas no animadas, entre ellas las aclamadas 'Elle' o 'Frantz'.
En conclusión, nos encontramos con una propuesta hábil e inteligente que a pesar de no ser una cinta redonda del todo, es de muy interesante visionado por lo paradójicamente original que es la vuelta al cine stop motion y al trabajo artesano con mensaje. Un cine totalmente diferente a la órbita de Disney para que podamos apreciar que no solo de princesas vive el hombre. A excepción de Urdangarín que es un experto en la materia...
Nota: 8/10.
Nacionalidad: Francia, Suiza.
Director: Claude Barras.
Novela: Gilles París.
Guión: Claude Barras,
Germano Zullo, Céline Sciamma.
Música: Sophie Hunger.
Duración: 66 minutos.
Estreno Francia: 19/10/16.
Estreno España: 24/2/17.


