martes, 11 de septiembre de 2018

Un océano entre nosotros (The Mercy): Navegando entre mentiras


A veces es necesario ir muy lejos, fuera del camino, con el fin de volver a la distancia correcta. -Edward Albee.

La historia: Basada en la vida del inventor y navegante Donald Crowhurst (Colin Firth), nos trasladamos a la Inglaterra del año 1968 en la que reside junto a su esposa Clare (Rachel Weisz) y sus tres pequeños hijos. Es entonces, cuando su apacible vida se ve interrumpida por problemas económicos en su pequeña empresa tecnológica y por la rutina que le lleva a emprender el mayor reto de su vida. Este desafió consiste en circunnavegar el planeta en solitario, sin paradas y en un velero en una competición extrema organizada por el periódico londinense Sunday Times llamada Golden Globe Race. Dicha competición conllevaba un premio de 5000 libras, además de pasar a la historia como el primer hombre en conseguirlo. ¿Consiguió ganar la carrera? ¿Enloqueció tras más de seis meses en alta mar? ¿Pudo hacer trampas?


La crítica: Un océano entre nosotros llega desde el Reino Unido y está rodada a medio camino entre los exteriores marítimos de la isla de Malta y el pueblo pesquero inglés de Teignmouth. La producción es de James Marsh que alcanzó la fama con el biopic del científico Sthephen Hawking titulado 'La teoría del todo'. En esta ocasión, el cineasta apuesta por recuperar otra historia basada en hechos reales perdiendo pulso con respecto al trabajo antes citado y quedándose a medio camino entre la ficción y una especie de cine documental sin pertenecer a este género que es donde en mi opinión la historia hubiera cobrado más sentido. De hecho, en el año 2006 los documentalistas británicos Louise Osmond y Jerry Rotwhell recogieron ya la historia de Donald Crowhurst en su Deep Water que ganó el Festival Internacional de Roma en su categoría correspondiente. No obstante, la cinta reseñada hoy está trabajada con esmero y seriedad lo que le otorga al menos el respeto de quien escribe estas lineas. Otra cosa es que la narración pueda divertir más o menos, que será menos que más, pero al menos y a través del gancho de los actores protagonistas se va a dar a conocer una parte muy importante de la historia de la navegación a vela.  

Pero para comprender la historia y ya que en el largometraje está mal explicado el reto propuesto, vamos a prestar un servicio público y a través de un mapa ver cual era el punto de partida, la ruta a recorrer y el punto de regreso. 


El punto de salida era en Inglaterra como reflejan las lineas rojas y en dirección sur recorriendo la costa africana para posteriormente virar por el océano Indico en dirección al sur de Australia y seguir navegando posteriormente por el Pacífico sur hasta rodear el cabo de Hornos y bordeando la costa de América del Sur en dirección norte, y atravesar el Atlántico para regresar al puerto de salida en el Reino Unido. Es decir, circunnavegar o dar la vuelta al mundo y poder demostrarlo sin mentiras. 

Volviendo a la parte artística a Un océano entre nosotros habría que enmarcarla en el cine donde el mar actúa como sujeto narrativo para contarnos historias de náufragos, supervivientes en soledad, o claustrofobia en las embarcaciones. Podríamos encontrar referencias de 'Aguirre, la cólera de Dios', de Herzog, 'Náufragos' de Hitchcock, 'Cuchillo en el agua' de Polanski' o la exitosa 'Naufrago' de Zemeckis en la que Tom Hanks pasó a la historia por hablar con una pelota. En definitiva, la historia lo que trata de reflejar es como la soledad en medio del océano durante meses y sin contacto social puede generar fuertes problemas psicológicos en el comportamiento humano. Por otra parte, cabe resaltar y volvemos a la información de servicio público para quien aún no haya visionado la cinta, que tanto el póster, como la alucinante traducción del título en España (de The Mercy/ La piedad, a Un océano entre nosotros??) sugieren una preciosista historia de amor, cuando esta es un complemento a la historia y nunca el todo (si leen la crítica desde Hispanoamérica la película fue traducida allí por 'Un viaje extraordinario', nada que ver tampoco con la realidad pero al menos más acertado dentro del caos traductor mundial). 


Colin Firth (Un hombre soltero) encabeza el reparto con una actuación correcta pero demasiado aséptica para el papel de un aventurero en el que parece no sentirse cómodo en ningún momento. Tampoco ayuda demasiado en la producción ese aire ausente y despistado que caracteriza a la actriz británica Rachel Weisz que tanta polémica generó este mismo 2018 con el beso lésbico del desapercibido, pero buen filme Disobedience. Sin embargo, lo más destacable de la película y donde más cine encontramos es en el discurso final de su personaje de sufrida esposa. En esta arenga en forma de moraleja traza un retrato despiadado sobre el papel de los medios de comunicación y la presión de los patrocinadores que en cierta manera condujeron a Donald Crowhurst a llegar a sobrepasar unos límites con consecuencias muy graves para su equilibrio mental y físico. 

En conclusión y destacando una gran escenografía ambientada en la década de los 60 del siglo pasado, Un océano entre nosotros deja unas sensaciones agridulces ya que por una parte documenta y ficciona relativamente bien un hecho histórico poco conocido fuera del Reino Unido y por otro lado su carácter documental mal entendido, resulta demasiado frío.

Nota: 5/10. 

Nacionalidad: Reino Unido.

Dirección: James Marsh.

Guión: Scott Z. Burns.

Reparto: Colin Firth, Rachel Weisz,
David Thewlis, Jonatahan Bailey.

Música: Johann Jhoannson.

Fotografía: Eric Gautier.

Duración: 102 minutos.

Estreno Reino Unido: 9/02/2018.

Estreno México: 5/04/2018.

Estreno España: 7/09/2018.