Lo bueno, si breve, dos veces bueno. -Baltasar Gracián.
Llevo queriendo escribir sobre el arte del cortometraje en el cine desde los inicios de Cine y críticas marcianas y supongo que por la vorágine del cine de estreno, siempre he pospuesto una entrada-homenaje a esta rica manera de tejer y bordar historias de cine en formato pequeño. Y es que grandes cineastas se han formado y forjado en este mundo del cine en corto que el crítico cinematográfico Pablo del Moral calificaría como Cápsulas de cine. Quizás la novedad más relevante en cuanto a esta forma de expresión es que están comenzando a salir de los festivales de cine para proyectarse de manera individual en las salas de cine, al menos en parte de España.
En esta ocasión, no me voy a extender mucho más y me voy a aplicar a mí mismo lo que hoy vengo a comentar. Es decir, prefiero que dediquen su tiempo en esta ocasión a ver cine en vez de a leer sobre cine. Kismet Diner es un cortometraje de corte romántico en el que cine, música y una breve pero intensa narración, hacen que en los espacios pequeños también se pueda decir eso de:
¡Qué maravilloso es el cine!
La filmación del año 2013 es dirigida por el cineasta Mark Nunnelly, y está interpretada por Matt Kyle e Ilinca Roe a la que vemos en la imagen superior, y que nos regala una interpretación tan dulce como su mirada.
Por último, decir que dependiendo de la acogida de esta entrada en Cine y críticas marcianas, (la mejor medida para ello es medir el número de visitas recibidas), puede que ocasionalmente se repita la experiencia en una nueva sección llamada: El arte del cortometraje.
En cualquier caso, el cortometraje siempre será bienvenido aquí o en cualquier otro espacio dedicado al séptimo arte.

